CAPITULO 2:
Las clases siguieron su transcurso sorprendiendo a Ciel por ver no solamente a Hayato y a Takeshi si no Kyoko una de sus personas importantes.
A la hora de la salida Takeshi tuvo que irse a sus actividades del club mientras que Ciel junto con Hayato se fueron juntos a casa al no pertenecer a algún club.
Pasando en el camino por una pastelería que traía muchos recuerdos a Ciel porque esa pastelería era uno de los lugares en el cual se reunían con sus queridos amigos y él último lugar al que pudieron ir juntos antes de su muerte.
-Pasa algo Juudaime? – pregunto Hayato al ver que Ciel mostraba una mirada triste
-Eh? – reacciono – lo siento Hayato, me quede pensando en algo, me decías? – volvía a sonreír Ciel
Hayato no comprendía el comportamiento de Ciel este día a pesar que ella misma había dicho que se había despertado extraña esa mañana, pero no pudo contenerse.
-Juudaime sabe que puede confiar en mí, verdad? – decía Hayato
-Si – contesto rápidamente Ciel
-Me alegra escuchar eso… como su mano derecha siempre estaré para usted – decía más contento
-Hayato – dijo Ciel
-Si? –
-Tú confías en mí? – pregunto viéndolo muy seriamente
Esta pregunto lo dejo sorprendido solo unos segundos para luego responder
-CLARO – sus ojos mostraban una sinceridad absoluta
Esto a ella la sorprendió también pero recuerdos de ver a Hayato gritando y llorando cuando ella había muerto vinieron a su mente y la pusieron triste pero al parpadear y volver a ver al Hayato frente a ella muy sincero hizo que sonriera y contestara.
-Yo también me alegro –
Los dos entraron a la pastelería a comer, Ciel un pastel y Hayato un café porque no le gustaban mucho los dulces, este momento era muy preciado para ella y su corazón regocijaba de alegría.
Hayato la llevo hasta su casa y luego de retiro a su casa, donde lo debía estar esperando su hermana mayor Bianchi.
Al entrar a casa escucho los gritos de los menores que jugaban en la sala y escuchaba a su madre tarareando una canción mientras cocinaba, esto a ella antes le causaba mucha molestia pero ahora estaba muy feliz de escucharlos.
-Ya llegue – dijo Ciel avisando que había llegado
-Bienvenido Ciel-chan – saludaba a su hija desde la cocina – la cena estará en unos minutos –
-Vale – contestaba
-Bienvenida! – venia corriendo los dos menores lanzándose sobre ella
Derribándola contra la puerta de la casa, esperando el grito de Ciel como siempre pero tanto fue su sorpresa que lo que recibieron no fueron gritos si no un tierno abrazo por parte de su hermana.
-Chicos eso duele – fue lo único que dijo con una sonrisa
Los dos menores se levantaron algo extrañados pero lo dejaron pasar retirándose corriendo para seguir jugando.
Mientras que Ciel se iba a su habitación donde al segundo que entro fue acorralada por Reborn quien la observaba con una mirada muy fría.
-Reborn te pasa algo? – pregunto Ciel empezando a temblar por aquella mirada fulminante
-Quién eres? – fue directamente al grano Reborn
Esto la dejo sin palabras, no sabía qué hacer, Reborn la había descubierto, bueno que más esperaba de Reborn, él era el mejor hitman del mundo y él que mejor la conocía.
-Reborn… - susurro Ciel ocultando su mirada
Para luego levantar su mirada y mostrarle sus hermosos ojos miel tan puros como siempre lo habían sido.
-Reborn yo soy Ciel – contesto
-No mientas! Sé muy bien como es la Dame-Ciel y tú y ella no son la misma, dime quien eres o te matare ahora mismo – dijo Reborn apuntándole con su pistola
Era típico que Reborn no creyera en ella así que no le quedo de otra.
-Te dije que soy Ciel… soy Ciel… pero la Ciel de 10 años adelante… - termino por confesar
-10 años adelante? – se iba alejando Reborn de ella bajando su pistola
-Si… - no apartaba su mirada de Reborn
-Pero si tienes la misma apariencia… acaso te cayo la bazuca de Lambo y esta estaba mal? – se cuestionaba Reborn
-No tiene nada que ver con la bazuca de Lambo-chan… esto es cosa mía – dijo Ciel mostrando una mirada decaída
-Cosa tuya? –
-Si… yo... – iba a contarle la verdad pero no lo hizo del todo – le pedía un deseo a una diosa una noche para que volviera al pasado y pudiera hacer todo lo que no pude decir o hacer cuando tenía esta edad… y cuando desperté me encontré aquí… no pensé que se cumpliera – dijo Ciel rascándose la cabeza
-Un deseo? – no se convencía Reborn – y cuando hagas todo esto volverá la Ciel que conozco no? – retomo sus palabras
-Reborn… - agachaba la cabeza – no lo sé… pero espero que no – fue franca
-Pero que estás diciendo! Si eres del futuro tienes que volver o si no la historia puede cambiarse! – levanto la voz Reborn molesto
-Eso quisiera… - susurro – no te preocupes Reborn nada cambiara con respecto a Phantomine, yo me convertiré en la décima jefa y liderare la familia, además… no tienes que preocuparte… no soy la única que regreso al pasado – sonreía Ciel
-A qué te refieres? – pregunto Reborn más confundido
-Todos volvieron al pasado, cada persona que conocí… aunque soy la única que conservo sus recuerdos – dijo Ciel
-Todos? Pero porque solo tú conservas tus recuerdos? – insistía Reborn
-Porque fue mi deseo Reborn, la diosa me dijo que me estaba dando otra oportunidad y no solamente a mí sino a todos –
-A todos? Pero si nos daba una oportunidad debieron dejarnos con nuestros recuerdos, no crees? –
-Eso no sería bueno… - iba dejando su mochila y sentándose en su cama – recuerda que este es mi deseo, mi deseo – repitió esto último para que comprendiera Reborn
-Crees que está bien lo que haces? Solo por algo que no hiciste o dijiste pediste este absurdo deseo, acaso no estas alterando más nuestras vidas? Recuerda que no solo eres tú, que pasa si algo cambia en nuestras vidas? Si alguna vida se pierde del futuro? Debes revertir esto! – decía molesto Reborn
Pero esto ella no podía cumplir.
-Reborn… no te debes preocupar si algo cambia, puede que un poquito cambie pero no será para mal si no para bien, ya que los hare más feliz – sonreía – yo solo quiero darles mucha más felicidad, quiero que estén contentos mucho más – decía muy sinceramente
La mirada de Ciel era sincera y Reborn lo sabía que aún no estaba convencido, era algo irreal pero ya era irreal que ellos tuvieran estas fuerzas así que creyó las palabras de su alumna.
-Y puedes decirme porque tan de repente este deseo? Si quieres hacer o decir algo que no pudiste es que quieres cambiar algo en el futuro, no? – se sentaba en un sofá que había en la habitación
-Cambiar el futuro… - se quedó en silencio unos segundos para luego mostrar una sonrisa – como dije solo quiero hacerlos más felices… mucho más… - lo decía con un poco de dolor al recordar todo el dolor que ellos sintieron al verla morir
-Entonces como es esto? – Cambió de tema – cumples con lo que viniste a hacer y luego todo regresara como debió ser o solamente nuestras vida comenzaran de nuevo –
-Creo que comenzaremos de nuevo… eso es lo mejor Reborn… es lo mejor aunque creo que tienes algo de razón al que cambiare su destino y futuro un poco asiéndolos más felices pero quiero decirte que mi destino no cambiara –
-Tú destino no cambiara? – no entendía de nuevo Reborn
-Así es… puede que mi futuro puede que un poco pero no mi destino, seré la décima jefa de la familia Phantomine eso no lo dudes – dijo Ciel sinceramente
-Ya veo… - se sentía más tranquilo Reborn
Luego de esta platica, aunque Reborn seguía con muchas dudas no pregunto más pero solo sería temporal, además que algo en las palabras de Ciel le tenían preocupado, a que se refería cuando decía que los haría más feliz y con que su futuro si cambiaria pero no su destino, esto no le gustaba.
Al día siguiente como siempre Hayato y Takeshi vinieron a recogerla y juntos se fueron al colegio junto con los menores, los días seguían pasando y el comportamiento de Ciel había sorprendido mucho a Hayato, Takeshi y Ryohei hermano mayor de Kyoko…
"Ryohei Sasawa, 17 años la misma edad que Kyoya, un chico de cabello blanco corto y unos ojos cafés, piel morena por el entrenamientos que seguía al ser el capitán del equipo de boxeo, siempre enérgico y nunca faltaba en el la palabra EXTREMO en todo lo que decía. Se enamoró a primera vista de Ciel pero solo fue pasajero porque confundió sus sentimientos con la amistad. Guardián del sol"
…pero a la vez no les importaba porque veían muy feliz a su cielo, el cielo que se habían prometido proteger con sus vidas.
Pero en esos días aunque Ciel sabía muy bien tenía que sanar los corazones de sus seres queridos y prepararlos para su muerte no sabía cómo acercarse a Kyoya y aún no había visto a Mukuro y a Nagi.
-Juudaime se encuentra bien? – pregunto Hayato sacándola de sus pensamientos
-Lo siento que decías? – hablo Ciel mostrándole una cálida sonrisa
-Juudaime… - trato de retomar la plática – estábamos diciendo que iremos al parque de diversiones, que le parece la idea? –
-Parque de diversiones… es una buena idea – se alegraba más Ciel
-Qué bien! Bueno que tal si vamos este fin de semana – decía Takeshi
-Esto estará EXTREMADAMENTE divertido – decía Ryohei muy animado
-Bueno entonces iremos todos, invitaremos a Kyoko a Hana y a Haru– estas últimas dos también eran amigas de Ciel y también seres importantes para ella aunque no tenían que ver con la mafia – también a Lambo y Ipin-chan –
-Che esas idiotas – no le gustaba la idea a Hayato – bueno si usted quiere que sea así, así será –
-Gracias Hayato –
-También invitaremos a Kyoya, Mukuro y Nagi – dijo Reborn apareciendo de la nada apoyándose en la espalda de Ciel como si fuera un sillón
-Por qué ellos?! – grito Hayato no pareciéndole la idea
-Porque al igual que ustedes ellos son los guardianes de Dame-Ciel, así que tienen que unirse de una vez por toda y parece ser una buena oportunidad –
-Por mí no hay problema – decía Takeshi riendo
-Cuantos más, más extremadamente divertido será – decía Ryohei mucho más animado
-Entonces es un hecho – Reborn ignoro a Hayato y volteo a ver a Ciel – ya está decidido y como tú eres la jefa tú serás la que los invite y más vale que estén ese día – decía esto último casi obligándola
-Vale… - empezaba a temblar porque sabía que si no cumplía con lo que Reborn decía algo malo le iba a pasar
Todos volvieron a clases nuevamente como siempre discutiendo mientras que Ciel estaba de nuevo en medio de sus pensamientos ideándose alguna forma de como los invitaría… para ella no era gran problema Mukuro y Nagi pero con Kyoya era otra cosa, su corazón latía extremadamente como decía Ryohei y aunque había tratado muchas veces acercarse a él su cuerpo se lo impedía paralizándose por completo al solo sentir su presencia.
-Que hare… - susurraba Ciel
Y sin darse cuenta las clases terminaron.
-Juudaime vámonos? – se acercaba Hayato
-Hoy no tengo práctica tampoco así que iré con ustedes – dijo Takeshi con una sonrisa detrás del Hayato
-Maldito idiota del béisbol – renegaba Hayato
-Va a ser divertido –
Aunque Ciel estaba muy contenta de irse con ellos dos este día le sería imposible, tenía que cumplir con lo que Reborn le había ordenado.
-Lo siento chicos… voy a hacer algo importante así que no podré ir con ustedes – dijo Ciel
-Va a hacer algo? Se refiere a lo que le pidió Reborn-san? – Hayato
-Algo así… creo… - se ponía nerviosa – pero que les parece si me esperan en mi casa para que hagamos la tarea juntos, Hayato quiero que me expliques algunas cosas –
-Bueno… - estaba decepcionado Hayato – lo esperaremos en su casa, no se demore mucho –
-Vale – sonreía Ciel
-Ten cuidado con ellos – le decía Takeshi – si pasa algo llámanos –
-Okey – se despedía de sus dos amigos
Para encontrarse sola en el salón de clases… no había nadie, solamente ella, solo ella. Desde la ventana pudo ver como sus dos guardianes pero sobre todo sus dos queridos amigos discutían como siempre yéndose a casa, en estos días ella se había empeñado en hacer muy felices a Hayato, Takeshi y Ryohei y en casa a Lambo e Ipin, casi olvidándose de sus tres amigos más importantes.
-Tengo que hacerlo… yo… tengo que salvarlos… - susurraba viendo por la ventana
Pero no se había dado cuenta que alguien la estaba observando desde las sombras como le era costumbre, preguntándose porque Ciel había venido al pasado.
Cuando al salón ingreso Kyoya que pasaba de casualidad por los salones inspeccionando que no hubiera ninguno alumno porque si no lo mataría a golpes, pero no esperaba encontrar a la herbívora de su jefa.
-Kyo… ya… - susurro Ciel al sentir la presencia del nombrado
-Ya no debería haber nadie en los salones, espero que tengas una explicación o te matare – amenazaba Kyoya
-Lo… lo siento… - dijo Ciel volteándose para poder verlo pero trataba de no verlo a los ojos porque no quería que sus ojos chocaran por miedo a sentir de nuevo un gran dolor de nuevo y llorar otra vez
De esto se dio cuenta Kyoya que se molestó y se fue acercando a ella agarrándola del mentón y que sus ojos al fin lo miraran. Teniendo muy cerca sus rostros.
Este acto sorprendió a Ciel porque no esperaba que él hiciera algo como eso pero a la vez vinieron recuerdos a su mente de la vez Kyoya había hecho lo mismo… en ese tiempo ella estaba sufriendo mucho por sus sentimientos con respecto a él y por esta razón no se atrevía a verlo a la cara y por su actitud él arto hizo lo mismo que estaba haciendo ahora y casi sus labios se besaron… pero alguien los interrumpió y el beso nunca sucedió.
-Si tienes que decirme algo, DILO! – se notaba muy enojado
-Yo… - volvía de sus pensamientos – yo… yo… yo tengo tantas cosas que decirte… tantas… - sus ojos se iban humedeciendo pero resistió para que ninguna lágrima se le escapara
-Entonces dilo – dijo cortantemente
Hubo un corto silencio entre ellos dos sin dejar de separarse.
-No quiero – fue directa sorprendiendo a Kyoya
-Qué cosa? – se enojaba mucho más
-No me alcanzaría el tiempo para decirte todo lo que deseo, además tú odias cuando las demás personas hablan de más, así que no te las diré… - sonreía – pero si te diré una cosa –
Kyoya seguía muy sorprendido por la actitud de la herbívora frente a él, nunca antes la había visto de esa manera, dirigiéndose a él con tanta confianza.
-Vamos a ir al parque de diversiones este fin de semana así que espero que puedas ir con nosotros – dijo Ciel – una cosa más puedes soltarme estas muy de cerca… -
Como se lo pidió la soltó alejándose de ella pero para ir retirando.
-Kyoya iras, verdad? –
Escuchar como lo llamaba por su nombre lo tomo por sorpresa nunca pensó que ella o alguien lo llamara por su nombre cuando él no le había permitido a nadie aparte de su vice-prefecto.
-No voy! – contesto muy enojado yéndose
-Pero… - trato de seguirlo pero de nuevo su cuerpo se paralizo
Tenía que moverse, tenía que ir detrás de él, tenía que hacerlo… si no lo hacía su relación con él empeoraría y él la persona más importante para ella no estaría preparado, tenía que ir. Dándose un golpe en las piernas fue corriendo detrás de él.
-Kyoya! – grito al fin alcanzándolo agarrándolo de la manga de su chaqueta
-Quién demonios te dio permiso para hablarme por mi nombre?! – se volteaba viéndola con aquella mirada afilada
-Lo siento… yo… - Ciel se acordaba que ella nunca lo había llamado por su nombre cuando estaban en el colegio – lo siento es que… yo… - seguía tartamudeando
-Ya vuelves a tartamudear – escucho Ciel levantando su mirada – en serio no sé qué te pasa… - suspiro
-Lo siento… - se sentía mal por su comportamiento – pero Ky… diré Hibari en serio quiero que vengas al parque de diversiones con todos nosotros, quiero que vayamos juntos… quiero que estés ahí – se iba ruborizando
-Quieres que vaya? – noto el rubor de su jefa
-Si… - su rostro se ponía más rojo – por eso… por favor ven… por favor… - bajaba la mirada
Para Kyoya era algo nuevo verla ruborizada, no pensaba que la vería de esa manera así que no le quedo de otra, aunque no quería estar rodeado de los demás herbívoros, por alguna razón quería saber más sobre Ciel, quería saber porque se comportaba de esa manera y sobre todo porque había derramado aquellas lágrimas. Nunca antes se había interesado tanto por ella pero algo dentro le decía que tenía que hacerlo.
-Vale – contesto
-En serio – mostraba una gran sonrisa Ciel por la respuesta positiva
-Iré pero más te vale que mantengas alejados lo más que puedas a esos herbívoros si no quieres que los mate ahí mismo –
-VALE! – contesto Ciel muy contenta
Este solo era un paso, un paso insignificante para ella pero al fin iba a poder estar si quiera un poco más cerca de Kyoya, podía estar con él, el corazón de Ciel no podía pedir más, era tanta su felicidad que con estos pequeños momentos hacían que pensara que no le importaba morir cuando llegara su hora.
Ciel le dijo donde y cuando se reunirían y Kyoya solo se limitó a escucharla pero sin dejar de verla, estaba seguro que algo le pasaba a Ciel pero no sabía lo que era, aunque no le disgustaba la sonrisa que ahora veía en sus labios.
-Entonces nos vemos ese día Ky… Hibari… - sonreía Ciel
Se iba a retirar cuando fue detenida inesperadamente por Kyoya.
-No sé porque me llamas por mi nombre pero solo porque eres tú lo permitiré – dijo para soltarla e ir retirándose
El corazón de Ciel latía como loco por el permiso que había obtenido… este día para ella había sido el mejor de todos, el mejor.
