Muchas gracias por lo mensajes, me hacen muy feliz, ya he decidido, el día nueve de cada mes actualizare este fanfic, si lo acabo antes, lo subo antes, disfrutad el apocalipsis.

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NUEVA ERA

Capitulo 2. Cuando cae el sol

Estados Unidos esperaba paciente a la llegada de nuevos mensajes, no importaba de quien, en estos instantes, ningún tipo de noticia seria positiva, cerrando los ojos, simplemente estaba disfrutando sus últimos momentos de paz, aunque esto apenas era el inicio de la angustia.

La primera llamada fue de su jefe, contesto rápido, y la noticia que recibió le dolió tanto, su pequeño hermano, acababa de ser bombardeado con misiles, y su paranoico presidente, prepara un contraataque más, antes de que los ataques empiecen, llamándolo inmediatamente. Se contuvo como pudo de soltar rienda al llanto, cuando ruidos extraños llegaron del patio.

Tomando un arma salió, y alguien se había atorado en unos arbustos, apuntando el arma, pronto descubrió a una pequeña niña, que le sonaba.

- ¡Tu! – rugió mientras se zafaba, el estadounidense solo bajo el arma.

- ¿Qué haces aquí? – pregunto mientras sin esfuerzo la sostenía de las axilas.

- Soltadme maldito – dice la chica mientras pataleaba inútilmente contra la super fuerza de Estados Unidos.

- Tienes suerte de haberte encontrado conmigo - suspiro el de ojos azules.

- Que me sueltes – aun seguía pataleando.

- ¿No se supone que deberías estar con Australia o Canadá en el mejor de los casos? – pregunto acercándose un poco, la chica solo frunció el ceño.

- Quería ayudar a mi hermano, no se lo que estén planeando, pero no se ve muy bien – dijo la castaña frunciendo aun más su cara, a Alfred le hubiera resultado gracioso si estuvieran en otra situación.

- Te llevaré con Canadá – pero cuando iba a avanzar se mordió el labio inferior, a su pobre hermano lo acaban de bombardear, y no supo que hacer. – a todo esto ¿Cómo llegaste aquí? – pregunto mientras su mente procesaba que hacer, la chica desvió la mirada ofendida.

- Que te importa – y cruzo los brazos como podía, la luz eléctrica cayó al final de esas palabras, junto al ruidoso celular de su chaqueta. Era un simple mensaje "Atacaremos", tragándose una extraña sensación del la garganta vio a Wy, y no sabia que hacer.

Y recordó a Tony, corriendo como podía se dirigió al sótano donde se encontraba su gris amigo, debía darse prisa, antes de que su jefe se imaginara cosas.

- ¡Hey! ¿A dónde vamos? – pregunto cuando fue cargada como una carpeta de papeles.

- Te llevare con tu hermana – contesto, mientras abría puertas, buscando.

- No digas tonterías, Nueva Zelanda esta con Australia – dijo segura, pero al ver la mirada de tristeza de Estados Unidos su seguridad se tambaleo - ¿Dónde esta mi hermana? – pregunto ahora preocupada.

- ¡Tony! – grito el estadounidense ignorándola.

- ¡Escúchame!

- ¡Ahí estas Tony! – grito al mismo tiempo que el pequeño extraterrestre terminaba por empacar cosas, se iba del planeta, por la misma sugerencia de su amigo rubio, el pequeño gris le pregunto lo que pasaba, claro, mentalmente.

- Un koala raro – dijo la chica al verlo.

- Llévatela al mundo subterráneo, como el último favor de tu amigo – el extraterrestre asintió, y metió sus cosas en una caja metálica, el estadounidense lo siguió, hasta el tobogán en una esquina, el gris señalo la dirección – buen viaje – el estadounidense tomo su mano y le dio algo, y le aventó, pronto el extraterrestre se aventó también.

Cuando salió en su coche, un gran espectáculo de luces se dirigían al oeste, sonrió mientras trataba de acostumbrar su vista, México le mataría por lo que había hecho, pero aquí entre nosotros, ¿Quien los iba a necesitar en tiempos como estos?

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Tan solo regresar a casa fue un gran martirio, las fronteras habían sido cerradas, y la gente estaba paranoica, por suerte, el traía consigo más vehículos aéreos. Al llegar al palacio, lo que recibió fue silencio…

- Arthur – la cansada voz de su reina le llamo.

- Majestad – alarmado al notarla sola con la creciente amenaza - ¿Qué hace aquí sola? – se acerco para apoyarla, notando la nada elegante presencia de su reina.

- No te preocupes Arthur – anciana mujer tardo un poco en moverse, y noto la mirada que le daba a su arreglo personal – Arthur no estamos para tener glamur en estos momentos – sarcásticamente camino un poco más.

- Lo siento majestad, ¿Dónde están todos? – pregunto cuando vio el interior del edificio y también noto que no había nadie - ¿Dónde están lo guardias? – la reina rio una combinación de amargura y sarcasmo.

- No te preocupes por eso mi querido – le tomo de una mejilla – cántame una canción como cuando era niña – Arthur comprendió que aunque supiera la respuesta a su pregunta no podía arreglarlo, e ignorando las machas rojas que había en la ligera bata de su majestad.

- Claro que si Elizabeth – susurro su nombre con cariño, mientras susurraba un cantó en celta, cuando sintió el primer impacto.

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Torio, Oxigeno y Helio, je, quien iba a pensar que era lo que los iba a matar, la bomba TOH, la nueva arma de destrucción masiva (1).

- ¡Alemania! – el grito de Italia le retumbo los oídos, se encontraba en el piso, sosteniendo su costado derecho, le acababan de lanzar una de esas bombas, y lo peor, es que todavía no explotaba, el primer impacto causaba daño, el segundo impacto cuando se mezclaran sus ingredientes era devastador, y lo sabia por que él fue uno de los investigadores, tremendo error.

- Italia, no llores – dijo mientras, intentaba reincorporarse, pero no pudo.

- ¿Qué te duele? – pregunto con angustia pintada en su cara, el alemán sabia que su compañero estaba muy preocupado, sonrió con pesar.

- Feliciano – susurro su nombre, el castaño dirigió su mirada a los azules del rubio – no te preocupes, se me pasara rápido – le sonrió para tranquilizarlo, y unas nuevas lagrimas resbalaron por la mejilla del italiano, por que él comprendía lo que estaba pasando, lo abrazo con desesperación, poniendo su cabeza en el pecho alemán.

- Entonces te prepararé dulces y muchas pasta para cuando te cures – dijo con voz ahogada el del rulo, y Ludwig quiso llorar, por que Feliciano quería tranquilizarlo también.

- Por supuesto, tu cocinas delicioso – murmuro correspondiendo lo mejor que podía el abrazo.

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Su jefe lo había descubierto, al menos fuera de su casa, no supo de sus intenciones de ir al aeropuerto, pero aun así le ordeno no salir, y eso estaba haciendo, muriéndose de desesperación, ya que sabia el día pero no la hora, acostado en el sillón de finas telas, ocultando sus ojos con el antebrazo, esperando…

Pronto sintió una presencia que se sentó a su lado, se hubiera alertado si no fuera que conocía ese perfume.

- ¿Cómo te escapaste de tu jefe? – pregunto curioso, aun sin cambiar su posición.

- Yo quería estar contigo hermano mayor – respondió sencillamente.

- No es seguro

- No me importa – Francia sonrío, a pesar de la situación, era bueno saber que algunas cosas nunca cambiarían.

- ¿Puedo abrazarte Mónaco? – la chica se sorprendió, pero acepto, al menos moriría con quien quería.

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- ¿Estas bien-aru? – pregunto China angustiado a un Japón acostado en la playa. Habían llegado apenas, cuando una bomba TOH había impactado en el mar, si bien no era cerca de la tierra, este impacto había provocado un terremoto, causándole daños al nipón.

- Debes irte, antes de que el segundo impacto suceda – murmura el de estatura inferior.

- ¡No! – cruzándose de brazos mientras se sienta a su lado.

- Pero Yao – dijo intentando meterlo en razón.

- A donde vayas será lo mismo, me quedo contigo – con firmeza sujeto su cabeza, sus ojos se conectaron – moriré contigo – y el segundo impacto sucedió, abarcando varios kilómetros.

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Suiza estaba como loco contestando llamadas de aquí y por allá, Hungría y Austria habían llegado después, Prusia se había quedado ahí, todos juntos, compartiendo la misma preocupación y angustia, contando los minutos.

- ¡No puedo soportar esto! – dijo el austriaco mientras se acerca a un piano, tenia que sacar su frustración de alguna manera y la única que conocía era de esta manera, los tres restantes no discutieron nada cuando la primera nota sonó.

- ¡Esto no termina! – grito enfadado el suizo, Austria no ceso su concierto privado.

- ¿Qué pasa? – pregunto preocupada.

- Los jefes de cada nación termino el juego previo y han empezado a lanzar las primeras bombas TOH a Inglaterra, Alemania y Japón, son las que tengo confirmadas hay un rumor que dice que en Canadá también – murmuro mordiéndose el labio inferior.

- ¿West? – pregunto el prusiano al escuchar el nombre de su hermano, Austria interrumpió su recital, haciendo un feo sonido de desafinación.

- Si – afirmo, viendo como el peliblanco se tambaleaba.

- ¿Dónde esta hum…? – el austriaco no termino de decir su pregunta, cuando se encorvo cayendo al suelo.

- ¡Roderich! – exclamo preocupada la húngara, el prusiano se acerco para tomarlo en brazos.

- ¡Señorito! – en alerta ahora, el pelinegro se retorcía un poco, el primer impacto dolía mucho, a pesar de que no estaba en casa, podía sentir el dolor.

- Me dieron… – dijo en estado se shock el austriaco, el teléfono de Suiza volvió a sonar, al suizo tuvo que contestar.

- Tranquilo, tranquilo – murmuraba mientras lo tenía abrazado, aun estaba en shock, y él también lo estaba, cuando recibías la bomba TOH, era tu pronóstico de muerte.

- Espere… ¿que se dirige aquí? – el suizo recibía la llamada, el vio aterrado a los otros integrantes, dejo caer el teléfono.

- Austria recibió una bomba TOH, y una se dirige hacia acá – comunico, por una parte aliviado por que Lily no estuviera en el lugar, pero surgió una duda, ¿Seria capaz de sentir el dolor cuando su pequeño país fuese atacado?, no había forma de saberlo.

- Gilbert – murmuro el nombre del hombre que le abrazaba.

- No te preocupes, el awesone Prusia esta aquí – y empezando a recitar rezos de aquellas épocas pasadas, mientras trataba de tranquilizar al austriaco.

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- ¿Crees que este bien? – pregunta una voz soñolienta.

- Claro que si – respondió con rapidez.

Turquía y Grecia ya no salieron de Chipre, simplemente, ¿Para que?, así que ahora estaban acostados admirando el cielo, viendo el tiempo pasar, nunca habían estado tan tranquilos disfrutando algo, pero esto era el final.

- No me arrepiento de nada – suelta jovialmente el turco, el griego dio un carraspeo divertido.

- Si no, no serias tú – contesto el griego, bostezando.

- Aun después de muertos, nos seguiremos molestado – su voz se torno seria mientras su frase pareciera una promesa.

- Seria inevitable – el turco sonrío ante esto.

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Romano llego a España, le gente estaba completamente nerviosa, a pesar de que las fronteras habían sido cerradas, pero el tenia sus trucos, vamos, que no tenia una de las mafias mas peligrosas por nada. Rápidamente se dirigió a la casa de España.

- ¡Romano! – la voz jovial del español lo recibió al llegar a casa, el italiano miro confundido por la casi palpable normal actitud de su compañero - ¿Qué haces aquí? Vayamos a pasear – sonríe.

- ¿No sabes lo que pasa en el mundo? – pregunto incrédulo.

- Impuestos, crisis, calentamiento global – responde con un sonrisa.

- ¡España idiota! – y agarrándolo del cuello de la camisa, lo aventó a sus labios, mientras trataba de no llorar, al repararse vio la mirada triste de Antonio y comprendió lo que pasaba. - ¿Desde cuando? – pregunto ahora demandante.

- Antes de que llegaras, no quise angustiarte – respondió.

- ¡Bastardo idiota! – le grito mientras lo acunaba en sus brazos.

- ¿Romano? – pregunto incomodo.

- ¡Cállate y quieto! – le ordeno mientras le acariciaba el cabello, España también había recibido una bomba TOH.

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Observaba las montañas de nieve, aunque cualquier residente del lugar te habrá comunicado, que esas no eran las de siempre, estas ante sus ojos no habían sido creadas por la naturaleza.

- Finlandia – murmuro el sueco viendo lo que quedaba en la blanca nieve por medio de los satélites.

- Suecia – murmuro el danés, mientras detenía a sueco de correr hasta allá, no había nada que hacer, habían tenido que salir de la casa del fines, por que sus jefes les habían llamado, pero al dar una lectura global de la situación se encontraron con esto… - hace mucho que la bomba tuvo que haber dado el segundo impacto – y era un golpe devastador.

- No – murmuro de nuevo el sueco el shock.

- Suecia – intento hacerlo entrar en razón, pero es un espasmo en el sueco lo detuvo - ¿Suecia?

- Una bomba TOH – murmuro solamente, dejándose resbalar por la pared, quedando sentado.

- Parece que veremos a Noruega y Finlandia pronto – murmuro el danés mientras se sentaba a su lado.

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Ya no tuvieron tiempo de regresar a sus casas, Bolivia, Chile, Perú, México y Guatemala terminaron muy cansados de su hechizo, casi todos los americanos se encontraban juntos, y sabían que así eran blancos fáciles, pero ya no les importaba.

El celular de Cuba sonó, el cubano contesto, solo para colgar de inmediato.

- ¿Sigue molestando tu jefe? – pregunto Venezuela mientras se levantaba y sacudía su ropa un poco.

- No se como se entero, enserio, lo siento – se disculpo el cubano, la razón principal era que el jefe de Cuba, sabia que estaban todos juntos, y le había ordenado que regresara a casa, se negó y amenazo con bombardearlos y negó de nuevo, de todas formas sabia que iba a hacerlo.

- No te preocupes – respondió el argentino, tomando la mano del chileno.

- Al menos ya cumplimos con nuestra misión – respondió Bolivia, todos asintieron.

- Dejemos las caras largas – dijo Uruguay – al menos estamos juntos.

- O la mayoría estamos juntos – respondió Paraguay, parándose al lado de Uruguay.

- Ahí vienen los fuegos artificiales – dijo sarcásticamente Panamá viendo por la ventana. Sabiendo que el final se acercaba, se tomaron de las manos, maravilloso momento para una reunión familiar.

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- Polyushko-pole, polyushko shiroko pole, yedut po polyu geroi, eh da Krasnoy Armii/Ruskoi Armii geroi – Rusia cantaba con voz vacía, su jefe había…

- Señor – un soldado entro por la puerta, quedándose viendo a la representación de su país – se dirige una Bomba TOH hacia nuestra dirección – el Rusia paro de cantar.

- Soldado, ¿No ve que estoy con mis hermanas?, no puedo irme – señalando a los cuerpos de dos mujeres, sentado en el suelo, acurrucando la cabeza de cada una mientras trataba de abrazarlas, el soldado solo trago duro.

- Pero señor – intento rectificar.

- Váyanse ustedes – ordeno, el soldado salió – No se preocupe Yekaterina, Natasha que estoy con ustedes – y comenzó a cantar de nuevo - Devushki plachut, devushkam segodnya grustno, Miliy nadolgo uehal Eh da miliy v armiyu uehal – meciéndose junto con los cuerpos sin vida de sus hermanas, su jefe la había hecho una trampa, matando a sus hermanas y el moriría pronto.

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Estaba cansado, muy cansado, tirado en esos instantes en el suelo, no quería ver alrededor, por que lo que encontraría no le gustaría, quería llorar de angustia, pero se contuvo, ¡los héroes no lloraban!, y rio histéricamente como pudo ante este pensamiento, que patético hubiera sonado si pudiera hablar, e intento tatarear algo, para olvidar su dolor, escuchando el susurro de la muerte.

Contre nous de la tyrannie, (Francia)

Contra nosotros la tiranía,

From the assassins blow,(Inglaterra)

Desde el golpe de los asesinos,

Nuestros pueblos, osado, invadir (Chile)

And the rockets' red glare, the bombs bursting in air, (Estados Unidos)

Y el rojo fulgor de cohetes, las bombas estallando en el aire,

Über alles in der Welt! (Alemania)

¡Sobre todo en el mundo!

Dans l'orage et la détresse (Suiza)

En la tormenta y la angustia

¡Un recuerdo para ellos de gloria! (México)

Morena boloka sechaba sa heso, (Sudafrica)

Señor, te rogamos que protejas nuestra nación

y en la historia de América se unen (Perú)

Jana gaa mangala dāyaka, jaya he (India)

La salvación del pueblo descansa en sus manos

Lakī ubbī wa fū'ādī (Egipto)

Tienes mi amor y mi corazón,

Protégera nos foyers et nos droits. (Canadá)

Protegerá nuestros hogares y nuestros derechos.

To make this Commonwealth of ours (Australia)

Para que esta Mancomunidad joven

Yǐ jiàn Mínguó, yǐ jìn dà tóng (China)

Juren ser diligentes; juren ser valientes,

Läsälamə läfətəhə lähəzəbochə nä́anätə (Etiopia)

Por la paz, por la justicia, por la libertad de los pueblos

Chiyo ni yachiyo ni Sazare-ishi no (Japón)

Dure mil, ocho mil generaciones.

Gigante pela própria natureza, (Brasil)

Gigante por la propia naturaleza,

Твоё достоянье на все времена! (Rusia)

¡Son tu herencia por toda la eternidad!

Uniamoci, amiamoci, l'Unione, e l'amore Rivelano ai Popoli (Italia)

Unámonos, amémonos, la unión y el amor revelan a los pueblos

Mutig in die neuen Zeiten, (Austria)

Valientemente hacia la nueva era

El zumbido lleno sus oídos, era una bonita canción, cuando los peques salgan se las cantaría, seguro, sonrió de nuevo mientras el silencio se expandía y el cielo azul se oscurecía.

Continuara…

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(1) Me invente la bomba, aunque el Torio si existe y es un elemento nuclear, pero que puede perder su radiación con varios elementos y procedimientos, lo convine con el oxigeno, para simular esto, que deje de ser radiactivo, pero es muy potente, y el helio es su ampolleta, quien lo contiene, pero cuando se evapora se supone que se mezclan los tres, y crean una reacción de desintegración. Necesito el mundo libre de radiactividad.

Este capitulo quedo mas chico por que no estaba planeado, pero muchos querían saber que iba a pasar, y pues me dije, pues adelante.

La canción que canta Rusia es Polyushko Pole.

La canción que oye Estados Unidos, son fragmentos de los himnos nacionales de varios países, hice un collage, para dar un mensaje, a mi gustarme el resultado, es hermoso. En base a la traducción, es lo que encontré, puede variar.

Ya vieron que si salve a Wy, este bueno, para manejar un numero par, eso y evitar mi linchamiento. Ah también, notaron que Nueva Zelanda es chica, bueno, yo no la vi bien y pensé que era chica, la voy a dejar así.

El último párrafo en literal y metáfora.