Case 1: La cría del fénix, part 2

La primeriza abogada, había demostrado que sabía sobre el caso que había tomado, el juez, después de comprobar la competencia de la abogada novata, afirmo con su cabeza y comenzó el juicio.

—Señor Payne, comience el alegato—el juez, le dio la palabra al fiscal jorobado.

"El señor Payne, creo que se llamaba así, he escuchado que este fiscal, estuvo por un largo tiempo en el Reino de Khura´in, había adoptado la religión que se practicaba en aquel lugar y se había convertido en el fiscal general, cuando era pequeña y escuche esa historia, pensaba que era un buen fiscal, pero pasado el tiempo y investigando más sobre los fiscales, me di cuenta que era solo un pobre tonto y que había ido a aquel reino, puesto que en esos tiempo, habían ejecutado a todos los abogados defensores y solo confiaban en las imágenes de una fuente con agua, hasta que mi padre se presento en un tribunal y defendió a un amigo de mi madre, aunque no puedo alejar contra las creencias que se tenía en aquella tierra, ya que se dé primera vista que existe cosas sobrenaturales, como la canalización. Ahora viendo la cara, que tiene el fiscal, reafirmo lo que había pensado de este tipo, es un pobre tonto"

—Jaja, creo que se me ha dado la oportunidad de vencer a la hija de Wright—Payne, sonrío y agrego—a las 22: 30 pm, se cometió un asesinato, durante una pelea de pandilleros, la razón era por drogas, enfadado unos de los malandrines, apuñalo repetidas veces con un cuchillo de mango casero, a su oponente, asesinándolo, la escena fue presenciada por una mujer que llamo a la policía. El asesino fue el sospecho, el Sr Whitecross.

El fiscal Payne, mostro el arma del acusado, una cuchilla que tenía un mango de madera con forma de cruz, la cual estaba pintada de blanco, la cual estaba guardada en una bolsa plástico.

—p-protesto—La abogada Mia, exclamo mientras apuntaba con su dedo como lo hacía en su tiempo su padre—mi cliente, no es capaz de asesinar a alguien.

Todos observaron en silencio a la primeriza Mia, que al darse cuenta que había hecho un paso antes de tiempo y que esto llamo la atención de los presente, sudo a mares y se avergonzó.

—trágame tierra—se permitió pensar la abogada.

—jaja, es igualita a su padre—se burlo el fiscal Payne.

—Mia, espera que los testigos de testimonios, para lanzarte así—el abogado Phoenix, observo a su hija con una pequeña sonrisa y agrego—Y levanta cara, que no te vean flaquear.

Mia, hizo caso a su padre y se puso erguida, observando de manera desafiante al fiscal, el cual se puso nervioso, al cruzar su mirada con la de la joven novata, que tenia al frente.

—Veo que Mia, volvió a usar la mirada de desafío, es como un grito de batalla, que puede llegar a desmoralizar a alguien—se permitió pensar legendario abogado—Lastima que ella no se dé cuenta de esa habilidad innata que tiene.

—¿qué sucede, señor Payne?—el juez, había notado el ligero cambio en la cara del fiscal.

—B...bueno, la acusación llama al estrado al acusado, al señor Whitecross—

El acusado, al cual le había puesto unas esposas, en caso de que hiciese algo perjudicial para los presentes subió al estrado, el juez al ver al sujeto, se asustado un poco al ver al sujeto.

—Rayos, se ve que él ha matado— comento el juez, tratando de que el miedo no le invada.

—A pesar de su apariencia, Robert, no mataría a nadie—se permitió pensar la abogada—Golpear a alguien, hasta dejarlo inconsciente y sangrando de la nariz, sí, pero no matarlo.

—¿Su nombre y ocupación?—el fiscal, empezó con la primera pregunta.

El acusado, se presento, con su nombre Robert Whitecross y su ocupación, era mecánico con especialidad en motos.

—Bueno, nos gustaría que nos contase que sucedió—el fiscal, le dijo al grandote.

—Aquí viene el testimonio, hija, debes encontrar las mentiras y revelarlas, para que la verdad salga a la luz, para eso debe presionar y mostrar prueba, esa son tus armas—Phoenix, le aconsejo a su hija y agrego—Ve por todas.

—Recuerdo, padre—La joven Wright, afirmo con su cabeza y se permitió pensar—Es el momento, no debo ponerme nerviosa y debo sacar toda la verdad de su testimonio.

Y empezó el momento del testimonio del acusado, la primera confrontación que iba a tener la novata, contra el humilla novato.

"Esa noche iba a juntarme con Charle, para hablar algo relacionado con el arreglo de una moto, me acuerdo que estaba cerca, cuando una persona, con capucha y guantes blancos, corrió hacía mi y forcejeo conmigo, aparte de llevarse mi billetera, también se llevo mi cuchillo, lo perseguí, pero lo perdí, estuve media hora buscándolo, pero me di cuenta que estaba llegando tarde a la reunión, así que decidí, suspender momentáneamente la búsqueda he ir a la reunión, me dije que después iba buscar a ese malnacido y le iba a dar un fuerte puñetazo, hasta dejarlo inconsciente y sangrando. Cuando llegue a la reunión, me encontré con el cuerpo de Charle apuñalado y el cuchillo que me robaron en el suelo, tome el cuchillo y escuche un grito, después los cerdos de azules, me pillaron."

—No creo que tenga que usar ese vocablo insultante, para referirse a los policías—el juez, le aconsejo al acusado.

—Si te habían robado, ¿por qué no llamaste a la policía?—Mia, observo a su cliente.

El acusado, se quedo en silencio y Mia, entendió que su pregunta sobraba, conocía a su cliente, era del tipo de chico, arrogante que no gusta que la autoridades se involucren en su problemas.

—Debo, cambiar de pregunta—se permitió pensar la joven abogada y agrego—pero que debo preguntar.

La abogada, cruzo sus brazos y reviso varias veces el testimonio de su cliente, para encontrar contradicciones.

—Rayos, no encuentro ninguna—se permitió pensar la joven abogada, entonces se acordó del testimonio de la policía y exclamo—Protesto.

La novata, sonrió de una manera triunfadora y se cruzo sus brazos, había encontrado algo para afirmarse.

—Mi cliente ha dicho que se iba a juntar con la víctima, para hablar sobre el arreglo de una moto—La novata, se toco su barbilla con su pulgar.

— protesto, ¿qué tiene que ver?—pregunto el fiscal.

—Protesto, es que en el testimonio de la policía, pone que el asesinato fue por una discusión de drogas—Mia, exclamo en voz alta y victoriosa y pensó—Por este momento, me sostendré en este argumento.

El jurado, empezó hablar entre ellos, sobre la contradicción del testimonio del acusado y el testimonio de la policía, el juez, golpeo la mesa con el martillo, para imponer el orden y el silencio en la sala.

—Silencio, silencio, eso es cierto, señor fiscal, puede explicarme esta contradicción—el juez, exigió al fiscal una explicación, sobre la contradicción de los testimonios.

—Disculpen, se me había olvidado, presentar esta prueba—el fiscal, sonrío con aire de triunfo y presento una foto con unos cuantos paquetes de drogas—Estos paquetes, se encontraron en los bolsillo del acusado, esto demuestra que el testimonio de la policía, es el correcto, además como vamos a creer en el testimonio del acusado.

La novata abogada, retrocedió un poco, el humilla novato, le había ganado la jugada.

—Rayos, esto no me ayuda mucho—se permitió pensar la joven abogada.

—Hija, solo ha ganado una jugada, no retrocedas, aun hay varias jugadas—el legendario abogado, animo a su hija.

La abogada novata, le encontró la razón a su padre y mentor, volvió a incorporarse y volvió a revisar, el testimonio del su defendido y encontró una contradicción.

—Protesto—volvió a exclamar la joven—Disculpe, ¿cómo sabia el nombre del acusado?

—Bueno, nos conocimos en el Underworld—Contesto el acusado.

—¿Qué es eso del Underworld?—el juez, estaba curioso por saber sobre el significado de la palabra—¿Una discoteca, de esas donde van los jóvenes?

Mia, conocía el lugar, de hecho ella había estado por ese lugar, cuando era una adolecente un poco problemática.

—Señoría, el Underworld, es un bar en donde hay peleas clandestinas y las personas van a apostar—explico Mia y se permitió pensar—Al oír ese nombre, me recordé de esos días, en que me sentaba a beber y ver a aquellos hombres con músculos, je, rayos debo dejar pensar en eso, relájate Mia, estas en un juicio.

Phoenix, observo a Mia, por un momento el abogado veterano, observo un rubor en la cara de su hija.

—¿Mia, en que estas pensando?—el padre de la abogada, estaba preocupado por su hija.

—En nada—Mia, respiro hondo para relajarse y volvió a la realidad y se permitió pensar—Espero que mi padre no me haya descubierto y pregunto a su defendido—Señor Whitecross, ¿cuál era su relación con la victima?

—El era un cliente frecuente en mi taller—respondió Robert y agrego—Además, ambos combatíamos en el ring, debo admitir que era un tipo fuerte, empatamos varias veces y teníamos la misma cantidad de peleas ganadas y perdida, en otras palabras éramos rivales.

El fiscal, sonrío al ver que su oponente, no tenía esperanza alguna de ganar el juicio.

—Je, bueno, es el momento de llamar a la testigo—dijo el fiscal—La acusación, quiere llamar a la testigo del caso.

—Se permite, llamar a la testigo—el juez, dio su autorización al fiscal.

—Entonces llamo a la testigo—dijo el fiscal.