Hola gente, como están? Me alegré mucho al leer sus comentarios y hacer que se sintieran identificadas, porque esa era la intención ;)

Bueno… aquí el cápitulo 2.


Mis hermosas amigas se ofendieron porque yo las invité a mi casa y luego me dormí. Ellas me excluyeron de manera absoluta de su conversación y no les reproché nada.

Tampoco lo haré en esta ocasión, puesto que lo que menos quiero en este momento, es generar una discusión. Me duele mucho la cabeza.

Lo único que hago es asentir y disculparme, fingiendo que realmente me importa lo que me están diciendo. De seguro lo olvidarán en 3… 2…

-Bueno, como te iba diciendo, Uryuu-kun…

Soy tan buena en esto de predecir.

Sigo mirando por la ventana, intentando no volver a dormirme… cuando el sonido del timbre me distrae.

¡Oh glorioso aparato que has sido instalado en mi puerta!

Bajo rápidamente para abrir la puerta, y cuando veo esa cabellera roja que parece una piña salto de felicidad.

-¡Renji! –grito antes de abrazarlo fuertemente.

-¿Ru…Rukia? –me dice un tanto confundido, lo cual no me extraña, ya que no suelo ser tan cariñosa.

-Lo siento –dije mientras me alejo y le hago un ademán para que pase- es que estoy con Orihime y Rangiku y no soporto un segundo más entre esas dos mujeres.

Renji se ría de mis expresiones y yo me río también. Qué bueno que justamente hoy se le ocurrió pasar por mi casa.

-¿Y Tatsuki? –le pregunté mientras subíamos por las escaleras.

-Está dando una clase de karate a los niños de la escuela Seika.

Asentí. No me molestaba estar con ellos dos, ya que no eran la típica pareja melosa que te hace sentir que estás interrumpiéndolos con tu presencia. Es más, es muy divertido verlos porque siempre se dan palizas (muy suaves de parte de Renji, muy duras de parte de Tatsuki) y ver a Renji actuar como un perrito faldero que hace todo lo que su dueña le ordena no tiene precio.

-¡Hola chicas! –dice el idiota tan estrepitosamente que casi me deja sorda.

-Hola cabeza de piña –le contesta Rangiku.

-¿Cómo estás Renji-kun? –dijo Orihime.

-Muy bien, gracias –responde mientras se tira en mi cama y se acomoda plácidamente- Vine porque tengo que contarles algo… y además porque estoy muy aburrido.

-Nos haces sentir tan especial –dice sarcásticamente Rangiku.

-Calma gatito, cálmate –dice mientras le hace ademanes con las manos- ¿Recuerdan a mi primo?

-Tienes doce primos –dijimos Orihime y yo al mismo tiempo.

-El que fue a la escuela primaria con nosotros, y luego se mudó a Osaka.

-¿El de cabello anaranjado? –pregunto eso, ya que era lo único que recordaba de ese chico.

-Sí, ese. Bueno, su nombre es Kurosaki Ichigo, y se quedará en mi casa por un tiempo.

-¿No era ese el que te gustaba? –le pregunta Rangiku a Orihime.

Orihime inmediatamente se pone roja.

Ahora lo recordaba mejor. El chico del cabello naranja fue el primero que le gustó a mi amiga. Nunca llegué a conocerlo, ya que no iba a la misma clase que ellos. Tampoco quise… porque de niña, Orihime era igual de molesta que ahora, cuando a chicos se refería.

Me había hartado tanto con ese Kurosaki que me cansé se él sin siquiera llegar a conocerlo.

-¿Por qué te pones roja? –pregunta Renji- No puede seguir gustándote, ¿verdad?

-No, no es eso –responde ella- es que… cuando se mudó, me enteré que él sabía que yo estaba loca por él. Así que me siento algo avergonzada.

-Orihime eso fue hace mucho –le digp intentando calmarla.

-Además, él no debe ni recordarlo –me ayuda Rangiku.

-Bueno –acota Renji- en realidad él siempre contó con una gran memoria, así que dudo que lo haya olvidado.

Rangiku y yo lo miramos con el desdén más fuerte que tenemos.

¿Acaso es idiota? Orihime se pone aún más roja y él nos mira sin entender lo que pasa. Mierda, yo quiero mucho a Renji, pero a veces, su poca sensibilidad me vuelve loca.

Menos mal que Tatsuki no es del estilo de Orihime, porque sino viviría sufriendo.

-Cambiando de tema –dice Rangiku intentando salvar la situación- ¿Qué estudiarás tú, cabeza de piña?

-¡Ya te lo he dicho como treinta veces!

-Es que siempre se me olvida, je, je –dice ella poniendo su sonrisa más inocente.

-Profesor de gimnasia. No es algo muy difícil de recordar.

-¿Y cuando comienzas? –pregunta Orihime.

-Dentro de dos semanas… ¿Y ustedes?

-Yo empiezo el próximo mes con las clases de contabilidad –dice Orihime un tanto emocionada.

-Yo tendré el examen de ingreso para el profesorado de inglés la próxima semana.

-¿Y no deberías estar estudiando? –le pregunto.

-Muy bien dicho. Debería.

No puedo evitar reírme. A veces no sé si preocuparme o entretenerme con el hecho de que Rangiku es tan descuidada.

-Además –agrega ella- sino funciona… estudiaré sexología.

Renji se pone totalmente rojo. Que tonto. Como si no la conociera. Aunque yo por mi parte… la imagino más en ese rubro que como profesora de inglés.

-Rukia-chan, ¿Cuándo irás a la universidad de medicina? –me pregunta Rangiku.

De repente lo recuerdo.

-¡Mañana! –Exclamo asustando a todos- ¡Aún no he preparado nada! ¡Largo de aquí!

Obligo a todo el mundo a levantarse y los hecho de mi casa. Ellos me conocen, saben que no me importa sacarlos a patadas si es necesario.

Tomo mi mochila nueva de Chappy que mi padre me regaló y guardo mis libros y cuaderno (también de Chappy).

Mañana será un día emocionante. Ya aprobé el examen de ingreso, así que estudiaré medicina. Quisiera ser oncóloga, pero también me interesa cardiología… aunque según mi madre, esa decisión la sabré dentro de unos años, entonces no debería preocuparme.

No me había dado cuenta que era tarde hasta que vi por la ventana y ví las estrellas.

-A la mierda… ¿Qué hora es?

Son las ocho de la noche. No es tan tarde. Creo que me ducharé y luego cenaré algo para después dormir… Pero pensándolo bien… con estas ansias que tengo no creo que me sea posible dormir.

Trato de no pensar en ello y hago todo lo planeado. Me baño, y bajo a cenar con mis padres que acaban de llegar de su viaje de descanso. Una terminada cena, lavo los platos y subo hacia la habitación, pero encuentro mi celular con un mensaje.

Cuando veo quien es el emisor, mi estúpida sonrisa se libera opacando más de la mitad de mi rostro.

"Mucha suerte mañana en tu primer día! ;D"

Estúpido Ashido. Ahora sí no dormiré un carajo.


Mierda. Mi predicción fue correcta. No pegué un puto ojo en toda la noche… y ahora tengo un humor de mierda. Que genial forma de comenzar la universidad.

Siento unos golpes en mi puerta.

-Rukia, levántate. Te hice el desayuno.

-Ya voy, mamá –digo mientras me levanto.

Busco la ropa que preparé anoche y le hecho una nueva ojeada. Quiero que defina bien mi estilo.

Una vez vestida, bajo las escaleras y me encuentro con mis padres. Pero cuando me siento veo que mi madre me mira de forma nostálgica mientras me sirve el desayuno.

-¿Qué te pasa? –le pregunto.

-Nada… es sólo que… -me dice mientras evita mi mirada- pareciera ayer cuando empezabas el jardín de niños y hoy… ya eres toda una mujer.

-Cálmate, Hisana –le responde mi padre- Estará viviendo aquí por un tiempo, no es como si ella se fuera completamente de tu vida.

Por el tono de voz que mi papá está usando noto que el también está algo triste. Soy su única hija, así que lo entiendo. Les sonrío. Debe ser difícil dejar a tu pequeña irse.

-Estarás bien, mamá, no te preocupes.

4343

Mentí. No estoy bien.

Estoy completamente aterrada. No conozco a nadie, no sé dónde ir, mi mal humor está empeorando… quiero volver a casa.

De repente alguien me empuja y hace que tire mi celular.

-Lo siento mucho –dice una voz masculina detrás de mí.

Cuando quiero darme cuenta veo al misterioso chico de espaldas tomando mi celular.

-Toma –dice mientras me lo alcanza- lo siento, soy muy torpe.

De repente mi mundo se detiene. Es el chico más guapo que he visto en mi vida. No puedo explicarlo, pero una electricidad extraña corre por mi cuerpo. No me había sentido así desde… desde Ashido.

-No importa, está bien –dije con una sonrisa al momento en que recapacité- yo también soy torpe la mayoría del tiempo, así que no te preocupes.

Él se ríe. Por Dios… que hermosa sonrisa.

-¿Estudiarás aquí? –me pregunta.

-Sí. Estudiaré medicina… ¿Qué hay de ti?

-Psicología.

-Genial, ya tendré a quien recurrir cuando me vuelva loca.

-Ja, ja, ja eres muy graciosa.

-Gracias –digo con una muy estúpida sonrisa.

-Bueno… debo irme ahora, pero… fue un placer conocerte… eh… tú…

-Ja, ja, ja Kuchiki Rukia –digo mientras estiro mi mano.

-Shiba Kaien –dice mientras la estrecha.

Luego se aleja mientras me saluda agitando su mano. Valla… realmente este chico me sorprendió. Su cabello oscuro, sus ojos azules… me fascina.

Pero de pronto veo a mucha gente yendo para sus aulas y me doy cuenta que debería hacer lo mismo… la lástima es que no sé a dónde ir.

Inmediatamente veo a una chica llevando uno de los libros que yo también tengo.

-Disculpa –digo tocando levemente su hombro.

Ella se voltea hacia mí y me muestra una mirada tan fría que me da escalosfrios.

-Que quieres –valla, que amable.

-¿Dónde es el salón para los estudiantes de medicina? –le pregunto de mala manera.

La chica de cabello verde resopla y se voltea –Aula 5D- dice mientras sigue caminando.

-Gracias –le digo con el mayor sarcasmo que puedo improvisar.

Sigo a la multitud que se dirige hacia ese salón. Veo que somos demasiados… pero la realidad es que sólo una pequeña parte de esta multitud llegará a graduarse. Realmente quiero pertenecer a esa pequeña parte.

Entro al salón, el cual es enorme, y mi emoción aumenta. Pero la gran cagada es que no hay muchos asientos… y no quiero sentarme en el suelo.

Ahí hay uno. Pero está muy lejos del pizarrón… aunque, viendo cómo no van quedando asientos disponibles, creo que no tendré opción.

Voy rápidamente hacia él. Este traserito no se sentará en el suelo, claro que no.

Pero voy tan empeñada en conseguir ese asiento que no me doy cuenta que piso a alguien.

-¡Hay enana de mierda!-me grita el dueño del pie.

-Lo siento mucho –digo mientras me siento- Aunque tampoco es para tanto –le digo con recelo-

-¿Cómo haces para pesar tanto siendo tan pequeña?

¿Qué acaba de decirme éste imbécil?

Lo miro con un odio impresionante pero luego pienso bien. Necesito darle una buena respuesta.

-¿Y tú cómo haces para ser tan alto y fornido si en realidad eres un debilucho que no soporta el pequeño pie de una chica?

-¡Cállate, pequeña zorra!

-¡Cállate tú, estúpida cabeza de zanahoria!

-¡No me llames así, enana!

-¡No me digas enana, idiota!

-¡Mejor cállense los dos! –oigo gritar al profesor. Todos están mirándonos… que vergonzoso.

Maldito cabeza de zanahoria con su estúpido pie débil. Me avergonzó frente a toda la clase y frente al profesor.

Qué bueno que Kaien no está aquí, o realmente querría morir.

Continuará


Espero que lo hayan disfrutado! Besos!