¡Yay!

Disclaimer: Death Note no me pertenece, ni su historia ni sus personajes.

Nota aclarativa: por si no se habia notado en el vocabulario de Mello, lo cierto es que si me gusta cómo quedan ciertas expresiones, por más vulgares que sean, no voy a tener reparos en escribirlas. Sé que a la mayoría no les afecta, pero siempre es mejor (en mi opinión) decirlo.

Capítulo 2- Chicas que juegan a videojuegos.

Linda recibió una pequeña colleja por parte de una de sus amigas, Zadai, sin motivo aparente. La víctima tuvo que pedir una explicación, y la castaña se vió casi obligada a contarle todo lo sucedido la noche anterior en ese mundo virtual. Linda no se lo creía.

-Seguro que se trata de Matt.- Aclaró.- Así que ya sabes, Zadai, a por él.

-Qué coño va a ser Matt.- Se sonrojó completamente.- Es cierto que ya había pensado en esa posibilidad, pero aunque se pase el día con una consola no creo que llegue a quedarse hasta las tres de la madrugada en el ordenador. Además, está Mello...

Asintió. Ambas sabían que lo más provable era que Mello le prohibiera jugar a juegos cuando él quería dormir, por lo que el hecho de que se estuviera hasta tarde jugando quedaba totalmente descartado y, por consiguiente, la posibilidad de que se tratara del pelirrojo.

Aunque a Zadai le hubiera encantado que no fuera así, claro estaba.

-Ay, mira que llegas a ser pesimista cuándo quieres.- Dijo Linda.- Lleva gustándote desde que llegaste al orfanato, no entiendo por qué aún no le has dicho nada. Seguro que encajas en su perfil de "chica perfecta".

-Pues yo no creo lo mismo.- Terminó sentada en las escaleras que iban hacia el último piso, dónde estaban las habitaciones del personal de rango importante de aquella institución. Solían sentarse allí porque en todo el día nadie se tomaba la molestia de subir por ellas.

A sus trece años, Zadai perdió a su madre, la única familia que conocía, en un accidente de tráfico. Había permanecido callada la mayor parte del tiempo y sólo decía monosílabos cuando lo creía estrictamente necesario. No lo asimilaba de ningún modo.

Unos policías la llevaron a comisaria, antes de que realmente acallara su boca, para hacerle algunas preguntas rutinarias y, puesto que no tenía família, llevarla a un orfanato. Roger, el encargado de la Wammy's House, no tardó en interesarse. Quería comprovar el coeficiente intelectual de la joven y ver si era apta para ser una posible sucesora de L.

Cuando la castaña hizo el exámen, el anciano no pareció demasiado sorprendido. Le tendió la mano y con una sonrisa en su rostro le ofreció alojamiento en la Wammy's House. La chica aun se encontraba demasiado trastornada por todo lo que habia sucedido y no pudo entender el alcanze de todo aquello, de modo que asintió como si viera llover y se dejó hacer.

Aquella misma noche durmió en una cómoda y mullida cama del orfanato. Tenía algo de miedo, y no sabía del todo por qué motivo, pero aún así pudo dormir más tranquila de lo que hubiera planeado en un buen principio.

Por la mañana fue al despacho de ese tal Roger para hablar. No le habían dicho sobre el qué, y cuándo llegó se encontró con un joven pelirrojo de aproximadamente su edad (pronto descubriría que tenían la misma) que estaba sentado en el suelo al tiempo que degustaba un chupa chups, jugando con su consola.

-¿Te gustan los videojuegos?- Preguntó, con una ancha sonrisa. El joven pareció haber guardado con anterioridad la partida y había levantado la cabeza, asintiendo con ésta y devolviéndole la pregunta al tiempo que se ilusionaba por encontrar a otro igual que él.

-No.- Fuera ilusiones.- Pero a mi hermano le gustaban mucho.

Aquella tarde pensó en el chico. Descubrió que se llamaba Matt y que iba a su misma clase, además de que, poco a poco, la curiosidad se volvió en algo mucho más fuerte. No amor, eso tardó un poco más en llegar, pero lo cierto era que muchos lo podrían llegar a llamar de ese modo.

Matt se encontraba conectado a su juego desde su portátil cuándo escuchó un ruido brusco en la entrada de su habitación. Se anotó mentalmente el pedirle a Mello que abriera la puerta con más cuidado. Debía decírselo cuando dejara de estar de tan mal humor.

-Maldita rata blanca y peluda.- Dijo, dejando caer su cuerpo en la cama, rebotando, girándose de golpe y rebuscando entre sus pertenencias las múltiples tabletas de chocolate que tenía de reserva.- Voy a matarlo uno de estos días.

El pelirrojo se vió obligado a guardar la partida y apagar su consola.

-¿Qué ha pasado?

-Él ha sacado un puto 10 en el exámen de física y yo un 9'99. Un maldito acento, Matt. ¡Un maldito y asqueroso acento!- Le tiró el cojín como si la culpa fuera suya y desenvolvió otra tableta, que mordió con una rabia impresionante.- Además pude ver las miradas de las personas de la clase.

-Dudo mucho que no quisieran estar en tu lugar.

-¡Todos reían, maldita sea! ¿Acaso es gracioso el no poner un acento correctamente? ¡Que se vayan al infierno!

Matt pensó que lo más provable era que lo hubiera malinterpretado todo.

-Seguro que no hay para tanto. Puedo apostar que Linda no se ha reído de ti.

-Eso no importa.- Ya estábamos de nuevo.- El caso es que el resto sí lo ha hecho y eso me enfurece. Tengo la impresión de que voy a tener que idear un nuevo plan para evitar que la ratilla me supere.

Volvió a encender su consola, convencido de que aquello sería todo una simple confusión y que su mal humor pronto se calmaría con tal cantidad de dulce ingerida. Al pelirrojo le parecía confuso que de tanto comer dulce su carácter se fuera volviendo más amargo. Era algo contradictorio.

Por otro lado, en la habitación de Zadai, un piso por debajo de las habitaciones de los chicos, la castaña estaba iniciando sesión en uno de sus juegos favoritos, sin duda, y más después de lo que ocurrió la noche anterior con VCRed.

"Parece que alguien tiene mucho tiempo libre después del examen de tecnología."

-Hablando del rey de Roma, por allí se asoma.- Dijo para sí misma, al tiempo que revisaba su inventario. No quería parecer una desesperada por responderle. Una vez supervisó las tareas de su guarida decidió que era el momento indicado para inciar una conversación, sin la necesidad de olvidar sus otras tareas de ese mundo virtual.

"Sep, sin duda alguna."

"Ahora parece ser que hay bastante jaleo en el patio trasero." Zadai se paró a pensar durante un momento. Es decir, si su ventana tenía acceso al patio trasero del orfanato, eso quería decir que su habitación se encontraba en el mismo lado que la suya. Hizo cálculos mentales. La habitación de Matt también se encontraba en ese lado, aunque le pareciera imposible.

"¿Si?" No le diría que la hubicación de su habitación también era aquella.

"Exacto. ¿Qué te parece si vamos y nos vemos un poco? Evidentemente, quien encuentre antes al otro gana la apuesta, ya lo sabes."

Zadai permaneció en silencio, pensativa. Observó el patio trasero y pudo reconocer a todos los que se encontraban allí. Matt no estaba. Y, aunque hubiera un punto ciego desde el lugar dónde estaba situada su ventana, había pocas provabilidades de que se encontrara allí.

"Pareces ansioso." Le picó.

"Sólo tengo ganas de ver qué tipo de chica es la que está detrás de Soul36."

"¿Y si no te gusta qué harás?"

"Simplemente retiraré la apuesta."

"Qué bien que vivimos." Zadai se sintió deprimida ante aquello. Se sentía como si en realidad la estuvieran usando. Estuvo tentada a decirselo a VCRed.

"¿Es un sí?"

"Tengo la sensación de que simplemente eres un chico desesperado." Lo soltó.

Al otro lado de la pantalla, Matt se sintió mal. Lo cierto era que no es que estuviera desesperado, era que, fuera de la poca monotonía que lo ofrecían los berrinches de su compañero de habitación, aquello era algo nuevo que le divertía y le interesaba.

"Bueno, si al descubrir quien soy no quieres tener nada conmigo tampoco voy a tener que obligarte, ¿no crees?"

Zadai sonrió.

"Entre las 5 y las 5:30 voy a estar en el patio trasero. No es seguro que me vaya o aparezca en dichas horas, tenlo claro."

"Me too." Y se desconectó, al tiempo que rebisava sus provisiones de tabaco. Perfecto, no tendría que salir a escondidas del orfanato para comprarlo. Aquello sería entretenido, se dijo.