Disclaimer: Beetlejuice lamentablemente no me pertenece, pero lo adoro desde pequeña ^^
CAPÍTULO 2
Winter River amanecía con un sol radiante esa mañana de octubre, próxima a Halloween. Lydia se levantó muy animada no solo porque faltase un día, sino porque tenía ganas de ver a Beetlejuice. La forma en la que le mandó por la noche al No-Mundo daría lugar a que la cara del hombre no tuviera precio.
Lydia se vistió rápidamente con unos vaqueros oscuros, sus botas negras y una camiseta de tirantes negra. Se dejó el pelo suelto y aclarando su voz se acercó al espejo.
- Beetlejuice, Beetlejuice, ¡Beetlejuice!
El hombre al otro lado del espejo apareció con su característico traje a rayas y la miró con cara de pocos amigos.
- Lyds, lo que me hiciste anoche no tuvo nombre… no sé si quiero verte.- Aunque con esa ropa… pensó.
- ¡Claro que sí! ¡Ven aquí!- estiró el brazo y agarró a Beetlejuice para sacarle del espejo. Pero este fue más hábil y le agarró su mano y la metió a ella con él.
- ¡Beetlej…!
- Shhh, nena, me gusta cómo suena mi nombre en tus labios pero será mejor que no lo digas.- dijo pícaramente tapándole la boca.- como iba diciendo antes de que tu amiguito emo-rroide nos interrumpiera, quería celebrar una fiesta aquí en mi casa por nuestro reencuentro.
La muchacha se quitó la mano de su amigo y dejó de mirarle para ver la casa. Se encontraban en medio del comedor, había una chimenea, un sofá, una mesa con 4 sillas solitarias tapizadas en terciopelo rojo y muchas, muchas telarañas.
- Me gusta este sitio Bj, pero hoy no puedo, tengo que ir al cine con Robert…- le miró apenada, la verdad que no tenía ganas de ir con él a ver una película, le gustaba más la idea de su mejor amigo.
- Está bien… pero cámbiate de ropa si vas a salir con él.
- Uhm? ¿Qué le pasa a mi ropa?- preguntó mirándose de arriba abajo.
- ¿De verdad quieres oírlo, nena?
- ¡Eres un descarado!- dijo acercándose a él para encararlo.
- ¡Y tú estás muy rica!- dijo relamiéndose frente a su cara.
- ¡Me voy a casa!
- ¡Pues te llevo!
- ¡Pues muy bien!
Jacques pasaba por delante de la ventana de la casa de Beetlejuice y toco el timbre de la puerta haciendo que se separasen.
- Oh la la, ¿que son esos gritos?- dijo entrando.- ¡Lydiaaaa! ¡Has vuelto! ¡Cuánto tiempo mon cheri!
- ¡Jacques! ¡Qué bien te veo!- se acercó a él dándole un abrazo a su… columna. Jacques dejó de sonreír y la miró con preocupación.
- Ay queguida, menos mal que pog fin has vuelto pog aquí, Beetlejuice estaba hecho una miegda…
- Sí, sí, ale, vuélvete a tu casa que Lydia se tiene que ir ya para preparar su "cita".- dijo empujando molesto al esqueleto, quien les miró extrañado.
- ¿Cita?- miró a Beetlejuice y luego a ella.- pego si yo pensaba que vosotgos…- pero no pudo continuar porque el fantasma le cerró la puerta en la cara.
- ¡No es una cita Beetlejuice! Pero tienes razón, será mejor que me vaya, aquí el tiempo pasa más deprisa.
- Está bien Lyds… te acompañaré.- "pero no solo a la puerta" pensó, "también al cine".
- ¿Por qué sonríes?- preguntó la joven trayendo de vuelta a la realidad al fantasma.
- ¿Eh? Ah… no, nada, pensaba en algo gracioso. Vamos.
Beetlejuice la llevó hasta la puerta del armario de Lydia que daba a ambos mundos, cuando lydia abrió la puerta y entró, ésta tardó un poco más en cerrarse y Beetlejuice ya no estaba ahí.
Ya en su habitación, la muchacha miró a su reloj y horrorizada se dio cuenta de que faltaban menos de 15 minutos para que la película empezara. Robert seguramente ya se encontraría allí.
Rápidamente se quitó la camiseta sintiendo un repentino escalofrío, pero no había tiempo para eso, por lo que corrió a ponerse una camiseta de color rojo sangre de media manga, se pintó los labios del mismo color y se marchó a toda prisa.
Lydia dejó la bicicleta enganchada y asegurada con un candado, llegaba 5 minutos tarde según su reloj. Robert estaba con las entradas en la mano de espaldas a ella.
- Robert, perdón por…- este se giró interrumpiéndola, intentando poner cara de que no pasaba nada.
- Vaya, dichosos los ojos, pensaba que no vendrías.- dijo con retintín.
- Perdona, estaba con Beetleman y no me di cuenta de la hora que era.
- Vamos, ¿que con él el tiempo pasa volando para ti?- preguntó sin poder disimular que estaba enfadándose. Beetlejuice que estaba viendo y escuchando todo no pudo evitar sonreír cuando Lydia asintió sonrojada.
- Bueno, vayamos dentro.
Lydia entró seguida de cerca por Beetlejuice en apariencia invisible, detrás Robert llevaba los puños apretados, dándole las entradas arrugadas al de la taquilla.
Cuando Beetlejuice vio que irían a ver una película romántica le dieron ganas de vomitar. "A Lydia no le gustan estas películas, idiota". Pensó mirando al acompañante de la muchacha. El fantasma se sentó justo detrás de ellos conjurando un cucurucho de palomitas, afortunadamente en el cine no había mucha gente, estarían todos preparando las cosas de Halloween.
La película trataba de dos amigos que jugaban de pequeños, pero que por circunstancias de la vida, el niño tiene que mudarse con sus padres a otra ciudad y la niña pasa las tardes asomándose desde la ventana de su habitación al jardincito donde pasaban aquellos maravillosos ratos juntos. Pero otra vez el destino vuelve a actuar y cuando pasan los años coinciden en una cena que organizan las empresas en las que ambos trabajan y surge la chispa.
- Ay…- suspiró la pelinegra sintiéndose identificada con su situación con Beetlejuice.
- ¿Qué pasa?- preguntó su acompañante distrayéndola de la pantalla repentinamente.
- Nada, es solo que me recordó algo.
- ¿A algo o a alguien?- insistió el chico.
- A mi reencuentro con Bee…- comenzó a decir sin dejar de mirar la pantalla.
- ¿Siempre Beetleman, eh?- escupió de golpe. -¿Dónde demonios estaba Beetleman todos estos años, Lydia? Yo sí he estado a tu lado.
- Robert, ¿qué estás diciendo? Beetleman ha sido siempre mi mejor amigo. Si no ha estado ha sido porque no podía, ahora en cambio sí.
- ¡Pues no quiero que esté!- el fantasma contemplaba divertido con la boca llena de palomitas los celos que tenía el chico, pero le cambio la cara cuando vio a Lydia temblando de ira.
- ¡Pues yo sí quiero que esté!- le gritó Lydia poniéndose de pie y saliendo de la fila en la que estaba.- ¡Y no me des a elegir entre él o tú porque ganaría él! ¡Siempre ganaría él!
Beetlejuice tragó de golpe sorprendido sin apenas masticar lo que tenía en la boca, le plantó el cucurucho en la cabeza al estúpido ese sin fijarse en que éste se puso a mirar como loco a ver quién había hecho eso y salió tras la muchacha a toda prisa.
Lydia cogió la bicicleta, de lo agitada que estaba comenzó a pedalear demasiado rápido como para darse tiempo a reaccionar frente a un coche que venía de frente deslumbrándola con los faros.
Cerró los ojos fuertemente preparada para sentir el enorme impacto, pero lo único que sintió fue como si todo fuese a cámara lenta y unos brazos la agarraban y la echaban hacia el lado derecho de la carretera, haciéndoles rodar juntos hacia abajo.
Cuando por fin terminaron de rodar, el fantasma fue el primero en hablar.
- Joder Lyds, tienes que ir con más cuidado.- la muchacha, quien se encontraba encima agarrada a esa persona se separó un poco y abrió los ojos lentamente.
- ¿Bee-Beetlejuice?
- El mismo- contestó tumbado debajo de ella mirándola.- no vuelvas a hacer eso, ¿eh? Te voy a quitar la bicic…- Lydia se dejó caer sobre él agarrándole y llorando amargamente.
- Si no llegas a est-estar… yo…
- Pero estaba, nena, y siempre que quieras estaré.- dijo rodeándola con los brazos.- sobre todo si vas a estar así de cariñosa conmigo.
Lydia dejó escapar una risita por el comentario y comenzó a tranquilizarse. Cuando finalmente la joven volvió a la calma, ambos se levantaron y se agarraron de la mano para volver a casa, eso sí, en completo silencio, pues sin saberlo tenían la mente algo "ocupada" pensando cada uno en su acompañante.
Cuando llegaron al jardín del domicilio Beetlejuice chasqueó los dedos y la bicicleta apareció aparcada y sin un rasguño como si nada hubiera sucedido. Subieron a la habitación y se observaron.
- ¿Qué ha pasado con tu cit… amigo?- rectificó mirando sus grandes y oscuros ojos.
- Ya no es mi amigo.- contestó molesta recordando lo que había pasado en el cine.
- ¿Estás bien?- preguntó acercándose a ella tocándole por detrás de la cabeza en busca de algún golpe. -¿te duele algo?
- No, no, caí sobre algo blando- bromeó la muchacha sonrojada haciéndolo sonreír.
- Me alegro nena.- dijo acercándose al espejo, pero ella le tomo la mano volteándolo.
- ¿Dónde vas?
- A mi casa, ¿por qué? ¿Quieres que me quede?- preguntó con picardía.
- Jajaja, ¿no había una fiesta?- Beetlejuice frunció el ceño.
- Sí, pero como saldrías con eso la suspendí. No iba a hacerla sin ti.
- ¿Pero lo tenías todo preparado, no?
- Sí, solo era cuestión de llamar a los vecinos, aunque no sé si llamar a Ginger, se pone un poco psicópata con el baile….
- Pues si quieres mientras que me doy una ducha…- Beetlejuice se relamió con lujuria fantaseando con esa imagen.- ¡Beetlejuice!
- ¡Joder! ¡Lo siento, Lyds! Vale, voy llamándoles, te espero allí.- sin si quiera pensarlo sino que fue algo automático, él se acercó, le dio un rápido beso en la mejilla y desapareció chasqueando los dedos.
Lydia inconscientemente se llevó una mano a la mejilla preguntándose por qué su corazón latía tan rápido en ese momento, y entre pregunta y pregunta se acercó al armario y sacó un vestido que reservaba para una ocasión especial. Entró al baño con él y con una sonrisa pintada en su cara. Esa fiesta quizás resolvería esa pregunta.
