¡Hola! Aquí dejando el capitulo dos de esta pequeña historia, que espero que les guste pues esta hecha con mucho cariño.
Esta vez puse un poco de música para enmarcar un momento importante en la vida de las protagonistas, sobretodo de Lizzie, y creo que le viene perfecto, pues es un momento que cambiará la vida de ellas, es como dice la canción "un pequeño milagro, un giro del destino"
También quise hacer una mención a un personaje muy querido de otra saga, así que ahí les dejo para que lean y disfruten.
Un saludo y abrazo a lo Hagrid a todos los que siempre me han leído y a los nuevos amigos que lo hacen también (¡hola Marijo y Joffa!) y me han apoyado, ¡gracias a todos!, ya saben quienes, con todo mi cariño.
Por cierto, Jessi, espero que te agrade la mención al padre de tu familia vampírica, prometo un fanfic de ya sabes quién.
La canción es "Little Wonders" de Rob Thomas, prometo otra bella canción para el próximo capítulo, una dedicación especial a Arwen porque será una de sus canciones favoritas.
Ángela… ¡se que te va a encantar este capi!
¡Dejen un dulce review! jaja
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Diagon Alley estaba bullicioso, pero no al grado de no permitirme a mi y a Lizzie caminar y ver aparadores, la pequeña estiraba sus manitas hacia cualquier cosa que le llamara la atención, pensé en comprarle tanta cosa como mis ojos y los suyos veían, quería honrar en algo los deseos de Sirius, que no escatimaba en nada cuando se trataba de regalar a su seres queridos. Aun recordaba el primer cumpleaños de Lizzie, este salió de mi cabeza para materializarse en la vitrina de la tienda…
-¿No te parece que exageras un poco?, son demasiados, habrá más muñecos que niña.
-¡Vamos Lizzie!-Sirius apenas si podía con tantos muñecos en sus brazos-escoge algo de tu gusto
-Que yo sepa no es mi cumpleaños
-¿Y eso qué?, ¿sólo puedo darte algo en tu cumpleaños Lizzie?-Sirius acomodó todo sobre el mostrador de la caja -¡no me hagas un hombre tacaño!, y eso es aquí-dijo con una enorme sonrisa al ver la cara de sorpresa de los empleados-todavía nos faltan tiendas que atacar.
-¡Sirius!
-Visitar, atacar, dejarlos sin mercancías para poder llenar a la esposa y a la pequeña de obsequios… ¿no es lo mismo?
-No te estoy regañando, ¡ven a ver esto!
-Primero tú, ¡mira lo que encontré para la futura estrella del Quidditch!
Sirius llegó hasta donde estaba Lizzie moviendo de lado a lado una pequeña escoba.
-¡No otra vez!, tu hija apenas gatea ¿y ya quieres que sea la futura estrella del Puddlemere United?
-No del Puddlemere, pero si de los Chudley Cannons, ¡del que quiera mi cachorrita!, ¡los equipos la buscaran para que juegue para ellos!, ella y Harry serán los mejores jugadores que haya tenido el mundo
-¿Y si no le gusta el Quidditch?
Sirius miró a Lizzie, sacudió la cabeza, suspiró, y con un resoplido levantó los mechones de cabello que cubrían sus ojos, finalmente; tras una mirada molesta, le mostró la lengua en un gesto juguetón
-Lizzie tonta-le robó un largo beso-y si no le gusta el Quidditch, ¿qué se supone que le gustará?
Lizzie sacó de atrás de su espalda una pequeña caja y orgullosa, se la mostró con una enorme sonrisa.
-¿Quieres que mi cachorrita sea una experta en pociones?-Sirius negaba con la cabeza mientras veía la caja-¡Mi primer juego de Pociones!, ¿quién inventó semejante cosa?…mi hija-sacudió el cabello de la pequeña que sonreía con las caras graciosas de su padre-no será una amargada como Quejicus.
-¡Oye tú!-le pegó Lizzie en las costillas-mi padre es un genio en pociones y no por eso es un amargado, es más, es igual de bromista que tú, y por lo mismo, te considera como un hijo más, además nuestra hija no será una amargada como Quejicus, sólo …
-¿sólo?
-¡Sólo será mejor que Quejicus y eso lo amargará más!-Lizzie sonrió-¿qué dice ahora señor Quidditch?
Sirius tomó la caja, llenó de nuevo sus brazos con pequeños artículos hechos para niños; que eran replica de los que usaban los mayores en pociones, y los llevó hasta la caja sin decir palabra.
-¿Ve esas joyas que tiene en el aparador?-preguntó Sirius al empleado
-Si, señor.
-Las compro todas, y también-señaló un grupo de túnicas bordadas que colgaban de ganchos atrás de él-y esas también
-Pero Sirius… ¡es mucho!
-No le haga caso a mi esposa, ella cree que no se merece eso o más, si me ha hecho feliz estos últimos años y me dio a esa cosita linda que carga en sus brazos ¿a poco no se merece más?-Sirius sonrió-¡además como disfruto cuando es igual de latosa como yo con Quejicus!-se acercó a Lizzie y cargó a la pequeña en sus brazos-¡y tú me prometerás que serás mejor que Quejicus!, pero seguirás tan bella como tu madre y tan merodeador como yo!
-Elizabeth Black… ¡que placer encontrarte!
Siempre había algo que me hacía salir de los bellos recuerdos que mi corazón me otorgaba, para mi desgracia y la de mi pequeña, este intruso del momento, no era otro que el odioso, y seguramente asesino de Lucius Malfoy, pero por ser el cumpleaños de mi pequeña, intentaría mantener la calma.
-Quisiera pero no puedo decir lo mismo Lucius, no puedo decir que me da gusto verte.
-Vamos-Lucius me detuvo del brazo presionándome fuerte-vamos Lizzie, tú bien sabes que me enloqueces, siempre lo has hecho.
-Déjame pasar-empecé a caminar lejos de él, estaba empezando a hervirme la cabeza y el corazón me gritaba para sacar mi varita y matarlo en el lugar, pero necesitaba mantener la calma por mi hija.
-La pequeña Elizabeth, ¿ha crecido mucho no?
-Si, y no la toques
Lucius pasó su mano por el cabello de Beth, e inmediatamente; ella empezó a anunciar que un ataque de llanto se avecinaba, tenia la naricita fruncida y se llevaba las manitas a la boca, sus lágrimas empezaban a correr por su cara.
-Es tan linda como su madre, y de seguro será igual que ella de mayor.
Le quité a Beth la mano de Lucius de encima con un manotazo, estaba segura que le había dejado al menos los nudillos enrojecidos, sonreí un tanto triunfal.
-Lo más seguro, pero no se dejará de sujetos como tú, ahora si me dejas pasar, te lo agradecería mucho.
-¿Por qué?, ahora estás sola, tu esposo en prisión, los Potter muertos, los Longbottom...-una risita burlona de Lucius casi me hizo estallar-estarían mejor muertos, ¿tu padre y tu hermano?… ¿quién me detendrá ahora de hacer de ti mi voluntad?
-¿Te refieres a tus asquerosas propuestas?, aquellas que me pase negando y que por eso te vengaste en declarar contra Sirius y en… ¡tú sabes!, ¡hacerles pagar a mi papá y a mi hermano por todos mis rechazos!, ¿crees que Alastor y yo no sabemos que tú los mataste?
-Nadie te creerá eso querida, si no te acuerdas, la gente creyó que te habías vuelto loca por la pérdida de tu familia y el encarcelamiento de tu esposo, y ¿quién le creerá al viejo paranoico de Moody si todos sabían que tu padre y él eran como hermanos?, dirán que han perdido la cabeza
-Y claro, como no, si tú te has asegurado que todos en el Ministerio te consideren todo un santo, pero a mi no me engañas, Lucius y si te atreves a tocarle un pelo a mi hija te juro que soy capaz de todo.
-¿Capaz de qué?
Lucius me tomó de la barbilla y me acercó a él con fuerza
-Elizabeth, tú bien sabes que no me gustaría lastimarte, que es lo menos que quisiera, tú puedes pedirme lo que quieras, el mundo si quieres y te lo daría, no tenemos que tratarnos así, si tú me lo pides en este instante me voy contigo-intentó pasar su mano por encima de la cabeza de mi hija pero ella se sacudió molesta-me iría con ustedes, sería un padre amoroso, sería lo que tú quisieras
-Te repito, ¡no quiero nada de ti!-me aparté de él justo cuando Narcissa hacia su aparición con su pequeño hijo llorando en sus brazos, y con una mirada asesina hacia nosotras-ésta es la única manera que puedo tratar contigo, te desprecio ¡me causas tanto asco! ¿cómo te atreves a ser así conmigo si tu esposa y tu hijo están aquí?, ¿no te da pena lo que tu hijo podría pensar cuando sea mayor y sepa la calidad de hombre que eres?
-Mi hijo pensará y hará lo que yo le diga, para eso soy su padre
-Me da pena el pobrecito, te tiene a ti como padre-miré sorprendida a Beth, que no le quitaba los ojos de encima al pequeño, que había dejado de llorar, y que su vez, la miraba muy atento-sólo espero Lucius, que cuando sea mayor no sea él quien te juzgue y te haga pagar por todo lo que has hecho, que no sea tu adorado hijo, el que se convierta en tu propio verdugo.
Diciendo esto, me despedí de la familia Malfoy con una sonrisa obligada, pues no tenia ganas de seguir soportando a Lucius, y aun había tiempo para seguir divirtiéndonos.
Por suerte, el trago amargo del encuentro con Lucius se borró rápidamente, en medio de Diagon Alley encontramos a Hagrid; que al parecer, había estado buscándonos en casa, luego con Augusta, y hasta con Moody. Hagrid llevaba prisa pues tenía que volver al Colegio, pero había salido expresamente para buscarnos y felicitar a la pequeña que se dejó cargar en sus brazos, jugó con su larga barba, y se divirtió cuando la puso sobre sus hombros y pudo ver todo desde la perspectiva de Hagrid.
-Esto-nos entregó un pequeño paquete arreglado por él mismo-es de parte mía, sé que a la pequeña le encantan los dragones, como a mi, y como a Tom
-¡Gracias Hagrid! no debiste, gracias por recordar a Tom, mi hermano te quería muchísimo.
-Si, lo sé-nuestro amigo sacó su gran pañuelo, recordar a mi hermano que lo perseguía para que le contara sobre dragones le causaba sentimiento-a veces lo extraño mucho-me entregó otro paquete al tiempo que me abrazaba a mi y a Beth para despedirse-tengo que irme, pero prometo ir de visita pronto, Dumbledore me pidió que lo disculpara y que te entregara ese obsequio, también me dijo, en palabras de él "Dile a Lizzie y a la pequeña que amenazamos con ir de visita"
-Pues espero que la cumplan, son parte de la familia Hagrid, quiero que sean parte de la vida de Beth siempre.
Decidimos cerrar la tarde de compras y encuentros tomando un helado, que se volvieron cuatro conforme pasaba la tarde y disfrutábamos las compras y las bellas tarjetas tanto de Hagrid; que se notaba que como yo, no podía dejar de recordar a los Potter y al pequeño Harry, como la de Dumbledore; que como siempre, decía más con pocas palabras, que con un largo discurso
Lizzie y Beth
Esta caja de caramelos variados de Honeydukes es el mejor obsequio que puedo darles, pues para dos niñas como ustedes, jamás sobran los caramelos para endulzar cualquier triste momento del pasado, y darles esperanzas para el futuro.
Con cariño
Albus Dumbledore
Y si que la caja era enorme, estaba llena de toda clase de dulces, al parecer; el mismo Dumbledore, había seleccionado que debía traeryno dudo, ni por un segundo, conociendo a mi querido amigo y maestro, que él mismo se comprara una dotación equivalente para pasar la semana
Cuando me dí cuenta la tarde había pasado ante mis ojos sentada en la heladería, había disfrutado cada momento a pesar del encuentro con Lucius, y me hice una promesa a mi misma cuando vi a mi pequeña sonreír con sus juguetes y su helado, sería una promesa que por mi propio bien, debería llevar a cabo. Yo sabía que algún día la vida me daría la oportunidad de vengar a mi padre, a mi hermano y mi amado Sirius, pero si esta no se presentaba como yo quería, no me iba a empeñar en convertirme en una maquina de venganza, iba a ser para mi pequeña una madre y una amiga, y no iba a dejarme amargar por el dolor de las ausencias, y al contrario, esperaba desde ese momento que la vida me diera pequeños milagros. Mirando a mi hija, me concentré en el ambiente alegre del lugar y dejé que una lejana melodía me llenara de paz...
Let it go,
Let it roll right off your shoulder
Don't you know?
The hardest part is over
Let it in,
Let your clarity define you
In the end
We will only just remember how it feels
Debía haber estado tan concentrada que no me había fijado que la pequeña mantenía la vista fija en algún punto atrás de mi…volteé pero no vi nada especial, hasta que ella estiró sus manitas en dirección a un joven caballero que había estado oculto por un grupo de jóvenes
-Pequeña, ¿qué miras?, te agrada el joven ¿verdad?, ¿te recuerda a papito?
Lo miré con atención, como si alguien o algo, me obligara a mirarlo, una fuerza extraña y magnética...
-¡Increíble!-no podía creer que mi hija supiera quien era antes que yo-¿Remus?
Our lives are made
In these small hours
These little wonders,
These twists and turns of fate
Time falls away,
But these small hours,
These small hours still remain
Miré al joven que seguía enfrascado en su lectura mientras se llevaba a la boca un pedazo de pastel helado. Remus no había cambiado nada en estos dos años desde que había dejado de verlo, talvez tenía algunas canas de más, propias de su propio, ¿cómo decía Sirius?, de su pequeño y peludo problema, lucía delgado por lo mismo, pero sin duda era él, su cabello color castaño, casi miel como sus ojos, su cara dulce, su presencia que emanaba cariño…era nuestro Remus.
-Mami tiene que ir a saludar a un viejo amigo de papá y mamá, cariño ¿pero tú como supiste quien era?, la primera vez que lo viste tenías horas de haber nacido y luego con lo de la guerra, casi no lo vimos… ¡no entiendo!
Debí estar un poco preocupada, o más bien asombrada por aquello, que al voltear a buscarlo, tropecé con una silla haciendo caer nuestras bolsas y el helado. Beth estalló en pequeñas risas
-No es gracioso linda, no te reías de mami-empecé a reír yo también al verla a ella feliz, y porque siempre terminaba haciendo alguna cosa extraña cuando me ponía nerviosa
-Pero tienes razón, además, hace tanto tiempo que no te reías así, que lo pasaré por alto.
Cuando me agachaba para recoger todo, sentí una mano en mi hombro y una dulce voz me hizo levantarme de prisa
-Lizzie, Lizzie-Remus tenía esa sonrisa tan dulce-¡no has cambiado nada! cuanto me alegra eso-de un solo jalón levantó todo y limpió con un casi invisible movimiento de varita-déjame ayudarte.
Let it slide,
Let your troubles fall behind you
Let it shine
Until you feel it all around you
And I don't mind
If it's me you need to turn to
We'll get by,
It's the heart that really matters in the end
-Hola-eso fue lo único que salió de mi boca, no podía dejarlo de ver, y su calida mirada que provocaba querer abrazarlo, me derritió el corazón-¡Remus!-y lo abracé como si no lo hubiera visto en siglos.
-¡No has cambiado nada!-dijimos a coro los dos al separarnos
-¡Pero ella si!-dijo al ver a Beth-¡que grande estás pequeña!
-Hoy cumplió dos años-dije orgullosa columpiándome con las puntas de los pies-¿a poco no esta hermosa?
-¿Bromeas?, ¡por supuesto que lo es! ¿en serio ya dos años?-me miró tristemente-Lizzie yo, quiero decirte
-No digas nada Remus, por favor, no arruines este momento ¿quieres tomar algo con nosotras?
-Sólo si yo invito
-Remus
-¿Si o no?
-Con tal de que te quedes, pero el paseo en el parque antes de volver a casa, corre por mi cuenta.
Our lives are made
In these small hours
These little wonders,
These twists and turns of fate
Time falls away,
But these small hours,
These small hours still remain
-¿No quieres pasar a tomar un té, o un café?-suspiré-no he ido de compras...pero un refresco seguro si tengo ¿qué dices?
-No creo que sea una buena idea Lizzie, ya es muy tarde.
-¿Qué hora es?
-Las 10 de la noche
-¿Pero cómo?
-Pues la manecilla chica-me enseñó su reloj indica el número 10, ¿ves?, la otra el número 12, así es como esto funciona.
-¡Muy gracioso!, me refiero a que como pueden ser las 10 si salimos de Diagon como a las siete.
-Si Lizzie, pero volvimos porque yo quería comprar un regalo para Beth
-Que no debiste comprar, pero se te agradece, -miré con simpatía el pequeño libro que asomaba de una de las bolsas-cuando sepa leer estará encantada con "El pequeño colacuerno húngaro y el draconónologo miedoso", ¿qué tienen los hombres con los dragones?, la van a ser adicta a ellos.
-Luego Beth quiso comer algo y tú quisiste cenar en el Caldero, ¿cómo tenías hambre con cuatro helados y dos pedazos de pastel de limón?, es algo que no entiendo
-El helado me da hambre, es mucha azúcar, necesitaba un gran plato de estofado
-Discutimos tanto quien pagaría la cena, que Tom terminó por invitarnos, con tal de que no empezáramos una pelea con comida.
-Y caminamos a lo largo de la calle, hasta llegar al primer parque que vimos
-¿Y vives por aquí y no sabes dónde están los parques?
-Viví aquí en mi infancia, como ves...fue hace mucho
Los dos estallamos en risas, no sabía por que me sentía así, tan nerviosa, y a la vez tan feliz.
-¿Entonces pasas o no?
-Pues...
-¡Anda no te hagas el difícil!-reí-además, no es que quiera reclamarte algo, pero tienes algo que me pertenece-señalé a Beth que dormía tranquilamente en sus brazos, con la cabecita en su hombro y una de sus manos fuertemente aferrada a un botón de su túnica
-¡Esperaba que no te dieras cuenta y me la pudiera llevar! es tan linda
-Anda, entra-abrí la puerta y me pregunté en ese momento por que no había ordenado el lugar antes-disculpa, la casa es un desorden
-¡No te preocupes!-rió-¡la mía esta igual!, además supongo que con una niña pequeña no hay mucho tiempo
-Tiempo-empujé una columna de libros hacía un rincón-tiempo si, ganas no.
-Te entiendo, con todo lo que has pasado-Remus miró todo con atención, había nostalgia en su mirada
-Me mudé aquí porque era la única parte del mundo que no me traía malos recuerdos. Cuando mi madre falleció, mi papá usó esta casa para meter todos sus libros, la hizo una especie de oficina, o más bien, su lugar feliz lleno de recuerdos. Los tres veníamos de vez en cuando a escondernos del mundo, jugábamos y hablábamos como si mama estuviera aun. ¿A dónde más ir?, en una casa había sido feliz con Sirius, en la otra Moody había encontrado a mi padre y a Tom muertos, este es mi único espacio tranquilo.
Empujé un pequeño corralito hacía la cocina; que era mi parte favorita de la casa, y mientras platicaba con Remus, empezaba a preparar todo para el té.
-Ya vez, ni siquiera he ordenado lo que me ha traído Moody de la otra casa, y los juguetes de la cachorrita ocupan los espacios vacíos-sonreía al ver que Remus la abrazaba con tanto cariño-es que nunca sabes donde va a tener un arranque de llanto, además, que es muy traviesa y a veces hace volar las cosas, si quieres dámela para que puedas tomar el té, de todas formas es hora de que la acueste
Tomé a Beth y subí corriendo hasta el cuarto, no quería que Remus me viera llorar, tocar el tema de mi padre y hermano me entristecía mucho, más, porque sabíamos quien era el asesino, y que no podíamos hacer nada al respecto. Mi alegría fue que Beth se quedara totalmente tranquila y no llorara al ponerla en la cuna, y que al bajar a la cocina, Remus seguía ahí, sirviendo él mismo el té.
All of my regret
Will wash away some how
But I can not forget
The way I feel right now
-Creas o no, yo recuerdo mucho esta casa
-¿Así?-pregunté ignorando que el pudiera recordarla lo suficiente para hablar con esa nostalgia.
-Si, un día acompañé a Sirius a tu casa a buscarte, tu padre nos recibió bastante amable y nos dio la dirección de aquí, le dijo a Sirius "si la encuentras en ese desorden, es tuya"
-¡Mentira!
-No, es verdad, lo que hizo que tu padre perdiera la seriedad fue la contestación de Sirius
-¿En serio?
-¿No te lo dijo?, le dijo-Remus adoptó el tono de seriedad que tomaba Sirius cuando las cosas eran importantes para él, así fuera el plan para una simple broma- "Señor Fraser, ¿le puedo decir Sean verdad?, espero que esté hablando de su hija porque casa ya tengo, y espero que no le moleste mi negativa, pues debe ser una casa muy bella, pero su hija lo es más"
-¿Es una broma tuya no?-me reí incrédula
-No, es en serio, desde ese momento supe que Sirius estaba totalmente enamorado pues jamás lo había escuchado hablar así, que raro que no te contara.
-Para que veas lo discreto que era, él no me contó lo de su forma animaga, lo descubrí yo sola cuando se quedo dormido cuidando a Beth, al ver al gran perro negro abrazando con ambas patas a la pobre bebé, sólo se me ocurrió decir "no sabia que teníamos un perro" y el despertó enseguida, pero fiel como es a sus amigos, no me dijo cual era la forma de James, o la de Peter, yo las tuve que adivinar.
-¡Mentira!-rió-¡no te creo!
-¡No es mentira!
-¿A ver qué más?
In these small hours
These little wonders
These twists and turns of fate
These twists and turns of fate
Time falls away but these small hours
These small hours, still remain,
Cuando nos dimos cuenta ya era casi de día y las horas se nos habían ido volando hablando sobre nuestros días en Hogwarts
-Muchas gracias, Lizzie-Remus se puso de pie-la pasé muy bien.
-Mañana,-reí al ver el reloj-bueno, más tarde-tomé su taza y empecé a lavarla pensando en que decirle para que se quedara un rato más, no sabía por que tenía esa necesidad de que el tiempo se detuviera y no se fuera
-¿Si?
-Iremos a los jardines Kensington a dar un paseo, a Beth le encanta la estatua de Peter Pan ¿vienes?
-¿Segura?
-¿De?
-Que vaya con ustedes
-Claro, ahora no te desharás de nosotras tan fácilmente
-Me alegro
-Además, creo que le agradaste mucho a Beth, no es tan fácil que eso pase, ni Moody ha logrado que su pequeña sabandija, quiera quedarse en sus brazos por más de unos minutos
-¿Cómo está?
-Bien, paranoico como siempre, y no quita la idea que Beth sea auror de mayor
-Me alegra saber que Moody esta bien Lizzie, me refería a Beth, ¿cómo lo ha tomado?
-Pues como yo, sólo que ella llora más y luego no sé que hacer, si vienes mañana, pensaremos en algo
-Felicidades Lizzie, ¡te has conseguido una niñera!
Ambos reímos mientras veíamos el amanecer por la ventana de la cocina
-¡Genial!, ¿cuánto la hora?
-¡No sé!, jamás he trabajado, este seria mi primer trabajo, ya ves, a los hombres lobo como yo, no les dan trabajos de niñera tan fácilmente
-Remus...
-Es la verdad
-No serás niñera, serás amigo que es mejor-le di un golpe en el brazo en tono de broma para hacerlo reír-y más barato.
-Tu padre decía que yo podía ser lo que yo quisiera, que no me dejara intimidar por las criticas de los otros a mi condición, me dijo y lo recuerdo con cariño como todo lo que él me dijo "Remus, no te dejes llevar ¿y qué si eres hombre lobo?, yo tengo un amigo que es doctor, y además, es un vampiro, ¡así como lo oyes!, un vampiro no sería un doctor si fuera por los demás y sus ideas preconcebidas, pero mi querido amigo vampiro es un gran doctor"
-¡Es cierto!, ya sé de quien hablaba, ahora que recuerdo, no he podido escribirle al pobre para decirle sobre mi padre, se muda con frecuencia
-Pero la idea es, que no importa si soy hombre lobo, no puedo ser un maestro como quise toda mi vida, pero ahora estaré feliz de ser tu asistente-rió-y de nuevo, tu amigo
Still remain,
These little wonders
These twists and turns of fate
Time falls away
But these small hours
These little wonders still remain
Remus se despidió con un beso en la mejilla y bajó corriendo los escalones hacía la calle
-Te veo al rato ¿verdad?-pregunté entusiasmada antes de que se marchara
-Claro, traeré el almuerzo...
