Muchas gracias a todos los que leéis, seguís y comentáis el fic. Me hace muy feliz.

Los primeros días en Howarts pasaron rápidamente. Tras la ceremonia de las casas en el gran comedor, los profesores se dedicaron a repetir lo importante que era aprobar los TIMOS. Y aunque para el noventa y nueve por ciento de los alumnos quedaban siglos para los exámenes, para Hermione estaban a la vuelta de la esquina. Por eso, cuando todos los demás estaban aún contándose las vacaciones, Hermione ya había hecho un horario de estudios que implicaba tres horas diarias en la biblioteca. Y lo cumplía a rajatabla.

-Hermione, en serio, relájate, los exámenes ni siquiera están cerca- Le comentó Ron una tarde en la sala común de Gryffindor mientras jugaba al ajedrez mágico con Harry.

La chica ni siquiera levantó la nariz del montón de libros que tenía sobre la mesa para contestar.

-Puede, pero ya tenemos que hacer una redacción de historia de la magia, practicar un hechizo para encantamientos y otro para defensa contra las artes escuras y yo además tengo que hacer una lectura para Artimancia.- dijo apuntando al pelirrojo con la pluma- Además, Ron, ahora eres prefecto y deberías dar ejemplo

-Déjalo, Ron. No aprobaríamos la mitad de las asignaturas si no fuera por ella- dijo Harry

-No claro, porque nosotros tenemos algo más de vida

Hermione cerró los libros dando un golpe y mirando a Ron echando chispas con los ojos se levantó.

-Eres un idiota, Ronald Weasly- dijo al pasar por su lado en dirección a las habitaciones de las chicas.

Harry le fulminó con la mirada.

-Pero si era broma- se excusó Ron encogiendo los hombros.

Hermione cerró la puerta de su cuarto con un portazo. Estaba hasta arriba de deberes, los exámenes a la vuelta de la esquina y además tenía que patrullar para controlar a los alumnos. Y por si eso fuera poco Ron se dedicaba a meterse con ella cuando lo único que hacía era ayudarle con los estudios y defenderle de los ataques de Malfoy. Estúpido Ron y estúpido Malfoy. Aún recordaba el incidente del tren. Hizo una mueca al recordar la verdad que Malfoy le había echado en cara. Esa manera ruda de poner la mano sobre su nuca...

En ese momento decidió aprovechar una de las ventajas de ser prefecta. Cogió su bañador rojo, al que su madre había cosido un león dorado en el hombro izquierdo, una toalla, se hizo un moño alto y salió hacia el baño de prefectos

Draco había pasados sus primeros días en Howarts tratando de averiguar dónde estaba la sala de los menesteres. Había dado vueltas y vueltas, había escuchado tras las puertas y había mandado lechuzas suficientes para tapar el cielo de Londres entero.

Cuando finalmente la encontró pensó que tendría echa la parte más dura del trabajo. Pero no. Llevaba horas inclinado delante del armario evanescente intentando comunicarlo con la pareja que tenía en el callejón Nocturn. Pero era imposible. No encontraba la manera. Todos los días desaparecía de la sala común de Slytherin para intentar arreglar el armario. Tarea a la que su padre contribuía enviándole cartas presionándole cada semana.

No entendía que el primer interesado en arreglar el armario era él. Cuanto antes entraran los mortífagos en Howarts antes cumpliría con su misión y podría irse lejos del colegio. Entonces se uniría a su padre y a los demás mortífagos para librar al mundo mágico de los sangre sucias y poner a los sangre puras en su sitio. Por encima de los muggles.

Pero eso sería cuando arreglara el armario, y de momento, era una misión imposible. Draco estrelló contra el suelo una copa de cristal que encontró por ahí. ¿Por qué coño no era capaz de arreglarlo? Se levantó enfadado y salió de la sala de los menesteres de camino al baño de prefectos. Necesitaba pensar y en la sala de Slytherin era imposible. Con Pansy revoloteando a su alrededor y Crabbe y Goyle siguiéndole a todas partes. El baño de prefectos le daría la intimidad que necesitaba.

Al llegar le dijo la contraseña a la estatua que cubría la puerta, utilizó su magia para ponerse un bañador y entró. El baño de prefectos era una enorme estancia con una piscina ovalada con el borde de oro. Rodeando la piscina había decenas de grifos escupiendo agua formando pequeñas cascadas. Las paredes estaban adornadas con vidrieras de colores brillantes que representaban sirenas saltando en el mar. Todo esto hacía que la estancia estuviera iluminada con luces colores que creaban un ambiente mágico. Era un lugar perfecto para relajarse.

En cuanto Draco echó la primera ojeada supo que no estaba solo. Bajo uno de los grifos había una chica. Por encima del agua sobresalía una espalda blanca y torneada coronada por unos tirantes rojos. Un cuello largo y blanquecino y, por último, un moño deshecho de pelo rizado y castaño del que caín gotas de agua que rodaban suavemente hasta su espalda.

"¿Quién es esta y por qué no me la he tirado ya?" Fue lo único que Draco pudo pensar mientras avanzaba decididamente hacía ella.

Hermione se giró al oír los pasos y no pudo más que gritar al ver a Malfoy acercándose a ella con paso de depredador. ¿Es qué los imbéciles la perseguían?

-!Malfoy! ¿Qué haces aquí?- gritó Hermione sumergiéndose más en el agua, avergonzada.

-La pregunta correcta sería que haces tú estudiando en este colegio, Granger- replicó Malfoy acercándose a la piscina. Se inclinó sobre el borde justo al lado de la chica- Y este es el baño de prefectos y por si no te has enterado soy un prefecto. Asique es mi baño.

Hermione le miró desde el agua con rabia y salió por la escalera más cercana. Caminó hacia Malfoy cubriéndose todo lo que podía. Pero Draco apreció perfectamente como el bañador mojado contorneaba sus curvas antes de que la chica se pusiera frente a él, goteando.

-Sal de aquí, Malfoy. Yo he llegado primero

- Si las leyes mágicas fueran justas ni siquiera estarías aquí así que largo, Granger- dijo él agachando la cabeza para mirar fijamente a los ojos brillantes de enfado de la Gryfindor

Estaban cerca, demasiado cerca. Y llevaban poca ropa, muy poca. Hermione podía apreciar como su abdomen marcado se contraía con cada respiración. Cómo clavaba sus ojos en ella.

-Ni en tus mejores sueños- Le replicó Hermione sin apartar la mirada.

Draco rió estridentemente.

-Si esto fuera mi sueño tu no serías una mojigata sabelotodo y llevarías mucha menos ropa- Draco cogió un mechón de pelo mojado que se escapaba del moño de la chica y se lo metió tras la oreja socarronamente-aunque quizás ese sería también tu sueño.

Hermione se quedó paralizada durante unos segundos al sentir la mano de Malfoy tras su oreja. Sus ojos color tormenta la tenían paralizada. Estaban tan cerca que podía oler su colonia, casi podía sentir su aliento. Hermione se mordió el labio nerviosamente provocándose un pinchazo que la sacó de su parálisis. Recuperó la compostura y resopló sonoramente mientras se cubría con la toalla.

-¿Sabes que? Quédate. Preferiría bañarme en un lago de sirenas furiosas que contigo.- la chica caminó hacia la salida- Además, no creo que en esta sala quepa nada más que tu asqueroso ego. Ten cuidado, no vaya a aplastarte- Hermione se apoyó en la puerta y se giró hacia él antes de salir- O mejor no lo tengas.

La chica cerró la puerta de un portazo y dejó a Draco solo en la estancia con una sonrisa en los labios. Había conseguido cabrearla de nuevo. Había conseguido enrojecer sus mejillas y que soltara chispas por los , junto al agua que le caía sobre la nuca estaba consiguiendo calmar su mal humor.

Debía reconocer que por un momento, había llegado a pensar que la sabelotodo estaba buena. Ese bañador rojo mojado dejaba claro que Granger había madurado para bien. Curvas donde debía tenerlas, piernas largas y piel suave. Solo esos ojos grandes y brillantes eran los de siempre. Si no fuera una asquerosa sangre sucia casi podría pensar que era deseable.

Pero él era un Malfoy, estaba muy por encima de ese tipo de deseos. Por supuesto nunca se fijaría en un ser inferior como una sangre sucia. Ni siquiera se fijaba mucho en nadie. Siemplemente cogía lo que deseaba de las chicas. Al final todas acababan rendidas a sus pies. Asique simplemente hacia lo que quería y pasaba a otra. Se sumergió algo más en el agua estirando los brazos a los lados del estanque. Hablando de deseos... Quizás al volver a la sala común de buscara a Pansy.

Hermione salió enfadada del baño ya vestida. ¿Es que era imposible relajarse? Primero Ron siendo un capullo y luego Malfoy destrozando su único momento de tranquilidad siendo aún más capullo y ególatra. Osea siendo Malfoy. ¿Cómo se atrevía a decirla que no tenía derecho a estudiar en Howarts? Era la mejor de toda su promoción. Encima se lo decía con ese aire de superioridad, taladrándola con esa mirada llena de turbulencias. Posando esa mano larga y suave tras su oreja. Envolviéndola con su olor...La verdad es que Malfoy no estaba mal. Casi podía entender por qué todas las chicas del colegio suspiraban por él. Era alto, con los rasgos afilados y movimientos felinos. Además con ese bañador se podía apreciar como su delgadez dejaba paso a unos músculos torneados. En fin, que sería guapo... si no fuera un niñato consentido, ególatra y cercano al Volvemort. Vamos, si no fuera Malfoy.

Pero lo era, y era un capullo que había roto su único momento de tranquilidad. Y por eso salió del baño completamente furiosa. Tanto que no se dió cuenta cuando Ginny pasó por su lado.

-¡Eh! Hermione, estoy aqui- Le dijo la pelirroja tocándola el hombro- ¿Qué te pasa?-la preguntó al percatarse de su expresión

-Dime una cosa, Ginny ¿todos los tíos son idiotas o esque yo tengo un imán de imbéciles?

- Eso suena a que mi hermano se ha comportado como un capullo- contestó Ginny sentándose sobre el alféizar de una ventana

-No, osea si- Con el incidente con Malfoy, se había olvidado por completo de Ron- Pero no es eso, es Malfoy.

Y Hermione procedió a contarle todo lo que había pasado en el baño.

-Así que Malfoy en bañador ¿eh?- rió Ginny- Y cuéntame ¿todas las niñas que suspiran por él lo hacen con razón o son todo rumores?

-Osea ¿te cuento que Malfoy está siendo un capullo y te fijas en eso?- rió Hermione ligeramente.

-¿Qué? Malfoy siendo un idiota es lo normal. Malfoy en bañador es una novedad - ambas rieron. - Venga, suéltalo.

-No, osea es guapo pero no sé...no me he fijado - Hermione estaba llegando a un punto de nerviosismo importante- Es Malfoy, es un imbécil.

Ginny puso una mano sobre el hombro de su amiga y la miró con una sonrisa

-Eso no quiere decir que no se un chico atractivo

Hermione resopló. El infierno se helaría antes de que ella calificara a Malfoy como atractivo. Al menos en voz alta.

y esto es todo por hoy. Espero que os haya encantado. Contadme que os ha parecido en las reseñas. O si queréis que pase algo en concreto en la historia. Siempre se aceptan sugerencias jajaj