CAPITULO 2: CUANDO NADA PUEDE SALVARTE

El pasillo se lleno de murmullos mientras los estudiantes se apartaban para despejarle el paso a él y sus acompañantes; Las miradas se desplazaban de Crabbe y Goyle a Zabini y Pansy, mas al final la atención terminaba centrada en la cabecilla de aquel grupo, en el peligroso y siempre admirado príncipe de Slytherin: Draco Malfoy.

Algunos le miraban con admiración, otros con odio, algunos mas con temor, pero al final casi todos le miraban con deseo...

Nadie pasaba por alto el poder e influencias que el príncipe de Slytherin tenía sobre casi todo Hogwarts a sus 13 años, inclusive los alumnos de cursos superiores le temían y respetaban. Todos temían lo que él o sus "amigos" podían ser capaces de hacer si se lo proponían, de hecho era aquel grupo específicamente el que daba aquel prestigio y poder tan especial a la casa Slytherin, prestigio y poder que casi nadie se atrevía a retar, pues sin duda había algunos que no temían retar aquel poder, ya que estaban a la altura...

De pronto el pasillo se lleno de murmullos de excitación cuando un grupo casi igual de pequeño que el de Slytherin apareció del lado contrario del pasillo caminando sin titubear al ver al grupo de Slytherin que tampoco dejo de avanzar.

Tal y como había pasado con Draco, los alumnos que estorbaban el paso a aquel segundo grupo se aparto intentando alejarse cuanto antes, pues si había alguien que no temía el poder o las influencias del rubio o el resto de los Slytherin, ese era aquel grupito de Gryffindor que tenía a la cabeza a Harry Potter.

Todo mundo sabía que Harry Potter y Draco Malfoy era enemigos acérrimos y un encuentro en los pasillos solo significaba algo: Una pelea segura. Los que temía quedar en el lugar en que se encontraran ambos grupos mejor decidían alejarse sin meterse en el camino de ninguno, era la única manera de salir bien librado de eso: Fingiendo que no estabas ahí

Pero que tenemos aquí… es Potter y su grupo de inútiles… - Dijo Draco mientras se paraba imponente frente a Harry

- Malfoy… - Respondió Harry mirando despectivamente a éste.

- Potter… - Dijo a su vez Draco sonriendo maliciosamente.

- ¡Lárgate Malfoy! – Le espeto Neville intentando pasarlo de largo, sin embargo Blaise se interpuso sonriendo con malicia.

- Mira Potter, parece que tus cachorros tienen miedo. – comento Draco sin apartar la mirada de aquellas esmeraldas que lo miraban amenazantes.

- Tal vez es solo que nosotros somos más listos que ustedes y tratamos de evitar una tonta pelea. – Señalo Hermione mientras se ponía al lado de Harry.

- Nadie te pidió tu opinión, estúpida Sangre sucia – le respondí Pansy Parkinson, quien también se puso del lado de Draco y la miraba despectivamente.

- ¿Y de que sirve ser un sangre pura si no son más que basuras como personas? – Dijo Harry sin despegar tampoco la mirada de aquellos ojos plateados.

El grupo Slytherin se tenso molesto ante la ofensa. Draco se acerco aún más a Harry y murmuro venenosamente:

- No nos confundas Potter, no todos los magos sangre pura caminamos por la escuela con ropa de segunda mano.

La reacción no se hizo esperar, el rostro de Ron enrojeció haciéndolo tan rojo como su cabello; Los Slytherin rieron divertidos. Harry y Draco se miraron fijamente por un momento, y al siguiente ambos tenían las varitas afuera apuntándose directamente.

Los curiosos retrocedieron, ambos rivales eran conocidos por saber una amplia variedad de hechizos para lastimar al otro, sin embargo, todos se quedaron para presenciar una de las tan conocidas pero peligrosas peleas Potter-Malfoy.

- ¡Malfoy, Potter¡Bajen las varitas en este momento! – Dijo una voz a sus espaldas.

Sin dejar de mirarse, ambos obedecieron. Los curiosos suspiraron resignados y poco a poco fueron entrando al aula de pociones. Harry y Draco fueron los últimos y al ir entrando el maestro de pociones les lanzo una mirada de advertencia.

- Hoy haremos una pócima para encoger. – Con un movimiento de varita los ingredientes se encontraban anotados en la pizarra. – Comiencen.

La mano de Ron se levanto tímidamente.

- ¿Si, Weasley? -

- Pro-profesor Crouch… podría ir a mi... olvide mi… - murmuro avergonzado.

- Vaya Weasley, vaya¡pero no tarde!-

- Si. – Dijo al profesor Crouch.

Ron salio rápidamente, y el joven profesor de cabellos color paja suspiro resignado.

Cabello color paja, piel blanca, claros ojos azules, Bartemius Crouch Jr. Era el maestro de pociones de Hogwarts desde hacia ya 8 años. Pero aquello no había sido fácil, a pesar de ser el hijo del ministro de magia, había tenido que esperar para poder tomar el puesto. Una Maestría en pociones, la presión que había ejercido a su padre y la que este a su vez había ejercido sobre Dumbledore rindieron frutos después de 3 años, pero lo había conseguido, a sus 20 años tenia un puesto como maestro de pociones.

Muchos se sorprendieron al ver que Crouch Jr. Tuviera tanto empeño en tomar aquel puesto, después de todo, su padre era admirado por su gran trabajo como ministro, y de haber seguido sus pasos era seguro que habría sido nombrado ministro en cuanto su padre dejara el cargo.

La familia Crouch era respetada y admirada en el mundo Mágico. Bartemius Crouch había escalado puestos de manera rápida, su habilidad para tomar buenas decisiones no había pasado en alto para nadie, era un mago que poseía valores admirables y se tomaba muy enserio su papel a la hora de los problemas. Amelia Crouch era una dama en toda regla. Educada, elegante y bondosa, siempre acompañaba a su marido a todos lados. Bartemius Crouch Jr. Por otro lado, era el claro ejemplo de hijo perfecto, calificaciones envidiables en la escuela, el alumno modelo con los maestros, un joven agradable en todas las reuniones importantes a las que su padre llevaba, inteligente, amable y atractivo. Sin embargo, a pesar de ser un joven atractivo y de ser buen partido, Barty Crouch Jr. Nunca había sido visto con ninguna chica, y las jóvenes que se aventuraban a declararle sus sentimientos siempre eran rechazadas amablemente.

La gente siempre creía que la razón era por que estaba muy enfocado en su trabajo, siempre ocupado, siempre metido en aquel colegio, siempre estudiando mas acerca de pociones, siempre con él, con él que la gente consideraba su mejor amigo, con él que lo hizo convertirse en lo que era ahora, con él por que él llego a ser lo que era ahora, su amante…

Sonrió mientras pasaba distraídamente entre los calderos inspeccionando (Ron había tirado rápidamente algo al verlo, ya verificaría).

Él siempre había creído que Barty jugaba, que solo era una obsesión juvenil, bien, había tenido 10 años para demostrarle que aquel amor era algo mas que una obsesión juvenil, que aquel amor era algo mas que lujuria, que por aquel amor era capaz de todo, tan solo por poder estar a su lado.

Claro que había pensando en seguir los pasos de su padre, desde chico le admiraba, admiraba su fuerza, su firmeza, pero cuando lo conoció a él, su padre pareció nada comparado a su lado, por que también había fuerza, pero esta no era impulsiva era elegante, por que había firmeza, pero esta no dejaba duda, a pesar de la suavidad con que las palabras eran pronunciadas, y cayo a sus pies, cayo por que este ser rezumbaba poder por todas partes, por que a pesar de haberse criado en un orfanato, era tan educado, tan inteligente, tan imponente, por que él era fuerza, y Barty Crouch Jr, siempre había amado la fuerza.

Unos golpes sobre la puerta lo trajeron al presente, y se sorprendió un poco al ver al objeto de sus pensamientos apoyado ligeramente en el marco de la puerta.

- Tom… - Murmuro todavía sorprendido.

- Profesor Crouch – Dijo firmemente Tom recordándole donde se entraban.

- Profesor Ryddle – Respondió Barty recuperando la compostura. – ¿A que debo su visita?

- Necesito que el señor Potter y el señor Malfoy vengan conmigo. Es acerca de su castigo. – Sonrió el ver como la cara de desconcierto de Harry cambiaba a fastidio. Draco simplemente se había puesto serio.

- En ese caso… - Barty se acerco al caldero de Harry y revolvió la mezcla un par de veces. – Buen color, apuesto que en cuanto termine de hervir quedara perfecta. Puede irse.

- Malfoy. – dijo antes de revolver también el caldero de Malfoy mientras este miraba con aparente calma. – Buen color también. Déjela hervir. Perfecto. Puede irse.

Tanto Potter como Malfoy comenzaron a recoger sus cosas, sin embargo para el profesor Crouch no paso desapercibida la mirada desilusionada de Draco tras sus comentarios, por lo que ayudando a Malfoy a cerrar un frasco de belladona murmuro lo suficientemente bajo para que solo él pudiera escucharle.

- La tuya era mucho mejor.

El cuerpo de Draco se tenso un poco ante la sorpresa y lentamente subió el rostro hasta dedicarle una sonrisa orgullosa a su profesor.

Tom espero aun recargado en el marco de la puerta hasta que ambos estudiantes salieron del aula, y antes de que perderse detrás de ellos le dirigió a Barty una mirada que solo significaba una cosa, había visto lo que Barty había hecho y no le había gustado nada.

Barty sonrió pensando que tal vez tendría que "disculparse" con el mas tarde. Su sonrisa termino cuando Ron Weasley hizo explotar su 3 caldero en lo que iba del año.


Tom Sorvolo Ryddle miraba a Draco despectivamente mientras este camina junto a Harry hacia los invernaderos.

Si bien Tom no consideraba que Draco fuera, bajo ninguna circunstancia, un rival para él, tampoco aceptaba la idea de que aquel peligrosamente atractivo rubio intentara robar algo que era suyo.

Varias veces en la privacidad de su habitación, Barty había reído cuando él había comentado "distraídamente" acerca de ese extraño aprecio que Draco parecía tenerle. Barty siempre cortaba la conversación diciendo que Draco no era más que un niño. Pero un niño Malfoy no era cualquier cosa. él conocía la familia Malfoy desde hacia ya varios años, Lucius Malfoy y él llevaban muy bien relación, sin embargo eso no evitaba que se diera cuenta de la forma en que este se manejaba, donaciones por aquí y por allá, abrían puerta en varios lugares, las acciones generosas escondiendo siempre las oscuras intenciones. Con Lucius como padre, pensar que Draco era fanático de las pociones por amor al arte era difícil de creer. Además, si alguien sabía mas de lo extrañas que podían volverse ese tipo de relaciones profesor-alumno era él.

Una media sonrisa se poso en sus labios cuando el recuerdo de su primer año dando clases se hizo presente, el recuerdo de la primera vez que vio a Barty Crouch Jr.

Sinceramente no venia con ninguna perspectiva en mente, si bien amaba las artes oscuras detestaba que estas fueran vistas con temor a causa de la ignorancia como había sucedido en sus 3 primeros días de clase, la perspectiva no parecía mejorar ahora que se dirigía a su primera clase con los alumnos de 5to, donde aprenderían hechizos mas poderosos y donde sin duda muchos temerían al ver la fuerza de estos.

El silencio se hizo presente en el aula en cuanto cruzo la puerta, era mejor así, él no estaba acostumbrado a estar callando niños molestos, si estaban ahí era para estudiar ¿no, si no, bien, la puerta estaba abierta. La clase comenzó con la molesta pero necesaria tarea de nombrar lista, y cuando llego al nombre de Bartemius Crouch Jr. Se detuvo solo unos instantes para verlo, ojos celestes, cabello paja, ambas miradas se cruzaron y el único pensamiento que cruzo su cabeza fue que este seria otro mas de los chicos idiotas que esperaban un trato especial por el puesto de su padre.

Una breve explicación acerca de los hechizos que tratarían salió de sus labios antes de que como ejemplo efectuara algunos; No se sorprendió al ver las miradas temerosas del grupo de Hufflepuff en la clase, sin embargo encontró una genuina curiosidad pintada en los ojos celestes del menor de los Crouch. La misma curiosidad que afloro en sus ojos cuando llego al mundo de la magia, la misma curiosidad que sintió cuando conoció por primera vez las artes oscuras.

Frustrado por la actitud que habían tomado los alumnos después de la demostración, se dedico el resto de la clase a la teoría, sin embargo, pudo darse cuenta de cómo un par de ojos celestes le seguían sin perder ni un solo gesto suyo.

La clase paso sin contratiempos, y cuando creyó que se encontraba solo, una suave pero confiada voz le llamo.

- ¿Profesor Ryddle?

Volteo y encontró a Barty Crouch Jr. Con la mochila al hombro y su mirada fija en el.

- Señor Crouch¿en que puedo ayudarle?

- Solo quería comentarle que me pareció asombrosa su demostración con aquélla maldición, señor.

- Es el único a quien le pareció asombrosa señor Crouch, por si no se dio cuenta sus compañeros de clase se encogieron de miedo.

- ¿Es por eso que no continuo haciéndolo señor? Por que me pareció…

¿Que pretendía aquel muchacho? Hablando con el como quien habla con un amigo. Su mirada se poso dura sobre la del castaño y este inmediatamente guardo silencio.

- Señor Crouch¿no tiene clase?

- ¡S-si!.- dijo mientras tomaba de nuevo sus cosas y se acercaba a la puerta.

- Señor… ¿volverá a hacer una demostración como la de hoy?

- Solo si hay muestra de que vale la pena señor Crouch.

Este asintió con la cabeza y se retiro sin decir más, sin embargo y como desde el principio, ese muchacho no dejo de sorprenderle.

Como si aquello hubiera sido un reto personal, el chico de ojos celestes se volvió mas perseverante en sus clases, preguntando constantemente con suma curiosidad sobre el tema, haciendo aportaciones sobre los temas, o debatiendo acerca de algunos efectos, sus demás compañeros parecían conformes con solo escribir e interpretar un poco de la teoría, pero Crouch siempre exigía mas, siempre deseaba saber mas al respecto, llegando a parecer tan sediento de conocimiento como alguna vez él lo estuvo.

Divertido, permitió al joven observar una nueva demostración de su poder en clase, los demás alumnos se vieron de nuevo aterrorizados, Barty sin embargo, quedo más fascinado, despertando aun más su sed de conocimientos sobre las artes oscuras.

De repente preguntar en clase e investigar en la biblioteca no fue suficiente para este, por lo que comenzó a quedarse todos los días después de clase, y esta vez Tom se lo permitió, después de todo aquel muchacho en verdad parecía interesado en saber más.

Fue fascinante la forma en que el chico parecía devorar sus palabras, y como también admiraba la magia oscura, no le tenía miedo, si no respeto, y eso hablaba de conocimiento, de sabiduría.

Poco a poco ese chico de ojos celeste llego a ser mas que un Slytherin cualquiera y se convirtió en Barty Crouch Jr., que de mimado no tenia nada como siempre supuso, pero también se dio cuenta que esos ojos le seguían con insistencia, que esos ojos le miraban con algo mas que admiración. Sin embargo y a pesar de las pistas tardo en darse cuenta...

Barty se encontraba en una de las mesas que se encontraban dentro de la sección de libros prohibidos, sonrió al verle sumergido en grandes volúmenes acerca de magia oscura y lentamente se acerco a él para ver que estaba haciendo.

- Señor Crouch… - murmuro a su oído provocando un estremecimiento por parte de Barty, creyó que era de miedo y sonrió divertido.

- ¡Pro-profesor Ryddle…!

- ¿Que busca Crouch? – pregunto de nuevo Tom a su oído y sintió el cuerpo del menor tensarse cuando tomo su mano y la retiro para leerlo que escribía.

- Yo… los efectos… de… la magia de… - Tom rió por lo bajo creyendo que Barty tartamudeaba de coraje el saberse interrumpido.

- Oh si, 'conozco esa magia, es sencillo, solo son… - y poniendo su mano sobre la de Barty escribió los efectos de esta.

- Y-yo no, yo... – así es niño bonito, se mas de lo que crees… pensó

- Jejeje, continué con su trabajo Crouch – Dijo Tom antes de retirarse dejando sin darse cuenta de un Barty Crouch con la cabeza apoyada sobre el gran volumen.

Escenas como esta siguieron dándose a lo largo de su sexto año, escenas en las cuales el atribuyo aquellas mejillas rojas con enojo, los estremecimientos con furia, las miradas fijas con resentimiento, después de todo, no solo el castaño había hecho su parte, también le había exigido mas a aquel joven, haciéndole investigar mas, preguntándole acerca de temas avanzados, poniendo en prueba aquella capacidad que parecía empeñado en querer demostrarle.

Cuando Barty cursaba su séptimo año fue que sucedió, estaban en el despacho de Tom, Barty pasaba nerviosamente las hojas de un grueso volumen de magia oscura mientras Tom revisaba trabajos de Ravenclaw.

- ¿Profesor…?

- ¿Si, Crouch? – pregunto Tom sin levantar la mirada.

- Nada. – Barty se levanto y fue hacia el librero a buscar un libro; Tom le miro confuso por un momento, pero después volvió a los trabajos.

- ¿Señor…?

Esta vez volteo a verlo, pero nada lo preparo para lo que vino, Bartemius Crouch Jr. le besaba de forma desespera, SIN su permiso, furioso le separo con fuerza de sus labios y sin soltar sus hombros le susurro venenosamente.

- Escúchame niño, nadie, NADIE obliga a Tom Ryddle a nada¿entiendes?

Barty le miraba con el miedo reflejado en sus ojos celestes, sin embargo estos se encontraban oscurecidos por el deseo, sus labios enrojecidos por la fuerza del beso, hinchados, su respiración salía errática de sus labios entreabiertos.

La imagen fue como una descarga que sacudió a Tom por completo y sin pensarlo se encontró de nuevo besando aquellos suaves y jóvenes labios, que como siempre le pedían más…

El recuerdo de aquella entrega le hacia odiar aun mas al mas joven de los Malfoy, por que Barty es deseo puro, pero aquel deseo es solo para él, por que Barty es pasión desenfrenada, pero aquella pasión solamente es suya, por que Barty Crouch le pertenece, su mente, su cuerpo…

- Tom… Tom… Tom… - El cuerpo del menor se estremecía entre sus brazos, a cada caricia, a cada beso.

- Mío… - Murmuro perdido en aquella piel blanca.

- ¡Si, tuyo, solo tuyo…!

- Mío… - susurro sobre el cuello del ojiazul antes de morderlo marcándolo como suyo

- ¡Sí¡Merlín sí! – Gimió Barty aferrándose a su cuerpo.

Una voz completamente distinta llego a sus oídos trayéndolo de nuevo a la realidad.

- ¡Todo esto es tu culpa cuatros ojos! – Dijo Draco molesto mientras salían del castillo camino a los invernaderos.

- Cierra la boca Malfoy, la culpa es tuya por que siempre necesitas de tus amiguitos para que te ayuden. – Contesto Potter con fastidio.

- Guarden silencio los 2, ya estamos llegando. – Ambos chicos vieron a la maestra Sprout salir de los invernaderos y dirigirse hacia ellos.

- Profesor Ryddle, Malfoy, Potter. – Saludo la profesora con una sonrisa misteriosa en el rostro.


Nota de Aya Katze:

Oh my good¡¿Cuanto tiempo paso¿3 años? 2! Creí que nunca terminaría esta cosa . , todo es culpa de Potter! (señala a Lilith Yuu ), se que no estuvo tan largo como el anterior, pero como le dije a Potter todo este tiempo ( mientras me quejaba de que no quería escribirlo :P) soy mala para los detalles, tiendo a poner solo lo esencial, costumbre familiar, espero me perdonen n.nU, si el capitulo no les gusto, no se desesperen! El próximo le toca a Potter :P, así que supongo que será mejor , disculpen haberlas hecho esperar, de hecho yo siempre tardo mucho en actualizar, así que si piensan seguir leyendo les recomiendo sean pacientes , recuerden, la muralla china no se levanto en un día :P, muchas gracias por leer, espero que les haya gustado, en lo personal, me fascino la mordida, jajaja, dudas, quejas, comentarios, sugerencias ( sobre todo las que apoyen poner mas mordidas ) serán bien recibidas .