Draco…

Se encontraba en la mansión. Veía ese enorme espejo y no le gustaba lo que veía. Ya no sonreía más, los días que había sido feliz se había esfumado como una desaparición. Estaba más demacrado, las ojeras parecían sus únicas señas de que no estaba bien. No lo estaba. Ya no podía fingir y aparentar estar bien. Ya no.

Ella se fue, y se llevó todo de él. Se llevó su luz. Y ahora estaba en esa habitación en la oscuridad, donde una ventana alumbraba la sombría habitación. Tenía en su mano un siclo, un regalo de Hermione.

¿Cómo pudo enamorarse de esa sangre sucia? ¿Cómo hacer que te de la respuesta si está muerta? ¿Cómo olvidarla? ¿Se está volviendo loco? Quería olvidarlo todo, gritarlo, arrancarlo… pero de que serviría, si aún la seguía amando.

Recordó cómo es que inicio esta horrible dependencia hacia la sangre sucia, como fue que inició todo. Cuando ella se acercó a él…

—Malfoy, el profesor Slughorn me pidió que te preguntara algo —resopló al ver que el albino la veía con asco todavía— ¿quieres entrar al club de eminencias? —lo había dicho la castaña con la voz casi nerviosa.

Malfoy la miró con molestia y asco.

—Paso —y se fue hacia las mazmorras.

No tenía ganas de ser plato de segunda mesa, ya no. Hace dos años a lo mejor estaría presumiendo por la invitación pero ahora... no. El solo quería terminar la estúpida escuela e irse del país. Lastimosamente no fue así.

Su padre no pensaba así, así que lo obligó a entrar al dichoso club. Se sorprendió que solo fueran cinco los candidatos para ese club. El famoso Harry Potter, la sangre sucia, sus amigos Nott y Zabini.

Cada uno tenía sus propios problemas y a su manera seguían. El con sus pesadillas por las torturas, y muertes que vivió. Hermione era la única que les hablaba a ellos, como si siempre se hubieran conocido y hubiesen sido amigos. Malfoy ya no tenía una buena relación con Nott ni con Zabini.

— ¡chicos! —Habló recio para que le prestaran atención—, somos los encargados de coordinar la fiesta de navidad. Me lo acaba de comunicar el profesor horace.

Todos se miraron hastiados. ¡Genial! Una fiesta para animar el lugar lúgubre que tienen.

—Hermione, no sé, si yo pueda. —dijo el pelinegro de los ojos verdes.

Nott la miraba sin ninguna expresión, mientras Blaise bufaba.

— ¿Por qué nosotros? —preguntó irritado el moreno con cierto tinte de exigencia.

Hermione vio a los chicos y contempló una respuesta, falló estrepitosamente.

—creo que es por… no sé. —Lo dijo irritada— realmente no sé, y solo me dijeron que nos darían puntos extras en todas la materias. También, que podíamos faltar a clases todo este mes, y no había problema. "según" porque estaríamos organizando el dichoso baile.

Todos al escuchar esa información se sintieron aliviados. Y trataron de ocultar la sonrisa que se les formaba por ver a la castaña irritada mientras apilaba todos sus libros.

—Te ayudare sangre sucia —dijo Malfoy mientras se dirigía a la salida.

— ¡espera! —Grito Hermione—, toma —le dio un sickle —se calentara cuando haya una reunión para los preparativos.

Draco lo miró evaluando el encantamiento. Para después irse.

Ahora, estaba enviándole un mensaje como todos los momentos que se acordaba de ella. Esperaba que ella le respondiera, ansiaba sentir el galeón quemarlo por lo caliente que estaba. Deseaba verla y tenerla de nuevo.

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N/A:

He reiniciado la historia, si se dan cuanta he agregado mas palabras y corregido la mala ortografía.

Espero que no se molesten con los cambios.