Ningún personaje de J.K. me pertenece.
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MINERVA
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Hacía media hora que la nieve había vuelto a caer y ella tiritaba bajo su pesado abrigo. Colocó el barreño de agua frente a un árbol viejo y mohoso que la resguardaba del frío de la noche y se dispuso a realizar el conjuro de comunicación. Le costó más de lo previsto pero finamente contempló satisfecha cómo el agua reaccionaba burbujeando... hasta que se estabilizó y sólo quedaron ondas que se expandieron en círculos; la cara de Hermione Granger no tardó en aparecer.
No había tratado con ella demasiado, pero pudo ver las pronunciadas ojeras aún a pesar del movimiento del líquido. También pudo vislumbrar un gran ventanal que se alzaba desde los escombros del suelo, llenando de luz la habitación en la que la castaña se encontraba."Claro" pensó "en Londres debe de ser mediodía."
-Tienes que reunirte con nosotros, enseguida. -le dijo sin más preámbulos-. Dean Thomas ha trazado un mapa. Embarcaréis en un buque llamado Enar mañana al amanecer. A los dos días deberéis haber llegado a Noruega; entonces volveré a comunicarme contigo.
-¿Noruega? ¿El ARJO está en Noruega? -A Minerva no le pasó desapercibido el tono de angustia de Granger.
-Las cosas se complicaron tras el ataque, era de esperar; por ahora lo más seguro es esto. Dirígete al London Gatewey mañana a primera hora y soborna al capitán del buque.
-Si no hay más remedio...
-No, no lo hay. Esto es por una buena causa. La causa de Jhkar.
Minerva intuyó a través de las ondas acuáticas que la castaña asentía levemente. Iba a dar por finalizada la comunicación pero no pudo reprimir por más tiempo la pregunta que le quemaba en la garganta:
-¿Cómo está Malfoy?
-¿Cómo?... -la castaña no era buena escondiendo impresiones, y Minerva pudo ver que estaba sorprendida.
-Oí que se había quedado ciego. -aclaró rápidamente-. Me alegro, eso es todo.
Y sin más agarró el barreño con ambas manos y vació el contenido sobre la nieve con furia contenida. El cabello dorado como el sol le caía a ambos lados de la cara y sus mejillas estaban arreboladas por el frío y por algo más que eso. Los vapores del hielo que había entrado en contacto con el agua se elevaron en la oscuridad y Minerva dejó escapar un gruñido.
Dejó pasar unos segundos y tras recuperar la compostura y se dirigió con paso seguro hacia la tienda improvisada de Jhkar. Allí dentro el aire olía a viciado y a sudor, pero a ella le confortó ésa mezcla pegajosa y pronto dejó de tiritar. Lo encontró sentado en la cama con expresión interrogante; ella asintió.
-Ya está informada.-le dijo.
Jhkar sonrió con lujuria y satisfacción y se recostó sobre la cama haciendo un gesto con la mano para que ella se le acercara. Obediente, Minerva fue hasta él y colocó su mano en la entrepierna del hombre, masajeando su miembro rítmicamente.
Ella supo que él no cabía en sí de excitación -no por ella, sino por la proximidad de su victoria- y también supo en cuanto la penetró de forma abrupta que aquella iba a ser una noche sin tregua.
Y con cada bruta embestida de cadera, ella se repetía mentalmente una y otra vez "No soy tuya".
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HERMIONE
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Se levantó bañada en sudor y miedo, y dejó volar sus ojos por la estancia. Sí, estaba en el piso de Londres, y en la otra habitación dormía Malfoy con una cicatriz en su pulmón derecho. "Bien; no me ha matado mientras dormía" se dijo. Suspiró con pesadez y se calzó las zapatillas; se adentró al comedor de puntillas, pero escuchó unos susurros que le hicieron frenar en seco. "Londres... ahora... bien...". Intentó agudizar el oído y se pegó más a la pared, pero en ese momento la voz de Draco Malfoy cesó. Ella se asomó aún más por el marco de la puerta... y estuvo a punto de caer de culo cuando Malfoy se giró en redondo con una sonrisa cínica pintada en el rostro.
-Buenos días, Aarmaion... precisamente estábamos hablando de ti -dijo, señalando una rata que correteaba por el suelo buscando restos de comida- me estaba comentando lo mal que cantas en la ducha.
Y así, la mañana había transcurrido casi de forma agradable junto al hombre que antes odiaba; pero la conversación con Minerva la había tornado gris y densa. Había llenado la bañera oxidada con agua fría y esperado hasta sentir la llamada del ARJO. Minerva siempre le había parecido una mujer de belleza glacial, y cuando la vio a través de las ondas del agua se fijó en que ella se veía como una reina helada, rodeada por los glaciares oscuros de Noruega. Los mismos bajo los que se hallaría ella. Y eso la intranquilizaba.
"Vamos, si en menos de tres días te habrás librado de Malfoy..." Pero ése pensamiento no hacía que dejase de morderse las uñas nerviosamente mientras echaba miradas de reojo al ex-slytherin. Ella lo iba a entregar a Jhkar en bandeja de plata. Ése no era el problema; el problema era que lo iba a hacer llevando a Malfoy engañado, bajo una falsa promesa de protección.
Y ese sentimiento se hacía cada vez más grande a medida que Draco Malfoy la trataba con más suavidad; no es que se hubiera convertido en María Teresa de Calcuta pero quizá porque se sentía en deuda con ella o quizá porque no sabía quién era realmente... el caso es que la trataba como a un igual, faceta que Hermione nunca había visto que él desarrollase con nadie. Era perturbador y agridulce al principio, pero a medida que habían ido pasando las horas, Hermione no se sentía, por primera vez en años, terriblemente sola.
-Aarmaion, ¿todo bien? -le preguntó casi con suavidad el rubio- Casi no has probado bocado. Aunque no me extraña -añadió con sorna- estoy de vegetales y legumbres hasta el culo.
Hermione se congeló en el sitio, sintiéndose la más sucia de las traidoras. Traidora por sentir que estaba a punto de consentir y participar en el asesinato del hombre que tenía delante. Y doblemente traidora por sentir ésa empatía hacia su enemigo, como si no le diese importancia al daño que éste había causado. Voldemort y los mortífagos habían quedado atrás, pero la atrocidad hacia Jhkar cometida por parte del gobierno del que él formaba parte, no.
-Sí. Pero los del ARJO y en especial ése tal Geoffrey te deben estar buscando -se sentía como si las palabras le hirieran la garganta, pero debía continuar-. He decidido que lo mejor será sacarte de aquí y llevarte a algún lugar muggle. No quiero arriesgarme más ocultándote aquí conmigo.
Vio como el rubio sonreía con tristeza y asentía con la parsimonia de alguien a quien le cuesta entender o admitir lo que le están diciendo. Pero finalmente, habló.
-Y ¿dónde tenías pensado ir?
-Allá donde no nos buscarían. -el rubio fijó sus ojos muertos cerca de Hermione, expectante-. No he pensado en ningún lugar concreto. Lo que es seguro es que deberíamos salir de aquí en barco; no podemos ni plantearnos métodos mágicos, y podrían rastrearnos si viajamos en avión.
-Entiendo. -dijo él, y Hermione captó algo de decepción en el rubio.
-He pensado que deberíamos ir al muelle mañana a primera hora e intentar hacernos hueco en algún buque. No importa el destino, basta conque sea lejos de aquí.
Hermione contempló pasmada cómo el rubio se incorporó de la silla en la que había permanecido sentado, para dirigir sus pasos hacia ella.
-Así que en cuanto atraquemos, no te veré más. -y cuando él dijo ésto, Hermione juraría haber visto los ojos de Malfoy vibrar con un destello de vida, profundos, grises, abismales como un océano-. Aunque siendo literales, eso es imposible. Jamás te he visto. Ni si quiera podré ponerte cara cuando te recuerde.
Para Hermione ésas palabras habían sido bofetadas merecidas. Se sintió miserable por primera vez en su vida. "No me verás a mi ni a nada más. No porque estés ciego, sino porque estarás muerto". Pensó con angustia. Quería echarse a llorar y gritarle que ella era Hermione Granger, y que todo era una trampa, que se fuera de allí. Pero en vez de eso, decidió aliviar la petición indirecta de Draco Malfoy -y quizá, también, aliviarse a si misma- y enredó su mano con la del rubio como lo había hecho la noche anterior, sólo que ésta vez la posó sobre su propia cara.
-Eso tiene fácil solución. Pálpame y sabrás como soy.
-Joder, ya no sabía cómo pedírtelo sin parecer un maníaco -bromeó Malfoy, y Hermione sintió que ambos se relajaban un poco. Aunque no puedo evitar que un pensamiento cruzara por su mente, fugaz pero pesado como una losa: "Si supiera quién eres jamás te pondría un dedo encima".
Pero todo atisbo de inseguridad se esfumó cuando sintió las yemas de Draco Malfoy revolotear por su mejilla con movimientos inseguros, sin un destino definido, tan solo vagando de un lugar a otro.
-Tus mejillas están ardiendo -le oyó decir- te ruborizas con facilidad, ah?
Hermione volvió a cerrar los ojos -que había abierto con sorpresa- para concentrarse en el recorrido perezoso que el rubio trazaba por su faz. Era agradable.
-Tienes unos ojos enormes -dijo, tras haber pasado con delicadeza sobre ellos- apuesto a que eres muy observadora. Aunque eso ya lo sabía.
Hermione se sintió alagada y se permitió sonreír unos instantes, antes de dejar escapar un gemido de sorpresa: ya no eran unos dedos temblorosos los que la tocaban, ahora la palma de Draco Malfoy se extendía por toda ella, viajando por sus rizos para detenerse momentáneamente en su nuca y luego seguir hacia su cuello.
-Se te marcan las clavículas. Delgaducha... apuesto a que eres vegetariana... no he olido otra cosa que no fuera hierba y patatas desde que entré aquí. Pobre rata.
Hermione dejó escapar una risa ligera, llevaba toda la razón. "Excepto con lo de la rata". De nuevo, él detuvo su mano allí -en sus clavículas- y Hermione se escuchó rogándole en pensamientos "No te detengas, continúa", y entonces él, como si la hubiera escuchado pensar, se dirigió al hombro para dejar caer su mano por el brazo desnudo con una lentitud casi dolorosa.
-Vaya...eres una mujer de acción. Diría que hasta podrías tener la oportunidad de ganarme en un pulso, Aarmaion. Me pregunto cómo habrás conseguido estar tan fibrada si sólo comes espinacas...¿quizás eres una amazonas domadora de sementales? -acabó, con una mueca sugerente.
-Tan solo entreno a diario, idiota -respondió ella avergonzada; había captado la indirecta perfectamente.
Escuchó cómo el se carcajeaba levemente, a la vez que enlazaba su mano con la de ella, recogiendo toda la de Hermione dentro de su gran palma.
-Vaya, no sabía que eras enana. Ni si quiera las manos de los duendes de Gringotts son tan pequeñas.
-No soy tan menuda; sólo me llevas unos centímetros, listillo. -mintió ella. Lo cierto era que así, de pie y cerca como estaban, el rubio le sacaba más de una cabeza. Y como para descubrir su mentira, él llevó su otra mano a la frente de Hermione confirmando que eran más de "sólo unos centímetros" los que sobresalía por encima de ella. Él no añadió ningún comentario sobre ello, pero Hermione pudo ver cómo sonreía, sabiéndose ganador de la discusión.
Tras unos segundos de tregua, él volvió a hacerla estremecer inclinándose hacia delante y aspirando su aroma.
-Y tu olor...hueles a... ¿hierba?
-Es por mi brazalete -reconoció ella- está encantado. Si quieres, puedo prestártelo cuando nos separemos. Ya me lo devolverás algún día... -al segundo se arrepintió de haberlo dicho. No habría un "algún día" y ella lo sabía.
Y entonces notó cómo los ojos muertos de Draco Malfoy se ensombrecían de repente, adquiriendo un aire muy serio, casi atormentado. Y lo siguiente que notó fueron unos dedos temblorosos posarse sobre sus labios, presionando con fuerza.
-Y tus labios...-dijo él, con un odio dulzón colándose entre sus dientes- son como una rosa con espinas. -había despecho en su voz-. Noto como el veneno sale por ellos en forma de palabras.
Y se hizo el silencio, deteniendo el tiempo momentáneamente.
"Mierda" pensó Hermione. "Me ha descubierto; sabe quién soy y ahora me matará con sus propias manos". Y por primera vez en su vida, Hermione contuvo la respiración de forma dolorosa, como los que saben que van a morir habiendo dejado un cabo sin atar.
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DRACO
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"Idiota" pensó. "Eres un completo idiota".
Draco dejó caer la cabeza y notó cómo Aarmaion se tensaba conteniendo la respiración. Un silencio pesado y denso como el plomo cayó sobre la estancia.
Los rayos de sol se tornaban naranjas y empezaban a desaparecer, recortados por las siluetas de los edificios de enfrente. Todo parecía haberse precipitado rápidamente, tan rápido que ninguno de los dos había reaccionado aún, pero cuando la habitación fue tornándose cada vez más oscura -prueba de que estaba anocheciendo-, Hermione reaccionó separándose unos centímetros de su contacto.
-No quería decir eso -se excusó él. Pero no obtuvo respuesta.
-Aarmaion -insistió- nunca se me han dado bien las personas...
-Pero por qué has dicho eso? -inquirió la voz de Aarmaion, lejana, afectada. Pero a Draco no le pasó desapercibido el tono de alivio en su voz. Desde que se había quedado ciego su sentido del oído se había agudizado en sobremanera.
-Porque sabes que no me vas a dar ésa pulsera -repuso él-. Crees que no la merezco.
Oyó como ella se movía. Luego notó su mano temblorosa sujetar la suya, colocando con nerviosismo el brazalete en su antebrazo.
-Ahí la tienes.
Draco prestó atención y supo que Aarmaion se había alejado en dirección a su cuarto. Si hubiera podido fijar su vista en ella, habría captado cómo temblaba de arriba abajo, como una hoja en mitad de una tempestad.
-Mañana te teñiré el pelo para ir al puerto a primera hora. -y con esto, ella se perdió por el pasillo rumbo a su habitación. Pero igual que la noche anterior, no fue lo suficiente rápida como para que el "Buenas noches, Aarmaion" de Draco se perdiera en la inmensidad de la noche.
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DIRTY BOOOTS
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Aún no había amanecido y Dirty Boots ya estaba borracho como una cuba. Contempló a su amada Enar y sonrió como sólo lo pueden hacer los borrachos. "Volvvfemos a casa, viehja amiga" le dijo como pudo, arrastrando las palabras que se pegaban en su lengua resistiéndose a salir. Se apoyó con sus manos rechonchas como pudo sobre el casco astillado de la Enar mientras las primeras luces del día empezaban a aparecer entre la neblina de la mañana. Hacía un frío de mil demonios y encima tenía las botas mojadas. Estaba en éstas cuando algo tocó su hombro derecho, haciéndole pegar un bote del susto. Enfocó los ojos en ése algo, que cada vez se parecía más a una persona.
-Buenos días -dijo la persona- ¿sois el capitán de la Enar?
Dirty Boots parpadeó un par de veces, procesando con lentitud las palabras de la mujer que se alzaba ante él. Estaba a punto de responder con un orgulloso y sugerente "Por su puesto" cuando el capitán se le adelantó.
-Él es solo el cocinero -dijo el capitán Ulf, colocando sus brazos en jarras. Su cabeza calva reflejaba los colores de la mañana; a Dirty Boots siempre le recordaba a una bola de billar-. ¿quién pregunta por mi?
-Mi nombre es Armaion Keeneth -dijo la mujer-. Y querría pasaje para dos a bordo de su barco, señor.
Dirty Boots miraba al capitán y a la mujer de forma intermitente, haciendo girar su cabeza de un lado a otro de forma ridícula y quitando -sin saberlo- peso a la tensión que se había creado allí.
-Éste barco no acepta pasajeros, señorita. Por si no se ha dado cuenta, es un buque pescante. -Dijo Ulf; y pese a lo educado de sus formas, consiguió sonar desagradable. "Pero en el fondo tiene buen corazón" pensó Dirty Boots.
-Fuera de aquí o os hecho a patadas -añadió el capitán al ver que la mujer seguía allí parada.
"Pues quizás no sea tenga tan buen corazón..."
-Puedo pagarle más de lo que ganaría en un mes matando atunes -le enfrentó la mujer, agitando una bolsa llena de monedas.- Si no lo quiere, probaré suerte en el siguiente barco. Pero me ha parecido que éste es el que está mejor construido...
-Así esss zeñorita! -intervino él con voz chillona, y borracho como estaba, se cayó de bruces al suelo al intentar incorporarse.
-Ya veo...pensándolo mejor buscaré otro -anunció la mujer, y dio media vuelta dispuesta a irse. Pero frenó en seco cuando escuchó las palabras del capitán:
-Zarpamos en diez minutos. Dormiréis en el almacén. Y nada de estupideces. Y está prohibido fornicar.
La mujer sonrió y dirigiendo una mirada a su acompañante -un hombre moreno al que guiaba del brazo- respondió:
-Eso no será problema.
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DRACO
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Si hubiera podido verse en un espejo, le habría dado un ataque al corazón. Desde cuándo un Malfoy...moreno?! Su larga estirpe de antepasados debían estar revolviéndose en la tumba. Pero tenía asuntos más importantes de los que preocuparse. Habían zarpado hacía veinte minutos en ése buque olía a pescado y mugre, aunque no le extrañaba nada, siendo Dirty Boots el que se ocupaba de la limpieza. Una cosa tenía clara: no pensaba llevarse a la boca nada que hubiera pasado por las manos de ése cocinero permanentemente borracho. Seguro que era capaz de aliñar la ensalada con vinagre, matarratas y sal.
-Señor...¿qué le passa? ¿También está borrgracho? -dijo una voz embriagada.
"Hablando del rey de Roma..." pensó con asco.
Draco supuso que lo decía porque lo había visto extender las manos y tantear su alrededor intentando agarrarse a algo para ponerse en pie. Decidió que no valía la pena crisparse y simplemente no perdió ni un segundo contestándole. Pero los borrachos son muy insistentes:
-No sze preocupe, a mi puede conffezsármelo. De hecho, thengo aquí un remedio inffalible...-dijo con voz chillona, con la felicidad de los que ahogan las penas en alcohol. Y a Draco no le hizo falta la vista para saber que Dirty Boots agitaba en el aire una petaca de whisky barato.
Iba a darse media vuelta cuando escuchó a alguien vomitar. Se acercó a tientas hacia donde provenía el sonido, dejando atrás a Dirty Boots y tropezando constantemente con barriles y cuerdas hasta que llegó a ella. Le sujetó el pelo mientras Aarmaion estallaba en arcadas, echando por la borda todo lo que había desayunado. Cuando hubo acabado, él le sugirió bajar al camarote a descansar y notó como ella asentía levemente. Si hubiera podido contemplarla, habría visto que estaba blanca como la leche. Se pusieron en marcha caminando abrazados, ella guiándolo, y él sujetándola.
-Y encima ciego...-oyó que Ulf el capitán bufaba mientras pasaban cerca del timón.
-Ciego pero no sordo. -replicó Draco-. Y por todo lo que he oído de ti, debes de tener complejo de polla pequeña; así que no soy el único incapacitado aquí. Por no hablar de tu novio Dirty Boots.
Draco sabía que Ulf podía haberle dado una paliza en ese momento sin problemas, pero hay algo que es más infalible que el músculo, y él lo tenía comprobado. "Desparpajo y factor sorpresa" Pensó. Y efectivamente, la boca de Ulf el capitán se había desencajado tanto o más que la de Dirty Boots, que miraban incrédulos como el moreno se alejaba.
"Al menos ya he marcado el territorio" Pensó Draco, alegre de no haber tenido que recurrir al ancestral arte de mear sobre la propiedad para dejar claro quién manda -como había hecho en el baño de la casa de Aarmaion.
Una vez en el camarote, Draco comprobó que aquello no era un camarote. Era, como había dicho el capitán, la despensa. Olía a frutas y comida en salazón, y el penetrante olor a vino le llegó enseguida. "Este debe de ser el paraíso de Boots" pensó él. E inmediatamente imaginó que aquél lugar no iba a gustarle nada a Aarmaion. Olía a "animal muerto" -como había dicho ella ésa mañana, explicándole por qué era vegetariana.
Con sumo cuidado, recostó a Aarmaion sobre el colchón improvisado y abrazándola para darle un punto de apoyo, dejó pasar las horas hasta que ella se durmió. Entonces subió a cubierta como pudo, tanteando constantemente la estructura del barco -no quería acabar en el agua- y se sentó sobre un barril cerca de proa. El viento le agitaba los ahora morenos mechones rebeldes, y aspiró fuertemente para embriagarse del olor salado del mar. Pero sus fosas nasales captaron también un olor muy improbable. Cómo podía ser que oliera a bosque en alta mar?
"El brazalete" pensó, y se llevó el antebrazo a la nariz. No sabía por qué olía a bosque, pero inmediatamente pensó en que no podía ser de otra forma. Aarmaion era pura naturaleza.
Y así, con la vista muerta y fija en el horizonte, Draco sintió por primera vez en su vida que estaba en el lugar adecuado con la persona adecuada, aunque ello supusiera como daño colateral un barco mugriento y la compañía de Ulf y Dirty Boots. Y también aunque ello supusiera -sin que él lo supiera- que se dirigía de cabeza hacia la muerte.
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Hola!
En primer lugar gracias a las personitas que han comentado, me han ayudado muchísimo :)
No os preocupéis si os confunde el tema ARJO (que sería como un grupo rebelde) versus Gobierno mágico.. (aii! El eterno y corrupto gobierno..) con saber que hay un conflicto es suficiente, no tengo pensado entrar en detalles. Eso sí: Hermione es un peón del ARJO en esta guerra, y Draco es uno de los cabecillas del ministerio. Un cabecilla ciego, jeje.
No creo que me alargue más de 10 capítulos e intentaré subir uno cada pocos días.
Críticas críticas por favor!
