HOla!!! de nuevo aki actualizando capi de este fic lo más rápido que pude, lo iba a subir el jueves, pero un dolor de cabeza me ataco y no pude. primero que nada ARIGATO SHITERUZU a todos los que me dejaron comentarios! no saben como me gustaron, me hicieron sentir increible. No creí que esta historia tuviera tanto pegue nya! me comprometo a no decepcionarlos y subir caps lo mas prono posible X3. Saludos especiales a: Deimey otaku girl, narutojo, yusha; kienes me dejaron comentarios muy pero muy lindos! se los agradezco en serio! un mega saludo a mi adorada titxutemari, a quien le digi: "lok! este fic es tuyo!" Besos a todos, por favor sigan comentando, que me ha encantado todo lo q me han escrito.

Pd: Cualkiera que kiera aprender a jugar este adictivo juego, haganmelo saber, yyo con gusto los asesoro!

YATTA!


Golpe Bajo

-(…) terreno peligroso.

El joven shinobi no pudo articular palabra alguna. Recorrió con su mirada sin pudor a la chica que tenía en frente. Su vestido negro y largo llegaba hasta el suelo, de talle "strapple" y entallado al cuerpo, con una abertura que iba desde su muslo hasta el final del vestido, dejando al descubierto las botas que llegaban por encima de sus rodillas. Su cabello suelto, los tacones altos y de aguja le daban una forma perfecta de reloj de arena, resaltando cada una de las pronunciadas curvas de la kunoichi. Ella pudo notar como el Nara la observaba de pies a cabeza y no pudo evitar sentir una gran satisfacción al respecto.

-¿Qué te pasa, niñato?- dijo ella inclinándose todavía más sobre la mesa, dejándolo boquiabierto- ¿Te comieron la lengua los gatos? ¿O ya te acobardaste?

EL chico se quedó estupefacto por unos segundos más. Ella se veía arrebatadoramente atractiva, y, por más cerebro que él tuviese, su mente masculina no podía dejar de disponer toda su atención el cuerpo de su amiga. Pasados un segundo o dos, se esforzó en poner sus pensamientos en orden y contestarle lo más elocuentemente posible.

-Sabaku no Temari, tiempo sin verte.

-Nara Shikamaru, lo mismo digo- dijo Temari tomando asiento y apoyando sus codos en la mesa, y apoyando los dedos de su mano derecha en el dorso de su rostro.

-Veo que una vez más, tu espíritu competitivo te ha llevado a ser coronada la mejor. Seguro has derrotado a más de uno- dijo él, enfocando su mirada en aquellos fríos ojos verdes.

-Precisamente. He vencido a todos los aquí presentes en pocas manos, ganado enormes cantidades de dinero y lujos… Llevo una lista intachable de derrotas y parece que tú te quieres unir a ella- comentó ella triunfante.

-¿Quién te dijo que pienso perder?-retó él.

-Yo- dijo ella señalándose con el pulgar se su mano- Ahórrate el sufrimiento y la vergüenza crío, no querrás manchar tu orgullo de hombre perdiendo ante una mujer. Retirarse en una situación donde se sabe no se puede ganar es muy común en ti Nara.

-Es cierto- admitió él- me retiro ante las situaciones difíciles, pero creo que haré una excepción esta vez. Como te dije alguna vez, un hombre no puede retirarse del campo de batalla ante una mujer.
-¡Ja! Como gustes, Nara… Juguemos entonces…

Los espectadores allí presentes podían sentir la tensión en el ambiente, se notaba que ese juego no era una simple apuesta normal, era una puesta de honor y que venía desde el día en que ellos dos se enfrentaron, y él la dejó ganar. Nadie articulaba una palabra, mientras ellos se estudiaban directamente a los ojos, tal como la primera vez; se conocían perfectamente, y ambos conocían lo gran estrategas que eran, ahora era solo cuestión de ver el papel del contrincante en cada campo, en cada situación, en cada juego y en el azar. Era cuestión de ver, quien era mejor en Black Jack, ¿la veterana o el novato?

-¿Entra la casa o no?- interrumpió el silencio la talladora de turno, con un tono un poco nervioso, viendo si la apuesta iba contra la casa o solo entre ellos.

-No, el juego es contra el caballero aquí presente- indicó Temari.

-¡Hai! Muy bien, inicia la partida. Primero se indica la apuesta a disputar-inquirió la talladora.

-Veamos Nara, ¿qué quieres apostar?- preguntó descaradamente Temari- pide lo que quieras, que igual serás tú el que lo pierda.

Shikamaru meditó un poco. Realmente no le interesaba apostar, sino el simple hecho de medirse con su eterna rival y fuente de locura. Sabía que si pedía dinero, ella se reiría en su cara por cobarde, así que pronto deslumbró algo que podría tener doble provecho, él ganara o no.

-Te propongo algo- inició él- si yo gano, te esclavizarás a mí por un día. Si tú ganas, yo pagaré la misma deuda.

-Interesante- murmuró ella- es una deuda de juego bastante innovadora. Te aplaudo la idea, ya me hacía falta un mandadero.

-¿Aceptas entonces?- preguntó él.

-Por supuesto- sentenció ella, de una manera tal que le puso los pelos de punta a todos los caballeros presentes.

La talladora, no muy convencida de esta partida, procedió a repartir cartas a ambos, una boca abajo y una boca arriba. Ambos procedieron a mirar sus cartas. Shikamaru contaba con un cinco arriba y un cuatro abajo. Ella contaba con un diez arriba, y una carta desconocida para todos los demás. Él busco la mirada de ella, para intentar divisar que reflejaban los ojos de ella. Al encontrarlos, los halló llenos de inspiración y lo que parecía un canto de victoria. Se notaba que estaba preocupado, principalmente por los números bajos que tenía. Al recordar lo que yo le había explicado, divisó una posibilidad de victoria.

-Señorita Sabaku no, Usted cuenta con diez arriba (en este juego en los casinos, el tallador hace públicas las sumas de las cartas superiores de cada jugador), ¿carta? –preguntó la talladora.

-Me quedó- anunció Temari, con una media sonrisa.

El Nara puso su cerebro a trabajar.

-"Debe contar con un número alto abajo, tal así que con un dos se pasaría de veintiuno, lo cual nos lleva a las posibilidades de que sea un diecinueve, veinte o veintiuno. La posibilidad de que sea veintiuno es de cuatro a cincuenta y dos, ya que solo existen cuatro ases en un mazo de cincuenta y dos naipes. Además las posibilidades de que en la primera mano se juegue un as es de 50 a una, por lo que ese número debe ser un veinte- razón rápido la mente del shinobi de IQ de 200- mis chances aquí son, o seguir intentar un "cinco menores" (para lo cual tengo una probabilidad de 28 a cincuenta y dos) o intentar un veinte o un veintiuno, pero para eso necesito…"

-Joven Nara, usted cuenta con cinco arriba, ¿carta?- procedió igual la chica.

-Carta- repitió él.

La joven le tendió una carta boca arriba, la cual era un cuatro.

-Cuenta usted ahora con nueve arriba, ¿carta?

-Carta- dijo él, viendo que la suma de sus dígitos ahora daba trece.

La joven le tendió otra carta boca arriba, la cual era un dos.

-Cuenta ahora con once arriba, ¿Carta?

Shikamaru lo meditó, en total sus números daban quince. Si sacaba un seis o menos, ganaría por cinco menores o por un veintiuno.

-Carta- dijo sin titubear el Nara.

Temari soltó una disimulada risa, la cual él no entendió porqué… Hasta que vio la carta que le tendieron, una Q.

-Parece que gane- murmuró Temari

-¿Cómo lo sabes?

-Entre esas cartas debes sumar por lo menos un veinticinco- comentó ella con una gran sonrisa en su rostro.

El joven Nara estaba anonadado, ¿cómo ella sabía su cifra total?

-¿Es eso cierto, joven?- preguntó la talladora

Shikamaru solo atinó a asentir y mostrar sus cartas que en efecto, sumaban veinticinco.

-La ganadora es la señorita Sabaku no.

Todos a su alrededor aplaudieron, mientras ella simplemente se ponía en pie.

-Eso te pasa por ambicioso- le dijo ella a él- mira, mis cartas apenas sumaban doce.

La chica le enseñó las cartas a él, y en efecto, era un dos lo que había abajo. El shinobi no pudo decir nada, se había humillado por tratar de ganar, ella le venció con una estrategia sencilla; lo engaño con sus encantos.

La gente comenzó a retirarse a otras mesas de juego, mientras Temari se ponía atrás de Nara, y le hablaba acercando sus labios al oído del shinobi.

-Parece que tendrás que pagarme tu deuda- comenzó ella.

-Yo no retiro mis palabras- sentenció él con voz grave- lo que me pidas, lo haré sin réplica.

-Bien, mañana desde primera hora te espero en la entrada de este hotel, serás mi esclavo y harás lo que yo diga…

El Nara tragó un poco en seco, no sabía a qué se refería con eso. Ella lo notó, ya que al momento agregó:

-No te creas tan afortunado, serás mi mandadero y nada más, no te creas tan afortunado, crío. De mí no obtendrás nada, pero yo de ti… Serás un siervo de trabajo para mí, eso te lo ganas por retarme.

Dicho esto, la chica se giró sobre sí misma, desprendiendo su perfume que hipnotizaba al joven, y se marchó de allí.

Me dirigí a donde estaba a él, quien se veía bastante perplejo todavía.

-No por nada la llaman "la Viuda Negra", ella te atrapa y te encierra sin que puedas hacer algo al respecto. No eres el primero que cae ante ella, ni el último tampoco. Ella pareciese se conociera el mazo de memoria, o que te lee la mente…- le dije yo a él, tratando de confortarlo.

-Lo peor es que yo ya conocía su estilo, e igual pareciera que me dejé ganar- rió él, más para sí mismo que para nadie más.


**comentario de la autora: todos los calculos matemáticos son verdaderos en base a un mazo de naipes de 52 cartas, realizados por mi persona.

Atte: U.