Me desperté antes de mi alarma. Miré la hora: 6.30. Maldecí y me levanté para dirigirme a la duche. Era la primera vez que desperté a aquella hora, tres horas de diferencia de mi hora de entrada. "Hoy llegaré puntual…nadie podrá creerlo". Mi rostro dibujó una sonrisa. Abrí la canilla para que corriera el agua, me desvestí y entré a la bañera. El agua tibia caía sobre mi cuerpo, en mi suave piel.
A las siete ya estaba cambiada, sentada en el sofá disfrutando de mis cereales "copos explosivos". Encendí la televisión para que haya ruido en la casa. Cuando terminé, lavé los platos de la cena y el desayuno. Luego, agarré mi teléfono para poder salir. Su luz titilaba, había llegado un mensaje.
[1] mensaje. Número desconocido.
Acuérdate.
Lo cerré rápido he hice como que no lo había leído. Solo quieren intimidarle, me encantaría encontrarme con ellos solo para maldecirlos. Sentí un escalofrío, pero a su vez otro sentimiento. No sé cómo describirlo, fue caliente y se ubicaba abajo.
Salí a la calle, hoy, por primera vez en el año, caminé, lentamente, disfrutando del ambiente frío. El suelo estaba cubierto por nieve. Miré al cielo, gris, habían pronosticado más nevadas por la noche.
Paré en un café, entré y me pedí un cappuccino. Me dirigí a una de las mesas que estaban al lado de la ventana. Bebí un sorbo del líquido caliente. Suspiré y tomé un poco más. Amaba la sensación del calor recorrer cada parte de mi cuerpo. Miré el reloj que llevaba en mi muñeca, faltaba media hora.
Llegué a clases a tiempo. Me dirigí a mi locker para sacar mis libros y cuadernos. Guardé mi mochila y cerré la puerta de metal. A mi lado estaba Alexy, con una sonrisa de oreja a oreja. Me sobresalté.
Buenos días Suuuu.. –alargó la "u" hasta que lo callé
Hola –estaba muy sonriente, tanto que comencé a desconfiar -¿Qué pasa?
¿Nada que contar? –levantó una de sus cejas. Pensé por un momento, tal vez él se había enterado lo de Nath…¡TAL VEZ TODOS! Negué con la cabeza. -¿No me contaras?
¿Qué debería contarte? –sentí un líquido correr por mi fente
¡El "por qué" llegaste temprano! –me agarró de los dos hombros y comenzó a sacudirme pero luego paró y me miró, a los ojos -¿estás bien?
Si, si, si –respondí. Me soltó y me analizó de arriba abajo. –mi alarma se adelantó, eso es todo.
Ok, te creo –dijo –Violetta nos espera en el aula. –me agarró de la mano y me arrastró al salón.
Entramos y allí estaba ella, dibujando. Cuando nos acercamos, miró de reojo, se sonrojó y cerró su cuaderno sospechosamente rápido. Se levantó y vino a nuestro encuentro.
Su, que lindo verte tan temprano –estaba sorprendida, pero igual sonreía tímidamente
Gracias –ella miró mi mano. Me di cuenta que Alexy todavía me tenía agarrada, por eso hice un movimiento rápido para soltarme e ir a abrazarla.
Sonó el timbre y nos dirigimos a nuestros asientos. Me sentaba al lado de Iris. Nos saludamos y comenzamos a hablar. Iris era una agradable persona, pero había algo en ella que no me convencía. A todos les caía bien, cuando hablo de ella con Alexy, él me mira de una forma extraña, ya que no comprende de donde saco esas ideas. Cuando entró el profesor, cada una entró a su mundo de "50% atención, 50% nada". Mi teléfono vibró, lo saqué de mi bolsillo y lo abrí.
[1] mensaje. Número desconocido.
Hoy, luego de clases, espera en la esquina hasta el anochecer.
Lo cerré y suspiré.
A la salida Alexy y Violetta me invitaron a tomar algo en el nuevo café "Toukio". Tuve que negarme, ya que ya tenía otra cita, con los malditos que me estaban manipulando.
Llegué a la esquina acordada y me senté en un escalón. Miré a mi alrededor, no se encontraba nadie. Esperé y esperé, el sol se estaba yendo, se escondía entre los edificios. Comenzó a caer una pequeña cantidad de nieve, bajó la temperatura. Encima que los espero, comienzo a tener frio… Con mis manos, me abracé para contener el calor.
Cuando las luces de la calle se prendieron, una mano me tapó la boca y otra los ojos, mientras me arrastraba hacia adentro de algún lugar. Forcejé y traté de escapar, pero era en vano, demasiado fuerte para mí. Entramos a un lugar con calefacción. Se oían susurros y algunas risas suaves, a lo bajo. La persona que me tenía, me ató con una cuerda las manos. Soltó mis ojos y mi boca, pude ver el interior: una sala oscura, iluminada únicamente por una lámpara que colgaba del techo. Había dos sofás de tres plazas unidas por una mesa de luz. Una barra tenía varios vasos llenos con un líquido color marrón claro, casi amarillo y unos bancos en frente. Reconocí cuatro rostros: Castiel, Lysandro, Armin y Nathaniel. En la sala solo eramos seis, incluyéndome.
Suéltenme –demandé. Castiel se tiró en el sofá, sin perderme de vista.
No podemos. –dijo Armin, con una sonrisa maliciosa.
Solo quiero que borren la foto… -el pelirojo rió fuertemente.
Todos me miraban, la persona encapuchada no emitía ruido alguno, pero su presencia me hacía sentir incomoda. Lysandro se agachó hasta llegar a mi altura y, con una de sus manos, me acarició el rostro.
Nunca pensé que ibas a venir…–dijo- princesa.
Moví mi cabeza para que me soltara. Unas manos agarraron mis hombros produciéndome un escalofrío, yo conocía ese tacto.
¿Solo viniste por la foto? –susurró a mi oído Nathaniel.
S-Si. –dije
Ya oíste a la tabla de planchar. –Castiel dirigió su mirada a la persona encapuchada. -¿Ya podemos decirle?
La persona se levantó y se puso enfrente mio. Los chicos se pusieron a su lado. La persona se sacó la capucha color marrón, dando a conocer su pelo azul… Alexy. Me sorprendí a tal punto que mi boca quedó entreabierta.
¡¿Tú estabas atrás de todo?! –Alexy me sonrió y asintió con la cabeza. -¿Por qué?
Es que Su…eres tú. –No comprendí, así que siguió explicándome –Nosotros somos un grupo del instituto, uno de los cinco que hay. Cada grupo elige a una chica y nosotros te elegimos a ti. –se agachó a mi altura y me susurró –cada grupo tiene una esclava.
Me estremecí, el me mordió el lóbulo de la oreja y me paró.
Bueno… -dirigió la mirada hacia Castiel –Esta semana él será tu amo –me desató la soga de mis manos –así que haz todo lo que él te pida.
No entiendo –dije, mientras me acariciaba la zona roja de mis brazos -¿Qué recibiré a cambio?
Jum… -sacó su teléfono y me mostró, varias fotos mías comprometedoras –y tengo más –dijo.
Me levanté y me acerqué al maldito pelo de menstruación. Me acercó a él con un brazo y me alejó de aquella sala oscura, dejándolos a todos detrás. Abrió la puerta y salimos.
¿A dónde vamos? –le pregunté.
Tú solo me sigues a mí.
¿Solo soy tuya esta semana?
Si –rió- pero cuando todos hayan pasado por su "semana especial" me tocará a mí de nuevo, tabla de planchar.
Maldecí por lo bajo y comencé a caminar, atrás de él, mientras miraba el piso. No decía nada, haci que yo tampoco traté de entablar conversación.
Llegamos a un edificio, en frente del centro comercial. Castiel sacó de su bolsillo un juego de llaves y abrió su puerta. Entramos y subimos hasta su departamento.
Siéntete como en casa –dijo, mientras tiraba su campera de cuero a un sillón verde militar viejo.
Me senté en una silla mientras él se fue a la cocina. Estaba muy nerviosa, ¿Qué querrá de mí? Me saqué la campera.
Bueno –dijo y se sentó en su sillón. Frunció el ceño y me hizo una seña para que me acercara. –No te quedes allí sentada, ponte en frente mío.
Dudé, pero luego recordé todas las fotos que tenía Alexy en su MALDITO teléfono, así que me paré e hice lo que me ordenó.
Sacate la ropa. –me sonrojé y lo miré, con los ojos abiertos como dos platos -¡¿Qué esperas?!
Me saqué la blusa, quedando en sostén y luego las botas. Me desabroché el botón del pantalón y me lo saqué, lentamente. La cara me ardía del calor que lanzaba.
Buena chica –tenía esa media sonrisa que volvía locas a las chicas -acércate más. Me agarró con sus manos a ambos lados de mi cadera, y comenzó a moverla, de lado a lado, haciendo que baile un poco. Sus manos comenzaron a bajar hasta llegar al elástico de mis bragas. Las bajó lento, demasiado lento, hasta dejarlas en el piso.
¿C-Castiel?
Miraba mi zona intima hasta que movió su mano hasta mi clítoris y comenzó a acariciarla. Yo lo miraba a él, sin saber qué hacer. Con el brazo, me atrajo hasta el, sentándome en sus rodillas.
¿Te gusta? –me dijo, sin expresión alguna. Me soltó el sostén y con sus labios comenzó a chuparlos. El dedo que estaba abajo, lo metió. Gemí fuerte. Mordió uno de mis pezones y mientras, metió otro de sus dedos dentro mío. Sentí, entre mi culo, un bulto que estaba creciendo. Me moví, un poco incomoda. Se alejó de mis senos hasta llegar a mis oídos -¿Ya lo puedes sentir? –me susurró. Gemí en respuesta. ¡DIOS! ¿por qué soy tan sensible?
Me acostó en el sillón, él se quedó arriba mio. Se sacó su remera y se desabrochó el botón.
Quiero que tu me los bajes. –dijo. Agarré, con mis manos, el cierra y lo baje. Luego, tomé ambos extremos de la tela y los fui bajando. Cada vez que los bajaba, debía subir un poco mi espalda, haciendo que mis senos chocaran con el torso de Castiel. –Te falta el bóxer.
Tragué saliva y le bajé el bóxer. Al instante, salió un pene enorme, recto como el palo de una escoba. Era del grosor de casi una botella.
Castiel, no… -dije. –eso…
No te preocupes, haremos que quepa.
Con una de sus manos, puso mis piernas en sus hombros. Agarró su pene y trató de meterlo por mi vagina, pero fue en vano. Malició por lo bajo y se levantó del sillón. Se dirigió hacia una habitación y volvió con un consolador violeta, no tan grande como su pene.
Juega con esto, quiero ver. –me dijo, extendiéndome el juguete. Lo agarré, ahorrándome las múltiples preguntas que se me venían a la cabeza del por qué el tenia uno.
No se como se usan –nunca tuve uno de estos. Castiel me miró, travieso, lleno de energía.
No te preocupes, yo te ayudo. –se agachó en el borde del sillón y me separó las piernas, a los lados de su cuello. Lo metió de una y yo grité y gemí, fuerte.
Su…quédate quieta que ya casi está –trató de meter más. Yo respiraba por la boca. Castiel estaba sudando, los músculos del abdomen se contraían.
Lo sacó todo de golpe y quedamos en silencio. Solo se escuchaban nuestras respiraciones y alguna que otra exclamación. Él me miraba a los ojos. Se levantó de golpe y se dirigió al pasillo, totalmente desnudo.
Esta noche te quedas a dormir aquí, quieras o no, esta semana eres mi esclava –y se fue, cerrando la puerta a su espalda.
¡Fin del capítulo 2!
Espero que les haya gustado. :D (Para mí, creo que la historia está dando su forma…)
Spoiler. "-Su, ahora eres M-I-A. Si miras a otro hombre, los lastimaré a ti y a él"
"-Alexy, suéltame, no estoy de humor."
