Hola mis lectores, solo quería aclarar antes de comenzar con la 2da crónica, que al final decidí cambiar el nombre del título por uno que me pareció le daba mayor sentido. Espero esta nueva entrega sea del agrado de todos. Los signos de puntuación son iguales al capítulo anterior (y espero, siempre se mantendrán igual).

Sin mas espera, paso a dejarles el capítulo, les doy las gracias por sus lecturas y saludos. Cualquier comentario o crítica es bienvenido ;)


Crónica 2da: No hay nada mejor.

Continuando su viaje hacia Los Ángeles, Bolt y compañía habían hecho un largo trayecto desde su última parada cuando abordaron un camión que transportaba tierra. Luego de haber pasado casi todo el día recorriendo los estados de Misuri y Kansas, finalmente habían alcanzado llegar al noreste de Colorado, destino final del transporte que utilizaban.

Bolt – Bien, nos quedamos sin transporte... ¿qué hacemos ahora?

Mittens – Preguntémosle a esas palomas [señalandolas], deben conocer mejor la zona, así que sabrán que hacer mejor que nosotros.

Bolt – [a las palomas] Hola, disculpen, ¿podrían ayudarnos con una dirección?

Paloma – Claro, no hay problema, ¿hacia dónde se dirigen?

Bolt – Nos dirigimos a Hollywood, pero el vehículo que nos transportaba solo llegaba hasta aquí, así que nos preguntábamos si sabrían de algún transporte rápido o algún atajo que nos lleve hasta ese lugar.

Paloma – Miren, si siguen por este camino [señalando el oeste], se encontrarán con un puente que atraviesa el río Colorado. Crúzenlo y al otro lado podrán tomar un tren que los llevará hasta el límite del estado.

Bolt – Ok, gracias por el consejo.

Paloma – No es nada. Pero por cierto, creo haberte en algún lado antes... ¿nos conocemos?

Bolt – [algo incomodado con la pregunta] No, no es eso... todos dicen lo mismo [es interrumpido]

Mittens – Es que tiene una cara "muy" común [siendo sarcástica y riendose]. En fin, gracias por todo... nos vemos [cortando la conversasion].

Rhino – Bueno ¿nos vamos de una vez? Se nos hace de noche.

Bolt – Sí, tienes razón, andando.

Siguiendo las indicaciones que les habían dado, el trío cruzó el río y abordaron el tren de carga que les habían mencionado. La noche ya había caído y la temperatura estaba descendiendo. A través de la puerta abierta del vagón, podía verse a las montañas decorando el paisajé, mientras que la nieve empezaba a ser parte del colorido del lugar. En efecto, ya se habían adentrado al noroeste de Colorado, donde la altitud de las Rocallosas se hacía sentir en el clima del lugar.

Rhino - ¿Falta mucho para llegar? Siento que hemos estado en este tren durante días.

Bolt – Tranquilo Rhino, [dijo susurrando para no despertar a la felina que dormía en una esquina del vagón] según dijo Mittens, aún debe faltarnos como una hora para llegar al próximo waffle.

Rhino - ¿una horas? Pero si hace una hora pregunté y dijeron lo mismo.

Mittens – Ya c-cállate roedor [dijo despertando y tiritando del frío], acabas de preguntar eso hace cinco minutos y hace solo diez que subimos al tren. Y-ya te dije que nos bajaremos ni bien el tren llegue a la próxima parada. ¿Qué no puedes callarte y esperar pacientemente hasta que lleguemos? No se puede dormir con este frío y para colmo tus grititos no ayudan.

Rhino – [Susurrando para que no escuche Mittens] ¿Lo ves Bolt? Te lo dije, no se puede confiar en esta gata. Seguro que nos está conduciendo a alguna trampa.

Bolt – Vamos Rhino, Mittens nos ha llevado por buen camino hasta ahora ¿por qué habría de traicionarnos en este momento? [dijo siguiendole el juego al hamster mientras no podia evitar reirse un poco]

Rhino – Te lo aseguro, es una traidora. Nos ha estado ayudando hasta ahora solo para que le tomemos confianza, pero a escondidas sigue afilando sus garras esperando el momento oportuno para atacar.

Bolt – Pero que tonterías... si Mittens no tiene garras.

Rhino – Eso es lo que quiere hacerte creer, pero creeme cuando te digo que sus garras son más afiladas que las de cualquier otro gato que hayas conocido antes.

Bolt desorbita sus ojos hacia arriba con una ligera sonrisa, demostrando estar en contra de los locos argumentos sostenidos por el roedor.

Rhino - ¿Qué no lo ves Bolt? ¡Mírala! [señalando a Mittens que estaba durmiendo con una sonrisa en su rostro] Todo el tiempo intenta parecer inofensiva e indefensa, pero eso no es más que una de sus tácticas para seducirte y así acabar contigo con la guardia baja.

Al oír estas palabras Bolt no pudo evitar sonrojarse y empezar a sudar, como si Rhino hubiera dado en el clavo.

Bolt - ¿¡SEDUCIRME! [se tapó rápidamente la boca esperando que la gata no haya escuchado el grito que pegó]

Rhino - ¡Sí! Lo hace todo el tiempo ¿qué no has visto la forma en qué te mira, habla y actúa cuando te tiene cerca? Seguro es una agente especial del del ojo verde enviada especialmente para matarte. Pero no te preocupes, me tienes a mi, yo vigilaré a esa gata para que no intente nada raro.

A pesar de que Rhino no paraba de soltar disparate tras otro, Bolt se dió cuenta que un poco de verdad había en sus ó a centrar su vista en Mittens y no pudo evitar sonrojarse nuevamente y ponerse nervioso.

Bolt - (¿Será verdad? ¿Acaso Mittens sentirá algo por mí? No, no puede ser, solo me ve como su amigo. ¿Pero y si no? ¿y si siente algo más? ¿Por qué me preocupa tanto lo que ella sienta por mi? Ahh... estos nervios me están revolviendo el estómago ¿Por qué me siento tan raro? ¿Estaré perdiendo la cordura?) [No paraba de hacerse pregunta tras otra hasta que fue interrumpido por una cálida voz]

Mittens – [con total naturalidad] Bolt, hace mucho frío, ¿podrías venir a recostarte junto a mí?

El can se quedó totalmente sin habla, no sabía que contestar y para colmo, sus nervios no paraban de aumentar.

Rhino – [susurrando] ¡No lo hagas! Es lo que te decía recién, trata de seducirte pero cláramente es una trampa.

Bolt terminó aceptando la propuesta de Mittens porque pensó que si se negaba quedaría como un estúpido ante ella, y más si era por algo que haya dicho Rhino, que aunque ella no lo hubiera oído, vió como le agarraba la oreja y le susurraba algo mientras la miraba maliciosamente.

Mittens - ¿entonces vienes o no? [con un tono más fuerte como si se estuviera molestando]

Bolt – S-sí, y-ya voy[tartamudeando de los nervios, aunque el frío lo disimulaba]

Rhino – No te preocupes Bolt, la mantendré vigilada para que no intente nada.

Luego de oír ese argumento, Bolt se acercó a la felina y se acurrucó junto a ella para darle calor.

Mittens – Ahh... mucho mejor. Creo que ahora si podré dormir aunque sea un poco. Prueba tu también dormir algo orejón.

A pesar de sus dudas y sus nervios, ni bien sintió la calidez del cuerpo de Mittens, todas estas inquietudes se disiparon, cayendo en un profundo y plácido sueño. Mientra que Rhino se sentó cerca de ellos sin despegar la vista de la gata, creyendo ciégamente en sus sospechas.

Pasó el tiempo y finalmente el tren se detiene, causando que el trío abandone el vehículo para partir a su siguiente destino.

Rhino – Ahh... dulce tierra, ya extrañaba esa sensación de tenerte bajo mis patas.

Mittens – No exageres, solo estuviste en ese tren poco más de una hora.

Rhino – Habla por tí prisionera, tú no tuviste que pasar todo ese tiempo cuidándote de que una gata te empujara del tren o atacara a tu mejor amigo mientras dormía.

Mittens – Sigues con eso... si quisiera podría comerte ahora mismo roedor, pero si lo hago estoy segura que me causaría indigestión. Además, ¿cómo puedes quejarte de eso ahora cuando pasamos todo el día arriba de un camión sin que dijeras ni una palabra del asunto?

Rhino – ¡No compares prisionera! Eran situaciones distintas. En aquél momento Bolt estaba despierto, por lo que mi seguridad y la suya estaban aseguradas. En cambio ahora, con mi héroe durmiendo con el enemigo, no había forma de estar relajado sabiendo que de un momento a otro te abalanzarías sobre él para hacerle quién sabe qué maldad. Ni siquiera tuve tiempo para pestañar.

Mittens – [desorbitando la vista hacia arriba] ¿En serio? Pensaba que creías en sus "supersentidos" [sarcásticamente]. Podría haber jurado que "nada se escapaba de su detección" [conteniendo la risa]

Bolt – Bueno, chicos, no se peleen. Cambiando de tema ¿hacia dónde deberíamos ir ahora?

Mittens toma el mapa y lo abre para realizar su plan de viaje.

Mittens – Según el mapa, veo dos rutas posibles, pero el waffle más cercano está hacia el suroeste de aquí, donde figura este dibujo de un arco de piedra. [señala en el mapa, donde parece ser el Parque nacional de los Arcos, en el corazón de Utah]

Rhino – No le hagas caso Bolt, vayamos por la otra ruta, se ve cláramente que es la más directa. Segúramente tiene preparada una emboscada en el otro camino.

Mittens – Ay por favor... ¿qué no ves que por la otra ruta nos desviamos por mucho del lugar hacia donde nos dirigimos?

Rhino – Sí ya sé, pero si te fijas mejor, ni bien lleguemos a ese otro waffle el camino hasta el final se hará mucho más directo. Solo tendríamos que ir en línea recta hasta el último waffle.

Mittens – Pues para mí sigue pareciendo una pérdida de tiempo innesesaria. ¿Qué opinas tú Bolt?

Bolt – Humm... no sé (quizá sea bueno desviarnos un poco, así tendré tiempo para aprender más cosas de Mittens)... creo que deberíamos hacerle caso a Rhino por esta vez, su explicación me pareció convincente [obviamente mintiendo].

Mittens - ¿Qué? [sorprendida al no poder creer que hiciera caso a las palabras de Rhino]

Rhino - ¡AJÁ! ¡Ahí tienes Gata! Bolt ya lo decidió, así que vamos por mi ruta.

Mittens – [a Bolt] ¿en serio vas a creerle a este roedor que no sabe distinguir la televisión de la realidad antes que a mí?

Bolt – [nervioso tratando de inventar una escusa] Vamos Mittens, dale una oportunidad. Prácticamente es lo más coherente que ha dicho desde que lo conocimos. Quizá sea bueno para él, si se equivoca seguramente aprenderá una lección de todo esto y así tendrá "las patas más cerca de la tierra" [riendose, por el chiste que hizo con las palabras antes dichas de Rhino usándolo con el doblesentido de que esté más cerca de la realidad].

Mittens – Uff [suspira resisgnada]... si piensas que es lo mejor...

Bolt – ¡Entonces ya está decidido! ¡Al sur se ha dicho!

Mientras felina y roedor seguían discutiendo por la decisión que había tomado Bolt, el can divisó algo que le llamó la atención.

Bolt – Ahora vengo chicos, voy a inspeccionar el lugar. No me tardo.

El canino corre hasta el otro lado de la estación para ver que había una dulce ancianita que se había quedado dormida tejiendo un suéter. A su lado vió que tenía una canasta con varios ovillos de estambre y no pudo evitar recordar las palabras de Mittens durante el viaje en la casa prefabricada, donde puso de manifiesto su peculiar gusto por estos objetos.

*flashback*

Mittens – Ay... y en las noches heladas, ésto [mirándo hacia la chimenea] y una bola de estambre... no hay nada mejor.

*fin del flashback*

Bolt pone una sonrisa pícara y decide hacerle una sorpresa "como buen amigo que es".

Bolt – Hey Mittens, sígueme, tengo una sorpresa para tí. Pero no veas hasta que yo te lo diga, sino arruinarías la sorpresa [manteniendo la sonrisa]

Mittens – Ok Bolt, pero más te vale que no sea nada raro [devolviéndole la sonrisa]

Bolt – Confía en mi, ahora cierra los ojos, yo te guío.

Ambos avanzan hasta un lado de la estación, en donde Bolt había encontrado a esa linda viejita que aún dormía profúndamente.

Bolt – Eso es, ahora quédate ahí. Aún no abras los ojos.

Bolt acercó una bola de estambre roja con una pata, y con la otra tapó los ojos a su compañera. Ni bien quitó la pata de su rostro, Mittens lo miró fíjamente con ternura pero a la vez extrañada por no ver cuál era la sorpresa. Bolt le hace un gesto para que mire hacia abajo, y ni bien lo hace, una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de la felina. El can pateó la bola y Mittens no pudo evitar correr tras esta, después de todo, era su juego favorito.

Mittens – Gracias Bolt [con una lágrima en su rostro], hace años que no hacía esto. Gracias, muchas gracias [puso su rostro en el pecho del can demostrando su gratitud, pero también para que este no pudiera ver sus lagrimas]

Bolt pone su pata en la espalda de la felina para intentar tranquilizarla.

Bolt – De nada Mittens, ahora ¿que te parece si seguimos jungando?

La gata se limpia las lagrimas frotando su cara contra el pecho del can, causando que bolt se sonroje un poco.

Mittens – ¡Sí, continuemos!

Jugaron durante un largo rato, hasta que vieron a un hombre joven acercarse a donde estaban y fueron a esconderse.

Rhino – ¡Q-que frío hace! [recién llegando a donde el can y la felina se habían oculto]

Bolt – S-sí [tiritando]. C-creo que lo más prudente s-sería buscar un refugio en donde pasar la noche. Por cierto ¿en dónde estuviste todo este tiempo?

Rhino – Fui adentro de la estación para ver si encontraba algo para comer, pero no hubo suerte.

En eso ven como el joven hombre despierta a la viejita y la empieza a acompañar hasta su casa.

Mittens – Sigámoslos, si van a pie su casa no debe estar muy lejos de aquí.

Luego de seguir a los humanos por unos diez minutos, llegan hasta una pequeña cabaña que estaba cerca de la estación pero que la tapaban unos grandes pinos. Una vez en la puerta, el joven se despide de la señora y vuelve hacia la estación.

Bolt – La puerta y las ventanas están cerradas, la única forma de entrar es por la chimenea. [Bolt se da vuelta y mira pícaramente a Mittens] Sabes lo que tienes que hacer.

Mittens – Oh no, no me mires a mí, ¡ni sueñes que voy a entrar por ese sucio lugar! Que vaya el roedor.

Bolt – Rhino no puede hacerlo solo. Aunque llegara a entrar por la chimenea, no tendría la fuerza suficiente para abrir la ventana y así yo pueda pasar.

Rhino - ¡Muévete gata! No tenemos tiempo para perder ¿o es que acaso quieres pasar la noche aquí afuera congelándote?

Mittens – Uff... [suspira] no tengo opción. Que conste que lo hago por la sorpresa de antes Bolt, ahora estamos a mano.

Rhino - ¿Qué "sorpresa"? [pregunta extrañado el hamster que no había estado presente]. Bolt, te dije que te cuidaras de esa gata. [a Mittens, mirándola con desconfianza] No puedo despegarte la vista ni por un segundo que ya estás haciendo de las tuyas.

Mittens – Cállate roedor, no tenemos porqué decirte nada. Además tú mismo lo dijiste, no tenemos tiempo que perder, así que enfila tu trasero hacia esa chimenea si no quieres que te lleve hasta allí en mi estómago.

Rápidamente, felina y hamster trepan por la canaleta de desagüe y continuan por el tejado hasta llegar a su destino. Mittens traga una bocanada de aire, toma a Rhino con sus patas delanteras y se arrojan dentro. Afortunadamente la anciana no los notó gracias a que se encontraba en la cocina y por sus problemas auditivos.

Mittens y Rhino – Cof cof [tosían por el polvo, mientras también se sacudían para limpiarse]

Rhino empieza a inspeccionar el lugar buscando a la anciana y la encuentra en la cocina. Mientras tanto, Mittens se dirige a abrir la ventana.

Rhino – El camino está despejado [decía mientra vigilaba a la anciana tras la pared], procede con la fase 2 gata.

Mittens quitó la traba y levantó la ventana corrediza, lo suficiente para que pasara Bolt [que llevaba la esfera de Rhino en su boca]. Luego de eso, la volvió a cerrar.

Bolt – Buen trabajo, ahora escondámonos en donde esa anciana no pueda vernos.

El trío se oculta en un armario que estaba en esa sala. Esperan por un buen tiempo hasta que la señora avanzada en edad termina de cenar, para luego encender el fuego en la chimenea y sentarse frente a esta en un sillón hasta quedarse dormida profundamente luego de continuar con su tejido.

Bolt – Bien, ya se durmió, salgamos.

Mittens - ¿estás loco? ¿y qué pasará si despierta y nos vé?

Bolt – No creo que despierte tan rápido, tiene el sueño pesado. Además, solo es una ancianita, no veo qué peligro pueda suponer para nosotros.

Mittens – Tienes razón, a lo sumo nos sacará a escobazos [decía mientras se reía]

Los tres salen y se colocan frente a la chimenea sobre una alfombra que estaba a los pies de la anciana. Rhino enseguida se acomoda y prepara para dormir.

Rhino – Buenas noches [decía mientras bostezaba]

Bolt enseguida le sigue el paso y se acuesta también.

Bolt – Buenas noches.

La felina toma una bola de estambre de la canasta de la anciana y se recuesta junto a Bolt.

Mittens – [mira con una cálida sonrisa la chimenea, luego la bola de estambre y finalmente a Bolt] No hay nada mejor...

Susurrado estas palabras, apoya su cabeza sobre el lomo del can y cae también en un profundo sueño.


Fin de la Crónica 2da.

Título de la próxima crónica: Las mejores vacaciones de mi vida