Obsession

Hoy ya no estás en tu jaula y no te encuentro
y no te entiendo. Hay, no sé qué paso y a donde huiste
¿Por qué te fuiste? hay ¿Dónde vas?

No te encuentro----Porter

Una joven caminaba de un lado a otro, sabía que lo que había hecho estaba mal, había traicionado al único que protegería con su vida. Había hecho caso de las palabras engatusadoras de ese par de dioses incompetentes. Nunca creyó que algo así pasaría, pero tenía que hace algo, lo que fuera para el señor Hades fuese solo suyo. Quería que dejara de pensar en Pegaso, quería que no recordara sus días con Athena y que su mente, pensamientos, sueños y anhelos estuvieran en ella. Solo en ella.

Quería ver muerto a ese entrometido de Tenma de Pegaso, quería matarlo personalmente, oír crujir sus huesos y ver emanar su sangre. Y después hacer lo mismo con Athena, recibir los elogios y el amor de su señor.

Ella viviría para siempre para él, mataría, torturaría, desafiaría a los dioses y hasta moriría por él. Todo por él. Ese era su más ferviente deseo.

Sabía que lo que pensaba estaba mal, pero quería que fuese solo suyo. Desde años inmemorables, Hades nacía como su hermano menor, pero ahora era distinto y todo por la estúpida de Athena, la cual había pasado a ser la hermana del señor del inframundo y no ella.

Eso no era justo, ella tenía que permanecer siempre a su lado, junto a él viendo como conquistaba al mundo. Y ella Pandora estaría junto a él como la más fiel y la más importante de sus seguidoras. Ella sería su mano derecha, la izquierda y toda las extensiones de su cuerpo, solo ella. Si para eso tenía que terminar con toda la vida de la tierra, con todos los caballeros de Athena, con todos sus subordinados, estaba dispuesta a pagar el precio.

Porque a final de cuentas nada importaba más que su señor Hades, ni siquiera su vida, la cual no era suya si no de Hades, ni sus seres queridos, los cuales solo se limitaban al señor Hades, ni amigos, ni nada. Su vida y existencia siempre tenían que girar alrededor de él. La verdad no le importaba siempre y cuando ella fuera de él y él de ella.

Camino hacia un espejo y se contemplo, toco sus lindos cabellos y soltó una carcajada

-Es solo mío-musito la de largos cabellos negros- y será solo mío-termino con una sonrisa siniestra.

Si era necesario lastimar a Hades, para que este permaneciera con ellas… entonces que así sea. Salió de la habitación y se dirigió donde los dioses gemelos que jugaban como siempre al ajedrez, ya no sentiría arrepentimiento, ni nada por el estilo, no mientras supiera que este era el paso para que el señor Hades resurgiera y se olvidara de los estúpidos sentimientos que tenia, el gran paso para que los dos permanecieran juntos, como siempre debió ser.