Chapter-2 ~El despertar de la Miko~
Sentía voces, y como alguien la cargaba en brazos, pero no conseguía ubicarse. Recordaba que huyó de Inuyasha a todo correr, pero debió quedarse inconsciente en algún momento de su desenfrenada carrera a ningún sitio.
Tardó mucho más en despertar, por que a partir de esos pensamientos volvió a sumirse en la oscuridad.
Sesshomaru permanecía al lado de la muchacha, impasible. Pero en su interior estaba preocupado. Qué le habría pasado?
Él no se preocupaba por los humanos, pero esa chica, y Rin eran la excepción. Albergaba ciertos sentimientos hacía la chica, aunque no sabía que tipo de sentimientos eran. Mejor dicho, no quería descubrirlo.
La chica empezó a despertar, y lo primero que vio fue unos ojos ámbar parecidos a los de Inuyasha, sólo que estos le parecían mucho más bonitos. El poderoso poder que provenía de él y el color de su cabello, juntado con el de sus ojos le dejaron claro quien era, aunque aún no viera del todo bien por la luz. Era Sesshomaru.
-Mmm…-se incorporó medio dormida aún -
Sesshomaru?
-Mujer, deberías ir con más cuidado.
-Siento haberte molestado.
Sesshomaru quería replicar que no le molestaba, pero el orgullo del Youkai era muy fuerte.
-No pasa nada, estoy acostumbrado. Los humanos sois molestos.
Rin se acercó en cuanto vio despierta a la Miko.
-Señorita! Ya está bien?
-Si, ya estoy… bien.- su rostro se ensombreció al recordar. Qué le habría pasado esa noche a Inuyasha? El no era así.
-Quién la atacó? Fue un demonio malo? Un lobo?
-No. Fue… un medio demonio que yo creía que era bueno.
Sesshomaru fue el único que, al parecer, se dio cuenta de lo que significaban esas palabras, por que tensó la mandíbula y sus ojos reflejaban odio.
-Un medio demonio? Entonces seguro que era flojo! Debería haber llamado al señor Sesshomaru.
-No suelo llamar a Sesshomaru cuando estoy en peligro, Rin. Aunque ya me ha salvado un par de veces. gracias.
-Sabe, señor Sesshomaru? Así juntos hacen muy bonita pareja.
Las mejillas de Kagome se sonrojaron con furia, mientras que las de Sesshomaru adquirieron un leve color rosado casi imperceptible.
-No digas tonterías, Rin.
-El amo bonito tiene razón, Rin. Recuerda que Lady Kagome es la mujer del joven Inuyasha.
-Que yo soy qué? Eso es mentira, no me confundas con el cadáver.
-Pero es verdad, no estaba usted enamorada de él?
Sesshomaru prestó un 'poco' más de atención a lo que decía la chica.
-Eso fue hace ya tiempo. Ahora… ya no sé siquiera si puedo decir que somos amigos.
-Fue él el que intentó violarte?- Las palabras de Sesshomaru fueron directas y sin tacto alguno.
-Si.-Susurró.
-Maldito bastardo, no puedo creer que te haya hecho tal cosa.
-Yo tampoco pude aceptarlo al principio.
Sesshomaru se levantó de su lado y se giró, con el rostro serio de siempre, dándole la espalda a la chica.
-Aún no estás curada del todo. Descansa.
Entre los periodos de consciencia e inconsciencia de Kagome se hizo de noche.
Cuando se despertó, seguía algo cansada, pero se levantó y se sentó al lado del río.
Vio que su uniforme escolar estaba entero y en buenas condiciones. Se giró extrañada y vio su mochila amarilla. Sesshomaru había ido a por sus cosas?Sonrió. El Youkai no era tan desagradable como lo pintaba Inuyasha. Es cierto que era difícil de tratar, pero no parecía tan malo.
Sé reprochó el pensar en eso. Ahora en lo que tenía que pensar era en qué hacer!
No quería abandonar ese lugar para siempre. Se sentía como en casa… no quería volver al futuro, pero no quería ir con Inuyasha. Lo cierto es que ahora le tenía un poco de miedo. Además, seguro que Inuyasha no tardaría en irle corriendo a Kikyo para que ocupara su lugar. Para él, ella no era más que un detector de fragmentos, y…
-Qué piensas?
Una voz fría, pero atrayente la sacó de sus pensamientos. Sesshomaru estaba sentado a su lado mirando la luna.
-Pues… en qué hacer ahora.
Él no contestó, pero su silencio, el hecho de que seguía ahí, y que dejara de ver la luna para mirarla a ella a los ojos le pareció su manera de decir 'continua'.
-No quiero volver a mi época, pero tampoco quiero volver con Inuyasha. Me da miedo. Y quedarme aquí sola sería un suicidio, a distancias cortas no sé luchar y exteriorizar a través de mi cuerpo la energía es difícil y cansado.
-Por eso te desmayaste ayer.- Afirmó.
-Eso creo.
-Quédate con nosotros.-pareció más una orden que una sugerencia, pero era Sesshomaru, no podía esperar que fuera el ser mas amable y hablador.
-Antes has dicho que los humanos éramos molestos. No quiero molestarte.
-Si, lo he dicho. Pero también he dicho que estaba acostumbrado.
-En ese caso… gracias! ^^- Se abalanzó sobre él y le abrazó. El se quedó quieto, pero no la apartó. Entonces ella se separó con las mejillas rojas.
-Lo… lo siento.
-Tranquila. Ya dije que erais molestos.
-Eres un borde, sabías?
-Y tu eres una mocosa chillona.
-No soy una mocosa!El hizo una sonrisa pequeñita que la dejó sorprendida.
Sesshomaru… había sonreído?
