Capítulo 1. El lugar del que nunca podrás separarte.

Bueno, bueno. Por lo visto parece que ha gustado ^^. Pensaba subir este capítulo cuando hubiera más cometatios, pero la verdad, releyendo el Prólogo pensé: Tengo que subir el capítulo 1, si no, nadie lo va a leer T.T. Así que aquí está, como dije, iré intentando mejorar. Muchisimas gracias a Maka-chan Evans, Niixuiix y Alejandra and Genesis.

Contesto reviews:

·Niixuiix: Pues verás, muy largo no será, como mucho tendrá 10 o 11 capítulos, y si veo que hace falta, pues haré epílogo ^^. Chi, el prólogo en un poquito triste, pero ya verás que la cosa se anima conforme van pasando los capis ^^. Muchas gracias por tu comentario, y sigue leyendo, porfa :3

·Alejandra and Genesis: Me ha gustado mucho tu comentario ^^ e intentaré que te sigas emocionando con lo que escribo ^^ creo que el final de esta capítulos puede gustarte si te gustan las cosas románticas y un pelín tristes, pero no puedo decir más ^^ espero con ansias tu opinión sobre el cap :3

·Maka-chan Evans: Wiiiiii ^^ muchisisisisisimas gracias :D y por supuesto que lo continuaré, reviews como los vuestros me dan animos para seguir *w*

Sin más... LEAN!


Maka PoV.

Desde la ventanilla del tren observé cómo poco a poco el paisaje rural se iba asfaltando y comenzamos a entrar en Death City. Vi la estación a lo lejos, y cuando llegamos al andén descubrí que una chica de 18 años, alta y delgada y con el pelo negro, me esperaba de pie junto a la puerta del tren. Me fijé bien en ella. Era Tsubaki-chan. A su lado, casi igual de alto que ella ahora, se encontraba un chico de pelo azul, revuelto, de brazos musculosos y con una gran sonrisa. Aunque había cambiado, sin duda era Black Star. Un poco más allá se encontraba un chico vestido de negro, de rodillas en el suelo, y me imaginé que sería por la poca simetría del lugar. A ambos lados, se encontraban las dos pistolas gemelas y Chrona. Sonreí hacia mis adentros por la familiar escena, aunque seguía faltando alguien.

En cuanto me bajé del tren con mi maleta y la mochila que llevaba al hombro, me dirigí hacia ellos. Estoy segura de que al principio no me conocieron principalmente por la ropa que llevaba, que consistía en una falda estilo lolita negra, unas Mustang negras, un corsé negro y encima una capa negra con capucha que llegaba hasta el suelo. Si, por si no se habían dado cuenta, desde que me marché de Death City sólo vestía de negro. Al principio me resultaba raro, pero después de dos años, una se acostumbra. Cuando estuve a un metro y medio del sable demoníaco, me quité la capucha. Fue entonces cuando revelé mi pelo castaño que me había crecido hasta más de media espalda, casi hasta la cintura, y el cual se me había rizado un poco. Tsubaki me miró sorprendida, sonrió y en seguida me lancé a sus brazos.

-¡Maka-chan! ¡Cuánto has cambiado! –gritó mientras me abrazaba y me levantaba en el aire. Me dio la sensación de que se le habían pegado muchas cosas de Black.

-¡Tsubaki! Que de tiempo –le sonreí –tú también has cambiado mucho.

A continuación, vi como el peli-azul saltaba y me arrebataba de los brazos de Tsubaki para alzarme él.

-¡Yahooooo! ¡Maka, sigues igual de bajita! Tan mona como siempre –me dijo con una gran sonrisa que me recordó a mi antigua arma-.

Me bajó al suelo antes de darme varias vueltas en volandas, y los demás se acercaron.

-Ma-maka chan, no se lidiar con los reencuentros –dijo la peli-rosa-.

-Oh, Maka, ahora eres… simétrica –dijo Kid con estrellitas en los ojos. Yo me limité a sonreír con una gotita en la cabeza-.

Después de todos los saludos, fuimos al Shibusen, donde nos esperaba Shinigami-sama. Solo ellos, mi padre y el profesor Stein sabían de mi regreso.

A mis 16 años, volvía a casa. Dos años atrás me había ido a casa de mis abuelos, a Canadá, al haber convertido a mi arma en Death Scythe. Pensaba irme solo unos meses, para conseguir olvidarme de aquella atracción que sentía por él, pero a causa de una discursión que tuvimos, me quedé dos años. Me sentía bastante dolida, y no tenía dinero para vivir en otro piso, que descarté la posibilidad de volver a Death City. Pero les echaba de menos. Durante mi estancia en Canadá, estuve en contacto con Tsubaki por medio de e-mail. Ella me contaba sus avances con Black, las depresiones de Kid, las disecciones de Stein, lo que mi padre me echaba de menos, y era mi medio de contacto con todos, porque no quise darle a nadie mi dirección de correo electrónico. También me contaba algunas cosas que Soul hacía, pero nunca le pedí que entrara en detalles. Creo que entre todos estaban trazando un plan para que volviera cuanto antes, pero no lo consiguieron. Me contaban lo arrepentido que estaba mi arma (más bien, mi antigua arma) para que le perdonara y todo eso. Pero el caso es que yo no tenía nada que perdonar, el daño estaba hecho. Y aunque me marché muy rápido, al salir, me di cuenta de que quizás lo que decía no lo sentía realmente.

Cuando llegamos al Shibusen, fuimos directamente a la Death Room. Allí nos esperaban el profesor Stein, Spirit y Shinigami-sama.

-¡Maaaaaaaaka-chaaaaan! –gritaron Spirit y Shinigami-sama al unísono –qué alegría, por fin has vuelto –me dijeron los dos con bolitas en los ojos-.

Yo, ante todo pronóstico, me había emocionado y corrí hacia mi padre, el cual me dio un cálido abrazo. Después de todo el tiempo que pasé fuera y de las cosas que me contaron mis abuelos de él, creo que no volveré a enfadarme con el por ser un mujeriego.

Despues de una calurosa bienvenida (hasta el profesor Stein me abrazó, lo cual es raro), Shinigami-sama empezó, como siempre, con sus explicaciones.

-Bueno, Maka-chan, ahora que has vuelto, necesitas un sitio donde dormir. ¿Te alojarás en la residencia del Shibusen? ¿O irás con Tsubaki? ¿O... ?

-La verdad, Shinigami-sama, me gustaría volver a mi antiguo piso.

-Pero Makita-chan... Soul-kun sigue viviendo ahí.

-No importa -le dije con una sonrisa fingida-.

-¡Pero que buena es mi niña! -dijo Spirit con estrellitas en los ojos- el cabrón y pervertido de Soul la hiere profundamente y ella vuelve y lo perdona... ¡Que suerte tiene de tener a mi Maka!

-Eh... si, Spirit-kun, tiene suerte, suerte -dijo el Shinigami como siguiendole la corriente- bueno, Maka, pues... aquí está tu llave. Supongo que estarás cansada del viaje y tendrás ganas de volver a casa, ¿no? Pues ya hablaremos mañana. ¡Suerte con Soul-kun, seguro que tiene muchas ganas de volver a verte!

-¡Makita! ¿Llevas spray de cebolla? ¡No vaya a ser que ese puto pervertido intente violarte!

-Papá, se defenderme... Buenas tardes a todos.

-Adiós, Maka -dijeron-.

Mientras caminaba por Death City, miles de recuerdos vinieron a mi. La heladería de la esquina, donde Soul me invitaba a tomar helado los viernes de verano, la cafetería donde tomábamos chocolate caliente cuando volvíamos tarde de las misiones y hacía frío, el parque por el que paseábamos cuando lo cerezos estaban el flor, la pastelería donde comprábamos dulces de vez en cuando, el vídeo club donde alquilábamos esas películas de miedo que tanto le gustaban y con las que en casa me aferraba a su camiseta cuando las veíamos... Son tantos recuerdos, y todos con Soul... se podía decir que éramos prácticamente inseparables. Por eso, al enamorarme de él y convertirlo en Death Scythe, todo se fue al garete.

Me senté en un banco del parque, donde tomábamos helado. Como era primavera y hacía buen tiempo, casi pude ver a Soul a mi lado tomándose su helado de limón, porque no le gustaban las cosas demasiado dulces, menos el helado de chocolate, que también pedía a veces. Él solía preguntarme que si le dejaba probar de mi helado, que solía ser de nata o fresa, y le decía que si, pero con su cuchara. Soul me gustaba, y si le veía lamer mi helado, lo mas seguro es que tuviera un orgasmo de lo lindo que se vería. Cuando comencé a ponerme melancólica, recordé que pronto lo vería, así que seguí mi camino a más velocidad. Casi sin darme cuenta, comencé a correr, cogí la maleta a la espalda, y debido al entrenamiento que hice en Canadá, llegué bastante rápido al bloque de apartamentos y sin cansarme. Cuando me encontré delante de la puerta de mi piso, tuve que parar y relajarme un poco. Destensé los hombros, moví mis entumecidos dedos, que se habían quedado más blancos de lo habitual al aferrarse a la maleta, y cogí la llave que tenía en el bolsillo. Abrí la puerta y metí la maleta. Después entré y cerré la puerta a mis espaldas.

Escuché como alguien estaba en la cocina preparando algo, pero al escuchar el ruido de la puerta, cesó.

Soul PoV.

Estaba preparando la cena para Blair y para mi, ya era noche cerrada y la gatita estaba a punto de llegar. Estaba sacando los vasos y los platos del estante cuando de repente oí la puerta cerrarse. Y era raro porque Blair no tenía llaves. Dejé los platos reposando sobre la encimera y convertí mi brazo en guadaña, por si las moscas. Me asomé desde la puerta de la cocina, lo primero que vi fue una maleta, lo cual me extrañó, y una mochila en el suelo. Salí de mi escondite y divisé una figura oscura delante de la puerta de entrada. Automáticamente me puse en posición de ataque y me fijé en mi oponente, el cual llevaba una capucha en la cara. Sólo se veía su boca y parte del pelo que salía de la capucha. Reconocí entonces esa maleta, y supe que ese pelo color miel y esa boca que antes de la partida de mi compañera veneraba día y noche, eran de Maka.

Ella se llevó las manos a la capucha, y retiró de su rostro. Comprobé que era ella, aunque mucho mas mayor y mas hermosa. Me miró, y la imagen de sus orbes verdes sin brillo volvió a mi. Poco a poco, me fui acercando a ella, y con cada paso que daba a ella se le humedecían mas los ojos.

-Ma-maka... has regresado... -susurré mientras intentaba abrazarla-.

-Soul... -sollozó y se dejó abrazar-.

Ella era tan pequeña, parecía tan frágil... empecé abrazándola suavemente temiendo que se rompiera, pero luego, al ver que eso no pasaba, la fui cogiendo con más fuerza, y ella lloraba con más intensidad. Le pasé un brazo por la cintura y la apegué a mi, mientras con la mano libre acariciaba su cabeza en gesto protector. ¿Desde cuando era yo tan... amable con la gente? Ah, si, desde que mi única razón para vivir entró por la puerta.

-Shhh, Maka, ya está, todo está bien... -he de reconocer que yo también me emocioné y solté algunas lágrimas , pero lo oculté. Ahora mismo tenía que mostrarme firme ante mi compañera, para que ella tuviera un punto de apoyo donde sentirse segura y volver a confiar en mi-.

-S-soul... yo... siento mucho haberme ido tan de repente... p-pero...-dijo ella mientras se sorbía la nariz-.

-Maka, la culpa fue mía, pero ahora vamos a descansar, debes de estar agotada del viaje...

Ella me siguió por el pasillo de la casa hasta llegar a su habitación. Yo le llevaba la maleta y cuando entramos la dejé al lado de su armario. Todo seguía igual que cuando ella se fue (claramente yo había limpiado todo cada cierto tiempo), no había dejado que nadie entrara allí. Era como mi santuario. En sus cumpleaños, en nuestros aniversarios como arma y técnico, sus días favoritos... siempre le escribía cartas y poemas que nunca llegaban a ella, regalos y de más, todo junto yacía sobre los pies de la cama, y yo, cada vez que entraba ahí, no podía contenerme. Me sentaba encima de su cama y recordaba nuestros buenos y malos momentos, y siempre terminaba llorando. En más de una ocasión me enfadé con Blair por intentar entrar a consolarme, pero después de un tiempo ella comprendió lo especial que era ese sitio para mi. Allí la presencia de Maka seguía existiendo, yo la notaba cerca en ese lugar... y por eso, no podía separarme de allí.


Bueno, *otra vez con miedo* ¿Qué les ha parecido? se que es un poco corto, pero ya vendrán otros mas largos. Por lo que hasta ahora sabemos, ¡Maka ha vuelto! Ya tengo escrito hasta el capítulo 3, e intentaré escribir esta tarde el 4 o al menos empezarlo, porque tengo que estudiar mucho y tambien le doy clases particulares a una amiga de mi hermana, así que supongo que el domingo tendréis aqui el siguiente cap (si, les haré esperar, muajajaja... a ver cuantos reviews me dejais) Sin más, espero que os guste ^^ Os quiero :33