By Hermione

¡DIOS! Como había podido separarme de Draco, un poco más y me lo hubiera follado a mi gusto, pero ese no era el plan, debía apegarme al plan antes de cometer otra estupidez. La puta de mi Tía sí que hizo un buen trabajo con mis primitos... ¡Dios! Como quería volver y terminar con lo que había empezado, pero no debía. Seguramente Draco estaría jalándose pensando en mí… el cuerpo me tembló de puro morbo, de solo pensar en su mano bajando y subiendo sobre su erección…

En el trayecto hacía mi habitación me encontré con Theo, quien al parecer era mucho menos descarado que Draco, ya que se había girado apenas me vio solo con el sujetador… ¡Que tierno!... Pero él no podía mentirme, yo le encantaba, lo noté cuando me baje del auto y los dos me observaron de arriba abajo. Además, pude con uno, también podría con el otro, no importa lo difícil que sea, él también caería. No en este momento, porque yo estaba muy caliente y podría fallármelo sin compasión, pero si después.

Me encerré en mi nueva habitación y me recosté en la cama. Necesitaba apagar este calor y fuego interno que me carcomía. Bajé mi mano hasta apartarme las braguitas y consentirme esa zona que Draco había tocado con insistencia. Cerré los ojos pensando en su miembro creciendo bajo mi entrepierna, en su manera tan guarra de besarme, cuando me agarró los pechos y me los estrujó con deseo. Me estremecí al introducir mis dedos en mi cavidad, sacándolos y metiéndolos a una velocidad rápida

-¡Huuum! ¡Draco! ¡mmm! – Gemí, moví mi cadera contra mis dedos, abriéndolos y cerrándolos dentro, provocándome corrientazos de placer… Imaginé su cuerpo sobre el mío, penetrándome y haciéndome gritar su nombre y por ese momento desee no haber parado, deseé tenerlo ahí observando cómo me tocaba para él. El aire me hizo falta y después de masturbarme un buen rato, sentí como llegaba al orgasmo. Gemí con fuerza y sentí las estrellas volar a mi alrededor, las energías me faltaron y quedé tirada en la cama, sin ganas de levantarme por un buen rato. Cerré los ojos y rápidamente caí en los brazos de Morfeo.

By Theo

-Ya es hora de la cena y Herms no ha aparecido por ningún lado ¿Sabes dónde está Draco? – Pregunté observando a mi Platinado primo, que pasó de estar en las nubes, a tener cara de disgusto cuando mencioné a Hermione.

-¡Yo que sé! Y ¡no me importa! – Gruñó.

-¿Acaba de llegar hoy y ya pelearon? – Cuestioné, frunciendo el ceño.

-Pues sí, por mí como si se muere de hambre, me da igual. – Cambió el canal de televisor, apretando los botones del mando exageradamente. – Ya no hay ni mierda que ver en estos putos televisores – Gruñó y sonreí divertido viendo la pelea que Draco iniciaba con el pobre mando.

-¡Podrías poner una película porno, eso nos divertiría a todos! – Observé a Herms, quien bajaba las escaleras lentamente. En cambio Draco no la había ni mirado, es más se recostó en el sofá montando los pies a lo largo, para que ella no se sentara a su lado. Negué con la cabeza entrecerrando los ojos. Desde que tenía memoría esos dos siempre habían sido así.

-Ya iba a buscarte para ir a cenar – hablé y ella me sonrió. Me gustaban mucho sus sonrisas, desde que había llegado no había dejado de sonreír así. Me daba cierta paz verla de nuevo con nosotros.

-¡Oh! ¿Enserio? – Asentí – No hubiera bajado – Se lamento. No entendí muy bien lo que quiso decir, pero no me pareció importante. Pude ver como Draco se tensaba y apretaba la mandíbula. – ¿Y bien, que vamos a comer? – pregunté rompiendo el momentaneo silencio que se formó en la habitación.

-¿No lo sé, tú qué quieres? – Respondio ella caminando hasta situarse frente a Draco, quien movía la cabeza tratando de evadirla y mirar el televisor

-Yo quiero pizza – Dijo él – ¿Quieres quitarte? No eres un fantasma – le gruñó

-¡Primero las damas! – Le reprendí

-¡No me importa! – Rodó los ojos y alzó los hombros como un niño malcriado – ¡Yo quiero pizza!

-¿En donde quedo tu caballerosidad, Draco? Pareces un bebe llorón – Dije

-En las bragas de una mujer – Respondió mirando enojado a Hermione, quien sonrió de nuevo.

-¡TOM! No digas eso frente a Herms – La observé y seguía sonriendo divertida, se sentó justó sobre la pelvis de Draco, haciendo que este se estremeciera y abriera mucho los ojos.

-No importa a mí también me gusta la pizza – Dijo sonriente - y las bragas– termino de decir mientras El ojigris se revolvía debajo de ella. Me sorprendí con esa confesión y la observé buscando una aclaración, pero ella me ignoró concentrada en Draco

-¡Quieres Quítarte Hermione! – Gruñó mi primo bastante enojado.

-¡Oh! ¡No, y lo siento primito, pero los sillones no son para acostarse! – La observe acomodarse sobre draco a cuatro patas como si fuera lo más normal del mundo, mi cabeza solo podía pensar en que por más que siguieran peleando, la escena era graciosa y enternecedora.

-¡Hermione te lo advierto! – Grito el rubio señalandola. Ella alzó una ceja y sorprendentemente lamio el dedo con el que Draco la apuntaba. Ambos quedamos quietos observándola hacer ese movimiento tan pornográfico y sensual. Todo lo gracioso y tierno que estaba pensando empezó a cambiar a pensamientos bastante oscuros. Tragué saliva lentamente desechando todos esos pensamientos impuros que se habían apoderado de mí. Sacudí la cabeza despertándome.

-B… Bueno yo me largo de aquí por las pizzas, no se maten mientras regreso – Ambos me observaron, despertando también de su pequeño letargo

-¿P… Por qué no llamas por ellas? – Habló Draco con dificultad, claramente afectado por el hecho de tener a nuestra inquietante prima a cuatro patas sobre él.

-Comportate Malfoy – Le reprendí, él me observó y rodó los ojos entendiendo mi punto – Voy por ellas porque necesito algo más y eso no me lo pueden traer por encargo – Aclaré

-¿Necesitas condones? Yo tengo un bolso lleno de ellos – Habló Hermione. Tanto Draco, como yo abrimos los ojos.

-¿QUÉ? ¿¡Tienes un bolso lleno de condones!? – Gritamos al mismo tiempo.

-¡Porque se sorprenden! Soy sexualmente muy activa… ¿Verdad Draco? – Ambos sonrieron

-¿QUE? ¿Por qué le preguntas a Draco? – Estaba totalmente perdido, pero algo estaba seguro esos dos se traían algo. Por un momento pude ver las sonrisas cómplices y lo noté – ¡USTEDES DOS SE ACOSTARON! – grité escandalizado

-¿Qué? – Respondieron los dos sonriendo. Draco se sentó y quedó frente a Hermione

-¡No! – Respondió Hermione – Por ahora – Los nervios me absorbieron y vi como Draco se le quedaba mirando con la boca abierta… No era posible que mi Prima estuviera pensando en tirarse a Draco… Nos picó un ojo y se bajó de el acomodándose bien sobre el asiento – ¿Y bien, vas por las pizzas?

Decidí pasar por alto lo que aquella chica que parecia una leona con esos risos alborotados dijo, si esos dos tenían algo, prefería no enterarme y empaparme lo menos que posible de ese asunto, no era mi problema.

-Bien – Susurré

-¡Voy contigo! – Gritó Herms cuando iba saliendo por la puerta.

-¡Okay! ¿Pero no te pondrás un abrigó? – La esperé en la entrada

-No, en unos segundos estaré caliente – Me observó de abajo a arriba y se mordió el labio. Me fue casi imposible ignorar ese movimiento de sus labios mientras sus ojos observaban fijamente a los mios, me puse nervioso enseguida y eso me sorprendio, pues nunca había sido un chico que se pusiera nervioso con una chica y muchisimo menos por una familiar.

-Emm b… bien – Caminé con ella hasta el aparcamiento de los autos y me subí en el Audi R8. Herms se subió a mi lado.

-Ufff ¡Que carro! – Lo observó completo y sonreí orgulloso, era mi posesión más preciada pues fue lo primero que compre cuando gane mis primeros dolares – ¿Mi madre te lo dio como regalo?

-No – Le sonreí orgulloso, encendí el auto y arranqué, salimos de la casa – Lo compré con el dinero que ganamos con la banda –

-¡A verdad!... tienes una banda, Slither ¿no?. – Calló unos segundos - Pensé que se llamaría Demon – La miré de reojo y vi como miraba hacia la ventana

-No, a la final decidimos ponerle Slither –

-Vaya, me he perdido muchas cosas – susurró solo para ella, pero pude escucharla y eso me hizo sentir demasiado incomodo conmigo mismo. – ¿Por eso nunca pudieron ir a visitarme? – Ahora un vacio se apoderaba de mi pecho. Decidí no responder – ¡Jum! – sonrió con amargura – Eso creí

-Nosotros siempre quisimos ir a visitarte – Respondí,

-Pero no lo hicieron. – Sentí su mirada sobre mí, pero no me atreví a mirarla - No te preocupes, puedo perdonar fácilmente – Y volvió a sonreír como cuando llegó a la casa, una sonrisa aturdidoramente sensual. El resto del camino estuvimos en silencio. Llegamos a la papelería más cercana a la casa, entré en ella. La joven que me atendió por poco y le da un paro cardiaco cuando me vio, se puso tan pálida que creí se desmayaría, pero a la final pudo controlar su nerviosismo y después de atenderme, me pidió un autógrafo y una foto, se los di con gusto. Recibí aquella carta que Snape nuestro manager me había enviado por Fax, para acordar las fechas de trabajo para la banda.

-¿Porque te demoraste tanto? – pregunto mi prima cuando llegué al auto

-Había una fan – Ella asintió – Ahora vamos por las pizzas – Encendí el auto y fuimos a una pizzería que quedaba a pocas cuadras de la papelería.

Esta vez fue Hermione la que se bajó del auto a pedirla, pues había muchas personas allí y si me reconocían prácticamente se me echarían encima. La observé alejarse del auto, con pasos decisivos, parecía una modelo de pasarela con un estilo muy peculiar. Mi prima realmente era muy guapa, solo bastaba con mirar a las personas a su alrededor que la observaban descaradamente, para darse cuenta de ello. A los pocos minutos regresó con una caja de pizza en sus brazos y dos botellas de jugo. Me quise bajar para ayudarla pero me hizo señas de que me quedara en el auto.

-¿Que paso? – Pregunté nervioso mientras herms acomodaba la comida en la parte trasera del auto

-Hay muchos fans tuyos allí. Están escuchando El Arma Evanecedor. No, así no es. El arma Evanecedora, no tampoco. – Se quedó dubitativa y yo me reí - ¿Cómo se llama?

-¿EL armario evanescente? – Fruncí el seño

-¡Si, eso! – Sonrió y se sentó a mi lado

-¡Jajaja! ¡Es una pena no poder estar ahí!... –Dije riendo - Sabes poco sobre nuestras canciones

-De hecho no sé nada. Pero tienes una linda voz – Sonreí por su sinceridad

-Gracias – Ahora había que volver a casa y era un poco largo el camino. – ¿Qué tipo de música escuchas?

-Tipo Arch Enemy, immortal, SOAD, Metallica, AC/DC. De ese tipo –

-A Ron le gusta Immortal – Vi su mirada y pude notar la confución en ella – es el baterista de la banda – respondí.

-Ammm – ambos quedamos en silencio – ¿Theo puedo hacerte una pregunta? – La miré y le sonreí

-Claro

-Pero primero ¿puedes parar allí? – Señaló un espacio que había al lado de un parque vacio, iluminado por la luz de la luna. Le hice caso y apagué el auto.

-¡Ahora sí dime! – Le sonreí y ella me observó seriamente. Suspiró

-¿Te gusto? – Fruncí el seño, sin entender el significado de su pregunta

-¿Qué?

-¿No llamo tu atención? – Se mordió el labio nerviosa y yo abrí los ojos como platos. Me quedé observándola tratando de entender a que venía su pregunta. No pude articular palabra alguna, me quedé paralizado al entender lo que me había dicho – Porque, tú llamas mucho mi atención Theo – Susurró acercándose a mí, su rostro quedó a centímetros del mío, mi respiración se tornó agitada y no pude evitar observar sus labios rosados, adornados por ese tono rojo que los hacía mucho más provocadores. Sentí sus labios rosarse suavemente con los míos, pero no me aparté. Hasta que nuestras bocas estuvieron compartiendo la misma saliva, jugando uno con el otro, respirando agitados por lo insistente que se había convertido nuestro beso. Hermione se subió sobre mí y ladeo la cabeza, metiendo su lengua en mi boca, lamiendo cada espacio de esta, jugueteó con mi piercing de la lengua y se separó de mí. Me observó a los ojos – ¡Me encantas Theo! –

-Herms esto… esto no debió pasar – Le dije cuando la niebla en mi cabeza desaparecio, dandole claridad a mis ideas – Tú y yo somos familia, no podemos –

-No me importa Theo – Me besó de nuevo, esta vez puse mis manos en su cadera y la pegué a mí, haciendo que nuestra pelvis chocara. Esa manera de besarme estaba logrando que perdiera el control. Ya lo había perdido, no podía negarme a Hermione, era demasiado para mí. – Debemos ir a casa – Susurró y yo asentí. Se bajó de mí y se recostó contra la ventana, cerrando los ojos. Mientras yo encendía el auto y arrancaba. No me podía creer lo que había hecho, había besado a mi prima, sangre de mi sangre y me había fascinado, incluso estuvo a punto de excitarme. La observé y su rostro reflejaba paz, serenidad, como si no hubiera pasado nada.

Cuando llegamos a casa, moví a Herms que parecía haberse quedado dormida, cuando abrió los ojos me sonrió, me agarró de la cara y me dio un pequeño beso que me cogió de sorpresa. Le sonreí y nos bajamos del auto con la comida.

-¡Por fin! – Gritó Draco cuando entramos a la sala de estar – estuve a punto de quedarme dormido ¿por qué coño se demoraron tanto?

-Porque tuve que ir por el papel de Snape – Hablé. Hermione se sentó al lado de Draco y se le recostó en el hombro, cosa que me puso nervioso.

-Todavía sigo enojado contigo – Gruño Draco

-Lo siento – Hermione le besó la mejilla

-Eso no me basta, tendrás que recompensármelo – Ambos se observaron y sonrieron

-¿Que pasó entre ustedes dos? – Pregunté algo receloso. Hermione me sonrió y me picó un ojo

-Me hizo una broma pesada cuando fui a buscarla a las habitaciones – Respondió Draco como si nada – Pero bueno, comamos que tengo hambre. – Abrió la caja de pizza y todos agarramos un pedazo. No le pregunté más sobre el asunto, había algo más que me preocupaba y era el hecho de que hermione me había besado y se me habia declarado sin reparo alguno. Eso era algo muy preocupante pues era más que obvio que la castaña no había cambiado nada. Estas vacaciones iban a ser más interesantes de lo que me había imaginado, y todo gracias a Hermione Malfoy Granger.