SORPRESA... si el capitulo 2 en el mismo dia, es que despues de subir el primero, me di cuenta que era algo cortito, asi que como ya habia acabado el segundo, decidi subirlo tambien, asi os quedariais mas en suspense xddd sin mas
ni Mahou Shoujo Lyrical Nanoha ni sus personajes me pertenecen
Capitulo 2.Heridas
Ya por la mañana una pelirroja abría los ojos, para encontrarse con una rubia que la abrazaba. Se sintió feliz al poder volver a ver su rostro después de tanto tiempo. Despertar junto a ella sin duda, era lo que más feliz le hacia. Rompiendo con cuidado ese abrazo, para no despertarla, se levantó. Tenia que ir a trabajar, así que decidió ponerse en marcha, mucho más feliz que el día anterior. Aun así esa inquietud no lograba dejarla descansar. Algunas preguntas en su cabeza no dejaban de recordarle, por qué Fate-Chan, a pesar de estar muy cariñosa con ella, parecía algo distante. Y esa pesadilla que había tenido aquella noche la ponía más nerviosa. Pensando en todo esto, termino de vestirse, no sin antes volver a mirarla. Parecía un Ángel dormido, sonrió levemente. Al acercarse se fijó en algo que nunca le había visto, parecía como una pequeña quemadura en su cuello. Comenzó a fijarse mejor, y vio otra un poco más abajo. Pero el pijama que llevaba la rubia, no le dejaba ver más.- ahora que lo pienso, Fate-Chan nunca se pone ese tipo de pijama, siempre suele ponerse una camisa de tirantes. Que raro, y ¿esas quemaduras donde se las habrá hecho?¿y con que...?- pensaba confundida, pues no entendía bien el motivo de aquello. Se le estaba haciendo tarde, así que decidió irse a trabajar.
Abrió los ojos, para encontrarse a una pequeña niña con ojos bicolor que la observaba con cariño. Se incorporó.
- Vivio...¿qué haces aquí?- pregunto pasándose las manos por la cara.
- Fate-mama es que quería despedirme.- contestaba la niña con una sonrisa.
- ah...¿vas ya al colegio?- volvió a tumbarse sin dejar de mirar a la niña.
- sí, vita-chan me está esperando para llevarme.- volvió a sonreír.
- pues no la hagas esperar, luego pasare a recogerte.- hablo fríamente, cerrando los ojos, y girándose para el otro lado. La niña se quedó un poco paralizada por aquello, esperando que le diera al menos un beso, como hacia siempre. Salio algo triste, para encontrarse en la puerta con Vita.
- Ah Vivio.- le dijo con una sonrisa, pero al fijarse bien en la cara de la niña no pudo evitar preguntar.- ¿que te pasas Vivio?¿por qué esa cara tan triste?
- es que fui a despedirme de Fate-mama, pero no me dio un beso ni me trato como antes.- bajaba la cabeza.
- bueno...puede ser que este cansada, ha sido muy duro para ella.- contesto la pelirroja, que también pensaba que era algo raro. Caminaron por el pasillo para perderse en la distancia.
Se despertó un poco mareada.- aun me afecta esto...- pensó para levantarse e irse a dar un baño. Abrió el grifo mientras se quitaba la ropa. Se vio reflejada en uno de los espejos que había. Su cara se tornó triste, ya que lo que estaba viendo no le gustaba nada.-Como voy a poder evitar que Nanoha vea todo esto.- Pensaba mientras se giraba para mirarse la espalda.- esto es imposible de disimular, que voy a hacer. Ni mi madre me dejo tantas marcas jamas.- reflexiono. -Espero que aún no se haya dado cuenta... no sé que le podría decir, pero las quemaduras del cuello se ven demasiado.- callo un instante mientras acariciaba su cuello.- ¿qué voy a hacer? Sera mejor ir a hablar con Hayate, al fin y al cabo con el uniforme no se ven.- se metió en la bañera y estuvo un buen rato intentando relajarse. Termino de vestirse y fue en busca de Hayate. En la oficina todo el mundo la saludaba dándole la bienvenida, ella no podía hacer otra cosa que agradecerlo. Pronto llego a la puerta del despacho de su amiga y toco a la puerta.
- Pase...- una voz se escuchó tras la puerta, que se abrió para entrar y saludar.
- Hayate...- comento algo seria.
- Fate-chan... ¿ por fin llegas?, te esperaba para que me hablaras de la misión y de lo que paso...- hablo también bastante seria.
- En realidad, no creo que haya mucho que contar.- dijo esta.
- Pues a mí me parece que sí.- rotundamente le hablo acercándose a ella.
- Hayate...-agacho la cabeza.
- ¿Qué vas a hacer cuando Nanoha se fije bien?.- pregunto la castaña, mientras pasaba una mano por su hombro.
- No lo se... eso mismo me pregunte esta mañana al verme en el espejo.- menciono triste.
- Fate-Chan, me gustaría que me contaras todo lo que ocurrió allí, hasta que te lograste escapar.- sentándose en su silla tras la mesa, la miro fijamente.- toma asiento, por favor.- señalo la silla.
- Hayate... - se quedó un momento callada, para luego afirmar con la cabeza y sentarse.
- Bien y con esto se acabó el entrenamiento de hoy, así que todos a comer.- comentaba una instructora a sus reclutas, que contestaron con afirmación mientras se iban corriendo.
- Nanoha.- una pequeña pelirroja le hablo de lejos saludando.
- ah... ¡Vita-Chan!- exclamo la ojiazul mientras se acercaba.- ¿ocurre algo?- pregunto al ver la cara de la chica.
- Pues no creo... es solo una tontería, pero esta mañana Vivio fue a saludar a Fate-San y parece que la trato algo fríamente.
- ¿Fate-Chan hizo eso?- ponía uno de sus dedos en su barbilla.
- Parece que sí, imagino que estaría agotada y por eso no le dio un beso ni nada como hacia siempre.- dijo tranquilizando a la chica más alta.
- Puede ser, no creo que sea preocupante.- comento la ojiazul.- bueno yo me voy, hablaré con ella de todos modos.- caminaba alejándose de la chica mas baja y despidiéndola.
Se encontró a uno de los magos de la oficina de Fate, y le pregunto si sabia donde se encontraba, este le dijo que había llegado desde por la mañana y había estado todo el tiempo en el despacho de la comandante. Así que se dirigió al lugar donde sus dos amigas se encontraban. Pero antes de abrir la puerta, escucho la voz de la enforcer algo alzada
tras la puerta...
- ¡te estoy diciendo que no Hayate!- exclamo la rubia bastante molesta.
- Fate-Chan... es que es lo mejor, deberías contárselo, sé dará cuenta tarde o temprano.
- Lo sé maldita sea, ya lo sé...- hablo bastante nerviosa.- pero ¿como lo hago?, no es fácil decirle todo lo que ocurrió allí, realmente no sé cómo decirle que...- guardo silencio.
- Pues del mismo modo que me lo contaste a mí.- decía la castaña ya algo nerviosa.
- Sabes que no es lo mismo...- se levantaba de la silla y comenzaba a caminar de un lado a otro.
- Ella, tiene derecho a saberlo... Fate-Chan por dios, no sabes lo mal que lo pase, cuando me entere de que te habían capturado, no podía mirar su cara.- se levantó de la silla.- y a como es ella, ni sé como no se dio cuenta. - apoyo sus manos en la mesa.-Y luego todo el tiempo que pase sin que supiéramos que había sido de ti. Creí que te habíamos perdido, y ¿como crees que yo me iba a sentir al tener que decirle a ella que habías muerto? - volvió a sentarse con cara triste y preocupada.
- Eso no paso, estoy aquí, no estoy muerta ¿verdad?- afirmo mientras seguía dando vueltas por la habitación.
- Eso yo no lo sabia, hasta que hace 3 meses me llamaron diciéndome que habías aparecido.- volvió a levantarse con expresión de enfado.- y luego cuando te vi... ¿que te falto para morir?- dio un golpe sobre la mesa.- dímelo, estabas llena de cicatrices de heridas, estabas desnutrida, jamas pensé que harían algo tan horrible.- dijo con los ojos vidriosos.
- Lo siento Hayate... - bajo la cabeza.
La pelirroja del otro lado, entendía poco de la conversación, solo algunas frases y algunos golpes.- ¿están hablando de mí?... ¿pero que se supone que no me pueden decir? ¿Y como es eso de que la capturaron?- preguntas y más preguntas entraban en su cabeza. Decidió tocar a la puerta y entrar.
- ¡Nanoha-Chan!- exclamo la castaña girándose un poco de espalda y secándose las lagrimas rápidamente.
- Na-Nanoha...- sorprendida la de ojos carmesí, miraba a la pelirroja.
- ¿Se puede saber, que es lo que está pasando?- notaba incomodidad y el ambiente cargado.
- N-No es nada.- cambiaba la rubia su cara por una falsa sonrisa.
- Claro y crees que soy tonta ¿no?- miraba fijamente a los ojos de la enforcer.
- Lo siento Nanoha-Chan... es solo que, teníamos una pequeña disputa.- callo un momento.- no nos ponemos de acuerdo en una cosa, nada más.- decía la castaña ahora mirando para la pelirroja.
- ¿Algo de lo que yo se supone que debería saber, pero que Fate-Chan quiere callar?- pregunto la ojiazul cruzándose de brazos en espera de una respuesta.
- ¿Has estado escuchando la conversación?- pregunto la rubia asombrada.
- No me contestes con otra pregunta Fate-Chan.- la miraba totalmente seria.- quiero una respuesta. Y la quiero ahora.- espero mientras se sentaba
- Na-Nanoha...no...- callo sin saber que decir pasando su mano por la cara.
- Nanoha-Chan... en realidad no es algo que yo te pueda contar.- camino hacia ella.- ya que yo solo soy una intermediaria de lo sucedido.- y se sentó a su lado.
- Pero también tendrás que ver con el tema, ya que parecía que discutíais calurosamente.- cruzo sus piernas mirando para la rubia, que al no ver salida, se dejó caer en el sofá que tenia detrás.
- Nanoha...- se incorporó hacia delante para mirarla mejor.- pasaron muchas cosas en la misión que tuve que realizar, y necesito algo de tiempo, para ordenar mis ideas.- decía agarrándose las manos y frotándoselas nerviosamente.
- Sé que algo ocurrió, es evidente, no es normal que Fate-Chan tarde tanto en una misión, y menos un año entero.- afirmo levantándose de la silla y aun molesta miró a ambas chicas para luego salir del despacho.
- Na-Nanoha...- se levantó para luego volver a sentarse molesta.
- Fate-Chan.- comento la castaña levantándose también de la silla.- ya no te queda salida, debes armarte de valor y contarle todo lo sucedido.
- Lo se... pero Hayate, yo me siento muy rara.- la miraba con ojos confundidos.
- ¿rara?¿ A que te refieres?- pregunto la chica extrañada.
- Tengo mucha ira guardada dentro de mí, y a veces creo que podría explotar.- pasaba sus manos por su cara.- me siento muy nerviosa, todo lo que me hizo esa gente... lograron que yo ahora, sienta odio hacia todo el mundo.- algunas lagrimas contenidas en sus ojos empezaron a caer.
- Fate-Chan.- la miraba sorprendida.- ¿crees que podrías llegar a hacer daño a alguien?
- No lo se... esta mañana por ejemplo apenas si mire la cara de mi hija, cuando vino a despedirse de mí para ir al colegio.- bajaba la cabeza.
- ¿Que me dices?- sorprendida se sentó a su lado.
- No fue nada del otro mundo, solo es que, hacia mucho tiempo que...- cogió aire.- no despertaba en mi casa... y aun creí estar allí, en aquel sitio.- notaba la mano de la castaña acariciar su espalda.- lo peor son las pesadillas.
- ¿Pesadillas?- pregunto alarmada.
- Sí... desde que escape de allí, no hago sino tener pesadillas, de las cosas que me hacían.- las lagrimas bajaban sin compasión.
- Como ¿que cosas Fate-Chan?- la miraba triste intentando comprender como se sentía.
- Pues... por ejemplo cuando me dejaban en la celda totalmente desnuda, justo cuando más frío hacia.- se pudo ver desesperación en su mirada.- o cuando me amarraban en una silla y apagaban los cigarrillos en mi cuerpo...- guardo silencio, pues le era imposible seguir hablando.
- Fate-Chan...- lloraba la castaña mientras abrazaba a la de ojos carmesí.
- Ahora dime... Hayate... como le voy a contar esto a Nanoha.- pasaba las manos por su cara para secar sus lagrimas.
- Ciertamente, debes ordenar tus ideas, y contarle las cosas lo mejor que puedas.- hablaba la chica mientras la miraba.- es normal que sientas odio por dentro después de todo eso.- la miraba a los ojos.- mi consejo es que se lo cuentes, cuanto más mejor.- volvía a acariciar la espalda de la rubia.
- Sabes como soy, no podría repetir esto más de dos veces.- dijo mientras se levantaba.- será mejor que me vaya, me gustaría tomar un poco de aire.- caminaba hasta la puerta.
¿Qué es lo que esta pasando Fate-Chan?¿Te apresaron? ¿te tuvieron raptada vete tu a saber en que sitio? ¿Y que fue lo que allí paso?¿tiene algo que ver con las marcas de quemaduras en tu cuello?-miles de preguntas se hacía la pelirroja mientras caminaba de la mano de su hija.- Tengo tantas preguntas y ninguna respuesta, y tu aun dices que debes poner tus ideas en orden, detesto cuando me ocultas las cosas, no lo soporto. Yo sé que no estas bien, lo sé, tu mirada hoy al entrar en el despacho me lo decía todo.- anduvieron hasta su casa.
- Nanoha-mama...¿ que le pasa a Fate-mama? - preguntaba la niña con los ojos bicolor tristes.
- ¿Por qué lo dices Vivio?- se agachó para encararse con su hija.
- Es que Fate-mama trato muy raro hoy a Vivio.- comento la chiquilla.
- Fate-mama estaba muy cansada hoy, no tienes que preocuparte, anda vamos a darte tu baño.- dijo la pelirroja para que la niña dejara de pensar en aquello.
- Sí... baño, baño...- exclamaba la infante mientras corría hacia allí.
¿Cómo puedo explicarte todo lo que me esta pasando Nanoha...?- murmuraba para si, mientras se apoyaba en un árbol del parque donde se encontraba.- y además de todo esto hay algo más que no deja mi corazón tranquilo.- bajaba la cabeza.- y es que mis sentimientos hacia ti no han cambiado en absoluto.- ponía la mano en su pecho.- Pensé que, tal vez alejándome de ti eso cambiaría, por eso escogí esta misión.- frunció el ceño.- Pero al final fue peor. Porque cada vez que trataban de sacarme información torturándome, solo podía pensar en ti.- su mirada entristeció.- Solo me venia a la cabeza tu sonrisa, tus ojos y me volvía loca. Lo peor ahora es el daño psicológico.- reanudo el paso.-desde que salí de allí, me siento extraña. Hago cosas que antes no hacia. Contesto mal y me enfado fácilmente.- se paró de nuevo y miro al cielo.- ¿qué puedo hacer ahora? No tengo salida... no la tengo...
la pelirroja estaba en el sofá acurrucada, con una pantalla puesta, mirando el entrenamiento que le daría a sus reclutas al día siguiente. La puerta se abrió para dar paso a una rubia que, con la mirada triste llegaba a su casa. Se quedó mirando por un momento a la chica que tenia delante, que se había quedado dormida con una de sus pantallas abiertas. Se acercó a ella y se sentó a su lado. Estuvo un rato mirando como dormía, pero sabia que debía despertarla y hablar.
- Nanoha...- susurro en el oído de la pelirroja. Que frunciendo el ceño entreabría los ojos.
- Fate-Chan.- quedo mirando lo ojos de la chica, veía en ellos mucha tristeza.
- Sé que estás enfadada.- dijo bajando la cabeza.
- No... Fate-Chan, solo estoy preocupada... preocupada por ti.- con su mano agarro la barbilla de la rubia para que la mirara.- quiero saber lo que paso, eso es todo.
- ¿De veras quieres saberlo?- le pregunto.
- Claro que sí, no hago sino pensar en eso.- afirmo la pelirroja, mientras la rubia se ponía de pie.
- De acuerdo.- se comenzó a quitar la chaqueta, para seguir con la pequeña corbata amarilla, y luego la camisa.
- ¿Fa-Fate-Chan? - susurro nerviosa al ver a la de ojos carmesí quitarse la ropa.
- Solo mira, por favor, eras tu la que quería saber.- ante los ojos sorprendidos de una pelirroja se retiró lo que le quedaba de la parte de arriba. Mostrando así toda su espalda. Los ojos de la pelirroja se llenaron de lagrimas al ver algo tan horrible.
Tenia el cuerpo lleno de cicatrices, quemaduras y cortes por todos lados. La pelirroja no sabia que hacer si gritar, correr, o lo que finalmente hizo, ponerse de pie y abrazar ese cuerpo lleno de heridas. La rubia cerro los ojos ante tal gesto, quedándose quieta pensando en lo que le preguntaría después. Pero se sorprendió al notar como la pelirroja besaba su espalda, cosa que hizo que sus ojos se llenaran de lagrimas. Mientras notaba aquellos labios y aquellos brazos apretarla, quiso morir allí en ese momento, solo deseaba desaparecer, y una ira dentro de ella, comenzó a nacer, porqué enseñándole aquello a Nanoha, se sentía terriblemente mal. Agarró las manos de la ojiazul, y las separo para romper el abrazo, y se comenzó a vestir de nuevo, no podía soportar aquella rabia que sentía dentro, que bombeaba su sangre cada vez más rápido. Sabia que podría incluso llegar a perder el control, se giró y miro fríamente a la pelirroja, que no entendía lo que estaba pasando. Repentinamente se dirigió de nuevo a la puerta y salio, escuchando tras de si a una Nanoha que la llamaba llorando.- dios mío... dios mío... ¿quién fue capaz de hacerle algo así? ¿por qué le hicieron tal cosa? No lo entiendo, ¿hasta que punto tuvo que aguantar?¿y durante cuanto tiempo?- se hacía mas preguntas aun, después de ver aquello. no podía hacer otra cosa que llorar. Y luego aquella mirada fría antes de marcharse, la estaban volviendo loca.
No llego muy lejos, sintió como se mareaba y como le temblaba el cuerpo, cayo de rodillas, e intentando ponerse de pie, dio un puñetazo al suelo. Se sentía impotente y llena de dolor, sufrimiento y rabia. Y esas cosas no eran las que quería mostrar delante de la pelirroja. Aquel puñetazo retumbo por el pasillo, luego termino desplomándose, con la vista aun borrosa vio a alguien acercarse a ella y agarrarla entre sus brazos, escucho su nombre de labios de la pelirroja que la llamaba desesperadamente, para luego verlo todo oscuro.
Fin del capitulo 2
bueno, espero que os haya gustado, y las cosas parecen ponerse algo mal, al menos para la pobre Fate que no sabe lo que le esta pasando, aunque despues de lo que habeis leido, es totalmente logico que se sienta asi. bueno pues a disfrutar y gracias por las primeras reviews que estoy recibiendo me animan a seguir con muchas ganas.
