Disclaimer: Todos los personajes, como los lugares, no me pertenecen.


Cada pequeño rincón de una familia tiene un "secreto", unos lo comparten, otros cargan con la culpa sin siquiera ser culpables... Respuesta al reto de la Comunidad de las Lámparas: "El Valor de los Extras", del País de Agni.


Lazos Familiares.
Cap 2. Fuego Azul


Desde pequeño tuvo que ser el mejor. La educación que su padre le brindaba era perfecta, todo tenía que ser así... Perfecto.

Y él no se quejaba, porque sabía que era su deber como hijo único ser el mejor. Y mucho más cuando estaba destinado a ser el Próximo Señor del Fuego. Era un círculo vicioso, si lo pensaba. Una guerra estaba desarrollándose afuera, y él sería el próximo líder a cargo de todo.

Podía detener la guerra, podía hacer que todo terminara, pero no lo hizo. No, porque su padre comenzó todo aquello para demostrarle al mundo entero que la Nación del Fuego era lo único que importaba... la Nación más poderosa. Y que ningún otro puede hacer lo que los maestros fuego son capaces de provocar.

Desde pequeño le ensseñaron a no tener piedad, a ser el mejor... a controlar su gran poder.

Porque, Azulón, era demasiado poderoso.

Podía hacer el mejor Fuego Azul que su familia había visto en demasiados años... Tenía una destreza envidiable y era frío y calculador; justo como su padre siempre quiso.

Y cuando supo del Avatar, de lo que su padre le había hecho a su "amigo", y sobretodo, cuando supo que era posible que el nuevo Avatar estuviera allá fuera (porque siempre podía escaparse...) mandó buscarlo. Puso millones de cosas, de dinero... de todo como recompensa. Y millones de personas de todo el mundo lo buscó, mientras el Señor del Fuego Azulón estaba a la cabeza.

Tenía que destruír a su amenaza, justo como su padre lo intentó. Tenía que encontrar al nuevo Avatar... no podía desmoronar todo lo que su padre y él han hecho desde aquel cometa. Y, en lo profundo de su ser, Azulón creía que si atrapaba al Avatar podía conseguir más respeto y admiración por parte de todos...

Se sentía vacío. Sentía que el único propósito en su vida era atrapar al Avatar, y ordenar destruír hogares.

Por eso, cuando pudo casarse, y tratar de forjar una mejor y más completa familia, no le metió ideas a Iroh y a Ozai -Sus hijos- acerca del Avatar y tener que destruírlo... no desde pequeño, como hicieron con él. Pero sí los entrenó para ser despiadados y poderososs como él lo fue. Sólo no quería que sus hijos desperdiciaran su vida buscando algo que ya había desaparecido, y que mejor se concentraran en hacer la Nación más poderosa.

Eran geniales, sus hijos eran fascinantes. Los amaba a su modo, pero no se los demostraba mucho.

Iroh era muy sabio para su edad, tenía unas estrategias para atacar al enemigo que eran espectaculares... y Ozai era más cerrado, pero muy frío y calculador (aunque no tanto como Iroh). Justo como sus hijos tenían que ser.

No importaba quién fuera el próximo Señor del Fuego, ambos eran extraordinarios.

Aunque, en lo profundo de su ser, agradecía que fuera Iroh el mayor de ambos. Era tan... humano. Ozai, aunque le doliera admitirlo, era más vicioso... y eso era bueno también... pero no era sano...

Fuera quien fuera, Azulón estaba orgulloso de sus hijos.

Y mucho más de sus nietos... o solo dos de ellos. Lu Ten y Azula eran demasiado poderosos, eran buenos en lo que hacían y eran leales a su Nación. Zuko... tenía que admitir que se decepcionaba un poco de él; mucho más siendo el hijo de Ozai.

Claro, que... podría perfeccionarse, o eso esperaba. Pero eso ya era obligación de Ozai como padre.


N/a: Iba a poner miles de cosas más... pero esas van en el siguiente cap. ¡Perdona, Razoku! Pero creo que esto va a salir algo parecido a tu fic... claro que con otra perspectiva xD. ¡Gracias a todos los que me dejaron review en la anterior! ¡Espero que esta sea de su agrado! Besos, y gracias por leer :)