In Life There Are Worse Things Than Dying

Habían terminado las clases y Aria caminaba rumbo a la biblioteca, donde, como usualmente hacían ahora, Neville la esperaba en la mesa más apartada, la cuál habían bautizado como suya. Hacía semanas que se reunían allí para hablar y reír por lo bajo, con tal de no ser expulsados de la sala.

Una mano se posó en el hombro de la rubia, hecho que provocó que un escalofrío recorriera el cuerpo de la muchacha haciéndole pegar un ligero salto y un ahogado chillido. Dos gemelos pelirrojos habían irrumpido su tranquilidad.

Eh Neville, ¿qué haces con una... comenzó diciendo uno, mientras observaban el color de la corbata de la rubia, que esperaba tímida... Slytherin? terminó el otro, ojiplático.

Se llama Aria rectificó Neville avergonzado por la poca delicadeza de sus compañeros de casa.

Será mejor que me vaya dijo ella recogiendo sus cosas Te veo luego dijo refiriéndose a Neville, y desapareció de la sala sin dejar rastro.

¿Qué le pasa? preguntó George.

No le gusta que la llamen "Slytherin".

¿Por qué? ¿Acaso no lo es? preguntó ahora Fred.

Nev, los Slytherin no son de fiar dijo George.

Ella es diferente.

Venga tío, todos los Slytherin son iguales dijo Fred, y antes de que el moreno hablase añadió Sin excepción alguna. A la mínima te apuñalará por la espalda, ya verás.

Cállate Fred.

¿Pero por qué te picas? preguntaba George ¿Te gusta? preguntaron divertidos al unísono.

¡Ella es diferente! repitió Neville, aparentemente enfadado mientras se dirigía a la salida.

¿Y cómo estás tan seguro? preguntó Fred, siguiéndolo de cerca junto con su hermano cuando ya estaban fuera de la biblioteca y veían como Neville se apresuraba para huir de sus preguntas.

¡Neville! gritó George.

¡Ella me ayudó! gritó éste girándose hacia ellos, para nuevamente dirigirse a su casa común.


Pasadas dos semanas, Aria no intercambiaba palabras con ningún alumno perteneciente a Gryffindor, ni siquiera Neville.

No había nadie por los pasillos, seguramente todos estarían reunidos en sus correspondientes salas comunes. Todos, excepto Aria. La cuál paseaba solitaria por Hogwarts. Iba sumida en sus pensamientos cuando oyó un estruendoso ruido seguido de risas que provenía del comedor. Sin más preámbulos se dirigió a echar un vistazo, llevándose por sorpresa a dos pelirrojos lanzando hechizos contra la mesa de Slytherin. Aria perdió el equilibrio, calló al suelo, se levantó rápida y se escondió tras una columna. Pero los gemelos ya habían salido en busca de explicaciones a esa interrupción.

¡Eh! ¡Eh! gritó Fred.

Aria salió corriendo a ninguna parte, pero los pelirrojos habían podido distinguir su lisa y larga cabellera rubia.

Llegó la hora de la cena, cada alumno tomó su asiento correspondiente. La comida apareció por arte, obviamente, de magia, llenando cada rincón vacío. Los Slytherin fueron al ataque en cuanto apareció aquella apetitosa comida, pero Aria permanecía quieta, o más bien, paralizada. Lo que a saber habían hecho los Gryffindor la detenía. Malfoy chilló desconsoladamente, todos dirigieron sus miradas hacia él, el cuál tenía un trozo de carne mordiéndole la mano. En ese instante toda la comida de la mesa de Slyhterin cobró vida. Aria fue la única de Slytherin que reía con ganas junto con las otras casas. Un movimiento de varita por parte de McGonagall y todo se solucionó.

La cena prosiguió tranquila, pero Aria continuaba aguantándose la risa, como algunos alumnos de Gryffindor. Cruzó su mirada, contenida de lágrimas, con una de los gemelos y los dos estallaron en carcajadas. Después de tanto tiempo, volvía a recobrar la complicidad con Gryffindor.


Al día siguiente Severus Snape reunió a todos los alumnos, organizados por sus respectivas casas, con el objetivo de hallar al culpable de aquella broma pesada.

Anoche, uno de vosotros hechizó la mesa de Slytherin decía con ese tono y ritmo tan característico suyos mientras paseaba y observaba a los presentes El, o los culpables, tienen la oportunidad de entregarse y cumplir el castigo que se les impondrá. Así mismo, si alguno de los presentes sabe quién ha sido y no lo dice, sufrirá castigo como si fuese el culpable dijo parándose para realizar un examen visual a las caras de los alumnos Señorita Prescott, dijo mirándola.

Aria levantó la cabeza y miró al frente.

¿Usted sabe algo de lo que sucedió anoche? preguntó.

Aria visualizó por el rabillo del ojo a los gemelos.

No contestó.

Yo creo que sí dijo Snape Acompáñeme señorita Prescott dijo dirigiéndose a la salida.

Aria le siguió de cerca, con la cabeza gacha y sin mirar a nadie.


Lo sabe le susurró George a Fred en cuanto Aria y Severus desaparecieron de la sala.

¿Qué? preguntó Fred.

Aria. Aria sabe que fuimos nosotros.

¿Cómo lo sabes?

¿Acaso no te acuerdas de que anoche alguien nos vio y echó a correr? Era una chica rubia. Era Aria.

George, no quiero cortarte el rollo pero... hay muchas rubias en Hogwarts.

Te prometo que era ella, estoy seguro. confirmó George.

¿Entonces por qué no nos ha delatado? Ha tenido la oportunidad.

Puede que sea verdad eso...

¿El qué? preguntó el pelirrojo, confundido.

Que es diferente.


Vaya, por fin te encontramos. dijo George asomándose en uno de los baños, seguido por su hermano.

Aria levantó la vista, les miró y continuó con la limpieza que le había mandado Snape como castigo, obviamente, sin emplear magia.

La situación se envolvió de un silencio incómodo ¿Queríais algo? preguntó Aria supuestamente concentrada en aniquilar una mancha del suelo.

Sabemos que lo sabes comenzó Fred.

No sé a qué te refieres dijo Aria.

¿Por qué no dijiste que fuimos nosotros? Lo sabías dijo George agachándose en busca de los brillantes ojos de Aria.

Yo... soy... diferente contestó Aria, mirándolo a los ojos.

¡Venga ya! gritó Fred Tú no eres diferente, eres como los demás. Eres una Slytherin.

Escúchame zanahorio dijo Aria levantándose apresuradamente y encarándose con Fred Yo no escogí ser Slytherin, ¿vale? dijo empujándole Yo esperaba ser Gryffindor. Y a día de hoy todavía no estoy cómoda donde estoy. Sí, soy Slyhterin, pero no me siento como una las lágrimas comenzaban a luchar para salir en tropelY si no os he delatado es porque me habéis hecho reír. Estoy harta de que la gente no me tome en serio. ¡No soy como ellos! gritó, mientras lágrimas inundaban sus mejillas Y no quiero serlo.

Dicho esto salió corriendo hacia ninguna parte.