Nota de autor:
Hola de nuevo, como se suele decir no soy dueño de Harry Potter, esa magnífica historia le pertenece a J.K. Rowling.
En la nota anterior se me olvidó mencionar que la categoría de la historia, es como puse en la descripción. K, M y T me parece que es algo así. Pongo todas por la sencilla razón de que no se cuál de ellas es la que mejor se ajusta y como tampoco sé lo que significa cada una, es mejor prevenir que curar.
Por otra parte, pido disculpas en lo referente si hay algún punto en la historia que no cuadre. Normalmente lo reviso cuando termino el capítulo y antes de subirlo lo vuelvo a leer, por si acaso hay alguna parte que tenga que reescribir o añadir directamente.
Sin más preámbulos dejo lo que es el primer capítulo, espero que guste y que se comente, tanto positiva como negativamente, cualquier tipo de comentario viene bien para poder ir mejorando en la escritura.
Un cordial saludo.
CAPITULO 1
- ¡Bienvenido al Callejón Diagon, chico! ¡Bienvenido a casa!- Fueron las palabras amables del camarero y Harry no pudo estar en desacuerdo con él, puesto que ésta sería su casa, su lugar, su mundo a partir de ahora y para los próximos años.
Con un esfuerzo sobrenatural para reinar en sus emociones, emociones que pensó que sus familiares habían despachado hace ya tantos años, se giró para darle las gracias al camarero del pub, pero se encontró que estaba solo nuevamente. Pensando que sería mejor darse prisa en entrar por el hueco de la pared, antes de que se volviera visible y desapareciera de nuevo, dio un par de pasos y se asombró nuevamente por lo que observó del callejón. Era hermoso y la magia residual que había en el ambiente era muy adictiva. Vio que la gente iba y venía para hacer sus compras felizmente, sin una preocupación por lo que pasaba en el mundo, sobre todo en el muggle, eso le dio una punzada de ira, puesto que él tuvo que sufrir vivir diez penosos años con sus "queridos familiares". Con un suspiro de resignación se dirigió rápidamente hacia el banco de los magos, Gringotts, sin hacer caso a su alrededor. Ya tendría tiempo cuando saliera del banco de investigar el callejón y sus adyacentes, puesto que vio dos o tres desembocaduras más. Una de ellas más oscura que las otras, con un letrero que se podía leer, Callejón Knockturn.
Harry pudo observar con cierto asombro el magnífico edificio que tenía delante de él, a pocos metros de distancia.
Bajo una alta e impresionante fachada recubierta de mármol blanco, unas grandes puertas de bronce bruñido se hayan tras unas escaleras. Las escaleras están flanqueadas por un gobblin a cada lado, uniformados en oro y escarlata. Tras esas puertas está el vestíbulo, una sala pequeña que tiene otras puertas. Cruzando las otras puertas del vestíbulo, también flanqueadas por gobblins, se entra a la sala principal. Es una cámara de mármol muy larga con más de cien gobblins sentados en taburetes altos tras largas mesas.
Pudo observar varios gobblins contar lo que parecían monedas de oro, increíble, la moneda de los magos al parecer era completamente distinta a la de los muggles, tanto mejor, pensó Harry. Viendo lo que hacían estos gobblins que se encargan de contar y pesar monedas, escribir con la mayor reserva, examinar monedas preciosas, etc.
Dando un arco respetuoso a las criaturas que flanqueaban las puertas del banco, Harry entró sin más demora. Pudo observar con cierto interés una advertencia en la pared del banco, la cual decía:
«Entre, extraño, pero tenga cuidado
Con lo que le espera al pecado de la codicia
Porque aquellos que cogen, pero no se lo han ganado
Deberán pagar en cambio mucho más
Así que si busca bajo nuestros suelos
Un tesoro que nunca fue suyo,
Ladrón, está advertido, tenga cuidado
De encontrar algo más que un tesoro allí.»
Increíble, la amenaza era más clara, imposible. Seguro que habría algún mago tan tonto como para buscar algo que no sea suyo en un sitio así. A Harry no se le ocurriría por la simple razón de que los gobblins, como pudo escuchar de un hombre alto y con el pelo rubio, peinado hacia atrás, declaró a su hijo o pariente, puesto que era una versión en miniatura. Pues volviendo al tema que estaba pensando y olvidándose de los dos rubios, pensó y se dijo a sí mismo que tenía que estar loco o demasiado estúpido como para robarles algo a ellos, los cuales se veían que podían saltar ante cualquier amenaza y eliminarla inmediatamente.
Acercándose al cajero más lejano, para mayor privacidad, esperó pacientemente a que éste le indicara que estaba libre. Si bien Harry vio, que no estaba atendiendo a nadie, parecía que estaba apuntando algo en lo que parecía algo al papel antiguo con ¡una pluma de ave! Increíble, nuevamente estaba impresionado con lo que veía, pareciese que los magos estaban más atrasados que los muggles en cuanto a la escritura. Bueno no pasa nada, a todo se podía acostumbrar, después de todo, este era su mundo ahora y de ahora en adelante, se prometió a sí mismo, que si se impresionaba nuevamente lo haría para sí mismo y no daría muestras de ello.
- Adelante niño, ahora puedo atenderte.- Dijo el cajero gobblin con una sonrisa llena de dientes, o lo que pensó Harry que era una sonrisa, también pudo haber sido una mueca, porque si bien podía pensar racionalmente como un adulto o incluso más que uno mismo, su apariencia era la de un niño de once años de edad, tal vez doce por la altura.
- Gracias, señor…- Dejó en el aire la palabra, para que el gobblin le dijera su nombre, así poder dirigirse hacia él mejor.
- Gornuk, es mi nombre joven mago.
- Gracias, señor Gornuk, mi nombre es Harry Potter.- En esta declaración el gobblin llamado Gornuk se sentó más derecho en su banqueta y prestó más atención al joven delante de él.
Si jugaba bien sus cartas, tal vez y solo tal vez, podrían hacer un buen negocio el día de hoy al hablar con el joven delante de él, eso sí, si el joven era quien decía ser y entregaba su llave o se hacia la prueba de la sangre. Más de uno intentó hacerse pasar por el joven, sobre todo una cierta metamorfomaga llamada Tonks.
Harry notó el gesto del gobblin y arqueó una ceja en señal de cuestionamiento, pero pensándolo mejor, decidió que sería más prudente acabar con el negocio del dinero y la pregunta del testamento, si había uno, de sus padres.
- Si, bien, como decía mi nombre es Harry James Potter y quería saber si tengo alguna cuenta con ustedes, en su banco.
- Si, está la bóveda familiar Potter y la bóveda de confianza. Pero para acceder a ellas es necesario que tenga la llave de dichas bóvedas. ¿Tiene usted, joven mago, dicha llave?- Cuestionó Gornuk, esperando pacientemente y un poco ansioso por la respuesta del joven que tenía delante de él.
Le vio fruncir el ceño ligeramente, mientras parecía sospechoso que tuviera que tener una llave. Si este joven era quien decía ser y no tenía la llave, entonces un grave delito se ha cometido contra el niño y contra el banco gobblin.
Sopesando la respuesta que le iba a dar al gobblin, Harry decidió que la verdad sería lo más sensato. Desde que puso un pie en el banco mágico, supo inmediatamente que mentir a estas criaturas sería una mala decisión.
- No, no tengo la llave, señor Gornuk. Si le soy sincero, me he enterado hoy del mundo mágico por parte de mi tía muggle. Ya sospechaba algo, pero nunca creí que…- Harry se vio cortado abruptamente por el gobblin al levantar la mano en señal de silencio.
- No hace falta de que des explicaciones joven mago, ahora si me haces el favor de salir del banco y no volver a molestarnos de que usted es el señor Potter, te lo agradecería- Gruñó el gobblin decepcionado de la misma historia una y otra vez.
Mientras que hacía como si estuviera revisando papeles, Gornuk observó la reacción del chico al llamarlo claramente un mentiroso.
Se podía observar a simple vista que estaba enfadado con el tratamiento y que estaba tratando de controlar la furia, pero no fue capaz de dejar que un aura verdosa y oscura emanara de él, era increíble lo que el joven mago estaba haciendo, a propósito o no.
Harry por el contrario, estaba como el gobblin supuso, tratando de gobernar en sus emociones, pocos tenían el descaro de volver a llamarlo mentiroso y salir airados. El gobblin, saldría ileso, más que nada, porque si realmente tenía una cuenta aquí, era su especie la que llevaría las finanzas y su "oro" o dinero.
Tomando unas cuantas respiraciones para calmarse lo suficiente y reinar en sus emociones, tiró para abajo el aura que se le escapaba a veces, cuando realmente estaba furioso y se dirigió nuevamente al gobblin.
- Perdone que le vuelva a molestar, señor Gornuk. Pero me preguntaba si no había otra forma o manera de probar quien verdaderamente digo, quien soy.
- Si la hay, joven mago. Es una prueba de la herencia mágica. ¿Sabes cómo funciona?- Contesto Gornuk haciendo que pareciera que lo hacía de mala gana, pero curioso a como le contestaría el joven delante de él.
- Obviamente no, si no, le hubiera pedido que me la hiciera. Pero por favor, ilumíneme.- Contestó Harry de la mejor manera posible, pero sin evitar tener un tinte frío a sus palabras.
Con un respiro profundo, el gobblin delante de Harry se pasó a explicar cómo se hacía la prueba de la herencia.
- Primero deberemos ir a un despacho, joven mago, para tener más privacidad. Luego, convocaré un cuenco y una daga ceremonial, la cual sirve para que se pinche en un dedo o se corte la palma de la mano. No debe preocuparse por el sangrado, pues después de que el cuenco se llene, sanará al instante. Una vez hecho ese paso, un pergamino aparecerá con las letras en la sangre que hay en el cuenco. Gracias a la magia y a las pociones gobblins, esto es posible. En el pergamino aparecerá su nombre y de quien es usted heredero. También aparecerán sus habilidades mágicas y un test que dice cuanto poder tiene. Una vez visto eso, si tiene más preguntas, se las explicaré cuando terminemos. ¿Ha quedado claro?
- Perfectamente claro, señor Gornuk. Por favor, abra el camino- Pidió en un tono un tato frío, pero respetuoso hacia el gobblin. Se notaba claramente que todavía estaba molesto el joven mago, por la implicación de que le llamara mentiroso Gornuk.
Gornuk, saltando de su banco se dirigió por un pasillo sin mirar hacia atrás, a ver si le seguía el joven mago.
Cuando Gornuk y el joven mago que decía llamarse Harry Potter, llegaron a su oficina, le hizo pasar con un ademán de su mano y le indicó que se sentara en una silla enfrente de él.
A Gornuk le pareció interesante que no preguntara que le pasaría si la prueba indicaba otro nombre que no fuera el de Harry Potter.
El joven delante de él parecía muy confiado de creer seriamente en que era el propio Harry Potter, o como los magos le llamaban últimamente, el niño que vivió. Un apodo estúpido si le preguntaban personalmente a Gornuk.
Pero en fin, se haría la dichosa prueba para el mago, por supuesto, él tenía sus dudas de que realmente fuera quien decía ser, si ese era el caso, tendrían que hacer una auditoría de la bóveda familiar Potter y de la bóveda de confianza Potter.
Chasqueando los dedos Gornuk hizo aparecer un cuenco con runas talladas; mirando hacia el joven mago para ver su reacción, encontró sorprendido, de que no había reacción ante la magia sin receptáculo, varita o cualquier cosa que usaban los magos. Interesante. Volvió a chasquear los dedos y la daga con el pergamino encantado apareció.
No tuvo que indicar al joven mago que procediera a cortarse la palma de la mano, puesto que él ya había cogido la daga ceremonial y se hizo un tajo en la mano izquierda, haciendo que de la herida brotara sangre en abundancia sobre el cuenco.
Una vez el cuenco lleno, la herida desapareció sin dejar cicatriz, algo que parecía no preocuparle al chico.
Con unas palabras en duendigozna, el cuenco lleno de sangre fue desapareciendo poco a poco, para reaparecer en el pergamino con la siguiente información, información que al gobblin, tanto le sorprendió y le entusiasmó.
Prueba de herencia mágica de:
Harry James Potter
Padre: James Charlus Potter
Madre: Lilian Anne Potter
Padrino: Sirius Orion Black
Madrina: Alice Margaret Longbottom
Heredero de: Potter y Black
Estado de sangre: Mestizo
Bóvedas mayores: Potter y Evans
Bóvedas menores: Confianza Potter
Estado de la magia: Hechicero
Habilidades mágicas: magia sin varita, Pársel, metamorfomagia, artes oscuras, transformaciones, encantamientos, magia antigua.
Bloqueos: en la magia y la mente. Bloqueo en la habilidad metamorfomagia y las habilidades mágicas.
Maldición: Cicatriz, Horrocrux, Alma de Tom Marvolo Riddle, alias: Lord Voldemort
Desbloqueos parciales: mente y magia
Estado de las bóvedas:
Potter: 10.000.000 millones de galeones; artefactos de incalculable valor como joyas, cuadros, retratos y muebles; testamento Potter.
Evans: 100.000 galeones, 500 sickles, 1 knut; 10 baúles en libros y notas; carta de Lilian Potter dirigida a Harry Potter.
Confianza Potter: 500.000 galeones, 1.000 sickles, 500 knuts.
Objetos que faltan en la bóveda de confianza Potter: manto de invisibilidad (reliquia Potter), varitas de los Potter; Grimorio Potter.
Hubo un silencio repentino en la sala tras leer el pergamino, en el cual ambos de los que lo habían leído estaban en su propio mundo trazando planes a partir de ahí. Para Gornuk, debería disculparse por haberle hablado tan mal y el mal trato o el trato condescendiente que le dio al joven Potter. Para Harry, sus planes de independencia, podrían llegar rápido.
Primero tendría que preguntar a qué bóvedas tenía derecho a entrar y si podía llevarse tanto dinero como libros y otras cosas. Después preguntaría para que le quitaran los bloques en su mente y magia, no le gustaba pensar que tenía más habilidades mágicas y las estaba desaprovechando.
El tema del Horrocrux en su cicatriz, debería de ser removido también. No sabía lo que era un Horrocrux, pero estaba seguro de que había entendido bien, de que tenía un trozo de alma de una persona llamada Tom Riddle, eso no le hacía ni pizca de gracia. A nadie en su sano juicio le haría gracia tener el alma de otra persona anclada a su cabeza.
Por último y no menos importante, haría de este gobblin su gerente de cuentas y le pediría que invirtiera el valor de 250.000 galeones de su bóveda de confianza. Que lo invirtiera en lo que quisiera, tanto en los mundos muggle y mágico.
Es cierto que no le gustaba el mundo muggle, pero si podía hacer oro o estos galeones a su costa, era un bono especial.
Una vez hablado de la inversión, pediría consejo sobre comprarse una casa o si poseía alguna ya. Seguro que sus padres la hubieran poseído. De ser el caso ya no tendría que volver a vivir con esos muggles repugnantes de los Dursley.
Y lo más importante de todo, era la emancipación. Pediría al gobblin si había que rellenar algún archivo del gobierno o algo por el estilo. Si podía ser independiente y tratado como un adulto ante la ley, sería otro bono que jugaría a su favor.
Decidiendo romper el silencio que había en la sala, Gornuk habló primero adelantándose a Harry por muy poco tiempo.
- Primero que nada señor Potter, he de pedirle disculpas por mi tratamiento hacia usted. Ha de entender que los gobblins de Gringotts debemos proteger el oro y pertenencias de su familia. Y muchos magos han venido reclamando por el paso de estos diez años, ser usted.
- No se preocupe señor Gornuk, es totalmente comprensible. No es que me guste especialmente que me llamen mentiroso, pero lo entiendo.
- Bien, bien, ahora creo que lo más importante a hacer, es ¿Qué es lo que quiere hacer con sus bóvedas?
- Bueno tenía pensado, preguntarle por supuesto, a que bóvedas tengo derecho a entrar, es decir, si puedo entrar a todas las bóvedas o solo a la de confianza.
- En su caso señor Potter, puede entrar a todas, sacar dinero es otra cuestión. Para sacar dinero, solo puede sacarla de la bóveda de confianza y de la bóveda Evans. Si quiere sacar otras cosas de la bóveda familiar Potter, no dude en hacerlo.
- Bien, aclarado ese punto, ¿Mis padres invirtieron en algún negocio? O ¿La familia Potter, tiene inversiones de algún tipo? De no ser así me gustaría que usted sea mi gerente de cuentas e invirtiera en los mundos muggle y mágico. De las decisiones de inversión, confió plenamente en usted.
- Me alaga señor Potter que confíe en mí, no muchos magos se atreven a dejar sus inversiones a un gobblin. Contestando a su primera pregunta, si, sus padres invirtieron en los cuatro callejones mágicos. Si, también su familia tiene numerosas inversiones, tanto en los mundos muggle y mágico. Si quiere, podemos mirar que inversiones tiene, que beneficio saca de ellas y si le interesan o no.
- Perfecto. Se lo dejo a usted. Si le soy sincero, no se mucho de finanzas, así pues, confío plenamente en usted y el banco para gestionarlas.- Declaró Harry cerrando el tema de las bóvedas y las inversiones que tenía. Un punto cerrado, era más tiempo para él y el gobblin.
- El siguiente tema que me gustaría discutir con usted, señor Potter, es un poco delicado.- Continuó Gornuk, mirando profundamente a Harry a los ojos.
Harry, haciendo un ademán a Gornuk para que continuara, esperó pacientemente a ver de qué se trataba.
- Quisiera advertirle señor Potter, de que usted en el mundo de los magos y en general, es famoso.
- ¿En serio? Y dígame ¿Por qué soy famoso?
- Por sobrevivir, señor Potter- Dijo Gornuk a un joven muy divertido por la situación. Lo que no se esperaba el gobblin era la risa seca que tronó de la garganta y labios del joven señor Potter. Parecía que le divertía de sobremanera que le indicara que era famoso por sobrevivir, tal vez debería explicarse mejor.
- Me he pasado diez años sobreviviendo con los muggles en los que me dejaron. Si el mundo mágico me hace famoso por eso, no quiero ni pensar toda la gente que sobrevive a los muggles.- Dijo Harry con una nota de desprecio y asco cuando dijo la palabra muggles.
- No señor Potter, creo que me he explicado mal o no del todo. Cuando digo que por sobrevivir, me refiero a que usted es…- Dando un vistazo al pergamino, para ver qué tipo de mágico era, se volvió a Harry con una sonrisa o mueca llena de dientes. - …el único hechicero en la historia, en la que ha sobrevivido a la maldición asesina. ¿Dígame, sabe cómo murieron sus padres, señor Potter?
- Más o menos, sé que fueron asesinados cuando era un bebé, pero no sé ni cómo, ni porque.
- Pues verá es una historia un poco larga, pero para hacerla corta es la siguiente. Había un mago oscuro al que fue consiguiendo seguidores y poder a lo largo de su vida, después de Hogwarts. Nadie sabe cómo, pero una noche, se decidió ir a por la familia Potter al completo, su familia, para ser precisos. Mató a sus padres y luego trato de matarlo a usted, pero al parecer no pudo lograrlo y desapareció, haciendo que usted, sobreviviera a su maldición.
Hasta ahí la historia oficial, la extra oficial, es que se hizo una profecía que le implicaba a usted y al hijo de su madrina, Alice Longbottom. Por ello el mago oscuro fue tras usted, eligió que usted era la amenaza principal y que debía morir.- Terminó de hacer la historia corta, no le dijo quiénes eran sus seguidores, tampoco le preocupaba, él sabía de antemano que en las guerras la gente moría y había bajas sí o sí. No le importaba que sus padres habían muerto, podría sonar un poco insensible, pero llego a la paz interna, hace mucho tiempo con que no tenía padres como el resto del mundo.
Luego había lagunas en la historia, lagunas que Harry se dio cuenta inmediatamente. De momento no le preguntó por ellas, puesto que tenía interés en documentarse por libros sobre la historia del mundo mágico. Lo que sí que fue es a pedir otro par de cosas que le interesaban por la nueva información. Ahora quería saber si el mundo mágico tenia de hecho abogados, si los tenía, los contrataría inmediatamente, dado que las personas famosas y las que han estado desaparecidas tanto tiempo como él, necesitaban aclarar y quitar las mentiras publicadas de los libros o periódicos.
Lo que no sabía Harry, es que muchos de los productos que había en el mundo mágico llevaban su nombre y no se le pagó a él, ni a nadie, por utilizar el nombre de Harry Potter.
Harry tomó un suspiro profundo y puso una cara neutral para continuar con la reunión. Para él era un poco difícil tomar en toda la información que recibió, puesto que lo único que esperaba era que le dijeran que sí, tenía dinero, pero que no se esperaba que tuviera tanto y menos aún que algún desalmado hubiera estado jugando con su mente y magia. Por ello mirando directamente a los ojos de Gornuk, continuo.
- Gracias, señor Gornuk. Ahora tengo más preguntas que respuestas, pero vayamos poco a poco. Me preguntaba si los bloqueos que tengo en la mente y la magia se podían quitar. Y lo del Horrocrux, también. No me hace gracia tener una parte de alma, que no es mía.
- Supongo que a nadie le haría gracia, señor Potter. Bueno veamos, los bloqueos se pueden quitar gracias a un ritual que una vez terminemos con el negocio, iremos a quitarle esos bloques. Lo del Horrocrux es un poco más difícil, pues necesitamos un ritual específico para exorcizar el trozo del alma y un rompe maldiciones, para posteriormente destruir dicho trozo. He de decir que los rituales le van a doler mucho, señor Potter. ¿Está seguro?
- Claro, no hay problema. Estoy acostumbrado al dolor.- Dijo Harry con una sonrisa triste, al recordatorio por todo el dolor y sufrimiento que pasó en el pasado. Un poco más de dolor no le molestaría. ¿Por qué debería? No, él se acostumbró a sufrir palizas diarias de sus tíos y primo. Uno o dos rituales que se necesitarían dolor no era nada nuevo para él.
El gobblin que tenía delante le miró con una mirada interrogante, preguntándose como un joven podría tener tanta tolerancia al dolor y no tener miedo.
- Cambiando a temas un poco más alegres, señor Gornuk, me preguntaba también si había en el mundo mágico, la posibilidad de la emancipación. No quisiera tener que volver a vivir en el mundo muggle, digamos que no es una experiencia agradable.- Dijo Harry, con una sonrisa de medio lado y los ojos cansados.
Gornuk dio lo que pareció un suspiro audible y fuerte, también podría ser un resoplido gobblin, no estaba al cien por ciento seguro.
- Por supuesto señor Potter, pero usted con su fama… digamos que le será complicado.- Dijo Gornuk
- Mmm… entiendo señor Gornuk, pero tal vez, podríamos usar un nombre falso y apellido falso. Estoy seguro que en el mundo muggle, el apellido Potter es muy común. Puede que en el mágico no, podríamos usar un nombre y apellido que no tenga nada que ver con éste y así que la ley firme el consentimiento de emancipación.
- Eso sería muy astuto de su parte, señor Potter, pero se presenta un problema… digamos que para emanciparse, tendría que tener una mala vida en la casa de sus familiares…- En ese momento se cortó como Harry Potter se levantó de su asiento con el rostro encendido en la ira y la ¿Vergüenza? Y se quitó la camisa que llevaba puesta. Con un movimiento de su mano, los espejismos que llevaba se levantaron para mostrar un torso y espalda llenos de cicatrices antiguas.
Gornuk inhaló fuertemente en la ira y la consternación, para los gobblins el maltrato de un niño estaba penado con la muerte del que lo hiciera, era impensable que un niño gobblin fuera maltratado de ningún modo. No se podía creer lo que veía, parecía como si el joven Potter delante de él hubiera pasado por unas cuantas batallas, lo peor fue cuando se dio la vuelta y vio la marca escrita, quemada en su espalda que decía claramente "Monstruo", eso era aborreciente. Ahora entendía al joven de que quisiera la emancipación.
Con un chasquido de sus dedos y al cabo de unos pocos minutos, apareció una joven medibruja contratada especialmente por Gringotts.
Gornuk, miro con consternación como el joven delante de él, se esperaba algo por el estilo y no se molestó en taparse o volver a cubrir con los glamour o espejismos las cicatrices.
- Señor Potter, esta es la medibruja Andrómeda Tonks, madre de la bruja que intentó como una broma de muy mal gusto, hacerse pasar por usted, hace unos años.
- Si, ya castigué a mi hija por eso… Espera, ¿Has dicho señor Potter? ¿Harry Potter?- Preguntó la medibruja en shock.
- El mismo Harry Potter, no veo que tiene de sorprendente un nombre, yo si fuera usted, Madame Tonks, estaría más interesado en las cicatrices que adornan mi cuerpo.- Dijo Harry en tonos fríos de su voz.
Por momentos se quedaba más impresionado con el joven delante de él. Tenía el talante de un guerrero gobblin, más que el de un mago. Este joven hechicero era especial. El banco podría ganar un poderoso aliado, si contaban con los votos en el Wizengamot del chico, además siendo heredero Black, contaba con dos asientos: Potter y Black. Y con cinco votos en cada asiento, con un total de diez votos. Si, Gringotts haría un buen aliado. Pero saliendo de su ensimismamiento se dirigió hacia la señora Tonks.
- Medibruja Tonks, la he llamado para que haga un informe de las… cicatrices del joven señor Potter y le cuente cómo se las ha hecho. También quiero que haga un juramento en su magia de no divulgar a nadie, hasta que salga el juicio de emancipación, lo que ha visto y oído aquí. ¿Está claro?- Gruñó la última parte en un tono amenazador, que prometía repercusiones graves si no hacia lo que se pedía.
Andrómeda solo pudo asentir en señal de aceptación y sacando su varita empezó con el juramento mágico, para después sacar pergamino, tinta, pluma y una cámara fotográfica que parecía de los años 20.
- Siéntese señor Potter y empezaré con los hechizos de diagnóstico.- Mandó la señora Tonks en tono duro, pero justo, como un médico diría a su paciente.
Empezando a echar encantamientos y hechizos de diagnóstico, la pluma iba escribiendo en los pergaminos, y se dice pergaminos, porque las lesiones y heridas de Harry eran muy numerosas. También salió los hechizos, encantamientos y maldiciones que tenía en su magia y mente. Con un suspiro profundo y de resignación echó un encantamiento para determinar la o las firmas mágicas de quien lo lanzó.
Con un chillido de sorpresa, volvió a lanzar el encantamiento tres veces más para estarse segura, luego girándose a Gornuk le dijo que la firma mágica pertenecían a Albus Dumbledore y a Lord Voldemort, al menos la de la cicatriz.
Gornuk lo único que hizo fue gruñir y gruñir por la intromisión y casi asesinato del joven Potter. Tanto para los magos como para la nación Gobblin, estaba totalmente prohibido lanzar encantamientos o maldiciones sobre los niños para que estos fueran abusados y suprimir su magia. Las causas de estos actos podrían causar la muerte prematura del objetivo, el señor Potter tuvo suerte de sobrevivir, más suerte de sobrevivir a sus parientes.
- Con las cicatrices me temo que no puedo hacer nada, señor Potter. Pero con los encantamientos y maldiciones, se les puede quitar con uno o dos rituales…- Dijo Andrómeda Tonks, pero se vio interrumpida por Gornuk diciéndole que ya sabía el señor Potter de los rituales y que los haría una vez concluido el negocio en Gringotts.
Tonks, habiendo terminado de documentar las lesiones del joven mago que tenía delante de ella, hizo cuatro copias. Una para San Mungo, el hospital de las heridas mágicas, otra para el ministerio de la magia, otra para la oficina del DMLE o departamento de la ley mágica. Y la última para Gringotts, en caso de que las otras se perdieran por casualidad.
Gornuk hizo lo mismo, pero en vez de cuatro, sacó cinco copias, otra para el joven Potter.
Harry sabía que cuando le presentó su copia de las lesiones causadas, podría utilizarla en caso de que Dumbledore se entrometiera con su vida.
- Bueno Gornuk, con esto me voy, y quédese tranquilo, no pienso decir nada hasta el juicio. Por cierto señor Potter, al final ha elegido escuela para asistir.- Pregunto la medibruja curiosa.
Harry alzó una ceja en señal de pregunta, puesto que solo había recibido una carta de aceptación de una escuela.
- Me temo Madame Tonks, que no se de lo que me está hablando, solo he recibido la carta de Hogwarts.
- Oh, no puede ser cierto lo que ha hecho Albus… espere un segundo señor Potter.- Volviendo su varita hacia él de nuevo, lanzó otro encantamiento y un contador. – Bueno señor Potter, usted tenía un encantamiento de redirección de correo, se lo he quitado e imagino que ahora las cartas vendrán directamente aquí, a su gerente de cuentas, hasta que tenga un buzón postal de lechuza. En el callejón Diagon lo encontrará, no tiene perdida y no es muy caro. Buenos días Gornuk, señor Potter.- Y con eso la medibruja se fue hacia su destino, que sería mandar los documentos pertinentes a los destinos antes mencionados.
- Eso ha sido rápido, ¿Entonces estoy invitado a otras escuelas que no sean Hogwarts?- Pregunto Harry con una mirada inquisitiva.
- Por supuesto señor Potter, pero primero sigamos con los negocios. Como iba diciendo antes de que llegara la medibruja, para salir de la casa de sus parientes, no ha de haber tenido una buena vida, visto eso ahora, una demanda en contra de ellos y del que lo puso allí se ha hecho. A continuación, será enviada a todos los departamentos, sugiero que haga una copia y la mande al diario del Profeta, con una entrevista exclusiva.
Refiriéndonos a las escuelas, el director de Hogwarts es el mismo mago que le ha puesto tantos bloqueos y me atrevería a decir, que el mismo el que le condeno a sus años de abuso…- Ahora sí que se vio interrumpido de verdad, al descubrir que Harry Potter era un verdadero Hechicero. Su aura que tanto le había costado detener y mantener bajo control, estalló con furia renovada, haciendo destruir varias cristaleras y unos pocos adornos de la pared, adornos que tenían remedio en la reparación, pero Gornuk se quedó impresionado por el pico de magia que sintió que seguramente sintieron fuera de la oficina y si no se equivocaba los guardias gobblins pronto llegarían.
Y no se equivocaba, la guardia gobblin llegó rápido. Eran unos diez, vestidos de oro y escarlata, armaduras imponentes, armas bien afiladas y sus caras en muecas, listos para la batalla feroz.
Gornuk viendo que podría haber una confrontación por el repentino pico de magia del señor Potter, decidió que lo mejor sería intervenir rápidamente, antes de que la sangre se derramara.
- ¡Alto!- Gritó Gornuk en duendigozna. – No es más que un malentendido, mi cliente se ha enterado de una revelación impactante, nada más. Dejen, salgan del despacho.
- ¿Seguro, gerente de cuentas Gornuk?- Cuestionó uno de los gobblins en el mismo idioma, aún con la mueca feroz dibujada en su rostro.
Dando otra mirada a su cliente, vio con asombro disimulado que pudo reinar en su magia y furia desenfrenada. Volviéndose nuevamente a los guardias gobblins, les aseguró que todo estaría bien, que no era necesaria su presencia, pero que si se quedaban más tranquilos, que podían dejar unos pocos guardias en las puertas de la oficina para asegurarse que no pasaría nada.
Con un suspiro audible, Gornuk se volvió hacia su cliente, para una vez más, quedarse medio impresionado al ver la reacción del chico. El señor Potter, al parecer había logrado reinar sobre sus emociones, si podía apostar dinero en ello, sabía Oclumancia sin haberla estudiado o leído acerca de ella. Esos casos eran raros, los oclumánticos naturales eran raros y por supuesto, como todo lo que el ministerio no entendía o tenía miedo de ello, prohibido.
- Veo, señor Potter, que está más tranquilo ahora- Afirmó más que preguntó Gornuk con una mirada penetrante.
- Si…- Susurró las palabras cayendo por poco en Pársel, pero manteniéndose en el inglés. – Si, lo siento por esa muestra patética de la perdida de los estribos. Espero no haber causado ninguna controversia, ni ningún malestar entre sus pares.
- No… no ha causado daño alguno, todo está en orden. Sus disculpas se aprecian señor Potter, pero no son necesarias.- Despidió Gornuk con un ademán de la mano derecha.
Viendo que ese tema había concluido, volvieron a los negocios que les importaban en el momento. Los abogados del mundo mágico, los mejores si podría ser el caso, la cuestión de la vivienda y ver si tenía otras propiedades o si no, la compra de ellas. Y por supuesto el inicio de la emancipación mágica, dada su fama y nuevo odio hacia Dumbledore, no cambiaría su nombre o apellido de momento. Presentaría el recurso como debiera ser, como Harry James Potter. Una denuncia de abuso del poder, control mágico de un ser mágico, abusos de muggles a un ser mágico y seguramente secuestro de un menor, serian uno de los pocos cargos que se presentarían en la corta mágica o más conocida como el Wizengamot.
- Vale, habiendo dejado claro quien ha hecho estas cosas a mi persona, me gustaría que me recomendara algún buen bufete de abogados, si el banco posee un bufete, preferiría contratarlos a ellos.
- Y dígame señor Potter, ¿Por qué piensa que Gringotts tiene abogados? Y más importante ¿Por qué piensa que los puede contratar para que lo represente?
- Muy buenas preguntas, señor Gornuk. De las cuales las puedo responder simplemente.- Comenzó Harry la explicación con una sonrisa creciente en su rostro, una sonrisa que era a la vez maliciosa y divertida. – Debido a que Gringotts es un banco y como todo banco, es necesario de buenos abogados. Y corríjame si me equivoco, pero por lo que he podido ver en su trato con la medibruja, diría que no le agrada demasiado. Podría ser un aliado potencial del banco o de su nación, Maestro Gornuk.- Terminó Harry con una reverencia y una prueba de que sus libros mundanos de fantasía no se equivocaban en el trato de éstas criaturas de talento guerrero.
Y no se equivocó al escuchar la risa estridente procedente de Gornuk, al parecer llamar Maestro a un gobblin, era una señal de respeto, respeto que la mayoría, sino todos los magos, perdieron.
- Bien señor Potter, muy bien. Me agrada ver que los modales están siempre presentes, pero para ser un potencial aliado de la nación, debe reunirse con el rey y director del banco y hacerse un tratado especial, uno en el que seguro estará encantado de firmar.
- Por supuesto.- Dijo sin dudar, aunque no tenía idea de lo que sería el tratado.
- Ahora bien, con los abogados de Gringotts, que es lo que quiere hacer.
- Había pensado que tal vez, podrían llevar mi caso de emancipación y en el caso de que mi nombre y apellido haya sido mal utilizado y no recibir ninguna ganancia por ello, se denuncie a los infractores, por mal uso de comercialización de mi nombre o algo por el estilo.- Dijo Harry, delegando claramente la tarea a Gornuk, en un claro gesto de confianza hacia el gobblin.
Esto para Gornuk era mucho más que inesperado. Si bien es cierto que no se esperaba que este, mago… no hechicero, confiara en él, un gobblin, para llevar sus cuentas bancarias e inversiones, menos se esperaba que le delegaran la importante tarea de llevar su caso a los tribunales y encima de todo eso una denuncia de ese tamaño sería presentada en contra del Gran Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, jefe de magos y tantos otros títulos, de los cuales, para gran pesar de la nación, ese mago, se pensaba que era inmune al tratado con los gobblins y podía gobernarlos a su antojo sacando leyes con el asiento Potter. Si bien ese asiento debería de ser ocupado, una vez el señor Potter cumpla su mayoría de edad o su emancipación y con lo culto e inteligente que era, no sería de extrañar que reclamara su asiento pronto y dejara un proxy en él. Sería una completa pena que los gobblins no se les dejaran sentar como proxy en el Wizengamot, pero así eran de estúpidas las leyes de los magos. Que se le iba a hacer, tal vez, algún día no muy lejano, Harry Potter, aliado de la Nación Gobblin, sería capaz de hacer algo o cambiar la ley.
Pero todos esos planes de futuro tendrían que esperar, porque hoy Harry Potter se sentaba delante de él, proponiendo cambiar un poco el mundo, para que el joven mago estuviera libre de las manipulaciones y control de un viejo mago.
- No se preocupe señor Potter, nosotros, aquí en Gringotts haremos lo mejor que podamos.- Dijo Gornuk contento con este hechicero tan especial. Un hechicero que miraría hacia y por las minorías que el ministerio consideró inferiores y oscuras. Por ahora había mucho trabajo por hacer y todavía no se había acabado el negocio en Gringotts.
- Dígame, hay algo más que pueda hacer por usted, señor Potter.- Pidió con las manos entrecruzadas el viejo gobblin.
- Si, hay una última cosa, antes de pasar a los rituales pertinentes, me gustaría saber si mis padres o la familia Potter han tenido o tienen alguna propiedad para quedarme. En caso negativo, me gustaría comprar un par de casas. Una si es posible, aquí en el Callejón Diagon, la otra debe ser lejos de Bretaña, pero aun en las islas.
- Mmm… déjeme ver los archivos, un momento. Estoy seguro de que podremos encontrar algo de su agrado.- Con eso dicho llamó a otro gobblin para que le trajera los archivos de la propiedad Potter.
Mientras esperaban el regreso del gobblin, Gornuk sacó el tema del testamento de los Potter a relucir, si quería que fuera leído o si quería esperar a que tuviera la mayoría de edad o la emancipación, para el caso sería lo mismo.
- No estoy seguro, señor Gornuk, de momento me gustaría esperar, puesto que todavía tengo mucho para asimilar y supongo que los rituales me dejaran un poco cansado.- Respondió de manera sucinta Harry. Gornuk lo entendió a la perfección, se imaginaba que debería ser un shock el enterarse de que alguien estaba jugando con tu vida de una manera tan poco moral.
- Entiendo señor Potter, mientras esperamos, le importa que le haga una pregunta.- Cuestionó Gornuk con curiosidad certera.
- Por supuesto, adelante con su pregunta, señor Gornuk. Después de todo le he estado haciendo preguntas durante un par de horas, si no me equivoco.
- Gracias, señor Potter. Mi pregunta es acerca de su padrino Sirius Black. ¿Qué piensa hacer con él? Es decir, el ministerio de magia lo encarceló sin un juicio, lanzándolo en Azkaban, la cárcel de los magos. Aquí en Gringotts, sabemos que nunca recibió un juicio, porque sus bóvedas nunca fueron selladas.
- No sé quién es ese tal Sirius Black, imagino…- Con un suspiro audible de resignación, se llevó una mano a los ojos cansados. Quitándose las gafas, las limpio con un pañuelo que evocó desde el aire, una vez más en una muestra de magia sin varita, que no tenía precedentes. Parecía como si el joven Potter, hubiese estudiado magia gobblin, más que magia normal. – Imagino que debe estar en el testamento de mis padres, si se dice que es mi padrino. Según tengo entendido, al menos en el mundo muggle, los padrinos sirven, en caso de que los padres no puedan por supuesto, como guardianes o tutores del hijo o hija.
- Eso es acertado, señor Potter. Un padrino mágico es algo más. Para poder dar con sus funciones de padrino, debe hacer un juramento mágico, ante un sacerdote o druida, para no dañar nunca al niño o niña. Al tomar el juramento mágico, el padrino se compromete, no solo a cuidar y criar al niño, sino que también a adoptarlo mágicamente como uno de sus posibles herederos, si no tiene hijos.- Terminó de contar la historia, esperando que el joven Potter se diera cuenta del crimen cometido contra su familia.
- Imagino, que si se rompiera ese juramento, el padrino se quedaría sin magia, incluso podría morir ¿No?
- En efecto, señor Potter.
- Entonces, también denuncia al ministerio de magia por encarcelar injustamente y sin un juicio a Sirius Black.
- Así se hará.- Confirmó Gornuk, mientras con un chasquido de sus dedos convocó a otro gobblin al despacho.
- Griphook, tráeme el testamento de los Potter a la mayor brevedad posible.- Pidió Gornuk.
Con un asentimiento seco de cabeza, el gobblin llamado Griphook se fue a paso ligero, mientras que el otro gobblin llegó con la lista de propiedades que poseía la finca Potter.
Con un ademán de su mano, hizo levitar el libro de pergamino hacia su mesa y lo abrió por el índice para ver que había.
- Mmm… esto es interesante, señor Potter, al parecer su familia es poseedora de varios inmuebles. Entre ellos cabe destacar la casa de campo del Valle de Godric, la cual, me temo que se mantiene por el ministerio de magia como monumento nacional e histórico. También está la mansión Potter en algún lugar de Gales. Tiene un apartamento en Liverpool, una casa de campo en Irlanda, la cual está protegida por varias salas, una villa en Francia y otra en Italia, Sicilia. ¿Qué desea hacer con sus propiedades, señor Potter?- Informó y preguntó Gornuk.
Harry por otro lado se quedó pensativo en cuanto a sus propiedades, ahora tenía más de un lugar al que llamar casa, lo cual era bastante esclarecedor.
La casa del Valle de Godric, tendría o que ser demolida o vendida. No le interesaba una propiedad que el ministerio declaró como monumento nacional. Si el ministerio quería esa casa, tendrían que pagar una generosa suma de dinero por ella.
- La casa del Valle de Godric, ha de ser vendida. Los objetos de valor que estén dentro, incluso la ropa de mis padres, cualquier cosa, ha de ser transferida a la bóveda familiar Potter. El resto, que se venda a quien la quiera, pero por un precio sustancial, digamos, 1.000.000 de galeones.- Ordenó a su gestor de cuentas con una sonrisa de tiburón.
Gornuk conocía ese tipo de sonrisas, claro el joven delante de él, era famoso y se aprovecharía de esa fama a más no poder.
- Por otra parte, me gustaría que se revisara la mansión Potter y la casa de campo en Irlanda. Si son habitables me gustaría poder verlas y decidir en donde quedarme.
- Excelente idea, señor Potter. Creo que la mansión Potter en Gales, solo hay que actualizar las salas protectoras y ofensivas, con lo cual podremos llevar lo mejor que tiene Gringotts. También va incluido en la casa de campo de Irlanda. Creo que un par de encantamientos Fidelius están en orden.
- Perfecto, pues con esto concluye esta parte del negocio, ahora cuando traigan el testamento, lo leemos y le dejo a usted, señor Gornuk, el poder de decisión de cómo actuar.
- Por supuesto señor Potter, déjeme invitarle a que se quede en la enfermería gobblin después de los rituales para que pueda descansar. Es totalmente gratuito y no tendrá ningún problema con los otros gobblins, puesto que para mí, usted es un amigo de la nación.- Terminó Gornuk con broche de oro, esperando que el joven aceptara la invitación a quedarse, así pues tendría tiempo de informar a su director, Ragnok sobre la decisión de hacerle un aliado de la nación.
Cuando el testamento de la familia Potter llegó, Harry una vez más se puso a prueba su paciencia y su control sobre su ira y magia, parecía que el día de hoy iba a estar lleno de estallidos de magia destructiva. Con una mirada y un movimiento de su mano, reparó todo daño causado en la oficina de Gornuk. Ahora parecía que no había pasado un huracán por ahí.
Se dice que se le puso a prueba una vez más, solo por el contenido del testamento. En él se dictamina claramente que Harry no debe ser enviado y criado por la hermana muggle de Lily, Petunia. Puesto que ella odiaba y odia con una pasión todo lo relacionado con la magia y tanto Lily como James, temían por la supervivencia de su único hijo Harry.
Por otro lado se dejó en claro que Peter Petegrew era el guardián secreto de los Potter y que Albus Dumbledore, fue el que lanzó el encantamiento.
Otra prueba más se presentaba llena de cargos, hacia Albus Dumbledore, por secuestro premeditado e intento de asesinato hacia Sirius Black, puesto que ir a la cárcel, Azkaban, en un billete de ida, siendo completamente inocente, era como el intento de asesinato o el asesinato mismo.
Por último se estipulaba una serie de herencias dejadas a ciertas personas. A Remus John Lupin, se le dejaría un importe de 20.000 galeones. A Sirius Black, 100.000 galeones y la promesa de que educara a Harry en las travesuras, por parte de James, claro. A Minerva McGonagall, se le dejaría 5.000 galeones. A Filius Flitwick, 5.000 galeones. A Alice Longbottom, 10.000 galeones de la bóveda Evans. Otras personas como Albus Dumbledore, Alastor Moody, Arthur Weasley, se les dejaría a cada uno 2.500 galeones, salvo el último que recibiría 5.000 para que mantuviera a su numerosa familia. El resto, se le dejaba a su hijo Harry junto con el asiento hereditario en el Wizengamot.
- Increíble, simplemente increíble. No entiendo cómo podían confiar en ese viejo manipulador. De todas formas no conozco a ninguno de los mencionados.- Dijo Harry a su gerente de cuentas.
- No se preocupe, señor Potter. Al haberse sellado ilegalmente el testamento de sus padres, ahora recae en usted la decisión de "donar" ese dinero a las personas citadas en el testamento.
- Bien, a todos, salvo a Sirius Black y a Alice Longbottom, no se les dará ni un solo galeón.- Dijo Harry en un tono frio que incluso podría poner a la vergüenza a los dementores de Azkaban.
- Parece, señor Potter, que está cogiendo rápidamente en las costumbres gobblin. Haría mucho mejor uno de nosotros, que uno de los magos. Por supuesto, usted no es un mago ordinario, es un hechicero, lo cual nos lleva a brindar en los cráneos de sus enemigos.- Terminó con una risa sonora y llena de dientes Gornuk. – Ahora si me sigue, le llevaré a las cámaras ritual, para quitarle los bloqueos y el Horrocrux de su cicatriz. Mañana, cuando haya descansado, le daré una bolsa que está conectada a su bóveda principal, para que pueda hacer las compras pertinentes. Mientras, que descansa de los rituales, me encargaré de que los abogados envíen cartas de disculpa a las principales escuelas mágicas de Europa y del mundo, en caso de que le hayan mandado una invitación. Si no es mucha molestia que le pregunte, señor Potter ¿Piensa asistir a Hogwarts?
- En absoluto, señor Gornuk, no es ninguna molestia. En un principio tenía pensado declinar la invitación, pero ahora, creo que lo mejor es mantener a mis enemigos aún más cerca. Como dice el refrán: ten a tus amigos cerca, pero ten a tus enemigos aún más cerca. Así que creo que sí que asistiré a su escuela.
- Bien, tome pergamino, tinta y una pluma para que pueda escribir su respuesta al colegio. Pondremos un encantamiento compulsión, para que no se pregunten más acerca de usted y no investiguen la aceptación.- Dijo con una sonrisa maliciosa Gornuk, mientras le entregaba las cosas para dar su respuesta.
Cuando llegaron a la sala ritual, ésta era muy grande con paredes de piedra que parecía granito. En estas paredes estaban tallados diversos dibujos, lo que le explicaron más adelante, se trataban de runas. En el centro de la habitación, había una enorme piedra rectangular en forma de cama, también tallada completamente en runas. Alrededor de dicha cama, había un círculo bastante grande, dibujado con runas de distintos tipos a las que estaban en las paredes y la cama.
Le explicaron a Harry, que debía quitarse la ropa y tumbarse dentro del círculo ritual. El cual primero harían el ritual de desbloqueo y quitar cada maldición, encantamiento y hechizo que tuviera sobre su persona.
El otro ritual, el de exorcismo del Horrocrux, también se haría en esta cámara, pero con los gobblins encargados de exorcizar Horrocruxes.
Estos gobblins eran los que enseñaban a los rompe maldiciones que Gringotts contrataba, para allanar las tumbas en Egipto u otros países.
También le advirtieron de que los rituales dolerían mucho y que debía de estarse lo más quieto posible. Si bien podría llegar un momento en el que se desmayara, que no se preocupara, que solía pasar y no interrumpía en absoluto dichos rituales.
Dolor agudo y continuado, era lo que podía sentir en todo el cuerpo, mientras la sala o cámara ritual se encendía y comenzaba a quitar bloqueos de su magia y mente. Podía sentir como dicha magia iba elevándose, más y más hasta que le rodeó en un aura verde oscuro.
Estaba fascinado en el momento, que sintió un fuerte pinchazo en su cabeza, el dolor que tenía era nada comparado con sus años de abuso, podía ver las estrellitas o puntos blancos que se suelen ver cuando alguien está en un dolor tal.
Pero lo peor vino, cuando los hechizos, maldiciones, compulsiones y encantamientos que tenía sobre su persona fueron eliminados.
Harry no quería gritar, pero no pudo contenerse más y dejó escapar un alarido bajo, que podía confundirse con un gruñido, de dolor.
El segundo ritual, fue peor, en ese sí que gritó y se desmayó. No pudo evitarlo, su cicatriz parecía que se podía abrir en cualquier momento y resquebrajar su cabeza en dos partes.
Lo que se perdió fue el exorcismo de una parte muy pequeña del alma de Lord Voldemort, o como también se le conocía, por muy pocas personas Tom Riddle.
Cuando por fin se le quitó esa parte del alma, lo que los gobblins no esperaban era que brillara el aura del joven que estaba tendido en la cama ritual, aún más brillante si era posible.
Harry en la inconsciencia atribuida por el exorcismo, pudo notar como su magia crecía hasta límites insospechados, gracias a que esa parte del alma ajena a la suya, ya no estaba consumiendo su propia magia para mantenerse, la magia del joven Harry, logró hacer algo impensable, copió la magia que contenía el Horrocrux, pudiendo así mantener las habilidades de Pársel y magia oscura. Eso le vendría bien a Harry para poder aprender correctamente Legeremancia y Oclumancia. Lo que nunca podría ser capaz de tener son los recuerdos de la mente de Voldemort, por increíble que parezca la magia y las cosas que Harry fue capaz de recrear con su voluntad, la magia en si tenía ciertos límites.
Luego de pasar un día y una noche entera en la enfermería de la nación gobblin, la cual estaba bajo tierra. Harry despertó temprano en lo que sería la mañana, para encontrarse con un sanador gobblin, hablando en su lengua natal con Griphook, el gobblin encargado de traer el testamento de los Potter.
Al despertarse, lo primero que notó Harry, fue un hambre atroz, un hambre que se podría comer un caballo entero y repetir. Después, notó lo que se consideraba sed. Era de esperar que al estar en cama un día y una noche, tuviera esa cantidad de sed, por eso cuando el sanador lo vio que estaba despierto, le entrego una copa bastante grande con agua fresca, tan fresca que por el metal caían gotas en formas de lágrimas.
Harry aceptó la copa con una sonrisa agradecida y fue dando pequeños sorbos, saboreando el líquido insípido para apaciguar su sed.
Después notó que su falta de visión quedó corregida, ya no tendría que depender de las gafas o lentillas, bueno una mala inversión por parte de Petunia, pero tampoco es que se quejara demasiado.
Dando una inclinación de cabeza a ambos gobblins, en señal de reconocimiento, preguntó dónde estaba y cuánto tiempo había estado inconsciente.
- Para la sorpresa de los sacerdotes gobblin, señor Potter, se desmayó en el inicio del segundo ritual, debo decir, que tiene una gran tolerancia al dolor. Para apaciguar su respuesta, se encuentra en la enfermería de la nación. Un honor que pocos de su especie han recibido. Más si los rumores son ciertos y usted no es un mago, sino un hechicero. Y la segunda pregunta, ha estado un día y una noche indispuesto, por suerte para usted, hoy es viernes por la mañana, temprano. Más precisos, son las seis y media de la mañana.- Terminó Griphook con lo que parecía una mueca desagradable, enseñando los dientes puntiagudos. Dando una media vuelta se dirigió al sanador gobblin, una vez más en su lengua natal y salió por la puerta de la enfermería. El sanador se volvió hacia Harry y le lanzó unas pruebas moviendo sus manos alrededor de él.
- Parece ser, señor Potter, que su magia ha vuelto a sus niveles que debían de ser. Su mente está liberada, tanto del Horrocrux, como de los bloqueos mentales. Solo he dejado las cicatrices de su cuerpo, dado que a nosotros los gobblins, las solemos llevar con orgullo. Por supuesto que llevamos cicatrices de batallas, no de esa clase.- Terminó de informar el sanador gobblin.
Harry dio un asentimiento de cabeza, únicamente dado que le costaba un poco de esfuerzo hablar todavía. Al parecer recuperarse de dos rituales muy poderosos, le costaría un tiempo. Un tiempo para adaptarse a su mente recién desbloqueada y a su magia.
Con un esfuerzo, agradeció al gobblin la ayuda que le brindó y los cuidados que le dio y volvió a caer en el profundo sueño, nuevamente.
Para cuando se volvió a despertar, ya eran las diez de la mañana, según le informó el mismo sanador gobblin.
Sintiéndose mucho mejor, decidió preguntar si podría ser capaz de salir de compras y volver a hablar con su gerente de cuentas, Gornuk.
- Me parece que usted tendrá que quedarse por unos días aquí, si bien es cierto que físicamente está mejor, su magia todavía tiene que asentarse y por ello su mente. Trate de no hacer mucha magia, le podría traer repercusiones. Por lo que me ha dicho Gornuk y algunos de los guardias gobblin, usted sabe de los medios de meditación, le aconsejo que los utilice. Más tarde hoy, su gestor de cuentas, Gornuk, se pasará a informarle de sus asuntos. Come un poco, se ve que tienes hambre, joven hechicero.- Dijo el sanador despacio para que entendiera todo lo que se le dijo a la perfección.
Harry, si bien estaba algo cansado, no era estúpido para que le hablara tan despacio, como a un niño pequeño, pero supuso que el sanador sabía lo que hacía, por ello no puso ninguna pega a su explicación.
Más tarde, ese día se pasó Gornuk por el ala de la enfermería, para visitar a su joven cliente y posible aliado.
Si bien tuvo tiempo de ir a Ragnok con los acontecimientos de tres días pasados, discutieron fervientemente, de hacer al joven señor Potter un posible aliado de la nación.
Los Potter, a lo largo de generaciones, fueron aliados de la nación gobblin, por eso cuando se decía de hacer al joven Potter un posible aliado, era porque muchos de los Potter más antiguos, no fueron aliados.
El rey y director Ragnok, descendiente del gran Ragnuk, dijo a Gornuk que le dijera al joven Potter que en su bóveda familiar, había armas y escudos hechos por la nación gobblin.
Quería poner a prueba al hechicero, a ver si se quedaba con los artículos hechos por la nación, como la mayoría de los magos o decidía devolvérselos.
Si eran devueltos, el mismo, iría al consejo gobblin para hacer de Harry James Potter, un amigo y aliado de la nación, puesto que sería el primero, sino único, en devolver material gobblin a sus dueños por derecho.
Todo lo que se hacía por los gobblins y se les daba a los magos, se creía fuertemente por éstos primeros, en que se alquilaba la propiedad, no se vendía y los magos, erróneamente, pensaban que se las vendían. Al parecer estas discusiones se llevaron a cabo por milenios y de ahí la mayor parte de las revoluciones gobblin.
Pero Gornuk sabía que la familia Potter siempre devolvió algo que se le daba por la nación gobblin. Sí, es cierto que todavía tenían en la bóveda familiar artículos que alquiló el abuelo del joven Potter, pero con la muerte de sus padres y posteriormente su desaparición del mundo mágico, no tuvo tiempo en devolver nada a la nación.
Se decía en algunos círculos, que algunos de los Potter, solo devolvían lo que no tenía un valor mágico, como joyas para adornar o piedras preciosas. De hecho, algunas malas lenguas, insinuaban que muchos Potter hicieron su fortuna al vender armas gobblin a otros magos.
Mentiras, todo mentiras, tanto el rey como el consejo sabían la verdad y esto solo era una prueba de valor para el chico, si la superaba, la alianza con la familia Potter seria reivindicada.
Mientras que Gornuk informaba a Harry sobre las reliquias gobblin encontradas en la bóveda familiar Potter, Ragnok invisible veía con atención el rostro sin expresión delante de su gestor de cuentas.
Le habían dicho que tenía pleno control sobre su magia y su aura. No se lo creyó en un primer momento, solo los magos muy poderosos eran capaces de tales actos, pero cuando la prueba de herencia fue presentada a él, vio con sus propios ojos que el joven no era un mago, sino un hechicero. Eso lo cambiaría todo. Si bien es cierto el mundo de los magos no tenía ningún prejuicio contra los brujos, hechiceros, druidas e incluso los elementales, pero eran pocos y raros los que había en Gran Bretaña.
Por el resto del mundo había muchos más, tantos como magos. A Ragnok le daba igual lo que fuera el joven Potter, lo que le importaba era que clase de aliado sería si se convertía en uno. Había dos clases: los que pedían favores a cambio de pequeñas devoluciones y los que trabajaban para que ambas partes estuvieran contentas. Esperaba que Harry Potter les diera un mejor estilo de vida del que tenían, con diez votos en el Wizengamot sería capaz de hacer una diferencia y si hacía aliados poderosos en Hogwarts, tanto mejor.
De momento ya habían encontrado un abogado que podría actuar como proxy del señor Potter en la próxima reunión del Wizengamot, eso sí, se tendrían que reunir proxy y el señor Potter para ver qué es lo que quería que hiciera con su asiento.
- Señor Gornuk, por lo que entiendo de lo que me has dicho, las cosas hechas por su nación se alquilan a los magos, para ser devueltos una vez que el patriarca muere. ¿Estoy en lo correcto?- Preguntó Harry.
- Correcto señor Potter.
- Entonces no veo porque me deberían preguntar primero, tomen lo que es suyo por derecho de la bóveda familiar Potter, es lo correcto, después de todo.- Con esas palabras dichas, Harry se vio interrumpido por el aplauso general que recibió, no solo de los tres gobblins que había en la sala, sino de otro que salió de lo que pareció entre las sombras. Un gobblin mucho más alto que el resto de ellos y vestido con armadura dorada. En la cabeza adornaba una corona, hecha de joyas preciosas. Era el rey Ragnok.
- Bien dicho, señor Potter. Usted es de hecho, un hechicero de honor. Me complace que la alianza Potter-Gobblin se renueve con usted.- Dijo el rey a un sorprendido Harry. Una sorpresa que solo duro unos instantes al ver que logró reinar nuevamente en sus emociones. Parecía más fácil ahora que no tenía esos bloqueos en su mente. Si, sin duda era un oclumántico natural.
- Es un honor, majestad. Perdone mi falta de modales por no levantarme de la cama, pero no me gustaría incurrir en la furia e ira del sanador Pitclaw.
- En absoluto, señor Potter. No me gustaría incurrir en su furia tampoco.- Terminó con una risa atronadora, la cual, los demás gobblins siguieron poco después.
- Creo que el señor Potter está listo para partir cuando quiera, solo tiene que tomar un par de pociones a la semana, durante un mes, para su total recuperación.
- Gracias, Maestro Sanador Pitclaw.- Agradeció Harry mientras se vestía con un movimiento de su mano y el pijama que le dieron fue doblado mágicamente encima de la cama.
Para cuando Harry estuvo listo para partir hacia el callejón Diagon, antes de dejar Gringotts, Gornuk, le dio una bolsa sin fondo, la cual estaba conectada a su bóveda de confianza y lo que parecía ser una caja de cerillas, salvo que no lo era.
- La bolsa está conectada a la bóveda de confianza Potter. Esto de aquí, es un baúl encogido de siete compartimentos. Así no tendrá que comprar uno, señor Potter.
- Gracias, señor Gornuk, ha sido un placer hacer negocios con usted y con Gringotts.
- El placer es nuestro señor Potter. Por cierto, esta cuerda es un traslador, que le llevará directamente a la Mansión Potter. Se ha hecho los arreglos pertinentes a las salas que pueden ofrecer Gringotts y además el encantamiento Fidelius. Que tenga suerte y que sus enemigos tiemblen ante su hoja.- Se despidió Gornuk de Harry, agarrándolo por el brazo en un saludo formal.
- Y que sus enemigos caigan ante el poder de las hordas gobblin.- Devolvió el despido con una sonrisa maliciosa de las suyas.
Caminando lentamente, pero con paso seguro, se dirigió hacia las escaleras de la puerta principal del banco para ir a hacer sus compras, compras que venían en la lista de Hogwarts, porque como había dicho, había que mantener a los amigos cerca, pero a los enemigos, aún más cerca.
Saliendo a la mañana no tan ajetreada de la calle, decidió que lo primero que tenía que comprar era un nuevo guardarropa, puesto que el que tenía, se había quedado en la casa de sus tíos, junto con todos sus libros de fantasía. Libros que no tardaría en ir a por ellos.
