Antes que nada, pido disculpas por no escribir y por bastante tiempo, pero tuve problemas con el trabajo y estaba un poco triste porque a final de cuentas tuve que renunciar a este. Pero en fin… ahora estoy un poco más animada y pues quiero terminar la historia antes de que encuentre otro trabajo que me absorba el tiempo como el otro jajaja.

Doy gracias a , misel-kuchiki, Kawai Maria y Naominumero 18, por leer la primera parte, aunque sé que estuvo corta les agradezco que me animaran a continuarla. En verdad muchas gracias.

De nueva cuenta debo aclarar que la historia está inspirada en una novela corta de Corín Tellado. Sin más que agregar les dejo con el segundo capítulo, esperando que la disfruten.

Los personajes y la creación de BLEACH pertenecen a Tite Kubo.

! VIVA EL ICHIRUKI !

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EL DESTINO LA ESPERABA

II

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Renji y Rukia se alejaban uno junto al otro para recorrer la propiedad de Byakuya, eh iban conversando animadamente.

- Si me lo permites Rukia, me gustaría ser tu acompañante todo el tiempo que este aquí – dijo muy galante Renji

- ¿Qué hay por aquí para divertirse? – no quería sonar grosera, pero no le daría motivos a Renji para cortejarla si apenas lo había conocido

- Eh… nada – le contesto un poco norteado, notó de inmediato que Rukia no quería nada por el momento con él, pero no se daría por vencido

- ¿Cómo pretenden mis padres que me adapte a este lugar? – Rukia se sentía molesta y triste al mismo tiempo, se sentía atrapada

- Te aconsejo que no le hables de esto a tu padre – dijo Renji serio – tu padre se sentirá decepcionado

- Es que no entiendo cómo pudieron enviarme a Tokio si después me iban a enterrar en este lugar – dijo Rukia con seriedad

- Te enviaron para que recibieras una buena educación. Eso es lo importante

- Lo sé – dijo apenada – pero mis padres me dieron la oportunidad de conocer otro tipo de vida que me ha gustado y ahora me tienen aquí

- Cuando te enamores cambiarás de opinión Rukia, ya lo verás – le miro sonriente Renji, dándole a entender que él sería esa persona. Vaya! Este tipo no se andaba por las ramas. Y como una Kuchiki no mostró ninguna emoción ante este significado, así que prosiguió sin inmutarse

- ¿Enamorarme? – pregunto con inocencia - ¿Crees que podré amar a un hacendado con gustos muy distintos a los míos?

- El amor no mide gustos ni deseos. Nace, vive y crece en cualquier persona

- Sabes mucho del amor

- Lo suficiente para advertirte que el día que lo sientas nada te detendrá para estar junto a la persona amada. Además, por lo poco que te he observado, adivino en ti que eres muy impetuosa y apasionada

Ella no pudo contener el sonrojo ante dicho comentario, pero no por pena (tal como pensaba Renji) si no porque no le gustaba que fuera tan atrevido, pero no se enojaría, sus padres la habían educado bien y controlaría sus emociones.

- Tal vez te equivoques – y dio por terminado ese tema - ¿Qué tal si nos bajamos allí y caminamos un poco?

- No son las posesiones de tu padre, estas tierras son de Ichigo Kurosaki

- ¿El viudo?

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- Cuéntame un poco sobre él. No recuerdo su aspecto pero sí recuerdo que me impresionó verlo llorar por su esposa ¿Se casó de nuevo?

- No. Vive aislado del mundo. Trabaja sin descanso, hasta el extremo que las tierras que tenía cuando se casó las ha multiplicado valle abajo y hoy es uno de los mayores hacendados de Nagano

- ¿Y su hijo?

- Tiene 6 años ¿Qué crees que hace Ichigo? Lo tiene a su lado todo el día. Da lástima ver al niño tan pequeño trabajando como un hombre y sin descanso – lo dijo moviendo la cabeza de un lado a otro – debería tener distracciones de niño

- ¿Y no hay nadie que le diga que está destruyendo a esa criatura?

- Rukia, se lo han dicho, hasta el padre Hanataro intervino. Cuando lo fue a ver le dijo que no debería hacer eso con su hijo e Ichigo le respondió que él hacía con su hijo lo que le daba su gana

Rukia se quedo viendo el suelo analizando lo que le había dicho Renji, por lo que notó, Ichigo era un hombre bastante testarudo. Tal vez la muerte de su esposa lo había vuelto así y de repente sintió lástima por él

- Bueno – la interrumpió Renji en sus pensamientos - ¿seguimos con nuestro paseo?

Media hora después Renji y Rukia se estaban acercando a un hombre de espaldas y agachado con un niño a lado de él. El pequeño de un llamativo color de cabello naranja y ojos verdes se quedó mirando a los jinetes.

- Aguanta eso Haru ¿Qué haces?

- Si papá – y bajo la cabeza

- Aguanta bien! – gritó furioso

Rukia detuvo el caballo. En verdad que no se esperaba esa visión, que un padre le gritará de esa forma a su propio hijo no estaba bien.

- Vámonos Rukia – le dijo en voz baja Renji, solo para que Rukia lo escuchara, sonaba serio

- Espera – lo volteó a ver con determinación – Voy a entablar conversación con él. Le diré que soy la hija de Byakuya Kuchiki, su vecino

- No seas tonta, ni siquiera levantará la cabeza por cortesía

- ¿No se lleva bien con mi papá? – preguntó dudosa, tal vez entonces sería mejor hacerle caso a Renji

- No es eso, Ichigo no trata a nadie bien, no importa si eres hombre o mujer

Dicho esto Rukia entonces, no se detuvo, estaba determinada a saber cómo era ese hombre y con decisión puso a andar su caballo de nuevo y saludo al pasar cerca de ellos.

- Buenos días Ichigo – dijo Rukia muy cortés

Ichigo levanto la cabeza y Rukia pudo observarlo con mayor facilidad, era moreno con ojos del color como la miel, el color de su cabello le recodaba el atardecer y como estaba sin camisa pudo ver lo musculo que era y todo por su arduo trabajo en el campo. Ichigo se le quedo viendo un momento, el cual le pareció eterno, para después contestar entre dientes un seco "Hola" y siguió trabajando, Rukia volteo a ver a Renji

- ¿Lo ves?

- – le dijo muy serio – al menos te respondió, ahora vámonos que ya nos está ignorando, solo quiere dedicarse a su trabajo

Y se alejaron con los caballos e Ichigo no se molestó en levantar la cabeza de nuevo. El niño los siguió con la mirada.

- Haru ¿qué haces? Mira hacia donde debes, que estás trabajando mal – y el niño bajo la cabeza

Mientras tanto Rukia seguía preguntándole a Renji con curiosidad

- ¿Ha vivido así desde la muerte de su esposa?

- Dicen que antes no era muy comunicativo. Un día se fue a Honshu a comprar ganado y regresó con ella. Nadie supo como la encontró ni por qué un hombre tan retraído y serio se caso en unos días.

- ¿De qué murió su esposa?

- Se enfermó. La verdad no lo sé bien, pues yo no estaba aquí

La tarde se paso rápido y regresaron a la casa de Byakuya cuando empezaba a anochecer. Cuando entró a la casa, su madre la estaba esperando

- ¿Qué te pareció Renji? – preguntó Hisana en voz suave y una tierna sonrisa

- Es un chico de ciudad – dijo midiendo sus palabras, por lo que se veía su madre quería que se fijará en él – Me parece imposible que se adapte a vivir aquí

- La Hacienda que tiene merece la pena. Él es el único heredero

- Si – dijo muy seria Rukia – igual que yo – y se retiró a su cuarto. En ese instante Byakuya se acercó a su esposa por atrás y la besó, pero como ella no correspondió a ese gesto le pregunto

- ¿Qué te pasa?

- ¿No crees que Rukia puede sentirse infeliz aquí? – dijo muy preocupada su esposa, él soltó suspiró pensando en lo que contestaría, la comprendía, él también se preocupada por su hija, pero no tenía otra opción, Rukia era su única heredera, así que solo pudo decir

- Sí, pero tendrá que habituarse, solo es cuestión de paciencia – dijo al fin

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...

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Hacia una semana que se encontraba en la Hacienda y se sentía como prisionera. Rukia suspiró con nostalgia, "Soy una tonta" pensó "Estoy con mis padres y todo esto será mío algún día, pero cuando llegue el invierno le pediré a papá que me permita ir a Tokyo".

De pronto decidió ir a caballo por la campiña. Renji no estaba en Nagano, pues se había regresado a Tokyo por negocios, "Suertudo" pensó un poco molesta. No era que le fuera indispensable, era solo que durante el tiempo de conocerse, se había convertido en un muy buen amigo, y aunque seguía insistiendo en cortejarla no podía negar que era divertido estar con él.

Durante su paseo divisó a lo lejos el llamativo cabello de Ichigo donde también estaba su hijo, y cuando se estaba acercando vio con agrado que Ichigo estaba con unos jeans y botas… sin camisa. Rukia admiró su cuerpo fuerte y musculoso de nuevo, y cuando notó lo que hacía se reprocho a sí misma, esa clase de pensamientos no eran propios de ella, además ¿qué estaba viendo ella a un viudo? Aún recordaba como lo había visto llorando por la muerte de su esposa, y la verdad eso la dejó impresionada, un hombre que se veía tan fuerte y llorando… seguramente la había amado demasiado.

Dejó esos pensamientos de lado y cortó la distancia que le faltaba

- Buenas tardes Ichigo, soy la hija de Byakuya Kuchiki – Ichigo la miró un segundo

- Lo sé – dijo y Rukia se animó con esa respuesta. Se bajo del caballo y se acercó a ellos

- Me llamo Rukia ¿Cómo te llamas? – preguntó dirigiéndose al niño con una sonrisa, él se sonrojo y bajo la mirada, contestó muy bajo

- Haru

- Aguanta la pata del caballo Haru – dijo Ichigo recio, Rukia lo miró con malas pulgas, pero preguntó muy cortés

- ¿No temes que le dé una patada?

- Haru está acostumbrado a este tipo de trabajo. Apártate por favor – dijo más serio

- Perdona, no creí que te molestaba, solo quería saber ¿Haru va a la escuela?

- Ya tendrá tiempo de ir, yo empecé a ir a los 8 años y ya ves, soy dueño de todo esto. No fui a la universidad pero gano más dinero que un médico o ingeniero

- Pero querrás lo mejor para tu hijo – dijo Rukia decidida

- Por hoy hemos terminado – Ichigo se levantó y Rukia tuvo que dar un paso atrás, no había visto que estaba tan cerca – ve a la casa para que te laves – ordenó al niño

- Si papá – dijo Haru y volteó hacia ella – Adiós Rukia

- Hasta mañana Haru – dijo y le sonrió con calidez , el niño solo atino a sonrojarse de nuevo y se fue lo más rápido que pudo a su casa

Pensó que Ichigo se iría detrás de su hijo, pero se equivocó. Solo se sentó en un tronco que estaba cerca y se le quedo viendo, Rukia tuvo que controlarse para no sonrojarse, pues la forma en que la miraba la ponía nerviosa.

- Cuando regreses a Tokyo te olvidaras de todo esto – dijo Ichigo con el seño fruncido

- No veo por qué, yo soy del campo – "¡¿pero qué demonios?!" pensó alarmada "¡Decídete Rukia! ¿No que querías volver a la ciudad?"

- Pero te educaron en la ciudad, eso siempre influye, además aquí no hay diversión – la mirada de Ichigo entonces cambio y frunció mas el ceño, no lo supo descifrar - ¿Qué ha sido de tu amigo?

- ¿Renji?

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- Tuvo que regresar a Tokyo a resolver unos asuntos – dijo e Ichigo solo se quedo mirándola, como queriendo adivinar sus pensamientos, hasta que al fin soltó

- Imaginó que sin él te aburrirás – y Rukia notó cierto tono interesado en su voz

- No – dijo muy fresca – aunque no lo creas me parece interesante pasear por aquí y esta conversación contigo me acorto la tarde, pero no voy a negar que a veces me hace falta platicar con alguien – Ichigo se le quedo viendo extrañado, seguramente pensando que quería su compañía, pero Rukia tenía pensado algo más, así, que sin pensarlo dos veces, puso en marcha su plan – De hecho quería pedirte un favor – Ichigo ahora la miraba con intriga – Si me permitieras dar un paseo con tu hijo te lo agradecería, imagino de Haru conoce bien estos lugares y para serte franca yo los he olvidado. Me encantaría familiarizarme con ellos de nuevo.

Notó como se puso un poco molesto, tal vez había tentado a su suerte e Ichigo no la quisiera cerca de su hijo, pero inmediatamente él se "relajó"

- Está bien. Creo que ya se habrá lavado, le diré que venga a reunirse contigo – dijo serio como siempre

- Gracias Ichigo

- No me las des, no creo que te entretengas mucho, es un chiquillo ignorante – Rukia sintió ganas de patearlo, ¡diablos! ¿Cómo podía decir eso de su hijo? Pero se controlo y solo atino a preguntar

- Tiene 6 años ¿no sabe leer?

- Ya tendrá tiempo de aprender. Adiós Rukia – le dio la espalda y se fue dando pasos largos

Bueno ya le había dado su consentimiento de pasear con Haru, y ahora sabía que él no sabía leer, pero de eso se encargaría ella. Unos minutos después apareció Haru con la cara y las manos mal lavadas, pero con un sonrojo y una sonrisa que lo hacían ver adorable.

- Mi padre me dijo que me estabas esperando Rukia

- ¿Tienes inconveniente en acompañarme Haru? – pregunto apenada, en ese instante Rukia se quiso dar de cabezazos, no sabía si él quería acompañarla y ahora se sentía como una bruja por pensar solo en ella

- No es inconveniente créeme – dijo con una sonrisa el niño y ella suspiro aliviada – de hecho es mejor, así no tengo que reñir con Unohana

- ¿Quién es Unohana?

- Nuestra cocinera, todo el día se la pasa riñendo conmigo – dijo todo apenado pero curiosamente contento. Rukia solo soltó una risa pequeña y le pidió que la acompañará primero a dejar el caballo pues quería pasear a pie con él

Cuando empezó su paseo aún había mucha luz de tarde así que pudo disfrutar de un hermoso atardecer. Entre la plática Rukia no pudo evitar preguntar

- ¿Tu padre te riñe?

- Claro – dijo con soltura – lo hace siempre que no hago las cosas bien – en este momento Rukia puso su plan en marcha

- ¿Nunca has ido a la escuela?

- No. Mi padre dice que iré después

- ¿No te gustaría ir y compartir con otros niños de tu edad?

- No lo sé Rukia – dijo ahora pensativo – quiero ser como mi papá que es un buen hombre, trabajador y muy listo

- Quieres mucho a tu padre – le dijo con mucha ternura

- Sí, mi padre es un gran hombre, eso lo dice Unohana siempre

- ¿Cómo es Unohana? – el niño se echó a reír

- Unohana es una mujer bastante tierna, pero cuando se enoja parece el mismo diablo. Ella fue la que me cuido cuando mi madre murió y me dio todo su cariño – Y no dijeron nada más

Lo que restaba de la tarde caminaron uno al lado del otro en un cómodo silencio cuando de repente Rukia sintió como Haru le tomaba de la mano, lo volteó a ver y notó que caminaba con la mirada agachada, apenado de haber hecho eso, pero ella le devolvió el apretón de manos para dejarle en claro que no le incomodaba, notó como se formaba una pequeña sonrisa. Dos horas después llegaron a la casa de Ichigo y antes de despedirse Rukia le dijo a Haru

- ¿Te gustaría aprender a leer? Yo podría enseñarte – vio como se emociono pero de repente se puso serio

- No lo sé – dijo pensativo, pero Rukia podía ver que si quería – tengo que hablarlo con mi papá

- ¿No te gustaría que fuera una sorpresa? Así cuando sea su cumpleaños le escribes una tarjeta de felicitación

- No Rukia, nunca le he ocultado nada a mi papá

- Está bien – dijo Rukia haciendo un pequeño mohín y Haru solo rió

- No es que no quiera, es solo que…

- No te preocupes – dijo interrumpiéndolo – te entiendo, entonces ¿qué te parece si hablo con tu papá?

Byakuya dio un suspiro de alivio al ver a su hija, pues acababa de llegar de un paseo que le había demorado horas, pero no le reprocharía nada ya que se veía alegre y se notaba que le empezaba a gustar el campo.

- ¿Cómo te fue Rukia?

- Bien papá, hoy me acompañó el hijo de Ichigo

- Pero que persistente eres hija – dijo su madre saliendo al pórtico de la casa, al parecer su padre no era el único que la esperaba – lograste que Ichigo te prestara a su hijo, ¿sientes curiosidad por esa familia?

- No es curiosidad mamá, siento lástima del dolor y de la soledad de esas dos personas, porque tanto el padre como el hijo sufren mucho

- Bueno – dijo Hisana – es que pareciera que Ichigo culpa al mundo por la muerte de su esposa

- ¿Han tratado de acercarse a él? – reprocho – hoy yo lo hice y me respondió – "en una forma cortante pero lo hizo" pensó – incluso permitió que su hijo paseara conmigo

- Mi querida Rukia – dijo su madre – no conoces a los hombres y menos a Ichigo, si vas mucho por su casa temo que un día te despida de forma grosera

- No creo que lo haga – dijo con determinación

- Lo hará ya lo verás – y su madre entró de nuevo a la casa, no podía creer que sus padres le dijeran eso, en verdad quería ayudar a esa familia y ahora que había conocido a Haru no podía dar marcha atrás, pues rápidamente se encariño con él

- Lo mejor es que te olvides de interpretar el papel de la hermana de la caridad – dijo Byakuya interrumpiendo sus pensamientos - con kurosaki no te servirá

- ¿Y qué pasa con Haru?

- Por el camino que va será como su padre, lleno de amargura

- Pues yo espero que cambie por el bien de su hijo, Haru debe llevar una vida como la de cualquier chico de su edad – y se marchó a su cuarto.

Un poco después Byakuya se dispuso a entrar, pero antes de hacerlo Hisana salió al encuentro de su esposo y le dijo

- Sabes Byakuya, me encantaría que Rukia se enamorara y se casara. Me gustaría que fuera feliz aquí

- ¿Y quién crees que sería el candidato perfecto? – dijo él un poco incómodo, no le gustaba la idea de que su hija se casara, quería que heredara la Hacienda no que alguien le quitara su hija

- Renji – dijo sin dudarlo Hisana – pero mucho me temo que si Rukia sigue con el plan de ayudar a Ichigo no le pondrá atención – Byakuya solo miró a su esposa y dio un fuerte suspiro

- La verdad no quiero hablar de eso ahora – y Hisana lo vio divertida – ya nos preocuparemos cuando eso pase

- Yo no estaré preocupada – dijo divertida y dándole un beso en la mejilla, entro a la casa, Byakuya solo la siguió con la vista, a veces odiaba cuando su esposa lo leía como un libro.

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Continuará…

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Bueno pues ya esta! Que les pareció? Espero ansiosa sus reviews y esta vez no tardare en subir el próximo capitulo puesto que ya tengo tiempo jajaja espero esta semana subir toda la historia XD, espero...

Bueno nos vemos y les deseo un buen día.

Saludos!