-II-

Alfred bufó con fuerza al escuchar como Francis resumía aquella historia que cada uno de los pobladores de la Unión de Picas se sabía de memoria, en especial si tenías una madre que cada noche te leía los versos con los que alguien había intentado plasmar aquél relato. Que obviamente era una historia estúpida creada por algún loco que tenía mucho tiempo de sobra, según decía Alfred. La cual atentaba contra toda lógica posible incluso si estabas a miles de kilómetros de tu hogar en un avión que pertenecía al chico más mimado que conocía; Francis Bonnefoy.

Que no era tan mal chico, un poco presumido y soñador en exceso. Al ser el hijo de un rico empresario tenía el suficiente dinero para gastar en lo que quisiera. Aquellos que no le conocían solían pensar que se gastaba cuanto podía en ropa costosa, lujos exagerados y fiestas sin sentido; pero los que estaban en contacto sabían que la mayoría de sus inversiones eran para libros de historia, en específico libros que hablaran sobre la época de Luz, que era como se conocía a la época de la Monarquía. Estaba, como muchos, obsesionado con aquella época marcada con un inicio glorioso y un fin decadente que nadie se explicaba. De ahí radicaba un poco la obsesión con la historia de la Reina Durmiente pues muchos decían que el Rey al ofrecer su reino lo había llevado a la ruina y por consiguiente a los demás que dependían de el.

Alfred creía más que nada en la suma de muchos factores como el cambio de clima, el exceso de casa y pesca o la sobreexplotación de recursos que habrían hecho a los reinos antes prósperos comenzar a perecer. Podría haber sido una muy fuerte sequía o un invierno excesivamente frio que acabara con las cosechas y animales. Era en sí, una lucha por demostrar quien tenía la razón con su hipótesis y una de las maneras para comprobarlo era encontrar el dichoso féretro de cristal como decía el cuento.

Alfred aún no estaba seguro como le había hecho Francis y sus amigos para convencerlo en seguirlos, bueno si lo sabía, todo en pos de proteger a su gemelo de cualquiera de las dobles intenciones de Francis. Y como el buen hermano mayor de pocas pulgas que era no permitiría que le hicieran algo a Matthew, el cual para colmo estaba igual de obsesionado como los demás.

Tentar al chico diciéndole que había encontrado la ubicación exacta del castillo donde la Reina residía, era una treta de Francis de eso estaba seguro y claro que el inocente de su hermano no se resistió a la idea.

-Encontramos la ubicación de este lugar durante las vacaciones pasadas- explicaba el ojiazul a todos los presentes-sobrevolábamos por aquí cuando uno de mis acompañantes noto algo raro en la montaña, así que utilice todos los medios que tenía a la mano para saber que era.

Matthew sentado a su lado, lo escuchaba embelesado. Sonriendo a cada movimiento que Francis hacía para ponerle énfasis a su historia.

-Y vaya sorpresa que me di cuando me mostraron esto...

Extendió en la mesa frente a él un mapa con un círculo rojo marcado en el. Tanto Gilbert, Antonio, Alfred y Matthew fruncieron el ceño.

-¿Qué es eso?

-No se ve nada...-mascullo Alfred molesto consigo mismo más que nadie, por estar metido en una búsqueda infructuosa.

-Los radares y satélites no pueden registrar nada en esta parte porque hay un fuerte campo magnético que lo rodea- explico Francis mientras señalaba el área marcada con rojo.

-Como un campo de fuerza- murmuró Antonio con una sonrisa emocionada.

-Una vez que ubicamos la zona tomamos esto-Francis saco unas cuantas fotos cuya calidad era cuestionable -¿Qué les parece?

-Están borrosas- murmuró Alfred casi con un tic en el ojo.

-Utiliza tu imaginación Alfred querido- le invito Francis manteniendo aun su buen humor.

-Parece una construcción cubierta de nieve-musitó Matthew antes que Alfred tuviese la oportunidad de contestar- me atrevería a decir que es un castillo.

Francis se volvió hacia él con aire extasiado -Así es mi pequeño Matt ¿Saben dónde estamos?

-Podría apostar que estamos en tierra muerta a unos 8 kilómetros para llegar a la frontera con los Diamantes- dijo Gilbert mientras miraba por uno de los ventanales del avión.

-Así es Gilbert- lo felicitó Francis- siempre me ha sorprendido tu sentido de la ubicación.

-Kesesesese es asombroso como todo en mí.

Antonio soltó una risa burlándose de Gilbert.

-Todos han intentado ubicar el castillo que contiene a la Reina dentro del territorio de Picas, pero ninguno de los pocos castillos que quedaron en pie o los que quedaron en escombros ha sido el indicado. Han pasado siglos desde que el último Rey subió al trono y los límites geográficos han cambiado desde entonces ¿Quién nos puede afirmar que esta tierra muerta no formaba parte su territorio?-pregunto Francis con aire dramático.

-Ten cuidado a quien le dices eso Fran, podrían intentar reclamar estas tierras-le dijo Gilbert con una media sonrisa maliciosa.

Francis chasqueo la lengua -No lo harían a menos que quieran iniciar una guerra; los Diamantes podremos ser neutrales y tener un ejército pequeño en comparación, pero tenemos de nuestro lado a los Tréboles.

Tanto Gilbert como Antonio se echaron a reír, tener de aliado a los Tréboles era un arma de doble filo que no muchos se animaban a usar. Alfred y Matthew no compartían el mismo humor.

-No le veo lo gracioso- rechisto Alfred.

-Nadie que venga de Picas le encontraría lo gracioso.

Los nacidos en la Unión de Picas eran conocidos por su patriotismo extremo e infundado odio hacia los Tréboles. Alfred en especial parecía llevar el escudo gravado en su piel.

-Bueno, estás diciendo que encontraste un castillo en medio de tierra muerta, eso no demuestra nada Fran.

-Un castillo menos no le hace daño a nadie- Francis se encogió de hombros restándole importancia al posible fracaso.

El sonido de un timbre llamo la atención de todos en ese momento.

-Señorito, estamos por llegar- les comunico el piloto.

En el rostro de Francis se extendió una enorme sonrisa -¿Listos para ir en búsqueda de la Ultima Reina de Picas?

Todos menos Alfred asintieron.

X X X X

Aunque aterrizarían cerca de su objetivo, tendrían que caminar para llegar hasta el castillo, una caminata en medio de la nieve no era una de las actividades favoritas de Alfred aun si llevaba encima ropa térmica y demás cosas que lo mantuvieran caliente. Aunado a su mal humor por la idiotez que estaban haciendo, el frio y el chocar constantemente con los demás miembros de la expedición, ese era por mucho el peor día de su joven vida.

Aparte de los amigos de Francis, Matthew y el, había unas diez o quince personas más que estaban ahí para ayudarles en la subida, apoyar con el material que se encontraran y esas cosas, además todos sabían que entre ellos se encontraban los guardaespaldas de Francis, que por lógica debían ser los más musculosos.

A lo lejos se podía divisar una estructura cubierta por la nieve, se veía desgastada y en ruinas como muchos de los castillos que habían sido encontrados por todo el territorio aun así mantenía un aura enigmática como si guardara miles de secretos. Alfred sintió escalofríos recorrerle la espalda cada que se acercaban, era una sensación extraña o familiar al mismo tiempo y siendo sinceros no le gustaba para nada.

Cuando estuvieron lo suficientemente cerca Francis se quedó mirando maravillado el gran portón de madera que a pesar de los siglos no parecía haber sido dañada. Los grabados y relieves que la decoraban se escondían bajo las capas de nieve que la cubrían, tuvieron que esperar unos muy largos minutos antes que los guardaespaldas de Francis quitaran todo.

-Matthew, he de confesarte que te traje aquí por una razón más poderosa que tu adorable compañía- soltó un suspiro cuando su mano pasó por el relieve de las figuras del ya libre portón-¿Sabes que eres uno de los pocos cuya lectura y fluidez en el Miriano es envidiable? Lo hablas como si fuese tu lengua materna.

Las mejillas de Matthew, ya sonrojadas por el frio, se tiñeron aún más mientras murmuraba por lo bajo algo que nadie pudo entender.

-Feli también lo habla muy bien-reclamo Gilbert medio ofendido.

-Lovi lo habla mejor-le reprocho Antonio también.

Por primera vez en su vida Alfred estuvo de acuerdo con Francis, su hermano hablaba aquella lengua muerta con tanta fluidez que parecía algo nato en el. Y aunque no conocía tan bien a Lovino y Feliciano, los había escuchado unas cuantas veces. A su parecer la pronunciación de Feliciano era muy nasal y la de Lovino demasiado brusca. Mientras que Matthew lo hablaba con una entonación suave casi lírica, con muy pocos errores al momento de pronunciar algunas palabras pues llevaba menos tiempo estudiándolo que los hermanos Vargas y cuando lo hacía soltaba una pequeña y adorable risa nerviosa.

-Matthew puede leer la mayoría de los símbolos escritos, Feliciano y Lovino aún les falla eso- explico Francis- Mirian Bykov estaría orgullosa de ti Matthew.

Matthew se sonrojo aún más al escuchar el nombre de la mujer que descifro la mayor parte de los vocablos y en honor a eso aquella lengua muerta llevaba su nombre.

-¿Nos haces el honor?

Matthew se acercó hasta el portón dándole una mirada, deteniéndose en cada uno de los símbolos, moviendo la boca de vez en cuando como confirmando las palabras.

-Hay algunos símbolos que no había visto nunca, no creo que estén ni en el códice de Mirian-dijo después de un rato-pero es fácil reconocer lo que dice en la parte superior; es el juramento de lealtad de la corte de Picas. La parte de abajo es la difícil, creo que es una advertencia o parecido "Si vas a entrar a ver a la Reina hazlo con buenas intenciones porque a los Jokers les gusta jugarles bromas a los malos corazones"… O algo así.

-¿Jokers? Deberían utilizar otra cosa para amenazar a la gente- opino Gilbert mientras se acercaba al portón con facilidad, parecía no ser afectado por el frio o la nieve a su alrededor-de todas las criaturas mitológicas los Jokers son los que menos dan miedo.

-Pues a mí sí me daría miedo encontrarme con un espectro.

-Aunque Toni tiene razón en esta ocasión me gustaría encontrarme con uno ¡Eso le daría más credibilidad a esto!- Francis tomo la cámara de su mochila y comenzó a sacar fotos de cada uno de los símbolos y después las típicas fotos idiotas que se tomaría solo con sus amigos.

-Podríamos dejar de jugar aquí, el frio me está matando- replico Alfred malhumorado, así se pusieron en marcha antes que Alfred volviese a reclamar, el frio en si no molestaba a los otros pero la visión de un Alfred malhumorado molestándolos todo el día no era para nada alentadora.

-Sería mejor si nos separamos…-le dijo Francis a los otros miembros de la expedición justo cuando ellos estaban por tomar el pasillo central del recibidor-¿No funcionan los comunicadores, verdad?

Los otros negaron cuando el ruido blanco inundo la habitación al intentar usar un comunicador.

-Intentemos vernos aquí en dos horas para reportar lo encontrado, por el momento solo fotos. Yo dictaminare que nos podemos llevar y que no.

Todos se dispersaron, era curioso porque no conocían el interior del castillo (que estaba en mejores condiciones de lo que esperaban) pero Francis y Alfred caminaban frente a ellos como si conocieran el lugar de memoria, un giro a la derecha, otro a la izquierda, subir escaleras, girar dos veces a la izquierda, escaleras cuidando no pisar el onceavo escalón que estaba roto, a la derecha, una puerta, Gilbert deja de jugar frente al espejo, otras escaleras, otra puerta. Matthew perdió de cuantas escaleras habían subido después de las sextas, así que solo se dejó guiar hasta que los otros rubios se pararon frente a otra puerta llena de símbolos.

Decir que el aire se sentía más frio ahí era poco, el ambiente de la montaña parecía acentuarse en ese lugar, logrando que todos sintieran un escalofrió.

-¿Matt?

El chico asintió acercándose a la puerta, la escritura ahí era más sencilla; Guarda silencio, la Reina duerme.

Una sonrisa triunfante se extendió por el rostro de Francis, giro a mirar a sus amigos como un niño a punto de abrir un regalo muy esperado.

-¿Listos?

La puerta tuvo que ser forzada por los guardaespaldas de Francis por poco y es sacada de sus goznes por el fuerte empujón. El polvo que levanto al caer entorpeció su vista por segundos pero lentamente la luz inundo la habitación que era fuera de todo pronóstico muy simple, casi parecía un ático viejo donde arrumbas tus cosas. Un viejo ático con algo muy extraño al centro, casi parecía un…

-¡Un féretro!-gritaron Francis y sus amigos mientras Matthew ahogaba un grito de sorpresa.

Incluso la mandíbula de Alfred cayó.


N.A. Como podrán ver esta no va a ser la típica historia Cardverse desarrollada en su totalidad en la época de la monarquía. Se va a desarrollar en parte en una época que podríamos definir como "actual" ya que habrá aspectos modernos como el avión de Francis, cámaras fotográficas o teléfonos celulares, etc.

El Mundo aquí mostrado sigue dividido en cuatro territorios que ya nos son considerados Reinos. Ahora son; La Unión de Picas (también conocido como País de Picas), La Republica de los Diamantes, La Republica de Corazones y La Federación de los Tréboles. Los Reinos son considerados como una parte muy lejana de la formación de cada territorio como lo sería el Imperio Otomano de lo que ahora es Turquía.

Lo que se conoce como Tierra Muerta son las cordilleras que sirven como límites entre los territorios, como son lugares de difícil acceso se decidió dejarlo como territorio neutral y ningún país tiene derecho de usarlo de lo contrario los otros países tienen permitido tomar cualquier medida necesaria para evitarlo.

Tengo varios Headcanons con los que trabajo para formar mi versión del universo Cardverse, se los pondré poco a poco para que vayan haciéndose una idea.

Y por ultimo muchas gracias por leer y darle una oportunidad.