Ranma ½ no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. Escribo esto por diversión y sin ningún fin de lucro.
N/A Creo firmemente que las cosas suceden por algo, tal vez en su momento no podemos descifrar lo que la vida nos oculta y nos tiene preparado, resistirnos al cambio puede que nos cause más conflicto para seguir adelante y cegarnos a la realidad nos cause más dolor… hay que dejar ir lo que nos estorba y hacer espacio para lo verdaderamente importante.
Dedicado a todos los que buscan una razón para un nuevo comienzo.
Un nuevo comienzo
2) Hermosa velada
Hay veces en las que nos negamos a ver la verdad, hay veces que pensamos que nuestra vida es perfecta, que tenemos todo a manos llenas; pero es en esas ocasiones en las que el destino nos obliga a ver, a soltar y hacer espacio en nuestras manos para poder recibir algo mejor.
¿Por qué pienso eso? Porque es curioso que el día de hoy después de tres largos años la vida misma me obligue recordar, tal vez para poder identificar la verdadera felicidad, ¿Cómo no reconocerla si antes no has sufrido? ¿Cómo asegurar que es verdadero amor si antes no te partieron el corazón?
Tomé lo que restaba de mi bebida… ya casi fría, miré la revista del gran evento social…. Reí… una risa de alivio, una risa de verdadera felicidad… felicidad por mí, era casi la hora de mi cita, me levanté y antes de salir boté la revista en el basurero, me coloqué de nuevo el gorro, la bufanda y los guantes y salí al frio invernal de las calles de la ciudad que desde hace tres años se convirtió en mi nuevo hogar.
Camino un par de cuadras más y entro al restaurante, el ambiente es cálido, pregunto por la reserva y el hoster me recibe el abrigo y los accesorios para dejarlos en el guardarropa, quedando solamente en mi vestido negro de noche, sin mangas y escote en "V" y mi bolso, me acompaña a la que será nuestra mesa, me ofrece una copa de vino para entrar en calor que acepto con gusto; casi enseguida alguien me abraza por la espalda tomándome por sorpresa, besa mi mejilla y pone frente a mí una rosa roja… eres tú! Tomo la flor en mis manos y giro la cabeza para verte de frente, pones tu mano sobre mi mejilla y me besas… un beso suave pero vehemente, sonrió… ahora es algo natural en mí.
-te extrañé anoche. –estas tan guapo y elegante con ese traje obscuro, te sientas a mi lado y me tomas de la mano con delicadeza.
-y yo a ti! Me sentí extraña en mi propio departamento, esta semana la eh pasado más en el hospital y en tu casa que en la mía; ¿ya me vas a decir que es eso tan importante que quiere hablar conmigo? –me siento tan bien a tu lado
-mmmm… no, aún no, primero cenamos -respondes estoico mientras llamas al camarero.
Pov Ranma
Estas tan hermosa, como siempre quieres ir directo al grano, pero ahora seré yo el que marque el paso de la velada, volteo a ver al fondo del lugar, nuestros amigos están ahí listos para lo que vendrá después.
Adoro tu sonrisa, es una de las cosas que me enamoró de ti… recuerdo que cuando te conocí nunca sonreías; te molestaba y hacía bromas para tratar de arrebatarte una sonrisa y nunca lo logré, Shinosuke siempre estaba al pendiente de ti, cuando llegaste a la ciudad él nos abandonó a todos los amigos por ti, en un principio pensé que ustedes estaban saliendo, pero no fue hasta el día en el que apropósito me agregué el día de tu mudanza que me enteré que solo eran amigos, me di cuenta que estabas pasando por un mal momento, que la transferencia te había dado la oportunidad de alejarte de todo lo que te hacía daño; sin embargo me sorprendió la fortaleza que demostrabas y aún más me sorprendí al saber lo que tenía así, el poco tiempo que había pasado y la premura con la que decidiste el cambio.
La situación me era familiar, yo mismo había pasado por una ruptura un tanto dolorosa un año atrás… algo que no quiero recordar; no sé si fue empatía o lo indefensa y vulnerable que te percibí, pero a partir de ese momento busqué la manera de estar cerca de ti y tratar de hacerte sentir protegida.
La tarea me la pusiste difícil ¿sabes? No salías, siempre metida en tus estudios y tus guardias no eran fijas como las de los demás, algunas veces Sinosuke, Yuca, Sayuri y Hiroshi te obligaban a salir un rato para divertirte, algunas veces al cine o a comer, esas veces también procuraba ir… me agradaba estar cerca de ti, aunque era más que obvio que yo no te agradaba.
No fue sino hasta 8 meses después de tu llegada cuando el destino me puso en tu camino, un fin de semana que tú estabas de servicio en urgencias los chicos y yo fuimos a jugar un partido de beisball con un equipo con el que siempre hubo rivalidad, después de cuatro entradas los ánimos se caldearon y el ambiente se tornó pesado, yo jugaba como pícher y en un batazo directo no pensé el movimiento y atrapé la bola con la mano sin guante, inmediatamente el dolor se hizo presente; Shinosuke revisó mi mano y advirtió una posible fractura.
El partido se suspendió y me llevaron al hospital, en el camino te llamaron para que recibieras a un paciente con posible fractura en la mano, por lo mal que nos llevábamos omitieron decirte quien era el herido, cuando llegamos una enfermera ya nos esperaba para llevarme a rayos x y con una bolsa con hielo para bajar un poco la hinchazón.
Había pasado mucho tiempo y tú no aparecías, quería verte… estaba molesto y adolorido, mala combinación en un hombre ansioso, la enfermera me pasó a un pequeño cuarto de curaciones para esperar a que te dignaras en aparecer; cuando la placa estuvo lista te hiciste presente, al ver que el paciente era yo no pudiste disimular tu descontento, pero aun así fuiste tolerante y profesional, me explicaste la gravedad de la lesión, tenía tres dedos fracturados y uno de ellos necesitaría cirugía, me sorprendí y al mismo tiempo me sentía muy nervioso; pregunté quien operaría y al saber que eras tú no pude evitar molestarte como siempre… tenía que abrir mi gran bocota, te saque de tus casillas y al final pagué el precio y lo volvería a pagar si de ello dependiera verte reír de la forma en la que lo hiciste esa vez.
Me obligaste a desvestirme, todo… si todo, nada de nada debajo de esa bata de hospital que solo se sostiene por detrás por dos nuditos que aun así dejan expuestas ciertas partes de la anatomía de las personas que no deberían de quedar al aire, ¡más aún cuando la cirugía era en la mano! Sigo sin entender esa agresión, ese atentado contra mi dignidad; después no perdiste oportunidad para seguir vengándote de todas y cada una de las bromas que te había hecho, llegaste a la habitación con una bolsa de suero y un catéter, colgaste la bolsa en un tripeé y sin contemplaciones tomaste mi mano sana y me colocaste el catéter de un pinchazo.
Cuando me quejé y te recordé el dolor que sentía por la lesión, con mucha seriedad me contestaste que no me preocupara que me darías un medicamento para que se me pasara, por un momento pensé que habías entrado en razón y que me tendrías algo de consideración, que te había conmovido verme adolorido, pero me equivoqué totalmente.
Después de darle un par de instrucciones a la asistente médica, esta regresó con una ampolleta y una jeringa que te entregó en manos, tragué duro… por Kamy que tragué duro, una mujer enojada con una arma como esa en manos no es buena señal; la preparaste ante mi atenta mirada y cuando estuvo lista ingenuamente te pregunté si la aplicarías en el brazo a lo que negaste con la cabeza, "es de aplicación intramuscular" fue tu seria respuesta, aún no sé cómo pudiste contenerte de no reír, me obligaste a recostarme boca abajo y gracias a la "práctica" batita de hospital mis posaderas quedaron a tu merced.
La cirugía no duró mucho, Suke te asistió como anestesiólogo… hacen muy buen equipo, eres una doctora muy apreciada y reconocida en el hospital, no paraban de decirme que estaba en muy buenas manos y que eras la mejor en este tipo de lisiones… si supieran lo que tus lindas manos habían hecho conmigo minutos antes.
Al día siguiente me diste de alta, le rogué a Shinosuke que no le llamara a mi madre, que me dejara quedar con él y que me ayudara a que tu estuvieras al pendiente de mí, por mi mente pasó la idea de regresarte "el favor de atenderme en el hospital" con creces, pero desde el primer día que estuvimos juntos y solos simplemente no pude más que estar agradecido contigo, a pesar de haber estado de guardia y no haber dormido bien cuidaste de mí, te aseguraste de que no hiciera cosas indebidas que pudieran causarme dolor y estuviste al pendiente de mi mientras dormía.
Al día siguiente me ayudaste para que pudiera ducharme y cambiarme, cuando estaba tratando de peinarme me observabas detenidamente mientras permanecías recargada en el marco de la puerta con los brazos cruzados, pensativa y sosteniendo una taza con café en tus manos.
-lo siento – salió de tus labios haciéndome dejar lo que estaba haciendo para voltear a mirarte.
-eh? ¿dijiste algo? –creí haberme equivocado… acaso me estabas pidiendo disculpas?
-dije que lo siento! No debí tratarte como lo hice ayer –me pedías disculpas sin embargo mordías tu labio para evitar reír y de repente mirabas al piso para no verme directo a los ojos.
-¡No, no lo sientes… te estas burlando, te aprovechaste de mí… me hiciste sufrir… me inyectaste en las posaderas y por si fuera poco me obligaste a usar esa cosa que ni siquiera se debería llamar bata! –eso último fue la chispa que detonó una sonora carcajada en ti.
Recuerdo que enmudecí, verte reír… de esa forma internamente me hacía sentir bien, eres aún más linda cuando ríes; terminaste sentada en el piso sosteniendo tu estomago por el dolor causado por el ataque de hilaridad y yo a tu lado de la misma forma, si lo pensaba bien la situación fue muy graciosa.
Después de ese día nos llevábamos mejor, con tu ayuda me recuperé rápido y la convivencia diaria contigo me dio la oportunidad de conocerte mejor, pasamos muchos momentos divertidos juntos, cada día que pasaba era una bendición a tu lado, cada día me enamoraba un poco más de ti, cada día necesitaba más de ti.
Pasamos una hermosa y romántica velada, cenamos delicioso, tomamos vino y platicamos amenamente cosas de trabajo, algunas anécdotas del día, de pronto las luces del restaurante se vuelven más tenues, y la orquesta en vivo comienza a tocar, varias parejas se levantan a bailar la suave música y me es imposible no verlos; tomas mi mano pidiéndome incorporarnos a las demás parejas en la pista, sonrío y me levanto dejándome llevar por ti.
Sostienes mi cintura con una de tus manos y con la otra, tomas mi mano izquierda, recuerdo la primera vez que bailamos, te daba vergüenza porque según tú no sabías como hacerlo… aprendiste por mí, te miro a los ojos, noto algo diferente en tu mirada, sonríes y me acercas más a ti; recargo mi cabeza en tu pecho y aspiro tu aroma, no tienes ni la menor idea de lo que tu aroma provoca en mí.
-quédate conmigo! -Me susurras al oído, mientras seguimos el ritmo de la melodía.
-sebes que lo haré, mi ropa de trabajo está en tu casa. –Sonrió por la obviedad de no tener otra opción.
-no! Me refiero a que te quedes siempre conmigo, esta noche y todas la que le siguen.
-¿me estás diciendo que quieres que vivamos juntos? –me separo de ti, si romper el abrazo para verte a los ojos algo confundida.
Paras de bailar y me tomas por los hombros, vuelves reír mientras mueves la cabeza respondiendo negativamente a mi pregunta, miro tus ojos… ese brillo otra vez, deslizas tus manos suavemente por mis brazos desnudos y te arrodillas frente a mí, a media pista, frete a las miradas de todos los presentes, de tu bolsillo sacas una pequeña caja roja y la abres.
Me he quedado muda, mi corazón late fuerte y sé que estoy llorando porque siento lagrimas rodar por mis mejillas, lloro de felicidad, lloro de emoción, lloro porque el amor se desborda dentro de mi ser y escapa por mis ojos.
Llevo una mano a mi pecho tratando de calmar a mi corazón que late fuerte y desbocado al ver ese anillo destinado a mí, elegido por él para mí, pensado en mí como símbolo de algo real, sincero y verdadero; es una pieza delicada, elegante y bellísima.
Tomas mi mano, no sé en qué momento la música cesó y las luces están sobre nosotros al igual que las miradas atentas de la gente.
-Akane Tendô… te amo y deseo con todo mi corazón vivir el resto de mi vida a tu lado… ¿te casas conmigo?
Es tan sorpresivo e inesperado, tan… tan romántico, miro en tus hermosos ojos azules ese brillo que ocultaba tu sorpresa, estas nervioso… lo sé, lo siento en mi mano, no puedo hablar el sentimiento no me lo permite, muevo la cabeza afirmando lo que mi boca es incapaz de transmitir, sonríes egocéntrico ante mi reacción, tomas el anillo y lo colocas en mi dedo, besas mi mano y te levantas para besar mis labios.
-dijo que sí! –gritas al separarte de mí, dejándome abochornada, la gente aplaude, grita, silva y la orquesta toca una fanfarria para celebrar el momento.
Me envuelves en tus brazos y me ofreces tu pañuelo para secar mis lágrimas, de la nada salen al encuentro nuestros amigos entre ellos Shinosuke que sostiene una cámara… no necesito preguntar a filmado todo para nosotros como recuerdo, me sorprende y me emociona que ellos compartieran este momento con nosotros, nos rodean, abrazan y felicitan.
A penas puedo creer lo que está pasando, para mí el tiempo se congeló y no veo ni escucho nada, observo… lo observo a él, se ve emocionado, feliz, orgulloso; el me ama como yo a él, aprieto su mano para tener su atención; me mira con dulzura; solo quiero una cosa en estos momentos y es estar a solas con él, demostrarle cuanto lo amo y lo deseo.
Parece que entiende lo que mis ojos le quieren decir, nos sentamos un rato con los amigos, brindamos con ellos y es él; el que da la pauta para nuestra retirada, nos despedimos, recogemos nuestras prendas del guarda ropa y nos vamos a tu casa… ¡no! ¡Nuestra casa!
Afuera hace frio, pero para nosotros pasa desapercibido, manejas despacio, atento al camino, ambos en silencio absortos en nuestros pensamientos, el trayecto pasa rápido.
Al llegar a nuestro destino entramos a la casa y enciendes la calefacción; nos deshacemos de los abrigos, bufandas y gorros y guantes, nos besamos y acariciamos ansiosos por mayor intimidad; me levantas en vuelo, mientras yo me sostengo de tu cuello y me llevas hasta la habitación, me bajas con cuidado, tomas mi rostro entre tus manos y me besas, yo correspondo ansiosa por más.
Bajas el cierre de mi espalda para tocar mi piel, deslizo mis manos de tu pecho a tu cuello y te acerco más a mí, ahora bajo las manos a tu camisa y me doy mi tiempo para desabrochar cada botón, nosotros somos así… dulces y delicados con el otro.
Terminas por desabrochar mi vestido y lo haces caer, yo... termino por quitar tu camisa y sin dejar de mirar tus ojos desabrocho tu pantalón, acaricias mis brazos y mi espalda, me repartes besos por los hombros y pecho pegándome más a ti, a tu cuerpo deseoso del mío, me acercas a la cama y ambos nos acostamos sin perder la boca del otro.
Tus manos desabrochan mi sostén mientras repartes besos en mu cuello, adoro eso… me conoces bien, sabes cómo hacerme perder la cordura y entregarme plenamente a ti, pero yo también te conozco, eh descubierto cada punto sensible en ti, eh aprendido como hacerte gozar cada caricia, cada beso apasionado, sé que enloqueces cuando paso mis dedos seguidos de mi boca por todo tu torso bajando suavemente por las líneas que marcan tu bien marcado abdomen hasta las líneas bajas de tu cadera que llevan de manera sutil a tu intimidad, me deshago de tu ropa interior… oh! Si… sé que no resistes mis besos en la parte baja de tu cuello cerca de la oreja, para ti es una señal de que estoy lista y buscas quitarme lo más rápido posible mis bragas, sé que te encanta cuando muerdo suavemente tu labio cuando me haces tuya.
Cuando estamos así, lo demás no importa… solo tú y yo disfrutando el momento, no importa el frio afuera, no importa la hora, no importa el pasado… solo puedo pensar en ti y en lo mucho que disfruto cada minuto contigo, te amo y dejo que mi cuerpo te lo demuestre, jadeas… dices mi nombre, mantengo mis manos en tu cuello con mis dedos enredados en tu pelo negro, me es inevitable seguir tu ritmo con mi cadera cuando tocas de esa forma mis senos, simplemente me llevas a un nivel de excitación que me obliga a moverme junto contigo, ambos entregados, cegados por el deseo, cuando llegamos al punto máximo de placer nuestros cuerpos se tensan, la descarga no tarda mucho… esa sensación deliciosa compartida que nos deja exhaustos y sensibles.
Me envuelves en tus brazos para descansar juntos, me acuno en tu pecho oliendo tu colonia, besas mi frente y me dices cuánto me amas, los nervios del momento se han ido, te doy las gracias por todo, la cena, la sorpresa, el momento, el anillo… pero sobre todo por amarme por lo que soy, por enamorarme y hacerme sentir con vida una vez más, por dejarme amarte, por hacerme feliz.
Veo el anillo en mi mano mientras acaricio su pecho… tiempo atrás porté uno similar, uno con el cual me hubiera convertido en la señora Hibiky en un mundo de mentiras, una farsa aceptada por la promesa de una herencia, un falso amor que, tarde que temprano se hubiera convertido en mi peor tortura.
Ahora es diferente, sin tratos o herencias de por medio, solo nosotros… nuestro amor es los que nos guía, nos hace estar juntos y felices… me ilusiona saber que pronto seré una Saotome.
FIN.
Gracias por leer, espero les haya gustado o por lo menos le resultara inspirador… ¡nos leemos pronto!
