Crónicas De Helga Geraldine Pataki: Historia De Una Vida
Por: Bkpets
Chapter 2: A los 10 Años, Segunda Parte
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Que ingrata a veces puede ser la vida, muchas veces he querido dormirme una noche y levantarme al siguiente día con la noticia de que todo lo vivido anteriormente había sido solo un sueño, un terrible sueño; otras veces he querido dormir una noche y no despertar jamás, desafortunadamente para mi, la vida nunca es justa y a veces nos pone pruebas, rocas muy pesadas en el camino por lo cual simplemente no te queda de otra mas que resignarte y hacer lo posible por continuar…
Si, lo recuerdo muy bien, recuerdo que aquella vez después mi brutal abandono, desperté en la cómoda cama de un hospital, era ya cerca del medio día y por lo visto había dormido toda la mañana, cuando abrí los ojos, lo primero que vi fueron los ojos curiosos de la enfermera quien al verme despertar se apresuro en llamar al doctor que me atendía, un sujeto muy amable por cierto, lo siguiente fue que al cabo de unos minutos comencé a recibir visita tras visita, entre ellos por su puesto Arnold, Phoebe y el resto de los compañeros curiosos que se habían encargado de traer los restos de mi pesadilla… ¡mis cosas!.
"Hola Helga ¿te encuentras bien? –Pregunto Phoebe-"
"La verdad no lo sé ¿Qué diablos paso? –Le dije mientras me acomodaba sobre la cama-"
"Tuviste un desmayo, según el doctor fue a causa de la excesiva presión por la cual estuviste pasando –dijo Arnold-"
Yo en lo personal aun no acababa de procesar la información de la mañana y de un momento a otro desperté en un hospital y para colmo muy desubicada.
"Si, lo sé, lo recuerdo –Respondí muy afligida-"
"¡Helga! ¿Qué fue todo eso? ¿Qué paso?"
"No lo sé Phoebe, de veras que no lo sé"
El tumulto de compañeros (que no eran muchos a decir verdad) se encontraban muy atentos en el pasillo de afuera, aun seguían siendo muy increíbles los sucesos de la mañana, en fin, fue un verdadero espectáculo, poco a poco, los pocos chicos y chicas que se atrevieron a ir a verme entraron de uno en uno dejando las pertenencias mías que habían quedado regadas en la calle, solo imagínense que tan trágico fue el asunto que inclusive Harold, Stinky y Sid no dijeron palabra alguna para burlarse, inclusive Rhonda, la chica Lloyd a quien más adelante habría de agradecerle mucho, se contuvo de hacer algún mal comentario, recuerdo muy bien su mirada, aquella era de preocupación mucho más que de burla… total, todos y cada uno de aquellos fieles compañeros de clase entraron devolviendo mis pertenencias, pero justo cuando terminaron de entrar y salir, el resto de los problemas mostro por fin la cara, un grupo de vecinos y personas trato de entrar por la fuerza a la habitación , era obvio, los agredidos, las personas que habían recibido el daño a sus hogares habían llegado…
"¿Qué diablos pasa allá afuera? -pregunte"
"No lo sé Helga –dijo Phoebe mientras se asomaba a la puerta- hay no…"
"¿Qué, que pasa Phoebe?"
"Helga, es la gente, son las personas a las que les rompieron los vidrios"
"Genial, y ahora quien habrá ido con el chisme, ¿Cómo se enteraron que estaba aquí?"
"No lo sé Helga –Dijo Phoebe con cierta tristeza-"
Fue difícil y en verdad yo me mordía las uñas debido a los nervios, pero en ese momento, mientras esperábamos a que la gente iracunda entrara y empezara con las recriminaciones, la voz de una extraña mujer se hizo escuchar por sobre los demás haciendo callar a todos, y estando ya toda la gente en silencio, dicha mujer se hizo presente en la habitación. Era un mujer mayor no muy alta de estatura, de anteojos y cabello castaño traía colgando un gafete del gobierno y vestía un elegante traje gris… de inmediato me vio y en ese momento supe exactamente quien era ella, y por su puesto ella sabia quien era yo…
"Muy buenas tardes chicos, ehmmm ¿tu eres Helga cierto? Helga Geraldine Pataki, verdad"
"Si, así es –respondí cabizbaja-"
"Muy bien –dijo mientras anotaba algo en su libreta, luego me miro- Helga, yo soy Alissa P. Wordswood, soy trabajadora social, de servicio infantiles y temo decirte querida que tenemos un problema…"
Desafortunadamente yo sabía quién era ella, no por nada era vecina mía, madre de un buen vecino amigo mío, era Alissa Patrice Wordswood, la encargada del sector de servicios infantiles en la zona, al verla ahí no significaba más que una cosa y si, si alguna vez parecía que aun estando con Bob, Miriam y Olga yo estaba sola, yo no me sentía así del todo, sin embargo, ese día que vi entrar a la señora Alissa en mi vida, fue el mismo día en que por primera vez aun teniendo el apoyo de mis amigos, me sentí realmente abandonada… abandonada como la letra de aquella canción que dice:
Abandonado estoy de mis dios, ese soy
Abandonado de mi, a mi suerte voy
Yo huí de los míos, a los que pertenezco
si alguna vez, pertenecí...
si alguna vez estuve allí...
Lo siguiente que recuerdo fue el inicio de los tramites de mi custodia legal, se necesitaba hacer de inmediato todas las averiguaciones legales y muy rápido, ya que alguien tenía que dar muchas explicaciones y muy aparte de las disculpas que pudiera dar yo por los vidrios rotos, era obvio que no sacarían nada de mí, pero ya lo presentía y no me sorprendió, de algún modo cruel yo ya me encontraba en calidad de huérfana…
El huérfano el mal querido el que responde mal
El que desilusioné, el desilusionado, el que funciona mal
El que llora amargo, y donde llueve seca lo plantado
Ese día llore como nunca, la trabajadora Alissa se quedo conmigo todo el día y noche mientras se armaban las investigaciones iniciales, por la noche, me dieron de alta y lo siguiente era encontrar un lugar donde dormir; afortunadamente aun tenía mi llave y lo bueno fue que la señora Alissa no objeto absolutamente nada en el hecho de que pasáramos la noche en la que aun seguía considerando mi casa.
En aquella ocasión, solo recuerdo que me fui directo a mi alcoba sin comer nada y sin decir nada, pero entre sueños, solo recuerdo haber escuchado que alguien tocaba la puerta, de ahí no recuerdo nada mas o más bien no quise prestar atención a nada pues eso de dormir se quedo en un decir, la verdad no pude cerrar los ojos realmente, inclusive recuerdo como en varias ocasiones alguien abría la puerta y observaba con atención si aún seguía dormida o no, en una ocasión de esas, aquel o aquella quien vigilaba se acerco y me cubrió con las mantas de mi cama para luego salir, todo era difícil y confuso.
Al fin, después de muchas horas de vigilia logre dormir un poco. Por la mañana un exquisito aroma a wafles me despertó, por un momento creí que lo anterior había sido una terrible pesadilla así que me dispuse a bajar a la cocina a toda prisa con la ilusión, aunque no lo crean, de ver a Miriam o inclusive a Olga, pero mi ilusión termino cuando en la cocina vi sentado en la mesa al señor Kyo Hayerdahl tomando un taza de café y leyendo un periódico, a Phoebe leyendo un libro y la señora Reba, la mama de Phoebe, preparando un excelente desayuno, justo cuando entre sin anunciarme ni nada, la señora Hayerdahl aun frente a la estufa me dio los buenos días…
"Buenos días Helga, siéntate ya es hora de desayunar"
"P… pero ¿Cómo?"
"Tranquila querida, tengo buen oído y te escuche bajar las escaleras"
Era obvio que al hablarme, la señora Reba llamo la atención de todos, tanto de Phoebe como de su papa, ellos de inmediato me saludaron con cotidianeidad haciendo lo posible por no mencionar nada de lo que yo ya sabía, por un momento me quede helada, no sabía qué hacer o que decir, pero ante la reacción momentánea de mi pequeña parálisis, recobre rápido el sentido cuando desde la sala escuche que la señora Alissa hablaba con no sé quien acerca de no sé qué, ja, ese no se qué, era yo, y por lo que visto hablaba de algo muy importante y a la vez molesto, lo percibía en su tono de voz, y ante la mirada curiosa de los Hayerdahl, deje aquello de lado y salude con cotidianeidad…
"Bue… buenos días"
"Buenos días Helga –dijo el señor Kyo-"
"Ven Helga –me llamo Phoebe- siéntate, mama preparo un buen desayuno"
"Así es Helga, habían algunas cosas en la alacena, no te importa ¿o sí? –Pregunto la mama de Phoebe-"
"No, claro que no importa, adelante, además esto se ve exquisito –sonreí como pude-"
Debo aceptarlo, realmente era un excelente desayuno, habían wafles, huevos con tocino, jugo natural de naranja y si gustaba, algo de leche y cereal, era obvio que gran parte de ese desayuno lo habían traído los Hayerdahl pues conociendo a Miriam y según lo que recordaba, a lo mucho que había en casa era el café, mantequilla de maní y quizás algo de pan, aun así, mejor no le tome importancia, en días ese había sido el mejor desayuno que había probado…
Más tarde, la señora Alissa nos acompaño también y al contrario de lo que yo esperaba, el momento y la compañía fueron de lo más ameno que pudiese haber imaginado, en general todos hicieron lo posible por no decir o mencionar nada de lo ocurrido anteriormente, pero era obvio saber que lo evitaban, no puedo explicar exactamente como lo sabía, simplemente lo sabía, con el paso del desayuno las cosas fueron cambiando de temática y poco a poco la introducción a la realidad volvió, para ese entonces ya eran las 10:30 de la mañana y obviamente Phoebe no fue a la escuela, tanto ella como su familia decidieron quedarse conmigo. Como tal era de esperarse, lo que me temía que empezara a comentarse sucedió…
"Bueno, bueno, muchas gracias por la comida –se dirigió la señora Alissa a la mama de Phoebe- Es usted excelente en esto de la cocina"
"Muchas gracias –respondió la señora Hayerdahl-"
"Ok, el día a penas comienza y aun hay muchas cosas que debemos hacer –Alissa me miro, luego sonrió y sujeto mi mano- date prisa pequeña, date una ducha y cámbiate"
Los señores Hayerdahl no dijeron nada, simplemente me miraron silenciosos, Phoebe en ese momento se acerco a mí y sin decir o hacer algo me guio de nuevo hasta mi alcoba ahí por fin no pude soportarlo más, en otra ocasión quizás habría gritado, maldecido a todo mundo, pero esa mañana no, esa mañana, en cuanto entre de nuevo a mi alcoba, llore con tal fuerza que realmente no me extrañaría si los señores que aguardaban abajo hubieran escuchado todo, esa misma ocasión me abracé de Phoebe y ahí desahogue el resto de mi dolor.
A veces me pongo a pensar ¿Por qué habré llorado tanto, si no había motivo del por qué? Pero si lo había, y ya se los comenté, ahora si me sentía realmente sola. Algunos minutos más tarde logre tranquilizarme, platique unos minutos con Phoebe y solo, solo cuando me duchaba comprendí que no estaba del todo sola, tenía a Phoebe a mi mejor amiga a mi lado, de momento, aun tenía mi casa y al parecer a muchas personas que me apoyaban, ese día comprendí también que si había alguien por quien luchar, esa era yo y debía ser fuerte aunque por el momento me costara trabajo sonreír…
"Bueno Helga, ¿Cómo te sientes?-me preguntaron los adultos, yo solo sonreí-"
"Pequeña, sé que esto es difícil –hablo Alissa cuando noto que había terminado de arreglarme, ella estaba en la sala con los padres de Phoebe- pero de momento… -Me senté en otro sofá frente a ella- tengo que llevarte a un instituto de atención social"
"Lo sé, hice algo de equipaje por si las dudas"
"Helga, hable con la encargada del instituto, estarás ahí solo el día de hoy y mañana, mientras localizamos a tus familiares"
"Temo decirles que perderán su tiempo"
"A que te refieres querida"
"Quizás no lo creerán, pero de Bob no conozco a nadie de la familia y de Miriam, de ella solo conozco a la abuela y hasta eso, solo la he visto un par de veces en mi vida"
"Bueno querida, por el momento no podemos dejarte aquí, mientras localizamos a algún pariente tuyo que este en posibilidades de hacerse cargo de ti, tendré que ponerte bajo la custodia del gobierno"
"¿Qué pasara con la escuela?"
"Querida –respondió seriamente la señora Alissa- no creo que eso sea el mayor de tus problemas ahora"
Me despedí por fin de mi hogar, tome mis cosas que a decir verdad no eran muchas las que me importaban, solo mi diario, algo de ropa y algunas cosas más que perfectamente cabían en una mochila amplia, eran las cosas que me llevaba, el resto lo deje, por eso me asegure de esconder y cerrar todo con cuanto candado podía poner; al fin salimos de casa, yo misma cerré todo con llave, los Hayerdahl nos acompañaron hasta el instituto y después de que me dejaron ahí, en días no volví a saber nada de la señora Alissa, de los Hayerdahl o inclusive de Phoebe, al parecer ellos se habían olvidado de mi, era algo así como decir que se habían deshecho de la pobre muñeca fea olvidándola en un rincón; pasaron los días, primero uno, luego dos y solo fue en el quinto cuando me atreví a preguntar sobre mi destino a una de los encargados del lugar…
"Disculpe señor –pregunte-"
"Si ¿Qué deseas niña?"
"De casualidad ha tenido noticias de… la señora Alissa, Alissa Wordswood, hace ya cinco días que llegue y me dijo que solo estaría aquí uno o dos días"
"¡Dos días! Ja, ja, ja, ja, no me hagas reír pequeña, mira no quiero verme cruel pero, a las niñas y niños en tu situación, eso es lo que se les dice para que no sientan tristes, lo siento pequeña, pero no te aseguro que Alissa vuelva, ella se encarga de traer a las niñas y niños desamparados como tú a este lugar, no sueñes con que algún día vuelva, ella tiene fama de traer a los niños pero jamás vuelve por ellos, es una lástima lo tuyo, pero tienes que aceptarlo, desafortunadamente Alissa por lo general no vuelve a menos que haya logrado contactar a algún familiar, si no lo logra, el siguiente paso es asignarte a un hogar provisional, pero eso pequeña, es muy difícil, no todos tienen buena suerte y es cuando son trasferidos a orfelinatos, o en el mejor de los caso, como ya te lo dije, a algún hogar provisional, una casa hogar, no te aseguro nada pequeña, pero quizás tengas suerte y te manden a alguna casa hogar ¿comprendes?"
"Ahora entiendo porque dos chicas que conocí hace tres días ya no están aquí"
"Se quienes son, las acaban de transferir, fueron llevadas a Seattle, a una casa hogar; procura no pensar en ello niña o te hará mal"
Para ese entonces ya había perdido toda esperanza, los primeros días lloraba a solas, siempre sola, tratando de entender que fue lo que había hecho mal, tanto como para que el mismo cielo me hubiese castigado de esa forma. No tienen idea de los rostros de los niños y niñas que habían ahí, cinco días más estuve ahí varada viendo cómo iban y venían niños y niñas en iguales, mejores o peores condiciones que yo, los rostros tristes y expresiones secas, actitudes serias y por su puesto los ojos en llanto. Cabe aclarar que después de un par de días te olvidas del significado de la palabra llorar…
Como todo residente en el lugar, pase de estar vagando por las instalaciones, a empezar a moverme, a tratar de olvidar y eso era precisamente lo que los encargados siempre nos sugerían, olvidar.
Un día, me encontraba yo en mi turno de hacer mi parte del aseo en los corredores cuando de pronto, escuche a mis espaldas, las palabras que durante días estaba esperando escuchar…
"Hola Helga ¿Cómo estás?"
"¿Phoebe? ¡Phoebe eres tú!"
"Si Helga, te he extrañado tanto"
La verdad todo lo que tenía guardado de días atrás explotó, primero sentí temor por creer que podría ser un sueño, luego sentí ira por lo molesta que estaba con Phoebe, por no haberme ido a ver en tantos días, pero todo eso que sentía, al verla ahí presente se convirtió en llanto, al fin habían ido por mí.
"Phoebe, Phoebe eres tú"
"Si Helga, soy yo, soy yo Helga"
"Phoebe ¿Por qué me dejaron? ¿Por qué me abandonaron aquí?"
"No fue intencional Helga, es solo que no habíamos podido hacer nada por tí, sino hasta ahora"
"¿A qué te refieres? –Le dije mientras me secaba las lagrimas-"
"Ven Helga, te tengo una sorpresa"
Y vaya sorpresa, la razón del porque no habían ido los Hayerdahl, fue porque estaban arreglando la custodia legal de mi persona…
"Hola Helga ¿Cómo has estado? –Pregunto Alissa-"
"¿Cómo cree que he estado? Hace días que esperaba que al menos viniera a decirme hola pero no, ni eso ¿Cómo cree que estoy? ¿Cómo cree que me he sentido? –Le dije gritando y llorando-"
"Lo siento querida –contestó la señora Alissa- pero era necesario"
Recuerdo muy bien el regazo de aquella cálida mujer, a final de cuentas creo que no me afecto en lo absoluto que se olvidaran de mí, yo creo que inconscientemente lo que necesitaba en realidad era un cálido abrazo maternal.
"¿Por qué me dejaron?"
"Eso no lo sabemos querida y créeme cuando te lo digo, estoy haciendo lo posible por localizar a tu familia, pero hasta el momento no he logrado dar con su paradero"
"Entonces ¿si estoy perdida?"
"No del todo querida –Habló de pronto la mama de Phoebe y miro a la señora Alissa- veras nosotros…"
"¡Helga! –Dijo Alissa- no todas son malas noticias, mira recibí una petición muy especial de parte de una familia"
"¿Que quiere decir?"
"Helga, los Hayerdahl me pidieron tu custodia temporal, vivirás con ellos una temporada, al menos el tiempo que tardemos en localizar a tu familia, sabes querida, si no hemos venido a visitarte no es por otra cosa sino porque el trámite de esta petición es muy complicada y recién fue autorizada, dime ¿Te gustaría ir con los Hayerdahl?"
No pueden imaginar cual feliz me sentí en ese momento, si había alguien a quien le importaba y mucho…
"Claro que me gustaría, solo que… no quisiera ser una carga"
"Oh Helga, cariño –se acerco a mí la mama de Phoebe- estaremos encantados de tenerte como nuestra huésped –luego me abrazo-"
"Gracias por todo –le dije en un breve susurro-"
En ese momento me fue inevitable llorar, aunque fuera un poco, al fin me sentí apreciada como miembro de una familia…
Habían pasado ya bastantes días desde que me había mudado a la residencia de los Hayerdahl, admito que al inicio todo fue genial, en principio de cuentas la familia no solo me aceptó como una huésped cualquiera, sino que me acepto como una hija más de su familia; por mi parte a decir verdad no me fue difícil adaptarme aunque si admito que tuve que mantenerme con mis ciertas reservas ya que, muy a pesar de ser aceptada, a final de cuentas aquella seguía sin ser mi casa.
Por el lado escolar, después de instalarme con los Hayerdahl, de inmediato comencé a ir de nuevo a clases, o más bien a las que restaban de ese año, recuerdo muy bien que el primer día que me presente después de mi ausencia fue irónicamente otro lunes, en esa ocasión yo esperaba toda clase de burlas, reproches, preguntas y comentarios mal habidos y por haber, pero lo que me sorprendió fue que nadie dijo absolutamente nada, lo que me hizo descansar de la gran presión de responder preguntas que no quería enfrentar, mejor para mi, aunque si hubo personas que al pacer, yo les importaba aun más de lo que me imaginaba, entre ellos el señor Simmons y la doctora Bliss, de la cual esta última, había aparecido por su cuenta y era lógico, la noticia llego hasta ella gracias a la señora Alissa, justo un día que fue al centro médico de Hillwood, se lo comento en una entrevista de rutina, el apoyo de aquellos dos fue bueno para mí.
Desafortunadamente mi tranquilidad no duro mucho, una tarde que regresábamos de la escuela Phoebe y yo, vimos como algún vecino discutía en el pórtico su casa con su mama, recuerdo muy bien esa escena, aquella persona que discutía con la mama de Phoebe espero un momento afuera mientras la señora entraba a la casa y volvía un minuto después con un par de billetes, era obvio el motivo de la discusión, habían ido a cobrarle a los Hayerdahl los destrozos que hizo mi familia, Phoebe y yo nos miramos y con su mirada me dijo absolutamente todo, fue ahí cuando comprendí dos cosas, la primera, que tengo muy mala memoria, para ese entonces prácticamente ya me había olvidado de que aun estaba pendiente el asunto de las ventanas, y por otro lado, también comprendí o más bien por mi cuenta me entere que la familia de Phoebe estaba teniendo problemas económicos debido al hecho de que después de vivir siempre con una hija, ahora tenían que mantener a dos; se que los Hayerdahl económicamente estaban estables, sin embargo eso no quitaba el hecho de que ahora había una boca más que alimentar, una integrante más a quien cuidar, calzar y vestir, y eso claro está, nunca me lo decían, pero era obvio que así estaba pasando.
Esa ocasión la omití, pero por fin, un fin de semana me decidí a investigar a cuanto ascendían los gastos de aquel desastre. Por poco y me da un infarto, los 39 lugares afectados sumaban aunque mucho dinero y en especial los vidrios de algunos establecimientos como la florería de la señora Vitello, eran muy caros, me costó mucho, pero logre llegar a un acuerdo con todos ya sea trabajando, limpiando autos, haciendo mandados, inclusive haciendo servicio comunitario visitando a los parientes que dichos vecinos no querían ver, ustedes saben, ancianos o enfermos, y haciendo muchas otras cosas más, fue muy duro y tarde cuatro meses y medio en pagar la deuda con todos, tres en realidad y mes y medio por voluntad propia, ¿Qué esperaban? Después de ganar lo suficiente para pagar, quise ganar algo extra, un par de dólares extra en mi bolsillo eran suficientes para una niña de esa edad, y sí que me caían muy bien, los Hayerdahl me ofrecían algo, pero era obvio que no podía pedir más y peor aún, tenía que medirme en ciertos gastos, me incomodaba mucho utilizar dinero ajeno y más aun cuando muy a pesar de todo, lo que yo estaba acostumbrada a recibir era inclusive el tripe de lo que Phoebe normalmente recibía, las realidades de mi familia eran muchas, mucho motivos, y uno de ellos era que quizás no era rica como lo es Rhonda y su familia, los Lloyd, pero de que mi familia estaba en una posición muy, muy estable, era más que obvio, tan solo analicémoslo, Olga asistía a una escuela particular y de muy alto prestigio, por ende muy cara, en conclusión se podría decir que era de una familia muy bien acomodada y para el colmo, Bob Pataki era el legitimo dueño de Big Bob Beepers, el gran Emporio de localizadores de mi padre, era obvio que había dinero, y era todavía más obvio el hecho de que Bob era un tacaño de primera categoría, pero de que había dinero, había dinero eso era un hecho…
Como les decía, dure cuatro meses y medio trabajando a escondidas de los Hayerdahl quienes no se habían enterado de nada sino hasta el día en que mientras regresaba de limpiar un par de autos, la trabajadora social me descubrió con trapos y cubeta justo en el momento en que los estaba escondiendo en mi antigua casa abandonada, ahí yo cometí la imprudencia, el hecho que me descubriera provocó tal molestia en la señora Alissa, al grado de considerarlo un descuido de mis tutores; este descuido fue tal, que propicio a la revelación de una difícil noticia, habían localizado a mi abuela, madre de Miriam, pero la señora Alissa no había dicho nada ya que el acuerdo con los Hayerdahl era que si lograban hacer que me acoplara a su familia, procedería mi custodia indefinida y quizás la adopción debido precisamente al hecho de que mi abuela ya no estaba en condiciones de criar más niños, y el estado no lo había autorizado pero, en vista de mi imprudencia, se tuvo que forzar otra decisión y ahí me tienen, dos semanas después en un viaje a otra ciudad…
Continuara...
Muy bien mis estimado lectores, ante todo debo darles las gracias por su valiosos comentarios, de verda que me suben muchismo el animo y creanlo para esta historia solo pro que ustedes asi lo han pedido actualizare seguido, asi que les comento que la proxima actualizaciones sera la proxima semana.
Debo agradecerle enormemente todos sus comentarios a: Hikaruchiba, The J.A.M. a.k.a. Numbuh i, rickuhunter17, mari3304, Ritsuko-nee, acosta perez jose ramiro, Ground Spirit Minerva, RHAKU y teddyetere.
A todos ustedes muchas gracias, espero que les haya gustado este capitulo y espero que les este llamando la antencion la historia. Sientanse en libertad de enviar cualquier comentario que deseen. Gracias. Hasta la proxima semana.
