Disculpad la tardanza en actualizar, es lo que tienen estas fiestas, que no dejan parar a una.
Gracias a Raixander, Victoria Nike, Lesty y Kyojin por vuestros comentarios :D os lo agradezco de corazón.
¡Feliz Año Nuevo!
Silence
Personaje: Lune de Balrog.
Canción: Beethoven's silence, de Ernesto Cortázar.
Silencio roto por aquel sonido. Un sonido de arrastre por el suelo, aterciopelado, de la túnica negra que su portador vestía para realizar sus funciones.
No se escuchaban sus pasos, a pesar de caminar sobre mármol oscuro. Crepitar de las antorchas, quemando el aire viciado de aquel lugar. Fuegos fatuos que se ondulaban al paso de aquel hombre.
Su puesto de trabajo, una gran mesa dorada, resplandeciendo en aquellos parajes lúgubres.
Acomodó su cuerpo en aquella silla de igual tonalidad, sin arrastrarla.
Sus manos frías recogieron la pluma negra, sumergiéndola en aquel tintero de mármol negro. Los dedos la sujetaron firmemente y con la mano izquierda, abrió las desgastadas tapas de aquel libro maldito.
Los párpados ocultaban la mirada lila del espectro, concentrándose en iniciar la tarea.
De rictus serio, con el ceño fruncido, contempló a la primera alma que se aventuraba en el Tribunal de los Muertos.
La conversación, escueta.
Las razones, inverosímiles.
La mano de Lune redactaba rápidamente, sin hacer ruido. Ni siquiera el roce de la punta de la pluma contra el delicado papel de aquel libro que cada día rellenaba sus hojas, para que siempre hubiera espacio para más nombres.
Escuchaba sin dejar de escribir, anotando cada detalle, cada respuesta a sus preguntas.
El tiempo volaba entre los muros de aquel lugar del Inframundo, helando para siempre el destino de todos y cada uno de los fallecidos.
Apretó con fuerza la pluma para escribir todas y cada una de las mentiras que el desdichado trataba de colar, autoconvenciéndose de la veracidad de sus palabras, inundando la estancia de ruido.
Hasta que Lune alzaba la cabeza, con un leve movimiento que no obstante sus cabellos grises y sedosos acompañaban en el gesto.
Entonces los ojos de color lila se concentraron en aquel ser frente a él. Y éste calló de inmediato.
Sin desviar la mirada de aquella alma, el espectro dejó de escribir.
La pluma fue depositada delicadamente en su lugar.
Y en ese frío silencio, el único ruido que se escuchó fue el restallido de un látigo cortando el aire.
Cortando más que el aire.
El sonido de unas gotas cayendo sobre el frío mármol.
Silencio.
