Harry le insistió a Hermione celebrar su fiesta de graduación, ya que se había graduado con honores y había alcanzado ser premio anual. Ella acepto regaña diente e invito a sus padres, novio y varios amigos. Entre ellos estaban Viktor, Cho Chang, Luna Lovegood, Hannah Abbott y algunos Gryffindor, la celebración se dio en Grimmauld place, ya que, Harry lo había adecuado mejor y estaba más reluciente.

Estando la celebración, Hermione le pregunto a Harry, donde estaba Ron. Él le comunico, que no sabía, pero le dijo a Hermione, que no se preocupara y que seguro pronto llegaría. Hermione estaba intranquila de que su novio, se estaba demorando demasiado, hablo un momento con Viktor y le presento a Cho Chang. Hermione decidió saber lo que, le había pasado y desapareció.

Apareció en la sala del pequeño departamento de Ron, escucho unos ruidos que provenía de la habitación. Se puso en guardia y con su varita camino hacia la habitación. La puerta de la habitación estaba abierta, Hermione darse que esos "ruidos" en realidad eran gemidos. Abrió los ojos como plato, al encontrarse con la escena que destrozaba su corazón.

Ron estaba en la cama, teniendo relaciones con Romilda Vane. Unas lágrimas recorrieron en las mejillas de Hermione.

-Ron…

Ronald y Romilda que no se había percatado de la presencia de Hermione, al escuchar que alguien llamo a l pelirrojo. Al ver quien era, rápidamente los dos se cubrieron con las sabanas, Ron con su varita convoco sus ropas. Hermione se fue a la sala mientras Ron y Romilda se vistieron. El pelirrojo salió a la sala mientras Romilda desapareció con una sonrisa burlona.

-Ron, ¿Cómo pudiste engañarme? –reclamo iracunda, Hermione.

-Hermione… yo… -tartamudeaba, Ron.

-eres un idiota… –insulto. –pensando que algo malo te había pasado. Y tú, aquí engañándome. Eres un bastardo. –exclamo con desprecio. Ron pasó las manos por su cabeza. -¿desde, cuando me engañas? –exigió saber.

-desde que, regresarte a Hogwarts. –confeso. Hermione abrió los ojos como plato.

-¿Qué? –exclamo atónita. Ella lo miro con ojos acusadores. Ron no aguanto más.

-tú tienes la culpa. –exclamo exasperado. –si no te hubieras ido, no hubiera caído en la tentación de estar con otras chicas. Muchas chicas piden por mí, y no podía decir que no, ya que tú no estabas conmigo. Pero, ahora será todo diferente, ya has regresado y podemos estar juntos, podrás entender mis necesidades. –Hermione lo miro como si no diera crédito a las estupideces que estaba diciendo.

-sería una gran idiota, si aceptara seguir con esta relación. –dijo con desdén. –esta relación, si es que en verdad hubo, se acabó. Yo no quiero estar contigo. –dijo con desprecio, Hermione.

-pues, entonces, mejor para mí. Yo no quiero estar con una frígida, mojigata, desapasionada como tú. Siempre pensando en los estudios y metida en una biblioteca, cuando hay mejores cosas que disfrutar… –exclamaba rojo, Ron. No pudo continuar, ya que fue expulsado contra la pared.

-te arrepentirás, lo que me has hecho. –dijo Hermione y luego desapareció.

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En la mansión Malfoy…

-no puedo creer, que hayan premiado a la sangre sucia de Granger. –dijo con desdén, Narcissa. Draco dejo el tenedor en el plato y se levantó, estaba serio. Ella miro confundida a su hijo. – ¿Qué te pasa?

-me pasa, que no quiero escuchar, nada que tenga, que ver, con tu desprecio hacia los muggles. –su madre abrió los ojos como plato. –me doy cuenta, que no has aprendido nada de todo lo que ha pasado en la guerra y las consecuencia que ha dejado en la familia. –expecto Draco.

-claro que me he dado cuenta de las consecuencia. Pero, no por eso, me sienta feliz que hoy, tú tuviste que compartir con esa Granger, ser los mejores y con honor.

-a mí no me importa eso, Granger siempre se destacó en sus excelentes calificaciones. –Se hizo un silencio. Luego continúo hablando mortalmente serio. –pero a diferencia de ti, yo si he cambiado por la maldita guerra y no voy a seguir creyendo en la basura de la sangre. –exclamó Draco.

-pues, aunque no creas, como dice. No permitiré que te cases con cualquiera…

-¡casarme! –exclamo Draco sin dar crédito, luego soltó una carcajada amarga. -¿Quién se va casar con un mortífago traidor?, ya te diste cuenta, algunas reacciones, como los Greengrass que no querrán que este con alguna de su hija por la mancha que carga el apellido, y te aseguro que ellos no serán los únicos, que reaccionaria así, si intentara tener una relación con una sangre pura, mestiza o bruja muggles. –mirando fijamente a su madre. Sonrió con burla. –no te preocupes, si pensaba que yo iba manchar nuestro linaje puro, porque eso, morirá conmigo. –aseguro Draco, luego salió de la Mansión desapareciendo. Dejando a su madre muy pensativa por el comentario de su único hijo y triste de que él tenía razón.

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El Caldero Chorreante…

Hermione entro al bar y pidió al cantinero, un Whisky de fuego. El cantinero conociendo a la bruja famosa, le sirvió rápidamente su pedido. Cuando estaba en su segundo trago…

-Granger. –exclamo sorprendido, Draco. Algunos magos lo miraron mal. Pero su orgullo Malfoy, no le permitió bajar la cabeza y se irguió más, e ignoro a la gente. Hermione miro a Draco.

-¿Malfoy? –dijo Hermione, sorprendida. Tenía las mejillas sonrojadas de Whisky, ya que no estaba acostumbrada a beber y los ojos rojos, claramente de haber llorado.

-Granger, ¿Qué estás haciendo? –pregunto Draco. Luego sin que le diera tiempo a reaccionar a Hermione. El dejo una buena propina y arrastro a Hermione hacia afuera.

-puedes devolver mi mano, por favor. –reclamo. Draco la soltó. –gracias. –ironizo, molesta. Draco ignoro la ironía.

-¿Por qué te estabas tomando todo los barriles del bar? –reprendió Draco. Hermione, lo fulmino con la mirada.

-no te importa. –contesto grosera. Draco que no quería atrae la atención de las personas, agarro a Hermione y luego desapareció.

Apareció en un campo, Hermione se separó rápidamente de Draco.

-¿Qué haces, Malfoy? –exclamo Hermione.

-más bien, ¿Qué haces tú, Granger?, no deberías estar celebrando con tu novios y amigos. –dijo con sorna, Draco.

-no tengo nada que celebrar, con ningún novio. –exclamo Hermione.

-¿Cómo qué no? y ¿la comadreja? –dijo con una sonrisa pero la borro, al ver el semblante de tristeza de Hermione. -¿Qué paso?

-esa maldita comadreja, me estaba engañando. Todos estos meses que estuvimos lejos, pensando que me estaba extrañando… ¡soy una estúpida! –exclamo Hermione y luego rompió a llorar.

Draco estaba sorprendido, se acercó a ella y él, la abrazo. Luego de un rato, pensó en algo. Así que se separó de ella y apareció una escoba. Hermione lo miro confundida, aun con el rastro de lágrimas en su cara.

-ven. –dijo Draco tendiéndole la mano.

-¿A dónde?

-vamos volar un rato. Sé que, no te gusta volar, pero créeme, te hará mucho mejor que estar llorando por alguien que no vale la pena. –aseguro. Hermione miro a la escoba con desconfianza. –confía en mí, no te dejare caer.

Draco se colocó adelante y dejo un espacio en la escoba para Hermione. Ella con sus dudas y todo, se colocó en el espacio de la escoba.

-puedes pasar tus brazos por mi cintura, para sentirte segura. ¿Si quieres? –Hermione hizo lo que Draco le indico.

Estando bien acomodado, Draco dio un fuerte golpe en el suelo, se elevaron en el aire. Hermione puso cara de horror al ver la altura y abrazo fuerte a Draco. Estando en una buena altura, comenzó a volar despacio hacia la ciudad que se podía ver a cierta distancia, ellos estaban bajo el hechizo de ocultamiento para no asustar a los muggles. Hermione se relajó y despejo su mente y bloquear por un momento los insultos que le dijo Ron y todo sobre él. En todo el transcurso del vuelo, permanecieron en silencio. Cuando Draco considero regresar y bajar al mismo lugar, donde estaban anteriormente.

-gracias. –dijo Hermione. Tenía las mejillas sonrojadas de la vergüenza que sentía.

-no hay de que, Leona. Solo espero, que no le digas a nadie, lo que, él buen Malfoy ha hecho. –dijo Draco bromeando. Ella sonrió.

-no te preocupes. No dañaría tu prestigio de chico malo. –dijo Hermione con una sonrisa. Draco bufo pero hizo una sonrisa ladeada.

-te sientes mejor, ya no vas a seguir atragantándote con los barriles de Whisky. –pregunto burlón. Ella se sonrojo.

-no, ya no. Solo perdí la razón, por un momento. Pero, ahora, me siento mucho mejor. –Draco asintió. –creo, que es hora de irme. Mis padres y mis amigos deben estar preocupados. –el nuevamente asintió. Luego la miro pensativo. -¿Qué pasa?

-bueno, me preguntaba. ¿Piensas aceptar, la oferta que nos dio el ministerio?

-siendo sincera, tenía pensado rechazar la oferta. Pero, después de lo que ha pasado. Me caería bien, estar lejos de aquí por un tiempo. Además, estudiare derecho, seria por tres años y sé que mis padres, apoyaran mi decisión. –contesto Hermione. Draco asintió. –y ¿tu? ¿Vas aceptar?

-sí, me especializare en administrador de Hoteles y Restaurante, son cuatros años. –Hermione sonrió, burlona.

-no me digas, que quieres administrar a los elfos cocinando. –Draco bufo indignado. Hermione sonrió ampliamente.

-por supuesto, que no. –aseguro, luego suspiro. –tengo la responsabilidad de limpiar mi apellido, y sé que el ministerio estará vigilando a mi familia de sus acciones. –admitió con amargura. –aun, si logro limpiar mi apellido, siempre habrá desconfianza en la comunidad mágica sobre mi familia. –aseguro Draco.

-bueno, ya no seas pesimista. –le regaño. –no será fácil, pero lo lograras. –admitió. Luego hubo un silencio. Hermione carraspeo. –bueno, ahora sí, me voy. Cuídate Malfoy. –dijo con una sonrisa.

-tú también, cuídate Granger. –se despidió Draco, ella asintió y despareció.

Sin saber, porque. Draco mantuvo una amplia sonrisa en su cara y se fue a la mansión, ya que, donde estaba Hermione y él, era en los terrenos de Malfoy Mannor.

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Después de regresar a Grimmauld place, Hermione y sus padres se despidieron rápidamente de sus amigos y le dijo a Harry que después hablaría. Cuando llegaron a la casa nueva, que sus padres habían comprado, Hermione se sorprendió.

La casa estaba retirada a diferencia de la anterior, esta no tenía segundo piso pero si era más ancha.

-ven, queremos enseñártela. –dijo feliz su padre. Luke y Jean Granger, llevaron a su hija adentro mostrándole, todo la casa.

La casa tenía una amplia sala, con algunos sofás y un piano, ya que Hermione le gustaba tocar el piano. Tenía una habitación de entretenimiento y la chimenea. La cocina estaba grande al igual que el comedor, que tenía una mesa con seis puestos. Había cuatro habitaciones amplias con sus respectivos baños. En la parte de afuera, se podía apreciar el hermoso bosque que lo rodeaba.

-¿qué opinas? –pregunto su madre entusiasmada. Hermione sonrió ampliamente.

-¡que esta hermoso este lugar! Pero, ¿Por qué vendieron la otra casa?

-bueno, con todo lo que ha pasado. Pues, pensamos. Que era mejor cambiar de dirección y de propietario. –explico su padre. Hermione lo miro confundida.

-¿cambiar de propietario? –sus padres sonrieron.

-sí, tú serás la propietaria de esta casa. –dijo Jean.

-¿Por qué?

-bueno, nosotros estamos muy felices en Australia, así que, nos quedaremos haya. Pero tú, estas empezando una vida acá y sería bueno, que tuvieras algo de nosotros. –explico sus padres.

-hay algo que tengo que decirles, antes. –sus padres lo miraron con atención. –bueno, el ministerio me ha dado la oportunidad de especializarme en Francia, seguir mi carrera de derecho. Son tres años, en un mes y medio, empiezo. –sus padres asintieron con una sonrisa.

-eso, está bien. Felicidades hija. –dijo Luke con una sonrisa, abrazando a su hija. Jean también la felicito. –por un momento pensé, que me dirías, que te casarías con ese pelirrojo. –dijo con alivio, su padre. Hermione se puso triste. Luke al ver el cambio de semblante de su hija, suspiro. –lo siento, pero sabes lo que pienso de estar con un mago, y él precisamente es lo que no quiero para ti. –dijo sinceramente, Luke.

-ya no debes preocuparte, hoy termine con Ron. –sus padres la miraron sorprendidos.

-es por eso, que desapareciste por una hora. –dijo Jean, su hija asintió. -¿Qué paso? Pensé que todo estaba funcionando bien, entre ustedes. –le dijo mientras la abrazaba.

-él me estuvo engañando mientras yo estaba en Hogwarts. –confeso y rompió a llorar. Jean la abrazo fuerte.

-ese bastardo. –exclamo Luke molesto. Luego se acercó a su hija, la abrazo. –ese idiota no te merece. Veras que encontraras, alguien mejor que él. Eres una joven, inteligente y hermosa, tienes toda una vida para conocer a la persona adecuada. –su hija asintió. Luego de un momento, se calmó.

-ven, cariño. Debes darte un baño y descansar, ha sido un largo día para ti. –dijo Jean mientras la guiaba a su habitación.

-gracias, mamá. –dijo con una sonrisa.

-no es nada, cariño. Eres nuestra princesa, ahora ve y date un baño. Veras como el agua te ayudara a relajarte. –dijo cariñosamente, Jean. Hermione asintió.

Luego de hacer, lo que su madre le aconsejo. Silencio la habitación por si le daba pesadilla y comenzara a gritar, no asustara a sus padres. Se acostó pero como siempre, en la madrugada se despertó sudorosa, colocándose un abrigo por el frio que hacía, se puso hacer brownies. Cuando casi terminaba, su madre apareció.

-Hermione, ¿Qué haces?

-unos brownies. –contesto con una sonrisa.

-sí, lo sé. –Hermione la miro con atención. –siempre cocinas cuando algo te preocupa. Dime ¿Qué pasa? –pidió su madre con una cálida sonrisa.

-nada, solo que, desde que terminó la guerra. Siempre me levanto a estas horas por las pesadillas que me dan y, ya no logro conciliar el sueño. –Jean lo miro con preocupación. –no te preocupes, con el tiempo, se me pasara. –aseguro Hermione.

-Sí, tú lo dice. –dijo su madre escéptica, pero viendo, que su hija no quería seguir hablando de las pesadilla. Cambio de tema. –dime, ¿cómo está tu amigo que nos encontró?

-Malfoy –exclamo Hermione sorprendida por la pregunta de su madre. –muy bien. Él también se ira a Francia por cuatro años. Así que, posiblemente lo vea por haya.

-mmm. –asintió su madre.

-¿Por qué? –pregunto Hermione intrigada. Su madre sonrió.

-¡oh! Bueno, es un buen chico. Solo por curiosidad, quería saber. Además, de que no lo vi en la celebración.

-no lo invite, porque Harry y Ron no se llevan bien con él. A pesar de que él le agradeció a Harry por haber ayudado a su madre, Harry no le agrada. Algunos Weasley tienen resentimiento con Malfoy, así que, para evitar problemas. Decidí no invitarlo a él o algún Slytherin, que tampoco se llevan bien. Son prejuicio que existe en el mundo mágico. –explico Hermione. Su madre asintió.

-es triste, en verdad. Pueda que tu amigo, haya cometido errores, pero no por eso, hay que juzgarlo eternamente y no darle una oportunidad, cuando él está buscando voluntariamente redimirse. –Hermione asintió. Jean suspiro. –ojala con el tiempo todo eso cambie, claro que para bien. Y cambiando de tema, ¿Cuándo piensas irte a Francia?

-en dos semana. Tengo que conseguir un departamento que me quede cerca de la universidad mágica de Francia. –su madre asintió.

-vas a usar la herencia que te dejo tus abuelos.

-sí, solo para rentar el departamento por tres años. El ministerio se encargara de todo los gasto que tenga en la universidad. –su madre sonrió.

-bueno, no tienes problemas con los idioma y menos con el francés. Así que, si encuentras algún francés por haya, me alegraría mucho conocerlo. –dijo su madre con una gran sonrisa. Hermione se sonrojo.

-Mamá.–exclamo sonrojada, Hermione. Su madre sonrió ampliamente.

Después que Draco había regresado de haberse encontrado a Hermione en el caldero, al día siguiente hablo con el ministro, aceptando su oferta en Francia. El ministro Kingsley sonrió y le dio algunos papeles que necesitaría para que no tuviera problema en el ministerio de Francia. Se despidió de sus padres y amigos, se fue a la residencia de sus padres en Francia. Luego de una semana estar en la residencia vacacional de su familia, consiguió un pent-house mágico cerca del ministerio.

Draco estaba su pent-house, cuando tocaron la puerta. Al abrirla se llevó la sorpresa de ver a Blaise.

-Blaise, ¿Qué hace aquí? –exclamo sorprendido, Draco.

-sabes, amigo. No pensé que me echabas tanto de menos. –dijo con sorna, Blaise. Draco bufo.

-pasa. –ordeno. Blaise entro y miro todo el lugar.

-excelente alojamiento. –dijo Blaise mientras se sentaba en el sofá.

-por supuesto, siempre estoy en lo mejor. –dijo con prepotencia. Blaise sonrió.

-y ya trajiste, alguna chica.

-por supuesto. –dijo con una sonrisa. –dime, ¿Cómo esta Pansy?

-pues, sigue loca como siempre. Arreglando aquí y haya, toda la celebración de la boda. –los dos sonrieron, sabían la actitud de Pansy y sus exigencia de la perfección. –y ¿tu?, ¿Cuándo pretendes sentar cabeza? –Draco bufo.

-no me voy a casar, nunca. –aseguro Draco. Blaise lo miro consternado. –mi apellido morirá conmigo.

-no puedes asegurar eso. ¿Qué pasa si llega alguna bruja y te den ganas de casarte? –pregunto Blaise preocupado de como su amigo se resignada a la vida sin luchar.

-¿bruja?, no Blaise, aun si llegara a enamorarme y sea una bruja pura, mestiza o sangre muggles. Ninguna se metería conmigo y menos llevar mi apellido, muchas se avergonzaría. –dijo el rubio serio.

Blaise no dijo más nada, ya que sabía con dolor que era verdad todo lo que dijo el rubio, su vida estaba marcada. Cambiaron de tema.

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Ginny y Harry estaban muy enojados con Ron. Ellos no sabían nada de los engaños de Ron. Ginny estaba ocupada con sus entrenamientos del Quidditch y Harry ocupado, esmerándose por ser un excelente Auror, como para estar cuidando los pasos de Ron.

A Hermione le habían organizado una fiesta de despedida, donde se despedían cada uno de ellos comprometiéndose a pasar los eventos especiales con la familia Weasley o Potter cuando podía. Cuando estaba despidiéndose de Luna, ella le dijo:

-la persona que está destinada para ti, está muy lejos de aquí. –Hermione frunció el ceño. -Pero no te preocupes que todo se pondrá en el momento correcto. –dijo Luna, ella negó con la cabeza.

-Luna no sé de qué hablas. No estoy preocupada por no tener una relación. –dijo Hermione fingiendo desinterés.

-aunque piense que no me doy cuenta de nada, si lo hago. Sé que amabas a Ron, solo que él no es para ti. –dijo la rubia con serenidad.

-Luna… –ante que Hermione dijera algo, Ginny la interrumpió.

-Hermione, Luna vengan. Vamos a tomarnos una foto grupal. –dijo Ginny arrastrándola con el grupo de amigos. –una copia de esta foto, te la llevaras. –dijo a Hermione con una sonrisa. –para que siempre nos tenga presente.

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Draco comenzó a estar de fiesta en fiesta y nunca establecía una relación con alguna mujer, por lo general las mujeres que se acercaban a él solo era por pura conveniencia y no se tomaban el tiempo de conocerlo. Draco era muy consiente de porque nadie quería tratar más allá que pasar una buena noche y ya. Theo y Blaise le comunicaba todo lo que pasaba en Londres, ya que ellos viajaban más por sus negocios que mantenía con la familia Malfoy, su madre se estaba encargando de la empresa.

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Hermione se despidió de sus padres y por medio de traslador, apareció cerca del ministerio. Luego de arreglar todos sus papeles sobre su estudio en el país y no tener ningún problema. Se fue directo al departamento que había rentado, estaba ubicado en el mundo muggle pero cerca de la universidad.