Aquí toy de nuevo!!! Espero k este os guste y....si kereis más solo pedírmelo!!! Besotes!!!!

CAPITULO 2

Cuando Aragorn volvió a abrir los ojos estaba amordazado y el viento llenaba las velas doradas del barco en donde se encontraba, las manos atadas a la espalda, alrededor de un mástil y de rodillas en el suelo también dorado. Subían por la corriente de un río muy ancho, a un lado una vasta llanura y al otro altas montañas de cimas nubladas.

Ya no le preocupaba la batalla, quién había ganado ni quién había perdido,¿dónde estaba?¿hacia donde se dirigía?¿dónde estaba su hermano Agathorn?¿y donde su rey, su padre?¿y su pueblo? Y la ira le invadió.

Un elfo se acercó a él, pudo ver sus zapatos antes de que se agachara y clavara sus ojos en los suyos.

Aragorn intentó ponerse de pié con dificultad intentando apartarse de él. El elfo con clama y expresión firme y seria también se levantó e intentó quitarle la mordaza. Aragorn apartó la cara de las manos que se acercaban, blancas y seguras del elfo, no dejaría que lo tocara. El elfo aún calmado clavó de nuevo los ojos en Aragorn no dejándole mirar hacia otra parte; eran de un azul intenso y profundo como el cielo cuando se acerca el alba y algo brillaba en su interior, tal como si fuera una estrella.

Aragorn sintió entonces unas manos frías en su cara y apartó la vista de la mirada penetrante, intentó resistirse, pero no pudo. Pudo si no oler su piel y su pelo tan cerca como estaba, ni una sola gota de sangre manchaba su traje, las manos limpias, ni un solo rasguño o marca en ellas, no eran manos de las que trabajaban duro para conseguir algo, ningún pelo fuera de su sitio, casi perfección y entonces le odió.

Si hubiera tenido allí su espada le hubiera matado porque comprendió que aquel elfo no se había dignado a luchar en la batalla, en la batalla donde habían muerto tantos de sus hombres, aquel elfo ni siquiera se había dignado a defender a su pueblo: solo le había quitado la mordaza.

Aragorn le pegó una patada con furia. El elfo se echó hacia atrás pero siguió de pié y calmado cerca de él con la misma expresión incorregible.

-¡¿Dónde está mi hermano?!¡¿Y mi padre?!- bramó Aragorn.

La ira le corroía, la sangre le hervía en su interior, sentía un odio tal que en un arrebato de furia hubiera matado a todos los elfos allí presentes, aunque él fuera solo uno y desarmado contra más de cincuenta con espadas y arcos.

-Cayeron.

Sí, le habría matado, habría matado a aquel elfo y habría desparramado sus vísceras por aquel suelo dorado. Sentía a la vez odio, ira y dolor.

-Elrond quiere verte.- la expresión del elfo no había cambiado lo mas mínimo, pero era imposible adivinar lo que su cara quería decir.

Aragorn no sabia quien era Elrond ni quería saberlo. No le importaba y tampoco tenía miedo.

-¡Pues tendrás que matarme para llevar mi cuerpo ante él!

El elfo chasqueó los dedos de su mano derecha y elfos de armaduras doradas se acercaron al mástil, aflojaron las cuerdas que ataban las manos de Aragorn y le agarraron fuertemente, le agarraron tan fuerte que le hicieron daño. Intentó escapar, gritó, arañó, y forcejeó pero le fue inútil. Aragorn les odiaba, les odiaba a todos, sólo sentir que le rozaban le repugnaba. Todavía le dolía el golpe de la cabeza, para él eran unas criaturas inmundas y cobardes que preferían dar a pedradas y lanzar flechas desde lejos a un enemigo a batirse en duelo. Y sintió que le arrastraban en contra de su voluntad.

Notó entonces calor en sus mejillas, lagrimas gruesas en sus ojos que le impedían ver bien, dolor, un dolor tan profundo que le impidió estar atento a otra cosa que a eso, era pena, lloraba de tristeza, había perdido a su padre, a su hermano y había dejado atrás su pueblo, su casa, el amor de las gentes que allí conocía. Él no se merecía eso, solo tenía veinte años y ya había perdido todo lo que más quería en este mundo. Y quiso morir. Deseó que aquel Elrond del que hablaban fuese un hombre despiadado y cruel y que nada mas verle decidiera su sentencia. Tal vez la hoguera, pero todo él era fuego y rabia en su interior y solo quería desprenderse de aquel dolor que le asolaba y le dolía más que un puñal clavado hondo en el corazón o llamas quemando su cuerpo.

Se dejó llevar sin resistirse a través de la cubierta del barco y le condujeron pasando una puerta plateada hacia un camarote con vidrieras de colores que representaban flores y plantas: a la penumbra alto y solitario se alzaba Elrond, señor de Rivendel.

-Soltadle.- dijo tranquilo.

Aragorn pensó que Elrond querría matarle con sus propias manos, parecía un hombre frustrado y despiadado y probablemente él también habría perdido varios hombres en la batalla y quería librarse matando al único heredero al trono de Gondor que aún seguía vivo. Pero no fue así. No quiso matarle y a la luz de las velas no parecía tan malo.

Aragorn no aguantaba la idea de que no iba a morir. Él quería morir y librarse de aquel sufrimiento que habitaba en su interior. Volvió a sentir odio, un odio intenso que se avivaba cada vez que sus ojos se cruzaban con los de Elrond.

-Siento todo lo que ha pasado.- decía la verdad, los ojos de Elrond eran sinceros.

Aragorn no entendía lo que estaba oyendo. Los guardias ya le habían soltado y estaba frente a aquella figura alta y esbelta que pedía perdón. ¿Qué sentía el que?¿haber provocado una guerra en la que habían muerto su padre y su hermano?¿haberle atado a un mástil y tratarle como si fuese un botín de guerra? Aragorn le miró con asco. Y ya no le salían ni lagrimas debido a la ira que se apoderaba de él.

-Siento haber mandado a mis hombres y a los vuestros a una batalla tan estúpida y sin sentido.

Aragorn no daba crédito a lo que oía. Se sintió débil, las fuerzas le fallaban y callo de rodillas. ¿Por qué Elrond decía eso? ¿Se estaba burlando de él? Le odiaba.

-Sentirlo no sirve de nada ya...- y nuevas lagrimas brotaron de sus ojos. Lagrimas mezcladas entre dolor y furia.

Aragorn alzó la mirada y miró fijamente a aquel que se erguía delante de él: -¡Jamás os perdonare a ninguno de vosotros!

Y tampoco Elrond dio la respuesta que Aragorn esperaba.

-Lo se- sus ojos miraban serenos :- he vivido muchas batallas y tampoco yo he perdonado nunca a mis enemigos.

Aragorn se quedó perplejo.

-¡Entonces mátame! Lo estas deseando ¿verdad? ¡Quieres ver a Gondor, a tus enemigos, sin rey!

-Gondor nunca ha sido mi enemigo.

Lagrimas, lagrimas aparecían en los ojos verdes de Aragorn cada vez que le oía hablar.

-En...entonces... ¿por qué? ¿Por qué nos has hecho esto...?- las lagrimas se convirtieron en sollozos, pena y rabia entremezclada en ellos. -Era la única manera.

Y Aragorn no pudo aguantarlo más:- ¿Era la única manera? ¡¿Qué era la única manera?!

Se levantó y cogió a Elrond con ira del cuello de la camisa. Elrond era alto, pero Aragorn también lo era. Los guardias desde la puerta desenvainaron sus espadas y algunos tensaron sus arcos. Elrond hizo un gesto con la mano y dijo:- Lo siento, de verdad que lo siento mucho.

Aragorn volvió a notar un agudo dolor en los brazos y una fuerza que lo arrastraba, los guardias de doradas armaduras le volvieron a llevar en contra de su voluntad por los estrechos pasillos plateados del barco pero esta vez hacia la parte más honda, donde los presos reman.