Desde hace unos años la vida de Jotaro no era la misma, no desde que adopto a su ex novio muerto reencarnado.
Días antes de volver a Estados Unidos por que la universidad iba a empezar de nuevo luego de un periodo de vacaciones estaba caminando por la calle haciendo las compras para su madre, el viaje a Egipto lo había cambiado mucho y eso cambio en su manera de ser con su mama así que ahora estaban un poco más unidos, además que tenía hambre y quería comer.
Era verano y estaba caminando por una calle de escolares así que había varios niños corriendo al lado suyo, su madre le hacía chistes con el tema y realmente no, no quería tener nada que ver con niños, solo quería seguir con sus investigaciones y su carrera y tan pronto dejara los ingredientes para la comida mientras su madre preparaba todo iría un rato al rio más cercano a ver si encontraba algo, lo cual era bastante improbable por que…era un rió, en una ciudad, pero igualmente no había intentado.
Tan pronto le dejo las cosas a su madre fue a su destino, estaba haciendo un buen clima y era placentero caminar cuando el viento le refrescaba la cara de esa manera, aunque cuando llego al rio en lugar de encontrar peces nuevos…pues…
Había un niño varado a la orilla del agua, desnudo y totalmente desmayado, sin perder tiempo bajo para verlo pero…hubo un detalle de el que le llamo la atención, y era su hermoso cabello rojo, se quedó unos segundos mirándolo antes de sacar su teléfono y llamar a la policía, ellos sabrían que hacer, el niño no aparentaba tener más de unos 4 años y…estuviera como estuviera pues no se lo veía herido ni nada.
Tuvo que quedarse unos días de más y empezar el semestre tarde pero todo eso por que había algo que lo inquietaba, que el niño al despertar y decir su nombre se identificaba así mismo como Noriaki Kakyoin, lo cual era imposible, su novio había muerto hace ya 4 años y…era imposible, por más que tuviera su color de ojos y su color de pelo…no lo quería creer, y por más que fuera el que hacía de nuevo vivo? Decía que era Noriaki Kakyoin pero no recordaba nada del viaje a Egipto así que no era como que un fantasma en un cuerpo humano…
Según su madre era su alma renacida pero el no creía en esas cosas, aunque ante las pruebas…no quería pensar en ello…el niño tenía amnesia y lo único que sabía era su nombre y nada más, era un lienzo en blanco que por alguna casualidad tenía el nombre Kakyoin Noriaki grabado en la cabeza, además de sus preciosos ojos violetas y un cabello rojo intenso…
Jotaro y Holly se sentían muy sensibles sobre la situación de dejar que un orfanato se ocupara de el, realmente fuera o no su ex novio muerto, que obviamente no lo era tenían una historia ligada a ese nombre y el niño no estaba ni tan mal, así que por decisión de ambos decidieron adoptarlo a la familia Joestar, trámite que se hizo mucho más rápido gracias a la ayuda de su nombre, aún así Holly cuidaría por un año de Kakyoin hasta que todo se enderezara un poco más en el tema legal y al año siguiente cuando ya Noriaki Kakyoin Joesar era un miembro de la familia, Jotaro insistió en llevárselo con el a Estados Unidos, quería saber varias cosas sobre el, si era un usuario de stand o si realmente no recordaba nada de Egipto, le había dado un año de descanso como para recuperar su memoria y además estando juntos no sacrificaría sus semestres, Holly estaba un poco en contra por que no veía como Jotaro podría hacer de papel de padre y cuidar a un niño pero el insistía en que no era su padre, era su guardián.
Y así pasaron 9 años y hoy Kakyoin era un preadolescente de 13 comenzando su primer año de secundaria.
Pasaron los años y Jotaro medio que estaba estudiando y medio que se estaba haciendo cargo del niño, todo con el dinero que le pasaban sus padres hasta que por sus excelentes notas pudo entrar a un muy buen trabajo como biólogo marino y…se independizo, y ahora eran ellos 2 viviendo solos en Estados Unidos, Kakyoin yendo a la escuela y Jotaro trabajando y terminando sus últimos años de universidad a la vez, el pensaba que al no llevar el título de padre encima era todo mucho más sencillo por que Kakyoin siempre había sido un amor, era un niño educado y muy tranquilo que le gustaba hacer chistes de vez en cuando y jugar videojuegos, era buen estudiante pese a estar en primaria y…
Todo eso le recordaba tanto al Kakyoin que había conocido, sin más decir que cada vez que crecía más y más se le hacía mucho más como el, así fuera en su forma de ser por que no había llegado a conocer al pelirojo en profundidad como para saber cómo era de niño.
Algunas veces se bañaban juntos o como eran ambos hombres no les importaba estar los 2 semidesnudos por la casa y Jotaro empezaba a sentirse mal por eso, el era su guardián y no su padre pero lo incomodaba…que se pareciera tanto a su primer amor y mucho más tener ese tipo de cercanía, además que era un niño, lo hacía sentir mal consigo mismo, los sentimientos que empezaba a desarrollar de una manera tan confusa dentro de su pecho al verlo y pensar en lo hermoso que se veía al compararlo con su Kakyoin…
Pero no podía evitarlo, había tenido una historia con ese pelirojo y el niño que había decidido criar en un primer momento por curiosidad y ahora por amor lo llenaba por dentro, y lo quería, lo quería mucho, y esos sentimientos se fusionaban con los de su primer amor.
Y no sabía que hacer, por que eso estaba mal.
A veces se preguntaba si su Kakyoin había sido así de lindo a los 13 años, el todavía no manifestaba su stand que era la única duda que le quedaba para saber si realmente era su ex novio o no reencarnado.
Últimamente el chico estaba volviendo tarde a casa, tal vez al ser su primer año de secundaria estaba empezando a tener nuevos amigos y saliendo con ellos lo cual estaba bien, el era sumamente sociable también de niño lo que paso es que se empezó a juntar con mala gente y dejo de ser el niño de mama…ojala que eso no estuviera pasando por que realmente iba a ser un dolor de cabeza.
Eran las 8 de la mañana y todavía no había salido para ir a clases y eso era extraño, se habría quedado dormido jugando videojuegos? Particularmente no le interesaba si faltaba uno o 2 días pero luego ni a Kakyoin le gustaría perderse sus clases, así que toco la puerta un par de veces y al no haber respuesta entro, el pelirojo estaba dormido en la cama de una manera muy serena y tranquila, a veces le gustaba quedársele viendo dormido, le recordaba a cuando se levantaba en la madrugada por el insomnio de no saber que le pasaba a su madre y se quedaba viendo a su hermoso pelirojo para volver a dormirse.
Pero ahora no tenían tiempo de eso así que le empezó a mover el hombro, el chico empezó a poner unas caras de molestia que a Jotaro las pocas veces que las veía se le hacían muy tiernas hasta que finalmente despertó, sacándose las sabanas de encima y estirando las manos sobre su cabeza, tapándose los ojos.
-Que hora es? –pregunto todo adormilado, cuando era pequeño le gustaba jugar a despertarlo a cosquillas pero ahora sería raro.
-Las 8:10, vas a llegar tarde –sin poder creer la fuerza de voluntad que tenía para levantarse tan de golpe Jojo lo vio bajar los brazos y abrir los ojos de golpe.
-Que!? Por que no me despertaste antes? -el pelirojo bajo de la cama casi tropezándose para agarrar su ropa de la silla de su escritorio y empezar a desvestirse, la parte buena de Jojo le decía que apartara la mirada pero…la otra quería ver.
-Sabía que pasaría esto –el pelirojo estaba super nervioso abrochándose la camisa del uniforme –te dio sueño después de bañarte anoche? –por alguna razón al chico la cara se le tiño de un rojo profundo y se dio la vuelta para buscar sus zapatos.
-S-Si! –cuando se terminó de vestir ya no era tan entretenido verlo, así que se tiro sobre la cama y cerró los ojos, escuchando el ruido de Kakyoin moviendo las cosas para prepararse hasta que –la cama…
-Vete a la escuela, yo la arreglo –le respondió con los ojos cerrados sin querer molestarse.
-Que tengas un buen día en el trabajo! –ah era adorable cuando lo saludaba así, escucho la puerta de su habitación y de la casa cerrarse y se acomodó en la cama, buscando la posición perfecta hasta que…un ruido plástico de entre la sabanas lo molesto.
Al encontrar donde estaba era un plástico algo duro de alguna bolsita de algo, tocándolo tenía como unos picos y…sin buscarle más misterio se movió y saco la sabana y…
Por qué había un envoltorio abierto de un condón en la cama de Kakyoin…
Lo agarro con un ligero miedo y se puso a pensar.
No entendía por qué eso estaba abierto en su habitación, alguien se colaría en su casa por la noche? Habría traído a alguien mientras el estaba en el trabajo? Aprovecharía algún momento para hacerlo o…algo estaba haciendo que le doliera el pecho. Durante la noche no habría posibilidad, Star Platinum le avisaría, durante el trabajo podría ser pero jamás había signos de que hubiese alguien más en la casa en ese tiempo y vaya que el sabía reconocer esas cosas.
Por supuesto que le daba un alivio que se estuviera cuidando pero…Kakyoin tenía novia? No era muy chico como para hacer estas cosas? Realmente el cambio de secundaria le vino tan bien? Había dejado de ser virgen? Por que no se lo había contado? El creía que tenían confianza y…no le iba a contar de algo así?
Por mera curiosidad se puso a buscar en otros cajones, si había un condón seguramente tendría que haber más, todos los chicos tenían condones a menos que este lo hubiera traído su noviecita pero…ah, no tardo en encontrarlos en la mesa de luz debajo de los calcetines.
Si lo pensaba bien ya había visto al niño antes con conductas masturbatorias aunque fuera de más chico, como una vez que lo vio desde la ventana en el patio jaloneándose los pezones cuando creía que estaba solo, lo había perturbado un poco mirar eso y en ese momento miro a otro lado pero ahora al recordarlo…
Tenia una ligera erección.
Suspiro un poco entre que molesto y estresado, tenía que hablar con el.
Aunque Kakyoin estuviera volviendo tarde el aprovecho a salir temprano del trabajo, tenía que hablar de estas cosas con el era importante así que se quedó en el sofá esperándolo y cuando el chico volvió y cerró la puerta detrás suyo...
-Noriaki, como te fue hoy? –el pelirojo cruzo las cejas y confundido se acercó a Jotaro, nunca le preguntaba eso.
-Bien? –Jotaro se veía más serio de lo normal pero el no recordaba haber hecho nada malo.
-Está bien, pero creo que tenemos que hablar de algo –de detrás suyo saco una tira de condones y al pelirojo se le puso todo el rostro blanco, casi se le podría haber salido el alma del cuerpo –veo que los reconoces.
-N-No –no podía creerlo, como los había encontrado Jotaro? Las manos le empezaron a temblar y las escondió en su bolsillo para que no las notara –no se que son…?
-No juegues conmigo, por que no me contaste que tenías novia? –aquello lo hizo sonrojar, Jotaro estaba pensando todo mal, sentía la cara caliente y quería morirse ahí mismo.
-No son míos! Son de un amigo! Se los estaba guardando…–estaba diciendo la primera idiotez que se le venía a la cabeza pero no sabía como salvarse, y de Jotaro era imposible salvarse…
-Ah si? –de entre los condones saco el empaque abierto- no deberías abrir las cosas de tus amigos entonces –Aquello hizo que se le rebobinara la cabeza, anoche se había quedado dormido y olvido esconderlo y por eso Jotaro lo encontró seguramente…quería morirse ahí mismo, sería menos sufrimiento –podrías haberme dicho que tenías novia, no confías en mi?
Aquello hizo al pelirojo bajar la cabeza –no tengo novia… -en realidad el nisiquiera tenía muchos amigos.
-No hace falta mentir no estoy enojado y…-no quería torturarlo con el tema pero quería que el chico supiera que estaba con el.
-De verdad no tengo! –Kakyoin sentía que iba a explotar de la vergüenza, todo el cuerpo le estaba temblando y se sentía muy nervioso, nisiquiera podía mirar a Jotaro a la cara –no tengo novia…son para uso personal…-con esa declaración fue Jotaro el que se ruborizo –son para mí…es algo privado
Nunca se le había ocurrido que podría haberlos querido para masturbarse el mismo, y al pensar en eso cruzo las piernas para evitar tener una erección. Lo miro una vez más casi a punto de llorar y con la voz quebrada y lo dejo ir.
-Ya veo, está bien si quieres puedes irte –como si hubiera esperado ese momento desde que empezaron a hablar el chico agarro su mochila y salió corriendo a su habitación, dando un fuerte portazo. Rato después abrió la puerta solo para pasar la mano y lanzar los condones y devolvérselos.
A partir de ahora tendría que tomar medidas, y no era que no confiara en la palabra del pelirojo pero todos los chicos a su edad son tímidos y reservados a la hora de hablar de su sexualidad así que no le extrañaría que le hubiera dicho eso para poder huir lo más rápido de ahí.
No era como que estuviera poniendo una cámara en su cuarto para verlo masturbarse o algo, solo lo hacía para ver si de verdad traía gente a casa, no quería el sudor de otro preadolescente en su cama, había acomodado la cámara detrás de unos libros que Kakyoin ya ni leía y no revisaría ahí.
El sacaba las grabaciones cuando Kakyoin se iba a la escuela y volvía a poner la cámara ahí con su memoria nueva y en la noche las revisaba, por un par de días todo estuvo normal, nisiquiera se había estado tocando con normalidad solo veía la televisión o hacía su tarea o jugaba videojuegos pero en el tercer día…tuvo que sostenerse del respaldo de la cama para no caerse con su laptop.
Envidiaba definitivamente a quien podía llegar a ser pareja del pelirojo en un futuro.
La imagen no era para nada nítida pero el sonido si y el tenía sus cascos y por lo visto de su mochila había sacado una bolsa para…ponerse a leer la caja de lo que según el audio era un lubricante, acto seguido lo que hacía su querido Kakyoin era desnudarse y echarse en la cama.
Un poco aburrido a su gusto, pero sus ojos no podían separarse de la pantalla, ya verlo tanto tiempo desnudo estaba haciendo que su miembro se endureciera pero no tenía mente para sentirse mal ahora mismo, en la grabación había sacado un condon de su mesa de luz y…oh dios.
Ponérselo en los dedos le marcaba lo obvio que iba a hacer, su respiración se detuvo cuando agarro el lubricante y se lo hecho sobre los dedos y...bueno no solo Kakyoin bajo su mano, el también se estaba tocando.
El pelirojo en la grabación estaba abierto de piernas en la cama forzando la entrada con 2 de sus dedos que estaban dentro del condon, los jadeos que se escuchaban por mas que sonaran bastante dolorosos lo estaban excitando, no podía evitar tocarse aunque sea por encima de los boxers, de hecho aunque la grabación fuera mala su imaginación hacía maravillas para completarla perfectamente, podía ver su brazo moviéndose y a el moviendo la cabeza expresando diferentes cosas, no sabía si le estaba gustando o no, suponía el que era virgen y si estaba comprando un lubricante era su primera vez pero estaba empezando con 2 dedos así que obviamente le sería doloroso.
En un momento de la grabación el chico se dio la vuelta y levanto su trasero, que desde la vista de la cámara que estaba de frente se veía sumamente bien, se había mordido el labio viendo lo lindo y partible que se veía el pelirojo y…no lo soportaba más, era demasiado sexy, nunca lo había deseado tanto como ahora, tenía ganas de irrumpir en su habitación y hacerlo suyo en ese momento.
En el momento que saco su erección de su pantalón y vio la computadora enfrente se sentía mal, había vivido un montón de tiempo con el pelirojo y no podía creer que siendo un crió le pusiera tanto, era normal para un chico de su edad empezar a masturbarse y el debería sobrellevarlo con normalidad pero…había amado tanto al Kakyoin que el conoció y cada noche que pasaron había sido la mejor de su vida que no podía separar sus sentimientos del anterior al actual.
Iba a bajar la pantalla de su notebook pero un grito en los auriculares le llamo la atención, al salir de sus pensamientos y ver de nuevo la pantalla el chico estaba moviendo su mano más rápido y había empezado a gritar, definitivamente lo había encontrado, su mano empezó a moverse sobre su miembro deseando que el chico gritara más, que cambiara de pose, que lo dejara ver más de el, que estuviera ahí mismo en su habitación besándolo. Sentía que el cuerpo le quemaba y quería desnudarse entero, olas de carlor le recorrían del bajo vientre a las mejillas ahogándolo y solo podía ver en la imagen como sus piernas temblaban y como sus gritos se hacían cada vez más agudos.
Eso era muy poco tiempo pero era obvio, tenía 13 años, y el era un animal que se excitaba con eso pero quien podría ser tan cruel de culparlo cuando el chico era tan hermoso? Empezó a mover su mano más rápido, no sabía cuándo se correría el pelirojo pero hacerlo con la imagen repetida no sería lo mismo, el sudor le bajaba por la frente y se estaba conteniendo lo mas posible para no gemir, sería vergonzoso que lo escuchara desde su habitación
El chico empezó a gritar y Jotaro sabía que le faltaba poco, eran exactamente los gritos que pegaba su novio, le hubiera encantado tan solo oír eso en vivo, se preguntaba que tanto había investigado sobre el tema o que tantas veces lo había intentado pero lo importante era que le estaba gustando y el también se estaba gozando de verlo, demasiado, entre gritos y gemidos el pelirojo se corrió y no por que el pudiera verlo si no por que el ultimo grito que pego fue largo y…definitivamente había tenido un orgasmo, aparte que estaba respirando y calmándose, pero Jotaro no podía parar, no tenía el control sobre si mismo como para retroceder el video así que su mente empezó a deleitarlo con imágenes de su pasado.
De el y el pelirojo besándose, escabulléndose del grupo en algún hotel para hacerlo y desestresarse de todas las peleas y esas situaciones de muerte, diciéndose te amos y sintiéndose y acariciándose en cada una de esas veces, realmente que el chico estuviera aquí con el aunque sea de otra manera era una maravilla.
Recordaba el como se sentía entrar en el y empezar a moverse, además de mirar abajo y que la blanca espalda de Kakyoin fuera tan linda, con sus hombros anchos y su cintura tan pequeña, su nuevo Kakyoin no se estaba desarollando así, tenía unos brazos delgados muy bonitos y un abdomen bastante delgado y a lo sumo podía ver como su trasero se estaba parando pero todavía le faltaba, no podía esperar a que llegara a ponerse tan hermoso como el que el conoció.
Todas las veces que habían jugado con sus stands habían sido de lo más divertidas, no precisamente 100% placer pero en esos momentos se sentía extremadamente íntimo y apegado a el como en ningún otro momento, había sentido amor puro por el chico y Dio se lo había arrebatado.
No le falto mucho para alcanzar el orgasmo, tapándose su miembro con la mano para no manchar nada y ahogando un gemido en su garganta, la grabación seguía normalmente y era Kakyoin vistiéndose y guardando todo, ver donde guardaba el lubricante era un buen detalle, sintiéndose enfermo de seguir viendo todo y con una culpa post orgasmo se levantó y fue al baño.
En cuanto se lavó las manos y la cara para quitarse el sudor una fuerte determinación lo invadió.
Tal vez no había elegido el mejor momento para hablar de esto, de hecho desde hace un par de días sus charlas no eran las mismas pero era total y absolutamente normal que fuera así luego de hablar de un tema tan…intimo.
-Kakyoin –el niño le respondió en silencio, ambos estaban cenando viendo la televisión –estas seguro que no quieres contarme de si tienes una novia o no?
-Hubiera sido menos vergonzoso de lo que te dije que tuviera una novia no? –el pelirojo suspiro, totalmente apenado, definitivamente esto lo iba a perseguir mucho tiempo.
-Entonces que tal un chico? Un novio? –el chico se exalto y miro a Jotaro a los ojos muy sorprendido –te gustan los chicos?
-P-P-Por que lo dices? –del golpe que le dio a la mesa al moverse así de brusco casi se le cae el vaso, por que Jotaro tenía que escarbar tan profundo en su intimidad así?
-Encontré un lubricante –Kakyoin soltó un gritito super sorprendido mientras sentía la temperatura subir desde su mentón a su frente –espera, no quiero que te sientas mal ni nada, no me molesta pero realmente quiero saber, puedes contarme estas cosas.
-No hay necesidad! –al moreno le sorprendió el cómo se estaba exaltando Kakyoin –son cosas privadas! Y como lo encontraste!?
-Soy tu guardián y soy responsable de ti, es natural que me preocupe no? –el chico empezaba a sentirse molesto, no veía necesidad, era vergonzoso para ambos así que por que seguía? El tenía que mantener un tipo de cara frente a Jojo y no la podía seguir teniendo así…-lo encontré limpiando tu cuarto.
-Tu nunca limpias mi cuarto, siempre lo hago yo –realmente nunca lo había buscado, pero lo había visto en la grabación y lo mejor era no decirle sobre eso.
-Insisto no estoy molesto ni nada pero es importante que hablemos de esto y es importante que hablemos de si eres virgen o no y… -un golpe del chico en la mesa le llamo la atención, tenía los ojos llorosos y la cara entera roja de furia, lo había llenado de coraje.
-No tengo amigos ni novia! Soy virgen así que deja de meterte en mis cosas! –tal vez lo había presionado mucho al límite, Kakyoin nunca le había elevado la voz y lo notaba muy tenso –solo puedes dejarme!? No tendré sexo con nadie! Solo lo tendría con la persona que me gusta y el nisiquiera podría fijarse en mi así que déjame! –antes de que pudiera reaccionar el pelirojo se levanto de la silla y salió corriendo a su cuarto, cerrando la puerta con fuerza.
Jotaro se quedó por unos segundos en silencio antes de suspirar, así que a Kakyoin además le gustaba alguien…término de comer y fue a lavar los platos, lo mejor sería darle un tiempo antes de volver a hablar por que aunque pudiera parecer insistente si le parecía importante hablar con el de sexo, era muy joven todavía.
Toco la puerta de su habitación un par de veces y no hubo respuesta, quiso abrir la puerta y entonces…
-Kakyoin…
-No vengas! –se paró en su lugar, escuchando sus sollozos y ahí se colmó su paciencia, no quería verlo llorar.
-Te está haciendo daño alguien? –se había parado enfrente de el que estaba tirado en la cama abrazando su almohada, quien le hacía daño a Kakyoin era Jotaro, pero no podía saberlo.
-No –le respondió intentando controlar su voz llorosa.
-No mientas, está bien que quieras esperar para hacerlo con alguien especial pero no vale la pena llorar por nadie, no quiero que te pongas mal –este era el tipo de momentos que podía llegar a tener como padre y hablaba realmente de corazón pero...
-Por qué te sigues metiendo!? Yo jamás te dije nada de las mujeres que traías a casa! –aquello tomo al moreno por sorpresa, el siempre había sido muy cuidadoso con sus citas y jamás pasaban en la casa mas que una noche desesperada donde no encontraba un motel, y ni siquiera habían sido varias veces, nunca le dijo sus nombres o se las presento, siempre cuidaba el sonido de su voz y…
-No seas injusto quiero ayudarte ya verás que…-quiso acercarse a el para tocarle el hombre pero el chico muy exaltado y nervioso lo empujo para atrás, nunca se esperó eso del pelirojo y se molestó con él, y eso que intentaba ayudarlo, iba a salir de la habitación pero al mover el pie la silla del escritorio se movió y de ahí se cayo su mochila, la cual estaba abierta y de ahí salió una bolsa negra con detalles en fucsia, el pelirojo estaba dado vuelta y no lo estaba viendo así que se agacho a verla pero…
Ya no entendía si todo esto le pasaba apropósito o por alguna razón.
-Vete
-Kakyoin
-Te dije que te fueras! –al voltearse delante suyo estaba Jotaro con lo que había comprado al volver de la escuela, otra vez quería morirse, ojala le diera un paro cardiaco o algo por que no se merecía pasar por esto.
-Me alegra saber que el dinero que te doy no lo gastas en drogas o algo –en sus manos Jotaro estaba sosteniendo una caja con un dildo, dildo básico, sin colores ni texturas, tamaño normal, la cara de Noriaki se tiño de rojo y se dio vuelta en la cama tapándose la cabeza con la almohada, estaba respirando y exhalando aire, no podía con toda esta presión, era demasiado para el.
Jotaro sabía muy bien que tenía una erección ya mismo pero eso no le iba a impedir nada, si tenían que hablar iban a hacerlo, así que se sentó en la cama al lado suyo con la caja en la mano, no podía creer que Kakyoin…le había gustado lo de ayer suponía.
-Yo…no se si me gustan los chicos…
-No estoy enojado
-No deberías –Jotaro se sentía algo dolido, porque le tenía tanta desconfianza? –No lo he usado todavía así que… -no sabía como seguir, se mordió el labio y empezó a temblar, de todas las personas que menos quería que supieran de esas cosas justo Jotaro…-ni siquiera se bien como usarlo…
Aquello hizo un tick en la mente de Jotaro, esto no estaba bien, iba a dejar libre sus más profundos deseos por el por un mero impulso.
Se la pensó mucho antes de decir esto.
-Quieres…que te enseñe? –el pelirojo se paró y se dio la vuelta de golpe, viendo a Jotaro con los ojos hyper abiertos, ahora definitivamente si que no podía respirar, hasta podía jurar que la sangre dejo de circularle por las venas, el tiempo se había parado entre ellos 2.
-Eh? –no podía emitir palabras, no entendía nada, sentía un cosquilleo en su bajo vientre que lo hizo cerrar las piernas por instinto.
-Quería hablarte de estas cosas y…puedo enseñarte si me dejas, soy un adulto así que se cómo –a sus 29 años Jotaro estaba demostrándole a Kakyoin todo lo que sentía por el, el chico podría saltar por la ventana tranquilamente correr hasta la oficina de policía más cercana –puedo enseñarte como darte placer, conocer tu cuerpo, que otros sepan donde tocarte –dentro suyo esperaba que nadie más lo hiciera –puedo decirte que esta bien y que esta mal…-esa era una de las cosas de las que quería hablar antes de que todo se tornara tan…caliente al menos para el, quería hablarle y advertirle sobre cosas para que nadie se aprovechara de el o sus sentimientos pero ahora el ambiente…
Hubo un silencio muy feo entre los 2, a Jotaro le cubría la mirada su gorra pero estaba temiendo haberlo asustado muy mal, tal vez la había cagado mucho y ahora toda su vida se desmoronaría por enamorarse de la imagen de su ex novio muerto pero entonces sintió la mano de Kakyoin sobre su rodilla.
-Que tengo que hacer? –el corazón casi se le sale al oír esa voz tan sensual, le había dicho eso bajito y suave, no sabía si para provocarlo o no.
Jotaro trago saliva antes de seguir, ahora le estaban temblando las manos a el.
-Ponte boca abajo en la cama…- el pelirojo le asintió con una mirada que ya no era la misma nerviosa de antes, si no decidida, incluso deseosa, el chico se hecho en la cama boca abajo tal y como estaba incluso Jojo podía jurar que tenía su trasero levantado.
Lo vio unos varios segundos, agarrando su tobillo y pasando sus dedos para hacerle saber que estaba ahí y se sentó encima de sus piernas, sacándose su saco y mirando una vez más…no era su ex novio, pero lo excitaba de igual manera por que era el en otra forma.
Sus manos se posaron en sus hombros y fueron bajando, pasando por sus costados y posándose en sus tetillas, el pelirojo tembló debajo suyo y eso le hizo saber que le gustaba, podía sentir su propio miembro palpitar contra su ropa interior, su otra mano levanto su camiseta hasta sus hombros y la mano que estaba en sus tetillas bajo lentamente por su estómago, acariciándolo en el proceso para llegar hasta sus pantalones.
Al bajarlos tanto desde adelante como desde atrás junto con sus calzoncillos pudo sentir la suavidad de la piel de su trasero, nada que ver con el trasero musculoso y bien formado de su anterior Noriaki pero era igual de encantador.
-Donde están el lubricante y los condones? –una de sus manos inconscientemente apretujo una de sus nalgas, eso hizo saltar al chico que deseaba más de su tacto, las manos firmes de Jojo se sentían tan bien…
-Dijiste que los habías encontrado –el chico quería disfrutar lo más posible de esas manos tan masculinas, cuando le había tocado el estómago lo había hecho estremecerse…
-No se si lo cambiaste o no de lugar –sus dedos se hundían en la piel del chico, en unos años de ejercicio todo eso se iría, su piel se sentía caliente y aunque sus nalgas no ocuparan sus manos enteras le gustaba tocarlo.
-El tercer cajón del ropero…-con mucho dolor Jotaro se separó de el y fue hasta donde le indico Kakyoin, y revolviendo la ropa y demás encontró la tira de condones y la botellita de lubricante que había visto en la grabación, al darse la vuelta la vista de Kakyoin en la cama con los pantalones abajo y el trasero descubierto le hizo doler mucho más en su entrepierna, lo estaba esperando solo a el y se veía tan lindo…
-Estas limpio? –le pregunto subiéndose de nuevo encima de el, tenía muchas ganas de rozarse contra ese trasero virgen y regordete, a simple vista parecía que si, el pelirojo lo miro sin entender mucho.
-Supongo que…si? –era obvio que Noriaki no entendiera a que se refería, el porno no mostraba ese tipo de detalles así que sería todo con condon obligatoriamente
-Este tipo de cosas no las venden en farmacias –su mano se estaba paseando por su espalda, acariciando su espina suavemente, se refería al dildo y al lubricante.
-Le pague a alguien de quinto año para que las compre por mi -aquello hizo a Jotaro detener su mano, Kakyoin temió decir algo malo.
-Te dijo algo? –no quería que nadie supiera nada de la vida de Kakyoin, lo quería solo para el.
-No, solo acepto el dinero y me dio mis cosas –esperaba que no empezaran a extorsionarlo ni nada, pero cualquier persona que lo dañara se las vería con el.
-La próxima me lo pides a mi si? Todo lo que necesites –para el pelirojo eso se escucho muy sensual, una desconocida ola de calor le pego en la entrepierna y Jotaro se agacho agarrando una de sus nalgas para darle un beso en la cabeza, el pelirojo asintió y se quedo dejando hacer todo por el moreno.
Jotaro se puso un condon en un dedo y puso algo de lubricante en la entrada del chico, quien empezó a temblar por la extraña sensación de ser tocado ahí por otra persona, a el mismo al principio le había costado y no le había costado tanto pero confiaba en Jojo lo suficiente, nunca creyó que esto fuera a pasar entre ambos y lo estaba disfrutando al máximo.
-Jotaro…
-Presta atención si? Si no tendremos que volverlo a hacer –el pelirojo asintió, tenía ganas de ser el peor estudiante para que Jotaro siguiera dándole estas lecciones.
Al sentirla lo suficientemente flexible luego de un leve masaje metió el primer dedo, viendo al chico agarrarse de las sabanas por la intromisión, tenía que darle un tiempo pero se lo veía bastante desesperado, era lindo ver su pecho subir y bajar.
-Yo ya hice esto antes –le susurro con las mejillas sonrojadas, los dedos de Jojo eran mucho más largos que los suyos.
-Tienes que adaptarte si? Piensa en como se siente y que tan profundo esta, si no te seguirá doliendo –el chico le asintió y después de unos segundos Jotaro empezó a mover su dedo, causándole una extraña sensación, no era ni tan horrible ni dolorosa como ayer por suerte, era lo que tenía tener a alguien experimentado…
Cuando Kakyoin empezó a jadear metió el segundo dedo dentro del condon, su entrada estaba lo suficientemente abierta y eso le permitió pasar fácil, al pelirojo apenas le molesto, se sentía igual que antes pero ahora estaba mas lleno.
-Hay un lugar donde…
-Ya llegaremos a eso, tranquilo… -Kakyoin podía desesperarse todo lo que él quisiera pero la calidez de su interior lo estaba hipnotizando, se sentía increíblemente apretado alrededor de sus dedos y se preguntaba cómo sería meterla ahí, se estaba volviendo loco de ver su trasero comiéndose sus dedos, tocar a su ex novio era algo que también le encantaba. En un momento sus dedos se abrieron como una tijera haciéndolo excitar todavía más, el chico gimió debajo suyo –lo estás haciendo muy bien –sus dedos fueron bajando más y empezaron a moverse –te mereces una recompensa –al oírlo soltar un pequeño grito estos empezaron a deslizarse de arriba abajo, sintiendo las paredes del pelirojo comprimirse alrededor de sus dedos, realmente quería meterse, no sabía cuánto podía dañar su trasero virgen pero quería meterse.
-Podrías felicitarme así cada vez que apruebe un examen Ahhh –le susurro entre medio de jadeos, Jotaro le sonrió y empezó a buscar su punto, realmente Kakyoin lo había deseado o se estaba dejando llevar por el momento? Después de todo era un adolescente hormonado y puberto, estaba desesperado de la manera que sea pero el quería pensar que había una razón de deseo detrás, los sentimientos que tenía por Kakyoin se lo pedían.
-Lo estás haciendo bien…
-Ahhh! Jotaro ahí! –la experiencia y lo expresivo que era el chico lo habían ayudado mucho, así que empezó a darle sin piedad, inclusive metiendo un tercer dedo, el dolor de la dilatación iba a verse opacado por el atacándolo con sus dedos, tenía que tragar saliva cada tanto por que ver ese espectáculo le hacía agua la boca –Ahí! Ahhh! Más! Ah! –la diferencia de tamaños rompería al chico y le haría daño pero quería hacérselo, quería hacerle el amor, aún si fuera un chico de 13 años lo estaba poniendo de tal manera que podría jurar que el cierre de sus pantalones estaba apretándole.
Deseoso de ver sus reacciones empezó a sobar sus 3 dedos contra la zona, apretándolos y moviéndolos a diferentes velocidades ahí, el pelirojo estaba gimiendo a toda voz, se sentía bien, era diferente a cuando el se había tocado, Jotaro lo estaba tocando mejor y le encantaba, en especial cuando apretaba, eso le sacaba gritos, quería seguir mucho más.
-Te gusta? –le pregunto agachándose sobre y susurrándole al oído, lo estaba torturando con sus dedos y tenía ganas de meter un cuarto, empezó a moverse más rápido sacándole un grito largo y agudo.
-Si! Ahhh! Me encanta! –su pelo estaba desparramado por toda la almohada y sus manos estaban aferradas contra las sabanas, quería tocarse por solo verlo así, incluso solo su cara enfocada así era perfecta.
-Crees que deberíamos seguir con lo próximo? Ya estas listo…-al sentir los dedos de Jotaro salirse de dentro suyo se dio la vuelta, viéndolo con la caja del dildo en la mano –lo estuviste haciendo muy bien
Kakyoin se tomó el tiempo de mirarlo, le encantaba Jotaro, era muy atractivo y lo quería demasiado, había aprendido a quererlo con el tiempo y podía decir hasta que lo amaba, jámas hubiera imaginado hacer este tipo de cosas con el por temor a su rechazo por que después de todo era su guardián.
Tenía las mejillas hyper sonrojadas y los ojos deslumbrantes de lujuria, además al ver a sus pantalones…siempre había fantaseado con Jotaro pero jamás se lo imagino tan grande y eso que estaba vestido, y esa erección era por el, el era el causante de eso. Con algo de esfuerzo por la pose se levantó y puso su mano sobre el miembro del moreno, haciendo que este lo mirara sorprendido, se sentía tan grande y duro que hacía palpitar el suyo propio de deseo.
-Quiero que tu entres…-le soltó incluso avergonzado de sus propias palabras, Jotaro imaginando que esto iba a pasar agarro su mano en su bulto y la cerro con la suya, moviéndola y sacándose a si mismo espasmos de placer y olas de deseo al chico.
-Creí que querrías hacer esto con quién te gustará –no estaba pensando bien, incluso estaba agarrando la mano del pelirojo para masturbarse a si mismo.
-Eso es por que la persona que me gustaba jamás me miraría de esta manera… -de estar tocando a Jotaro así también se estaba tentando a tocarse a si mismo.
-Eres hermoso y maravilloso, quien es el idiota que te gusta? –las manos de Kakyoin se sentían como el cielo, incluso solamente que esas manos lo llevaran al orgasmo era suficiente.
-La persona que me gustaba eras tu –le dijo con seguridad, no tenía nada que temer en esos momentos, no al menos si Jotaro estaba tan desesperado por el y ya habían llegado a estos extremos –me gustas desde siempre Jotaro, me gustas
Hubo un silencio un poco fuerte entre ambos, Jotaro se sentó a un lado suyo de una manera más normal y se lo quedo mirando, pensando bien en que decir.
-Kakyoin si yo te besara saldrías corriendo? –el pelirojo lo miro confundido, incluso algo temeroso –responde con si o con no.
-No –por que lo haría? Lo amaba y estaban en un momento así…se estaba arrepintiendo? Un vació en el pecho apareció al pensar en eso.
-Si yo te besara gritarías?
-No –acaso lo estaba rechazando?
-Si yo te besara te arrepentirías y le dirías a alguien?
Ah, así que ese era el problema, Jotaro tenía miedo por…las edades, suspiro aliviado y sus brazos se colgaron de su cuello, mirándolo profundamente a los ojos.
-No, jamás lo haría –el moreno levanto las piernas y lo dejo acomodarse, por primera vez en la noche podía ver su miembro en todo su esplendor, era obviamente mucho más chico que el Kakyoin de 17 años y muchísimo mas chico que el suyo pero aún así se veía lindo, el pelirojo nunca había poseído mucho pelo pero ahora podía ver un caminito rojo de su ombligo a su entrepierna y se veía lindo. Se sentó sobre el, sintiéndolo duro incluso debajo de los pantalones sacándole al pelirojo un gemido y bajo hasta donde el estaba, susurrándole en sus labios.
-Quítate la camiseta –el pelirojo asintió apresurado pasándola por sus brazos sin poder levantarse por el peso del adulto sobre sus caderas, al hacerlo el chico se quedó quieto sintiéndose desnudo y expuesto frente a su guardián, el moreno empezó a acariciarlo, desde sus brazos pasando por sus hombros por su cuello hasta sus mejillas, acariciándolas suavemente hipnotizando al chico quien cerró los ojos del gusto, Jotaro se quedó unos segundos con sus labios pegados a los suyos, simplemente sintiendo el calor de sus labios contra los suyos.
Y entonces lo beso, y el tiempo para Kakyoin empezó a pasar de manera diferente.
No tenía idea de hace cuánto tiempo había deseado un beso adulto con Jotaro, los mismos besos que le veía darle a las mujeres que traía a casa cuando se escondía para verlos, sintiéndose celoso de ellas, el moreno lo estaba besando delicado.
Jotaro pensaba en lo similares que eran estos labios a los de su primer amor, no eran tan alargados como los de su Kakyoin pero eso se arreglaría cuando creciera un poco más, aún así eran igual de suaves y placenteros, su mano se colo en su espalda la cual estaba ardiente al igual que el resto de su cuerpo para atraerlo más a el, sus caderas empezaron a moverse ante el deseo de querer oírlo, de querer causarle mas placer y en su propia boca el chico empezó a soltar unos gemidos deliciosos que solo le causaban más y más hambre de besarlo.
Sentir su boca entre abriéndose para gemir solo lo motivaba a moverse más, y esas eran ocasiones que aprovechaba para meter su lengua en su boca, Kakyoin nunca había experimentado un beso así, tan rudo y forcejeante, la manera en que Jotaro tironeaba de su lengua o la empujaba contra la suya le hacía doler por momentos pero lo excitaba por otros. De hecho su primer beso había sido con Jotaro, y no podría haber pedido más, nunca en esta vida.
-Quiero verte…-le susurro entre besos que fueron acortándose de apoco en tiempo, finalizando en besitos húmedos y piquitos hasta que Jotaro empezó a quitarse todo, desde la polera hasta los pantalones, quedando en calzoncillos, el pelirojo se llevó una mano a la boca sorprendido y embobado, pasando la otra por el fuerte y bien torneado abdomen del moreno –algún día quiero ser así…
-Lo harás, tal vez más –el recuerdo de la primera vez que lo vio desnudarse le causo una sonrisa, estaba mucho mejor de lo que aparentaba en ese momento. El pelirojo se puso a tocarlo por todos lados y Jotaro se lo quedo viendo, hace unos momentos estaba desesperado por que lo toquen y ahora por tocar, las manos del chico recorrían sus costados y sus abdominales, tocándolos con fuerza y presionarlos para sentir más esos perfectos músculos, inclusive sus piernas y muslos…
Por muy divertido que lo veía jugando con su cuerpo el tenía otros deseos en mente así que lo lanzo de nuevo en la cama con un beso torpe y feroz, devorando su boca mientras acomodaba sus pierna en sus caderas y sus brazos alrededor de su cuerpo, el pelirojo le correspondió abrazándolo e instintivamente, poniendo sus piernas en sus caderas buscando una pose más cómoda.
En cuanto apoyaron las cabezas en las almohadas Jotaro abrió su boca causándole un gemido, metiendo su lengua para empezar a explorar su boca una vez más, que tan delicioso podía ser Kakyoin? No había tope, no con su bulto dentro de sus calzoncillos rozándose contra el miembro del pelirojo, ambos movían sus caderas uno contra el otro sin darse cuenta y al pelirojo le provocaba mucho placer eso, se estaba volviendo loco, que algo tan duro como el miembro de Jotaro lo estuviera tocando lo hacía volverse loco, los jadeos y gemidos salían de entre sus bocas entreabiertas por el beso, por que Jotaro también se lo estaba gozando, toda la piel de Kakyoin era muy suave y le gustaba tocar sus brazos delgados, más allá de que tuviera su erección contra la suya era lo mas placentero que había hecho en años tocarse así.
-Ahhh si…Jotaro si…sigue…si… -los profundos gemidos del adolescente lo hacían doler en cada ocasión, sus caderas empezaron a moverse más contra las suyas buscando más fricción y los 2 empezaron a gemir contra la boca del otro sintiéndose incapaz de continuar los besos, en cada movimiento el moreno sentía que el cuerpo tan pequeñito en comparación al suyo de Kakyoin se le escapaba de las manos y eso le recordaba que lo que estaba haciendo no estaba bien pero…escuchar sus gemidos lo mareaba, desde que había comenzado no podía pensar en otra cosa.
-Kakyoin quiero….quiero hacerlo…. –el pelirojo le asintió al oír lo ansioso que se encontraba el moreno y lo beso, todavía no podía creer que se estaba besando con Jotaro y que además le estuviera correspondiendo, pese a la edad y todos los problemas que podían tener alrededor ahora mismo estaba con el –voy a ser tu primera vez –sin querer el pelirojo le mordió el labio sacándole un gemido al moreno, eso se había escuchado hermoso.
Jotaro se separó de él dándole una última caricia a sus muslos –levanta las piernas y date la vuelta –algo emocionado y muy excitado el pelirojo se puso parando su trasero –te ves tan lindo…-escuchar eso lo hacía sonreír, estaba ocupándose de Jotaro y lo estaba haciendo bien, el moreno empezó a juguetear con sus nalgas mientras agarraba los condones y el lubricante con la otra mano, el pelirojo escucho detrás suyo el sonido del plástico rompiéndose y el del aplicador del lubricante –voy a necesitar que respires si? Esto va a ser diferente, te enseñare como sobrellevarlo.
Ah era verdad que le estaba enseñando
-Estoy listo –el pelirojo empezó a respirar y fue ahí donde sintió algo redondo contra su entrada, haciéndolo suspirar de la expectativa.
-Si te duele mucho pararemos, encontraremos otra manera de hacerte correrte pero no quiero lastimarte si? –el chico asintió, viéndolo desde arriba era realmente pequeño a comparación suya, debería sentirse enfermo? -Entonces...
Lo siguiente que sintió Kakyoin definitivamente fue dolor, lo habían abierto antes y estaba muy lubricado por todos lados pero si se sentía doloroso, en especial no tanto por el ancho por que ya le había metido 3 dedos si no por lo profundo, nunca nada lo había penetrado hasta tan adentro y acostumbrarse era difícil, su cuerpo entero estaba temblando y no solo sentía una sensación horrenda y extraña si no que a la mínima que se movía empezaba a dolerle.
-Puedo soportarlo…-al oírlo Jotaro le acarició uno de sus hombros, su hermoso Kakyoin que estaba haciendo todo lo posible por el…su trasero estaba siendo brutalmente violado por el tamaño de Jotaro, incluso lo hacía sentirse mal esa vista pero por otro lado se estaba sintiendo apretado como nunca en su vida le había pasado, incluso le costaba avanzar y era tan perfecto, no quería moverse para que se acostumbrara a el pero la verdad era que le estaba costando.
-Si te duele…-no quería parar, solo se estaba portando lindo pero quería destrozarlo entero, su trasero era tan pequeño en comparación a su miembro.
-No, quiero hacerlo –todo eso cambiaria cuando encontrara su punto y empezara a moverse ahí –esperaste tanto por mi hoy que yo quiero…
Jotaro sonrió, acariciando su suave cabello el cual se le deslizaba por los dedos –esperemos un poco más si? Necesito que te adaptes, si te duele mucho respira para relajar tu cuerpo si? Con la boca abierta.
El pelirojo se quedó a 4, respirando cada tanto para hacer pasar el dolor, moviéndose un poco para acostumbrarse a la sensación de algo tan grande dentro suyo y ante todo asimilando que estaba haciéndolo con Jotaro, le tironeaba y dolía bastante pero había fantaseado tanto con esto, correspondido por su guardián no podía ser más que un sueño, uno muy vivido y perfecto del que no sabía como sería despertar.
Su cuerpo daba pequeños temblores cada tanto y el miembro del moreno palpitaba por su cuenta, era difícil quedarse quieto y concentrarse así, pasados unos segundos Kakyoin decidió que era hora de continuar, podría soportarlo, solo era acostumbrarse.
-Sigue…Ah! –antes de que terminara de hablar Jotaro se había movido, se notaba que lo había estado esperando impaciente y que le costaba quedarse quieto, el moreno empezó a moverse posando sus manos entre su cintura y sus piernas y el cerro los ojos con fuerza, asimilando la sensación una vez mas, se sentía extraño y le molestaba un poco.
-Ahhh Kakyoin! –tuviera 13 o 17 el trasero de Kakyoin era lo mejor, sentía que se estaba derritiendo, que estaba fundiéndose con el ahora mismo –pronto empezara a sentirse mejor si? -el chico le asintió sin mucho más, era lindo ver su cabeza moverse por las embestidas.
Tenía que moverse más, tenía que buscar exactamente donde le gustaba al pelirojo y en que pose para hacerlo disfrutar, quería violentar su punto y hacerlo gozar, ya no por el papel de tener que enseñarle.
De debajo suyo empezaron a escucharse jadeos, Kakyoin ya se había acostumbrado al movimiento así que empezó a moverse más rápido, sintiendo como su interior lo succionaba, era maravilloso como en el pecho tenía una presión que le pedía que se moviera más rápido, no se daba cuenta de que tanta presión estaba haciendo al agarrar las caderas del chico pero no se estaba quejando.
En un momento y queriendo cambiar de posición sus manos dejaron su cintura para posarse al lado de las de el en la cama, cayendo su pecho sobre su espalda y poniendo su cabeza al lado de la suya, gimiéndole en el oído, al ser Kakyoin tan pequeño y mucho más bajo que el esto los hacía quedar juntos, el pelirojo grito por el cambio de pose y Jotaro empezó a moverse de nuevo, levantando ligeramente sus rodillas para poder tomar las velocidad, era perfecto, incluso podía entrar más profundo en el, adoraba como podía sentir su perfecto trasero en sus abdominales.
Kakyoin sentía su oreja caliente, Jotaro estaba gimiendo ahí deleitándolo a cada segundo hasta que una estocada más profunda que cualquier otra lo hizo gritar, eso era lo que el quería.
-Ahí! –aquel gemido desesperado le llamo la atención al moreno –Jotaro ahí! Sigue ahí! –como para probar volvió a penetrarlo fuerte en esa misma posición y el pelirojo volvió a gritar, estaba un poco más profundo de lo que lo estaba penetrando usualmente así que tendría que poner todo de si, su mano fue hasta la espalda del pelirojo y la bajo arqueandola haciendo un poco de fuerza, parando mucho más su trasero para entrar mas profundo.
-Tienes que quedarte así si? Ah…-Volvió a moverse y de nuevo se sentía en el cielo, tenía las cejas arqueadas y cada vez que el pelirojo soltaba un grito una ola de calor lo invadía.
-Ah! Ahhh! Jotaro! Más! ahí! Más! –era que Kakyoin fuera como fuera siempre sería así de gritón? Su niño dulce de 13 años desaparecía al penetrarlo y tocarlo justo en su punto, aunque no le estaba dando ningún tipo de piedad por que con la fuerza que le estaba dando incluso podría pensar que iba a lastimarlo pero el no podía verse mas satisfecho –Ahhh!
Una de sus manos casi cayéndose en el intento agarro el rostro el pelirojo y lo pego al suyo, cerrando sus bocas en un beso salvaje y torpe, su mano bajo y su boca capturo totalmente la suya mordiendo sus labios, uniéndolos más a los suyos, dentro de sus bocas podían oírse los gritos desesperados del chico reclamándole más, había sido bueno encontrar su punto tan rápido, por más que tuviera menos aguante que él y eso haría el sexo más corto era su primera vez y quería hacerlo gozar.
Otra vez estaba sacándole su virginidad al pelirojo.
Quería que le gustara y pudieran repetirlo, que no se asustara y lo tomara como algo positivo, ahora no podía pensar en que haría si Kakyoin se lo llegaba a tomar a mal y le contaba a alguien.
Sus lenguas se habían encontrado y habían empezado a moverse una contra la otra, el moreno sentía toda la baba por su barbilla y al juntarse con la de Kakyoin el no estaba en mejor estado, era sumamente erótico y al abrir los ojos por un momento y verlo a el también con los ojos abiertos sus miradas se encontraron, haciendo que una ola de calentura lo recorriera una vez más y le diera todavía más fuerte, sacándolo del momento y haciéndolo gritar de nuevo.
-Te gusta? –le pregunto entre besos, se estaba cansando un poco de golpear tan fuerte y tener que marcar un ritmo que no era natural pero este era el turno de complacer al pelirojo y dejar de pensar en el mismo, Kakyoin le respondió con un gemido cuando empezó a darle más rápido, debía estar sobando y golpeando su punto todo el tiempo.
-Ahhh! Si! Me siento lleno! Ah! –aquello le causo una sonrisa al moreno ocultando su rostro en su cuello, sintiendo su aliento caliente contra su piel.
-Ah…es mi responsabilidad enseñarte…Ah Kakyoin…
No sabía si el pelirojo se estaba conteniendo para disfrutar todavía más o que, pero el estaba sintiendo el orgasmo llegar, llevaban un buen rato así y no sabía si era resistencia por el tiempo que llevaban y como lo veía gozar o si estaba esperando que le dijera algo, pero su miembro empezó a palpitar dentro suyo, su anterior Kakyoin solía decírselo pero el era virgen e inexperto, no sabía de esas cosas así que era turno suyo anunciárselo, que lo llenaría por completo, la presión en su bajo vientre y el deseo de correrse cada vez eran más fuertes.
-Voy a venirme dentro tuyo si? –le susurró al oído, sintiendo el cuerpo del chico vibrar debajo suyo –estas muy apretado y no puedo más…Ah..
- Ahhh quiero venirme contigo Jotaro! –sonrió ligeramente soltando un jadeo al ver que lo que tenía era resistencia, se la pasarían muy bien, sosteniéndose lo más que podía y metiéndose lo mas profundo que pudo dentro del chico una de sus manos bajo hasta su miembro, agarrándolo por primera vez en toda la noche, entraba casi perfectamente en su mano por muy poco y estaba muy duro, incluso podía sentir su presemen, el Kakyoin de hacía 13 años también soltaba mucho a todo momento –tu mano está caliente!
-Y tú también…-le susurró al oído empezando a mover su mano, quedándose quieto y dándose un tiempo hasta que el empezara a sentir el orgasmo, si lo que el quería era venirse juntos entonces empezaría cuando los 2 estuvieran al límite –crees que puedes avisarme cuando estés por correrte?
-Se siente muy bien ahhh –al masturbarlo sus gemidos habían cesado un poco y aunque se hubiera sentido en el cielo antes Jotaro era quien lo estaba guiando, y se dejaría hacer lo que sea por el- si puedo, solo sigue ah! –de todas maneras estaba dentro suyo y también le encantaba solo concentrarse en su forma y como se sentía dentro suyo.
Masturbarlo era fácil, su mano lo encerraba casi por completo e incluso le parecía adorable, no podía verlo bien pero además de no haberse imaginado nunca tocar así al Kakyoin que cuido y crió durante 13 años mas alla del acto sexual y lo que sentía por Kakyoin había algo que lo ponía extremadamente caliente.
El pelirojo lentamente sin querer alejarse de la mano de Jotaro empezó a mover sus caderas, sacándole un sorpresivo gemido, perdió la concentración por un segundo pero siguió en su tarea de tocarlo, incluso si quería seguir dándole.
Los jadeos que estaba soltando empezaron a volverse más rápidos y fue ahí donde empezó a sentir su miembro palpitar en su mano.
-Estas…?
-Si! Más! me estoy sintiendo muy bien! –aquello fue la suficiente indicación que necesito Jotaro para empezar a moverse de nuevo, separándose y dándole una fuerte estocada sacándole un grito, una vez más agarro su rostro y cerro sus boca en un beso para quemar su gemidos ahí, le gustaba el cómo se oía, y sentía que así Kakyoin perdía la vergüenza y se dejaba llevar más.
Empezó a moverse rápido para retomar el ritmo que tenía antes, teniendo que parar con la mano a Kakyoin de moverse para poder alcanzarlo lo más posible, otra vez le estaba dando ahí y se estaba sintiendo genial para ambos, cada estocada que Jotaro daba era más rápida y más fuerte que la anterior por que se estaba dejando llevar, quería terminar, quería alcanzar el orgasmo con el chico con el que estaba intercambiando besos de lengua, incluso los sonidos que hacía sus salivas lo hacían sentirse mejor de lo excitado que estaba
-No puedo más Ahhh! Kakyoin! –el moreno se paró de golpe en cuanto se corrió dentro suyo, Kakyoin podía sentir el condon llenándose dentro suyo mientras el también llegaba al orgasmo, no tenía voz, había sido totalmente mudo y no salía nada de su boca mas que quejidos y gemidos muy bajitos, sentía como salía todo de su miembro y una explosión dentro suyo dejando su mente en blanco.
Ambos se quedaron recuperando el aliento unos segundos en esas poses, Jotaro respiraba muy agitado golpeando su cuerpo contra la espalda de Kakyoin quien estaba en total silencio, no era su culpa si se había quedado tan abrumado por el orgasmo que tuvo, el cual sentía que lo había dejado vació y había hecho un desastre en las sabánas…el primero en caer fue el, encima del enchastre que hizo pero no podía importarle menos, ahora notaba que le dolían las caderas y las piernas por que había estado bastante rato así, cerró los ojos por unos segundos respirando como Jotaro le había indicado y entonces Jotaro cayó al lado suyo en la cama, mirándolo de costado fijamente.
El moreno se quitó el condon haciéndolo un nudo y lo tiro en algún lugar de la cama, estaba cansadísimo como no lo había estado desde hace un tiempo y ahora era cuando notaba algo…
-Estas bien? –empezaba a tener miedo, Kakyoin todavía no le había hablado, le puso una mano sobre su cabeza pero el chico se volteo en dirección suya, con los ojos todavía cerrados, eso lo paniqueaba mucho.
-Nunca creí que tu…-que significaba eso? Su pecho empezó a dolerle.
-No te gusto? –al oír eso el pelirojo abrió los ojos y lo miro directo poniendo sus manos en su pecho, el corazón de Jotaro estaba latiendo muy rápido.
-Eh? Si me gusto –el moreno suspiro tranquilizándose al oír eso –por que dices eso? Solo estoy cansado…
Ambos se quedaron unos cuantos segundos mirándose directo a los ojos, hasta que Jotaro bajo la mano que estaba en su cabello hasta su mejilla.
-Kakyoin
-Si?
-Quisieras repetirlo? –el chico le asintió con una sonrisa y los ojos iluminados, parándose ligeramente en la cama hasta que Jotaro lo agarro de los brazos –durante mucho tiempo?
-Si…-le respondió con las mejillas sonrojadas, era todo lo que había querido.
-Entonces hay reglas –el chico lo miro confundido –la primera es que no le puedes decir nada a nadie, nunca, ni a un adulto ni a un amigo ni nada, menos a un desconocido y mucho menos a algún familiar nuestro. Lo segundo es que además de que nadie se puede enterar es que esto es nuestro secreto y no podemos hacer nada en púbico, nada, no quiero que nadie sospeche.
-Esta bien, lo entiendo –tal vez era su edad, tal vez era su sexo o su situación familiar, pero Kakyoin entendía que era un juego de factores que hacían lo que hasta ahora había sido una fantasía imposible una realidad difícil.
-La tercera es que quiero que me avises si te enamoras o quieres hacerlo con alguien más, o incluso si te gusta alguien, no quiero secretos entre nosotros.
-Eso no va a pasar yo de ti estoy…
-La cuarta es que no debes hacer esto con nadie más que conmigo, esto es entre nosotros 2 si? Hasta que te enseñe todo…
-Si…-de todas maneras nunca había fantaseado con nadie más, ni siquiera con algún ídolo o algo, solo Jotaro.
-Y la quinta es que esto no va a ser gratis, cada vez que apruebes un examen lo haremos, entendido? –no quería que el chico se adictara a él, quería darse su tiempo para que lo tomara de forma madura y distanciada, y los periodos entre exámenes eran un tiempo perfecto.
Tal vez así evitarían exponerse públicamente sin darse cuenta al sentirse tan embriagados el uno del otro, después de todo Kakyoin gustaba de el, a lo mejor así empezaban a aprender a sobrellevarlo.
-Acepto
