Los personajes de la serie Card Captor Sakura no pertenecen, son propiedad de la chicas de Clamp, solo utilizo los personajes para mi historia sin ningún fin de lucro, igualmente la historia original del famoso "A Christmas Carol" pertenece a Charles Dickens.

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C2: El pasado

Varios días después cierto pelinegro estaba desesperado ya que no había podido comunicarse con su novia desde hacía casi una semana, ese día era 23 de diciembre, y aunque a él no le gustara la navidad, había quedado con sus empleados de darles libre el 25 y que trabajaran medio día el 24, lo que quería decir que realmente el 24 no harían nada hasta el lunes ya que el 25 sería viernes, así que Eriol Hiraguizawa estaba que echaba chispas, al igual que los zapatos de su asistente, pero estos de tanto correr, ya que su querido jefe la traía dando vueltas y más vueltas para terminar todos los pendientes, y presentía que esto iba a continuar el lunes, ya que era cierre de año, por lo que después de una agitada carrera al archivo se sentó a descansar un poco mientras bebía un poco de agua, cuando su teléfono sonó y temiendo lo peor lo descolgó.

-dígame Sr. Hiraguizawa

-Satsuki, necesito los contratos que se firmaron en mayo

- se los acabo de dejar en su oficina señor –contestó la asistente con la vena saltándole en la frente- están en la carpeta roja

-ah, sí, perdón

-¿necesita algo mas o puedo ir a comer?

-solo comunícame con Tomoyo y te puedes ir

-enseguida señor ¿al móvil, la oficina o la casa de la srita. Daidouji?

-hum… ya llamamos a la oficina y su casa, comunícame al móvil

-ok

-gracias –la secretaria hace la llamada, y después se retira a comer por fin, mientras Eriol revisa los contratos de mayo con el auricular entre su hombro y su mejilla, el tono de timbrado suena durante varios minutos

-"estás llamando al número de Tomoyo Daidouji, por el momento no puedo contestar, te agradezco dejes un mensaje y me comunicaré contigo a la brevedad posible"… -enseguida se escucha el típico "biiip" que indica el inicio de la grabación del mensaje

-¿es en serio Tomoyo? ¿A la brevedad posible? Este es fácil el mensaje numero cincuenta amor, ya contéstame… -y seguido de eso cuelga- diablos, ¿hasta cuándo vas a seguir enojada Darling? –le pregunta a una fotografía desde la cual la pelinegra lo mira sonriente

Mientras tanto en un café ubicado en un bullicioso centro comercial de Tokio, dos amigas platicaban amenamente.

-¿Quién era Tomoyo? –pregunta una chica de cabello castaño y ojos color miel de nombre Chiharu

-Eriol, otra vez –guardando el teléfono en su bolsa de nuevo

-¿y hasta cuando piensas contestarle?-preguntó mientras le daba un sorbo a su latte

-de ser posible nunca –contestó la amatista sencillamente mientas daba un mordisco a una dona rellena de crema

-tal vez estás siendo un poquito exagerada –dijo como no queriendo

-el también lo está siendo y ni quien le diga nada, déjalo sufrir un poco más

-el problema no es que él sufra, Yamazaki dice que Eriol está de un humor de los mil demonios y todos sus empleados la llevan, ni siquiera él se salva

Eriol lo dejó pasar, pero al día siguiente, harto de la falta de respuesta de su novia decidió ir a buscarla a su casa. Así que subió a su auto y se dirigió hacia allá, pensando lo que iba a decirle, la verdad no estaba seguro de lo que debía decirle ¿Qué iba a festejar la navidad con ella?, la verdad eso no le agradaba mucho, así que lo dejaría como último recurso, de lo que estaba seguro era que debía pedirle una disculpa por lo de la estrella, ya que al parecer era algo importante para ella, tan distraído iba pensando en lo que debía decir, que no se dio cuenta que un camión venía directo hacia él hasta que fue demasiado tarde, y a pesar de hacer todo lo posible por esquivarlo no lo logró completamente, solo alcanzó a sentir un golpe en su cabeza y su abdomen y todo se volvió negro…

La cabeza le dolía horrores, intentó moverse, pero le resultó casi imposible, un dolor le recorrió desde la punta de los dedos hasta el hombro y al intentar abrir los ojos tampoco obtuvo mejor resultado, la luz le dio de lleno en la cara obligándolo a cerrarlos de nuevo, cuando empezó a recobrar los sentidos pudo escuchar a lo lejos unos murmullos

-te digo que estés quieto –se escuchaba una voz dulce a lo lejos

-no seas aguafiestas, nadie nos está viendo –le contestó un hombre que se escuchaba un poco fastidiado

-bueno, pero ¿y si se despierta? –preguntó preocupada, permitiendo que el chico la abrace

-el golpe estuvo feo, seguro que tarda en despertarse –de pronto se escucha como que alguien tose- oh, genial, justo tenía que ser ahora

-disculpen tortolitos, pero ¿podrían decirme dónde estoy? –a duras penas el pelinegro se pone de pie, sobándose la cabeza

-qué bueno que ya has despertado, te estábamos esperando –una chica castaña y de ojos verdes con un vestido blanco se acerca a él y le toma las manos

-¿qué es este lugar Sakura? ¿Esto fue idea de Tomoyo? –mira a su alrededor un inmenso lugar blanco y solo se distingue un gran pino de navidad con una gran y brillante estrella

-lamento ser yo quien te diga esto, pero estás muerto –agrega desinteresado un chico de cabello castaño y ropa también blanca

-no me digan ¿y se supone que ustedes son ángeles? Shaoran, Sakura

-déjame te aclaro algo, la forma como nos ves es una imagen que sacamos de tus memorias para que no "te saques de onda", es decir, que la forma como tú nos ves es diferente en cada persona

-no te creo, será mejor que deshagan este hechizo porque tenía algo muy importante que hacer

- y te lo dije, todo lo que tuvieras por hacer ya no lo podrás hacer, debemos acompañarte al purgatorio y bla, bla, bla, andando

-¿qué? ¡no! ¡hey, esperen! –el chico parecido a Shaoran empieza a empujarlo y la castaña solo camina con una sonrisa en su rostro, así durante un gran trayecto donde no se ve nada, hasta que por fin logran divisar una enorme puerta

-bien, es aquí, espera en la fila a que llegue tu turno

-¡me niego! Exijo una explicación ¿Cómo que me morí? Si yo tengo toda una vida por delante, debo disculparme con Tomoyo y…

-párale a tu drama ya te dije que no hay vuelta atrás

-oye cariño… creo que ya fue suficiente, la verdad todavía no estás muerto… nosotros hemos venido para ofrecerte una nueva oportunidad, de ti dependerá si la aceptas o no

-¿es eso cierto?

-puf, pues sí, pero debiste ver tu cara jajajaja

-¿entonces qué debo hacer?

-la verdad es que si debes quedarte aquí, van a venir tres espíritus, darás un paseo con ellos y pues ya sabrás tú

Y así sin más, aquellos espíritus que tenían la forma de sus amigos castaños se marcharon dejando a Eriol solo en aquel blanco lugar, a la espera de que llegara su turno, lo cual sucedió un rato después, al llegar al inicio de la fila se topó con una ventanilla y del otro lado una mujer de unos 60 años, de cabello negro adornado por varias canas, lo llevaba atado en la parte alta de la cabeza, y Eriol se preguntaba si no le dolería la cabeza por tener el peinado tan apretado.

-buen día señorita –saludó el pelinegro con sus siempre buenos modales, la mujer volteó a verlo con cara de fastidio

-nombre –fue todo lo que obtuvo como respuesta

-Hiragizawa Eriol

-"H" –murmuraba mientras pasaba las hojas que tenía en la mano –aquí está: accidente de tráfico, contusión craneal, muerte instantánea… -seguía diciendo la mujer lo horrible que había sido su accidente

-disculpe, si no le importa, preferiría no escuchar eso, se oye muy doloroso

-no se preocupe, ya le dije que fue muerte instantánea, así que no sufrió

-aún así… oiga unos ángeles o lo que sea me dijeron algo de unos espíritus o algo así

-ah, claro, usted tiene derecho al "especial", pase a la puerta uno –dice con fastidio apuntando hacia su derecha

-muchas gracias señorita

Tal y como le indicaron, el pelinegro avanzó hasta llegar a la puerta uno, del otro lado le esperaba un gran jardín cubierto de nieve, todos los arboles estaban sin hojas y todo alrededor era blanco, hasta la casa que se veía al fondo, a unos pasos de él pudo ver de espaldas a una mujer de cabello castaño rojizo, así que decidió acercarse a ella, y lo cierto es que no se sorprendió tanto cuando se encontró a Nakuru con un vestido rojo y un gorro de Santa Claus.

-bienvenido, te estaba esperando –dijo entusiasmada la chica

-sí, eso me dijeron "Nakuru"

-ah, así que ese es el nombre de la chica que saqué de tus memorias, yo soy el espíritu de las navidades pasadas

-¿qué es esto "Cuento de navidad"? te advierto que tú no tienes nada que hacer aquí, ya que nunca he celebrado la navidad, así que podemos ahorrarnos esto

-¡hey! Para el drama, si estoy aquí por algo será, ahora ven conmigo

La mujer lo tomó de la mano llevándolo por el camino de piedra que llevaba a la casa que había visto a lo lejos y que de pronto le pareció muy conocida.

Al llegar a un gran ventanal que daba a la sala pudo observar una escena muy especial: una pequeña niña que lleva sus cabellos negros atados en dos coletas y un vestido rosa adornaba el típico árbol navideño junto a una mujer de cabello corto y rojizo, ambas hablaban muy animadas y la niña iba de un lado a otro colgando esferas, moños y todo tipo de adornos en el gran árbol, aunque a Eriol todo el lugar se le hacía conocido, no podía recordar de donde, la chica que lo acompañaba lo jaló de nuevo y atravesaron la pared para entrar en la sala, justo para ver entrar a la habitación a un hombre alto de cabello negro plomizo, piel muy blanca que llevaba puesto un traje gris y una gran sonrisa pintada en su rostro.

-¿cómo están mis dos amores? –fue el saludo que les dirigió el hombre a la mujer y la niña, esta ultima dejó a un lado todos los adornos y corrió hacia el hombre, el cual la alzó en brazos

-¡papi! Qué bueno que llegaste, acabamos de poner el árbol –decía alegre mientras abrazaba a su padre por el cuello

-Tomoyo ha estado emocionada todo el día porque le dijiste que le tenias un regalo –dijo la mujer acercándose a su marido para darle un ligero beso en los labios mientras la niña los veía sonriente

Eriol comprendió entonces por qué ese lugar se le hacía tan conocido, era la sala de la casa de su novia solo que ahora estaba pintada de manera diferente y había muchas fotografías familiares, la sala que él había visitado y en la cual había hecho cosas no tan propias con su novia era de color verde claro, sillones blancos, la única foto que había era de Tomoyo y su madre, los demás adornos eran jarrones y pequeñas esculturas, la conversación continuó aunque el pelinegro no estaba prestando total atención, no fue hasta que el grito de sorpresa de la pequeña Tomoyo lo sacó de sus pensamientos, obligándolo a prestar atención de nuevo a la escena frente a sus ojos, el hombre le entregaba en ese momento a la niña una caja negra de considerable tamaño.

-tómala con cuidado cariño –le decía su madre mientras la ayudaba a sostenerla

-ábrela princesita, estoy seguro que te va a encantar –la niña aún mas emocionada abrió la caja dejando a la vista una estrella de cristal, la cara de Tomoyo tenía una de las sonrisas más hermosas que le había visto, observaba maravillada el objeto frente a ella mientras su padre explicaba algo acerca de un diseño hecho especialmente para ella

Y de pronto Eriol escuchó un "click" en su cabeza al recordar ese objeto roto sobre la alfombra de su sala "es que no hay otra" le había dicho la amatista y él entendió por qué. Apenas tuvo tiempo de asimilar lo que acababa de ver cuando se vio por los pasillos del segundo piso de la mansión de las Daidouji, una de las puertas se abrió de pronto y por su lado pasó una pequeña con el largo cabello negro suelto y algo despeinado, llevaba puesto un camisón hasta los tobillos y de mangas largas blanco estampado con pequeñas florecillas rosas, la pequeña Tomoyo se dirigió al cuarto de sus padres, saltó a la cama y gritó:

-¡es navidad, es navidad! ¡Mamá levántate que ya es navidad! ¡Papi vamos a abrir los regalos! –el hombre de pronto toma a la niña y la mete entre las cobijas, en medio de él y su esposa

-tranquila cariño, tenemos todo el día para abrir los regalos –le decía Sonomi- ¿Por qué no dormimos un poco más?

-¡no! Es el único día que pueden estar solo conmigo hay que aprovecharlo, tenemos que abrir los regalos, desayunar, ir al parque, comer en el Olivetti, ver una película y… -recitaba la niña mientras enumeraba cada cosa que decía con sus pequeños deditos

-calma princesa, claro que haremos todo eso –dijo su padre para tranquilizarla

-¿en serio querido? Yo quería quedarme todo el día en casa

-vamos Sonomi, nuestra niña ha sido buena todo el año, se ha portado bien, creo que por un día podemos dejar que sea una niña caprichosa ¿no crees?

-si mamá, solo por hoy ¿sí? –suplicó la niña con ojos de corderito

-anda mujer di que sí -ambos ponen cara de cachorro a lo que Sonomi no puede más que aceptar, así que se levanta de la cama

-pues entonces dense prisa que hay mucho por hacer, y ponte unos zapatos Tomoyo, ya te dije que no debes ir descalza por la casa

-¡si mamá! –gritó la niña mientras se dirigía a su habitación

Nuevamente el panorama cambió, ahora se encontraban en una habitación donde casi no había luz, se escuchaba una ligera respiración a lo lejos y la poca luz que había provenía de una computadora en una de las esquinas del cuarto.

-¿y ahora qué pasó? No logro ver casi nada –se quejó Eriol

-sshh, espera un poco –lo calló su acompañante

De pronto se escucha el sonido de la puerta al abrirse y por ella se asoma una Tomoyo un poco más grande de la que había visto anteriormente, ahora llevaba el cabello suelto e iba vestida con el uniforme de la escuela.

-¿mamá? –dijo la niña casi en un susurro, aun así la mujer fue capaz de oírla

-¿qué haces aquí? tu padre está descansando, ve a tu habitación a hacer tu tarea –le dijo guiándola hacia la puerta

-pero es que... –trató de insistir la niña

-¿Qué sucede?

-lo que pasa es que… -Tomoyo mira sus zapatos- es que ya va a ser navidad y aun no ponemos el árbol y los adornos

-cariño, papá está muy enfermo, no es momento de pensar en eso –decía Sonomi mientras limpiaba las lagrimas que bajaban por las mejillas de su hija

-está bien mamá –dijo la niña ya resignada

-Sonomi ¿está aquí Tomoyo?

-si querido, pero tiene mucha tarea de la escuela y ya se iba a hacerla

-deja que se quede un rato, hace tiempo que no pasamos el rato juntos –dijo el hombre con la voz apagada

-pero cariño, el médico dijo que debías descansar

-pero si no me voy a cansar querida, te lo prometo, anda princesa, ven junto a mi –la niña mira a su madre buscando su aprobación y a ella no le queda más que asentir- eso linda, acuéstate junto a mí y cuéntame que tal tu día en la escuela

-me fue muy bien, la maestra de música nos enseñó una nueva canción que cantaremos en el festival de navidad, y me eligió a mí como la voz principal –relataba felizmente la pequeña amatista

-muchas felicidades princesa, seguro que lo harás fabuloso

-¿irás a escucharme cantar? –preguntó esperanzada

-no creo que el doctor me de permiso –dijo con una sonrisa triste, Sonomi apartó la mirada ya que las lagrimas amenazaban con brotar de sus ojos- ¿pero por qué no cantas para mi ahora?

-¡sí!

De pronto todo se queda en completa oscuridad y solo se escucha a lo lejos la dulce voz de Tomoyo quien cantaba un villancico con para sus padres…

-¿y bien Eriol? ¿Qué opinas de lo que has visto? –le preguntó el espíritu a un muy turbado pelinegro

-siento que he sido una persona terrible con Tomoyo… ¿qué le pasó a su padre? Ella nunca me lo ha contado a detalle

-le diagnosticaron cáncer de pulmón, por desgracia en un estado muy avanzado y no pudieron salvarlo

De nuevo aparecieron escenas de la navidad, donde la familia Daidouji festejaba felizmente aún a pesar de la enfermedad del padre de Tomoyo.

-el sr. Daidouji falleció unos días antes de año nuevo, y como te podrás imaginar la navidad no volvió a ser igual para la pequeña Tomoyo, aunque su madre tratara de pasar el tiempo con ella, este cada vez era menos

-ahora entiendo por qué Tomoyo siempre me insistía que debíamos pasarla todos juntos y yo me porté como un idiota –respondió cabizbajo

-exacto, pero bueno, mi labor aquí ya terminó, así que por favor quédate aquí a reflexionar lo malvado que has sido mientras viene el siguiente espíritu

-¡oye, espera! No me dejes… –pero ya había desaparecido- aquí…

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Aquí termina el segundo capítulo de esta historia, la cual espero esté siendo de su agrado, agradezco a todas las personas que leyeron el capítulo 1, y muy especialmente a las personas que dejaron un comentario, espero sigan acompañándome en esta historia, ¡felices fiestas! Y saludos.