Lazos de Odio 2: El Reencuentro


Katekyo Hitman Reborn © Akira Amano

Ciao! He leído vuestras opiniones que en verdad han conmovido mis pensamientos en torno a la historia y agradezco sus lecturas y comentarios que me permiten seguir escribiendo, por cierto saludes a Italia, España, Mexico mis queridos amigos, algunos de mi propio país Colombia e inclusive he visto por ahí de algunos países no muy lejanos como Australia, ¡Es increible!

Gracias a Dios y a ustedes que he podido escribir estas historias y sueños que aunque algunos son mas leidos que otros me parecen esenciales como una fuente de mi alma, para la suya…de antemano un feliz nuevo año y comienzo de esta nueva oportunidad en el 2014 si Dios me permite seguire escribiendo y no siendo tanta habladuría os dejo en la lectura…


Capítulo 2:

Una semana después...Namimori, Japón.

Allí en la puerta la silueta juvenil de Giotto, de pie con su 1.60 de altura vestido con el uniforme del instituto Namimori; irrumpió en el pequeño local en la residencia Sawada que había sido remodelado unos tres años atrás, una pequeña repostería cuyos pásteles eran modestos pero deliciosos.

– Buon Sera(1)–saludo mientras tomaba asiento en una de las mesas del lugar, una mujer con un delantal rosa y su cabello en una coleta alta se volvió al chico colocando sus brazos en jarra– ¿Qué sucede?

–Caro, Sabes que nada de italiano–comento mientras se acercaba a él con una bandeja y un pequeño plato delante del joven– ¿Capicce?

–Bene–comento mientras tomaba la pequeña cucharilla y la ingresaba a su boca, un golpe seco sintió en su cabeza– ¡Ay! Está bien, Mamma.

Haru sonrió mientras tomaba asiento frente al chico, habían pasado quince años desde que había huido pero no habían sido en vano estos años lejos y protegiendo a su hijo de la implacable forma de actuar de Tsuna.

– ¡Es...Esta delicioso, mama!–comento mientras hablaba con la cuchara en la boca, Haru lo contemplo pensando en lo feliz que era al verlo a salvo. Giotto a pesar de no haber vivido mucho tiempo en Italia, era fanático de sus dulces– ¿Es Musaka?

Era un chico maduro para su edad, pronto cumpliría los quince años, su cabello era liso pero siempre despeinado, era un líder innato además de buen estudiante, tan tranquilo y comprensivo, tan parecido a su padre cuando joven…

–No deberías hablar con la boca llena, Ieyatsu-kun–comento Haru mientras el chico asentía acariciando su cabeza nuevamente, y sonrío. Pudo avistar los destellos del cielo que comenzaba a oscurecer se volvió a ver a su hijo, la réplica de la persona que mas habia amado…

–¿Y dónde está Uigetsu, Giotto?–pregunto Haru observando al joven que desvió la mirada a un lado como si recordase algún suceso natural en su vida, coloco sus manos en la nuca relajado mientras miraba al cielo moviendo la pequeña cucharilla en su boca el sonido de las aspas del mini Split irrumpía entre ellos–¿Y bien?

–Bene, mama–comento mientras se acomodaba hacia atrás posando sus tranquilos y confiados ojos–sabes que Uigetsu está en el club de béisbol y posible llegue tarde…No te preocupes por él sabe cómo cuidarse, además ¿Qué has sabido de papa desde la fiesta?

–Bueno creo que debes verlo por ti mismo–comento Haru mientras extendía el periódico que guardaba en su delantal: New York times y el joven lo tomaba entre sus manos y veía las páginas de sociales y económicas–Supongo que sus inversiones han sido las adecuadas desde las alianzas con las compañías aéreas Shimmon, y las compañías Giglio Nero y no he sabido mas nada, solo lo que tu también sabes.

–Sí, las alianzas pueden ser un fuerte del emporio Vongola y el acercamiento con el ha sido tan encantador ¿No?–comento sonriendo, leyendo los estados económicos de las acciones y sus nuevas adquisiciones mientras Haru sonrojada desviaba la mirada–Además los accionistas no padecen sino que ven muy bien remuneradas su capital ¿No crees, mama?

Haru sonrío, mientras aún mantenía la vista fija en la puerta de cristal del local. Ver que un joven pensara en finanzas y empresas en vez de chicas o algún deporte pero así era su hijo, un hombre emprendedor.

–Por cierto, Giotto-kun. tu Padrino vendrá esta semana y posiblemente un viaje de negocios–comento Haru colocándose de pie, y viendo que el chico estaba entusiasmado–Creo que debes estar listo para algún plan en estos días, ya sabes que primero tus responsabilidades…

– ¡Sí!¡Genial!–Exclamo mientras alzaba sus manos con alegría, sus movimientos eran suaves con una gracia y estilo que podría llamar la atención de cualquier chica. Era un chico que contenía una tremenda seguridad en su mismo–Por cierto mama, menos mal que Tio Reborn nos ha mantenido al margen de los paparazzi, después de tu anuncio al mundo de moda sobre la existencia de un hijo, se han vuelto locos por saber quien es…no me extraña, si fuese ellos haría lo mismo.

–En eso tienes razón, Giotto. ¿Serias tan obsesivo como ellos?–comento volviendo la mirada a su hijo quien mantenía su mirada fija en el periódico.

–No, sabes que no soy asi–comento el sonrojado y dejando el periodico sobre la mesa.

Gracias a Reborn había resguardado a su hijo de la prensa e inclusive del mismo Tsunayoshi y le había ayudado a mantener su boutique segura de todo e inclusive sus acciones en la compañía. Su fortuna personal se hacía cada vez mayor gracias a las sabias inversiones propuestas por Reborn.

–Después de todo la prensa querría la exclusiva de la misteriosa dueña de "Rosa di Macchia" y si tiene familia quizás sería fácil interceptarla y buscar su pasado ¿No crees?

Soltaron una carcajada ambos y se levantaron de sus asientos, de repente escucharon el resonar de unos pasos y el estremecimiento de una puerta en el que la silueta de un chico apoyado hacia adelante sonreía cansado.

–Hola, Ma…ma–comento el chico cuyos ojos azules entre su rostro blanco cuyo cabello negro levantado caía tenuemente sobre su frente perlada de sudor–Hola Giotto, menos mal llegue a tiempo… ¿No?

Se acercó a ellos y ellos sonrieron, Giotto soltó una carcajada mientras Haru solto una sonrisita.

–¿Qué sucede Mama?–comento mirando a un lado y a otro, hizo una mueca en señal de su desagrado– ¿No veo la gracia?

–Cariño–respondió Haru levantándose y llevándolo frente al vidrio de la vitrina–Mira eso es por lo que Giotto se está riendo, necesitas un baño.

Uigetsu se asombro y se echo a reir, Haru tomo un pañuelo de uno de los bolsillos de su delantal mientras limpiaba el rostro de su hijo. Aunque Yamamoto le había negado el cuidado del pequeño Uigetsu se dejo convencer al ver como ella respondia con cariño y afecto; además dejar a un niño con una niñera no es lo mismo que con una madre que lo ame.

Aunque su amigo busco pareja muchas veces, no pudo congeniar con muchas de ellas el tener un hijo como padre soltero. Haru pudo ver el cansancio que recaía en su amigo, y decidió tomar en custodia al niño crecería como si fuese su hijo y hermano de Giotto.

Los muchachos se levantaron y ayudaron a cerrar el local, cruzaron por la puerta que comunicaba la casa con el negocio y cerrando se aseguraron de haber cerrado como debían, era una costumbre desde hace poco tiempo pero les encantaba.

Haru se dirigio a la cocina donde comenzó a preparar la cena, Giotto y Uigetsu corrieron rápidamente por el pasillo hacia las escaleras. "Una carrera por el baño" pensó Haru algo que sabia que era usual en ambos y por supuesto se divertía en ver lo contradictorios que eran ambos: el reflejo de uno en el otro.

Mientras preparaba la cena, escucho que la puerta de la entrada se entreabría al girar la llave del picaporte. Sabía que los únicos con llave para su casa eran Reborn y Yamamoto; así que sonrío al saber que podría uno de ellos haber llegado antes de lo planeado, después de todo el cumpleaños de Giotto era en dos días y su presentación en sociedad era un gran acontecimiento para su agencia.

El anuncio en la fiesta de gala hace una semana habia sido solo para percibir la atención de la prensa, y por supuesto en esos días debía trabajar aun mas. Su asistente y gerente Rosabella mantenía a raya a la prensa sensacionalista, e informaba cada día la terminación de sus operaciones en la Agencia.

Había fundado la agencia de publicidad Rosa di Macchia después de vivir en Cerdeña y por supuesto fue duro el trabajo pero con el apoyo de quienes le querían había lanzado con éxito la agencia de modelos y su propia línea de ropas personales conocidas como Carme di primavera

Aunque había escuchado muchas cosas, de que era una locura pensar en tal hazaña…por suerte, no había hecho caso a aquellas palabras. Se dijo que aunque no podría andar en pasarelas después de lo del secuestro, si podía ocuparse de aquellas que no tenían la oportunidad y podían hacerlo en el anonimato de sus identidades.

Había impuesto como norma el anonimato de si misma y de sus modelos en el exterior, por suerte eran jóvenes que si deseaban ser famosas podían pedir su contrato de confidencialidad, y luego seguir en sus carreras con recomendaciones de la firma…algunas salían sin saber siquiera que podían difundir en la prensa, se sentía orgullosa de haber podido mantenerse en el anonimato a pesar de lo famosa que era su marca gracias a los múltiples consejos de Reborn.

–¡Hola, ya estoy de regreso en casa familia!–comento la voz animada y alegre de Yamamoto, hacia un par de días que se había ido a Italia pero regreso muy rápido…Jet privado, pensó Haru.

Los pasos del pelinegro se escucharon por el pasillo, que luego pudo verlo al asomarse por la entrada a la cocina. Haru sonrío, el hombre alto de cabello negro y amigo aunque trato tal vez de quererlo un poco, no pudo…aun mantenía en su corazón vigente a Tsunayoshi.

–Hola, Yamamoto–comento sonriente mientras el hombre estaba delante tomando asiento en los taburetes frente al mesón de la cocina, y tomaba una fruta picada de los ingredientes que ella había sacado tiempo atrás– ¿Cómo te fue en el trabajo?

–De maravilla, Haru–comento sonriendo mientras comía la fruta sonriente–Sabes, estaba pensando en la fiesta de cumpleaños de Giotto…has invitado a tanta gente que me sorprende tener la Dolce Notte como auditorio privado.

Haru se volvió para ver al hombre y viendo aquellos ojos dorados sinceros, el cabello negro teñido en un leve blanco de las patillas, el pisaba los cuarenta años y aún se mantenía físicamente atractivo.

–Por cierto–comento mientras ella aún continuaba cocinando el arroz y las salsas, Yamamoto continuo–Mi regalo y el de Enma será un viaje a Sicilia luego un viaje a mafialandia, en serio esos chicos no se cansan de ese parque de diversiones y finalizando Reborn ha decidido jugar con ellos un día entero…en serio, no sé qué planea pero los chicos lo esperan con ansias.

–Siempre ha sido así, Yamamoto–comento Haru sonriente–Es difícil ganar a Reborn en cuestión de regalos, además su relación con Bianchi le ha dejado un mal sabor de boca ahora que ella esta con Shamal. Pero para desquite ha tratado a nuestros hijos como reyes e inclusive les ha enseñado bastante para asegurarse de sobrevivir en este mundo…y ellos les encanta que los traten como adultos, es tan difícil.

Sonrieron ambos, escuchando los pasos de los chicos bajando las escaleras. Vieron al dúo juvenil vestidos tan informalmente y Uigetsu acercándose a su padre le saludo con un fuerte abrazo, Giotto en cambio le saludo al igual que Uigetsu y ambos tomaron asiento en la barra.

– ¿Ayuda, mama? –comento Uigetsu al ver que ya estaba todo cocinado y colocaba los platos en sus puestos–Si, quieres claro…

Haru sonrió, sabía lo adictivo que era Uigetsu a la comida y siempre solía amar cocinar con ella al igual que Giotto. Sabía que los extrañaría cuando se fueran de viaje, pero ella tenía mucho que hacer en ese tiempo…

–Bueno ya que tienen planes–comento sonriente lo único que puedo hacer es darle mi mejor plato antes de irse de viaje después de la presentación, por ahora aprovechare estos momentos para dar gracias a Dios que están los tres bien.

Cerraron los ojos por un momento y con un acción de gracias empezaron a comer. Tal vez pensó Haru la vida le sonreía pero no siempre era así y más sabiendo que aún le debía a Tsuna la verdad…


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Tsuna estaba tenso después de tratar de comunicarse con la agencia de primavera para concertar una cita con ella personalmente, su obsesión estaba creciendo indudablemente y la tensión por sus negativas le hacían enojar, a tal punto que pago los platos rotos con uno de sus empleados…No debía repetirse.

Solo tenía una opción, la Dolce Notte era la única forma de atraerla y asegurarse que vendría. Menos mal que él era el dueño de tal auditorio y podría usar al administrador el, señor Vanetti para quedar en un acuerdo con él.

El señor Vanetti por supuesto habia hecho la llamada y la signora primavera habia accedido a llegar hasta la Dolce Notte, claramente no podía darse el lujo de ignorar esta vez su cita porque después de tanto tiempo pudo saber gracias a Fuuta que tal mujer no tenia antecedentes, una sospecha le carcomia todo sus pensamientos y era el momento de terminar sus dudas…

Haru atravesó apresuradamente las puertas de la oficina principal de la Dolce Notte exactamente dos horas después de haber venido en el jet privado de Enma, sin aliento y agobiada pero tratando de no parecerlo.

Su gerente general Rosabella le habia dicho de las llamadas urgentes de la Dolce Notte con respecto al evento que planeaba organizar para ella, y anunciando que debía reunirse con urgencia con él o sino seria historia todo el esfuerzo que habia hecho con anterioridad.

–Su dueño te está esperando. Es un hombre imponente el señor Vanetti–habia dicho Rosabella suspirando.

Un hombre la recibió en el vestíbulo y la llevo hasta la entrada de la oficina, abriendo la puerta mientras ella ingresaba y agradecía su cortesía al cerrar la puerta pudo ver la silla detrás del escritorio en dirección a la ventana.

–Dígame, signore Vanetti ¿Cuál es el problema con…?

–Es raro que nuestros encuentros sean usualmente de esta forma no le parece ¿Signora Primavera? –comento una voz ronca masculina muy familiar

La silla se volteo y solo pudo ver una silueta tan familiar, era Tsunayoshi…la puerta tras ella estaba asegurada, él se levantó de su asiento y acercándose a ella mientras estaba tensa le entrego un estuche de oro rodeado de diamantes y zafiros. Dentro estaba un anillo…el mismo que le habia regalado en su boda hacía ya quince años. Aún conservaba el hermoso esplendor de sus antecesores y aún mantenía la belleza y fuerza de la familia Vongola.

Haru alzo la cabeza con brusquedad y vio los ojos de Tsuna clavados en ella como rocas. La habia reconocido no cabía duda, y lo sabía antes o después…. ¿Acaso no se lo habían advertido?

Tuvo una sensación fantasmal de que las piezas comenzaban a encajar. Parecía increíble y a la vez inevitable. Ya se explicaba la extraña entrevista del Signore Vanetti aun cuando habían concertado con anterioridad tal evento. Tsunayoshi Vongola habia esperado muchos años para tenerla en sus manos.

–Mirame–dijo el en voz baja.

Alzando la mirada, Haru encontró su boca cerca de la suya ¿Cuántas veces habia besado esos labios? ¡Que duros y despiadados eran en ese instante!

–Dio te benedica, Tsuna–susurro–Lo sabias desde el primer momento, ¿No es asi?

–Desde hace poco, singorina.

–No creo que deba llamarme asi, Signore Tsunayoshi.

–Es la forma respetuosa en que un hombre se dirige a una desconocida.

–¿Una desconocida?

–Siempre lo fuiste. Hubo un tiempo en que pensé que te conocía hasta el fondo de tu alma…pero estaba equivocado.

–Si, eso también pensé de ti.

Ella no necesitaba que se lo recordara, aun sentía el dolor de haber sabido la verdad asi tan cruelmente y aun mas con su padre. No podía permitirse terminar igual que el y aun mas con un par de hijos amorosos de por medio.

–Lo has recordado todo, ¿verdad?

–Si–espeto ella–. Ahora se que vivía en un mundo de fantasia…debía despertar y agradezco que lo hayas hecho posible.

Agarro su muñeca y la mantuvo cerca de el.

–Entonces, simplemente huiste como de costumbre y olvidarlo ¿No?

–Tal vez–espeto soltándose con fuerza mientras el apretaba aun mas su muñeca–Pero por lo menos me di cuenta de que habia sido una ingenua al pensar que habias cambiado, como la primera vez…¿Por qué aparentaste no conocerme?

–Porque preferia escoger yo el momento. Habia esperado con ansiedad y podía espera un poco mas. Déjame mirarte–ella intento retroceder, pero Tsuna la asio por los hombros y la mantuvo inmóvil mientras la examinaba con intensidad–. Estas muy cambiada a como te recordaba, pero he tenido una imagen tuya tan falsa ¿No crees?

–Si eso crees…

–¿Quieres que te recuerde como fue que me abandonaste? Querias dinero, éxito y lujos. No debi apartar mis ojos de ti ni un solo momento, pero como un tonto, confie en ti. Y entonces habias desaparecido. Con un hijo, me habias traicionado…no tengo que preguntar por ese hijo del que hablas, ¿verdad?

La solto mientras le sacaba la mascara de su rostro, viéndolo era hermosa aun y sus hijos vivos en un chocolate brillante lleno de ira, misericordia…¿Cómo podía ser tan descarada?¿como podía callar ante las evidencias?

–¿Terminaste? –comento ella tomando la mascara que el tenia en sus manos–. Veo que ya no tienes corazón, ¿verdad?

El se volvió a la ventana y molesto observo la ventana donde el reflejo de aquella mujer que aun tenia fuego en su corazón podía arder ¿Ya tendría un amante?¿Quien seria?

–Llamalo el símbolo de tu éxito. Solo yo se el precio que has pagado por ese triunfo…la muerte de mi hijo.¡¿Creiste que no lo sabría por el medico de la isla?!¡estabas embarazada¡…Dime, sinogrina: ¿Valio la pena?

Ella hubiera deseado gritar que todo ese dolor no habia valido la pena, pero al perderlo ya no importaba. Si hubiera encontrado las palabras, le habría dicho los largos años de agonía y soledad por su amor perdido, sabiendo que otro no seria para ella lo que el habia sido. Pero al mirar los ojos de aquel cruel desconocido, supo que no podía decir nada de aquello. No lo entendería.

–Si–espeto ella con firmeza y una tranquilidad que no poseia–Mi vida cambio considerablemente y haberme separado de ti, pero ahora no te temo…y sabes, lo único que siento es dolor y misericordia.

–¿Misericordia? –contesto con Sorna–No la necesito y menos de ti, tal vez tus amantes las necesiten.

–Tu no sabes nada de mi, Tsuna. Ahora somos dos desconocidos y cuanto antes me vaya, mejor. Deberíamos intentar olvidar los dos que no hemos vuelto a ver.

–¿Qué te hace pensar que vas a irte?

–¿Crees que me quedaría ahora?Mi trato es con el dueño de este establecimiento, el signore vanetti y si no te importa…

–Yo soy el dueño de la Dolce Notte, cara.

–Entonces dare por terminado este contrato, ahora si me disculpas–comento con tranquilidad y tomando la mascara en la mano de Tsuna quien la arrastro hacia el–¿Qué rayos estas planeando?

–Nada, cara–comento mientras acariciaba sus labios y la besaba con fuerza y separándose de ella la vio inmutada–¿No te recuerda nada?

Ella lo empujo y tomo su mascara, su corazón latia con fuerza pero no podía ceder ante tales acusaciones y menos si debía defender la integridad de su hijo de este monstruo.

En un tiempo atrás la habia besado cuando eran jóvenes como su primer amor y dándole al final como su esposa un hermoso y casto beso. En ese momento la besaba como alguien que habia besado demasiado y por formas equivocadas.

Pero ella también habia cambiado, y se habría convertido en dueña de su propia vida. El orgullo y el respeto por si misma la asaltaron al quedarse inmóvil en sus brazos.

–Eso fue el pasado, Tsunayoshi–comento volviéndose a la puerta–Y, le dices al signore Vanetti que nuestro trato esta cancelado. Que la próxima vez considere sus actos y ahora Ciao, signore Vongola.

Salio y cerro tras ella la puerta.

La volveria a ver de eso estaba seguro y se encargaría de averiguar donde estaría pronto. Aun le debía una deuda muy grande...su hijo.


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Haru respiro hondamente y saco un móvil de su gabardina de vison crema, devolviendo la ultima llamada mientras ingresaba a la limusina que la esperaba en la entrada de la Dolce Notte(2); habia sido una trampa.

–Rosabella–comento después de escuchar el sonido del otro lado de la bocina–Escuchame, al parecer alguien ha filtrado información y debemos cancelar el evento. Refuercen las medidas de seguridad, por cierto llama a Verano y enviale este mensaje: El otoño se esta acercando pronto, la fiesta de la primavera esta retrasada será privada y ahora debes pedir a la lluvia que limpie todo rastro porque iran tras ella las nubes.

Colgó rápidamente, sabia que ahora debía resguardar a su hijo. Y aunque el mundo supiera que tenia uno, no importaba ahora porque no sabían quien era fuera de la mascara a excepción de Tsunayoshi.

Se recostó en la limusina, y levantando la bocina que la comunicaba con el conductor tomo aliento para decir unas ultimas palabras, antes de caer rendida.

–Vamos al puerto privado, nos dirigimos a Sicilia–comento mientras se recostaba–No me llame hasta que lleguemos, si ve algo anormal ya sabe el procedimiento…

Colgó y cerró los ojos, necesitaba descansar y por suerte llegaría pronto a la casa de un amigo, buscando su protección personal como hace unos años cuando se obligó a no rendirse porque de ella dependía el futuro de su hijo, no podía darse el lujo de que le volvieran a hacer daño como hace diez años, habían sido secuestrados y todo por culpa de Tsunayoshi...


(1) Buenas tardes, aunque hay otras formas es una de las mas usadas

(2) La Dolce Notte o dulce nota es segun lo que vi por ahi en una historia un famoso salon donde cantan los mas grandes cantantes, aun asi solo es una opcion de aquella historia que lei no es muy seguro...