Capítulo 1. El incidente del refresco

Aquella maravillosa y soleada mañana de sábado, Temari se levantó temprano y puso especial esmero en su arreglo personal, procurando que: las cuatro coletas en que solía sujetar su rubia cabellera quedaran perfectas, su maquillaje fuese natural y nada exagerado, su perfume favorito no fuese tan fuerte, y su vestimenta, que consistía en unos jeans ajustados, una blusa de tirantes en morado y un suetercito corto de botones en color morado oscuro, resaltaran su atractiva silueta sin hacerla ver vulgar.

¿El motivo?

Fácil. Tendría una cita con Renkontsu Juugo, uno de los miembros del equipo de futbol del colegio por quien la rubia de ojos verdes se sentía tremendamente atraída, y con quien deseaba fervientemente acudir a la fiesta de graduación que se celebraría en menos de un mes…

Y por supuesto, ahora que por fin, él se había animado a invitarla a salir, ella estaba casi segura que el atractivo, alto y reservado chico pelinaranjo, iba a pedirle no solo acudir juntos al baile, sino que también iba a pedirle que fuesen novios y sellarían aquel maravilloso día con su primer beso juntos…

-¡Kyaa!- gritó entusiasmada Temari, dando unos pequeños saltos de emoción ante la perspectiva de aquel perfecto día, porque estaba segura de que aquel día nada podría salir mal…

-Onee chan, ¿qué te pasa?- preguntó tan serio como siempre Gaara, al entrar a la cocina y ver a su querida hermana saltar sosteniendo entre sus manos una de las palitas de madera con que estaba volteando los hot cakes del desayuno.

-Seguramente es una bobería – respondió Kankuro entrando después de su hermano, con ambas manos sobre su nuca, y con una sonrisa de burla…

En seguida, la palita que Temari sostenía, se estrelló de lleno en la cara del castaño mientras la sien de la rubia se hacía notar palpitante.

-Otro comentario de esos y te preparas tu propio desayuno – respondió ella, dándole la espalda a sus hermanos y dándole la vuelta al hot cake al lanzarlo al aire y cacharlo con maestría en el sartén.

Una diminuta y casi inexistente sonrisa se dibujó en el rostro del pelirrojo que tomó asiento y comenzó a servir la leche en el trío de vasos, mientras que Kanukuro se sobaba la cara y la pala caía directo al suelo…

-Tan sólo era una broma, onee chan –dijo a modo de disculpa, mirando a su hermana de reojo, y sentándose al lado de Gaara a quien se acercó y le comentó en un susurro que aún así la rubia escuchó… - seguro que va a salir con un chico, está usando los jeans que le quedan más justos…

Y cuando el hot cake recién hecho le dio en la cara, Sabaku no Kankuro no hizo más que gritar mientras su hermano se reía como pocas veces hacía…

-¿Se puede saber qué está pasando aquí? – irrumpió entonces en la cocina un hombre moreno y alto. Los tres muchachos de inmediato se pusieron de pie y giraron, guardando un respetuoso silencio al tener los negros ojos del caballero sobre ellos... - ¿Princesa?- cuestionó arqueando una de sus gruesas cejas, y deteniendo su mirada en Temari que de inmediato respondió.

-No es nada padre, Kankuro sólo quería demostrar que podía atrapar el desayuno con la boca, como los perros –respondió mordaz y ganándose una mirada fulminante pero fugaz por parte de su hermano, gracias a que su padre clavó entonces sus ojos sobre él.

-Tan ocurrente como siempre – dijo sin cambiar ni un ápice su dura expresión, y mirando después al más joven de sus hijos, que silencioso sólo tragó saliva con dificultad… - Tengo que salir a un viaje de negocios y estaré fuera al menos quince días, su tío Yashamaru vendrá para cuidarlos así que compórtense – les anunció después de unos instantes, sin mirar a ninguno en particular, tomando uno de los vasos con leche de la mesa y dándose media vuelta listo para retirarse, por lo que el trío de muchachos asintieron todavía tensos…

-¡Hai!- dijeron al unísono y enérgicos, y el hombretón se detuvo unos instantes en la puerta, donde se giró un momento para verlos y dejar el vaso ya carente de líquido sobre la alacena.

Y contrario a lo que los tres esperaban, su padre esbozó una media sonrisa y se marchó dejándolos de nueva cuenta solos…

-Que extraño – dijo Kankuro, en cuanto escucharon como se cerraba la puerta principal. Gaara suspiró y se sentó aliviado, y Temari se giró para voltear el nuevo hot cake. – Pensé que iba a regañarnos como siempre – comentó el muchacho arqueando una de sus cejas.

-No te quejes, yo lo prefiero así – respondió serio el pelirrojo, que miraba la botella de leche casi vacía, meditando si valía o no la pena ensuciar otro vaso.

-Los regaños de papá no son tan malos, los prefiero por sobre los del tío Yashamaru – aportó Temari, apagando la estufa y sirviendo el último hot cake para después voltearse y avanzar hacia la mesa. Y Kankuro hizo una mueca.

-Hablando del tío Yashamaru… ¿creen que piense quedarse a dormir en la casa?- preguntó como si tal acto le causara desagrado. Gaara bebió la leche de la botella decidiendo que no iba a ensuciar un vaso más y se sirvió su porción de hot cakes en su plato.

-Espero que no. No quiero volver a escuchar su sermón de porqué no debemos pisar nunca más el centro comercial – comentó el pelirrojo, y Temari que recién se había sentado, sonrió sirviéndose también unos cuantos hot cakes.

-Me da lo mismo lo que el tío diga, yo iré a comprar mi vestido de graduación con Hinata – les informó con total tranquilidad, y Kankuro que había estado tomando la porción restante del desayuno, se sonrió e inclinó hacia su hermano.

-Pretextos, va a tener una cita – se jactó sintiéndose importante, y el pelirrojo, rodando los ojos, no le hizo caso, desayunando en relativa paz y silencio…

Al menos, hasta que el teléfono celular de Temari comenzó a sonar con la pegajosa melodía Single Ladies de Beyonce, y que asustó a Kankuro que por poco y se atragantó.

-Que raro, no conozco este número – pensó la rubia mirando la pantalla a colores de su Sony Ericson W200 que su padre le había regalado el año pasado, ignorando a su hermano que tosía y tosía, mientras el pelirrojo le daba unas suaves y distraídas palmaditas fingiendo intentar ayudarlo. - ¿Diga?- preguntó finalmente contestando, y dando un pequeño sorbo a su vaso de leche…

-¿Temari? Hola, es Juugo – dijo al otro lado de la línea el interlocutor, y por un segundo, la ojiverde casi pensó que sería ella quien se atragantaría y no su hermano castaño.

-¡Ah, hola!, no sabía que habías cambiado de número – comentó poniéndose inmediatamente de pie, y saliendo a toda prisa hacia el patiecito de servicio, bajo la atenta mirada de sus hermanos que no estaban dispuestos a perderse los detalles de aquella inesperada llamada…

-Me quedé sin saldo, es un teléfono prestado – dijo a modo de disculpa el formal chico, y la rubia asintió.

-Entiendo… y, ¿a qué debo tu llamada? – preguntó nerviosa, echando un vistazo por sobre su hombro hacia la cocina, donde sus atentos y metiches hermanos estiraban el cuello y aprestaban el oído. Naturalmente, la ojiverde arrugó el entrecejo y se alejó lo más posible de la puerta sin importarle las quejas de los otros.

-Bueno, yo… detesto tener que pedírtelo pero, ¿te importaría si nos vemos más tarde? – preguntó abruptamente, y Temari arrugó inmediatamente el entrecejo.- Surgió un imprevisto en mi casa, y me será imposible verte a las tres como habíamos quedado – comenzó a explicar después, y aunque la rubia de coletas arrugo la boca con desagrado, acabo suspirando con resignación.

-Vale, supongo que es algo realmente importante así que no te preocupes. ¿A las cinco está bien? - preguntó ella, y al otro lado de la línea el muchacho se escuchó un tanto más aliviado.

-Hai, prometo compensártelo – prometió el chico, y sonriendo con tristeza, la chica asintió

-Ok, pero no llegues tarde… sólo tengo permiso hasta las ocho – le dijo, y después de escucharlo jurar que estaría a tiempo, colgaron el teléfono y ella volvió de inmediato a la cocina en donde sus hermanos la veían atentos, como si esperaran que ella les contara quién había sido quien la había llamado…

Pero eso nunca ocurrió, ya que al mirar el reloj que colgaba en la pared, Temari se dio cuenta que ya iba retrazada por lo que tomó el resto de su leche de un trago y corrió por su bolsa a su habitación para después despedirse con un grito de sus hermanos y subir a la flamante camioneta X-Trail color arena en la que se dirigió a la casa de Hyuuga Hinata, una de sus mejores amigas, quien ya la esperaba en el portón de su casa.

-Perdona por hacerte esperar Hina, se me hizo un poco tarde- se disculpó Temari en cuanto la pelinegra se sentó en el lugar del copiloto.

-Descuida, no esperé tanto- le dijo con su habitual tono dulce y amable, mientras se abrochaba el cinturón de seguridad y la rubia reemprendía la marcha. – Tenten me llamó y dijo que va a retrazarse, me parece que tuvo que ir a recoger los nuevos diseños de la temporada con su padre - le contó sin demora, y su amiga se sonrió de medio lado.

-Pues no sería la única retrazada… Juugo también llegará tarde a la cita, yo me retrace por eso – le contó sin esperar un minuto más, - sólo espero poder encontrar los vestidos perfectos a tiempo- acotó con entusiasmo bien disimulado, y notando de reojo como la sonrisa de su amiga se tornaba triste… - ¿Pasa algo Hina?- preguntó, y su amiga aunque la miró unos instantes, en seguida desvió los ojos hacia la calle.

Durante algunos minutos, las dos permanecieron en silencio…

-Kiba kun me ha invitado a la fiesta, y creo que debería aceptar ir con él – le confesó la pelinegra sin atreverse a mirarla a la cara, y la rubia arrugó inmediatamente el ceño.

-De ninguna manera Hinata, con quien tú quieres ir es con Naruto no con Kiba– replicó tomando el carril lateral de la avenida: ya estaban acercándose al centro comercial.

-Pero Temari chan… Naruto kun quiere llevar a Sakura san y si no acepto la invitación de Kiba no podré ir – aseguro con tristeza en la voz. Su amiga suspiró.

-No digas esas cosas Hina, estoy segura de que Naruto va a invitarte a ti y no a Sakura… además, aunque la invitara, ella quiere ir con Sasuke – le recordó ella, pero ni aún con eso el semblante de la ojiperla mejoró… - ¿Ya se te ocurrió pensar que Kiba no lo vea como una salida más de amigos?- preguntó repentinamente la ojiverde, entrando al estacionamiento de la plaza, y deteniendo la camioneta unos segundos para conseguir el boleto del estacionamiento, acto seguido Hinata arqueó las cejas y la miró con sorpresa.

-Eso es imposible, Kiba y yo sólo somos amigos- aseguró todavía ella, y Temari rodando los ojos esperó a que la pluma de acceso se levantara.

-Por favor Hinata, uno no va al baile de graduación con su mejor amigo, es casi una regla oficial no dicha, de lo contrario no tendríamos que ir en parejas – le aseguró también ella, poniendo en marcha el vehículo, y su amiga suspiró

-Eso lo dices sólo porque Juugo es el chico que te gusta y vas a ir con él… si estuvieras en mi lugar te aseguro que harías lo mismo- insistió la muchacha, y la otra guardó silencio unos instantes, meditándolo…

-Bueno, vale, puede que tengas razón, pero dime una cosa, ¿has pensado ya lo que diría Naruto al verlos juntos? – preguntó usando su última carta, mientras buscaba con la mirada un lugar donde estacionarse, y aunque Hinata abrió la boca de inmediato para responder, las palabras no salieron de su garganta mientras se imaginaba las cosas que pudieran ocurrir…

Y se vio a ella misma al lado de Kiba, bailando juntos en mitad de aquella pista, divirtiéndose únicamente como amigos, y notando instantes después al atractivo rubio de electrizantes ojos azules que se dirigía directamente hacia ellos con su enorme y preciosa sonrisa…

-No sabía que eran novios, pero me da mucho gusto por ustedes dattebayo, espero que tengan una hermosa familia llena de muchos hijos y sean muy felices – les dijo contentísimo Naruto, y aunque Hinata quiso abrir la boca y decirle que ella y Kiba sólo eran amigos, al sentir la mano del castaño sobre su hombro en un pequeño abrazo, y comenzar a escucharlo reír, poco a poco la muchacha fue viendo la perspectiva completa y se vio vestida de novia con una enorme iglesia atrás cuyas campanas no dejaban de sonar…

Y sintiendo que se iba a desmayar del susto que aquella imaginación suya le había provocado, la pelinegra cerró con fuerza lo ojos y gritó mientras apretaba sus manos, sin notar la sonrisa triunfante de su amiga, que estacionado su camioneta. Estaba segura de que ese grito sólo podía significar que la invitación de Kiba iba a ser absolutamente rechazada… y por ende, que tenía que hacer algo para que Uzumaki Naruto invitase a su amiga al baile, pero de eso se encargaría el lunes por la mañana ya que de momento había algo más importante que hacer, y eso era encontrar los vestidos perfectos para aquella noche que pintaba para ser muy, muy especial.

Así que, nada más apagar el motor de su vehículo, la rubia tranquilizó a su amiga y ambas se dispusieron a pasar poco más de cuatro horas viendo y probándose los distintos modelos y colores de los múltiples vestidos de fiesta que había en las tiendas de aquella plaza…

-¡Estoy muerta! Gracias a Dios que Juugo se retrazará, de lo contrario no me hubiera dado ni siquiera tiempo de recuperarme – dijo exhausta Temari cómodamente sentada en una de las sillas del gastronómico de la plaza, mientras tomaba un poco de su refresco de naranja. Frente a ella, Hinata terminaba sus nugets de pollo.

-Al menos tenemos los vestidos… no hubiera soportado una segunda ronda de esto – confesó también sintiendo cansancio, y su amiga le sonrió.

-De cualquier manera tenemos que volver por los zapatos, y también para ayudarle a Tenten – le aseguró ella, mirando a la gente a su alrededor. Ya casi eran las cinco y Juugo no tardaría en aparecer… - si hubiera venido como había dicho, quizás hubiéramos tardado menos – pensó dando por hecho que al ser tres, la cantidad de modelos a probarse se distribuirían entre tres y no sólo entre dos, pero ya no tenía caso pensar en eso ya que definitivamente su otra amiga no había alcanzado a llegar y ellas habían tenido que medirse todos aquellos vestidos…

-Es una lástima que Tenten no haya llegado, pero al menos hoy no te ha ocurrido ninguna desgracia – comentó la pelinegra, y la rubia volteó y la miró. No era un secreto para las amigas de Sabaku no Temari, que cada vez que ésta acudía al centro comercial, algo relativamente malo le tenía que pasar…

-Lo que significa, que hoy nada puede salir mal en mi cita, ¿no crees?- dijo con una sonrisa de orgullo y seguridad mientras se ponía de pie…

Durante toda la jornada de compras había sido meticulosamente precavida, evitando desgarrar o manchar los vestidos, e incluso en el trayecto de tienda en tienda, había tenido el cuidado de mirar a ambos lados del pasillo para evitar ser atropellada por algún loco o apresurado transeúnte que se la llevara de paso, y por supuesto, había sido Hinata quien se encargase de comprar y llevar a la mesa la comida para evitar cualquier tipo de accidentes…

Y sin embargo, cuando Temari se levantó de su silla, con el refresco en la mano, no se fijó que un chico de cabellera negra con una charola en las manos se acercaba por el pasillo, y con quien inevitablemente chocó echándose sobre la ropa no sólo el refresco que llevaba en la mano, sino también parte del alimento del chico que tampoco tuvo la precaución de mirar si ella se levantaba…

Y por sobre el estruendo de la charola caer al suelo, Hinata casi pudo escuchar el grito ahogado de Temari que abriendo los ojos como platos se quedó completamente estática con su blusa favorita completamente empapada y llena de comida…


Y esta vez nadie puede regañarme por hacer capítulos cortos! Jajaja xD

Así que, díganme: ¿valió sí o no la espera de este capitulo y este fict? Personalmente, me gustó mucho como quedó el capitulo, que de a poco nos va situando en esta historia alternativa, en la cual por cierto tengo bastantes expectativas puestas… pero en fin, no entraré en mas detalles y agradeceré a las personas que me dejaron un review del prólogo, {Erotic, Jazmin, Kanacosita, Arrimitiluki, Titxu e Immature} espero que este capitulo les haya gustado y me disculpen por la tardanza.

Nos leemos en la actualización de los otros ficts, y en el próximo capítulo de éste! Les quiero, cuídense bien y déjenme reviews! xD