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Capítulo 2: Arconte eh íncubo.

Es una mujer joven, casada, religiosa y de férrea moral. Es la esposa de un senador romano. Es la presa perfecta. Esta dolida porque acaba de enterarse de que el amor de su vida le ha sido infiel con otra mujer. Típico de los humanos. La observo y se percata. Se avergüenza, un hombre joven y atractivo se acerca. La invito a una copa de vino y ella acepta. La seduzco. Se queda fascinada por mi gran presencia, por mi carisma y si fuera avispada podría saber qué la persona que la está seduciendo es un demonio con un destello en la mirada oscuro y enfermizo deseo. Confía en mí y la victima entra en un estado hipnótico. Se ofrece invitándome a su Domus. Ya no tiene escapatoria. La desnudo y la meto en la cama. Grita de placer mientras consumo su energía. Me nutro de la energía vital de la mortal. La miro a los ojos y muestro mi verdadero aspecto. Ojos de serpiente, los colmillos, las alas de murciélago. Disfruto de su horror y del error que ha cometido. Acabo con la vida de la mortal y me vuelvo más fuerte que antes. Ella tan solo fue un pequeño aperitivo, ahora tengo que ejecutar la orden de Lilith, mi reina de la oscuridad y la noche.

Pov's Courtney

Los Arcontes somos seres celestiales enviados por Dios para cuidar, vengar o juzgar las injusticias que se producen en la tierra. Un hombre llamado Constantino está en peligro y mi misión es protegerlo de su asesino. Este hombre es importante para difundir la palabra de nuestro señor. Es importante para la libertad religiosa. Debe convertirse en el emperador y en el instaurador de la libertad religiosa en el mundo antiguo. Desciendo de las estrellas invisible al ojo humano. Un sirviente de la oscuridad se atraviesa en mi camino. Es él. Un íncubo sirviente del mal. Sus colmillos se muestran sedientos, pero no parece mostrarse agresivo. Seguramente utilizara la capacidad de persuasión para conseguir su propósito. Sus ojos celestes ocultan a un asesino. Vuela a mí alrededor deduciendo y pensando. No puedo hacerle daño, tengo que ser neutral. Sin embargo, si mi oponente resulta ser realmente malvado, provocara mi ira y no dudare en usar todos mis recursos para atacar y castigar a la criatura.

-nunca eh visto Arconte de tan belleza como tú. Dime ¿Dónde están tus armas? –sus ojos son fríos.

-no vengo con intenciones de dañar sino de concienciar tus actos demonio.

-ustedes los seguidores de ese Dios os creéis verdaderas autoridades de la moral y la ética. Tu ente físico no será suficiente para concienciar mis actos. Matare a ese mortal.

-veo que mi presencia divina y celestial no despejan tu mente y tu espíritu.

-jajajaja ¿espíritu? Los íncubos no tenemos espíritu, ni alma, ni piedad ni nada. Tu dios arrebato todo eso hace siglos, después del comienzo de la rebelión. Somos manzanas podridas, ovejas negras, el fruto prohibido del que cayeron Adán y Eva.

-tus intenciones son claras entonces.

-la palabra de Dios debe ser erradicada.

-¿esas es tu decisión demonio?

-mi nombre es Duncan ¿Cuál es el tuyo ángel? Me gustaría saber el nombre del Arconte al que voy a matar para satisfacer a quien sirvo.

-mi nombre es Courtney y seré yo quien te arrebatarte la vida en el nombre de mi señor Dios.

Sonríe perversamente y el cielo se inunda de nubes negras y tormentosos rayos de luz. Mi oponente hace aparecer en sus manos una espada y yo escojo un tridente para acabar con su vida.

En la actualidad

Que cálido es aquí. Nunca eh sentido tal cosa. Unos golpes fuertes hacen que abra los ojos de golpe. Lo primero que hago es comprobar si ella está aquí, si ella aún sigue aquí y lo está. Duerme como un bebe y sus enormes alas ocupan toda la cama, incluso tocan el suelo. Golpean otra vez a la puerta y la despiertan y esos enormes ojos me observan. Sonríe como si estuviera feliz por algo. Que sonrisa tan dulce tiene. Golpean otra vez, ¿joder quien coño es?.

-tengo que abrir –le digo suavemente y ella asiente.

Se mueve y sus alas que antes nos rodeaban ya no lo hacen. Me levanto y voy hacia la puerta, echo el pestillo por si acaso, y entonces abro.

-viejo! ¿Por qué has puesto seguro a la puerta? Abre de una vez! Tengo noticias frescas de la banda de Bobby el gordo.

Es el escandaloso de Geoff Parry. Las juergas con él rubiales son un desmadre. La última a la que fui con él recuerdo haber acabado tirado en plena fuente de un parque para niños y medio desnudo. La verdad siempre que recuerdo eso me hace reír. Es un buen amigo con el que trabajo de vez en cuando.

-Uh...claro, esto espérame a bajo iré en cinco minutos.

-¿a quién ocultas?

-a nadie –digo serio -. Espera a bajo geoff –cierro la puerta.

Cuando me giro tengo delante a la criatura alada. Agarra mi rostro entre sus manos y planta sus labios junto a los míos. No puedo evitar corresponderla y en medio de ese efusivo beso nos veo a mí y a ella en un lugar en el que nunca eh estado. La poseo y la someto con dominación. Es una visión que me deja extasiado.

-debes despertar...

¿Despertar? ¿Yo? La miro con el pecho agitado y palpitándome por dentro. Nunca nadie me ha hecho sentir esto, ni siquiera gwen. Me ha dejado sin aliento y con todo el cuerpo tenso. Alza la cabeza para darme otro de sus celestiales besos. Con esto van dos veces, no puede haber una tercera vez. No le puedo hacer esto a gwen.

-no vuelvas hacer eso –agarro sus hombros.

Sonríe infantil y me desobedece. No puedo resistir, siempre eh sido un hombre débil con las mujeres, pero con ella, no sé si son sus labios, la forma en la que me está besando que despierta a una bestia sedienta por ella. Sus labios son tan cálidos. La tumbo en la cama, sus alas desaparecen, me quito la camiseta y tomo sus labios con violencia. ¡No! ¡Que estás haciendo! ¡Para! Casi caigo de culo cuando me levanto de encima de su cuerpo. Estoy tan agitado y excitado que hasta creo que me cuesta respirar.

-¿que eres tú, una especie de ángel seductor? –sueno enfadado.

-¿eh echo algo malo? –pronuncia apenada y tierna que sale de forma natural.

Me arrepiento enseguida de haberle hablado así. No seas un capullo Duncan. Ella es un ángel todos sus actos son puros y buenos. Ropa, necesita ropa, no puede seguir así o de otro modo me volveré loco.

-tengo que salir, no tardare, tu espera aquí ¿de acuerdo? –ella asiente lentamente -. No abras a nadie, no salgas ¿lo has entendido? –vuelve asentir.

Recojo mi camiseta, cojo las llaves del auto, de casa y salgo. Geoff espera fuera en la calle. Le hago un gesto con la cabeza para que me siga hasta el auto. Se pone a parlotear sobre Bobby el gordo mientras conduzco y yo no puedo parar de pensar en él ángel que tengo arriba de mi piso. Detengo el coche frente a una tienda de ropa femenina.

-¿porque rayos has parado aquí?

-quédate en el auto, ahora vuelo.

Atravieso la puerta y cojo lo primero que veo. Me gasto un poco de lo que tengo en la billetera. Y ahora que pienso cuando vuelva seguro tendrá hambre, yo tampoco eh comido nada. Salgo y cruzo la calle hasta un súper y ahora sí que me quedo sin dinero. Regreso al cobra negro con las cosas.

-tengo que contarte algo geoff y cuando lo haga no me lo creerás.

-sabía que tenías a alguien en tu piso, espero que al menos rompieras con gwen.

-no es lo que piensas.

-pareces algo ansioso ¿Qué te ocurre?

-anoche paso algo realmente fuera de lo normal.

-¿de qué hablas?

Miro directamente al juerguista que parece interesado y serio por lo tenso que estoy.

-tengo a un ángel en el piso.

Parece meditar y procesar lo que le acabo de decir.

-¿no me digas? Tiene unas buenas delanteras, buen trasero y unas piernas de infarto ¿a que si?

-joder geoff hablo enserio.

-¿es que te has fumado algo? Pensé que lo habías dejado colega.

-será mejor que lo veas tú mismo, volvamos a mi piso.

Goeff no es que sea un tipo listo, yo tampoco, pero estoy seguro de que yo podría descifrar un mapa del tesoro antes que él. Arranco el auto. Llegamos, subimos y nos detengo en la puerta del piso.

-¿estás listo?

-Duncan abre la puta puerta de una vez, déjate de idioteces y hablemos sobre como capturaremos a Bobby el gordo.

Abro la puerta y observo la expresión de la cara de geoff. Ella esta tumbada sobre la cama, se ha vuelto a quedar dormida, sus enormes alas cubren su desnudes y su piel canela parece brillar bajo el sol que entra un poco por las ventanas del piso que dan a la cama. Geoff se ha quedado sin habla. Aletea sus alas un poco y sus ojos se abren cuando geoff se choca con la puerta cuando retrocede de espaldas, supongo que es por la presencia de la bonita criatura. No todos los días llevas a tu colega a tu piso diciéndole que tienes a un ángel. Ella me sonríe a mí y yo se la devuelvo al instante, casi de forma automática, no sé si por educación o porque ya hay una cierta confianza por los besos que eh recibido por su parte.

-se va a levantar, tapate los ojos geoff.

Viene hacia a mi casi corriendo y me abraza. Nunca me han recibido así cuando llego, me gusta, podría acostumbrarme.

-te eh extrañado una eternidad...

-¿una eternidad? Pero si solo eh estado fuera unos...

Me besa. Que dulce es. Besos y abrazos cuando llego a casa. No está mal.

-escucho movimientos labiales ¿se están besando? ¿Puedo abrir los ojos ya?

-no –digo serio -. ¿Qué te eh dicho de hacer eso? –regaño al ángel pero solo se ríe encantadoramente -. Escucha, toma esto, es para ti –le entrego la bolsa de ropa.

-¿qué es?

-ropa, ve a ponértela.

-¿esto es lo que llaman los humanos un regalo?

-sí, algo así, ve a cambiarte en el baño.

-está bien –sonríe ruborizándose.

La veo desaparecer hasta el cuarto de baño y le doy un codazo a geoff para que se quite las manos de los ojos.

-necesito fumar, salgamos a la terraza.

-¿C-cómo? Tienes a un ángel en tu piso ¿y tú quieres fumar?

-si ¿qué pasa?

-P-pues...vah, venga salgamos que rayos.

-¿estás en shock eh?

-pues si ¿de dónde la has sacado? Esto da un mal rollo viejo. ¿Es real?

Salimos, enciendo un cigarro mientras geoff no para de acribillarme a preguntas lo cual me parece lo normal. Le hago callar y le cuento lo ocurrido de anoche, detalle a detalle, no dejo nada suelto.

-¿Qué piensas hacer con ella?

-aun no lo sé, pero creo que ella es la clave de todas esas visiones raras que tengo.

-ah ya, tus dichosas visiones.

-no podía dejarla ahí en el bosque.

-sabes que gwen se agarrara un buen cabreo no?

-¿qué quieres decir?

-bueno te ha dado un beso de bienvenida.

-ella no es celosa.

-pero eso no quiere decir que no le duela.

-es un ángel.

-eso no quita que te haya besado y de que tu tengas pareja.

-ya pero...

Volteamos cuando entra la criatura vestida con un vestidito sencillo y blanco ¿Por qué justo abre cogido uno blanco? Y de aquella forma infantil que desprende viene y me da otro de sus abrazos. Tengo que ponerle un límite o de lo contrario cierta persona se enfadara conmigo. Geoff tiene razón.

-veo que te tiene mucho cariño Duncan.

-eso parece –la despego un poco de mí -. Tenemos que hablar –sus labios se curvan hacia abajo.

-¿te has enfadado conmigo?

-no, solo necesito que respondas a unas preguntas que tengo. Empecemos por cómo te llamas ¿tienes un nombre?

-¿porque actúas de forma extraña Duncan?

Y ahí están esos ojos tristones que me hacen sentir mal. Es demasiado sensible, tengo que tener cuidado con lo que digo o de lo contrario llorara. Joder que mierda, soy el tipo más insensible que conozco.

-porque no te conozco –digo sincero.

De hecho no sé ni cómo sabe mi nombre porque en ningún momento recuerdo haberme presentado. Frunce los ojos pensativa y entonces mira a mi lado, a geoff que al parecer toquetea sus alas.

-no hagas eso –digo a geoff.

-solo comprobaba –dice con una sonrisa.

-¿Quién es él? –me pregunta ella.

-solo un amigo.

-goeff, mercenario o caza recompensa que viene a ser lo mismo y soltero –su presentación hace sonreír al ángel.

-no ligues con ella goeff –ruedo los ojos.

-solo estoy siendo amable no te pongas celoso –guiña un ojo.

-venga entremos y hagamos esas preguntas -digo.

Sentamos a la bonita criatura en una silla y no puedo evitar pensar que parecemos dos pares de polis en una de esas salas de interrogatorio, pero ella parece tan ingenua y ajena a todo. De hecho parece tan adorable que me hace reflexionar sobre mi propia mala infancia.

-empiezo yo –digo de pie a ella y me sonríe -. ¿Cuánto tiempo llevabas en ese lugar del que te encontré?

-no lo sé. Mi espíritu dormía esperando a que tú lo encontraras.

-¿a que yo te encontrara?

-sí.

Entonces era ella quien me llamaba en sueños para encontrarla, pero ¿para qué y porque yo exactamente y no otro?

-¿Quién te dejo ahí?

-los ángeles de las altas esferas –dice en voz baja.

-¿Quiénes son esos?

-joder geoff no te adelantes -digo.

-perdón...

-¿porque te hicieron eso? -prosigo.

-porque cometimos sacrilegio.

-¿quiénes?

-tu y yo.

-¿Qué?

-¿colega en que lio te has metido ya? –dice geoff bromeando.

-yo no recuerdo haber hecho eso. Eh hecho muchas cosas que se pueden considerar delito, pero ¿sacrilegio?

Entonces ella se levanta frente a mí, apoya la cabeza en mi hombro y se acurruca en mi cuerpo.

-has estado demasiado tiempo en la tierra que no recuerdas nada. Tú forma humana ha hecho que me olvides, ahora entiendo porque haces tantas preguntas extrañas. Tranquilo yo hare que las recuerdes mi demonio. Despertare tus recuerdos por dentro.

Es extraño lo que siente mi ser. ¿Acaso ella puede ver lo que hay dentro de mí? ¿Qué es lo que tengo que recordar? ¿Qué es lo que eh olvidado? Joder ¿quién soy yo realmente? Esto es más confuso que cuando era niño y no entendía porque mis padres me abandonaron en un asqueroso orfanato. Nunca me eh sentido pertenecer a este mundo. ¿Acaso todo este tiempo eh vivido una mentira? Abrazo a la criatura en busca de consuelo y de algo más que todavía no sé y ni comprendo.

-necesito saber cuál es tu nombre –susurro para ella.

-mi nombre es Courtney y soy un ángel que se enamoró de ti mi demonio...

El pecho me palpita tres veces con fuerza, algo fuera de lo normal. Entonces ella me mira con esos enormes ojos que parecen ver más allá de los míos y saber más. Creo que no tiene sentido. Me hace sentir expuesto, como si yo fuera un libro que ella conoce de principio a fin. Necesito mis pastillas. En un vago intento de ir a buscarlas ella niega con la cabeza, reteniéndome ahí. Lleva su palma de la mano sobre mi pecho y lo deja ahí, justo donde el dolor es latente. Entonces se presentan visiones en mi cabeza. Ella llora y yo seco todas sus lágrimas y lucho contra sus miedos por los dos. Lo último que veo es sostener su mano porque es todo lo que ella quiere de mí. El dolor es real. Demasiadas cosas que el tiempo no puede borrar. Sostengo al ángel que cae con el rostro fatigado y agotado.

-me han arrebatado parte de mi poder, lo siento... -sonríe cansada y débil -. Eh estado sola en la oscuridad todo este tiempo.

-sola...

La levanto y la llevo a la cama. Se ha quedado inconsciente.

-Woah! –giro al oír a geoff -. Ha sido como ver una jodida peli colega! –casi me había olvidado de que estaba aquí también.

-creo que yo y ella nos conocemos goeff.

-¿de qué demonios hablas? Es un ángel es imposible que la conozcas o de que se conozcan.

-sé que parece imposible! Pero ¿qué otra cosa es?

-pues...pues, rayos esto empieza a dar un mal rollo.

-esta noche volveré al lugar donde la encontré, quizás encuentra algo más ahí.

-¿y que harás con ella?

-se quedara conmigo. Presiento que se avecina algo y no es bueno.

Tarde o temprano lo que sea que encerró a Courtney en ese lugar no tardara en notar que no se encuentra ahí. Sin querer acabo de embarcarme en algo jodidamente chungo y peligroso. Eh echo algo malo en otra vida y creo que por ello implique a Courtney y fue castigada por mi culpa. Las cosas no tardaran en ponerse peliagudas.

Olas! Olas! Olas! Sé que de momento no se estarán enterando de nada pero ya ira cogiendo sentido la cosa. Las cosas que escribo me las estoy inventando así que no se crean nah de lo que escribo xD (no literalmente claro) aunque si hay pequeños detalles que si son ciertos. si necesitan que mejore algo díganlo que eso viene bien okey? =) bueno espero que guste nos vemos por siempre DxC!