Hacia ya un mes que su esposo había llegado mortalmente herido al hogar montado sobre su fiera. Lo cuido y lo trato con sumo esmero con ayuda de todos sus conocimientos pero aun así seguía en estado grave. Ella le había advertido que su gran afán por el conocimiento un día iba a causarle problemas un día.

-Pero Lavia fue ese mismo afán el que me atrajo hacia ti.-aun en aquel estado el nunca dejo de sonreír.

El poder que poseía Lavia se llamaba Stargo , el cual le permitía leer a las personas, desde su nacimiento hasta el presente. Ella había quedado cautivada al utilizar su poder en su esposo antes de conocerlo , cuando sus caminos se cruzaron en una biblioteca. Era un hombre maravilloso y iba a ser un buen padre para su hija.

Con los recuerdos como combustible para incentivarse ahora Lavia de McGarden se encontraba a regañadientes lejos de su hogar. Estaba sobre la fiera de su esposo atravesando un bosque en dirección a un lugar conocido en Escocia. Magnolia, la famosa cuidad portuaria. Su esposo la había mandado allí.

Inicio flashback

-Debes ir, cariño.

-Rotundamente no, me niego. Por tu estado y por la bebe. ¿Acaso no piensas en ella?

-Claro que lo hago! Lavia préstame atención -sostuvo mi mano con firmeza- se que es difícil de entenderlo ahora pero debes ir, ahí rescontraras la ayuda necesaria. El viaje sera una prueba.

-¿Prueba? ¿ Ayuda de quien?

- O tal vez ella te encuentre a ti.-dijo para luego besar mi mano.

Fin flashback

Y el muy taimado había usado un hechizo de persuasión para que ella aceptara.

El día estaba resultando agradable, soleado y el viento acariciaba su piel marfileña con calidez.

Los habitantes del bosque correteaban y aleteaban de aquí para alla. Los arboles mas alto formaban un techo de hojas verdes que mantenía a la mujer embarazada en frescas sombras y hacia un juego de luces a través de los huecos de las hojas.

Según un viajero hosco con el que se había encontrado dos horas atrás faltaba media hora para llegar a la cuidad.

La sombras estaban tan frescas... tan frías...tan hirientes.

Lavia sintió una irracional inquietud alarmante. No fue solo ella, la fiera se detuvo en seco desenfundando sus afilados dientes y gruñendo a la par que retrocedía un poco.

-Me sorprende que tu marido aun viva.

-¿Quien eres?

-Los humanos insignificantes como ustedes no tienen que meterse en asuntos mágicos, fue un necio al intentar robar algo que es mio. - el desprecio y la sorna vibraban en la voz misteriosa.

Un sombra apareció a unos metros suyo. Era un hombre , cabello negro que hacia juego con sus inquietantes ojos como onix, vestía una túnica de negra y blanco. El gesto de su boca le confería a su rostro un aire de maldad y superioridad.

Todo el bosque se sumió en una anormal quietud, ansiedad flotaba en el aire proveniente de los animales y de hasta de la misma naturaleza.

El comenzó a acercarse y Lavia no puedo hacer nada pues su cuerpo estaba paralizado por el miedo en cambio la fiera si reacciono ,respondiendo a sus instintos salvajes el animal se sacudió ,tirando a Lavia al suelo, y huyo. Lavia no sintió dolor puesto que el sentimiento de pánico opacaba todo lo racional.

Como si con el golpe su poder hubiese despertado, este se activo, hecho que hizo que el hombre abriera los brazos y se mostrara en toda su arrogante majestuosidad oscura.

Stargo extendió ambiciosamente su poder de alcance.¿Que estaba sucediendo?

La respuesta llego de inmediato. Estaba almacenando información. Sobre la figura del hombre aparecieron letras ,si bien eran elegantes también reflejaban dolor.

"Amor, tragedia, muerte, vida ,maldición, deseo, misión, venganza, ambición, poder"

Mientras Stargo se mantuvo activo Lavia intento hacer un cierre forzoso debido a la sobre carga de información que sentía en su cuerpo mas no pudo hacer nada al respecto, por primera vez estaba sometida a ante poder.

Cuando el hombre oscuro estuvo lo suficientemente cerca se acuclillo ante la mujer. Se estaba tomando su tiempo, se movía con la tranquilidad propia de quien cree que tiene todo bajo dominio.

Extendió una mano hacia ella y su cuerpo reacciono. Stargo se desactivo. El desasosiego la embargo. Su vida comenzó a titilar ante la cercanía de aquel ser. Su vida y...

-Tu marido ya sufrió ahora te toca a ti, cargaras con las consecuencias de sus actos.

De repente el se detuvo, sorprendido.

-Tu- los ojos le brillaron de una forma tenue- Estas portando una vida -la palabras sobre su estado fueron dichas con odio y admiración a la vez por la nueva e inocente vida que moraba dentro de la mujer.

La mención de su hija no nacida la saco del estupor en el que se encontraba como un hechizo. Con su cuerpo en un estado entumecido abrazo rígidamente su vientre protectoramente, el hombre al ver aquella acción alzo las cejas con diversión pero su gesto se esfumo al mirar fijamente su vientre.

-¿Ella...? ¡Maldita seas humana!

Antes de que la mano de el impactara contra ella un rayo de luz cayo del cielo raso interponiéndose entre ellos.

La luz cubrió a la mujer como una manto.

- No tienes que temerme.- la voz denoto la armoniosidad que solo los seres mágicos poseían.

Y con solo esas suaves palabras toda la tensión del cuerpo acumula por los reciente sucesos se desvaneció. No era otro demonio que venia a atacarla.

Lo que sus ojos humanos asimilaron fue a una niña de cabellos rubios y lo que se le confería un halo épico era lo que mostraban sus ojos. Ojos poderosos y amables .

Era una fae. Pero todo paso a un segundo plano cuando su magia se activo de la nada como había sucedido con el mago oscuro .

Las letras que se movían por el cuerpo del ser eran de una caligrafía hermosa y doradas. Pero cuando su magia completo el reconocimiento , Lavia ya se sentía desbordada.

"Amor, maldición, muerte,poder,aventura, amistad, dolor, tragedia, vida, valor"

-Tu y... el...- a Lavia se le escapo un sollozo de pena. El mago y la hada poseían tanto poder como marcas que los sucesos habían dejado en ellos.

La niña dorada la miro con comprensión.

-Tranquila... Vengo a ti para ayudarte por que el Padre Celestial así desea de sea.

-La quiere m-matar...mi hija.

-No -la niña se acerco hasta la mujer para tocar el vientre con adoración.- Yo la llevare a un lugar seguro.

La luz que las envolvía vibro al recibir un impacto desde el exterior, había una neblina negra que las acechaba.

"Mavis" la voz del mago que flotaba en el aire era espeluznante, horrible.

-Escúchame -la niña respiro trabajosamente - esto no es solo por lo que hizo tu marido, tu hija tiene un propósito especial.

"No tenias que haberte metido en esto." Fue la única advertencia que hubo.

La tierra y el cielo se contaminaron de oscuridad con un estallido. Las sombras brotaron del suelo ,ahora seco y sin vida, gimiendo tortuosamente de su despertar y se acercaban todas ellas a la esfera para golpearla con desesperación y locura.

-Salire!

Ante la orden luz se trasformo en una esfera que se impulso hacia el cielo con un destello que derribo a varias sombras. Lavia agradeció el poder calmante que había dentro de la burbuja, para su suerte la ascensión se detuvo.

-Justo a tiempo eh..- la voz de Lavia le fallo y la sonrisa de su rostro tembló. Observo a la niña dorada que miraba a través de la esfera con intensidad- ¿No se detendrá, cierto?

Mavis asiento solemnemente. Un ruido proveniente del cielo las hizo mirar hacia el ,siendo testigos de como descendieron siete esferas oscuras que las rodearon moviéndose en constante rotación.

-Lavia.

Reconocería esa voz en cualquier momento y lugar. Con horror vio como su esposo aparecía dentro de cada una de las seis esferas. El mago oscuro se encontraba parado encima de una en ese momento.

-Eres un monstruo.

-Me han dicho cosas peores y en respuesta tu pregunta no formula...si ,son una ilusión ,solo cinco de ellas.

-Zeref para con esto- Mavis salio de la burbuja e intento aproximarse a las esferas pero monstruos se interpusieron en su camino.

Con un gesto abrupto de la mano del mago cinco de las burbujas se desvanecieron ante la mirada horrorizada de la mujer.

Lavia cayo de rodillas en la burbuja e imploro ayuda a Mavis.

-Por favor! Salva a mi marido...

-No puedo- la niña sonaba desesperada- estoy aquí por tu hija pero tienes que aceptar mi ayuda.- dicho esto la hada siguió luchando con mas monstruos que se acercaban para asediarla.

Lavia golpeo la burbuja con histeria. La hada protegería a su hija pero no a su marido y a ella. ¿Que clase de ser de luz era? .Daria todo por proteger a su marido y poder seguir amándolo por siempre, simplemente tenia que negarse a que la bebe naciera. Podían tener otro bebe mas adelante iban a tener mucho tiempo para eso, hasta podrían tener mas hijos. Serian felices si tan solo..

-Dictum!

Lavia no lo había percibido el causante de todos esos malos pensamientos se debía a las sombras que habían ingresado a la burbuja y se habían adherido a su piel.

Zeref gruño con fastidio : -Que entrometida eres, Mavis. La mujer estaba teniendo una pensamientos bastante interesantes.

Lavia miro a aquel ser oscuro sintiéndose ultrajada. Se intento serenar internamente diciéndose que todo lo pensado anteriormente no fue su obra y miro a la ultima burbuja que quedaba como si su vida fuera en ello para comunicarse con su marido a través de la mirada ,mientras el caos se movía alrededor de ellos.

"Yo...lo siento...siento vergüenza de lo que..."

"Ah mi amor ,no te sientas mal pues seres oscuros como este disfrutan y se alimentan del dolor que causan"

"Lo odio...yo maldigo el día en que se cruzo en nuestras vida"

El negó con tristeza y toco la burbuja en la que se encontraba confinado.

"No digas esas cosas, Lavia. Tienes que perdonar a los que nos han hecho daño para así poder tener calma en tu alma, así dice nuestro Padre Celestial. Y se que esta niña nos guiara a un camino de paz que normalmente no encontraríamos"

"No digas eso! Nosotros aun podemos.."

"¿No puedes sentirlo? El fin se acerca y no podemos ir en contra de algo tan que único que nos queda por hacer es tomar la mejor decisión.."

Antes de que terminara de hablar el mago oscuro rompió la burbuja en la que se encontraba el hombre con desbordada furia.

-..para nuestra hija- termino de decir Lavia entre el llanto mientras veía como su marido caía hacia las sombras. Inspiro profundamente repetidas veces y mirando al mago oscuro con pena, declaro con poder.

-Hada, acepto tu ayuda.