N.A: Para mi también fue toda una sorpresa la revelación del 7º libro sobre Lily y Snape... si bien la teoría "Snape loved Lily" era bastante popular, no me imaginaba que fuera cierta... Bueno, lo mismo me pasó con lo de Harry Horcrux... Y la verdad es que cuando terminé de leer el último libro, sentí algo de lástima por James Potter... después de todo, sabemos tan poco sobre él!!

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Capítulo 2

¡¡Corre, Lily!!"
Ella va corriendo por un pasillo oscuro.

"¡¡Vete!!"
Al final hay una puerta ,y por debajo se ve luz. Ella corre pero la puerta se aleja cada vez más.

"¡Es él!", grita la misma voz de hombre, grave, lejana.
Hay un ruido fuerte y luego silencio, y Lily corre porque sabe que él (el otro) ahora viene tras ella.

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"¡NO!". Lily se despertó moviéndose frenéticamente, tratando de recuperar la calma con respiraciones cada vez más pausadas. El mismo sueño. Espantoso, realista, desesperante. El mismo sueño que había tenido varias semanas atrás, después de rendir los OWLS. La noche que Severus Snape dejó de ser su amigo.

"Corre... es él" repitió para sí misma Lily.

¿Quién es "él", el que viene, el que los está siguiendo¿Y quién le grita desde lo lejos? Algo en aquella voz masculina le resultaba familiar...

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La reunión de prefectos terminó unos minutos antes de que empezara la cena. Lily estaba repasando mentalmente sus obligaciones de la semana mientras se alejaba hacia la puerta, cuando él la llamó:

"¡Lily!".

Lily se sobresaltó. Una voz grave, profunda, melodiosa. No era la voz de sus sueños. Sin embargo, se volvió hacia él como si estuviera soñando.

Dioniso Walters la acompañó hasta el Gran Salón charlando sobre encantamientos, quidditch y las últimas noticias de El profeta. Tratando de no pensar en cuán coloradas estarían sus mejillas, Lily se concentró en disfrutar de la compañía... Dionisio era tan interesante... no como sus compañeros de curso, preocupados únicamente por cuál el mejor hechizo para ridiculizar a un Slyhterin.

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Jane y Lola, sentadas junto a ella en el dormitorio, la miraban una y otra vez, y a Lily le parecía que hasta se olvidaban de parpadear.

"¿Y qué te dijo?", preguntó finalmente Lola.

Lily sonrió recordando el momento. Casi parecía que lo hubiera imaginado. Tal vez, si se los contaba, se volvía más real.

"Me invitó a Hogsmeade", respondió con un hilo de voz.

No sólo eso ¡La invitó toda una semana antes! Pero eso no hacía falta decirlo.

Jane se tambaleó, y Lola la tomó del brazo para evitar que se caiga de la cama.

"Ir a Hogsmeade con Dionisio Walters... Lily, eres la chica más afortunada del planeta".

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Tratando de no estornudar ante el polvillo acumulado de los libros, Lily se estaba estirando sobre el último escalón de la escalera para tratar de alcanzar el libro que estaba buscando.

"¿Es cierto lo de Evans y Walters?", preguntó una voz masculina del otro lado del pasillo.

Al oír su nombre, Lily se sobresaltó tanto que casi dejó caer el libro que tenía en la mano. Recuperando la compostura, corrió medio centímetro los libros frente a ella para ver a quienes hablaban del otro lado: su amiga Jane, y Remus Lupin.

De inmediato supo Lily que su secreto estaba perdido: Jane estaba secretamente loca por el siempre serio Remus.

"Pues van a ir juntos a Hogsmeade este sábado... ¿qué escuchaste tú?"

Remus alzó las cejas. Sin duda esa no era la información que tenía.

"Algo parecido...", y casi sin quererlo, agregó "qué lástima".

Desde su escondite, Lily pudo ver claramente que el comentario alarmó a su amiga.

"¿Por qué?", preguntó ella de inmediato.

Lupin tardó un largo rato en responder. Parecía estar meditando sobre sus próximas palabras. Pero Jane no se movió ni un ápice.

"¿Por qué es una lástima?".

"Pobre James", murmuró al final. Jane alzó la cabeza, visiblemente aliviada.

"Vamos, sabes muy bien que él nunca tuvo ni una chance con Lily", soltó Jane. "Ella lo odia".

Semejante declaración dejó a Lily un tanto aturdida. Ella siempre decía que no soportaba a James Potter. Pero escuchar a su amiga decir que "lo odiaba" con tanta naturalidad la hizo sentir como una mala persona.

"Pero él nunca había perdido las esperanzas... Y justo ahora..."

"¿Ahora qué?"

"Y...su padre está muy enfermo..."

"¿Si?...¿Qué tiene?"

"James no fue muy preciso...pero su padre es bastante mayor..."

"Ohhh", soltó Jane.

Tratando de suprimir una ola de culpabilidad que la estaba invadiendo, Lily bajó silenciosamente las escaleras, dejando olvidado el libro que había ido a buscar.

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"¿Puedes pasarme la mermelada de durazno?"

Lily hubiera deseado que su sobresalto no hubiera sido tan obvio. Miró a James Potter, tratando de suprimir el impulso de ponerse colorada. Se sentía horriblemente culpable por todas las cosas feas que había dicho de él.

James la miró un tanto divertido por la falta de palabras de Lily. Eso no era algo común.

"La mermelada", repitió más lentamente. "De durazno".

El sonido de su voz le produjo a Lily un extraño escalofrío. Le alcanzó el frasco de mermelada, vagamente consciente de que James Potter no usaba magia para conjurarlo, porque ella lo había retado por eso mismo unos meses atrás.

"Gracias".

James se quedó mirando como ella se lo quedaba mirando. Lily estaba tratando de encontrar algo agradable que decir... pero había pasado los últimos cinco años de su vida acostumbrada a ignorarlo... y no era fácil cambiar de estrategia. Por último recurrió a lo único que se le ocurrió:

"Has mejorado mucho tu... eh... tu hechizo Patronus".

James abrió bastante los ojos, y por primera vez Lily notó que tenían el color cálido de las avellanas maduras.

"Gracias", volvió a decir James, visiblemente confundido por tanta amabilidad. "El tuyo... mmm... no está mal".

Lily lo miró extrañada, recordando la vaga luz blanca que salía de su varita al conjurar el hechizo Patronus... era una de las pocas cosas que le costaban bastante más que a los demás (bueno, salvo montar en escoba). Sonrió disimuladamente, y continuó con su cena.

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Caminar con Dionisio Walters por las calles de Hogsmeade era algo difícil de imaginar. Hasta ahora, que ya no necesitaba imaginarlo. Y era mejor de lo que había esperado: con Dionisio se podría conversar sobre temas serios, o con la misma facilidad, reírse de alguna banalidad. La tarde se pasó demasiado rápido a gusto de Lily, y mientras iban caminando en silencio de vuelta a Hogwarts, él la sorprendió tomándole la mano. La sensación no fue menos deliciosa por lo inesperada, y a Lily nunca le parecieron tan cortos aquellos metros que los separaban de la escuela.

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N.A: Gracias por leer!!