¡¡Hola!! Esta es la frase del 15/7, la primera de todas. Y la viñeta que he escrito para ella... algo caótica, pero espero que os guste. R&R se agradecen. Pinchad el GO! para que esta humilde escritora pueda mejorar. Besos.
-No, Edward, ¡me niego! He aceptado muchas de tus excentricidades y locuras, ¡pero esto me parece de lo peor! Vas a ir a disculparte ahora mismo.- grité, enfadada.
-Pero, ¡Bella! ¡Nadie sabe dónde está! Y lo hice por su, vuestro, bien.- me contestó Edward , arrepentido.
Fui a replicar, pero mis ojos entraron en contacto visual con los suyos. Noté como, al acercarse, iba rompiendo los hilos que unían mis pensamientos con mi boca... en pocos segundos perdería el hilo de la razón por la que discutíamos y se saldría con la suya. Otra vez. Por fortuna, Alice apareció en aquel preciso momento.
-¿Por qué discutís?- preguntó, aún a sabiendas de que ambos sabíamos que nos había oído.
-Edward mandó una invitación de boda a Jacob.- respondí innecesariamente.
-Y Bella pretende que me disculpe.- replicó Edward sin poder contenerse.
-Mmm...- Alice pareció pararse a pensar, pero inmediatamente esbozó una sonrisa maligna.- Sé cómo resolverlo. Un jueguecito...- rió.
-¿Dejarlo al azar? No, Alice. Ya sabemos que en esta familia el azar no es precisamente...- Edward se negó rotundamente como yo ya sabía que haría.
Nunca antes lo había hecho por diversión, pero aquella vez le lleve la contraria únicamente por ello... y por venganza.
-Yo me apunto.- sonreí a Alice, que me guiñó un ojo.
-¡Fabuloso! Yo jugaré por ti.- me propuso.- Piedra, papel o tijera.- se dirigió a Edward.
-¿Por qué no me dices simplemente quién gana?- refunfuñó Edward, haciendo un mohín.
-Gano yo. Excelente.- Alice dio un pequeño saltito mientras aplaudía.
Edward gruñó y se miró a los pies.
-Es injusto. Eso no era azar.- se quejó.
-Mal perdedor.- le chinché.
Visto y no visto, Edward desapareció de la habitación. Tanto tiempo y aún no me había acostumbrado a su velocidad sobrehumana. Miré a Alice, confusa.
-¿Se ha enfadado?- musité, poniendo mala cara preocupada.
-No, ha ido a cumplir su parte del trato.- Alice sonrió, traviesa, mientras me cogía de la mano para conducirme fuera de la habitación.
-¿Sabéis dónde está Jacob?- me sorprendí, parando repentinamente y abriendo los ojos como platos.
-No, pero podemos averiguarlo.- contestó, Alice, arrastrándome hacia su segunda habitación, la cual hacía las veces de ropero.
Suspiré, supe que aunque suplicara que me revelaran el paradero de Jacob no lo harían, bastantes problemas había con los preparativos de la boda... y las reacciones en Forks respecto a esto. Trate de prestar atención a Alice, que parloteaba animadamente.
-...unos zapatos fantásticos.- decía, sin darse cuenta de mi poco interés.- Bella... ¿Bella?
-¿Sí? Dime.- contesté, cayendo en la cuenta de que había estado a punto de chocarme con ella sin haberme percatado de que ella había parado.
-No me prestabas atención.- hizo un puchero.- No te importan mis nuevos Manolo's.
-Sí, sí me importan, Alice.- respondí, esbozando una sonrisa de disculpa. ¿Qué demonios eran unos Manolo's?
-Entonces, veámoslos.- me animó, tirando de mí hacia el interior de su ropero.
Me guió entre estanterías llenas de zapatos y perchas llenas de lujosos vestidos, camisetas, blusas, pantalones, faldas y chaquetas. Paró ante unos zapatos que se situaban en uno de los mejores lugares del ropero. Eran rojos, de cuero, con un tacón imposible y tiras de cuero que se ataban por su pierna cual lenguas de fuego. Me quedé anonadada.
-Te presento mis nuevos Manolo's.- rió Alice señalando los zapatos.
La primera pregunta que se me ocurrió tras observar la mayoría de zapatos fue la más absurda, pero aún así fue la que formulé en primer lugar.
-¿Por qué los llamas Manolo's?
Alice me miró abriendo mucho los ojos. Ante su rostro, la imaginé con la mandíbula alcanzando el suelo. Reí en mi fuero interno.
-¿No... no sabes lo que son unos Manolo's?- chilló.
Me dejó sorda. Rosalie apareció como una centella en la puerta del ropero junto a Jasper y Emmett.
-¿Qué ocurre?- preguntó.
-Bella... no sabe qué son unos Manolo's.- tartamudeó Alice.
Rosalie también se quedó anonadada, pero Emmett y Jasper rieron.
-Pobre Bella.- se carcajeó en voz baja Emmett mientras él y Jasper volvían a salir de allí.
Rosalie y Alice estaban una a cada lado mío. Las dos mirándome aún sin saber qué decir.
-Veamos...- comenzó Rosalie.- Bella, Manolo's son unos zapatos hechos por Manolo Blahnik... famosos, caros y fantásticos.
Alice asintió aún en silencio.
-¿Y por eso tanto escándalo?- musité.
-Te queda mucho por aprender, Bella.- rió suavemente Alice.
Entonces, oí de nuevo las risas de Emmett y Jasper, amortiguadas por la distancia que había entre ellos y nosotras. Alice sonrió mirándome, oyendo más que yo, obviamente.
-Edward ha vuelto.- anunció, una sonrisa traviesa jugó en su rostro.
-¿Ha encontrado a Jacob?- inquirí, impaciente.
-Pregúntale a él mismo.- me ofreció Alice.
Salí rápidamente del ropero y bajé las escaleras de dos en dos, con gran riesgo de tropezarme y caer de culo. Encontré a Edward enfurruñado y abochornado mirando asesinamente a sus hermanos.
-Maldito perro.
