Rutina – Capitulo 2

-Hola.

Su cabeza se negaba a aceptar lo que su corazón ya le confirmaba con ese latir casi doloroso que tenía, giró lentamente en dirección a la voz que hace segundos la había saludado, y ahí estaba él. Se veía algo cambiado, su rostro no tenía esos detalles infantiles, al parecer había crecido en estatura, no llevaba su típica camisa roja, la misma con la que partió , su voz sonó algo distinta, quizás algo más ronca, ¿Era realmente Ranma? ¿En verdad había vuelto? ¿O quizás era un sueño? Tal vez seguía dormida. Lo detalló con su mirada mientras se hacía estas preguntas, intentando darles respuesta, finalmente se detuvo en sus ojos, lo único que ni con el pasar de los años podrían cambiar, el único detalle que no la podría engañar, porque nunca en ningún sueño o fantasía había logrado ver ese color con ese brillo que ahora estaba frente a ella. Si, era él, eran sus ojos, esos ojos con los que llevaba soñando por dos largos años.

La felicidad la invadió rápidamente al confirmar que era él, era Ranma, su Ranma, estaba vivo, VIVO, había regresado. Quería estrecharlo en sus brazos para nunca más volver a dejarla, sellar sus labios con un beso para que nunca vuelva a decir que piensa hacer un viaje, tocarlo solamente para enterrar toda duda de que fuera realidad. No podía creerlo, estaba ahí, frente a ella. Sus músculos se tensaron esperando la orden para lanzarse sobre él, pero la orden nunca llego. Tal como apareció la felicidad esta se fue, dando paso a la ira, a una furia tan grande que pocas veces podía haber sentido antes correr por su cuerpo. ¿Cómo se atrevía a volver así como así?, simplemente a aparecer, como si hubiese ido a comprar a la tienda. ¿Y que fue ese Hola? Ni una señal de vida en 2 años y no se le ocurre decir otra cosa. No, no se lo permitiría, él no jugaría así con ella.

Cerró sus ojos y respiró suave hasta calmar esa ira que amenazaba con salir en cualquier momento e intentar matarlo, usó la técnica que le enseño Happosai, Corazón helado, una vez calmada volvió su atención a su jardín y siguió con su labor de regar las plantas.

-Buenas tardes, el Dojo aún no abre, así que por favor le pido que se vaya.

La cara de Ranma no tenía precio. La había dejado mirarlo los minutos que ella quisiera, que procesara la imagen de él ahí en el jardín, así él podía seguir mirándola a su antojo, se veía hermosa con ese vestido ligero de verano, con su mirada fija en lo que hacía. Llevaba unos minutos observándola en silencio antes de hablar, pero aún no era suficiente. Fue leyendo su aura mientras esperaba que reaccionara, pudo ver una leve sonrisa en ella, ese fue su primer regalo al volver, una de las cosas que más extrañaba, pero no era una sonrisa completa, él quería más. De la nada sintió el aura roja envolverla, un aura que demostraba una furia inmensa, su instinto le decía que huyera, que su vida peligraba, pero se mantuvo firme, estaba preparado para dos bienvenidas, a la Akane feliz por volver a verlo o a la furiosa por haberse ido, claramente la segunda opcion era la mas obvia, así que se quedó ahí, analizando sus movimientos para poder esquivar cualquier golpe.

Felicidad o ira, eso se esperaba, cuando volvió a escuchar después de tanto tiempo su melodiosa voz, todo se fue al demonio, nunca se espero que lo desconociera, que hiciera como que era un completo extraño, su corazón no estaba preparado para eso, quizás nunca lo estaría.

-Akane, por favor.

Como extrañaba ese sonido, su nombre dicho por su voz, como lo extrañaba a él, a todo su ser. Pero se mantuvo fuerte, él no podía jugar así con ella, con su corazón, ese corazón que amenazaba con derramar lagrimas en cualquier momento. Apretó fuerte la manguera y continuo.

-Le pido que se marche, señor, está en propiedad privada.

-Esta también es mi casa, Akane.

-Lo siento señor pero no, esta no es su casa, si piensa eso porque cree que sus padres aun viven acá se equivoca, ellos se mudaron, si quiere le puedo facilitar la dirección para que pueda llegar hasta ellos.

-No quiero su maldita dirección – Apretó los puños con fuerza a su costado, le irritaba verla tan tranquila.

-Si es así entonces le pediré que se retire por favor, aquí no hay nada para usted.

Eso termino de sacarlo de sus casillas – Como puedes decir eso - se fue acercando para tomar su brazo, pero ella dirigió el chorro de agua en su dirección.

-¡No te acerques!

Soltó la manguera cuando lo vio, sus ojos y boca se abrieron por la impresión, seguía siendo él, no más maldición, no mas Ranko, seguía teniendo su pelo negro,su cuerpo alto y formidable, su hermoso rostro.

Él desgraciado lo había conseguido.

Ranma esperaba la reacción de Akane, verlo sin su maldición podría ser el detonante para que comenzara a actuar con normalidad, pero no, siguió siendo la misma que hace unos instantes. Ella simplemente se acercó tranquilamente hasta la llave de agua y la cerró, sin volver a mirarlo caminó hacia la casa y habló.

-Si no hay nada que pueda hacer por usted señor, le vuelvo a pedir que se retire.

Terco como solo él puede ser, volvió a acercarse a ella, debía escucharlo.

-¡Deja de tratarme así y escúchame! ¡Soy tu prometido por un demonio!

-¡NO!- Giró para encararlo, la famosa técnica de Happosai, aquella con la cual puedes controlar tu aura, tu corazón, tu furia o cualquier sentimiento para poder lograr manejar cualquier situación se había ido al carajo, Ranma era el único que podía hacer que explotara así – Mi prometido era Ranma Saotome, un idiota que se fue de viaje buscando una cura para su estúpida maldición, prometió volver en 1 año o si no sería libre de mi compromiso, ya pasaron 2 años y no hay señales de él, todos asumimos que estaba muerto, porque el Ranma que conocíamos no podía hacernos esto, no podía simplemente desaparecer, no, él nunca nos habría dejado solos, a su madre, a mí – Poco a poco su ira se fue transformando en tristeza, la misma que no la abandonaba nunca - así que señor no diga que es mi prometido porque eso no es verdad. Le vuelvo a pedir que por favor se marche.

¿Muerto? Nunca pensó que su familia podía llegar a creer que ese era el motivo de su tardanza, nunca dimensiono que tan grave era lo que había hecho, debía repararlo. Su corazón se partía al ver la tristeza de Akane, aún más cuando se sabía culpable, él lo había provocado, él, quien se juró protegerla de todo, él la dañó así.

-Ak… Akane, solo escúchame ¿Si? Yo…

-¿Qué acaso no entiende? ¡Largo!

Su mirada no podía transmitir más odio, pero se equivocaba, al verlo suspirar frustrado y dar la vuelta hacia la salida pensó que podría llegar a matarlo con su sola mirada. Lo vio irse, una vez más. Lo peor de todo es que había sido muy fácil deshacerse de él. Mejor así, pensó Akane, no tenía tiempo para extraños que venían a molestarla, tenía muchas cosas que hacer.

Se dirigió a la cocina ¿Qué almorzaría ese día? "Idiota, insensible, estúpido, como puede hacer esto" ¿Y si pedía algo por teléfono? En momento así se lamentaba que el Neko-Hanten ya no existiera "¿Y eso fue todo? ¿Así nada más? Un simple grito y se fue, ¿Desde cuando era tan obediente?" Lo pensó por un momento, en realidad no tenía hambre, y como iba a tenerla, mejor hacía algo hasta que fuera su clase, aun faltaban horas para eso, un buen libro sería lo mejor. "Es un desconsiderado, ¡¿Como se le puede ocurrir aparecerse así, y además irse tan rápido?!" Camino en dirección de su habitación, podría leer nuevamente ese libro sobre romance Ingles. "Ojala no vuelva, no quiero volver su estúpida cara, que se cree". Al llegar a la puerta de su habitación se detuvo "Pero esta vivo" No pudo evitar sonreír y quitarse un gran peso de encima, nunca quiso creer en verdad que había muerto, no, algo le decía que era mentira, y no se equivocaba. Por lo menos podía estar feliz por eso. Con una sonrisa entró a su cuarto.

-Tardaste.

Increible, ahí, como si nada, sentado descaradamente en su cama, estaba él.

-¡¿Qué demonios haces acá Ranma?! – La felicidad se fue rápidamente – ¡Te dije que te fueras! – Dando paso, de nuevo, a la ira.

-¡Muy bien! Volví a ser Ranma, ya estaba harto del "Señor", nunca has sido tan educada, no sé de donde salió eso.

-¿Estás hablando en serio? ¡Vuelves como si nada y me tratas así! ¡Vete de una vez!– se acercó hasta quedar frente a él, mirándolo hacia abajo - ¡Estás vivo! Y no tienes maldición ¡Hurra! – Dijo con sarcasmo - ¡Me importa una mierda! – Dijo abriendo los brazos hacia sus lados, en serio ¿Dónde estaba el Corazón Helado cuando en verdad lo necesitaba? – Vete, no sé porque volviste.

Con una sonrisa en su rostro escuchó pacientemente como Akane le gritaba, Dios, había extrañado tanto eso, verla enojar, explotar con simples palabras, ver sus ojos brillar, su aura hacerse gigante, la adrenalina previa al golpe que lo mandaría a volar por Nerima, pero esta vez no podía permitir eso.

Se levantó de la cama, quedando frente a ella, muy cerca, Akane se alejó de él, como si fuera una sustancia tóxica que no pudiera tocar, pero fue solo lo suficiente como para poder verlo a la cara, seguía sonriendo, como quería que se concentrara si seguía sonriéndole así.

-Volví por ti.

Solo tres palabras bastaron para dejarla en un casi estado de shock. Ranma daba pasos lentos hacia ella, mientras Akane seguía retrocediendo, alejándose, sin saber por qué.

-Porque te amo.

Tres palabras más, podía sentir su corazón latir desesperado, no pensaba, no procesaba, solo anhelaba que siguiera hablando. Se detuvo cuando sintió su escritorio chocar contra su espalda.

-Vine para recuperarte, me importa una mierda que creas que ya no soy tu prometido, no me importa si estas con alguien, o si algún idiota logró casarse contigo.

Llegó frente a ella, puso sus manos a cada lado de su cuerpo, impidiendo que escapara, acercó su rostro al de ella.

-Volví solo por una razón – puso su mano izquierda en su mejilla acercándola a un más a él, clavando su mirada en sus ojos cafés, sintió como involuntariamente tembló ante su contacto – Tú.

Finalmente pegó sus labios a los de ella.

Esa noche, cuando fue a despedirse, hizo bien en no besarla. Se había atormentado largas noches, se sentía un completo cobarde por no hacerlo, estuvo tan cerca, podía sentir el aire que salía de su boca chocar contra sus labios. Ahora entendía que había hecho lo correcto, al parecer de alguna forma sabía que no podía besarla antes de partir, porque cuando finalmente besara a Akane Tendo, cuando finalmente besara a su Akane, no habría nada que lo detuviera. Y claro que estaba en lo correcto.

Con la desesperación que dan 4 años de espera, la besó, su yo interno de dulces 16 años celebraba finalmente poder estar cumpliendo uno de sus más grandes anhelos. Colocó su otra mano en su mejilla, debía aprovechar el momento, en cualquier segundo sentiría ese golpe que si por suerte no lo mataba lo dejaría inconsciente por un largo tiempo. Desesperado, movía sus labios sobre los de Akane, sentía cada vez más rápido su corazón, se sentía desfallecer, era el mismo cielo, recibiría gustoso cualquier castigo que viniera después de esto, al tocar el paraíso estaba listo para una eternidad en el infierno, viviría dichoso con ese recuerdo.

Pero el castigo no llegó. Su corazón dio un vuelvo cuando sintió las pequeñas manos de Akane tomar sus mejillas, atraerlo hacia ella y responder a su beso con la misma desesperación que la suya. Hace apenas unos segundos lo estaba corriendo de su casa, tratándolo como a un desconocido, y ahora su lengua era una intrusa en su boca. Nunca terminaría de entenderla, y amaba eso de ella.

Rápido movió sus manos hacia su cintura, eliminando cualquier separación de sus cuerpos. Cubrió su espalda con sus palmas, abarcándola casi por completo. Akane ya no tenía sus manos en las mejillas, había pasado uno de sus brazos alrededor de su cuello mientras su mano se enredaba en su cabello, volviéndolo loco. Se separó de ella por un segundo para tomar aire, solo uno, no le daría tiempo para pensar, para arrepentirse, tampoco podía darle más, ese solo segundo se sintió como mil años sin beber una gota de agua. Había despertado esa necesidad de sentirla, de tocarla, de probarla y estaba lejos de poder saciarla.

No empezó suave, no, él no era así, él era intenso, un huracán. Sin interrumpir la danza de sus lenguas, sus manos siguieron su descenso llegando hasta sus glúteos, y como si lo hubiera hecho miles de veces, con una sincronía que solo se le puede atribuir a una constante practica mental al imaginarse ese movimiento mil veces en su cabeza, con ambas manos repaso su forma redondeada y una vez llegado al centro de ambos ejerció presión mientras la acercaba más a él, logrando que notase el bulto que ya tenía en su entrepierna, que lejos de molestarla la ínsito a más, la obligó a soltar un vergonzoso primer gemido que contrastó de forma armónica con el gruñido que soltó él.

Fugaces pensamientos amenazaban con interrumpir el goce de Akane, pero las sensaciones que la envolvían se encargaban de acallar. Pero hay veces, contadas, donde la cabeza le gana el cuerpo, y un pequeño pensamiento pudo colarse

Detente

Comenzó a pensar, a entender en realidad que estaba ocurriendo. "Volví por ti". Una de las manos de Ranma siguió el camino de su pierna, bajaba apenas rozando su piel. "Te amo". Dios, como un simple roce se podía sentir tan bien. "Volví solo por una razón, tú". La misma mano que la hizo vibrar de anticipación ahora iba de regreso, escalando su muslo, ejerciendo más presión, ignorando completamente la inútil barrera del vestido, subiéndolo junto con su mano. "Volvió, volvió porque se fue". Su mano termino el recorrido en su glúteo, volvió a realizar presión sobre ellos, sintiendo como la mano que estaba sobre la piel de Akane tocaba una suavidad mayor que la que estaba sobre tela. Su piel era suave, lisa, tibia.

"Se fue, te dejó, no le importo nada"

Este último pensamiento pudo haber sido el determinante para detener esa locura, pero se fue a lo más profundo de su conciencia cuando Ranma en medio de un gruñido bajó sus manos hasta los muslos de Akane, la elevó y sentó sobre el escritorio, quedando entre sus piernas. Akane le respondió rodeando su cadera con sus piernas, atrayéndolo, dejando en contacto sus sexos, separados únicamente por sus ropas, pero eso no les fue impedimento para sentirse.

"Rápido, haz algo, detente"

La mano que jugaba con sus cabellos bajó hasta el inicio de su camiseta y comenzó a subirla, ella también quería tocarlo, sentir su piel, el calor que emanaba. Extasiarse de los definidos músculos que se podían adivinar por lo apretado de su prenda, sentir la dureza que no le producía aversión alguna. Fue viajando por todo ese campo, llegando hasta su cuello para rodearlo con ambos manos, subiendo aún más su ropa. Lo obligó a que sus manos soltaran su trasero por unos segundos para poder sacar su camiseta y lanzarla lejos, pero rápidamente volvieron a su lugar, acercándola más a él, tomándolos ambos glúteos con más presión, rozando el inicio de su ropa interior, haciéndola gemir de anticipación.

"Rápido, Akane por favor"

Si, rápido, más rápido, quería sentir las manos de Ranma veloces sobre su cuerpo, que la mano que descaradamente había seguido ascendido por su pierna abandonara su glúteo y siguiera subiendo. Que ese tímido balanceo que habían iniciado sus caderas se volviera más rápido, más intenso. Que los gemidos de placer amortiguados por la misma boca del otro se volvieran más frecuentes.

Pero el pensamiento final llego "¿Eso es todo? ¿Así de fácil? ¿Puede irse y volver como si nada? Por Dios Akane detente, ¡Ahora! ¡DETENTE!"

-¡PARA!

En un segundo, y sin aplicar la más mínima fuerza, había mandado a volar a Ranma, haciendo que chocara contra la pared que tenía en frente. Se levantó rápido del escritorio, bajando su vestido, limpiado su boca de los restos de saliva, arreglando su cabello, intentando controlar la tormenta que tenía en su cabeza.

"Yo… él… Por dios eso fue…" Giró y apoyó sus manos en el escritorio "Le permití besarme, tomarme, nosotros…" Llevó su mano a su pecho "Yo… también lo besé, lo toqué…" aún sentía su corazón martillar con fuerza, sentía un fuego recorrerla por completo, logrando identificar un intenso calor que nunca había sentido rodear su centro, confirmándole que todo lo anterior había sido real.

-Ak… Akane.

La voz lastimera de Ranma la sacó de su estado de desesperación, volteó para verlo y lo encontró en el piso, intentando ponerse de pie.

-¡Ranma!

Corrió hacia él, revisando que no estuviera dañado, tomó su cabeza para ver si tenía un golpe, pero Ranma se lo impidió tomando sus manos mirándola entre asombrado y maravillado.

-Akane ¿Qué demonios fue eso?

Mientras se besaban Ranma podía ver sus auras mezclarse, formar un hermoso color morado, brillante, que iba creciendo con cada avance, con cada centímetro descubierto en el cuerpo del otro. Pero de la nada sintió como el morado desaparecía, dando lugar a un intenso rojo que se concentro en las manos de Akane, sintió como hacia un leve movimiento con sus muñecas para alejarlo y una fuerza descomunal lo lanzaba lejos.

-Yo… - nerviosa se miró las manos, había usado sin querer el Seigyo ōra - ¿Estás bien?

¿Qué si estaba bien? Eso importaba un carajo, quería saber que era eso.

-Si, si, no te preocupes – Se levantó para que no lo siguiera viendo con ese rostro lleno de preocupación. Cuando estuvo de pie la observó de nuevo, ya no con el ojo de chiquillo enamorado, la analizó con ojo clínico de artista marcial. Había ganado algo de músculos, no era mucho, cualquiera diría que estaba igual que cuando se fue, pero él lo notaba, su postura era distinta, notaba el casi inconsciente estado de anticipación de sus músculos, listos para lanzar o esquivar cualquier golpe. No había pasado por alto su previo control de aura cuando la encontró en el jardín y ahora este. La miró a los ojos cayendo finalmente en lo obvio.

-Entrenaste.

La expresión de Akane se tornó sería, pero un segundo después sonrió de lado – Si, mi padre, tu padre y Happosai me entrenaron durante un año y medio. Happosai me enseñó todas sus técnicas, lo que hice recién se llama Seigyo ōra, es direccionar mi aura a una parte especifica de mi cuerpo para que el golpe sea más potente. Lo siento fue sin querer, estaba algo… distraída, yo solo quería apartarte.

Ranma no podía creerlo, el viejo Happosai se había dignado a entrenar enserio a alguien, y había resultado. Al ver el mutismo de Ranma, Akane continúo.

-También tu padre, él me nombro representante de la Escuela Saotome cuando finalmente creyó que estabas muerto, me enseñó su variante del estilo, entrenándome en el combate aéreo. Lo hizo como "pago" por el no cumplimiento del compromiso, nunca lo dijo, pero yo sabía que era así. Al terminar mi entrenamiento Happosai me declaro Matriarca de la Escuela de Combate Libre, pasó el liderazgo de la escuela a mí.

Los ojos azules de Ranma se abrían cada vez más al escuchar cada palabra – Akane… ¡Eso es grandioso! –Se fue acercando a ella para abrazarla, para felicitarla por lograr tanto, pero ella se apartó, volviendo a optar ese semblante serio.

-No te acerques.

Ranma frunció su ceño, no entendiendo su cambio de actuar.

-Lo de recién fue… un error, no volverá a pasar – Dijo Akane esquivando su mirada.

-Por supuesto que volverá a pasar, eso y mucho más – Le respondió risueño Ranma.

-Claro que no. Ahora por favor señor, le pido que se marche.

-¿Así que otra vez soy un señor? - Frunció su ceño, apretó sus manos, conteniendo su ira - ¡Después de besarme así, de tocarme, de sacarme la ropa no puedes decirme señor! – Ranma cada vez se enojaba más y más, nunca lograría entenderla, y odiaba eso de ella.

-¡Cállate! – Roja como un tomate por recordar lo que había hecho– Ya te dije que no pasaría nunca más. Vete.

-¿De verdad quieres que me vaya?

Era un completo tramposo, sabía usar sus trucos, la miró con cara suplicante luego de hacer la pregunta,pero Akane se mantuvo fuerte. Algo.

-S…si, vete.

-Y… ¿No quieres saber que pasó conmigo? ¿Cómo me curé? ¿Por qué tardé más?

A quien quería engañar, ella quería saber todo eso. Lo pensó un momento, finalmente decidió que le daría tiempo para explicarlo todo y luego se iría, no lo volvería a ver, seguiría con el Dojo, con su rutina. Si, su rutina funcionaba.

-Está bien, habla.

Ranma sonreía, solo eso quería, si le explicaba todo ella lo entendería y lo aceptaría, lo perdonaría, le diría que lo ama y se casarían, tendrían 1 hijo, no 2, ¡3! Si, 3. Tenía que funcionar, por el bien de sus 3 hijos.

-Bien, emmm… vaya, por dónde empezar.

-Comienza desde que saliste, desde que te fuiste.

-Está bien – Se encogió de hombros pensó un momento y comenzó a hablar - después de que salí camine 5 cuadras hasta la estación de metro, en el camino me encontré con la señora Tamada, me pregunto dónde iba, le respondí y seguí, al llegar compre un boleto a…

-¡No seas idiota! - Nuevamente estaba enojada, ¿De verdad funcionaba esa técnica? Corazón helado, control de la ira, una mierda, tendría que hablar con Happosai cuando volviera a aparecerse por la casa – No pido cada detalle, solo lo importante, ¿Hacia dónde te dirigiste?

Ranma hacia hasta lo imposible para controlar su risa, no desaprovecharía ocasión para hacerla enojar, era su juego favorito antes de irse, él solo quería volver a jugarlo. Pero no era el momento, sacudió su cabeza y continuó – Me dirigí a China, a las posas, tenía algo de dinero, así que hice el viaje en barco…

Era inútil, mientras hablaba los ojos de Akane viajaban por su torso, por sus labios, que bien se había sentido besarlos, dirigió una mirada rápida a su entrepierna, ya no estaba ese bulto que tan descaradamente había hecho contacto con su propio sexo, volvió a sentir ese calor en sus mejillas, para intentar aplacarlo desvió la vista de ese lugar, subiéndola hasta sus abdominales, siguiendo cada línea que podía verse, llego hasta sus labios nuevamente, volviendo a poner atención a lo que hablaba.

-… Cuando me fui de las posas no tenía una idea clara de donde ir…

-¿Qué?

Ranma la vio, no había prestado atención a su rostro desde que empezó su relato, ahora la veía roja, distraida, recordó su falta de camisa y sonrió arrogante.

Akane al ver esa sonrisa se dio por descubierta, aparto su mirada avergonzada. En un rincón, arrugada y olvidada estaba la camiseta de Ranma,la tomó en sus manos y se la acercó, sin mirarlo.

-Póntela.

-Yo estoy perfectamente así.

Lo miró con odio, ante esto Ranma obedeció enseguida, pero lo hizo de forma lenta, sin despegar su mirada de la suya. Akane para intentar ocultar su vergüenza se acercó al escritorio, apoyándose en él, esperando que continuara. Volvió a mirar a Ranma y lo encontró con la misma sonrisa, es más, ahora agregaba una ceja levantada a su rostro, fue cuando notó que estaba en el mismo lugar donde se habían besado. Rápidamente se alejó y fue a parar a la cama. Se sentó en ella, apoyando sus codos atrás, agotada de todo lo que ocurría. Cuando levantó la mirada Ranma estaba frente a ella, con la misma expresión de antes, acercándose cada vez más, noto su grueso error, prácticamente lo estaba invitando a continuar.

Exasperada se levantó – ¡Eres insufrible! – Se alejó escuchando la leve risa de Ranma – Dame un segundo.

Volteo dándole la espalda, cerró sus ojos y comenzó a respirar, suavemente, sintió como su pulso disminuía, como su temperatura bajaba, como su aura volvía a estar controlada, pequeña, un circulo perfectamente definido en el centro de su pecho. Recordó sus tardes con Happosai, cuando la dejó en medio de un torrentoso río sobre una roca, cuando aun no sabía nadar, diciéndole que solo la sacaría de ahí cuando viera que su aura fuera una que reflejara tranquilidad. O como cuando la dejó amarrada en una cueva llena de fantasmas aterradores, con la misma instrucción, "Saldrás de ahí cuando puedas controlar tu miedo, tu ira, tus sentimientos".

Terminado su proceso se giró, su semblante sin ninguna expresión, su aura controlada, volvió a hablar, tranquilamente – Haremos esto Saotome, contaras tu historia, las partes importante, dirás todas tus excusas, luego te daré la dirección de tus padres y te iras, no volverás a aparecerte por acá, nunca ¿Entendido?

Ranma la miró sorprendido, su técnica de control era sorprendente, había escuchado de ella pero él nunca pensó que alguien pudiera controlarla como Akane. También le llamo la atención la solemnidad con la que le habló, su postura, tan severa, despertaba miedo en los demás. No, no era miedo, era respeto.

Con la misma solemnidad que ella transmitió, él intento responder – De acuerdo, pero no me iré, ya te dije porque volví Akane.

Sin mudar su aspecto o su estado de ánimo dijo – Eso lo veremos.

Continuara


Notas de la Autora: ¡Hola! Ódienme todo lo que quieran, tarde demasiado, pero les tengo una buena noticia: cada vez le agrego más cosas a la historia y se va alargando, iba a ser de 3 capítulos, a lo más, ahora va en 4, quizás en cuantos termine.

Algunos me dieron muchas sugerencias de cómo seguir la historia, o me decían sus posibles ideas de cómo seguía, en su momento llegué a considerar cambiarla, hasta llegue a decirme "¿Y si hago que Akane por orgullosa no lo acepte, luego de alguna forma trágica hago que Ranma muera, y que Akane en su desesperación por no perdonarlo y perderlo para siempre se suicide?" pero después dije "Naaaaaaah, no es mi estilo" Solo les diré que esperen a ver cómo se desarrolla, quizás alguien le achuntó (acertó) en como terminara todo. Si alguien aún no me dice su teoría díganme, ¿Qué creen que le paso a Ranma? ¿Akane lo perdona? ¿Qué pensará la esposa china de Ranma cuando sepa que volvió a Nerima? ¿Ranma aceptará a Akane cuando sepa que espera un hijo de Esteban Julio Ricardo Montoya de la Rosa Ramírez? ¿Qué pasará con la herencia que dejó el abuelo de Ranma? ¿Genma logrará robarla? ¿Nodoka se escapara con Soun para vivir su amor libremente? ¿Cuándo le dirá Kasumi al doctor Tofu que en verdad esta enamorada de Kodashi? ¿Kodashi cuando le dirá a Kasumi que se acercó a ella porque está enamorada de Nabiki? ¿Cuánto tiempo lograra ocultar Nabiki que las deudas del Dojo amenazan con desalojarlos en cualquier minuto? Si llegaste hasta acá leyendo estas estupideces debo decirte algo: Te amo.

Quise darle algo de información sobre posibles técnicas que ahora controla Akane, para que se reflejará su entrenamiento. Corazón Helado lo saque de la historia del mismo nombre de mi autora favorita de toda la vida de Fanfic: Lumlumlove, lean la historia, es muy buena, y todo lo que escriba. Seigyo ōra significa literalmente "Control del aura" en Japones (según google traslator jiji).

Este capítulo tuvo algo de humor, lo siento, pero no sería Ranma ½ sin algo de humor metido por ahí.

Como siempre mi Twitter: Nube_Escarlata, un abrazo gigante a los que andan por ahí: Valeria_antonia, Unagomita, NaNdO17, Nohemi_yenifer, Melanysais.

Saludos a los que dejaron review, iré respondiendolos durante estos días, si me da tiempo, si no perdónenme por favor, me encanta leerlos, perdón si no reciben la respuesta que merecen.

Nos vemos quien sabe cuándo, solo espero que no sea en mucho tiempo.

Piquitos.

(En Chile piquitos significa besos chiquititos en los labios, algo muy tierno)