Tú ángel, yo demonio.

Dos.

Abrió los ojos y a primera instancia no supo donde se encontraba. Estaba acostada en una rígida camilla bajó una intensa lámpara que le dio de lleno en la cara. Giró la vista hacia la derecha y vio a la enfermera de la universidad, una mujer bastante anciana que parecía no tener la más mínima intención de retirarse, acomodando unos papeles sentada en el escritorio. Definitivamente se encontraba en la enfermería. Frente aquella mujer, con la cabeza recostada sobre los brazos cruzados en el escritorio, estaba Sari, viendo sin ver un punto fijo inexistente. Giró la vista un poco más a la derecha y algo la sorprendió; el chico pelirrojo y de ojos verdes con el que había chocado minutos atrás, se encontraba con los codos sobre la meseta de la recepción y la mitad del rostro oculto tras sus manos entrelazadas y, al igual que Sari, parecía mirar a la nada.

Se incorporó lentamente sintiendo una terrible opresión en el cerebro, e intentó recordar. No le importaba qué había sucedido, si no el por qué sucedió. De pronto tuvo ante ella la manifestación de su respuesta en forma del tablón de anuncios de calificaciones en donde se leía que su nota había sido reprobatoria. Contuvo las ganas de reír a carcajadas tapándose la boca con una mano. Aquello resultaba muy irónico. Matsuri, en sus cinco sentidos, jamás se habría derrumbado de aquella manera simplemente por una mala nota. Y esa era la causa, no se hallaba en sus cinco sentidos gracias a que en el último trimestre su cantidad de desvelos pasó de una o dos veces por semana a casi todos los días, o más bien todas las noches.

Se puso en pie y carraspeó con la garganta para hacerse oír. Al instante, la enfermera, su amiga y el chico pelirrojo levantaron la vista hacia ella. Sari la miró desconcertada –y era de esperarse pues Matsuri sonreía de oreja a oreja–, caminó hasta a ella y tocó su frente con el dorso de la mano.

–¿Te encuentras bien? –Matsuri solo ensanchó su sonrisa y asintió con la cabeza– Me has dado un gran susto, Matsuri Hale, un gran susto –dijo Sari intentando parecer severa, y por el tono de voz que usaba pudo haberlo logrado, salvo que se encontraba con las manos en las caderas, y tamborileando el suelo con un pie, en una cómica imitación de madre enojada.

–Vamos, no ha sido para tanto –reprochó Matsuri encogiéndose de hombros.

–¿Que no ha sido para tanto? Te desmayaste, Matsu –repuso Sari, ahora con seriedad–. Te desmayaste. Y si no fuera por el amigo, te habrías quedado tirada en el piso mientras yo iba por la enfermera…

–Espera, ¿quién?

–Él… él… ¿Dónde está? –Sari paseó su vista por toda la enfermería buscando a quien había sido el salvador de su amiga, pero no lo encontró. El chico pelirrojo había desaparecido con una velocidad propia de quién no quiere ser visto a pesar de lo mucho que se lo haya buscado–. Estaba aquí hace un segundo, ¿no lo viste?

–Sí, pero no vi a qué hora se fugó –contestó Matsuri paseando la mirada al igual que su amiga–. Parece que "el amigo" no quiere ser nuestro amigo.

–No, ¿tú crees? Quizás huyó de ti por que estas fea.

–Muy graciosa –Matsuri se adelantó a salir de la enfermería, no sin antes agradecerle a la enfermera por su cuidado, aunque al parecer no fue mucho– Necesito hablar con mi profesora.

Caminaron con prisa hasta llegar a una esquina, torcieron a la derecha y subieron la escalera al final del pasillo. Al llegar al segundo piso recorrieron el pasillo asomándose por las ventanas de todos los salones en busca de la profesora de psicología. No hablaron en todo el camino y Sari miraba a Matsuri con reproche por caminar tan rápido. Subieron hasta el tercer piso y tuvieron que esquivar una marea de alumnos que salían de sus aulas después de la última clase.

–¿Y qué le dirás exactamente? –Preguntó Sari, arreglándose el cabello luego de ser empujada bruscamente por una rubia que casi la tira al suelo al pasar.

–Quiero preguntarle si es necesario que tenga tutoría –contestó Matsuri deteniéndose frente a una puerta. Dentro se encontraba una mujer de unos treinta años recogiendo unos papeles del escritorio con aire fatigado–. Espérame aquí afuera –le dijo a Sari.

Temari era la maestra de psicología avanzada de Matsuri. Era alta delgada y rubia, y se decía que mantenía una relación secreta con un psiquiatra de otro estado. Bastantes rumores surgían en torno a ella, pero el más conocido, o más comentado, era que solamente pasaba a cinco alumnos de una clase de veinticinco cada semestre, y al parecer Matsuri no figuraba entre los cinco aprobados.

–¿Profesora, puedo hablar con usted un momento? –preguntó Matsuri entrando despacio al aula.

Temari levanto ligeramente la cabeza y frunció el seño en cuanto vio a Matsuri acercarse lentamente. Bufó resignada.

–¿De qué quiere hablar, señorita Hale? –interrogó su profesora sin verla.

–Quiero saber si con la calificación que obtuve en este periodo puedo pasar el semestre para graduarme –soltó Matsuri sin más. Siempre iba al directamente al grano, o al menos cuando era rotundamente necesario.

–Sume sus calificaciones y saque su porcentaje, señorita. No creo que no pueda hacer algo tan simple.

–Me refiero… Bueno, aún queda un periodo por calificar, y me gustaría saber si la calificación que sacare en éste será suficiente para aprobar el semestre.

–¿No se siente segura de sus conocimientos? –cuestiono Temari frustrando solo un poco más a Matsuri.

–No es eso. Solamente quiero saber si usted cree que sea necesario que vea a un tutor para mejorar este periodo.

–Haga lo que usted crea que es necesario para pasar este periodo, Matsuri –contestó la profesora dirigiendo su mirada a ella por primera vez desde que iniciaron aquella conversación–. Si usted cree que necesita tutorías, ¿porqué no las toma?

Matsuri tardó unos segundos en entender que la plática había terminado y que la profesora había abandonado el aula, pero en cuanto lo hizo frunció el seño y dejo salir un pequeño gritillo, resultado del estrés.

Caminó hasta el escritorio se sentó y hundió su rostro entre sus manos. Respiro profundamente, o al menos lo intento debido a la presión sobre su nariz y boca, y levanto la vista solo para encontrarse con dos rostros. Uno raramente bien conocido.

–Sari… ¿él?

–Es Gaara –interrumpió Sari, presentando al chico como si fuera un modelo–. Se han estado topando mucho últimamente, pero creo que no se conocen.

–No he tenido el placer –contestó él con una gruesa voz aterciopelada. Sari soltó un suspiro exagerado y se llevo la mano a la frente imitando un desmayo.

–Sari, contrólate –pidió Matsuri levantándose para darle la mano al pelirrojo llamado Gaara. El tacto con su mano le hizo saber que era un chico frio, no solo porque su temperatura era bastante baja, si no porque tenía el mismo entusiasmo que cualquiera al que le presentaran un bolígrafo.

–Además te tengo otra buena noticia Matsuri. Pude escuchar parte de tu conversación con tu profesora y supe que necesitabas un tutor. Pues Gaara da tutorías y ahora no tiene ningún alumno.

–¿En serio? Bueno… pero la verdad preferiría a alguien conocido.

–Si mal no me equivoco nos topamos en la cafetería hace unas horas y después te cargué y te llevé a la enfermería, también recuerdo que esperé a que despertaras.

–Cuanta insistencia –dijo Matsuri mostrándose entre complacida y perturbada. Pero le vinieron cientos de ideas a la cabeza, cada una más descabellada que la otra, y si él quería enseñarle justamente a ella, y se había empeñado en cruzarse en su camino todo el día, debía de haber una razón. Algo sabía él.

–Por supuesto que tú tienes la libertad de escoger a quién quieras como tu tutor. Solamente fue una propuesta generosa –rectificó el pelirrojo.

–Yo creo que deberías dejar que él te enseñe Matsu –propuso Sari entrando en la conversación de manera tentativa. Y por la mirada que le dedico su amiga parecía que debía mantenerse callada.

–Está bien. Quiero que tú seas mi tutor.

–¿Estás segura? –cuestionó la profesora Temari desde la puerta, con un rostro de sorpresa, cargando bastantes papeles y carpetas.

–¿Qué no usted ya se había ido?, ¿Por qué no habría de estarlo? –Reprochó Sari con un tono más grosero de lo que hubiera querido–.Lo siento maestra –se disculpó.

Temari dedico una mirada fulminante a Sari durante unos segundos y luego giro la vista hacia su alumna. Parecía confundida y extrañada, en realidad daba la impresión de que no le agradaba la idea de que aquel pelirrojo extrañamente conocido fuese su tutor. Pero pronto en su rostro se formo una sonrisa y luego asintió con la cabeza en señal de aprobación. Tan solo fue un instante, pero aquella duda hizo vacilar a Matsuri.

–Está bien, quiero que… Gaara sea mi tutor –dijo Matsuri repentinamente luego de pocos segundos. Tanto suspenso la estaba torturando.

–De acuerdo, prepárate, mañana comenzamos a las ocho de la mañana –contesto el pelirrojo.

–Mañana es sábado –interrumpió nuevamente Sari.

-Lo sé.

.

El resto del día Matsuri estuvo andando aquí y allá recopilando la mayor cantidad de información posible que sus brazos eran capaces de aguantar. Se sentía como una niña a la que su maestra le dice que tiene que aprenderse las tablas, las estudia hasta aprendérselas y cuando su maestra le pregunta, las olvida. Sí, ella sabía todo lo que tenía que saber en cuanto a la psicología pero cuando el último examen aterrizo frente a ella, su mente de repente quedó en blanco. Ahora tenía que repasar aquello que suponía sabia a la perfección. Y Gaara será la madre empedernida que obliga a su pequeña hija a repetir las tablas una y otra vez en un cuaderno. Pero ¿y si de nuevo olvidaba toda esa información al estar frente al examen?

Para eso pediste un tutor –se dijo a sí misma tomando un libro de un estante de la biblioteca y acomodándolo cuidadosamente sobre la pila que ya tenía en un brazo.

Si, para eso se supone que servían los tutores. Te enseñan una alternativa de estudio más fácil y más "bonito".

Estudiar es tan "bonito" hija mía –dijo su padre sosteniendo un examen con un gran cinco pintado con lapicero rojo brillante.

Matsuri, de solo diez años de edad, evitaba mirar a su progenitor y permanecía de pie, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, haciendo como si no escuchase lo que su padre le tenía que decir.

Estudiar no es "bonito" –dijo en su defensa.

Bueno, pues repasaras este examen "feo" las veces que sean necesarias hasta que respondas cada pregunta correctamente… ()

Si, ese era un buen método de re-estudio, pero nunca fue "bonito". Recordó haber pasado aquella tarde reescribiendo ese examen infinidad de veces sin ver caricaturas y sin salir a jugar. Pero también pudo recordar la felicidad que sintió cuando la maestra pidió llamar a sus padres un mes después para decirles lo inteligente que era la pequeña Matsuri.

Ahora no tenía que entregarle cuentas a nadie, sería muy estúpido que llamasen a sus abuelos solamente para felicitarlos por lo inteligente que era, y ni siquiera lo era.

Siguió leyendo y releyendo sus notas de trabajos pasados, y formó notas nuevas en base a esas. Debía estar completamente actualizada para que la tutoría le resulte fácil. Quizás resulte "bonito". Miro el reloj de muñeca que le había regalado Sari en su cumpleaños pasado y se dio cuenta de que solo faltaban diez minutos para que la biblioteca fuese cerrada, y no tenía planeado quedarse a dormir en ella. Guardó libros, libretas y hojas sueltas que tenia regadas en todo el escritorio y los metió en su mochila apresuradamente. Solo un minuto después la encargada de la biblioteca, una señora robusta y bajita, se acerco a ella para pedirle que se retirara.

En el trayecto hacia su casa no pudo evitar pensar en el chico pelirrojo que ahora le daría tutorías de su mejor materia. Era guapo, si, pero parecía tener la misma gama de sentimientos que posee una cuchara sopera, pero sus ojos verdes eran lo que más le llamaba la atención, los había visto infinidad de veces en sus sueños, en sus terribles pesadillas, y ahora se presentaban ante ella mirándola fijamente, y ella por supuesto no podría descifrarlos ni aunque lo intentara. Pero quería intentarlo. Tenía que haber vida detrás de ese gran muro impuesto por esos ojos.

Por algo estudiaba psicología.


Les dejo con algo de prisa el segundo capitulo de esta amada novela mia, las cosas seran interesantisimas a partir de ahora!

Mil gracias por los reviews tan bonitos que me han llegado, espero este capitulo llene sus espectativas & si les gusta pasen la voz! :D

Os amo!

Itt-OUT~