Buenas tardes a los presentes.
Lamento la demora por tardar tanto. El próximo en actualizar sera Encuéntrame.
Gracias por leer el capitulo. Espero que les guste tanto como a mi al hacerlo.
Sin más... Disfruten.
AGR: Leído revisado por el Inmoral. Aunque esta ves no edito nada :v
-[LA DULCE VENGANZA]-
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PARTE 1- [INVASIÓN AL INFRAMUNDO]
La batalla comenzó de una manera muy brutal.
El centro de la ciudad del inframundo estaba siendo totalmente devastada. Desde tiendas pequeñas hasta los grandes edificios de la ciudad que caían una tras otra, hasta pequeños hogares e incluso las calles era un sitio de nadie.
Las familias de demonios corrían buscando refugio de aquella horrible amenaza que afecto su vida.
Grupos de invasores miembros de la Brigada del Caos no tenían piedad alguna con aquellas familias.
Lanzado rayos y hechizos mágicos para destruir el inframundo era sin duda la peor crueldad jamás vista.
La destrucción y el caos se habían desatado. El humo de la devastación comenzó alcanzar aquel cielo morado.
— ¡A-Auxilio!... ¡A-Auxilio!
Los gritos desesperados buscando ayuda de un héroe.
Grupos de niños y padres huyendo de la peor de las catástrofes que jamás hubieran pensado.
Algunos peleaban a pesar de no ser guerreros, pero era todo en vano.
Las vidas perdidas de aquel día eran incontables.
La ciudad central del Inframundo había recibido el por daño jamás visto en mucho tiempo. Ni siquiera en la guerra civil ocurrió tanto daño como ahora.
El escenario era realmente triste y devastador.
— ¡Ayuda!... ¡Ayúdenos Oppai Dragón!
Buscando un héroe tras cada llamo de auxilio El llamado de los niños hacia resonar un grito de ayuda a un par de corazones desesperados.
Un grupo de niños comenzaron a pedir un fuerte deseo desde el más profundo de sus corazones.
El Sekyryuutei, el Dragón Emperador Rojo de la verdad latente… Era su héroe y su gran salvador.
— No los dejaremos escapar.
— ¡P-Por favor!... ¡Oppai Dragón!
Su gran héroe que cautivo el corazón de los niños y que le dio la esperanza de tener un sueño donde todos iban a ser felices.
Catando aquella canción… Su héroe que respondería a su llamado.
— ¡Dije! ¡QUÉ USTEDES NO VAN A ESCAPAR!
— ¡OPPAI DRAGÓN!
BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMM!
Una cortina de humo apareció tras un gran ataque mágico.
— ¿N-No puede ser?...
— ¿Eh-Ehhh?
Tras recibir un ataque mágico que iba a matar a los niños.
— ¿…? …¿No….No puede ser?
Aquellos niños simplemente estaban sorprendidos y a la vez…
— Así qué ustedes son los que estaban invadiendo el inframundo… Excelente… Excelente.
— ¿Tú?... ¿Qué rayos?
— No tardare mucho… Solo quiero que me respondan algo.
A pesar de que su cuerpo no ha recibido ningún daño por aquel poderoso ataque mágico… Los niños no podían dejar de estar asombrados.
Una figura oscura de larga capa negra hasta el suelo y protectores en los hombros de color verde oscuro.
Con mirada roja imponente y sonrisa llena de malicia.
¿Quién era él?... ¿El acaso era el su héroe?... No… No podía ser, a pesar de tener el mismo rostro… Aquella persona mostraba una gran malicia.
— ¿En dónde se encuentra el maldito Rey Demonio?
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Un momento inesperado.
— ¿En dónde se encuentra el maldito Rey Demonio?
Tras verlos asombrando y llenos de temor. Aquellos invasores del inframundo no comprendían lo que estaba pasando.
¿Era él?... ¿Realmente era él?
— Maldito Sekiryuutei… ¿Acaso sigue con vida?, ¿Shalba no lo mato?
— ¿Shalba?... ¿Y quién es él? — Contesto muy incrédulo.
— No te hagas... — Contesto enojado el mago.
Tras aquellas palabras furiosos del mago… El rostro de quien era el héroe de los niños sonrió de forma maligna una vez más.
Parecía no estar tomándole en serio, se puso las manos a la cintura y mostrando arrogancia como ninguna.
— Si Shalba no pudo… Entonces nosotros terminaros lo que él empezó, después de todo no es rival para magos de clase A.
Tras aquellas palabras llenas de molestia… Los magos que estaban cerca a su alrededor comenzaron agruparse detrás de quien les mandaba.
Alrededor de 15 magos poderosos se acercaron para combatir a quien se supone era el héroe de ese mundo.
— Ha!... — Sonrió una vez más su enemigo. — ¿Realmente creen que pueden acabar conmigo?
— ¡Cómo te atreves!... ¡Nosotros somos magos de elite! ¡Maldito dragón!
— ¿¡Elite!? Gwhahahaha!...
— ¡MUERETE DE UNA VEZ!
Los 15 magos alzaron sus manos y cada uno creo un símbolo mágico de gran tamaño. Cada uno de los magos uso una hechizo poderoso que fue a quema ropa contra aquel ser.
Aquel poder combinado de los 15 no era ningún juego.
Ese poder que lanzaron era lo suficientemente potente como para matar a un demonio poderoso o incluso dañar a demonio supremo.
BOOOOOOOOOOOOOOMMMM!
El impacto provocó una gran explosión y una cortina de humo muy grande.
Aquel poder mágico arraso con todo.
—…Lo logramos…
— Maldito chico dragón, al final no era la gran cosa.
Los magos estaban celebrando su supuesta victoria tras ver como su ataque no dejo nada a su paso y cubrió todo con la ruina.
El lugar se había creado una gran bola de fuego que estaba calentado todo con su calor.
El grupo de niños y padres que observaron quedaron en silencio tras no sentir nada a su alrededor.
Ni una palabra ni siquiera un sonido… Así era el sentimiento que había provocado aquel momento tan desesperado.
Aquel momento… Aquel ser…
— ¿Morirme?...
Una voz apareció desde el centro más candente y peligroso.
— ¿Q-Qué?... ¿Esa voz?
— ¡No puede ser!... ¿Acaso?
Los magos estaban asombrados.
TAP! TAP! TAP!
Pasos fuertes se escucharon viniendo del más profundo de aquel mar de fuego.
Provocando a propósito aquel sonido con su caminar. Aquella bola de fuego no lo quemaba ni tampoco le tocaba.
Los padres y los niños vieron eso y simplemente estaban impresionados… "No parecía él, pero tenía que ser él… Él era el único que podía hacerlo"… Era lo que pensaban.
— Estúpidos. Yo no pienso morir a manos de cualquier cosa como ustedes.
El ser de ropa oscura y larga capa negra hasta el suelo salió y de un movimiento de su mano apago el fuego como un gran soplido como si fuera el rugido de un gran león.
Los vientos provocados por su mano eran tan poderosos… Que incluso los magos tuvieron que retroceder al sentir una gran presión golpeando sus cuerpos por aquellos vientos.
Los 15 magos no sabían que hacer, ni mucho menos supieron cómo responder.
Su gran ataque fue repelido y su enemigo no había sido dañado.
El ser oscuro de un movimiento se deshizo de la bola de fuego como si no fuera nada para él.
Aquella sonrisa maligna no era una broma o símbolo de ego superior.
Eso atemorizo a todos al verlo.
Ese ser si era fuerte y lo había demostrado.
— Ha!... Veo que ustedes están temblando de miedo ahora, ¿Dónde quedo aquella confianza de hace rato?
— Tks*… M-Maldito… Tú… Tú no eres el Sekiryuutei.
— Lastima que llegues a esa conclusión ahora… Ya que...
PLAM!*
Algo muy horrible comenzó.
— Argggkkk…
— Ahhhhrhrgrgrgr…
— hhghghffhffgffh…
— Grrhrhghrhgrhrgghr….
Los15 magos a la vez comenzaron a asfixiarse sin motivo alguno, o al menos eso era lo que los niños y padres veían con sus ojos tras verlos sufrir mucho.
— N-o… N-o… No resperioooo!
— Ghwaahahahahah!
— ¡Ma-Maldito!... ¡Mallllllllllllll…..!
El chico comenzó a reír tras ver como a aquellos magos comenzaron a rascarse las gargantas de forma muy desesperada.
Los 15 a la vez se tiraron al suelo e intentaron abrirse la garganta con la uñas de sus manos para poder respirar.
Carne y sangre comenzaron a pegarse en los dedos de los magos. El dolor o el miedo a la muerte era el límite de sus actos.
Poco a poco cada uno de ellos comenzó a ponerse pálido y sus ojos querían salirse de sus rostros.
— Es inútil. — Dijo el de la sonrisa maligna. — Yo controlo el poder de los vientos en su máxima expresión, eso quiere decir que también puedo controlar el aire que respiran.
— …
Los magos lo maldijeron con la mirada tras aquella revelación antes de morir, pero a eso a él no le importo.
Poco a poco cada uno de ellos comenzó a morir por falta de aire mientras sus rostros marcaban el odio y el miedo a la peor de sus enemigos.
Al final… Los magos murieron asfixiados y con un marcado rostro aterrador tras maldecir al peor de los villanos.
— Ghmhm!... No han valido la pena.
Los niños espantados observaron aquel acto tan cruel y ruin de aquel hombre.
A pesar de ser demonios… Aun ellos eran unos niños inocentes, y por eso, tras ver la forma en cómo se reía y como disfrutaba mucho todo lo que había hecho…
— N-No… Imposible… No… No puede ser….
Tras una lágrimas de desesperación y buscando una respuesta a lo que había pasado. Pensado que todo eso simplemente era un mal sueño y falsa ilusión.
— ¡El…Ese monstruo no puede ser el Dragón Oppai!
— ¿E-Eh?...
El niño grito la verdad desde el fondo de su corazón… Es cierto… Él no era el Dragón Oppai, él no era el Dragón Emperador Rojo, él no era su héroe quien vino a salvarlos.
— ¿Dragón Oppai?... Que nombre tan vulgar y estúpido para un héroe.
— No… No te burles de él… El vendrá… El vendrá.
— A pesar de ser un demonio, siento que parte tuya tiene fe en él… ¿Un demonio con fe?... Ghwahahaha!
—Farsante. — Grito el niño con un poco de valor. — ¡El Dragón Oppai es nuestro héroe! ¡Es nuestro gran héroe que salvara a todos! ¡Vendrá y te vencerá!
El valor de aquel niño no fue nada minúsculo o insignificante.
Él tenía la esperanza que el Sekiryuutie apareciera y lo salvara ante la criatura maligna de negro corazón.
Su otro yo miro aquella esperanza y la escupió como si se tratara de palabras falsas y estúpidas.
El ser con el rostro de su salvador lo miro como si fuera basura… Para él, la vida de un demonio era insignificante y no importaba si aún se trataba de un niño.
Por eso…
— Mocoso.
El peor de los villanos… Alzo su mano y mostrándole la gran diferencia entre su héroe y él.
— No puede ser… ¡Energía sagrada! ¡Es-Eso es!
— Dime, ¿Dónde está tú héroe ahora?...AAAH!
Agito si mano sagrada como si fuera una espada muy filosa.
— …
La sangre salpico y macho el suelo y en algunos demonios presentes. El ser se bañó de sangre de un inocente y se rio tras hacer pedazos aquella fe.
Los niños se quedaron en silencio ante aquel acto tráumame y horrible. Los padres se taparon la boca y sus piernas temblaban por el terror.
Cerca de ellos… Una cabeza pequeña de un niño rodo creando un camino rojo de desesperación.
— IAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Todos gritaron y salieron corriendo por el pavor.
Observándoles y agitando su mano a un lado mientras se limpiaba la sangre de su brazo.
— ¿A dónde creen que van?
El ser maligno con la cara de héroe de los niños cubrió su cuerpo con poder sagrado. Miro como los demás niños y padres escapaban de él de manera desesperada tras ver lo horrible que podía ser.
En silencio, el ser no fue rápidamente tras ellos… El los miro como se alejaban un poco más buscado refugio o ayuda.
Aquella ventaja, no era sino una forma de destruir la pequeña esperanza de sus corazones de una forma muy cruel.
Él los iba a eliminar sin ningún problema.
— ¿Creen que voy a dejar a un demonio con vida?... Ghwahahaha!
Buscando matar a todos los demonios posibles y haciendo honor a su nombre como uno de los dos guardianes del cielo.
Quien fue conocido como el hombre de los milagros comenzó su dulce venganza.
FLASH!
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PARTE 2 – [EL EQUIPO DE REY]
La invasión en el inframundo se había convertido en el peor de los desastres y todo se estaba saliendo de control.
— Estas feas criaturas son un gran fastidio.
— Fueron creadas por el poder de una Longinus, ¿Esperabas algo sencillo?
— No, pero tampoco esperaba que fuera algo tan molesto.
— Luego tendrás tiempo para quejarte… Por ahora…
BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMMMMMMM!
Una gran explosión de poder emergió de la edad.
— ¿Pero qué?
—… ¿Mhmp?
Un enorme pilar de luz alumbro una parte de la ciudad del inframundo.
Souji Okita y el legendario mago MacGregor sintieron aquel poder sacudiendo sus cuerpos.
— ¿Energía sagrada?...
— Eso tiene que ser un error. No puede haber un terrorista con un nivel tan alto de poder sagrado como para hacer eso.
— Algo no está bien.
Preocupados y algo sorprendidos… Ambos demonios no lograban entender aquel fenómeno que ataco a inframundo.
Un gran poder sagrado se hizo presente en la gran ciudad del inframundo.
No podía ser un terrorista… Ni el exorcista más poderoso podía crear tal poder sagrado, ni siquiera podía ser un ángel caído conocido capaz de hacer algo tan poderoso y mucho menos podían pensar que alguien de alto rango lo haya traicionado.
Ellos no lo querían creer.
— Ese poder… — Dijo la poderosa reina de cabello plateado tras sentir algo más temible. — Sea quien fuese, el poder que fue lanzado está destruyéndolo todo.
— ¿Pareces muy preocupada, Grayfia-san?
— Tengo un mal presentimiento… Es algo que no está agradando en nada.
Las palabras de la reina más fuerte hicieron sentir la preocupación en ambos de sus compañeros.
Ella no era de preocuparse de estas de estas cosas, mucho menos poner un rostro tan serio como lo estaba haciendo ahora.
Pero luego de sentir y luego ver como de lejos el corazón de la gran ciudad del inframundo comenzó a ser destruida de manera brutal.
— ¿Llamo a los demás? — Pregunto el hombre de vestimenta japonesa y sosteniendo su Katana lista para matar.
— No es necesario. — Contesto la reina más fuerte. — Ese poder sagrado es inmensamente grande como para que Surtr y Beowulf no lo hayan sentido, ellos vendrán pronto.
— Esto me inquieta, pero a la vez me emociona… Ha pasado tiempo desde que no hemos tenido un adversario de tal nivel. — Dijo MacGregor sonriendo mientras gotas de sudor recorrían su delicado rostro blanco.
— Vamos… Tenemos que detenerlo.
Entonces y con la orden… El equipo más poderoso del inframundo fue directamente a la boca de lobo.
Aquel día el inframundo… Iba sentir la peor de las batallas jamás pensadas de la historia.
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El olor a muerte se esparció y se sintió en aquella parte de la ciudad.
La sangre pinto las enormes calles como si fueran trazos de pincel, cadáveres de demonios acumulados en forma de pirámide y una gran luz blanca en la cima de ellos como si fuera un estrella del cielo.
— Ha!... ¿Así que la elite por fin llego?
— ¿E-Esa voz?... ¡I-Imposible!
Una voz familiar.
Parado en la cima de cadáveres de niños y adultos. Una figura oscura brillante sonría de forma muy maliciosa mientras jugaba con algo en sus manos.
Lanzado una y otra vez… De arriba y abajo como si fuera una pequeña pelota.
— Siento mucho poder de ustedes tres… Sobre todo de aquella mujer demonio.
— I-Imposible… ¡¿Hyoudo Issei?!... ¡No! ¡Él no es él!
El asombro de todos fue algo que el dejo helado en todo el cuerpo. No solo aquella horrible escena era impensable e inimaginable.
Más que ira… El grupo de poderosos demonios quedo en shock tras eso.
Aquella figura que, estaba jugando con la cabeza decapitada de un niño, tenía el rostro del chico llamado Hyoudo Issei, pero eso no era posible.
Era imposible por más que lo vieran al frente.
— ¿E-Eh?... — Sonrió el peor de los villanos mientras caminaba al frente y tiraba la cabeza decapitada a sus pies. — Interesante… Demonios tan poderosos como ustedes conocen a mi estúpido otro yo. Bien, bien, eso me ahorra tiempo.
— ¿O-Otro yo?... ¡Aguarda!
Los ojos de la reina más fuerte se abrieron como platos tras por fin comprenderlo del todo.
— ¿Qué paso Grayfia-san?
— Ese ser… Ese ser, ¿Pero cómo?
Un momento de tensión se creó tras recordar aquella inquietante realidad. El ser con el rostro de Hyoudo Issei se puso delante de ellos y los miro fijamente como aquellos ojos rojos muy profundos.
— T-Tú… T-Tú deberías estar sellado en lo profundo de la gran prisión del inframundo, ¿Cómo es que lograste liberarte del poder del mismo Rey Demonio?
— ¿G-Grayfia-san?... ¡I-Imposible! ¡Entonces él!
— Por favor… ¿Creyeron poder capturarme como si fuera cualquiera cosa?
— …
No había duda alguna… Todo estaba absolutamente claro ahora.
Esa figura de larga capa negra y con esos horribles ojos rojos brillantes que marcaban el fin.
— Yo no soy alguien común y corriente como para que me subestimen. Demonios asquerosos, yo soy un ser sagrado que está en la cima del mundo…
— ¡Q-Qué poder! — Dijo la dama de cabello plateado mientras se estremecía. — ¡U-Un ser nacido de lo más profundo de la corrupción del Booster Gear! ¡No!... ¡Eso no es algo así de simple!...
— Es una pena que te des cuenta ahora… Ghahaha! — Hablo el ser maligno muy feroz. — Mi naturaleza va más allá de este cuerpo corrupto que use para ser libre una vez más… Aunque es una pena… ¡Ustedes morirán sin saber nada! ¡Ghahahahaha!
El poder sagrado se liberó en todo su cuerpo.
Aquella parte de ciudad se sacudió ante la presencia más temible y poderosa jamás vista.
Ni siquiera para el poderoso equipo del Rey, quienes eran considerados los más poderosos demonios de su época pudieron creer lo que estaban viendo en su delante.
Aquel brillo blanco de gran pureza como ninguna, pero con un corazón lleno de gran maldad.
El equipo Lucifer… Iba a empezar la peor de sus peleas.
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[La fuerza de quien fue el hombre más noble del mundo]
— Ghahahahaha!
Su risa maligna y esa sonrisa tan oscura.
Ni siquiera entre los más crueles demonios que existen pueden producirme tal escalofrío.
¿Cómo es posible?... ¿Realmente puede existir un ser con una gran malicia dentro de su corazón?
PUUUMMMM!
En definitiva él no puede ser nada de Ise-kun.
— Grkk*
Su gran poder me hace retroceder como si fuera cualquier cosa.
Su puño cubierto de aquel poderoso viento me quiebra con gran facilidad… ¡Qué fuerza!
— ¡Aléjate!
[TAJO DEFINITIVO]
La espada de Souji lanza su técnica asesina sin dudar de un solo golpe. El ser maligno lo ve y se aleja de mí dando un salto atrás.
Lo huesos de mis brazos tiemblan por ello.
— ¡Si qué eres peligroso!...
El poder mágico de nuestro poderoso mago comienza a desatarse sin control en contra de su enemigo.
Yo conozco a MagGreggor muy bien. No es nada usual de su parte atacar de esa manera, su estilo es muy elegante en combate, pero esta ocasión es muy diferente.
— Grayfia-san… Quédate un poco a la vanguardia, nosotros reduciremos a ese ser en pedazos.
Souji se lanza junto con MagGreggor para atacar juntos sin darle descanso.
La afilada kanata de nuestro caballero resuena con sed de sangre y la destrucción provocado por el poder del gran mago estaba estremeciendo todo este lugar, pero aun así…
— …¿Mhmm? — Mirando mis brazos lastimados. — ¿Cómo es que lo pudiste vencer, Sirzches?
Ese ser parece estar tranquilo mientras pelea y eso me da escalofríos como nunca antes.
Esta pelea… Por alguna razón…
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Una batalla feroz comenzó en el centro del inframundo.
— Ghahaha-hahaha!
Dos de los demonios más poderosos del inframundo estaba midiendo ahora sus fuerzas con el peor de los villanos.
Sosteniendo su Katana filosa con intenciones de matar y lanzando su gran poder mágico sin preocupación alguna.
Los poderosos miembros del clan Lucifer estaba luchando por sus vidas.
— ¡Maldición! ¡¿Por qué no puede cortarte?!
La poderosa espada que producía cortes con su gran fuerza, ahora mismo estaba siendo retenida como si nada por los brazos de quien tenía la cara del dragón emperador rojo.
Cubierto con unos protectores resplandecientes con el símbolo de la victoria en ellos.
— Pobre estúpido. — Dijo el ser al detener su espada con las manos desnudas. — ¿Crees que voy a dejar que tomes mi cabeza?...
FLISHHHHHHHH!
Filosa y muy cortante.
Una gran ráfaga de viento salió de las manos del ser maligno e hizo retroceder a Soiji con facilidad.
Su espada resonó al fino ataque del maligno.
— ¿Pe-Pero qué?
— Tal vez no use espada, pero eso no quiere decir que no sepa como pelear con una. — Dijo sonriendo el emperador oscuro. — Mis vientos son mis espadas, mis brazos y piernas mis escudos… ¿Veamos cuanto resiste ante mí, espadachín?
Poderosos vientos comenzaron reunirse en todo su cuerpo.
Cubriéndolo con fervor y poder.
Esa sonrisa y esa mirada de estar seguro de lo que estaba por hacer.
— ¡Cuidado Souji!
El poder de los vientos… La máxima expresión del elemento que mueve a los furiosos mares, quiebra las grandes montañas y apaga al poderoso fuego.
Ese poder… Ese gran poder que pronuncia el sonido de la libertad en los cielos.
— ¡MUERE!
Cientos de ráfagas se desprendieron del cuerpo del maligno.
Filosas y muy poderosas… Era una lluvia de cortes indetenibles que empezaron a cortar a la mitad todo lo que tocaban.
— Tks*
Aquella poderosa Katana estaba siendo golpeada de forma brutal por aquel poderoso viento. El mejor espadachín del inframundo con el nombre de Souji Okita estaba retrocediendo con gran facilidad.
A pesar de estar cubriéndose con su poderosa Katana, al hacerlo los vientos se partían y de ellas pequeñas ráfagas comenzaron a cortarle la piel y hacerlo sangrar.
Aun siendo pequeños cortes, aquello era sin duda increíbles y temible para él.
El sonido del metal chocando con aquellos ataques eran demasiado fuertes y si esto seguía con la misma potencia.
— Quiere destruir su Katana. — Dijo MagGregor al comprender la intenciones de aquel ser. — Bien, bien… Entonces significa que necesita mi ayuda.
Su sonrisa elegante mostraba mucha confianza e ímpetu, pero también ocultaba aquellos nervios producidos al sentir aquella sensación tan oscura del enemigo.
Esa forma de combatir y de usar su poder… Ese ser quería demostrarles que él estaba por encima de ellos.
No era normal ni mucho menos algo casual.
Por primera vez en su vida… El vio el rostro de su compañero mostrando frustración ante un enemigo muy poderoso y por eso…
— Liberare mi magia prohibida. Si con eso aún tenemos problemas, eso quiere decir que sin duda estamos frente a algo más que una simple copia maligna.
El poderoso mago de capa carmesí comenzó a juntar sus manos y recitando un conjuro en el lenguaje demoniaco.
[EX-MORTIS]
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Esto debe… Esto debe ser imposible.
— Ghahahaha!... ¿Qué pasa?... ¿Dónde quedo todas esas fuerzas y agallas?... Deja de luchar y muerte de una vez.
Esto es simplemente aire, pero aun así hace temblar a mi espada con si fuera a punto de ser destruida.
Sus vientos chocan contra mí y me hacen retroceder como si no tuviera fuerzas. Siento cortes en mi piel a pesar de no ser tocado por sus vientos.
¿Qué tan poderoso puede ser?
— Tks*… ¿Cómo se supone que luche contra alguien así?
Me estoy frustrando y eso no es nada bueno.
Si empiezo a perder la compostura me matara sin perder ni una oportunidad.
CLINNN!
No puede ser…
— ¡Mi espada!
— Ghahahaha!... Parece que perdiste tu espada… Sería una desgracia que ahora perdieras algo más. Tal vez… Tal vez… ¿La cabeza?
Mi espada salió volando lejos de mí. No tengo con que poder hacerle frente a ese ser… ¿Acaso?...
— ¿Es mi fin?...
Cuando creí que ese ser me iba a dar el golpe de gracia.
[EX MORTIS]
Un horrible aroma a muerte cubrió todo el lugar.
— ¿A-Ah?...
Decenas y Decenas de manos comenzaron a emerger de la tierra. Un grupo desesperado de manos comenzó a aferrarse de donde podían.
Manos y manos esqueléticas se aferraron a ese ser como si fuera si única salida.
Aquel ser maligno estaba siendo invadido por ellas como si fueran moscas cubriéndole todo su cuerpo a más no poder.
— ¿Muertos?... Esos son…
— Son demonios muertos que están volviendo a la vida.
— ¿Grayfia-san?
— Ten… No lo vuelvas a perder.
Nuestra señora y líder.
Ella vino y me entrega nuevamente mi espada mientras observamos aquel tan especial paisaje.
No hay duda alguna… Ese aroma a muerte y esencia a azufré.
— Magia prohibida que revive a los muertos como zombies… Necromancer.
— Ese idiota. — No pude evitar sentir algo de enojo por ello. — Esa magia está prohibida, pero aun así…
— Para que MagGreggor haya usado tal nivel de magia, aun sabiendo que estaba prohibida... ¿Sabes que estuviste a punto de morir? ¿No?
— Me confié pensado que no era necesario usar toda mi fuerza, pero eso resulto en un error.
Qué vergüenza de mi parte… Mi honor se ha manchado por mis actos y esto obligo a mi amigo a usar algo prohibido para salvarme la vida.
Que lamentable…
— Ya veo…— Dije al comprender esta situación. — Entonces no me queda de otra sino que hacer lo mismo.
— ¿No será?... ¿Acaso tú?...
— Lamento hacerte preocupar hace unos momentos. Ahora mismo ya he decidido y no hay marcha atrás.
— …
No tengo duda alguna. Si quiero vencer a un enemigo tan poderoso como él, entonces tendré que ser una monstruo al igual que él.
Siendo muy sincero… Jamás pensé en usar nuevamente este poder. Ni siquiera cuando quise curarme de mi enfermedad para seguir viviendo e incluso como caballero de la nobleza de Luficer.
— Pacto …
Esta espada ha sido siempre la llave que me lleva a mis limites, y ahora… Ahora…
FLANN!
Con la liberación de mi alma… Es hora de luchar.
— Graaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrr!
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Lo peor… Realmente lo peor.
— Típico de los demonios...
Esto sin duda es un mal chiste veas por donde lo veas.
Muchas de manos se aferran a mí… A mí sagrada luz de manera desesperada buscando un poco de salvación.
Eso me da entender por aquellas miradas muertas que han vivido bajo la tierra y ahora han revivido con fin de no regresar a ese sueño eterno a descansar en paz.
— Lamento hacerte pasar un mal rato, pero no me dejaste opción.
— …Mhhhm… Un hechicero de una sonrisa podrida, ¿Qué pretendes con este acto tan deshonroso? ¿Detenerme?
— Se supone que esa es la idea. — Me dijo aquel demonio confiando. — El hechizo que acabo de usar es uno de nivel supremo y prohibido. Ahora mismo tengo el control de un pequeño ejército de demonios muertos de clase alta…
Esas palabras me dejaron impactado… Ya entiendo, ahora comprendo esa esencia poderosa proviniendo de aquellas garras que se aferran a mí.
A pesar de aquellos huesos y piel podrida no engañaban a nadie, a pesar de esa apariencia… Su fuerza era sin duda la de demonios de clase alta llenas de vida.
— He usado mi propia alma para esto. Creo que incluso alguien como tú debería tener algunos problemas ahora.
Maldito seas… Para hacer tal cosa… Sin duda ustedes son seres despreciables que ni respetan a los que descansan en paz.
Pero aun así…
— Tks*— Aprieto mi puño con gran fuerza. — ¿Crees qué eso será suficiente para lograr detenerme?... Yo, quien ya he peleado contra la misma muerte en muchas ocasiones.
— …
— Maldito mago… ¡No me subestimes!
Mi poder, mi grandiosa fuerza sagrada que considerada la más temida por seres considerados los más poderosos.
Soy el hombre de los milagros… Maldito demonio.
Aquella luz de mi cuerpo quemaba como el más candente fuego… Ahora… Ahora…
Una luz comenzó a brillar como si fuera una estrella blanca en su máximo punto.
La ira del hombre de los milagros estaba tomando forma y entonces comenzó la verdadera masacré.
— ¡Gahhh!
BOOOMMMM!
Un golpe lleno de luz con gran furia lanzado desintegro a uno tres demonios muertos como si nada.
Los demonios revividos con el Ex-morttis no sentían temor ni miedo y no dudaron en ir a atacarlo, pero sin duda eso no fue nada para aquel ser con maldad en su corazón.
A puro impacto físico…Sus brazos y piernas se cubrieron de sus poderosos vientos, aquel ser con el rostro de Hyoudo Issei comenzó a pelear cara a cara con aquel ejército de no muertos.
Los demonios revividos comenzaron a atacarlo en grupo, pero los vientos del cuerpo del enemigo provocado graves daños en sus podridos cuerpos; esos puños tenían un poder comparable al de un tornado o fuerte huracán.
A pesar de que aquellos demonios revividos tenían la fuerza de auténticos demonios de clase alta como tal.
La diferencia era obviamente clara.
— ¿C-cómo? — Dijo ahora el nervioso mago del equipo más poderoso. — A pesar de estar muertos. Un demonio de clase alta es capaz de destruir una gran ciudad sin dificulta alguna, pero ahora… Ni siquiera 50 de ellos son rival para él.
El Mago del equipo Lucifer no podía evitar su gran impresión.
Ese ser estaba acabando sin dificultad alguna con el ejército revivido de demonios.
Los demonios comenzaron a usar fuerza devastadora para enfrentarlo. Algunos edificios comenzaron a caer en pedazos y el suelo comenzó sentir el estruendo de aquella brutal pelea.
Las órdenes de su nuevo amo eran claras… Su objetivo era eliminar al ser de corazón lleno de maldad
Aquellos revividos persiguieron al ser maligno mientras este se dirigía a los cielos para evitarlos. Algunos de ellos lanzaron poderes demoniacos de sus brazos en forma de símbolo mágico, otros intentaron acorralarlo y hacer caer en el castigo de los disparos mágicos.
— Es inútil sucio demonio. — Dijo sonriendo el hombre de los milagros.
De su espalda unas grandes alas blancas de blanco tan puro como la nieve se revelaron.
Sus plumas bañadas con la más pura luz se alzaron. El poder de su luz cegó al alfil del equipo Lucifer, el cual se quedó sorprendido por no creer aun lo que estaba presenciado.
Los poderes mágicos chocaron contra el hombre de los milagros, pero sus grandes alas lo cubrieron y los protegieron de los ataques mágicos.
Esas grandes alas que volaron alguna vez por todo el mundo… Blancas e impenetrables como el más poderoso de los escudos.
— ¡Ha!...
Expandiendo sus grandes alas mostrando su poder. Lo vientos se hicieron presentes y los demonio revividos fueron lanzados por la fuerza sin igual de gran azote.
El mago de la capa carmesí y mirada elegante solo pudo protegerse ante tal e inmenso poder.
— S-Su fuerza ya supera al de un demonio supremo común. — Dijo ahora ya preocupado.
No era broma las palabras que expulsaron sus labios.
Aquel ser de vestimenta oscura, pero con luz como la de los ángeles era muy temible.
— Esto ya es molesto. — Hablo el peor de los villanos. — Si sigo perdiendo mi tiempo con la basura sería una vergüenza para alguien como yo. Así que mejor pongo a todos a descansar en paz.
— ¿E-Eso es?
El ser con el rostro de Hyoudo Issei comenzó a brillar mostrando su gran poder sagrado. Los demonios revividos se paralizaron al sentir esa pureza y brillo sagrado tan intenso, a pesar de estar muertos… Aquel brillo tan puro los paralizo como si fuera algo realmente aterrador.
El poder que estaba emergiendo ya comenzó a superar la escala de lo anormal. El mago MagGreggor simplemente no podía creer que un ser como él existiera, a pesar de aceptar que no era una simple copia nacida del verdadero Sekiryuutei, esto sin duda fue más allá de su imaginación como tal.
El camino estaba libre ante él. Ese ser comenzó a cargar en sus manos un inmenso poder brillante como las estrellas.
— E-Esa luz es muy potente… Aun cubriendo mis ojos me cuesta escapar de ese poderoso brillo. Ese fulgor candente y lleno de vida.
— No existe nada que escape a mi luz. Demonio… Vas a morir en mis manos.
La sentencia estaba dado… Aquella luz lo iba a matar y no podía escapar por más que hiciera lo que hiciera.
Era temible y realmente absurdo, ¿Qué era esto? ¿Por qué existe un ser así?... ¡¿Quién demonios es él?!
— ¡Muere!
[RESPLANDOR DE LA SENTENCIA]
De su mano derecha… Una poderosa ráfaga luz fue a destruir todo a su paso.
El poder que alguna vez dio brillo a la esperanza y sueños de muchos desamparados en el camino de la vida… Ahora…
FUUUUUSSSSSSSSSSSS!...
Ahora mismo fue usado para provocar el inicio del peor de los escenarios.
FUUUUUSSSSSSSSSSSS!...
El poder máximo de un ser sagrado.
El poder abrió el camino que alguna vez salvo a mucho.
— Garrrrrrr!
— ¿E-Eh?
Un grito salvaje se hizo presente y retumbo los oídos del ser llamado Issei.
— Esa luz… Esa luz… ¡ESA LUZ LA VOY A PARTIR EN DOS!
Una bestia… Una larga melena cubriendo desde su cabeza hasta los pies.
Una afilada mirada y colmillos mostrando una increíble sed de sangre.
[KATTINGUSOURU]
Algo impresionante paso.
La luz que brilla en el camino. Aquel fulminante brillo poderoso que acaba con la más profunda oscuridad… Un corte filoso de aquella Katana choco con aquella luz como si fueran dos grandes impactos.
La luz se cortó un poco, pero por esa abertura ambas vidas se lograron salvar.
— No puede ser… ¿Tú?
— Grrk*
PUUUUUMMMM!
El mago sorprendido no espero verlo así otra vez, pero su sorpresa duro poco al sentir como las patas de un animal salvaje lo golpearon alejándolo del peligro a los suelos.
Ahora… Ahora mismo lo impensable.
— Grrr*
— E-Eso… ¿Acaso eso?...
Mostrando sus colmillos y protegido por una extensa y larga melena oscura, con ojos de color de oro como las de una felino y una sed insaciable de muerte de un monstruo.
Delante de él… Delante de ser maligno.
— Arggggggg!
Debajo de la pelea en los cielos morados.
Con el cuerpo enterrado por aquella patada recibida por su amigo.
— ¡Tks!... Ese maldito de Souji, ¿Acaso realmente?...
— Veo que estas vivo.
— ¡Grayfia-san! — Respondió sorprendido el mago.
— Casi te mata con ese ataque. Ese poder fue casi igual de temible como los rayos destructores de Sirzches-sama.
— …
No tuvo nada por decir. La mirada seria de la reina más fuerte lo decía todo a su compañero.
— Ahora no queda nada porque arrepentirse. Las cosas se están poniendo cada vez más complicadas, Souji no podrá el solo por mucho tiempo aun liberando su alma salvaje.
— El poder de nuestro enemigo es abrumador. — Dijo admitiendo la horrible verdad. — Temible… Su luz brilla con una calidez muy conmovedora, pero su corazón esta tan podrido como su alma, ¿Realmente existía alguien así?
— Así parece. — Hablo ella mientras miraba seriamente a su destino. — Si puedes ponerte de pie una vez más hazlo… El equipo Lucifer no será vencido sin dar la vida a cambio.
Sus ojos se bañaron en poder y su cuerpo desprendió su poderosa aura demoniaca hasta el límite.
El Mago del equipo más poderoso vio y sintió que el mensaje estaba claro. No era momento ara perder el tiempo… Era vivir o morir, no había otra opción.
La Reina más poderosa ya había decidido y por ello…
FLASH!
Una encarnizada y violenta pelea estaba ocurriendo en lo más alto del inframundo.
Aquel humano que vendió su alma al demonio para vivir estaba a lo máximo de sus fuerzas.
La bestia que dominaba su alma surgió al sentir el peligro en batalla. La formación de las almas errantes de Youkais formaron su nuevo ser, una bestia dispuesta matar a todo lo que estaba al frente sin reparo alguno.
— Garrrrr*
Su alocada arma se bañó con su aura salvaje y comenzó a cortar de forma violenta para matar a su enemigo.
El choque violento del metal con los brazos y piernas del ser maligno era brutal… Temiblemente brutal.
— Tks*…— Gruño el ser con el rostro de Hyoudo Issei. — El ser vivé se alimenta del alma de los agonizantes, el gato que acompaña el alma de los muertos… El KASHA!
— Graaaaaaaaaaaaaa!
Veinte veces más rápido… Veinte veces más fuerte… Veinte veces más poderoso que antes.
Ese era el verdadero poder del espadachín más poderoso del Inframundo.
— Graaaaaaaaaaaaaa!
Un poderoso brillo metálico choco con los brazos del peor de los villanos y una chispa llameante surgió de aquel impacto.
Fuerte y poderosa, pero muy delicada.
Cortante todo lo que tocaba… Incluso provocando pequeñas heridas en su cuerpo por los violentos corte de aquel ataque.
La espada por la cual se llenó de orgullo alguna vez… El metal por el cual le trajo muchas victorias y la cual le acompaño hasta el día hoy.
CRACK!... CRUASH!
Resplandeciente y fugas… El impacto producido por el poder de la legendaria Katana del espadachín más orgullo del inframundo.
— Miserable… ¿Acaso piensas que le voy a dar mi cabeza a alguien que ha vendido su alma por poder?
— …
La espada que envaino por mucho tiempo ahora se había partido en pedazos. Aquel impacto no solo había provocado la destrucción de su mayor orgullo, sus brazos fueron heridos al no soportar la carga de aquella fuerza por la ira y la cólera de su ser.
El maligno cubrió sus manos con una potente ráfaga de viento y lo miro con aquel brillo rojo en sus ojos se lanzó en su contra.
Era su fin él iba…
— ¡No voy a permitir eso!
Una voz hizo abrir los ojos de Souji… Y al ver quien era.
POOOOMMMM!
Un aura demoníaca muy potente choca contra el mentón del peor de los villanos y lo hace retroceder con gran fuerza.
Un brillo plateado como una la más fina Katana lo ha salvado de morir.
— M-Miserable…— Dijo furioso el maligno con sangre en sus labios.
Aquella figura hermosa lo había protegido y ahora…
— He concentrado mi poder, ahora podre luchar usando todo al máximo… Prepárate.
La Reina más fuerte ha entrado en acción de forma fulminante y decisiva.
Su cuerpo entero estaba cubierta por una temible y sin igual aura demoníaca, emanando su máximo poder listar para pelear a muerte.
Expulsando tan horrible poder.
Ambos se miran detenidamente y la pelea comienza.
POOOOMMM! POOOOMMM! POOOMMM!
El cielo morado estaba siendo escenario de una grandiosa pelea de cuerpo a cuerpo muy igualada.
Por primera vez en la historia… La Reina más fuerte estaba luchando con todo su poder en batalla.
— Fsss~ ~ — Una fuerte respiración. — Que vergüenza… A pesar de que he roto mi juramento para llegar a tal extremo, aun así tuve que ser salvado.
— ¿Estas consiente?
Apareciendo a su lado una vez más… El Mago de capa carmesí se sorprende al ver como su compañeros no había perdido la razón.
— ¿Creíste qué iba a permitir tal humillación?... Mi voluntad no será fácilmente destruida por algo tan simple.
— Entiendo. — Dijo su compañero al verlo seriamente mientras observaban el peor de los espectáculos. — Y ahora, sin tu espada, ¿Dejarás de luchar?
— Mi espada puede estar destruida, pero eso no quiere decir que he perdido mis deseos de luchar.
Sus brazos, a pesar de dolor que debería estar sintiendo en aquel momento, el las movió y las observo mientras de ellas una afiladas garras salían de la punta de manos.
— Lo cortaré en mil pedazos con mis propias garras… Y si con eso no es suficiente, le aplastaré el cuello con colmillos para que deje de respirar.
La furia en sus ojos mostró algo nunca antes visto en aquel hombre tan sereno y calmado. A pesar de estar consiente, sus instintos de bestia aun lo dominaban.
A pesar del fuerte respirar de su compañero… Eso no preocupo al legendario mago del equipo Lucifer, al contrario, eso solo provoco una sonrisa la cual decía todo lo que estaba por pasar.
Ambos se miraron uno al otro como equipo para empezar.
Ellos ahora… Ahora mismo iban a demostrar porque el equipo Lucifer era el más fuerte del inframundo.
.
.
.
La batalla aun no cesaba, todo lo contrario… La batalla apenas comenzaba.
POOOMMM! POOOMMM! POOOMMM!
El cielo morado del inframundo comenzó a disiparse por el choque de grandes poderes demoníacos y sagrados a la vez.
La mirada roja contra el bello color plateado cubría el inframundo por igual.
Desde el choque de puños hasta los impactos mágicos. La Reina más fuerte estaba usando cada gramo de su poder para lograr lo imposible.
Incluso sintiendo las gran presión de su oponente. Ella se niega a si misma a retroceder.
— No me fastidias mujer.
POOOOMMMM!
Un golpe en el estómago la hace retroceder de dolor, pero no la hace vacilar de temor.
La mirada fría del peor de los villanos mostraba cólera al sentir una gran molestia. Esa mujer no le tenía miedo y eso le provocaba ira.
Aquel golpe la hizo sentir un dolor en su cuerpo y en sus huesos.
— E-Eres fuerte. — Dijo ella mirándolo fijamente. — Posiblemente un adversario casi invencible para un demonio supremo o incluso una pesadilla viviente para el Rey Demonio en persona.
— Parece ser que ahora has visto la verdad, pero eso no te servirá de nada…
Esa poderosa aura blanca apareció una vez más.
Los vientos comenzaron a envolverlo y ella sintió una gran presión mientras se protegía de ellos.
El poder sagrado más puro y más poderoso que alguna vez vio en toda su vida brillo para pelear.
Los brazos del maligno se cubrieron nuevamente con sus potentes ráfagas de aire para pelear.
— ¡Morías ahora!
El ser con el rostro de Hyoudo Issei no vacilo y se lanzó contra ella a toda velocidad. Intentado protegerse, ella quiso recibir al gran villano pero sabía que ahora la pelea se iba a poner mucho más complicada.
POOOOOOMMMM!
Ráfagas de vientos salieron del impacto producido por impacto.
La Reina más fuerte se protegió usando sus brazos como escudo, pero eso sin duda el poder hizo que su cuerpo sintió un terrible dolor pero lo ocultaba con un rostro inmutable.
El peor de los villanos no la iba a dejar tan fácilmente… Él la iba a matar con sus propias manos.
La pelea de ambos empezó otra vez, pero a diferencia ahora se notó al sentir el primer golpe.
Sin respirar ni un segundo… Sin pestañar para ver a su enemigo.
El ser con el rostro de Hyoudo Issei no dejaba de atacarla sin piedad. Sus brazos cubiertos con sus poderosos vientos le estaban produciendo cortes y heridas en su bello cuerpo.
Ahora mismo su magia era incluso inservible. A pesar de que podía defenderse creando escudos mágicos con su poder, pero eso de nada serbia debidos a que eran destruidos fácilmente con los puños del ser maligno como si fueran vidrios haciéndose mil pedazos.
…"¿Qué hago?" Se preguntó ella al sentirse completamente acorralada.
Estaba usando su máximo poder en esta pelea, pero aun así no era suficiente.
POOOOOOOOOMMMM!
— Agrrhh!
Lleno de gran ira… Ella no pudo esquivar el golpe que toco su bello rostro.
Por primera vez… Ella retrocedió de manera lamentable ante un enemigo difícil de vencer.
— Haaa!... Basura. — Le dijo con una fría emoción su enemigo.
La Reina más fuerte tenía una reparación fatigante. Su cuerpo entero había recibido mucho daño y lo peor de todo era que no estaba acostumbrada a ser víctima de ello.
Sintió la sangre de sus labios y por ello recordó entonces el amargo sabor del combate, pero aun así.
—…A-Ahora comprendo porque a Sirzches le costó trabajo vencerte.
Olvidándose por un segundo su rol como la sirviente de la casa Gremory y fiel devota del Rey Demonio Lucifer, la mente de la dama de cabello plateado rompió su papel de siempre de forma impropia.
Algo inesperado e incluso impensable por ella misma.
— Ha~ Ha~ Ha~ Ha~
— Lamentable. — Dijo indignado el gran villano. — A pesar de saber de la diferencia de nosotros, tus reflejan aun el brillo de seguir intentándolo… Maldita demonio.
Tras aquel comentario lleno de desprecio. El ser maligno comenzó a cargar en su mano una vez más su poderosa aura sagrada.
Aura sagrada lo suficientemente poderosa como para matar a Rey Demonio sin gran dificultad.
Él la iba a asesinar y ella lo sabía… El ser maligno apunto hacia ella y mientras la miraba con aquellos ojos rojos brillantes.
— Jha!...
— ¿Sonríes?
Ella sonrió a pocos segundos de su muerte.
Eso sin duda sorprendió un poco al chico de los ojos rojos y aura sagrada. Esa sonrisa era ilógico para él, nadie… Absolutamente nadie sonríe cuando va a morir de forma tan lamentable.
Al menos él lo creía así al ver a su enemiga tan brillante.
— Sin duda tienes el poder suficiente para desaparecer a esta ciudad… No, tú poder es suficiente para desaparecer al inframundo entero si te lo propones, pero…
Ese silencio lo incómodo y le hizo sentir una sensación de inquietud ante su enemiga. La Reina más fuerte solo respiro lentamente ante las siguientes palabras que iba a decir.
El ser maligno con el rostro de Hyodou Issei… No espero lo siguiente.
— Estas absolutamente solo.
Entonces…
— ¿Qué rayos?... ¡E-Esto*!
De la nada y antes de siquiera darse cuenta de lo que había pasado.
Por perder el tiempo observando a su enemiga, cinco demonios muertos se aferraron a él con todas sus fuerzas como si fueran cobras asfixiando a su presa.
Le costaba luchar de esa forma.
El maligno solo mostro rostro de ira ante ello. La dama del cabello plateado lo miro de frente y simplemente le dijo con gran seguridad.
— ¡Nunca nos vencerás!... ¡Nosotros no estamos solos!
Los demonios revividos se juntaron todos de una vez rodeándolo sin dejar aberturas. Los demonios comenzaron a crear símbolos mágicos y con todas sus fuerzas lanzaron gran poder demoniaco sin contenerse.
— ¡Ataquen! — Dijo la orden el legendario mago de la capa carmesí.
Incluso la Reina más fuerte de mirada seria lanzo su poder en conjunto con los demonios para matarlo.
BOOOOOOMMMMMMMMMM!
El cielo se estremeció ante tal poder en conjunto.
— ¡Tks*!... ¡Demonios!... ¡Yo sigo vivo!
El chico de cabello castaño mostró ira al caer en una trampa tan simple y renegó de ello mientras salía de la cortina de humo para pelear.
No quería perder el tiempo. Él quería matarlos de una vez por todas por haberse burlado de él de esta manera.
— Garrr!
— ¿Q-Qué?
De la nada… La bestia en forma de gato de las tinieblas aprecio detrás de él con intenciones de matar.
Levanto sus garras y con ellas intento cortarle la cabeza.
Esta vez sus garras alcanzaron parte de su espalda, a pesar de sus poderosas alas, aquellas garras alcanzaron una parte de su carne y le hirieron de forma dolorosa.
— ¡M-Maldito! — Grito el chico de los ojos rojos mientras se protegida de su enemigo.
Las garras del quien fue el mejor espadachín del inframundo estaban ahora de color rojo, pero eso no era suficiente para él… No era suficiente para saciar su sed de sangre.
La bestia interior lo domino por la ira y por ello se lanzó en contra de él para hacerlo pedazos.
El malvado sintió el peligro y peleo sin tener opción.
Intentando protegerse con los protectores de sus brazos y piernas… El peor de los villanos quería sacarse de encima a la bestia que quería devorarlo.
Poco a poco comenzó a hacerlo retroceder por su gran fuerza.
Ambos entonces comenzaron a caer y la pelea comenzó otra vez en tierra firme. Algunos de los edificios se hicieron pedazos por el movimiento cortante de Souji Okita.
El chico sorprendido da un salto para evitar aquel ataque, pero aun así…
— ¿Parece que ahora si lo estás pasando mal?
— ¿T-Tú? — Dijo sorprendido su enemigo.
— Es hora de sientas que es la verdadera desesperación.
El Mago MagGregor apareció.
Su ejército de demonios revividos y estaban listos para atacarlo nuevamente. Él no lo esperaba y por ello estaba desprotegido en aquel e importante segundo.
Los demonios nuevamente recargaron y lanzaron sus poderes demoníacos con gran potencia.
BOOOOOOOMMM! BOOOOOOOOMMM! BOOOMMMMMMM!
Aquella parte de la ciudad estaba siendo totalmente destruida por el gran poder demoníaco.
Los escombros comenzaron a volar de forma violenta por todos lados. Los edificios se hicieron pedazos y las ruinas de estas comenzaron a caer como lluvias llenas de caos.
Y en el centro del gran impacto.
— ¡Maldita sea!
Saliendo casi ileso y furioso.
— Así que se protegió con sus alas.
Saliendo de la explosión… El ser maligno provoco ondas de vientos a su alrededor.
FLASH!
Sin desaprovechar la oportunidad al verlo tan inseguro.
— Es mi oportunidad.
La Reina más fuerte uso sus alas de demonio y a una velocidad demencial fue directamente en contra de él.
Él no la esperaba… El no sentía que iba a ser atacado ahora.
— ¿Pero qué? — Dijo muy impactado.
— Esto por lo de hace rato.
Gran carga de poder demoníaco se juntó en ambas manos de ella y sin perder ni un segundo… Ella coloca ambas manos directamente a la altura del pecho de su enemigo.
[PUNISHING EMPIRE OF EVIL]
Sus manos comenzaron a crear un símbolo mágico de color violeta en el pecho de su enemigo.
Era tarde para defenderse.
La Reina del equipo Lucifer, sin temor mostró los colmillos y el poder de la más fuerte del inframundo.
Sus manos se plantaron en el cuerpo del peor de los villanos y el gran poder demoníaco creció con gran poder de color morado.
Usando aquel ataque… Su ataque más poderoso en honor a su Rey.
— …
El enemigo más temible… El chico de ojos rojos como la sangre.
BOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMMMM!
.
.
.
BOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMMMM!
Un rayo morado devastador salió disparado hasta tocar los cielos del mismo color.
Sin duda… Una de las más grandes y poderosas de su época había logrado lo que alguna vez fue casi imposible para todos aquellos quienes desafiaron al hombre de los milagros.
En ese momento hizo honor a su apodo de la más fuerte.
— Ha~ Ha~ Ha~ Ha~
Cansada… Muy cansada y respirando durante por haber ejecutado su más grande ataque.
— Lo hiciste… Por fin lo derrotamos.
— Grrr!
— ¿Ustedes dos?
— Temible, pero hermoso… — Dijo de forma impertinente el legendario mago mientras sonreía de forma picara— Algo que solo la mujer del Rey Demonio pudo haber hecho.
— …¡*!
— …Mhmp… Que mirada tan fría… ¿A-Ah?
— N-No… N-No es eso, sino…
Algo extraño la hizo sentir escalofrió en su cuerpo. Algo hizo cambiar su mirada y la hizo ver fijamente en aquel lugar donde todo se había destruido.
Un pequeño silencio eterno.
Mal augurio… Mala señal… Tal vez el sexto sentido que toda mujer presume se activó en ese momento.
¿Qué cosa era?, eso no importaba… Sea lo que sea que movió ante aquella mala señal.
Los escombros se levantaron de la tierra y violentamente salieron disparados por todos lados con gran violencia.
— Tks*… ¡¿Por qué?! — Grito ella al no comprender, o mejor dicho, al no querer creer.
Era imposible, era completamente imposible… Ella había usado casi todo su poder en aquel ataque, ella estaba segura de que ese ser recibió de golpe aquel gran poder que hizo temblar a la gran ciudad.
Un pilar de luz salió de lo más profundo de la tierra.
Una luz creando el inicio de lo peor que estaba por venir. De aquel manantial sagrado lleno de gran pureza, la más grande calamidad del inframundo estaba volviendo una vez entre ellos.
— ¡M-Maldita!
Esa voz estaba llena de odio mientras mostraba sus labios heridos y sus ojos no paraban de brillar con gran fulgor de ira del más profundo infierno.
Su cuerpo entero estaba bañado con su sangre sagrada, desde su rostro hasta su puño apretado de ira; tenía sus ropas estropeadas y sucias como las de un vulgar guerrero cualquiera…
— ¡Maldita demonio!
— …
Su gran fuerza no se había desvanecido ni un poco, ni siquiera mostro signo de debilidad ante el ataque de la aniquilación plateada.
Esa técnica… Aquella técnica tenía el valor de la autoridad del mismo Rey Demonio, el castigo capaz de doblegar a quien sea sin importar su poder.
Pero… El seguía de pie delante de ellos negándose a caer como si fuera una simple vida cualquiera.
— Esto es malo… ¡Vamos Souji!
Ambos miembros del equipo Lucifer fueron a toda velocidad tras ver una horrible pesadilla.
El legendario Mago del equipo Lucifer llamo y ordeno a sus sirvientes de la muerte para atacarlo con todo las fuerzas que aun tenia y el hombre convertido en bestia se lanzó a matar una vez más.
Ambos querían detenerlo a toda costa… Pero…
FLASH!
Como si se tratara de un simple suspiro.
— ¿Q-Qué?
—… ¡Ah!
El ser maligno paso por su lado y ellos no fueron capaces de sentirlo cuando paso por su lado.
Ellos no eran algo de importancia para él… Por eso los ignoro a pesar de que lo iban a atacar con todas sus fuerzas, pero el hecho de que no lo hiciera fue sin duda lo más preocupante para ellos que sus propias vidas.
— Maldita estúpida…— Dijo el maligno con toda su furia. — ¡Voy a arrancarte la cabeza!
— ¡Grayfia!
Su objetivo era claro.
Su puño cubierto de esos grandes y poderosos de los vientos violentos para asesinarla.
El ser maligno… El chico de cabello castaño con el corazón podrido.
BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMM!
.
.
.
BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMM!
Un poderoso viento exploto ante el impacto inesperado.
Un puño ensangrentado… Un muro llameante y gigante era lo que se había atravesado en su camino.
— Lamento la demora, jefa.
— ¿T-Tú?... ¡Surtr!
— Sí que duele… Ja!
Sonriendo de forma burlona como siempre ante su enemigo.
El puño fue detenido por dos la mejor protección que tiene el equipo Lucifer.
El tanque poderoso y salvaje como una llama de fuego infernal. El demonio que nació de la entidad más peligrosa del reino de los gigantes de fuego, el salvaje y poderoso hombre conocido por ser la torre suprema.
La torre que protege a todo el equipo Lucifer… Surtr Segundo.
— Vaya, vaya… Así que existe alguien capaz de hacerle esto a Grayfia-san. Eso lo hace realmente genial.
— Tks*… Maldito demonio…
— Lo siento, pero no podemos dejar que des un paso más.
—… ¿Q-Qué?
La mirada sonriente de Surtr Segundo mostraba mucha confianza.
El ser malvado con el rostro de Hyoudo Issei sintió duda al verlo y antes de si quiera poder decir algo.
[PROMOCIÓN A REINA]
— ¡Muere!
— ¿O-Otro?
Una fuerte presencia demoníaca aparece y casi le corta la cabeza por tan solo unos milímetros.
Alguien fuerte había aparecido.
— Tks*…
Sintiendo como el filoso metal estaba a punto de matarlo y del como su sangre recorría su cuello mientras miraba con ira a sus enemigos.
— Es rápido… Ni siquiera con la promoción a reina puede eliminarlo.
Un hombre joven de cabello castaño y con apariencia de entre 20 a 25 años aproximadamente. Vistiendo un traje especial de combate y sujetando con ambas manos un arma manchada con la sangre de su enemigo.
— Que no te asombre eso. — Dijo el hombre de aura salvaje. — Mis brazos sintieron gran dolor al sentir su puño… Ese bastardo es muy fuerte.
— Para que digas eso tú…
— Ah… Lo admito, ese ser es muy poderoso.
Los miembros del equipo Gremory que estaban protegiendo al inframundo por fin se había reunido ante la gran amenaza.
— Hasta que por fin llegan. — Dijo el Mago MagGreggor mientras respiraba duramente de alivio. — Souji y yo tuvimos que romper algunos de nuestro votos para pelear, incluso Grayfia-san tuvo que luchar con todo su poder para enfrentarnos a esa cosa.
— Quien lo diría… El equipo Lucifer sufriendo en combate.
Esas palabras sin duda tuvieron gran peso en aquel momento.
El ser maligno los miraba y no parecía esperar más para poder enfrentarlo.
— Surtr, Beowufl… — Hablo la reina algo cansada. — Entonces ya saben a lo que nos enfrentamos.
No había más que decir por su parte. Ella iba a ser directa y concisa con ellos.
— Si, Grayfia-san… Lo entendemos. — Dijo obedientemente el peón del equipo.
— Será un placer patearle el culo a este hijo de puta.
— ¡Un momento!... ¿Acaso ustedes dos solos?...
— ¡VAMOS!...
Ambos demonios sin oír nada más salieron al ataque.
— No los detengan. — Dijo la Reina con voz seria. — MagGreggor… Souji… Escuchen lo que tengo que decir…
— ¿G-Grayfia-san?
— Reúnan el poder demoniaco que aún tienen… Es hora de demostrar el poder de la nobleza de nuestro Rey.
O
La candente batalla en el inframundo.
Dos de los demonios más poderosos habían aparecido ahora para hacer la diferencia en aquel combate.
La Torre Suprema y uno de los cinco mejores peones de todo el inframundo ahora eran sus nuevos rivales.
— Tks*— Simplemente mostró cólera ante ello.
POOOOOOOOOOOMMMM!
Harto de sentirse burlado por los demonios hasta ahora.
A pesar de tener el cuerpo realmente herido por culpa de aquella mujer de cabello plateado. El ser maligno de ojos sangrientos los recibió a ambos.
Un puño llameante poderoso y el arma que casi le quita vida.
— Nos detuvo a ambos con ambas manos. — Dijo sorprendió Beowulf.
— Bastardo arrogante.
El ser maligno detuvo ambos ataques… Mostrando una vez más que no era tan fácil de vencer.
— Malditos demonios.
El ser maligno hace brillar sus ojos. Con su gran poder este hace retroceder a dos de los demonios más poderosos del inframundo.
Esto no iba a ser sencillo, pero…
— Tenemos que ir con todo lo que tenemos.
— Ya lo sé idiota. Esto sería realmente divertido.
Ambas auras demoníacas se liberan para pelear. No se iban a contener para nada contra su enemigo.
Y lo mismo era para él.
— …Tsk*!.
El podrá estar herido, pero su espíritu lucharía hasta morir.
Así era él… Así era el legendario hombre de los milagros, quien en toda su vida, siempre se negó a perder una pelea.
.
.
.
La última oportunidad del equipo Lucifer para vencer.
Era ahora o nunca… Y ellos lo sabían perfectamente, por lo cual…
— ¿Q-Qué… Q-Qué cosa dijo? — Hablo sorprendido el legendario mago, quien no espero escuchar aquellas palabras.
— El sello de estrella del macho cabrío. — Dijo la poderosa mujer demonio muy seriamente. — Un poder que solo puede ser ejecutado por cinco poderosos demonios en un pacto de sangre mientras se forma la estrella del mal.
— Grayfia-san…
— Discúlpenme por esto, pero no se me ocurre otra forma para poder vencer a este enemigo.
Sin duda la ansiedad marco su rostro al no encontrar otra salida para ganar.
La sorpresa de aquella decisión causo asombro a aquellos hombres no por esperar aquella medida tan desesperada por parte de su Reina, la cual, ni en sus más profundos sueños pensó usar aquella técnica alguna vez en su vida.
El enemigo que tenían que derrotar era muy poderoso. Tal vez fue por eso que la Dama de mujer conocida como la Aniquilación Plateada tomo dicha decisión.
— El poder secreto de los demonios. Poder que incluso se dice que puede derrotar a nuestro amo, Sirzchres-sama.
— Por eso mismo no encuentro otro medio para vencer. — Hablo ella a sus compañeros. — Ese enemigo es temiblemente poderoso y tengo el presentimiento de puede ser aún más poderoso si lo dejamos con vida.
— …
— …
— No me importa perder toda mi sangre si eso es el precio a pagar para vencer, pero no puedo hacerlo sola…
El peligro era realmente grande y no había forma de hacer algo sin sacrificar algo a cambio. Los orgullos miembros del clan Lucifer, el equipo más fuerte del inframundo, eran los únicos ahora que podían detener el peor de los males.
La Reina más fuerte solo sonrió a sus compañeros mostrando su gran determinación ante la peor de las adversidades que estaban enfrentando.
Ella se cortó las venas de su muñeca sin parpadear, la sangre de su mano comenzó a salir en gran cantidad mostrando su gran decisión.
Ellos la vieron. Vieron esos ojos hermosos sin temor ante lo que estaba haciendo y sintieron el mismo sentimiento en sus corazones.
Dudar para vivir o morir dándolo todo.
—… ¡Cielos! — Suspiro el mago y sonrió. —…Ha pasado tiempo desde que siento tal sentimiento cálido.
El mago legendario, sin pestañear, también se cortó las venas de su muñeca en señal de su decisión.
Él estaba contento y sonriente… A pesar de saber que su vida ahora estaba en un grave peligro.
— Mi vida ya no me pertenece desde que Sirzches-sama me salvo. Así que…
Souji Okita había vuelto a la normalidad.
Con un movimiento de su mano… Este se corta las venas de su muñeca para hacer el pacto.
Los tres habían decidido su camino y no parecía haber arrepentimiento ante ello.
El ataque más poderoso que pueden realizar cinco de los más poderosos demonios del inframundo.
— Gracias.
Y con esas palabras finales… Llego la hora de la verdad.
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PARTE 03 – [EL HOMBRE QUE SE NIEGA A MORIR]
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La inframundo… Los demonios de esta época son un verdadero fastidio.
POOOMMM! POOOMMM! POOOMMM! POOOMMM!
El resonar de nuestros puños hace estruendo los cielos.
— Mis puños tiemblan de alegría por cada golpe… Eres muy fuerte maldito.
— Mhm!
Ambos demonios intentan matarme usando su gran poder mágico. Aquel gigante en llamas me estaba sacando de quicio, sus puños eran realmente potentes como míos y eso me estaba preocupando.
— Por el equipo Lucifer… ¡Te venceremos!
Ese muchacho parece el más joven de todos ellos, pero a pesar de eso su poder no se queda atrás.
Esa aura demoniaca era muy peligrosa… Su velocidad y fuerza eran incluso más altas que antes.
Intentando cortarme la cabeza con esa arma… ¡No te burles de mí!
— Ya basta de juegos.
— ¿Q-Qué?
POOOMMM!
Intentado superarme a mí… ¡A mí, malditos demonios!
Logre bloquear su arma y con la oportunidad le golpeo el pecho de un fuerte rodillazo.
— Arghh!
Ese demonio me escupe sangre en el rostro y sale con fuerza ante el frió suelo.
— Beowulf… ¡Maldito!
El demonio de más de dos metros viene con ira ante mí queriendo venganza. Su aura se nota más agresiva que antes, pero eso no es algo del cual tenga que temer.
— Voy a romper tus huesos… Dha,Dha!
Esta vez intenta golpearme usando sus grandes manos. Sus puños eran temibles y me estaban haciendo retroceder, pero no era porque me estaba ganando o algo así.
— ¡Atácame y deja de esquivar cobarde!
Ese idiota sin cerebro… Sus puños son capaces de estremecer la tierra, pero ese poder bruto no va a funcionar contra mí.
Puede ser poderoso, pero si esa fuerza no la sabes usar como se debe…
— Eres molesto…— Fruncí el ceño.
Mis manos que estaban desviando todo sus ataques ahora mismo lo hicieron caer en mi trampa.
— ¿Q-Qué?
Su brazo gigante pierde su poder al lanzar sus puño con potencia, luego de eso se vuelve un peso muerto.
Tan solo un segundo es necesario para mí sostener tal peso.
— Veamos que tal resuena el suelo con tu enorme cuerpo.
Si quieres pelear contra mí… Al menos aprende a usar bien tu fuerza.
Agarra su gigantes brazo y con la fuerza que tengo. Al gigante demonio lo lanzo contra el suelo mientras cae en forma de remolino.
Su cuerpo se retuerce por mi poder.
BOOOOOOOMMMM!
El suelo se abre y muchos edificios caen a la vez.
El panorama de la destrucción del inframundo y un solo ganador de pie.
— Patético.
Puede que mi cuerpo este herido por culpa de esa maldita mujer, pero aun así no significa que me han superado malditos demonios.
Yo… Yo soy el hombre de los milagros… Soy el más fuerte.
— Ya estoy harto… Los voy a matar a todos ustedes con mis propias manos.
Este juego termina acá… No pienso perder más tiempo contra basura insignificante como ellos.
Estoy decidido en hacer temblar el reino de los demonios… ¡Y esos cinco serán los primeros!
KICK*
— ¿Pero qué?... ¡Kghh!
¿Qué esto?... ¿Algo me está paralizando?... ¿Pero cómo?
— Haha! No… No cantes victoria aun.
— ¡T-Tú!...
Una voz fastidiosa se hace presente ante mí. Era ese maldito demonio de capa carmesí.
— Parece ser que no eres vulnerable ante el poder de la parálisis. ¿O acaso estas tan debilitado como para hacer resistencia?
— Miserable. — Hable de cólera. — Tú no deberías tener tal poder para hacerme esto.
— Eso es verdad… Yo solo no puedo hacerlo, pero 50 demonios de clase de alta tienen la fuerza suficiente para hacerlo.
Abre mis ojos de la impresión… ¿50 demonios?
Su mirada cambio a otro lado cuando me dijo eso… Mis ojos voltean y simplemente quedan sorprendidos ante ello.
¡Maldición! ¡Eso son!...
— Bien hecho…— Dijo ahora una voz elegante mientras se aparecía ante mí.
Una figura delgada y muy hermosa se hizo presente una vez más.
Mostrándome su largo cabello plateado mientras el viento le hace el honor de presentarla.
— Este será tu fin. Ni siquiera tú serás capaz de sobrevivir al poder de los cinco unidos.
— ¿Qué cosa dijiste?... Arghh**!
La fuerza de la parálisis ahora se hizo más fuerte y hace sentir a mi cuerpo un inmenso dolor por la gran presión.
Su mirada seria ahora se trasforma en una mirada afilada llena de vida.
Un fuego llameante ilumina sus ojos lista para lo que sea.
Esa mujer… Esa maldita.
.
.
.
Luego sentir el poder de su enemigo.
Ambos hombres se ponen de pie y observan lo que está pasando.
— Ouch*… Ese golpe si me dolió.
— Así que esto era el plan de Grayfia-san… El sello de la cabra.
— Me hubiera gustado pelear un poco más, pero viendo la situación.
— ¡Vamos Surtr-san!
— ¡Vamos!
Cortándose las venas de sus muñecas para ayudar.
Los demonios del equipo Lucifer fueron sin vacilar.
.
.
.
Esos demonios que lancé con gran poder ahora vienen ante mí como si nada les hubiera pasado.
No puede ser… ¿Qué es lo que están haciendo?
— ¡Sacrificio de sangre!… — Grito ella.
¿Sacrificio de sangre?... E-Espera… ¿Qué significa todo esto?
Ahora que me doy cuenta.
Todos los demonios se abrieron las venas de sus muñecas y las gotas de sangre comienzan a caer una a una a sus pies.
La sangre recorre un camino pintando de rojo mientras dibujaba algo debajo de ellos.
Imposible… Algo esta comenzó a quemar mi cuerpo.
— De nada sirve luchar ahora. — Me grito esa mujer. — Ahora mismo estas en centro del sello diabólico del macho cabrío. Incluso si te liberas ahora del poder de los demonios, ahora mismo es demasiado tarde.
— ¡No me fastidies maldita!... — Grite de ira. — ¿Crees que algo así me va a vencer?
Intento luchar con toda la fuerza que me queda.
Los cinco demonios de poder abrumador comienza a rodearme tomando una posición algo extraña.
La estrella demoniaca de las cinco puntas… ¡El pacto de sangre con el ser de las tinieblas!
No puede ser… ¡Esa técnica! ¡Esa técnica es!...
— Nos hiciste pasar un mal rato a todos. A pesar de que tengas el mismo rostro de nuestro estimado Sekiryuutei, no tengo pena alguna por verte morir ahora.
— Eres fuerte y lo reconozco, pero dejarte vivir es un error… El Inframundo estará a salvo, aun si eso significa morir en el intento.
— El equipo Lucifer te vencerá… Nosotros protegeremos a todos por un nuevo día.
Esos demonios hablan con tanta convicción y con muchas fuerzas en sus palabras a pesar de sentir como su fuerza comienza a caer cada más.
Su sangre comienza a terminar el sello, pero aun así me ven con una mirada tan orgullosa sin miedo a morir.
— Obligarnos a hacer esto… Haha! Luchar hasta las últimas consecuencias… ¡Maldito!
Este lugar quema… Mi cuerpo comienza a quemar más y más por este candente calor, incluso mi cuerpo comienza a expulsar vapor por todos lados.
Y no solo eso… Estoy perdiendo mis cinco sentidos rápidamente por este calor.
Mi brazos… Y mis piernas… ¡Maldita sea! ¡¿Por qué lo siento pesado?!
— Es hora de que desaparezcas de una vez por todas.
La mujer grita mientras comienzo a perderla de vista.
No puedo… No puedo… No puedo permitir eso.
Aun si caigo de rodillas… Me niego a perder mi vida por insignificantes demonios como ellos.
¡Me niego hacerlo! ¡Me niego a perder frente a sucios demonios como ellos!
— ¡AHORA!
[CAPRICORNIO FOEDUS]
.
[CAPRICORNIO FOEDUS]
El círculo del pacto se había completado.
La sangre de los demonios estaba brillando tan fuerte y quemaban tan ardientemente su cuerpo con aquella sangre.
Un rayo rojo lo comenzó devorar poco a poco hasta llegar a su alma.
Por primera vez en su vida… El ser maligno termino arrodillado ante sus enemigos en una pelea.
Perdiendo el sentido de la vista, sin sentir dolor alguno en todo su cuerpo o si quiera un mínimo pensamiento en cabeza.
Siendo devorado, sin poder defenderse por el resplandor rojo que llegaba a los cielos.
Un resplandor rojo potente comenzó devorar todo a su paso y los cielos sintieron el sentir de la bestia de las tinieblas.
Aquella parte de la ciudad desapareció de la fas de la tierra.
Intentado mandarlo a la oscuridad más profunda… La imagen terrorífica de la cabra de piel oscura y ojos rojos como la sangre lo trago en lo más profundo de ser.
El ser maligno había sido víctima del pacto de Capricornio.
.
.
.
La pelea contra el peor de los males, por fina había llegado a su final.
El equipo Lucifer había vencido aquella dura pelea.
— Ja,ja!... Nunca pensé necesitar ayuda para poder caminar después de un combate.
— Lo mismo digo… Mi orgullo como espadachín ha perdido un poco de brillo.
— No digan tonterías. — Grito el peón de cabello castaño, quien sostenía al débil mago de elegante sonrisa. — Ustedes dos son los que más sufrieron ante ello. No se olviden que han perdido casi toda su sangre para ello.
— Esto será la primera y única que ves que lo haga… Así que provechen mientras este de buen ánimo. — Dijo la torre suprema tras darle un puñetazo en al espadachín orgullo.
Ese golpe lo dejo sin aire, pero no fue nada serio por el cual deberían preocuparse.
Ahora mismo y estando muy debilitados por la pelea.
El alfil el caballero del equipo Lucifer estaba siendo sostenido por la Torre Suprema y el peón más fuerte.
Una visión única y nunca antes vista por nadie.
Y la cual también imposible de recrear por aquellos quienes son conocidos como los demonios más fuerte de inframundo.
— Ha!... — Suspiro la Reina más fuerte. — Lo… Lo logramos.
Una cansada y por primera vez muy herida y mostrando debilidad.
— Eres increíble. — Dijo Souji en alagando a su Reina. — A pesar de estar casi igual en las mismas condiciones… Tú aun sigues de pie como siempre.
El demonio conocido como la aniquilación plateada estaba a su límite y con duras penas con fuerzas para estar de pie, pero con el gran orgullo en su pecho que la caracterizaba de siempre.
Sin duda algo increíble y también algo inesperado de ver.
Para ello… Quienes la conocían de cerca… Ellos podían afirmar que, lo único comparable su gran belleza era su gran determinación y poder.
Algo de admirar incluso para la generación de jóvenes demonios que estaban creciendo junto a ellos
— Debemos irnos ahora…— Dijo un poco cansada la dama de cabello plateado. — Tal vez hayamos vencido… P-Pero no se olviden que aún tenemos una misión que cumplir.
— ¿Estas segura?... — Hablo preocupado Beowulf al verla. — Perdiste mucha sangre y tus heridas son graves.
— Y-Yo estoy bien… Ahora nuestra gente nos necesita más que nunca en esta crisis.
— Pe-Pero…* Arrhgggg!
SLASH!*
— ¡Beowulf!...
Hace miles de años… Mi vida había cambiado por completo.
Hace tiempo yo fui un chico… Un chico normal que vivía ignorando el mundo que me rodeaba.
Ahora, ¿En dónde demonios estoy?
— Esta oscuro y mi espíritu esta con temor por ello.
¿Dónde estoy?, ¿Por qué estoy aquí?
"N-No… No moriré"
— ¿Qué?...
Una voz… Una voz resonó desde lo más profundo de mí ser.
"N-No… No moriré aquí. No lo haré."
— ¿No puede ser?... ¡Eso es!...
Esa oscuridad comenzó a brillar y una vez más sentí un deseo horrible sensación en mi corazón cuando conocido la desesperación.
Horrible… Muy espantoso.
"Los Dragones Celestiales han muerto… Tú compañera esta en agonía y tú, ¡Tú solo te aferras a la poca vida que aun te queda!"
Ese horrible día… Maldición esto volviendo a ver ese horrible día una vez más.
Ese ser demoníaco no paraba de sonreír con esa voz tan tenebrosa y penetrante.
Con una sensación horrible como ninguna antes.
"Si me deshago de ti… Los únicos cuatro seres que podían hacerme frente desaparecerán de una vez por todas y por fin podré cumplir con mis ambiciones."
"¿Nosotros cuatro?... ¡Maldito! ¡Ni te atrevas ha!..."
"Veo que amas mucho a esa hermosa ángel. Soy una persona misericordiosa… ¡Te matare primero para que no la veas sufrir!"
"¡Ni se te ocurra hacerlo!"
Ese día… Ese día… Ese día… Ese día… Ese día…
Por mi… Por mi… Por mi culpa!
"¿Qué puedes hacer tú en ese estado tan lamentable?... ¡No fastidies y muere de una vez!"
"Soy un hombre protegiendo lo que más me importa en la vida. Y aun si tengo que caer en batalla… Moriré gustosamente protegiéndola."
"¿Qué?..."
Esa luz que traicione por mi tonta venganza… La batalla en la cual tuve que reparar un error con mi propia vida.
Ese día… Ese maldito día donde todo se destruyó.
"¡Imposible!... ¡¿Por qué tienes esa gran fuerza?!"
"Maldito demonio… Te llevare conmigo si es necesario. Si voy a morir, entonces no lo haré solo."
Deje que mis plegarias alcancen el cielo pero sabía que no serían escuchas por ti, deje que este llanto resuene por las heridas de mi corazón tras saber el error que cometí.
"Bastardo arrogante… ¡Te voy a matar antes de que puedas hacer algo!"
Deja que mis lágrimas fluyan sin fin y mojen a través del mundo entero suplicando un pequeño milagro.
Si te llego a perder. Mi corazón caerá en la profunda oscuridad.
"¡Técnica Prohibida!... ¡[EJECUCIÓN DE LOS MILAGROS]!"
La luz que te salvo y la que me condeno.
Chiai… No moriré… Te prometo que no moriré.
SLASH!
Una luz sagrada salió de la nada y atravesó el pecho de Beowulf.
Nadie espero algo como eso… Eso tenía que ser una pesadilla.
— ¡Beowulf! — Grite al no poder creerlo.
Mi compañero… Mi compañero ahora había caído y vomitada sangre de sus labios mientras intentaba respirar.
— ¡I-Imposible!... ¡¿Por qué cosa fue?!...
— ¡Maldito!... ¡Ese maldito aún sigue con vida!
La voz furiosa de Surtr grita al ver al frente del campo de batalla.
Era imposible… ¡Esto no puede ser! ¡No es posible!
— ¡Me las pagaras!
— ¡Surtr!
Delante de nosotros lo impensable se hizo realidad.
Surtr se lanzó sin pensarlo por la cólera de ver a su compañero herido y agonizante.
Un figura oscura comenzó a brillar con gran fuerza cadente en todo a su alrededor mientras caminaba por la ciudad en ruinas.
No puede ser cierto… Esto tiene que ser una simple ilusión.
— ¡DAHHHHHHHHHH!
POOOOMMMM! POOOOMMMM! POOOMMMM!
Surtr comienza a golpearlo con todas sus fuerzas.
Sus puños chocan contra el cuerpo y rostro de la figura de gran pureza. El poder de esos golpes provoco que la tierra comenzara a partirse y las ondas de poder fueran muy violentas.
— ¡Muere! ¡Muere! — Grito él al golpearlo una y otra vez.
— ¡Lárgate de ahí, Surtr!
Grite diciéndole que se fuera, pero era inútil… Ese idiota estaba furioso como para escucharme.
El seguía golpeando a su enemigo sin que este hiciera algo para defenderse, y eso fue lo aterrador.
A pesar de esta algo débil… Los puños de Surtr son capaces de rompes incluso el acero y destruirlo todo de un movimiento.
Pero… Pero a él… A ese ser maligno.
— ¡Dah!...
POOOOOOOOOOOMMMM!
Detuvo… Detuvo su puño con un solo dedo.
—…TKS*
— Gwha-Gwhahahahaha!
Una risa espeluznante invadió nuestros oídos al oírlo e hizo temblar mi cuerpo de una forma horrible que nunca antes había sentido.
Una sensación horrible… Fría y espeluznante.
Mi cuerpo… Mi cuerpo entero…
— …
¿Acaso… Acaso esto es miedo?
— Basura. — Dijo de forma escalofriantemente nuestro enemigo. —…Te enseñare la verdadera fuerza del hombre de los milagros.
— ¿Q-Qué?...
Es-Espera… ¿Qué cosa fue lo último que dijo?...
— Te romperé los huesos.
— ¡Surtr!
Nosotros gritamos al ver lo que no podíamos evitar.
El ser maligno apretó su puño y de este se cubrió una gran ráfaga de aire parecida a un tornado.
Dando un salto para poder alcanzar el pecho de Surtr.
POOOMMM! BREAKER!
De una solo golpe… De un solo puñetazo.
— Graahhh!
De un solo puñetazo destrozo todos los huesos de la Torre Suprema, pero no… No todo eso había acabado ahí.
Aquel puñetazo había provocado un temblor poderoso e hizo que la tierra por fin se abriera en dos de una vez.
Algunos edificios fueron tragados y las placas terrenales comenzaran a moverse todo a su paso creando grandes abismos oscuros sin fondo.
— ¡Surtr!
El cuerpo de nuestra torre comenzó a caer en el abismo que se había creado por culpa de él.
Esto… Esto no puede ser…
Primero Beowulf y ahora Surtr…
— M-Maldito. — Dijo horrorizado por primera vez MagGreggor. — …¿Por qué aún sigue con vida?...
— Usamos todo nuestro poder y fuimos más allá nuestros límites, pero todo… ¿Acaso esto es nuestro fin? — Dijo resignado al sentir la desesperación en su corazón.
Nosotros somos el equipo Lucifer… Somos el orgullo del Rey Demonio, Lucifer.
Nosotros no podemos perder ante nadie… No podemos aceptar esto, no podemos aceptar esto como si fuera una broma cruel del destino.
Nosotros…
— ¡Malditos!... ¡Ahora sentirán el peor de los infiernos!
.
.
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— ¿Imposible?... ¿Acaso eso es?...
No tan lejos del lugar de la batalla.
Una mujer de vestimenta peculiar, con coletas recogiendo su largo cabello oscuro y sosteniendo un bastón mágico muy infantil.
— Algo me está dando una mala sensación.
A pesar de ser conocida como la Reina del frío… La poderosa Reina Demonio, Leviathan, sintió un horrible escalofrió recorrer su cuerpo al pensar lo peor.
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POOOMMM! POOOMMM! POOOMMM!
Duros y muy violentos golpes eran lanzados una y otra, y otra, y otra, y otra vez sin piedad.
Esos puños sagrados comenzaron a pintarse de rojo por la gran crueldad de su adversario.
Los caídos en batalla no podían hacer nada por ella.
Sin importarle nada… Sin importarle si quiera que aquella mujer pueda pelear o defenderse.
— ¡Levántate maldita sea!... ¿Dónde está la fuerza que tanto presumías?
— Tsk… Grrrk¨*
Gotas de sangre comenzaron a caer al suelo por cada golpe que recibía.
Sus puños comenzaron a golpearla muchas veces si quiera antes de caer. Su bello rostro ahora estaba totalmente ensangrentado y era horrible si quiera el poder imaginarlo.
— ¡Maldita seas mujer! — Grito el ser maligno mientras disfrutaba torturándola. — ¡Por culpa de ustedes he vuelto a recordar aquella oscuridad!... ¡Ese terror!... ¡Ese maldito miedo no será nada comparado ahora al infierno que te voy hacer pasar!...
El no paraba… Sus golpes ahora iban a mayor velocidad y con más furia que antes.
— La sangre que derrame por su culpa no será perdonada tan fácilmente… ¡Maldita! ¡Esto apenas es el comienzo!
POOOOOOOOOOMMMMMMMMMM!
Un golpe de lleno de odio por fin la derrumba al suelo.
Ella cae de rostro contra el suelo y su sangre comienza a pintar el mismo como si fuera una alfombra de rosas rojas.
Era horrible.
— ¡Miserable! …Prometo que morirás de la forma más horrible posible… Incluso muerta, haré que te acuerdes mi por toda la eternidad…
Los ojos de la maldad brillaron intensamente ante la última del equipo lucifer.
Todos quienes se enfrentaron contra a él, ahora mismo estaba completamente derrotados y de forma agonizante.
El peor de los males había ganado la batalla.
La sangre seguía derramándose del cuerpo de la reina más fuerte… Su cuerpo lastimado intento moverse, intento levantar su rostro una vez más mientras sentido un gran dolor en todo su cuerpo.
Ella intento con todas sus fuerzas levantarse, a pesar de que sus brazos parecían partirse a la mitad por lo adolorida que estaba.
Debilitada y con una gran dolor en todo su cuerpo.
Rgrrww! Rgrrww!
El sonido de la tierra raspándose.
— Ni se te ocurra…— Dijo sonriente mientras habla con una voz tenebrosa.
Ni la piedad ni la misericordia se habían perdido para siempre dentro de su corazón.
Lo único que había era mucha maldad y odio a todo lo que lo rodeaba.
Aquella guerrera de ímpetu y gran fortaleza ahora no podía hacer nada para pelear. Intento levantarse, pero su cabeza fue pisada violentamente para que besara el suelo de forma humillante.
El simplemente puso su pie en ella y comenzó a aplastarla mientras limpiaba la suela de sus pies en ella como si fuera parte de la basura.
— Ghahahahaha! — Río gloriosamente la maldad sangrada.
Uno de los seres más peligrosos del mundo está completamente libre y con deseos eliminar todo a su paso.
El hombre de los milagros está completamente lleno de poder y había declarado a todo el Inframundo su enemigo mortal.
El inframundo estaba perdido… Absolutamente perdido.
Las manos que una vez pelearon por la justicia y la verdad… Ahora se iban a manchar con mucha sangre por un deseo oscuro de maldad.
— ¡Muere!
Queriendo cortarle la cabeza a su enemiga como primera víctima.
La mano del chico de ojos rojos furioso se lanzó contra el cuello de la misma, y a tan pocos centímetros de tocar el cuello de ella.
FUUUSSSSS
— ¿…A-Ah?
En ese momento.
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.
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Un sentir helado recorrió su cuerpo.
Su mano se había detenido al sentir aquella nueva presencia que estaba muy cerca de él.
—… ¿Quién es? — Dijo tranquilamente el peor de los villanos sin siquiera verla directamente.
El suelo comenzó a congelarse y el aire empezó a emitir una esencia helada muy espantosa.
Un poder demoniaco abrumando daba paso tras paso mientras miraba todo a su alrededor con un brillo muy oscuro.
Mostrando su gran presencia al igual que su poder.
— Déjala en paz.
Una mujer con apariencia de adolescente sujetando su cabello oscuro con dos coletas gemelas, vistiendo un traje llamativo y varita mágica, pero con un rostro muy frío como nunca antes visto.
No había duda alguna. Quien había llegado ahora para enfrentarlo era nadie más que uno de los cuatro reyes demonios del inframundo. La mujer que llevaba con gran orgullo el título del Leviathan en su nombre.
La Reina Demonio del frío… La Poderosa Leviathan, Serafall.
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La Reina demonio había apareció ante él…Pero…
— Ghaha!... ¿Un demonio dándome ordenes?... Pero que engreída eres miserable.
El ser maligno ni se inmuto y solo sonrió de manera iracunda al no sentir absolutamente nada por causa de ella.
Dejo a un lado a la mujer de cabello plateado por un segundo y se dio media vuelta para enseñar aquel rostro que tanto temor causo.
— ¿…Q-Qué?... ¡No puede ser!... ¡Tú!...
— Oye, ¿Acaso viste a un fantasma?... — Hablo de forma burlona el ser maligno. —…Pareces que conoces a mi otro, pero de una vez te aclaró que yo no soy Hyoudo Issei.
Aquella declaración impacto de gran medida a la reina mágica, la cual en ese momento se preguntó el significado de lo que estaba pasando.
Su quería amiga y alguna vez rival por el puesto de Reina demonio estaba agonizando a los pies de aquel ser con el rostro de ese chico.
Se supone que Hyoudo Issei murió, pero ahora estaba viendo una imagen sonriente de él ahora.
No había palabras para expresar todo ese sentimiento en una sola frase, y tampoco tenía idea de cómo tratar lo que estaba viendo sin perder ante sus emociones como siempre.
No… Esto no era algo común y corriente… Y ella lo sabía muy bien.
—… ¿P-Por qué? — Dijo ella al sentir por primera vez aquella horrible sensación. —… ¿Por qué siento un gran maldad horrible en sus ojos?...
Solo podía apretar fuertemente su varita debido al nuevo sentimiento que estaba invadiendo su cuerpo al verlo.
Horrible… Oscura… Y una sensación espeluznante daba aquel ser con el rostro del Sekiryuutei.
— Gwhaha!... — Rio con una voz llena de maldad. — ¿Te quieres enfrentar a mí?... Pues si ese es el caso.
FUUUUUUUSSSSSSSSSS!
Vientos iracundo se desprendieron de todo su cuerpo y una vez más hizo temblar a todo lo que estaba su alrededor.
Su inmenso poder se hizo presente, pero en esta ocasión desato todo sin restricción alguna.
El ser maligno con sonrisa diabólica no se iba a contener esta vez. Su aura sagrada ahora estaba en su máximo esplendor.
La Reina demonio lo vio y simplemente no lo pude creer eso.
— ¡I-Imposible! — Refuto ella al no poder creer lo que estaba viendo. — ¡Así que el aura sagrada que sentí hace un momento!...
Intentado cubrir por aquella luz divina… La Reina demonio no pudo entender aquel acto tan anormal.
Ese ser era tenía una esencia maligna, pero su luz brillaba como la de una persona pura de noble corazón que no ha cometido pecado alguno en su vida.
— Así es. — Le confirmo su enemigo. — Soy el peor enemigo que pueda tener un demonio. Después de matarte… ¡Todo morirán!
— ¡No pienso permitir eso!... — Grito y se puso en posición de pelea.
— ¡Tú no me lo vas a impedir miserable!... ¡Ningún demonio puede impedirme nada! ¡A todos los mataré sin excepción alguna!... ¡Y LA PRIMERA EN MORIR SERAS TÚ!...
— ¡A-A-Aguarda!
— ¿Q-Qué?...
Una débil voz lo detuvo.
Un inesperado acto detuvo una nueva pelea.
Tanto la Reina Demonio y el ser maligno voltearon a ver a la dueña de aquella débil voz.
— Ha~ Ha~ Ha~ Ha~
Mostrando un jadeo realmente doloroso… De su cuerpo cayendo gotas de sangre al suelo y con todo cuerpo herido por los ataques recibidos por culpa su enemigo.
— ¡Grayfia! — Grito la Serrafla Leviathan al ver a su amiga.
Aquella mujer de cabello plateado se puso de pie nuevamente y con una mirada muy llena de decisión, a pesar de que todo había acabado para ella, eso no dejo que el brillo de sus ojos se apagara con nada.
— Miserable…— Respondió el ser maligno al verla. — A pesar de todo… ¿Aun te puedes poner de pie otra vez?...
— …
Ella no le contesto rápidamente.
Estaba respirando con gran dificultad, pero aun así… Ella, con las pocas fuerzas que aún tenía y pareciendo como si fuera un milagro.
Ella da un paso adelante mostrando una vez más que ella no le tiene miedo.
— T-Tú… T-Tú eres mi o-oponente.
Fueron sus valientes palabras.
Palabras que por primera vez provocaron en el chico de ojos rojos gran impacto.
— ¿Mhmm? — Que un poco impactado.
La Reina del equipo Lucifer camino poco a poco mientras no perdía de vista a su más grande enemigo,
Ella no se iba a quedar en silencio, y a pesar de su débil voz.
Las siguientes palabras que salieron de sus heridos labios…
—…M-Mi deber es proteger al inframundo…— Dijo muy débilmente ella mientras mostraba un gran espíritu. —…S-Soy la orgullosa reina del equipo Lucifer… Y-Yo… Y-Yo no poder perder… No contra alguien como tú… No contra alguien con un corazón tan sucio.
—…— Él solo la miro.
Los ojos del ser maligno se abrieron al oír eso.
La mujer jadeaba con gran dolor, pero aun así ella seguía. Su gran espíritu la impulsaba a seguir pasara lo que pasar ante la adversidad.
Pasó a paso…
— M-Me niego a caer… Yo-Yo…
— Eres realmente molesta.
En ese momento.
Las manos del ser maligno se llenaron de luz y con tan solo un simple suspiro de amargura.
SLASH!
Muchas lanzas de luz atraviesan el cuerpo de la Reina más poderosa.
— …
En ambas piernas y brazos, desde el estómago y perforando su pecho con una crudeza increíble.
El ser maligno le da el golpe de gracia a su enemiga quien, hasta las últimas consecuencias, se negó a perder como él.
El cuerpo de la Aniquilación plateada estaba horriblemente perforado por aquellas lanzas de luz.
Cayendo de rodillas y vomitando sangre por el horrible dolor de la luz.
— ¡GRAYFIA!
El grito de horro de Serafall es clara señal de lo que estaba pasando ahora era la peor de las desgracias.
Rápidamente fue a auxiliar a su querida amiga entre lágrimas.
Recogiendo su cuerpo machando con su propia sangre, mientras observaba la agonía de esta por respirar.
— R-Resiste… R-Resiste… Por favor. — Dijo en desesperanza Serafall. — ¡…Recuerda que Millicas te espera en casa! ¡N-No puede abandonar a tu hijo ahora!
— ¿Hijo?... Así que esa vulgar demonio era una madre. — Hablo fríamente el chico de cabello castaño mientras sonreía.
— ¿T-Tú? — Miro feroz mente Serafall.
— Nunca pensé eso, pero no importa en lo absoluto… Maldita, seré algo compasivo… Después de matarte, iré y matare a tu hijo también para que sufran juntos, incluso en la misma muerte…
— ¡Desgraciado!... ¡E-Eso nunca te lo permitiré!
— Ghwahaha!... ¿Q-Qué no me lo permitirás? — Respondió el ser maligno listo para matar. — Eso me dijeron estos idiotas y mira como quedaron todos ellos… ¿Crees que alguien como tú podrán contra mí?... Basura… ¡NO TENDRÉ PIEDAD CONTIGO TAMPOCO! ¡PREPARATE PARA MORIR TAMBIÉN!
A punto de iniciar una batalla.
El hombre de los milagros estaba alistando su gran poder sagrado para matar.
Serafall Leviathan, llenada de ira no se iba a contener contra él, pero aun así eso no era suficiente para luchar contra el peor de los males.
El ser maligno estaba usando un total del 35% de su máximo poder… Poder el cual ya era más que suficiente derrotar a un Super Demonio.
Durante la anterior batalla… Su cuerpo de dragón comenzó a sentir la fuerza de aquellos viejos días y gracias a esos demonios, ese poder poco a poco estaba volviendo a su plenitud gracias al combate que tuvo.
Era inevitable… Ese su gran ventaja.
Serafall Leviathan era poderosa, pero así ella no era rival para el legendario hombres de los milagros.
El único hombre que ha peleado de igual a igual con el mismo Dragón Emperador Rojo hace mil años.
Y a pesar de no estar en la plenitud de su poder… El poder debilitado que tenía era más suficiente para luchar.
Él no se iba a detener con nada… Él estaba listo para matar.
Lo único que podía detener aquella batalla ahora…
— ¡GRRUUUAAAARRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!
— ¿Q-Qué?
Un rugido poderoso resonó en todo el inframundo. No era un rugido cualquiera, tampoco era algo tan simple como para detener con gran fuerza al más poderoso de los siervos de Dios.
No… No era algo simple.
— Que poderoso…— No pudo ignorarlo. — Ese rugido… Ese temible y devastador rugido no puede ser sino de… ¡Pero qué demonio pasa!
Volteando a ver de dónde venía ese desgarrador rugido bestial.
Los cielos del inframundo comenzaron a partirse por un poder descomunal.
Una enorme entrada dimensional apareció trayendo consigo a una figura roja inconfundible.
Al verlo de lejos… El hombre de los milagros sintió un escalofrió.
Lo que estaba volando por los cielos del inframundo no era nada más que…
— GRAN ROJO.
Con una voz muy grave lo había dicho todo.
Uno de los dos dioses dragones y también… Uno de las 3 bestias más poderosas del mundo.
El dragón domina los sueños y que dará el fin en el apocalipsis.
— G-Gran rojo… ¿P-Pero qué demonios hace en este lugar?
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PARTE 04 – [EL LEGENDARIO HOMBRE DE LOS MILAGROS]
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BOOOMMM! BOOOMMM! BOOOMMM!
Rayos de rojo muy puro… Armadura carmesí brillante como la misma sangre hasta el máximo.
Un rugido de la más poderosa bestia jamás vista.
Un cielo siendo el campo de batalla contra el quien provoco el caos.
— Vas a ver… ¡Ahora te voy hacer pagar por todo lo que has hecho!
BOOST!... BOOST!... BOOST! BOOST!... BOOST!... BOOST!... BOOST!... BOOST!... BOOST!... BOOST!... BOOST!...
Aquella gema brillando hasta el límite de su poder.
Cargando en sus hombros los sueños esperanzas de los niños quienes venían buscando a su héroe.
Brillando con un color rojo de esperanza.
No había duda… Él había regresado… El Sekiryuutei.
— La energía brindado por Buchou resulto. Ahora su armadura brilla con una candente llama carmesí.
— Algo pervertido, pero…
— ¡Estoy feliz de que este de vuelta!
Una batalla contra el líder de los terroristas.
El Sekiryuutei había regresado de la muerte y con mucho más ímpetu que antes.
Su armadura tomo un brillo carmesí al liberar a su Reina Verdadera para el combate.
— No creo que eso sea lo mejor que tienes… Vamos se Hyoudo Issei.
Cao-Cao… Descendiente del legendario héroe con su mismo nombre, líder del grupo de la facción de los héroes y sobretodo, dueño del arma más poderosa creada por las manos de Dios.
La única y la original lanza de Longinus… LA VERDADERA LONGINUS.
— ¡Rayos!... ¡Esa arma sí que es peligrosa!
Hyoudo Issei sintió que no iba a ser fácil enfrentarse a un enemigo así, después de todo aquel chico llamado Cao-Cao logro tener una pelea igualdad con Azazel.
El ser humano denominado héroe comenzó a contratacar usando los poderes de su Longinus.
Una de las siete habilidades que hacia brillar uno de los tambores flotantes a su alrededor.
Rayos salieron a una velocidad divina.
El Sekiyuutei a duras penas pudo esquivar dichos ataques de su enemigo. Aquellos rayos eran tan fuertes que algunos edificios terminaron hechos polvo con tal impacto.
No había duda alguna… Esta pelea estaba muy igualada.
— Necesito acercarme a él… Sea como sea necesito acercarme a él.
— [Vas a tener que esperar el momento adecuado para la recargar… Cuando llegue el momento lo golpeas sin piedad.]
— Ya lo sé…
La pelea comenzó a ser más destructiva por cada minuto que pasaba.
Cao-Cao era un maestro a comparación de un novato que apenas tenía poco meses de que se convirtió en demonio, pero a pesar de que eso pudiera parecer un gran desventaja… Al final solo era una mala forma de esconder la verdadera realidad.
Mientras que Hyoudo Issei, quien ahora tiene carne y sangre del dios de los dragones y la bendición del dragon del infinito… Cao-Cao tenía el cuerpo de un ser humano.
Durante toda la pelea ese factor era clave para la victoria del Sekiryuutei.
Cao-Cao no dejaba que Hyoudo Issei se acercase a él sin importa que. Un solo golpe del Sekiryuutei era más que suficiente para dejarlo fuera de combate, y esa era su mayor debilidad.
— Así que este el poder del Dragón Emperador Rojo… Si es así entonces…
BURRIN! BURRIN! BURRINN!
Algo muy extraño comenzó a ocurrir.
De las manos de Cao-Cao… Su arma… Su poderosa lanza comenzó a emitir un ruido y a brillar de forma descontrolada.
Pero no… Eso no era todo lo extraño que estaba pasando ahora mismo.
— [Se distrajo… Es tu oportunidad socio.]
— ¡Muy bien!... Es del…
SLASH!
Un rayo de luz muy potente salió de la nada y este…
— …¡I….ISSEI!
— Gargggggggggggggggggh!
Un rayo de luz atravesó el cuerpo del Sekiryuutei. Destruyendo toda su armadura de golpe y dejándolo con un agujero en el estómago.
— [¡SOCIOOOOOOOOOO!]
El grito del Dragón Emperador Rojo era más que prueba suficiente de que algo muy malo paso.
El cuerpo Hyoudo Issei comenzó a caer mientras un gran dolor comenzó a invadir su cuerpo.
Por reacción propia… Rias Gremory fue a socórrelo y ayudarlo.
El resto del equipo Gremory se desesperó al sentir el gran peligro que se avecinaba.
— Mi lanza… ¿Por qué comenzó a brillar de forma tan alocada?
Por su lado Cao-Cao no entendía nada de lo que estaba pasando. Su Longinus comenzó a actuar de froma muy rara, era como si la propia lanza quisiera tener vida propia y liberarse de sus manos de manera desperada.
— I-Ise… — Dijo Rias con una voz desgarradora.
— N-No… No llores…
El Sekiryuutei intento aguantar el horrible dolor provocado por la luz, pero ni aun así pudo si quiera ponerse de pie otra vez.
Llegando a su lado intentado curarlo… Asia usa su poder para calmar y curar aquellas horribles heridas.
— No puede ser. — Dijo Vali al no entender que cosa. — Ese ataque… ¿Acaso era poder sagrado?
— [Esto me está dando una mala señal… Incluso mi alma siente un horrible escalofrió por esto]
— Que tú me digas eso…
Incluso los rivales del Sekiryuutei no lograron comprenderlo, pero sintieron que no era nada bueno.
Los del equipo Gremory se preocuparon tanto por su recién revivido Sekiryuutei que, en ese momento tan crucial se olvidaron por completo del combate.
O incluso en algo mucho peor que no tenían porque olvidar.
Ya que…
— Vaya… Vaya… Así ese desagradable olor a demonio eran de ustedes.
— Esa voz… ¡Imposible!
Parado sobre escombros de la ciudad y con su mano guardando su poder sagrado.
Una figura con brillo divino apareció sorprendido a todo el mundo.
Vistiendo una larga capa oscura y mostrando aquellos desafiantes ojos rojos como el peor de los villanos.
La figura más temida por el equipo gremory y a la vez…
— M-Maldito… — Grito Hyoudo Issei al ver la peor de sus pesadillas.
— Imposible… O-Onisi-sama te encerró en lo más profundo del infierno, ¿Cómo es que?...
— ¡Cállate maldita!
La voz furiosa del mal sagrado provoco una imponencia en todo lugar.
Incluso ele quipo Gremory sintió su ira con tan solo dos palabras… Él no les iba a perdonar… Él no iba a darlos ir.
Y aun machando con su propia sangre y herido por la batalla anterior.
El apretó su puño mientras los vientos se juntaban en la palma de sus manos y miraron con gran odio mientras su aura emitía pequeños relámpagos de poder.
Su mirada fija a su otro yo.
— Miserable. — Hablo mientras apretaba los dientes con furia. — ¿Qué demonio?... ¿Qué demonios fue lo que le hiciste a mi cuerpo?... ¿Por qué mi cuerpo emite un esencia igual al del Gran Rojo?
La resolución de definitiva esta por empezar.
El hombre de los milagros no iba a perdonar nada… Absolutamente nada.
NOTA: Muchas gracias por leer el capítulo.
Sé que me he demorado escribiendo este capítulo más de la cuenta, pero gracias al cielo que ya estamos casi a la mitad de esta historia y eso me da alegría.
Como se puede observar… La Dulce Venganza no es muy diferente a la antigua pelea que tuvo el Issei S en la primera versión, pero si tiene otra forma de inicio.
Este Issei S es más maligno y de esa forma era como lo quería mostrar en primer lugar.
Otra cosa que quiero comentar es que el final de esta parte la voy a subir en capitulo corto (No más de 3000 palabras), esto es debido a que no quedaría bien si lo junto todo en un solo capitulo, por eso mismo lo voy a escribir ni bien termine esto.
Lo que viene es algo impactante a nivel de historia y tiene que ver mucho con la Lanza de Longinus y la decisión final del Issei S.
El capítulo extra sería "Sálvenlo, por favor", y el capítulo tercero propiamente dicho sería "Enemigo del mundo".
Espero que le haya gusto el capitulo y un saludo especial a mi amigo el Brayan :v /
También un saludo para Erendir… (Como ya termino esto, al fin podré leer lo que me pediste... Pesado :v).
Espero terminar pronto… Hasta luego.
PD: Para aquellos que un me manden mensaje para leer sus ideas o fics. Les recomiendo que no lo hagan, al menos no por un tiempo.
Esto lo digo porque no tengo mucho tiempo, estoy en el último año de universidad y por ese motivo, posiblemente, también no publique seguido.
También a aquellos que me mande sus fics, si tiene crossover, si tiene a un Issei Gary stu u otra personaje así, si tiene traición en ello, historias de sexo sin sentido, o el peor de todos un harem grande sin motivo alguno… ¡NO LO VOY A LEER! ¡No me gustan ese tipo de Fics! :V
Ya avise!..
Ahora si…. Hasta luego :V /
