Antes de comenzar una nota: esta historia se trata de mi mm, relación con esa mujer, por lo tanto no estoy incluyendo datos de mis entrenamientos ni nada de eso, Bueno aquí el segundo día.


Capitulo 2: día dos, Bitácora

Entrené durante la mayor parte del día, terminé agotado de la segunda serie de entrenamientos, las mancuernillas que hizo la mujer son bastante eficaces, no se lo comentaré, me pregunto qué artefacto hará hoy.

Caminé hacia su laboratorio entré y no estaba a la vista así que caminé por si la veía entretenida con alguno de sus inventos y si, estaba ahí tirada en el suelo con medio cuerpo debajo de un gran aparato.

Vestía un short café que dejaba ver sus piernas largas, la blusa negra no se unía con el short y dejaba ver más de su piel en su cintura definida -"cuánto tiempo hace que no tengo sexo, ya ni siquiera lo recuerdo ¡mph! en qué demonios estoy pensando"-me reprimí sacudiéndome de la cabeza esos ridículos pensamientos.

-Y bien mujer, ¿qué me construiste el día de hoy?- pregunté sin obtener una respuesta, ni siquiera se inmutó, cómo se atreve a ignorarme.

Me percaté que había algo en su cintura un rectángulo blanco con delgados cables que subían descansando entre su pecho, si, un aparato reproductor de música, por supuesto no me escucha, me incliné para tomar su pie, en cuanto sintió mi agarre forcejeó tirando patadas con su pie libre así que también lo inmovilicé sin imprimirle fuerza y la saque de debajo del aparato, los gritos de la mujer se escucharon retumbando por toda la casa.

-MALDITO SAIYAJIN, qué demonios haces, suéltame, AAH suéltame te digo- se jaloneaba retorciéndose y gimoteando con medio cuerpo en el suelo, y aventándome con las herramientas que tenía a su alcance, pude esquivarlas todas con mucha facilidad, era realmente sencillo matarla, podría haberla levantado de los pies y golpearla contra el suelo hubiera sido fácil, muerte segura para una humana tan débil como lo es ella.

Algo en esa situación me hizo sentir un estilo de entusiasmo diferente al que normalmente siento ante la posibilidad de matar, la solté de inmediato antes de que esa sensación se incrementara, reconocía muy bien qué tipo de excitación era, al sentirse liberada se levantó de un brinco.

-Eres un loco, o qué te pasa, cómo haces eso- se arrancó los audífonos de los oídos mientras me gritaba, cada palabra que salía de su boca me hacía enfurecer cada vez más –Qué no te pones a pensar que me pudiste haber hecho daño, no soy tu sirvienta, eres un demente vegeta me estás oyendo di algo, a que viniste, solo estas aquí para molestarme, te divierte?, te divierte hacerme enojar?, escúchame eres un…-

-NO, escúchame tú a mi mujer insolente, cállate de una buena vez, si estas con vida ahora es porque prometiste ser útil, y este día no lo has valido, espero que tengas algo bueno para mí o habrás de despedirte de esta vida, humana estúpida-el tono de mi voz la cimbró, lo noté, otra vez me veía con cierto temor, pero su mirada era distinta a cuando me vio en Nemek.

-Si quieres matarme hazlo, hazlo de una buena vez, no te voy a obedecer como si fuera tu maldita esclava, ni te rogaré a ti por mi vida- su voz fue fuerte, me sorprendió, algo saiyajin vi en su forma de hablar ese orgullo que en mucha gente que mate estaba ausente.

-Maldita mujer, crees que no lo haré-

-Estoy segura que lo harías, hazlo anda lo prefiero antes que obedecerte como si fueras mi dueño-

La observé con una mirada recia y avance hacia ella sin embargo no se intimidó y entre cerro sus ojos, por un momento pensé que podía ver mis pensamientos.

-Mph- fue lo único que dije antes de irme del lugar, después de su demostración de valentía que no espere ver en una mujer y menos una mujer terrícola, no la mataría, al menos no en ese momento.

Subí a mi habitación, tome un baño y al salir busqué entre las ropas que había en la habitación algo decente que ponerme, mi traje de batalla estaba ya muy sucio así que coloqué mi armadura sobre una repisa frente a la cama, lavé él resto del traje en el lavabo del baño y lo puse a secar en una silla, la tela de la que está hecho le permite secarse con facilidad, por la mañana estará listo.

-por el momento tendré que dormir con esto- proferí al tiempo que sacaba un espantoso bóxer rojo oscuro con estampado amarillo, apenas si me quedaba, pero era lo menos llamativo de la colección -Es horrible, menos mal que nadie puede verme vestido así, sería realmente vergonzoso- dije para mi mismo mientras me acostaba en mi cama dispuesto a dormir.

Al cerrar los ojos, recordé la imagen de la mujer en el piso, realmente se veía bien, había otra cosa en el ambiente, ese arrebato repentino no era sólo por su imagen, era también un olor, a pesar de estar trabajando olía bien –"Bah tonterías, esto es ridículo, esa mujer no es digna siquiera de que pierda mi tiempo pensando en ella"-

TOCK, TOCK

-Vegeta, mh, estás despierto?- preguntó, no contesté – mh mi madre me envió para decirte que si quieres puedes bajar a cenar- de nuevo no contesté.

Esperé a que se fuera pero a pesar de que ya no estaba hablando ahí estaba parada del otro lado de la puerta podía sentir su presencia, qué demonios tiene esa mujer en la cabeza, qué no siente temor, qué no entiende que puedo matarla.

Al fin alejó sus pasos de mi habitación y pude conciliar el sueño.

Era una noche más de pesadillas, unas voces clamaban desde el interior del suelo rezos inaudibles, más yo no sentí ni ápice de temor, puse atención en cuanto reconocí una de esas voces. –Maldito Vegeta, como te atreviste, desgraciado, mal agradecido, te serví como al príncipe que fuiste y me asesinaste- la voz ronca de Nappa se atravesó en el ambiente pesado y sombrío.

-Bah, no fuiste más que un estorbo, al fin pude librarme de ti paracito molesto- espeté con los brazos cruzados al pecho.

En ese momento unas manos salidas de la tierra me sujetaron mientras la tierra bajo mis pies desaparecía y se cernía imponente el infierno lleno de almas torturadas que clamaban a gritos mi muerte, me retorcí en la cama antes de despertarme aproximadamente a las dos de la madrugada, había sudor en mi frente, me sentía acalorado, respire ya más tranquilo al percatarme de la realidad.

Un gruñido proveniente de mi estomago me hizo recordar que no había cenado y bajé en busca de algo de alimento, tuve que sacarlo del contenedor, la comida estaba fría, pero peores cosas había tenido que comer en el universo.

-Debiste haber bajado a cenar cuando te llamamos Vegeta- la voz de la mujer sonó en la cocina- ahora todo está frio- me dijo al tiempo que tomó la comida y la puso a calentar, me extrañó mas no dije nada.

-Yo como cuando me da la gana mujer, no necesito que me manden a cenar como su fuera un niño-

-Que desconsiderado, pero eso merezco por preocuparme por ti-

-Bah, no digas tonterías, tú no te preocupas por mí, te preocupa que destruya este planeta, por eso me trajiste aquí, pero debo advertirte que de todas formas lo destruiré después de derrotar al inútil de Kakaroto-

-Ah es normal que pienses así, solo has convivido con gente horrenda, pero para tu información, yo soy una chica honesta y de muy buen corazón y es por eso que te invité- me dijo mientras servía la comida en la mesa.

-Los buenos sentimientos no sirven de nada solo harás que te maten-

-Tú, no lo hiciste- señaló al tiempo que se sentaba en la mesa frente a mí apoyándose en sus manos para observarme –¿Porqué no lo hiciste?- preguntó.

-No me dio la gana, pero si tantas ganas tienes de morirte, puedo concedértelo ahora mismo-

- No, no es eso, simple curiosidad-

-mph, no necesito que te quedes a cuidarme, vete a dormir-

-Si, ya voy en un momento, oye Vegeta, dónde vivías antes?- inquirió, ante la pregunta dejé de comer y le dirigí la mirada, se perturbó un poco –si no quieres hablar comprendo jejeje, sólo era una pregunta inocente nada mas- dijo levantándose de la mesa.

-Dormía en cualquier parte, si es eso a lo que te refieres- mi respuesta la detuvo en seco, casi fue imperceptible su movimiento al aparecer de nuevo frente a mi sentada en la silla azul de la cocina, una gota de sudor resbaló por mi frente.

-y, tienes familia, ya sabes un hem hogar?-

-No-

-mmmh ¿cómo era tu planeta?-

-Era un planeta y ya-

-¿Cómo se llamaba?-

-Vegeta igual que el rey y que yo-

-mmmh, ¿tu padre el rey eh?- dijo en un tono curioso mientras movía sus grandes ojos azules hacia la derecha -mmmmh ¿cómo era tu padre?-

-ya fueron muchas preguntas, largo de aquí- estaba cansado de tanta palabrería, que demonios le importan esas cosas a esa mujer.

-está bien, está bien, me iré a dormir gruñón- se levantó de la mesa y caminó para salir de la cocina, se detuvo en el marco de la puerta y se recargó en él para voltear a verme con una amplia sonrisa en su rostro –buenas noches, príncipe, ah y por cierto lindos bóxers, le van muy bien- soltó al tiempo que dio la vuelta y subió casi corriendo las escaleras.

-"los-los bóxers? los había olvidado, maldita sea"-Sentí el calor subirme a la cabeza, -DEMONIOS-


Bien, si leíste esto y te gustó deja tu reviewm si no iré a buscarte ¬¬

Gokú: Jajajaja que risa, hola Vegeta me acabo de enterar que ya comenzaste tu propia historia.

Vegeta: Maldita sea Kakaroto que no tienes nada mejor que hacer, eres un entrometido.

Gokú: Vamos no hay nada de qué avergonzarse, además lo publicaste en internet.

Vegeta: Bien, ahora lárgate de aquí insecto.

Gokú: Esta bien no te enfades, ya me voy.

Vegeta: mph!