may wee meet again, princess.
Título: Tarea inocente.
Autor: Angelito Bloodsherry
Rating: +16
Parings: Clarke & Bellamy.
Sinopsis: Como algo tan inocente, como era cortar el pelo a alguien, podía convertirse en algo así. Estar con Bellamy, pensó Clarke, era como un bálsamo para sus heridas, pero, ¿besarle? Besarle era como ser ella misma de nuevo y era lo que más deseaba en el mundo. NO SPOILERS.
Disclaimer: Los personajes aquí nombrados no me pertenecen, son de la propiedad de Kass Morgan, del canal estadounidense The CW; de los productores de la serie "The 100"
N/A: Esta historia no puede ser reproducida de forma total o parcial bajo ningún concepto. Si encuentran este fic u otro cualquiera en otra página decidme lo con urgencia. Yo misma me encargaré de ver si es plagio. Miren en mi perfil que páginas tienen permitido la reproducción.
tarea inocente
capítulo único
Instalarse en Arkadia estaba resultando más agotador de lo que parecía a simple vista. Los primeros días fueron agradables, todo el mundo estaba ocupado y siempre había algo que celebrar en el campamento, pero el pasar de los días ya estaba haciendo mella en Clarke que se aburría muy fácilmente sin tener nada que hacer. Se había acostumbrado a seguir una rutina y esta había quedado reducida en la nada por lo que tenía que buscarse un entretenimiento mientras tanto.
Por eso estaba ahí, en ese cuarto lleno de trastos, buscando una cosa.
—¿Sabes dónde puedo encontrar unas tijeras?
Bellamy se rascó la barbilla y negó sutilmente con la cabeza, pero recordó que Clarke no podía verle y le respondió.
—¿Para qué?
Clarke sacó la cabeza del montón de cajas que estaba examinando muy concienzudamente para lanzarle una mirada asesina a su amigo que estaba sentado con las piernas cruzadas al lado de la puerta. Desde lo de Polis, ellos siempre estaban juntos.
—¿De verdad me lo estás preguntando?
Bellamy la ignoró
—¿No es mejor que alguien te deje un cuchillo?
—No se me da bien cortar el pelo con un cuchillo —se explicó antes de volver a mirar todo el desastre que había montado en un minuto—. Tiene que haber alguna por aquí, entre todo esto.
—Casi no quedaban tijeras en el Arca, ¿por qué crees que alguien pueda habérselas traído y dejado ahí, entre toda esa basura? —se pasó una mano por los rizos que le caían sobre los ojos, mientras hablaba.
Clarke no apartó la mirada en ningún momento y miró a su amigo con gesto desdeñoso. Lo normal es que a Bellamy le molestase tener el pelo tan largo, pero lo conocía lo suficiente para saber que no era así, que para él el pelo era tan secundario como la misma ropa, solo le daba relevancia cuando ya no tenía otra opción.
—Si no sabes cortarte el pelo, Clarke, pídeselo a alguien. Creo recordar que Monty era muy bueno con el cuchillo —frunció el ceño—. Cualquiera te vale, menos yo. No se me da bien.
Clarke la miró entre incrédula y sorprendida.
—No me digas.
—¿Qué? ¿Por qué me miras así?
—¿Pero puedes verme? —realmente estaba sorprendida—. Me parece increíble, te lo digo en serio, es increíble que puedas ver con todo ese pelo que tienes, ¿desde cuando no te lo cortas?
—Gia iba a cortarme el pelo —su voz fue casi un susurro, pero Clarke pudo distinguir perfectamente el dolor y la traición decorando sus palabras—. Pero no la dejé, yo me veo bastante bien.
—Es imposible que puedas verte ni con un trozo de cristal delante de tus narices, Bell —apartó la caja que estaba mirando para abrir otra, pero cambió de opinión y revisó las bolsas que había en una esquina—. ¡Lo tengo! Están un poco oxidadas, pero… servirán.
Bellamy no estaba.
El muy cretino se había largado.
Clarke apretó con fuerza la mano donde tenías las tijeras para sentir mejor el frío metal y salió de allí dispuesta a encontrar al peludo e idiota de Bellamy Blake y terminar con el sufrimiento de todo el campamento. El chico no servía para nada con ese maldito flequillo, que en cualquier momento alcanzaría a tapar su nariz, en esa maldita cara suya. ¿Es que no lo entendía?
Los pasillos estaban atestados de gente, pero no era el caos que Clarke esperó hallar en su primer día en Arkadia, todo lo contrario, era un desorden de gente bastante ordenado. Todo el mundo sabía lo que tenía que hacer y nadie se paraba a recordar lo sucedido semanas atrás, aunque Clarke sabía que era cuestión de tiempo que todo explotara de nuevo.
—¡Chicos! —corrió hasta alcanzar a Monty y a Harper—. ¿Ha pasado Bellamy por aquí?
—No le hemos visto.
—¿Ha pasado algo?
—Nada malo, no para vosotros —les enseñó las tijeras, Monty tardó una milésima de segundo en comprender lo que sucedía.
La pareja se echó a reír.
Clarke prosiguió con su búsqueda. Estuvo casi tres cuartos de horas dando vueltas por todo el campamento sin ver a Bellamy en ninguna parte. Nadie parecía haberle visto y tenía sentido. Bellamy era bastante escurridizo, pasa que a la chica le costaba creer que con tanto pelo pudiera escaparse sin matarse.
Iba a desistir en su búsqueda cuando pasó por la zona de las habitaciones, ¿había mirado en su cuarto en algún momento? Frunció el ceño y se dio una bofetada mental, ¿por qué no se le había ocurrido antes lo más obvio? No recordaba cuál era el número de la puerta, sin embargo, no sería muy difícil identificarlo.
—Perdona —paró a un chico—. ¿La habitación de Bellamy?
El chico, que vestía un traje de uniforme, señaló una de las habitaciones del fondo del pasillo, Clarke asintió y se lo agradeció con un simple gesto, él no era muy hablador, ella se lo agradece. Odiaba que la gente le preguntara si era Clarke Griffin.
—¿Bellamy, estás aquí? —sin esperar respuesta, terminó de abrir la puerta. La habitación estaba en penumbra, pero Clarke no tardó en reconocer las cosas, aunque escasas, del chico. Desde un par de camisetas a unos pocos libros que habría rescatado durante la reconstrucción del campamento, meses atrás.
Tomó uno de los libros y lo ojeó por encima, estaba escrito en una lengua que no conocía, pero el simple tacto de las hojas o de las letras, le sentó bien.
—¿Clarke?
La chica soltó el libro de golpe y se volvió. Bellamy vestía con unos simples pantalones y el cabello lo tenía completamente mojado. Clarke tragó saliva y echó mano a las tijeras que guardaba en el borde del pantalón, detrás de ella.
—Mira, me has ahorrado trabajo.
—¿Eh? —era adorable, pensó, parecía realmente sorprendido como si no comprendiera lo que Clarke le estaba queriendo decir—. Oh, no, Clarke, ni se te ocurra.
El chico retrocedió, preparado para encerrarse en la habitación que servía de baño si era necesario, pero esta vez no se iba a ir de rositas. La puerta estaba entre ellos, pero antes de que Bellamy pudiera alcanzarla, ella se le echaría encima. Había aprendido a ser rápida, podría fingir perfectamente que Bellamy era su presa y no fallaría.
—Será un corte de nada, Bell, no dolerá.
—¡Sí que lo hará! ¡Es mi pelo!
—Bellamy, no puedes llevar casi un año en la tierra y no pretender cortarte el pelo.
El chico siguió retrocediendo todo lo que pudo, es como si Clarke lo estuviera amenazando a punta de cañón, hasta que se topó con la puerta del baño. Fue a echar mano del pomo, pero Clarke fue mucho más rápida. Se lanzó encima y Bellamy se apartó como pudo, tropezando en el último segundo, y cayó al suelo.
—¡Que te floten, Griffin!
—Pobrecito, que se ha tropezado con su pelo, ¡deja de luchar! —sacó las tijeras y aprovechó que el chico estuviera tirado en el suelo para sentarse a horcajadas—. Ahora, no tengas miedo. No dolerá.
—¿¡Sabes lo surrealista que es esto!? —le escupió entre cabreado y asustado, mientras colocaba las dos manos en la cintura de Clarke, en un principio, con la intención de alejarla lo máximo posible, pero después no sabiendo o recordando, mejor dicho, que era lo que quería hacer con ese movimiento, pues de repente fue consciente de la cercanía de la chica, ¡estaba justo encima de él y ni siquiera estaba completamente vestido!
Clavó sus ojos café en los azules de Clarke, que se había quedado completamente paralizada al sentir la calidez que las manos de Bellamy transmitían y que mandaban calambres por todo su cuerpo, por un momento, se arrepintió de haber seguido a Bellamy hasta su cuarto, se arrepintió de la ida de cabeza que había tenido al querer cortarle el pelo, se arrepintió de saber que estaba traspasando una línea que se prometió que nunca traspasaría con Bellamy. No con él, no con la única razón que le quedaba para no romper allí mismo.
—Lo siento —se mordisqueó el labio inferior y tuvo el ademán de levantarse, pero el chico ejerció un poco más de fuerza en la cintura de la chica.
—No te muevas —más que una súplica era un gruñido. Clarke tragó saliva ruidosamente y se inclinó de forma inconsciente para apartar un par de mechones del rostro de Bellamy y así poder verle mejor. Durante unos segundos, un par de centímetros separaban sus rostros. Los dos querían romper con esa distancia tanto como alejarse el uno del otro, pero no lo hicieron, no se movieron, simplemente permanecieron ahí, memorizando cada centímetro del otro y sintiendo absolutamente todo sin querer reconocerlo.
¿Podría Clarke ver a través de sus ojos y saber lo que sentía Bellamy por ella?
¿Podría Bellamy ver a través de su armadura y saber lo rota que estaba o el miedo que tenía de sentir lo que no quería sentir por nadie más en el mundo?
Bellamy se incorporó un poco, lo justo para que su nariz tropezara con la de la chica, Clarke se estremeció ante el movimiento, pero no se apartó. Ni tampoco dijo nada, porque temía que si lo hiciera, la realidad volviera a llamar a su puerta. Bellamy se inclinó para rozar los labios húmedos de Clarke con los suyos como llevaba deseando hacer desde hacía una jodida eternidad, ¿o era al revés? ¿importaba?
Ninguno de los dos cerró los ojos, ni siquiera cuando sus labios se unieron en un simple beso, querían ser conscientes en todo momento de que, eso que estaban viviendo, era real y no un sueño que se repetiría constantemente en sus mentes, cuando menos lo esperaran, para torturarlos.
Sin romper el beso, Bellamy rodeó el cuerpo menudo de Clarke con sus brazos y esta movió sus propias manos, dejando caer las tijeras olvidadas, y las llevó directamente al cabello del chico, donde se permitió enredar los dedos entre sus mechones salvajes como llevaba queriendo hacer toda la mañana. Y fue justo ahí, cuando los dos se permitieron profundizar el beso, dejarse llevar completamente y romper el contacto visual para poder sentir hasta el último ápice de ese beso que, aunque Bellamy llevaba deseándolo meses no se asemejaba a nada de lo que se había imaginado, para ambos fue como sumergirse en una burbuja de la que no querían escapar nunca, donde solo existían ellos dos y no tenían que pensar en nada que no fuera en perderse en los brazos del otro.
Podrían haberse pasado horas besándose y ninguno de los dos sería consciente del pasar del tiempo, pero Clarke había ido hasta allí con un objetivo, que aunque no era tan interesante como el que estaba viviendo, que tenía que cumplir y esa era su oportunidad. En cuanto el chico se recostó sobre el cuerpo de Clarke, esta aprovechó para tomar las tijeras del suelo y cortarle un mechón de pelo.
Gritó.
Bellamy, gritó.
Fue un grito graciosísimo.
—¿¡Te has vuelto loca, princesa!?
Clarke tenía las mejillas rosas, el pelo hecho un desastre y los labios hinchados, era la viva imagen de sus sueños, pero no podía disfrutar de ella, no cuando le había cortado un trozo de pelo sin su consentimiento. Tomó el mechón del suelo con cuidado.
—Eres cruel.
—Vamos, Bell, deja que te corte el pelo —se acercó a él con cuidado, el chico la miró dubitativo—. Y quizá después te deje que me lo hagas a mí.
—Preferiría continuar… —cubrió sus labios con un beso y después le enseñó las tijeras—. ¡Vale! Pero no te pases.
Clarke sonrió satisfecha y obligó a que el chico se sentara en el borde de la cama para comenzar con su tarea. Una hora después, el trabajo estaría hecho y, tal vez, Clarke y Bellamy siguieran donde lo habían dejado, pues ambos necesitaban volver a sentirse completos y solo había una manera de que eso fuera posible. Clarke no sabía qué pensar al respecto, estar con Bellamy era como un bálsamo para sus heridas, pero besarle era como ser ella misma de nuevo y quería eso más que nada en el mundo. Sin embargo, no quería volver a enamorarse y estar con Bellamy de esa forma era un riesgo que no sabía si estaba dispuesta a tomar.
Toda duda desapareció en el mismo momento en que el moreno tomó su mano y tiró de ella para unir sus labios en un nuevo beso.
fin.
N/A: Que nos volvamos a encontrar en otro one-shot.
