Aquí les dejo la segunda entrega... espero y les agrade...

Disclaimeraplicado...


—Te envidio, frentona. Tienes una gran suerte.

Era la séptima vez que Ino se lo decía. La rubia no paraba de hablar desde que subieron al autobús que los llevaría a su destino vacacional y eso a Sakura le estaba cansando un poco. Por suerte para Sakura y mala para Ino, los chicos habían iban en otro autobús, hubiera sido algo bochornoso para la chica de cabellos rosas tener que soportar también la presencia de ese chico. Sakura trataba de ignorarla sumergiéndose en su libro, una novela de romance y erotismo, como le gustaban a ella.

—Ya me lo habías dicho, cerda—dijo Sakura rodando los ojos, cerró su libro—. Podrías superarlo, por favor.

— ¿Superarlo?—gritó Ino con indignación—. Haber chocado con ese bombón, no cualquiera.

—Para mí fue algo vergonzoso—explicó la chica abriendo de nuevo el libro.

—Es que no lo ves como yo—dijo Ino arrebatándole el libro a su amiga—. Ahora tienes un excelente pretexto para hablarle, no podía ser mejor.

Sakura miró con desaprobación a su amiga, no tenía remedio.

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— ¿Shikamaru?—llamó el rubio a su compañero que estaba sentado detrás de él. Naruto se puso de rodillas y se giró para apreciar mejor a su amigo, ya que a su lado estaba Sasuke sentado.

— ¿Qué quieres, Naruto?—preguntó Shikamaru con un gran bostezo.

— ¿Quiénes eran esas chicas?—cuestionó Naruto muy interesado.

—Hablas de la rubia y la chica que chocó contra Sasuke ¿verdad?—el rubio asintió con la cabeza.

El mencionado no pudo evitar poner un poco de atención a esa plática, no es que las chicas le hubieran interesado o algo así, simplemente siempre, cualquier cosa que lo relacionara le interesaba.

—La rubia se llama Yamanaka Ino, es mi vecina—comentó Shikamaru.

— ¿Y la pelirrosa?—preguntó Naruto con mucho mas interés.

—No sé quien sea, supongo que amiga de Ino—respondió el Nara.

—Demonios—maldijo el rubio. Quería saber el nombre de esa chica, realmente le pareció hermosa.

—Ahora, si ya no tienes ninguna duda, deja dormir.

Shikamaru tomó una manta y se arropo para evitar que Naruto siguiera molestándolo. El rubio miró a Chouji que iba sentado a un lado de Shikamaru, esperaba que él supiera algo más pero Chouji solo elevo sus hombros en señal de que no sabía más que él.

Naruto se sentó bien en su asiento y miro de lado a Sasuke, el cual se encontraba con su reproductor de musica y mirando hacia la ventana. Naruto recargó su cabeza y miro al frente, llegando a la playa lo primero que haría es preguntarle su nombre.

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Para fortuna de todos los estudiantes, el viaje no fue muy largo. La playa solo se encontraba a dos horas de la ciudad de Konoha. Para muchos de ellos, eran viajes que hacían cada fin de semana, pero para Sakura era una maravilla, nunca había ido a la playa así que se sentía ansiosa por verla por primera vez.

Los autobuses se estacionaron en la entrada de un maravilloso hotel, a simple vista podía apreciarse lo lujoso; palmas que adornaban la enorme entrada que tenía, también una fuente que le daba el toque perfecto. Todos los alumnos bajaron con entusiasmo para reunirse en el lobby. Sakura estaba maravillada con todo lo que veía, ya con ver el puro hotel se emocionaba, nunca había estado tampoco en un lugar tan lujoso.

Los profesores a cargo, Kurenai y Asuma se dirigieron a la recepción para poder revisar sus reservaciones. Mientras tanto los alumnos bajaron sus maletas, estaban realmente ansiosos, algunos querían llegar a su habitación correspondiente y descansar, otros no podían esperar para meterse a la alberca o ir al mar.

Ino, por otro lado, no perdió tiempo y comenzó a buscar a su objetivo. Miró por donde estaba el otro autobús y comenzó a buscarlo. No tardó mucho en localizarlo y sonrió con victoria, ahora solo tenía que convencer a su amiga de hablarle.

Y la rubia no era la única con esa idea; Naruto buscaba la oportunidad para acercarse a la joven de cabellos rosas, pero no sabía cómo. Pensó como primera opción que Sasuke le hablara con el pretexto de su aparatoso choque, pero era obvio que su amigo no accedería a eso; le diría que es algo infantil y estúpido, así que descartó esa idea. Pero ya encontraría la forma.

Los profesores llamaron a todos para que se reunieran en el lobby. Ya todos con sus maletas esperaron las indicaciones de sus profesores.

—Bien, son habitaciones de cuatro personas, así que elijan a sus compañeros de habitación—indico Asuma, tratando de hablar lo más fuerte posible para que todos escucharan.

Inmediatamente los alumnos comenzaron a organizarse y elegir compañeros de habitación. Naruto no perdió oportunidad y le indicó –o más bien, le ordenó– a Sasuke que sería su compañero. Él pelinegro solo respondió con un monosílabo, para él no era muy relevante con quien estaría en la habitación.

— ¿Qué tal tu, Kiba?—cuestionó el rubio.

—Seguro, pero también deberás incluir a Shino.

—Seguro.

Naruto miró a Shino por un momento y notó un aura negra a su alrededor, el chico miró fijamente al rubio y simplemente susurró:

—Nunca me tomas en cuenta, Naruto.

Naruto rió con nerviosismo y se alejó un poco de ahí, debía concentrarse en su misión: saber el nombre de esa chica.

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—Obviamente vamos a dormir nosotras juntas ¿Verdad?—cuestionó Ino a Sakura y Hinata.

—Seguro que si—contestó la chica de cabellos rosas.

—Pero, solo somos tres, necesitamos una chica mas—comentó Hinata.

—Lástima que no podamos invitar a un chico—dijo Ino con desilusión.

—Estas muy mal, cerda—dijo Sakura algo irritada.

— ¿Ya son cuatro?—preguntó Kurenai acercándose a las chicas.

—Falta solo una—respondió Hinata.

—Al parecer ya todas tienen sus respectivas habitaciones, así que les tocó suerte y dormirán ustedes tres solas.

La maestra les entregó dos tarjetas, las cuales tenían el número de la habitación y servían como llaves para abrir la puerta. Las chicas se miraron cómplices y sonrieron, al menos tendrían privacidad entre ellas.

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—Entonces, aquí tienen sus tarjetas y el numero de su habitación—comentó Asuma entregándoles las tarjetas a Sasuke—. ¿Ya son cuatro?

—Si, ya somos todos—comentó Naruto abrazando a Sasuke de lado.

—Bien

—Suéltame, dobe—ordenó el pelinegro.

Los chicos se encaminaron a su habitación, la tarjeta indicaba el número 106, por lo cual supusieron que les tocaba en la primera planta. Naruto miró a sus demás compañeros y se dio cuenta que todos subían por el ascensor.

— ¿Somos los únicos que estaremos en el primer piso?—cuestionó el rubio a sus compañeros de habitación.

—Supongo—dijo Kiba.

—Para mí, mucho mejor—susurró Sasuke deslizando la tarjeta en la cerradura. La puerta se abrió y los chicos entraron a la habitación.

Kiba y Naruto corrieron para dejarse caer en las camas matrimoniales que se encontraban ahí. Shino dejo sus cosas en un rincón y miró a sus amigos, mientras Sasuke se asomó por la ventana que en realidad era un balcón, se podía apreciar la alberca y la barra, mas allá se podía ver el mar completo; el pelinegro dio un respiro profundo para llenar sus pulmones de aire puro.

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—Aquí es, chicas—dijo Hinata señalando la habitación 107.

— ¡Qué bien! Necesito descansar un poco—comentó Sakura acercándose a Hinata—. Apúrate, cerda.

Las chicas se burlaron levemente al ver a su amiga jalar su enorme maleta, que más que para vacacionar, parecía que se había mudado.

—No entiendo para que trajiste tantas cosas—comentó Sakura acercándose a Ino para ayudarla con su maleta.

—Venimos a la playa, nunca sabes que se te puede ofrecer—respondió Ino deslizando la tarjeta para abrir la puerta.

Las chicas entraron y se maravillaron al ver la hermosa habitación, dos camas matrimoniales con un buro y una lámpara; un baño personal, un lavabo y peinador. Enfrente de las camas una gran televisión pantalla plana y a un lado una mesita con un par de sillas. Sakura se acercó al balcón y apreció el panorama que le ofrecía, se emocionó y sonrió como niña chiquita al ver a lo lejos el mar.

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— ¿Sasuke?—llamó Naruto a su amigo—. ¡Ayúdanos con las maletas!—gritó.

—Ya voy.

Sasuke rodó sus ojos con cansancio y se metió a la habitación de nuevo, ya tendría tiempo de apreciar bien todo. Sakura miró al balcón de al lado, había escuchado una voz que le resultaba familiar, pero no vio nada ni a nadie.

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—Creo que ya acomodamos todo, ahora si vamos a la playa—gritó Ino muy efusiva.

—Si, quiero ir a ver el mar—dijo Sakura con mucha ilusión.

—Nunca habías venido ¿Verdad?—preguntó Hinata muy emocionada por su amiga.

Sakura negó con la cabeza y sonrió con emoción, por fin conocería el mar. Desde pequeña su padre le había prometido que irían, pero por una u otra razón, nunca pudo cumplirle. Recordar eso hizo que Sakura se pusiera seria, aun extrañaba demasiado a su padre y una sensación extraña la invadió.

—No te pongas así, frentona—dijo Ino comprendiendo el estado de su amiga—. Vamos a la playa.

—Si, veras lo linda que es—agregó Hinata.

Sakura agradeció el intento de sus amigas y sonrió feliz, a pesar de todo, siempre tendría a sus amigas que la levantarían si ella cae y eso realmente le hacía llenar ese vacío que sentía en ocasiones.

—Bien, vamos—dijo Sakura ya más animada, caminó y abrió la puerta con gran apuro.

Ino y Hinata sonrieron ante la actitud de su amiga, pero su sonrisa se borró al escuchar un grito en el pasillo.

Se levantaron y corrieron a la salida para ver que había pasado y grande fue su sorpresa al ver cómo, de nueva cuenta, Sakura había tropezado con aquel pelinegro sexy.