"COSAS DE NIÑOS"

Tras este sorprende hecho, el maestro decidio adoptar a Erza y Jeral, cuidandolos como si fueran sus propios hijos.

Cinco años después, un dia soleado como otro cualquiera, Erza y Cana estaban en la habitación de la pelirroja, mientras Cana la estaba echando las cartas, justo cuando algo llamo a la ventana.

Las dos niñas, extrañadas, se asomaron a la ventana, abriendola. Al abrirla, dos sombras rapidas entraron en la estancia, descansando posteriormente en la cama de Erza.

-¡Jeral! ¡Laxus! ¡No volvais a darnos estos sustos!-protesto Cana

-Queriamos sorprenderos-dijo Jeral con una sonrisa

-Buff… solo te conozco desde hace un mes y me caes mal, eres un borde-dijo Cana-¡Largo!

-Esta no es tu habitación, sino la de Erza. Y Erza y yo somos intimos amigos, no creo que me eche-dijo Jeral abrazando a Erza

-Fuera, no seas pesado. Ya nos vemos después. Ahora no estamos tú y yo solos, desde hace un mes estan Cana y Laxus. No tenemos porque estar a todas horas juntos-dijo Erza

-Ah, vale, ya veo ya. Que buena amiga eres, que de repente llega una niña nueva, a la que no conoces de nada, y me dejas a mi de lado por estar con ella. A mi, que he estado contigo desde que tenemos memoria, a mi que te he salvado innumerables veces, a mi…-dijo Jeral molesto

-No es eso Jeral, es solo que…No te enfades…-decia Erza con lagrimas en los ojos por el temor que la causaba el hecho de poder perder a su mejor amigo

-¡Que era broma! ¿Te lo creiste?-se reia Jeral

Erza le dio un puñetazo sin fuerza. En ese momento entro Makarov en la estancia.

-Sabia que estariais todos aquí. Erza, Jeral, es vuestra hora del baño-dijo el maestro

Al oir la palabra baño, los sistemas de alerta de los dos niños se pusieron en marcha, y, sin pensarselo dos veces, empredieron su habital huida, solo que esta vez fueron volando.

-¡¿Pero a donde vais? ¡Acabais de aprender a volar, no teneis experiencia, os vais a matar!-grito el maestro dando saltos y empezando a correr detrás de ellos-¡COGEDLES!

Todos los miembros del gremio escucharon la voz del maestro y vieron a los jóvenes magos, agarrados de la mano, huyendo de el.

Wakaba agarro un cazamariposas y los capturo a los dos, entregándoselos al maestro.

-Sois unos revoltosos. ¿Tanto os molesta bañaros?-pregunto Makarov llevandolos agarrados de las camisas hacia el temido baño

Makarov les quito la ropa a los pequeños y les dio un bote champú y una esponja junto con una palagana de agua caliente.

-Habeis visto como enjabonaros y bañaros. Creo que ya teneis edad para hacerlo vosotros solos. Vendre dentro de una hora para comprobar que os habeis bañado bien, ¿entendido?-dijo el maestro

Los dos niños asintieron con la cabeza.

-Yo te enjabono primero, ¿vale Erza-chan?-dijo Jeral con la esponja ya llena de jabon

Erza asinto con la cabeza y se sento en la pequeña banquta. Erza sonreia sin saber porque al notar el contacto de Jeral sobre su piel. Jeral la pasaba la esponja jabonosa con cuidado mientras que con la otra mano la acariciaba la espalda.

-¿De verdad que no te has enfadado conmigo?-pregunto Erza algo triste a Jeral

-Pues claro que no. No te preocupes, era una broma, si sabes que eres lo mas importante mi vida, mi mejor amiga-dijo Jeral mientras empezaba a pasarla la esponja por delante a Erza

-Pues yo pense que te habias enfadado de verdad. Y me puse muy triste…-dijo Erza empezando a llorar-Es que Cana me cae muy bien, y nunca habia tenido una amiga…solo te habia tenido a ti y…-Erza tuvo que parar a causa de las lagrimas

-Eh, eh, no llores, venga. Si lo entiendo, venga, no llores mas-dijo Jeral abrazandola fuertemente-No derrames mas lagrimas, ninguno de los dos debe llorar mas, nunca. No hemos tndio suerte en la vida, pero al menos nos tenemos el uno al otro y eso es lo que importa-dijo Jeral dandola un beso en la mejilla

Erza se sonrojo y sonrio.

-Venga, ahora me toca enjabonarte a ti-dijo Erza atrapando la esponja

Pero esta vez, Erza solo pudo usar una mano, porque la otra la habia atrapado Jeral con la suya, porque no queria alejarse de Erza, nunca…

La noche llego, y aquella noche era realemente terrorifica. Truenos, relámpagos, lluvia… Lo nunca visto en Magnolia.

Un espectáculo tan fascinante como peligroso. Laxus lo observaba atonito desde la ventana de la habitación de abuelo.

-¡Mola! Me encantaria poder manejar los truenos y los rayos, abuelito-dijo Laxus sin apartar la vista del cristal

-Tal vez algun dia lo logres, tal vez…-dijo Makarov

Pero este espectáculo tan maravilloso que era para Laxus, era terrorifico para Erza, la cual tenia miedo.

Sin pensarselo dos veces, sin calzarse siquiera, se fue de su alcoba y se dirigio a otra habitación, llamo apresuradamente, y el individuo que dormia dentro, la abrio perezosamente.

-¿Erza? ¿Qué pasa?-pregunto Jeral con un bostezo

-Tengo miedo, ¿puedo dormir contigo?-dijo Erza timidamente

-Claro, pasa-dijo Jeral indicandola la cama

Erza se metio dentro y Jeral se tumbo a su lado, abrazandola. Erza continuo aquel abrazo fuertemente, hasta que ambos se quedaron dormidos…