I.
Era mi tercera semana con ese maldito periódico en la mano, buscando alguna oferta de empleo. ¿Cómo era posible que nadie necesitara una maestra de lengua? Mis maestros siempre me nombraron como una alumna destacada que llegaría lejos, pero mi suerte iba en decadencia, lo más lejos que llegué fue a la estación de tren para presentarme a un empleo que ni siquiera podría ejercer lo que amaba.
Ya no podía aguantar un día más en ese departamento sin hacer nada.
Mi compañera de piso, y mejor amiga Hyuuga Hinata había encontrado empleo al par de días de haberse graduado, claro, la gastronomía era algo más fácil de encontrar, por cada esquina se colaba un nuevo restaurant.
Creía que iba a colapsar.
Tomé mi abrigo, las llaves del departamento y arrojé ese estúpido periódico a la basura. Si quería que mi suerte cambiara, no me llegaría impresa en un papel en la puerta de mi casa, debía movilizarme hasta encontrar algo.
Error, horas y horas pasaban, y sentía como cerraban las puertas en mi cara.
Agotada, decidí entrar a una cafetería a tomar un café.
— Un expresso, por favor
Hundí mi rostro entre mis manos, suspirando agobiada, mientras sentía como una presencia, quizás familiar, se sentaba frente a mí.
— ¿Aún nada? Lamento la tardanza
Creo que mi cara de pocos amigos fue más que suficiente.
— ¡Ánimo, Sakura-chan! Estoy seguro que pronto aparecerá algo
— ¿Qué tan seguro estás?
— Bastante seguro, fui tu maestro ¿lo recuerdas?
Enarqué una ceja — tutor de latín, Kakashi, no te des aires de más
Me sonrió de manera burlesca.
— Maestro, tutor, no hay mucha diferencia...
— ¿Cómo sigues con las tutorías en la facultad?
— Los estudiantes de primer año son unos idiotas, nadie se compara contigo — dijo con un tono de picardía.
Sí, quizás Kakashi fue mi maestro, o tutor lo que sea, quizás me llevaba por catorce años, pero eso nunca me impidió tener unas cuantas aventuras con él, después de todo, era una muchacha universitaria ¿no? Es ley revolcarse con alguien mayor, sobre todo cuando necesitaba algunos créditos extra.
Pero ahora era diferente, ya no podía conseguir nada de Kakashi, él seguía en su mundo universitario acostándose quizás con cuantas otras crías más, y yo aquí, como una idiota buscando empleo.
— Deberías tomar en consideración lo que te he propuesto
— ¿Hacer tutorías en la universidad? Ni muerta, no es lo mío
— Sé que serías capaz — se encogió de hombros — eres inteligente, te manejas bien con público, eres hermosa, eres...
— No sigas — interrumpí — Ya entendí, aun así volveré a rechazar tu oferta
— Estaría encantado de tenerte trabajando junto a mí
— Kakashi — lo miré a los ojos — lo nuestro fue un par de revolcones, basta
— Admite que fui el mejor — sonrió
A pesar de ser un idiota, siempre encontraba la manera de hacerme sonreír, era una de las pocas personas que consideraba como amigo.
Terminamos de tomar nuestro café y me acompañó a casa. Luego de despedirnos en la entrada, se dio la vuelta y se marchó, como siempre, como había acostumbrado hacerlo en los 5 años que nos conocíamos.
Abrí la puerta del departamento, como amaba cuando Hinata llegaba antes que yo y preparaba la comida.
— ¡Al fin llegas! ¿Qué tal tu día?
Me dejé caer en el sofá.
— Horrible, aún no encuentro nada
— No te desanimes, mira, preparé tu platillo favorito para alegrarte
— ¿Sabías que me iría mal hoy también?
— No, tenía la esperanza de que encontraras algo, pero en fin, mañana será otro día — sonrió
— Eso espero ¡Ya no aguanto más!
Luego de la cena con Hinata, tomé un baño y me fui directo a la cama, no quería seguir alargando este inútil día. Ella tenía razón, mañana tendría una nueva oportunidad.
(°)
Al otro extremo de la ciudad, en uno de los barrios residenciales, un hombre de avanzada edad se encontraba en su oficina, como cada noche.
En ese momento, tocaron su puerta.
— Adelante — dijo sin molestarse
— Papá — se asomó una pequeña niña — ¿Es verdad lo que dijo mi hermano?
— Sí, Sarada — la regañó con la mirada
La pequeña niña entró abruptamente a la oficina.
— ¡Me niego! ¡Me niego a que contrates a un tonto maestro para mí!
— ¡Sarada no me alces la voz! Tus calificaciones están en decadencia, con ninguno de tus hermanos me pasó algo así
— ¡Es porque tú no me entiendes! ¡Vivo solo con hombres y nadie de aquí me entiende!
Sarada se dio la vuelta echando a correr nuevamente a su habitación.
— Madara-sama — uno de sus ayudantes entró luego de la salida de Sarada.
Madara se dejó caer cansado en su silla, mientras masajeaba su sien.
— No sé qué haré con esta niña, ni siquiera sé cómo tratar a una niña, ninguno de sus hermanos me dio problemas antes
— Sarada-chan ha crecido sin la figura de su difunta madre, pronto cumplirá doce años, necesita un ejemplo femenino en casa
— ¿Me estás diciendo que me vuelva a casar? Estás loco Hashirama
— No claro que no — sonrió — pero el tutor de Sarada...
— Dices que sea... ¿tutora?
— Me encargaré de contratar a la mejor
Suspiró cansado — Confío en ti, ya no puedo seguir cumpliendo los caprichos de Sarada
— Mañana mismo la tendrá en su oficina
Hashirama se dio la vuelta saliendo de la oficina.
— Ah Urushi — suspiró mirando el vacío del cielo — Como debo tratar a nuestra hija...
(°)
Mi teléfono comenzó a sonar desesperadamente, la persona que estuviera llamándome a las ocho de la mañana debería tener una buena razón para despertarme.
— ¿Bueno?... ¿Hinata?... ¡Enseguida voy!
30 minutos después me encontraba en marcha al trabajo de Hinata.
— ¡Aquí estoy! — dije tratando de recobrar el aire
— ¡Sakura-san! No sé cómo llegó esto aquí, cuando abrí la tienda estaba pegado en el mostrador
— Dá-Dámelo
Extendí mi mano recibiendo un volante que llevaba Hinata.
"Se necesita con urgencia Tutora para enseñar lengua, matemáticas,
geografía e inglés.
Buena paga.
Contactarse con Uchiha Madara"
— Esto... es... como... ¡Un milagro! — grité
Corrí a los brazos de Hinata saltando de la felicidad ¡al fin! Al fin mi oportunidad estaba justo frente mío, pero...
— ¿Quién diablos es Uchiha Madara? Aquí no aparece ningún número o dirección
Hinata se encogió de hombros.
— No lo sé, te dije que ni siquiera sé cómo llegó ese papel aquí dentro
— Quizás alguien me está jugando una broma ¡Quién sea que esté detrás de esto, déjeme decirle que no es gracioso! — grité
— No creo que sea una broma, deberías averiguar quién es este sujeto
— Llamaré a Kakashi, él debe saber
Tomé mi móvil y marqué.
— ¿Kakashi?
— Buenos días, Sakura-chan ¿Cómo va todo?
— No es momento de formalidades — interrumpí — ¿Sabes quién es Uchiha Madara?
— Uchiha Madara... mmm... — se detuvo a pensar un momento — ¿No es el presidente de Konoha?
Konoha era uno de los buffet de abogados más famosos e importantes del país, sus ingresos superaban hasta los del continente.
— ¿Ko-Konoha? —Dije con dificultad — ¿Es en serio?
— ¿Para qué quieres saber?
— Luego hablamos
Corté el teléfono mientras mi cara de sorpresa no podía borrarse. Si era cierto que ese tal "Madara" era el dueño de Konoha, entonces ¿para que necesitarían a alguien como yo? O mejor ¿Cuánto estaría ganando en ingresos si trabajara para él?
Tenía, no, más bien, necesitaba contactarme con esa persona, si esto no era un sueño, entonces era la oportunidad más importante de mi vida.
— ¿Sakura-san? ¿Te encuentras bien?
— S-si — titubeé — debo ir a casa
Sin mayor preámbulo, salí del restaurant para volver a mi departamento, encendí la computadora, y busqué "Uchiha Madara"... Cerca de 1,620,000 resultados.
— Demonios, este tipo sí que es importante
Comencé a investigar sobre él.
Uchiha Madara, 56 años, dueño, presidente y fundador de Konoha, viudo, con 7 hijos, 6 de ellos hombres, 5 de ellos trabajan en su compañía.
Propietario de una de las fortunas más pronunciadas del continente, persona sumamente poderosa. No se conocen más detalles de su vida personal.
Miré mi reloj, marcaba las 11 del día. Lo mejor sería tomar un baño y prepararme para visitar en la Mansión Uchiha.
