Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to LyricalKris. I just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de LyricalKris, solo me adjudico la traducción.


Este capítulo lo betearon Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )


Capítulo 1

~Tres meses antes~

Edward estaba enfrente de la entrada del pequeño café, así podría verla cuando entrara. Una sonrisa apareció en sus labios ante la visión de ella. Pobre chica. Ella todavía no se había dado cuenta que los paparazzi rara vez eran engañados por una capucha y unos anteojos de sol. Ella tenía esa mirada asustada, como si estuviese segura de que alguien estaba siguiéndola.

La mayoría de las veces, era la verdad para ella. Seis meses atrás, la chica no era nadie. Ella ganó suficiente atención en el circuito indie, como para tener un montón de trabajo en su haber. Recientemente, había conseguido el papel principal en una película con la que nadie esperaba hacer ningún tipo de negocio. Lo hubo. La película la convirtió en un personaje famoso. A eso se le sumaba que su rostro tenía la suficiente redondez como para dar la impresión de inocencia y era lo suficientemente sexy para cautivar, y se disparó hacia el estrellato. No era de extrañar que ella no supiera cuál era el camino.

Ella se deslizó en la cabina frente a él y dejó escapar un suspiro, como si estuviese aliviada. Edward hizo su mejor esfuerzo para esconder su sonrisa, para que no pensara que se estaba riendo de ella. No lo hacía. Era solo que la situación de ella era familiar para él. Demasiado familiar. Él pasó la mayor parte de su vida siendo acosado o con miedo de ser acosado.

Finalmente, la chica le dio una sonrisa avergonzada. Ella empujó la capucha hacia atrás y se sacó los anteojos. Ahí estaban. Grandes y sexys ojos marrones, suave cabello castaño que caía hacia la derecha y labios hechos para besar. Ella tenía una buena imagen.

—Hola —dijo, encontrándose con sus ojos—. Lo siento por eso.

—No te disculpes. —Él extendió la mano—. Soy Edward Cullen.

Ella le dio la misma mirada que todo el mundo le daba cuando se presentaba. No había mucha gente que no supiera quién era él, al menos, no en los Estados Unidos.

—Gianna Gale.

—¿No prefieres Gigi? —preguntó Edward y tenía que admitir que estaba divertido cuando ella estrechó los ojos.

—La prensa piensa que es muy inteligente —dijo rodando los ojos—. Odio el apodo y ahora está fuera de control. Seré llamada Gigi por la prensa el resto de mi vida, ¿no?

—Creo que es una suposición bastante acertada.

La mesera fue y tomó sus órdenes. Cuando ella se fue, Gianna lo miró.

—Entonces… ¿Querías hablar conmigo?

Edward se inclinó hacia la mesa y asintió.

—Sobre el proyecto.

Ella hizo una mueca.

—Me imaginé.

—Lo abandonaste. ¿Te importaría si pregunto por qué?

Él estaba un poco sorprendido cuando una mirada de verdadero miedo llenó sus ojos. Ella retorció sus manos, sin mirarlo.

—Bueno… Te diré la verdad, pero tienes que prometerme que no te reirás de mí. —Ella pasó una mano sobre sus ojos—. Ugh. Esto es ingenuo, ¿no? ¿No se supone que tengo que asumir que todo el mundo es un infiltrado en Hollywood?

Edward dejó escapar una risa.

—Lo siento. No me estoy riendo de ti, lo prometo. Solo que fue una respuesta muy honesta. ¿De verdad me estás preguntando si voy a hablar con las revistas de chismes? ¿A propósito? —Él se rio otra vez, porque la idea era ridícula—. Cariño, es completamente verdad lo que ellos dicen. No puedes confiar en nadie en Hollywood. La gente siempre está pretendiendo ser alguien que no es, pero piensa eso por un minuto. No necesito el dinero que los informadores anónimos consiguen, y soy quien soy. Incluso si tratara de esparcir alguna clase rara de chismes, la primicia más grande sería que yo estaba metido en algo. Solo Dios sabe de qué forma esos malditos girarían la historia.

Gianna se ruborizó y agachó la cabeza.

—Tienes razón. Lo siento. —Ella se pasó una mano inquieta por el cabello—. Estoy paranoica en este momento.

—Dime qué está pasando —le dijo con voz gentil.

La mesera volvió con sus bebidas y Gianna acunó su café entre sus manos. Solo cuando la mujer se fue otra vez, ella habló.

—Cuando conseguí el papel, sabía que habría una respuesta negativa. Siempre la hay cuando es una serie tan popular como ésta. Pasé por eso con Midnight Games pero la atención ahí era la mayoría para Garrett. Esa película no se suponía que iba a ser grande. ¿Ésta? Todos quieren un pedazo de ésta. Especialmente después de que fuiste elegido como el gran villano.

—Te están amenazando —dijo Edward. No era una pregunta.

Ella exhaló.

—Oh, sí. Pero, otra vez, yo esperaba eso. Todos me advirtieron que podía pasar. —Ella desplazó la taza entre sus manos.

—Uno te está molestando —dijo Edward, llenando el espacio en blanco, cuando su silencio se hizo demasiado largo.

Ella miró hacia él con sus ojos ampliados por el miedo.

—Hay seis cartas. Creo que todas son de la misma persona. Y no son amenazadoras. Son terroríficas. —Ella miró por la ventana e hizo un gesto con su cabeza hacia algo afuera—. Todos ellos creen que saben algo sobre nosotros. Todos tratan de hacerlo personal, pero esta persona… Esta persona anónima lo hace sentir personal. —Ella se estremeció, envolviendo sus brazos alrededor de ella misma.

—¿Lo denunciaste?

—No tiene sentido. No hay amenazas. No realmente. —Sus cejas se fruncieron mientras ella lo miraba—. Probablemente estoy siendo muy sensible pero en serio tengo la sensación de que esta persona se lo tomaría bastante mal si trabajamos juntos.

Edward se sobresaltó.

—¿Nosotros? ¿Quieres decir que esto es sobre que tú trabajes conmigo?

—Ella… Él… Ellos… Ellos son muy claros sobre el hecho de que no soy suficientemente buena para trabajar contigo. Y que era posible que cosas malas ocurrieran si lo hacía. —Sus labios se tensaron mientras se estremecía otra vez—. Tengo la sensación de que ellos están hablando de cosas peores que una taquilla explotando.

Edward estuvo quieto por un minuto, procesándolo. Había muchas cosas irritantes sobre ser una celebridad. Sus fans pensaban que lo conocían, que entendían lo que él sentía, quería y necesitaba. Siendo una estrella de cine, su vida no era suya. Eso lo frustraba más cuando algún aspecto de su fama afectaba a otra persona. Gianna era una celebridad por derecho propio, ella no necesitaba lidiar con el fervor de sus fans hostigándola en su nombre sobre todo lo demás.

—Tengo una pregunta para ti —dijo él finalmente, inclinándose sobre la mesa hacia ella—. Dejando de lado las amenazas, ¿quieres este papel?

—Por supuesto. Este es el papel de mi vida. ¿Una película de espías con una protagonista femenina? —Gianna sacudió la cabeza—. ¿Y trabajar contigo?

Edward sonrió, agachando la cabeza ante el cumplido.

—Entonces toma el papel. Por eso estoy aquí, para convencerte de hacerlo. La seguridad en el set será ajustada y te haré una promesa personal. Tengo un guardaespaldas para momentos como este. La mayoría de nosotros lo tenemos. Él es el mejor en el negocio. Él y su gente son muy buenos tanto como para hacerte olvidar que te están protegiendo y es parte de la descripción de su trabajo investigar posibles amenazas. Lo meteré en el caso.

—Todo eso parece demasiado. —Ella lo miró expresión dudosa—. No me digas que el estudio te mandó a hacerme esta oferta.

—No. No fue el estudio.

—¿Estás aquí por tu cuenta? —Cuando él asintió los ojos de ella se ampliaron—. No entiendo. ¿Por qué estarías tan interesado en que tomara el papel?

—Mmmm… —Edward se sentó hacia atrás, tomando un trago de su latte mientras consideraba su respuesta—. Todos hacemos esto por diferentes razones, ¿cierto? Actuar, quiero decir. No me llamo a mí mismo un artista, porque, para ser honesto contigo, no estoy en esto por el arte. No es muy frecuente que le dé importancia a la profundidad del personaje que interpreto, el mensaje sentimental o lo intrigante de la trama. Entré en la línea del negocio porque soy bueno en esto y porque me volvería loco encerrado en una oficina ocho horas al día. Pero no te vuelves tan viejo como yo, no haces tantas películas como las que he hecho, sin algún tipo de patrón.

Él la miró y sonrió.

»Para mí, es la gente. Se me mete en la cabeza que quiero trabajar con alguien y hago que suceda. Y quiero trabajar contigo.

Gianna se rio sorprendida.

—Pero… ¿por qué yo? No puedo imaginarme que Midnight Games sea tu tipo de película.

—Por favor… —dijo él con un bufido—. La trama era absurda, pero ¿quién soy yo para juzgar? ¿Has visto alguno de los proyectos que he hecho? —Él sacudió la cabeza—. Sin embargo, estuviste fantástica.

Ella se sonrojó y agachó la cabeza.

»Es verdad. Y he visto algunas de tus películas indies. —Él agitó una mano y sonrió hacia ella—. Todo eso a un lado, tú eres interesante y yo estoy aburrido.

—Me haces sonar como un juguete o algo así.

—Solo estoy siendo honesto. Algo sobre ti me golpeó y me gustaría trabajar contigo. —Su sonrisa se volvió triste—. Eso sí, eso no quiere decir que siempre funcione bien.

—Ah. ¿Estás hablando sobre Jessica Stanley?

Edward rodó los ojos.

—Ese fue un set miserable. Todo lo que has escuchado sobre esa dura experiencia es verdad, por cierto. No niego nada de eso. Aunque tienes que admitir que querer estrangular a alguien por dos meses no es aburrido.

—Supongo que no.

—Entonces, recapitulemos. —Edward comenzó a contar con sus dedos—. Es un set seguro. Personalmente velaré por tu seguridad. Dejaré muy claro en la prensa que estoy entusiasmado de trabajar contigo y que te busqué activamente para el proyecto. Si estás conforme con eso, ya está. Eso mandará un mensaje a esas personas de que ellos no hablan por mí. Podemos ir con un publicista si quieres. Y… —Él sonrió triunfador—. Y como estoy seguro de que tu agente te dijo, trabajar conmigo es un gran movimiento para tu carrera. —Él le guiñó un ojo otra vez—. Además, puedo ser muy divertido en el set.

—Divertido, ¿eh? —Gianna se rio y sacudió la cabeza—. Eso no es lo que escuché de Jessica Stanley.

Edward bufó.

—Bueno, sacando eso, es un caso convincente para tomar el papel que deseas de todos modos, ¿correcto? —Él ladeó la cabeza—. Tienes una larga y prometedora carrera delante de ti, Gale. A veces será un fan quien te lance bolas curvas. No tengas miedo de golpear esta fuera del campo. Después de todo, todos tenemos uno loco de vez en cuando. Pero terminamos bien.

—Entonces, ¿estás diciendo que debería acostumbrarme a cosas como éstas? —Ella se estremeció otra vez.

—Estoy diciendo que son todos ladridos. —Él se acercó a la mesa y le tocó brevemente la mano—. Ellos no pueden tocarte. No realmente. Da un salto de fe esta vez y lo verás.

—Estás acostumbrado a obtener lo que quieres, ¿no?

—Por supuesto. ¿Sabes quién soy?

Gianna bufó, pero su sonrisa divertida cayó. Ella suspiró e hizo girar su taza de café entre sus manos, pensando. Después de un largo minuto, ella tragó y lo miró con una sonrisa vacilante.

—Está bien. Estoy adentro.

—Excelente. En ese caso, traje el programa.

—Ah. Mira, eso es algo que el público no sabe de ti. Edward Cullen, el epítome de la generosidad.

—Eso sería un buen titular de People. Lo veo en la tapa. —Edward acarició su barbilla—. Tendré a mi gente en eso.


¡Hola!

¿Qué les ha parecido el capítulo? ¿Qué piensan de Gianna y de esta situación con las amenazas?

Gracias por los alertas, favoritos y comentarios. ¡Me alegra mucho recibirlos!

Gracias por los comentarios a Tecupi, Mary, florcitacullen1, bbluelilas, Yoliki, tulgarita, Cary, lizdayanna, somas, Yani B, Mel. ACS, krisr0405, Pili, carolaaproboste.v, freedom2604, Noelia, LicetSalvatore, Merce y Leah De Call.

Espero que les haya gustado este primer capítulo.

¡Gracias por leer!