Disclaimer: ninguno de estos personajes son míos, todos son de la Rowling xD.
¡Hola a todos de nuevo! Como veis, estoy actualizando seguido, más que nada porque el fic ya está bastante avanzado, es decir, que tengo muchos capítulos escritos, solamente falta publicarlos, y lo voy haciendo según tenga tiempo.
¡Muchas gracias por los reviews! La verdad es que ayuda mucho a continuar escribiendo, muchas gracias a Black Paramore, Saly Black Potter, Johnny Tonks, Esme Bella Cullen, Luchina, Lali Evans, Elphaba Stark y Salem Strike.
Y ya dejo de dar la lata y os dejo con un nuevo capítulo, que espero que os guste:
CAPITULO 2: ¿PARA QUÉ ESTÁN LOS DOMINGOS?
Remus, Jude y Amy se dirigieron a la parte final del tren, puesto que habían oído el grito que acababa de lanzar Lily. Al llegar se encontraron la peculiar escena de ver a Lily con la cara blanca y a punto de desmayarse, a James sonriendo ufano, a Sirius revolcándose de risa en su asiento y a Peter intentado reírse igual que Sirius, pero sin conseguirlo.
-¿Qué pasa aquí?-preguntó Remus con tono preocupado
-¿¡Qué le has hecho a mi amiga, Potter?!-exclamó Amy lanzándose a por James, mientras Jude se apresuraba a sujetar a Lily.
-¡Suéltame! ¡Yo no le he hecho nada!-exclamó James-¡Quita de encima!
Amy, que había tirado a James al suelo y le estaba retorciendo un brazo, le soltó.
-¿Y entonces por qué has dejado a Lily en ese estado?-exclamó señalándola.
-¡Solamente le he enseñado la insignia de Premio Anual!
-¿TÚ ERES EL OTRO PREMIO ANUAL?-gritó Jude, soltando a Lily, haciendo que ésta casi se cayese al suelo si no es por Remus que la sujetó.
-¡Oye, que no es tan raro! James es uno de los más inteligentes del curso-dijo Sirius defendiendo a su amigo.
-Hola Sirius-le saludó Jude con una deslumbrante sonrisa.
Sirius, que se acordó del acontecimiento ocurrido el año pasado, apretó los puños y se calló. Un silencio incómodo se produjo en el compartimento, hasta que fue roto por Lily, que había salido del shock e increpaba a Remus.
-¿¡Y por qué narices no eres tú el Premio Anual?!-gritaba a la vez que le daba golpecitos en el pecho con el dedo-¡Yo no quiero que Potter lo sea!
-¡No es mi culpa, Lily!-se exculpaba Remus echándose para atrás.
Esa escena fue interrumpida por una voz que anunciaba que quedaban veinte minutos para llegar al castillo.
-Chicas, vamos, tenemos que cambiarnos-dijo Amy cogiendo a sus amigas-Ya continuaremos esto después.
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Por fin habían llegado al Gran Comedor. Después de salir del tren en medio de una gran tormenta, tuvieron que soportar que Peeves les lanzase bolas de barro a la cabeza al grito de "Navidad adelantadaaa". Pero finalmente habían conseguido entrar en los carruajes (llenas de barro, eso sí) y entrar en el castillo.
-Espero que sirvan ya la comida-dijo Amy con impaciencia-¡Necesito quitarme este sabor a barro de la boca!
-Tranquila, pronto empezará el banquete. Solamente queda que un niño sea seleccionado y podremos comer-la tranquilizó Jude.
Lily, en cambio, no esperaba la comida. Se limitaba a mirar la mesa de Slytherin con ansiedad, buscando a alguien. Cuando por fin encontró a Snape, sentado al lado de Avery con expresión huraña, se tranquilizó. Severus había vuelto a Hogwarts. En ese momento Snape alzó la cabeza y la miró. Lily juraría que a éste le brillaron los ojos de una forma extraña, pero no pudo confirmarlo totalmente, pues en ese momento Snape bajó la cabeza y el último alumno (Glenn Wirn) fue seleccionado para Hufflepuff, la profesora McGonagall retiró el Sombrero Seleccionador y Dumbledore se levantó, lo que ocupó toda la atención de Lily.
-¡Amy, suelta los cubiertos!-susurró Jude
Ésta los soltó con expresión de disgusto. Dumbledore no pasó por alto este gesto y, tras sonreír, dijo:
-Que no se preocupen los hambrientos, ya que solamente tengo dos palabras que decir: ¡A comer!
Y en ese momento las mesas se llenaron de comida.
-¡Por fin!-exclamó Amy a la vez que se llenaba el plato hasta arriba-Jude, no me seas remilgada comiendo, que por mucha modelo que seas, esto no tiene precio.
-Sabes perfectamente que como de todo-dijo Jude sacándole la lengua y llenando su plato-Pero tú deberías comer con más elegancia, mujer. Que más que comer, engulles. No me explico cómo alguien que es vegetariano puede comer de esa forma…
-No tiene nada que ver que sea vegetariana-Amy contestó a la vez que se llevaba una cuchara llena de guisantes a la boca-Yo tengo modales al comer.
-Sí… los de un cerdo-musitó Jude-¿Y tú no comes, Lily?
Jude observó a su amiga la cual, desde que salieron del tren, no había hablado apenas.
-¿Estás preocupada por lo de Potter? Vamos, Lil, sabes que en el fondo no va a ser tan malo-la animó Jude.
-No es eso, Jude. Es que… No sé. Ser Premio Anual es un honor enorme, y tengo miedo de que Potter lo eche a perder… Además, me estoy dando cuenta de que éste va a ser nuestro último año en Hogwarts, y que después nos tendremos que buscar la vida, y encima con Voldemort acechando…-dijo Lily con tono triste a la vez que se frotaba los ojos con las manos.
-¡Deja de preocuparte, Lil! Sabes perfectamente que James Potter no te echará a perder el honor de ser Premio Anual. Además, parece ser que está madurando-dijo Jude.
-¿Por qué?
-Porque llevamos una hora de comida y no se ha acercado a decirte nada-dijo Jude señalando a James con el tenedor, que se encontraba un par de metros más allá.
Amy abrió la boca para añadir algo, sin darse cuenta de lo peligroso que es hablar con la boca llena de puré de patata (aparte de asqueroso), así que el puré se le fue por otro lado y comenzó a ahogarse.
-¡Amy!-exclamó Jude.
Amy, mientras tanto, pasaba de tener la cara roja a un feo tono azul. Jude cogió la varita y empezó a agitarla, como si eso fuese a ayudarla en algo, pero Lily tomó la decisión más rápida: le dio un señor golpe en la espalda, lo que hizo que dejase de ahogarse, sí, pero que metiese la cara en fuente de sopa que tenía delante.
-A ser posible la próxima vez preferiría que recordaseis que el hechizo Relashio ayuda a que la gente se deje de ahogar-apuntó Amy con voz débil y chorreando sopa-Sería preferible a que me rompieses la columna vertebral, Lily.
-Lo siento-se disculpó ésta con una sonrisita-Es que no se me ocurría otra cosa.
-No pasa nada-dijo Amy-En fin, lo que intentaba decirte antes de que casi me fuese a hacer compañía a Nick Casi Decapitado es que dejases de preocuparse tanto. James Potter no te va a amargar el cargo, de eso me encargo yo. Y Jude-añadió al oír que su amiga se aclaraba la garganta sonoramente-Y en cuanto a lo otro… todos estamos preocupados, Lily, pero piensa que es nuestro último año aquí, y que tenemos que aprovecharlo. Es difícil dejar de pensar en ello, sobre todo con el grupito de Slytherin que no deja de pavonearse…-añadió mirando con desprecio a dicho grupo-Pero lo mejor que podemos hacer es aprovechar este año, aprender cosas útiles para poder utilizarlas cuando salgamos de aquí.
-Tienes razón-cedió Lily con una sonrisa.
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-Qué rara es Youngblood… ¿por qué estará cubierta de sopa?-preguntó Peter.
-Evidentemente no lo habrá hecho a propósito-dijo Remus.
-¿Tú qué opinas, Sirius?-preguntó Peter mirando a su amigo.
-Que Jude Standley está muy buena. Y que es una jodienda que sea lesbiana-dijo éste.
-La verdad es que sí… Pero de todos modos eso ya lo sabías ¿no? Quiero decir, como salió del armario el año pasado después de haber estado contigo… ¡Au! ¡No me tires cosas a la cabeza, Sirius!-dijo Peter-¿Y tú qué opinas, James? ¿James?
Pero éste no le escuchaba, ya que llevaba toda la cena con una expresión de bobo absoluta. En su mente se sucedían sin parar un millón de escenas en las cuales él y Lily, los Premios Anuales realizaban importantes obras juntos y después ésta le declaraba el profundo amor que sentía por él y se fugaban para casarse en Las Vegas.
-Déjale, está con el síndrome Evans, y cuando está así no hay quien le despierte-dijo Sirius-Además…
-¡Chsst!-le interrumpió Remus-Dumbledore va a hablar.
En efecto, al haber terminado la cena, Dumbledore se levantó y, después de pedir silencio, comenzó a hablar:
-Hoy damos comienzo a un nuevo curso. Espero que todos los que estáis aquí empecéis con ganas, ya que, para algunos de vosotros, éste será vuestro último año aquí. Además, como todos sabéis, es el momento ideal para estar unidos. Las fuerzas oscuras cobran fuerza, y la única manera de combatir contra ellas es mediante la amistad y el amor. Si no estáis unidos, no os servirá de nada ser los mejores en Encantamientos o Defensa Contra las Artes Oscuras. El poder del amor es algo que ellos no poseen, es la fuerza más poderosa del universo. Este año puede ser el mejor para que surjan nuevas alianzas, y que las relaciones que parecen imposibles en realidad no lo sean tanto. Buenas noches.
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-Yo sigo diciendo que Dumbledore me ha mirado de una manera muy rara al terminar el discurso-dijo Lily por quinta vez.
Se encontraban en la habitación, poniéndose el pijama tras haber deshecho el equipaje y dispuestas a irse a dormir.
-Lily, eso no son más que imaginaciones tuyas. ¿Por qué te tendría que mirar Dumbledore así?-dijo Jude con paciencia.
-¡No lo sé! Puede que se haya dado cuenta de que Potter no hace más que perseguirme. Y como le cae bien por eso le ha nombrado Premio Anual y…
-Lil, cariño, deja de emparanoiarte. Creo que Dumbledore tiene suficiente con ser director de Hogwarts, no se va a convertir en casamentero también-dijo Amy desde su cama.
Había sacado su guitarra y la estaba afinando. Sus amigas decían que quería más a su guitarra que a ellas, a lo que Amy respondía siempre que a ellas no hacía falta afinarlas tras un viaje largo de tren.
-Está bien, está bien. Siento ser tan pesada, pero es que…
-Yo a veces me pregunto si te gustará Potter porque, si no, no estarías tanto tiempo hablando de él, aunque sea de un mal modo-dijo Amy como quien no quiere la cosa.
-¡Como vuelvas a decir eso te rompo la guitarra!-gritó Lily con rabia-¿Cómo me va a gustar Potter?
-¡Con mi guitarra no se bromea!-dijo Amy apretándola en ademán protector contra su pecho-Yo solamente he dicho que podría ser, nada más.
-Y tú con Lupin ¿qué?-preguntó Jude cambiando de tema al ver la expresión peligrosa que había en los ojos de Lily.
-¿Qué pasa con él?-preguntó Amy.
-Sabes perfectamente lo que quiero decir.
-Ya os lo dije ayer. Ya no me gusta.
-¿Y eso?-preguntó Lily, suavizando la expresión.
-Porque me he dado cuenta de una cosa…-dijo Amy mordiéndose el labio.
-¿De qué?
-No os la voy a decir-dijo Amy sonriendo-En fin, me voy a la cama. Buenas noches.
Y cerró las cortinas antes de que sus amigas le hiciesen más preguntas. Es verdad que había estado muy enamorada de Remus, pero este verano había tenido tiempo para reflexionar. Remus, por muy guapo que fuese o por mucha sonrisa encantadora que tuviese, no era el chico adecuado para ella. Y el problema no era nada de su físico (¡faltaría más!) ni de su comportamiento. El problema es que estaba segura de que Remus Lupin estaba enamorado de Lily Evans. Y ella no estaba dispuesta a sufrir por amor.
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-¡Ya me estoy empezando a estresar y no llevamos ni un día de clase!-anunció Amy a la salida de clase de Transformaciones.
Era el primer día de clase. Al ser alumnos de séptimo, al finalizar el curso se tendrían que presentar a los temidos EXTASIS. Esa misma mañana la profesora McGonagall había ido por la mesa de Gryffindor repartiendo los horarios que tendrían los alumnos este año. Aparte del estrés que suponía el saber que tendrían que hacer esos exámenes, los profesores no les ayudaban nada a tranquilizarse, pues solamente habían ido a dos clases ese día (Herbología y Transformaciones) y en las dos les habían soltado un discurso sobre la importancia que tendrán esos exámenes en el futuro.
-No te estreses, Amy-la tranquilizó Lily-Piensa que ahora toca Encantamientos, y tú eres una de las mejores del curso.
Lily y Amy se dirigían hacia la clase de Encantamientos. Jude, en cambio, se fue corriendo a Adivinación (en la cual era la mejor alumna) pues no aprobó con nota suficiente el TIMO de Encantamientos en quinto.
En la clase les esperaba el pequeño profesor Flitwick. Las dos amigas se sentaron detrás de Peter y Remus.
-No me explico cómo pudo aprobar el TIMO Pettigrew y Jude no-dijo Amy en un susurro.
-Sabes perfectamente que Pettigrew recibió toda la ayuda que pudo y más de Potter, Black y Remus. Si no habría suspendido casi todo-le contestó Lily-Además, solamente aprobó cuatro TIMOS, recuerda.
-Qué guapa está Lily hoy-le susurró James a Sirius girando disimuladamente la cabeza para mirarla-Ser Premio Anual hace que sea aún más guapa.
A James por fin se le había quitado el ojo morado, a pesar de que eso había creado mucha expectación entre las chicas porque, según ellas, le daba un aspecto peligroso (lo que ocasionó que muchos chicos, intentando imitar a James se dedicasen a pelearse para producirse heridas, con escaso efecto y muchos castigos)
-Joder, James, para ti Lily siempre está guapa. Incluso cuando el año pasado explotó esa poción y le creció bigote-dijo Sirius.
-Es que le quedaba muy bien, porque le combinaba con los ojos-respondió James-Lo que pasa es que estás picado por lo de Jude.
-¿Yo? ¿Picado? ¡Eso pasó el año pasado, Cornamenta! Ahora me resbala. ¿Que es lesbiana? ¡Ella se lo pierde!-respondió Sirius con tono orgulloso-Además, anda que no hay chicas en Hogwarts igual o más guapas que ella…
-Como Lily-dijo James rápidamente.
-¡Os queréis callar!-les dijo Remus, que estaba sentado detrás de ellos-¡No oigo nada de lo que dice Flitwick!
-Vamos, Remus, no te estreses. Ya sabes lo que está diciendo. Que si los EXTASIS son muy difíciles que si blablabla…-dijo Sirius-No te pierdes na… ¡Au! ¡No me des con el libro en la cabeza!
-¡Pues cállate!
-¡Os queréis callar!-ordenó Lily en voz baja-¡No oigo nada!
-No te preocupes, yo luego te doy clases particulares sobre lo que no hayas entendido-se apresuró a decir James. Pero tuvo que apartarse de la trayectoria de una pluma tirada con mala intención.
-Lily, no le tires plumas-le dijo Amy.
-¿Ves, Evans? Hasta tu amiga se da cuenta de que no debes ser tan violenta conmigo-dijo James.
-No te emociones Potter, se lo decía porque no le va a servir de nada tirarte plumas a los ojos, las pararán las gafas.
-Gracias por el consejo, Amy-dijo Lily sonriendo.
-Me parece fatal que…-empezó James, pero no pudo acabar la frase porque de repente se encontró delante al profesor Flitwick, que se acababa de dar cuenta de que llevaba toda la clase hablando-Hola profesor… un discurso muy interesante ¿eh?
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-Se ha pasado mandando deberes extra-anunciaba James con vehemencia al salir de la clase-Si se tira 20 minutos hablando sobre los EXTASIS es normal que desconectemos. Y no me mires así, Lunático.
-Sabes lo importantes que son estos exámenes, James-dijo Remus moviendo la cabeza.
-Son importantes, sí, pero a mí no me van a servir de nada-dijo James encogiendo los hombros.
-¿Por qué dices eso?-preguntó Remus con extrañeza.
-Porque no voy a estudiar ninguna carrera ni nada por el estilo. Lo tengo decidido, me dedicaré a luchar contra las fuerzas oscuras-contestó James en tono orgulloso.
-Ya, pero para eso necesitas ser auror, por si no te habías dado cuenta-le dijo Remus.
-Para ser miembro de la Orden del Fénix no necesitas ser auror, Lunático-dijo James-Y definitivamente será a lo que me dedique cuando salga de aquí. Tengo mucho tiempo por delante para estudiar una carrera o hacer muchas cosas. Ahora lo prioritario es ayudar a restablecer la paz.
-Hablas como Dumbledore, Cornamenta-dijo Sirius sonriendo-Pero a pesar de lo cursi que lo hayas dicho, tienes toda la razón. ¡Los exámenes son algo secundario, Lunático!
-Para ti siempre son algo secundario, Sirius-dijo Remus-Pero la verdad es que tenéis toda la razón. Hay cosas mucho más importantes que los exámenes o tener un buen historial académico…
Peter, que había guardado silencio, asintió con la cabeza.
-Además, ya soy Premio Anual ¿a qué más puedo aspirar?-bromeó James.
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-¡He visto gran cantidad de cosas en la bola!-exclamó Jude entusiasmada-No eran cosas muy buenas, pero en los tiempos que corren poco se puede pedir…
Sus dos amigas se limitaron a mirarse con cara de incredulidad, ya que las dos no eran demasiado partidarias de la asignatura de Adivinación, a pesar de que Jude la adorase.
-Bueno, por lo menos esta tarde solamente tengo Cuidado de las Criaturas Mágicas… Me sentará bien un poco de aire fresco-dijo Amy a la vez que comía ensalada.
-Pues yo tengo Aritmancia, con Jude, y luego Historia de la Magia. Tú, Jude, después tienes Estudios Muggles ¿no?-ésta asintió con la cabeza-Así que estamos más estresadas que tú.
-No es culpa mía. No sé cómo escogiste Historia de la Magia de nuevo, Lily. Yo soy más feliz sin ella-dijo Amy.
-Ya sé que Jude y tú suspendisteis el examen a propósito, pero bien sabes que mis principios me prohíben hacer eso. Además, la asignatura no está tan mal…-pero se calló al ver la mirada de incredulidad que le dirigía su amiga.
-Y, evidentemente, no voy a escoger Estudios Muggles cuando mi padre es muggle y vivo en una zona muggle-dijo Amy-Así que la culpa de que estéis estresadas no es mía. Y ahora me voy corriendo, que la clase empieza dentro de media hora y me gustaría ver antes un rato a Hagrid.
-¡Dale recuerdos de mi parte!-dijo Lily-Dile que nos encantaría ir a verlo a Jude y a mí, pero que tenemos la clase en una de las partes más altas del castillo…
-No te preocupes, se lo diré.
-Lily, yo sé por qué te gusta tanto Aritmancia-dijo Jude siguiendo con la mirada a Amy, que salía del Gran Comedor-Te gusta tanto porque es una de las clases que no compartes con Potter.
-No es por eso-dijo Lily, pero se le escapó una sonrisilla.
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-¡Hola Hagrid!-saludó Amy al entrar en la cabaña-He llamado a la puerta, pero parece que no me has oído, espero no haber interrumpid…
Pero Amy se paró en seco al ver que en la cabaña de Hagrid se encontraban los cuatro Merodeadores, que habían interrumpido la conversación que tenían con Hagrid y la miraban.
-Siento haber interrumpido… volveré más tarde ¿vale?-dijo Amy con una sonrisa nerviosa. Pero Hagrid se lo impidió.
-¡No molestas! Al contrario ¡tenía muchas ganas de verte! ¿No vienen Lily y Jude contigo?
James, al oír el nombre de Lily, se puso tenso, con la mirada expectante, pero al ver que Amy negaba con la cabeza volvió a sentarse bien en la silla.
-No han podido venir. Ellas tienen ahora Aritmancia, y sabes que está en una de las partes más altas del castillo. De todos modos me han dicho que en cuanto puedan vendrán a verte.
-Me parece estupendo-dijo Hagrid con una sonrisa-¡Se me olvidaba! Tengo algo para ti.
Hagrid se dio la vuelta y cuando se giró tenía un ovillo de pelos de unicornio en las manos.
-Toma, para ti-dijo Hagrid-Sé que son muy útiles si se usan como cuerdas de guitarra.
-Hagrid ¡no puedo aceptarlo! ¿Tú sabes lo que te pagarían por eso en una tienda?-exclamó Amy boquiabierta.
Pero Hagrid negó con la cabeza sonriendo y se lo puso en las manos.
-Insisto en que te lo quedes tú.
-¡Muchas gracias, Hagrid!-dijo Amy abrazándolo, aunque como era demasiado alto y ancho solamente le pudo abrazar un brazo-Me tengo que ir a Cuidado de las Criaturas Mágicas.
-Sí, nosotros nos vamos también-dijo Remus levantándose-Muchas gracias por todo, Hagrid.
-De nada, de nada-dijo éste-Volved cuando queráis. Y lo mismo te digo a ti, señorita.
Amy salió de la cabaña seguida de los Merodeadores. Ésta se guardó los pelos de unicornio en el bolsillo de la túnica, pensando que esa noche cambiaría las cuerdas de la guitarra sin falta.
-¿Tocas la guitarra?
Amy, que estaba inmersa en sus pensamientos, se sobresaltó al ver que Remus estaba a su lado.
-Sí-dijo ésta-Desde que tenía 8 años.
-¿Y no tocas ningún instrumento más?
-¡Qué va! Me limito a cantar y tocar la guitarra, nada más.
-¿También cantas?-preguntó Remus-Vaya, estás llena de sorpresas.
Y sonrió de un modo que hizo que Amy se derritiese.
-Sí, bueno… Es lo único que se me da bien-dijo ésta un poco roja.
-No digas eso, sabes perfectamente que eres una alumna brillante, Amy-dijo Remus.
Amy, que siempre se maravillaba de la facilidad que tenía Remus para hacer que las demás personas se sintiesen bien, se limitó a encogerse de hombros, para ocultar el torrente de sentimientos que esas palabras habían producido en ella.
Mientras James, Sirius y Peter les observaban hablar.
-¿A Remus le gusta Youngblood?-preguntó Sirius con una sonrisa-Eso no lo sabía yo…
-No creo que le guste. Nos lo habría dicho ¿no?-dijo James-Simplemente le cae bien.
-Hombre, Youngblood es muy guapa…-dijo Peter tímidamente.
Sirius y James le miraron divertidos.
-¿No dijiste ayer que era rara?-preguntó Sirius
-¿Acaso te gusta?
-¡No, no, no! ¡No me gusta! Y sí, es un poco rara, pero eso no quita que sea guapa…-dijo Peter en un tono casi inaudible.
Sirius sonrió y miró a Amy y a Remus. La verdad es que Colagusano tenía razón. Amy Youngblood era una chica guapa. Tenía una piel bonita y unos ojos marrones muy grandes. El problema es que siempre andaba con Lily Evans y Jude Standley, dos de las chicas más llamativas del colegio y, a su lado, Amy Youngblood apenas destacaba. Quizás por eso se había teñido el flequillo de ese color…
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Menos mal que quedaba poco para que terminase el día. Solamente la clase de Historia de la Magia y podría descansar… cinco minutos hasta que tuviese que hacer la montaña de deberes que le habían mandado. Remus suspiró y siguió tomando apuntes. Había perfeccionado tanto la técnica de tomar apuntes (todo gracias a unos amigos que no paraban de hablar en clase) que era capaz de hacerlo de forma automática.
Eran pocos en esa clase… Y la verdad es que lo entendía. Porque incluso a él, que había sacado un Extraordinario en el TIMO, le aburría el tono del profesor Binns. Suspiró y miró a su alrededor. Apenas eran cinco personas las que estaban en la clase, entre ellas Lily Evans. Remus sonrió al ver lo rápido que copiaba apuntes la pelirroja. Lily siempre había sido su amiga (a pesar de que cuando James anduviese cerca ella huyese rápidamente) pero había sido a partir de quinto, cuando a ambos les nombraron prefectos, cuando se habían unido más.
Eso a veces preocupaba a Remus, tenía miedo de que Lily descubriese su secreto y se alejase de él. Sus amigos lo sabían y no se habían alejado, incluso habían llegado a hacerse animagos por él… y Remus estaba seguro de que Lily no era esa clase de personas, ya que siempre había sacado lo mejor de todas las personas (exceptuando a James, obviamente). Pero prefería no arriesgarse.
Y menos cuando lo que sentía por Lily era algo más que una amistad… Pero nunca lo admitiría, nunca. Y menos cuando James, uno de sus mejores amigos, que tanto le había ayudado, estaba profundamente enamorado de ella. No, a Remus no le gustaba meterse en medio. Por mucho que los destellos que provenían del cabello de Lily le distrajesen.
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La primera semana pasó rápidamente, entre deberes y charlas sobre los EXTASIS. Por suerte, llegó el sábado y el ambiente se relajó un poco. Los alumnos que llevaban sus deberes al día pudieron descansar, y los que no… para eso estaba el domingo ¿verdad? Encima ese era uno de los pocos días soleados que quedaban antes de que el frío se instalase durante muchos meses, por lo que muchos alumnos habían aprovechado el sábado para salir a los terrenos del castillo.
-Ya estamos con la dichosa snitch…-comentó Remus-Pensé que habías dejado esa manía el año pasado, James.
-Ya sabes que me calma los nervios, Lunático-respondió James jugando con la snitch que había robado dos años atrás-Además, no sería un espectáculo tan grande si Colagusano no aplaudiese cada vez que la atrapo.
El aludido, que en ese momento se encontraba en medio de un aplauso, paró al instante.
-Y encima este curso tampoco podemos molestar a Quejicus… Porque el señorito James tiene que comportarse como un caballero delante de Evans-Sirius bostezó sonoramente-Pues yo me aburro mucho.
-Podrías, para variar, aprovechar para hacer los deberes-apuntó Remus.
-Lunático ¿para qué está el domingo? Todo el mundo sabe (bueno, la gente normal sabe) que el sábado es para divertirse y el domingo para hacer los deberes-dijo Sirius con una sonrisa.
-No tienes remedio. Te recuerdo que este año…-empezó Remus
-… son los EXTASIS blablabla-le interrumpió Sirius-Déjame disfrutar del sábado, Lunático, por favor.
Remus se limitó a encogerse de hombros y mirarle con cara de "luego no te quejes"
-Mirad, mirad, mirad, por ahí viene Lily-dijo James dando pequeños saltitos y señalando a la pelirroja y sus amigas-Se van a sentar en la orilla del lago, ya lo verás, ya lo verás, ya lo verás.
-¿Qué te has tomado y por qué no me has dado un poco, Cornamenta?-preguntó Sirius.
-No se ha tomado nada, Sirius, es Lily, que hace que le suba la bilirrubina-dijo Remus con una sonrisa.
-Exactamente. Lily es mi droga particular-James se levantó y se sacudió la hierba de la ropa-¿Qué tal estoy?
-¡Lo que me faltaba! Vale que te lleve aguantando enamorado cuatro años… pero que encima me vengas ahora con esas preguntas de chica… Yo no sé si voy a poder seguir siendo tu amigo así ¿eh?-bromeó Sirius-Además, estás divino, Jamesie-dijo con un tono de voz agudo, tratando de imitar a una chica.
James guardó la snitch en el bolsillo del pantalón y se dirigió hacia donde esta Lily charlando alegremente son sus amigas. Jude, que fue la primera que le vio acercarse, le dio un codazo a Lily y le señaló.
-Es que hay que joderse ¡no puedo tener ni siquiera un día de paz!-dijo Lily llevándose las manos a la cabeza.
Jude y Amy, que ya conocían lo que iba a pasar a continuación, conjuraron unas palomitas y se sentaron de modo que tuviesen una buena visión de la escena, a pesar de ganarse miradas de odio por parte de su amiga.
-Hola Evans-saludó James.
-Adiós Potter-le cortó ésta.
-¡No seas tan borde, amorcín!-James tuvo que esquivar el zapato que le lanzó Lily por llamarla de esa manera-Solamente vengo para decirte que McGonagall me ha dicho que nos tenemos que reunir con ella mañana por la noche, para no sé que de los Premios Anuales.
-¿De verdad?-preguntó Lily con incredulidad-Está bien… ¿a qué hora?
-A las 8 en su despacho
-Allí estaré-y se giró para mirar a sus amigas, que llevaban medio bote de palomitas comido y parecían decepcionadas porque no había pasado nada.
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-¿Así que en realidad te inventaste que McGonagall quería veros? Eres increíble-dijo Remus, durante la cena, cuando James les explicó su plan-Pues me dirás qué vas a hacer cuando Lily se entere de que en realidad era una broma.
-Por eso precisamente le he dicho que nos quería ver mañana. Así tengo un día entero para pensar en algo-dijo James-Por cierto ¿dónde está Sirius?
-Se ha quedado en la Sala Común, me parece que tenía una cita con Lizzie Gormat, de quinto-dijo Remus.
-Joder, cada vez le gustan más pequeñas-comentó James-Debería aprender de mí, cuatro años enamorado de mi pelirroja…
-… con un montón de chicas en medio-concluyó Remus.
-Bueno, ya sabes que los asuntos del corazón son muy chungos, Remus, y yo necesito que me den cariño-se defendió James.
-Pues yo diría que en realidad te va la marcha, porque cuatro años enamorado de Lily Evans, declarándote cada día (lo que significa recibir un golpe cada día) pues hace que parezcas un poco masoquista. ¿A que sí, Peter?
Peter, que estaba concentrado en comer patatas asadas, se limitó a asentir con la cabeza con los carillos llenos de comida.
-Oh, vamos. Solamente me gusta vivir la vida al límite, nada más. El Quidditch, las travesuras, los intentos de asesinato de Lily… son cosas que le dan sentido a la vida-dijo James.
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-Necesito un ligue ya-dijo Jude mirándose al espejo-¿Acaso me sienta tan mal el nuevo corte de pelo?
Lily y sus amigas se encontraban en la habitación. Mientras Lily escribía una carta, Amy leía un libro y Jude se miraba al espejo desde todos los ángulos posibles.
-¿Quieres dejar de mirarte al espejo? Pareces Sirius Black-se quejó Lily.
-Jude, ya sabes que estás buenísima. Pero el problema es que pocas chicas están dispuestas a salir del armario en Hogwarts, ya lo sabes-dijo Amy sin apartar los ojos del libro.
-¡Estamos casi en los ochenta! La gente no debería ser tan tímida-dijo Jude sentándose en el suelo-¡Todos somos iguales!
-Sabes que opinamos exactamente lo mismo que tú. Que es una gilipollez que lo oculten porque es algo perfectamente normal. Pero también sabes que, por desgracia, hay mucha gente que no opina como nosotras-dijo Amy bostezando y cerrando el libro que estaba leyendo-No te preocupes, ya verás como encuentras a alguien pronto. Además, yo también estoy más sola que la una.
-Las tres estamos solas-dijo Lily enrollando la carta que había terminado de escribir-Así que no debemos quejarnos ninguna.
-Ya, bonita, pero tú por lo menos tienes oportunidades-dijo Amy.
-¿Te refieres a Potter? Porque antes me quedo soltera toda mi vida-dijo Lily.
-Me refiero a Potter, a Snape, a Hanks, a Lup…-pero Amy se interrumpió en el último nombre.
-¿A quién?
-A nadie, a nadie. Me he equivocado de nombre-dijo Amy cogiendo su guitarra-Mirad ¿queréis escuchar cómo suenan los pelos de unicornio usados como cuerdas?
Amy sabía que había cambiado de tema rápidamente pero, por suerte, sus amigas no lo notaron, y se limitaron a escuchar como tocaba una melodía con la guitarra. Lily no estaba al tanto de que a Remus le gustaba. De hecho estaba segura de que ella era la única que lo había notado, y no estaba dispuesta a que Lily se enterase, ya que era capaz de soltárselo a Potter en un momento de discusión, lo que provocaría que éste se enfadase con Lupin, y eso era algo que Amy no quería ver.
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-¿Se te ha ocurrido ya algún plan para esta noche?-le preguntó Sirius por enésima vez a James en lo que llevaban de mañana.
Se encontraban en la Sala Común realizando la tradición de los domingos, es decir, hacer todos los deberes que tenían pendientes. En ese momento Sirius y James estaban haciendo una redacción condenadamente difícil para Transformaciones, mientras Peter sudada a mares intentando terminar sus deberes de Encantamientos y Remus, que ya había terminado todos los deberes, se limitaba a leer un libro tranquilamente.
-Ya te lo he dicho, Canuto, no se me ha ocurrido nada-dijo James dejando la pluma-He estado pensando en que cuando llegue le voy a decir que al final McGonagall no ha podido venir, que se ha cancelado la cita o algo así.
-Sí, y entonces te dirá que por qué no se lo has dicho antes-dijo Sirius con sorna-Hagas lo que hagas te vas a encontrar con el puño o la varita de la pelirroja, amigo.
-Bueno, pero por lo menos habrá contacto ¿no?-sonrió James-Además, eso me ayudará a escaparme de todos estos deberes. A este paso a más de uno le va a dar un ataque antes de llegar a Navidad-añadió señalando a Peter, para después acercarse a él-¡Vamos, Colagusano! ¡Relájate!
-Es que no me sale… ¡es muy difícil!-se quejó Peter.
-No hace falta que lo jures, colega-dijo Sirius-A ver ¿qué es lo que no te sale? Ya he terminado mi redacción y, si quieres, te puedo ayudar.
Peter sonrió y asintió con la cabeza.
-¡Muchas gracias, Sirius!
-Ahórrate el esfuerzo. Para eso están los amigos ¿no?-dijo soltando una carcajada.
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-¡Por fin he terminado!-anunció Amy tirando la pluma sobre la mesa de la biblioteca, lo que hizo que se ganase una mirada de odio de la señora Pince-Lo siento, señora.
-Ya era hora ¿eh?-dijo Lily alzando la vista del libro que estaba leyendo-Jude y yo te llevamos esperando una hora.
-Oye, guapa, recuerda que yo voy a Runas Antiguas, y que es ligeramente difícil traducir estas cosas-dijo Amy señalando las inscripciones que había en su pergamino-Además, todavía son las 7, y has quedado con Potter a las 8 ¿acaso estás nerviosa?-terminó mirándola significativamente.
-No digas gilipolleces-dijo Lily levantándose, cogiendo sus cosas y saliendo de la Biblioteca seguida de sus amigas-Pero hemos quedado con McGonagall para algo que tiene que ver con los Premios Anuales, y no quiero llegar tarde.
-Lo que tú digas-dijo Amy. Se notó que iba a seguir diciéndole algo, pero en ese momento entraron en el Gran Comedor y el olor de la comida la distrajo-¡Amo a los elfos domésticos! ¿Cómo pueden hacer una comida tan rica? Os juro que un día de estos le voy a decir a alguien que me diga dónde está la cocina para llevarles un regalo.
-Estás obsesionada con la comida-dijo Jude.
-No es eso, es que ya sabes lo mal que cocina mi madre. Llevo todo el verano alimentándome de comida quemada o insípida. Bueno, exceptuando cuando fui de vacaciones a España, ahí sí que comí bien…-dijo Amy a la vez que cogía una zanahoria.
-Eres de lo que no hay… Y tú no comas tan deprisa, a ver si te va a sentar mal-le dijo Jude a Lily, ya que ésta estaba comiendo a velocidad supersónica-Te digo yo que McGonagall prefiere que llegues tarde a que mueras ahogada… o de indigestión-añadió Jude poniendo una mueca de asco al ver como su amiga mezclaba todos los alimentos que había sobre la mesa.
-Calla, ya sabes que no soporto llegar tarde-contestó Lily con toda la elegancia que pudo, ya que tenía la boca llena-En fin, voy yendo para allá-cogió una manzana y salió escopetada del Gran Comedor.
-¿Tú qué opinas?-dijo Jude girándose hacia Amy.
-Que Lily podría participar en un concurso de comida rápida. ¡Se ha comido un trozo de pastel de carne, dos muslos de pollo, ensalada, tomates y patatas en menos de dos minutos!-exclamó ésta mirando el reloj con cara de alucine.
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-Hola Potter-saludó Lily al llegar a la puerta del despacho de McGonagall-¿Entramos?
-Hola am… Lil… Evans-James decidió usar el apellido de la chica al ver la cara que ponía ésta-Sí… esto… no. Lo que quiero decir es que McGonagall todavía no ha llegado.
James estaba nervioso. A pesar de haber estado pensando toda la tarde, no se le había ocurrido ningún plan para hacer que Lily se quedase. Y ésta se estaba empezando a impacientar.
-Potter, la profesora McGonagall nunca llega tarde. Nunca. Y ya llevamos diez minutos esperando-dijo Lily dando golpecitos en el suelo con el pie.
-¡Está bien! ¡Está bien! No va a venir-confesó James.
-¿¡Que no va a venir?!-gritó Lily-¿Entonces por qué narices me has hecho venir?
-Para estar contigo a solas, princesa-dijo James sonriendo encantadoramente.
-¿Pero tú estás bien de la cabeza, Potter?-gritó Lily con un brillo peligroso en la mirada-¡Sabes perfectamente que no quiero nada que ver contigo!
Lily se giró para irse corriendo de allí, luchando contra las ganas que tenía de partirle la cara a Potter ahí mismo. Pero éste se lo impidió, cogiéndola del brazo.
-Lily, escúchame, por favor-suplicó James-Sé que he sido un arrogante todos estos años, pero te aseguro que he cambiado. Déjame demostrártelo, por favor.
Lily le miró. James tenía una expresión extraña en los ojos, y parecía sincero… Pero ¿conseguiría eso ablandar su corazón?
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Sirius caminaba tranquilamente por los pasillos, a pesar de que a esas horas no debían estar fuera de la Sala Común. Pero él tenía el Mapa del Merodeador, por lo cual vería si alguien se acercaba a donde estaba él. Además, había merecido la pena salir para ver a esa Ravenclaw de sexto…
James no había vuelto de su "cita" con Evans. Lo que podía significar dos cosas: o bien le había ido todo sobre ruedas y en ese momento se estaba dando un revolcón salvaje con la pelirroja, o le había ido todo mal y se encontraba haciéndole compañía al calamar gigante. Por si acaso, decidió buscar su nombre en el Mapa, así sabría si estaba ocupado en un aula con Evans o…
Vaya, qué extraño. El nombre de "James Potter" aparecía en el aula de Transformaciones, pero estaba solo. Sirius se encaminó hacia allí, esperando no encontrarse ninguna escena en la cual su amigo estuviese llorando por el rechazo de la pelirroja… Sería demasiado… ¿traumatizante? Sí, esa es la palabra.
Sirius llegó a la puerta del aula, la abrió y la escena que se encontró hizo que casi se cayese al suelo. Pero no del susto, ni de pena, ni nada parecido. Sino de la risa.
James se encontraba colgando de un tobillo, vestido con bikini y la cara maquillada. Evans debía de haberle realizado algún hechizo silenciador, porque James movía la boca, pero no emitía ningún sonido. Luchando contra las ganas de ir a buscar una cámara e inmortalizar ese momento (pudo más el hecho de que gracias a él tuviese un sitio donde vivir, manutención y todas esas cosas) sacó su varita y deshizo el hechizo silenciador y el levicorpus, por lo que James cayó al suelo con un gran estruendo.
-Cornamenta ¿estás bien?-Sirius luchaba con todas su fuerzas contra el deseo de caerse al suelo de la risa.
-¡Evans me ha quitado mi varita! Y después me hizo esto-exclamó éste levantándose y señalando su peculiar indumentaria.
-Pero si estás muy sexy, Cornamenta-Sirius no pudo evitarlo más y se echó a reír.
-Deja de reírte y devuélveme a mi estado normal-dijo James.
Sirius, aún riéndose, le devolvió a James su apariencia normal… o casi.
-Cornamenta, lamento decirte que no puedo hacer nada con el pintalabios-Sirius se rió-Me parece que Evans ha hecho un conjuro para que te dure cierto tiempo.
James miró su reflejo en la ventana del aula.
-Rojo eh… Qué pasional es mi chica-dijo James sonriendo como un bobo.
-Definitivamente tú estás mal de la cabeza, colega.
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Lily se dirigía a la Sala Común. ¿Qué se creía Potter? ¡Casi se deja engañar con su palabrería! A ver si el llevar los labios de color rojo pasión durante veinticuatro horas le enseñaba de una vez.
Tenía que apresurarse. A pesar de ser prefecta y Premio Anual se metería en un lío si la encontraban por los pasillos a esas horas. Giró una esquina rápidamente y se encontró con que alguien la estaba esperando. Dio un respingo, asustada ¿y si se trataba de Filch? Pero no, la persona que la esperaba no era ni el conserje, ni ningún profesor, era…
-Severus…-dijo Lily en un tono casi inaudible.
-Lily, tenemos que hablar.
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Fin del capítulo xD. ¿Qué os ha parecido? Como siempre, podéis dejar vuestras opiniones en reviews, para saber así si os gusta o puedo mejorar algunas cosas (que seguramente tenga que hacerlo xD)
La escena en la cual Sirius se ofrece para ayudar a Peter con sus deberes, es para mostrar lo importante que era para éste la amistad, y como hacía todo por sus amigos, aunque luego dicho amigo les traicionase a todos (rata asquerosa)
Y eso es todo por hoy, espero que os haya gustado y muchísimas gracias por leer =)
Recordad que el botoncito verde de abajo es muy mono, y que algo que os cuesta a vosotros dos segundos me tiene a mí contenta dos días seguidos xD.
¡Hasta el próximo capítulo!
