Capítulo 2.
El no podía creer que ella estuviera aquí, en la misma embarcación, y por lo visto, sola. Se preguntaba si Ginny Potter sabría que Hermione estaría en este barco. Sus pensamientos regresaron a la conversación que había tenido con Ginny y Harry, una noche después de la cena en su hogar.
Después de la batalla final, Harry había regresado a la Casa de los Gritos, esperando poder cambiar algo antes que fuera demasiado tarde. Cuando estuvo en la oficina del director, había visto a Fawkes en su vieja percha. Recordó como el fénix lo había salvado después de la mordida del basilisco. Nagini no era un basilisco y no podía ser más venenosa. Se preguntaba i quedaba suficiente vida en Snape como para que las lágrimas del ave lo salvaran. Regreso hasta donde se encontraba el profesor y llamo a Fawkes, quien lloro sobre las heridas de Severus. Unos segundos mas tarde, Snape abría los ojos para ver a un Harry que lo observaba sonriente. Le tomo varios días el recuperarse por completo. Lo habían llevado a la enfermería y lo habían tratado como a un héroe, algo que ,por cierto, el odiaba. Potter había compartido sus memorias con la Orden y había obtenido el perdón total.
Fue así como se comenzó a formar una amistad entre Harry y Severus. Había empezado de manera meramente cordial, pero con el paso de los años se habían vuelto amigos. Solía pasar algunos días con Ginny y Harry. Algunas veces se encontraba con Hermione y Ron, cuando ella tenía vacaciones en la universidad y visitaba a sus amigos. Severus había observado como Hermione se había transformado de ser una bonita adolescente en una bellísima mujer. Había sentido pena por ella, al tener que divorciarse a tan temprana edad, pero sabía que Ron no era el hombre adecuado para ella. Tal vez tenía 23 años, pero definitivamente, era mas madura que la mayoría de las mujeres de su edad. Ella y Harry eran el vivo ejemplo de lo que la guerra le hacia a la gente. Ron nunca había madurado y Severus, a menudo, se preguntaba si alguna vez lo haría. También se preguntaba que clase de idiota podría, siquiera, pensar en otra mujer, teniendo a Hermione en su cama. Recordó cuando se le había escapado ese mismo comentario frente a Ginny. Se había disculpado de inmediato, pero Ginny solo había sonreído con ese malévolo gesto que hacia a veces, y se había ido.
"Severus, cuando fue la ultima vez que te fuiste de vacaciones?", le pregunto la joven pelirroja durante la cena.
"La verdad es que no me acuerdo. Pase mucho tiempo espiando. Nunca tuve tanto tiempo como para poder tomarme unas vacaciones. Puede que la ultima vez fuera hace como 12 años, antes que Harry llegara a Hogwarts".
"Creo que deberías tomar un crucero. Unas hermosas vacaciones en un crucero por el Mediterráneo. Tu que opinas Harry?"
Severus se río un poco al recordar la expresión en el rostro de Harry. El pobre muchacho casi se atraganta con la comida y ahora Severus sabia el por que. Ginny Potter lo había planeado todo, la pequeña sabandija. Suspirando hondamente, decidió que era tiempo de acercarse a la recientemente divorciada Hermione Granger.
Hermione se estaba adentrando en el romance entre la camarera y el vampiro, cuando una sombra se interpuso entre el sol y ella. Miro al intruso, y lo primero que vio fueron un par de muy bien definidas y varoniles piernas, una cintura delgada y algo que lucia como un pecho bien sólido. Mirando un poco as arriba, encontró un bellamente esculpido mentón, una nariz larga, la penetrante y oscura mirada y el sedoso y negro cabello de ...Snape?
"Srta. Granger, por que esta usted en mi barco?" Esa profunda voz de barítono que podía hacer que cualquier mujer se estremeciera, solo podía pertenecer a Severus Snape. Era increíble lo atractivo que se veía cuando no estaba espiando o cuando no estaba tratando de aterrorizar al alumnado.
"Tu barco? Y cuando se supone que compraste un flota naviera, Snape?", pregunto ella, tratando de hacer que su voz pareciera calmada, a pesar que sus hormonas comenzaban a despertarse. Había pasado un buen tiempo desde la última vez que había tenido algo de acción y el hombre frente a ella se veía como sexo en dos piernas.
Notando que la silla junto a ella se hallaba vacía, Severus se sentó, mientra colocaba su toalla y su libro sobre la mesa, y se quitaba la camisa. Todavía con un poco de vergüenza sobre sus cicatrices, Severus la miro y vio la expresión shockeada en la ambarina mirada de ella. La camisa era color celeste claro, con botones, y los pantaloncillos eran azul marino. Su cuerpo era perfecto, no del estilo súper musculoso, pero se lo veía bien marcado y duro. De hecho, se le marcaban muy bien los músculos abdominales.
"Heridas de guerra, en caso que alguien pregunte", dijo el.
"Eh?", dijo ella, con expresión confundida.
"Las cicatrices, Hermione, heridas de guerra. Que es lo que estas mirando mujer?", le pregunto Severus.
Ruborizándose de pies a cabeza, y mientras miraba hacia otro lado, le respondió. "Solo me daba cuenta de lo que estabas escondiendo debajo de todas esas ropas".
Entendiendo que le había hecho un cumplido con respecto a su cuerpo, replico con voz sensual, "Quien hubiera pensado que tú estabas escondiendo esta bajo esos jeans y esas camisetas". Los ojos de Severus acariciaban las curvas del cuerpo de ella y Hermione sintió la repentina necesidad de lanzarse a la piscina. Lo cual hizo, luego de anunciar que hacia demasiado calor.
El agua no estaba ni cerca a fría, pero la calmo un poco. Algunos momentos mas tarde, salio de la piscina y se dirigió de regreso a su silla, y vio a Severus hablando con el camarero. Luego dirigió la vista al libro que tenia entre las manos para darse cuenta que era el libro de Hermione. Levanto la vista hacia ella, tratando de ignorar lo bien que se veía con el agua corriéndole por el cuerpo y comentaba sobre su elección de lectura.
"Que se supone que hace leyendo esta porquería?", pregúntole con el gesto Snape patentado.
Ella se aproximo a el y le quito el libro. "A veces, estas porquerías son buenas para el alma".
"por favor, Granger! Como puedes leer esto sabiendo que todos los clichés y supuestos sobre los vampiros son erróneos?"
"Porque lo leo por diversión Snape. Estoy leyendo porque me divierte"
"Y donde esta lo divertido en esto?"
"Vampiros sensuales, chicas lindas, gente que cambia de forma…Es diversión con un poco de romance. Que estas leyendo tu? Las 10.001 pociones?", le pregunto ella con una sonrisa.
"No en un barco muggle", susurró acercándose bastante a su oído. Se enderezo y le mostró su libro, Historia de Dos Ciudades.
"No creí que fueras fanático de la ficción Muggle", presiono ella.
"Hay muchas cosas de mi que no sabes, Hermione". Severus estaba a punto de decir algo más, pero justo en ese momento, llego el camarero con sus bebidas. Cerveza para el y otro daiquiri para ella.
"Pedí otro de esos brebajes frutales que estas bebiendo".
"Intentas embriagarme Snape?"
"Para nada. No quiero que olvides el tiempo que pasamos juntos. Quiero que recuerdes cada detalle". Severus volvió a mirar a su libro y siguió leyendo.
"No me dijiste como terminaste en el mismo barco que yo".
"Una sabelotodo como tu ya debería saber…Quien hizo los arreglos para tu viaje?"
"Ginny me sugirió que un viaje me ayudaría a relajarme. Por supuesto, ella se ocupo de…oooooohhhhhh". Cuando le vio la cara a Severus, de pronto, se dio cuenta. "Tu también. Tu también necesitabas unas vacaciones?"
"Hacia mucho que no me tomaba unas buenas vacaciones y parecía que ella sabia exactamente lo que necesitaba. Ella se ocupo de todo", dijo el riendo al ver la expresión en la cara de ella.
"Ah!, pero cuando la atrape, ya vera esa pequeña….Cual es el numero de tu camarote? Tuvo una iluminación repentina.
"Por que, Srta. Granger? Que me esta proponiendo?"
"El numero del camarote. El mío tiene una sala adjunta y creo que te vi. Cuando salías del tuyo".
Mirándola con los ojos grandes y con una sonrisa en los labios, respondió. "1538", dijo el, sabiendo cual seria su reacción. "Y supongo que la tuya es la 1540".
"La desgraciada nos acomodo uno al lado del otro!"
"recuérdame que le agradezca cuando volvamos". Severus se puso de pie lentamente y luego se inclino sobre ella. Antes que Hermione se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, el la beso con suavidad, pero con un beso lleno de promesa. "Voy a tomar una ducha antes de cenar. Imagino que estamos en la misma mesa. Te veré entonces". Dijo esto con los labios presionados con los de ella. Luego la beso nuevamente y tomo sus cosas para después irse.
UN poco avergonzada, miro alrededor, solo para ver a un grupo de mujeres, que la observaban y asentían, en silencio, con aprobación.
N/A: Aunque no es el estilo al que se habían acostumbrado conmigo, espero que les guste y la disfruten.
Gracias por seguir leyendo!
