Vacaciones de Verano
Por Fox McCloude y MajinLu
Disclaimer: Pokémon es propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo.
Parte 2: Arena, mar, sol y malentendidos.
Isla Cinnabar…
El S.S. Aqua Gates llegó al puerto de Isla Cinnabar tras cinco días y cuatro noches de navegación. Luego de un viaje bastante agradable por mar, Ash y Misty descendieron al puerto, listos para comenzar sus dos semanas de vacaciones, solo ellos dos. Bueno, ellos junto con sus Pokémon, desde luego. Ambos sabían que no estaba de más llevarse sus Pokébolas como precaución, nunca se sabía qué podría pasar. Además de Azumarrill, Misty se había llevado a su Gyarados, Corsola, Caserin (su Luvdisc), Politode, y, sorprendentemente, a su Psyduck, con la esperanza de lograr en algún momento hacerlo evolucionar y que dejara de causarle aquellos dolores de cabeza. Ash, por su parte llevaba consigo a Floatzel, Feraligatr, Crawdaunt, Kingler y Squirtle, este último aún negándose a evolucionar, aunque en realidad no lo necesitaba. Ambos pensaron que además les vendrían bien como compañeros de juego en la playa, y por si surgiera alguna "contingencia".
El Hotel Landmark, donde iban a hospedarse, había sido inaugurado hacía apenas unos tres años, y se había convertido en uno de los más populares de la isla. Quedarse ahí sin duda sería todo un deleite para la joven pareja. Andando de aquí allá, ambos caminaron hasta el centro de la ciudad, hasta llegar ante la imponente estructura. Cinco pisos, sin contar la azotea, una alfombra roja en la entrada, rodeada de fuentes con estatuas de Pokémon hechas de mármol, sin duda el lugar tenía el aspecto del tipo de hotel para personas importantes y/o muy adineradas. Todo un lujo para estar allí.
- Increíble. – dijo Ash al verlo.
- Bueno, ¿qué estamos esperando? – dijo Misty, incitándolo a entrar.
La pareja ingresó al hotel, inmediatamente se acercaron a la recepción. Misty entregó los boletos premiados a la recepcionista, quien se tomó unos minutos para revisarlos. Dado que la cadena de Hoteles Landmark estaba bajo el financiamiento de la misma compañía propietaria del crucero Aqua Gates, ocasionalmente ofrecían promociones especiales donde se pudiesen disfrutar ambos en vacaciones. Tras confirmar su autenticidad, la recepcionista registró los nombres de Ash Ketchum y Misty Waterflower entre los huéspedes.
- Imagino que desearán una habitación doble, ¿verdad? – preguntó de pronto la recepcionista.
- ¿Habitación doble? – Esto pareció tomar por sorpresa a Ash. Aunque fuesen novios, mientras estaban en el Gimnasio Cerulean dormían en habitaciones separadas. E incluso cuando habían viajado juntos, aunque compartieran habitación ocasionalmente, jamás habían compartido cama. Miró a Misty como preguntándole si tenía algún inconveniente con eso. Pero la chica solo sonrió y dijo:
- Por supuesto, claro que sí. – La recepcionista tomó dos llaves y le entregó una a cada uno.
- Habitación 4-05. Tomen el elevador al cuarto piso, a mitad del corredor a la izquierda. Que disfruten su estadía en nuestro hotel. –
- Gracias. – dijo Misty, cogiendo del brazo a Ash para irse hacia el elevador.
La pareja subió los cuatro pisos, caminaron hacia su habitación y entraron. La habitación era muy espaciosa, la cama doble estaba cubierta con sábanas de terciopelo fino, de color carmín, y dos grandes almohadas a juego. En la mesita de noche, había un teléfono dorado que había de servirles para pedir servicio a la habitación. En el recibidor había un enorme y mullido sofá, frente a un televisor de pantalla plana de no menos de unas 80 pulgadas, y se podía ver el balcón al fondo.
- Wow. – dijo Ash al entrar. – Esto debe ser solo para las estrellas. -
Dejaron su equipaje junto a la cama. Ash y Pikachu se adueñaron del sofá, y cogieron el control remoto para ver la televisión, mientras que Misty salió al balcón para contemplar la vista. Se podía ver la playa desde ahí. Abajo, en el centro del hotel, había una enorme piscina con varias resbaladillas a su alrededor, sin mencionar una pista de tenis, un campo de minigolf, los restaurantes, tiendas y demás.
Luego de unos minutos de disfrutar de la vista y la cálida brisa veraniega en el balcón, Misty regresó adentro, y se sentó junto a Ash, que veía en el televisor una batalla de campeones regionales. Lance, el campeón de Kanto, luchaba con su Gyarados rojo contra el Aagron de Steven Stone, el campeón de Hoenn. Una verdadera batalla de titanes. Pero Misty no se mostró muy interesada.
- Y… ¿qué vamos a hacer primero? – preguntó de repente Misty, tratando de alejar la atención del entrenador del programa.
- ¿Eh? -
- ¿Quieres salir a alguna parte? -
- Misty, acabamos de llegar. – dijo Ash. – Descansemos un rato. -
- No me digas que estás cansado. – insistió Misty. – Vamos, no seas aguafiestas, quiero salir por ahí. -
- Pero Misty… -
- Anda, estamos de vacaciones, hay que divertirse. – siguió la chica, acercándosele peligrosamente, mientras le ponía su cara suplicante más tierna. – Por favor… -
- Hmm,… ay, está bien, como quieras. – dijo Ash, resignado. No había forma de resistirse a eso. Los encantos de Misty se habían fortalecido con los años, y ella sabía muy bien como usarlos para conseguir lo que quería con él.
- Jejeje, gracias, eres un amor. – dijo, dándole un besito en la mejilla. Ash solo se volteó sonrojado. – Bien, iré a cambiarme, saldremos un rato de compras, y luego iremos a la playa, ¿te parece bien? -
- Como desees, tú mandas aquí. -
Misty cogió su maleta y entró al baño para cambiarse de ropa. Ash notó mirando las caderas de la chica que se contoneaba como si quisiera hacerle burla. Exhaló un suspiro y se cruzó de brazos, frunciendo la boca.
- No sé que es lo que tiene esa chica, pero en verdad que me vuelve loco. – comentó, hablando con su Pikachu.
- Pikachu. – se rió el roedor eléctrico.
Más tarde…
La pareja de Ash y Misty ahora iba recorriendo las calles (y tiendas) de Isla Cinnabar. Ya fuese en las tiendas grandes, o en los pequeños puestos callejeros, Misty no dejaba de pararse a ver y comprar todo los recuerdos posibles, aprovechando su "crédito ilimitado", en verdad se notaba muy feliz. Ash, por otra parte, no estaba ni de cerca tan emocionado como su novia, ya que caminaba detrás de ella cargando una enorme montaña de cajas, y dos grandes bolsas colgando de sus codos. Casi no podía ver hacia donde iba, por lo que confiaba en Pikachu para que le indicara el camino. Daba gracias al cielo que había hecho ejercicio en los últimos años, de lo contrario, haber podido cargar todo eso en otro tiempo se le habría hecho imposible. De nuevo, esta no era la primera vez que tenía que cargarle los mandados a Misty, y con toda certeza no sería la última, así que se aguantaba las ganas de quejarse haciendo un supremo esfuerzo. Lo que fuera por verla feliz.
- ¡Vamos, Ash, date prisa! – gritaba Misty, apurándolo.
- ¡Voy lo más rápido que puedo! – replicó Ash, ya empezando a fastidiarse. Tenían más de tres horas dando vueltas por las tiendas, y resultaba frustrante que a veces Misty entrara y después de mirar un buen rato no se llevara nada.
- Anda, un último esfuerzo. – siguió Misty. – Ya llegamos, esta es la última, y es la más importante. -
- Y si era la más importante, ¿por qué la dejaste de…? – Ash se cortó en seco cuando miró hacia su lado, y entendió a qué se refería con que era "la más importante". – Ah, ya veo, lo haces a propósito, ¿verdad? -
Misty solo se rió, y lo jaló al interior de la tienda. En la vidriera había varios maniquís, masculinos y femeninos, con trajes de baño, tablas de surf, equipos para buceo, pesca y demás, era una tienda de artículos playeros. A Ash le costó bastante entrar con toda esa botacarga encima, pero si Misty iba a darle ese pequeño gustito que quería desde hacía tiempo, valdría la pena. Al entrar, dejó los paquetes que llevaba en la caja registradora, sintiendo un gran alivio de todo ese peso. Después de varios minutos de recorrer la tienda, la empleada le pasó a Misty varios trajes de baño que le gustaron, y la llevó a los vestidores para probárselos.
- No se te ocurra espiarme hasta que salga. – le advirtió la pelirroja, asomándose por la cortina.
- Ni se me pasaría por la cabeza. – aseguró Ash. Aunque fuese tentador, Ash sabía muy bien que Misty lo podría mandar a volar de vuelta a Pueblo Paleta si la hacía enfadar, así que decidió contenerse.
El chico esperó con ansias, la pelirroja se tomaba su tiempo ahí dentro. Ash no cesaba de repetirse mentalmente: "¡Paciencia, paciencia, ya la vas a ver!" mientras intentaba aguantarse las ganas de correr la cortina para ver a Misty. Por fin, luego de lo que para Ash parecieron meses, la cortina se abrió, revelando a la bella pelirroja.
- ¿Bien? ¿Qué opinas? – dijo Misty, dándose una vuelta completa para que Ash pudiese admirarla. La chica se había puesto un traje de baño de una pieza de color amarillo, el cuál, según sabía Ash, era su favorito. Este dejaba los costados al descubierto, y tenía un símbolo de una Pokébola de color blanco alrededor del seno derecho. Ash decidió tomarse unos segundos para apreciar la hermosa figura frente a él: los senos de Misty, tan pequeños cuando se conocieron, habían crecido notablemente. Bajo su estrecha cintura, Ash pudo apreciar sus anchas y bien formadas caderas, que por aquel entonces eran quizás la parte del cuerpo de Misty que más le gustaba (y seguían siéndolo), antes de descender por sus largas piernas. En un par de ocasiones había querido preguntarle a Daisy cuáles eran las medidas de Misty, pero con esta vista ante él, ya no hacía falta.
- ¿Te das otra vueltecita para ver la retaguardia? – comentó Ash con un poquito de malicia.
- Ash. – Misty puso los brazos en jarras. Qué sexy se veía de ese modo, y más con ese traje, fue lo primero que Ash pensó.
- Jeje, es broma. Te queda muy bien, se te ve estupendo. – dijo Ash, para que no se fuese a enfadar.
- Aguarda, voy a probarme este otro. – dijo Misty, y volvió a correr la cortina. Después de un rato, volvió a salir, esta vez con un traje de baño sin tiras, color celeste y con flores blancas. - ¿Qué tal este? -
- Me gusta el diseño. – dijo Ash. – Creo que va con tu apellido. -
- ¿En serio? Bueno, puede que tengas razón. – comentó Misty.
La rutina siguió por un buen rato. Misty se probó no menos de 20 trajes de baño diferentes, bikinis, enteros… en fin, siempre posando, dándose su vueltecita y preguntándole a Ash qué pensaba. Pero él siempre le respondía igual: que le encantaban, y que se veía estupenda. Después de todo, con un cuerpo como el suyo, cualquier cosa que se pusiera se le vería bien. Y él estaba más que deleitado: Misty en ese momento fácilmente podría parecer más una modelo de trajes de baño que una líder de Gimnasio. Un calendario con fotos suyas bien valdría para todo el año.
Finalmente, llegó al último. Este era un bikini con un diseño bastante particular: ambas partes se sujetaban con cadenitas de plata extremadamente finas, y estaban adornadas con gemas brillantes púrpuras y rojas. Bastante revelador, este dejaba mucho menos a la imaginación que cualquiera de los demás, como quien dice, solo tapaba "lo necesario".
(NDA: Sí, adivinaron, es el traje Venus de Dead or Alive)
- ¡Wow, Misty! – dijo Ash casi babeando al verla. – No sabía que fueras tan atrevida. Ese es el mejor bikini que haya visto. -
- ¿Tú crees? – preguntó Misty, mirándose su ahora mínimamente cubierto cuerpo. – Es muy bonito, aunque… no sé, ¿no te parece que es un poco pequeño? -
- Hmmm… no realmente. – dijo Ash casi forzado.
- Y debe ser carísimo, con todas estas gemas. – comentó Misty, aún algo insegura.
- Pero tienes crédito ilimitado, ¿recuerdas? – dijo Ash.
- Supongo… bueno, creo que me lo puedo llevar por lo menos de recuerdo. Con esto será suficiente – dijo Misty, entrando otra vez al vestidor y poniéndose de vuelta su ropa. - ¿Qué tal si compramos algunos para ti también? -
Después de un rato de deliberar, Misty solo pudo comprarle cinco pares de shorts a Ash. El entrenador se negó a darle el gustito de comprarse el más pequeño y apretado, pero Misty no quiso hostigarlo, sabía que Ash se había vuelto un poco pudoroso en ese aspecto. Ella, por su parte, compró tres trajes de baño de una pieza, dos de ellos eran el amarillo y el celeste con flores que se probó al comienzo, y cinco bikinis, incluyendo el pequeño con las gemas, que de hecho no era tan caro después de todo, las gemas eran falsas, eran imitación del modelo original, que según le dijeron en la tienda era muy exclusivo y estaba hecho con joyas reales, y por obvias razones ese no estaba disponible al público.
Con sus compras terminadas, Ash y Misty regresaron al hotel a dejar toda la carga, y después se equiparon para ir a la playa. Misty por un momentito consideró ponerse el bikini de gemas, pero después de pensar que atraería más miradas de lo usual, decidió que mejor no, así que cogió el enterizo de color amarillo.
Ya era hora de comenzar oficialmente las vacaciones.
En la playa, más tarde…
El sol brillaba con mucha fuerza. La playa estaba repleta de gente, que con toda certeza había tenido la misma idea de venir a Isla Cinnabar a pasar sus vacaciones, de modo que Ash y Misty tuvieron algunos problemas para encontrar un lugar donde colocarse. Finalmente, dieron con un sitio más o menos despejado, cerca de la orilla. Habían rentado una sombrilla y un par de sillas de playa plegables en el hotel, y asegurándose que no hubiera más nadie por ahí cerca, Ash clavó la sombrilla en la arena y colocó las dos sillas debajo para que les hiciera sombra. Misty ya llevaba su traje de baño amarillo, y en la cintura un pareo color celeste. Ash por su parte, llevaba unos shorts azules con rayas rojas a los lados, y una camisa hawaiana abierta, dejando al descubierto su torso. Misty aspiró la brisa del mar, mientras se estiraba un poco.
- Ah, cuánto tiempo tenía sin venir a la playa. – dijo. – ¿Ya terminaste con eso, Ash? -
- Ya casi. – dijo mientras acomodaba la segunda silla. – Listo. -
- ¿Me pasas mi bolso, por favor? -
- Aquí tienes. – Ash le pasó el bolso, Misty sacó sus cinco Pokébolas y un cinturón de cuero marrón, que se colocó inmediatamente.
- Muy bien. Ahora, ¡al océano! – dijo, mientras dejaba atrás el pareo y sus sandalias y corría directo hacia el agua, seguida de Azumarrill.
- Jeje, como le encanta andar de apurada en las vacaciones, ¿no, Pikachu? – preguntó Ash.
- Pikachu. – El roedor eléctrico asintió estando de acuerdo.
- ¡Ash, qué estás esperando! ¡Ven de una vez! – le gritó Misty desde el agua.
- ¡Ya voy! – dijo él, quitándose la camisa. – Vamos, Pikachu. -
Y sin perder tiempo, Ash y Pikachu se unieron a Misty y Azumarrill en el agua. Pronto los cuatro andaban felices de la vida jugando a corretear y a salpicarse en el agua, tenían mucho tiempo que no se divertían de ese modo. Más aún, si Ash consideraba que Misty se veía muy sexy posándole en traje de baño, estando en movimiento y en el agua lo era todavía más.
- ¿Eso es todo lo que tienes? – decía Ash, mientras bombardeaba a Misty con grandes salpicones.
- ¡Apenas estoy calentando! – respondió ella. - ¡Azumarrill, chorro de agua! -
- ¡Azu! – Y el conejo acuático lanzó su ataque contra Ash, dándole de lleno en la cara y haciéndolo caer de sentón.
- ¡Oye, así no se vale! – protestó.
- Nadie dijo que no podíamos usar a nuestros Pokémon. -
- Ah, con que sí, ¿eh? – dijo Ash. – Los dos podemos jugar el mismo juego. Pikachu, ve por mis Pokébolas. -
El roedor obedeció, y corrió hacia la mochila de su amo, pero mientras tanto, desde el hombro de Misty, Azumarrill no dejaba de tirarle chorros de agua a Ash, y con una excelente puntería, de paso. Pikachu cogió el cinturón de Pokébolas de Ash, y sujetándolo con los dientes, regresó al agua.
- Muy lento, eres demasiado lento, Ash. – se reía Misty.
- ¡Pikapi! – gritó Pikachu, lanzándole el cinturón a Ash. En medio de los chorros de agua, logró atraparlo, y cogió una de las Pokébolas, listo para desquitarse.
- Hora de la venganza. ¡Squirtle, yo te elijo! -
- ¡Squirtle! – La tortuga Pokémon salió y aterrizó en los brazos de su amo.
- ¡Chorro de agua, ahora! -
- ¡Squirt! – El chorro que lanzó Squirtle le dio directo a Misty en la cara, empapándole todo el cabello, que hasta ese momento estaba casi seco.
- ¡Ash, arruinaste mi cabello! – gritó la pelirroja, simulando enojo.
- Sabes, creo que así se te ve mejor. – repuso Ash, siguiéndole el juego.
- Ya vas a ver. –
Misty echó a correr, pero aún sujetando a Azumarrill y sin dejar de disparar agua, al igual que Ash con Squirtle, y Pikachu que trataba de seguirles el paso. La pelirroja se trepó a unas rocas y desde ahí continuó disparando. Ash se subió también, y continuó persiguiéndola hasta que la forzó a ir a un borde, ya sobre aguas un poco más profundas.
- Ya no tienes más para donde huir, Misty, ríndete. – le advirtió Ash.
- ¿Rendirme? En tus sueños. – dijo ella. - No me llaman sirena por nada. -
Y sin decir más, se zambulló en el agua. Ash estuvo a punto de ir tras ella, pero entonces vio dentro del agua un chispazo que reconoció como el de una Pokébola al abrirse, seguido de una enorme sombra que se materializó en…
- ¡ROAAAAAAR! – Gyarados emergió de las profundidades, como los monstruos marinos de las leyendas. Misty estaba parada sobre su cabeza, con los brazos cruzados y sonriendo malévolamente.
- ¡Inclínate ante la emperatriz de los mares! – le gritó, señalándolo con el dedo.
- ¡Jamás! – gritó Ash desafiante, siguiéndole el juego.
- ¡Tu atrevimiento te costará muy caro! – dijo Misty. - ¡Gyarados, castígalo! -
- ¡ROAAAAAR! –
Gyarados lanzó una hidrobomba que hizo que Ash y sus Pokémon cayeran de las rocas. Mientras Misty se reía de su aparente triunfo, al cabo de unos segundos comenzó a ser atacada de nuevo. Dos chorros de agua le pasaron tan cerca que casi la tiraron de encima de Gyarados. Después de un momento, se percató de que Ash había vuelto a reanudar su ataque, estaba montado en la espalda de su Feraligatr, con Pikachu en un hombro, y Squirtle en el otro.
- Eso fue solo de advertencia. A la próxima no fallaremos. – aseguró Ash.
- Eso está por verse. –
Misty le indicó a Gyarados erguirse más, de modo que así se colocaba por encima del alcance de los Pokémon de Ash, quienes continuaron disparando, pero sin éxito, sus chorros de agua no llegaban ni a rozar a Misty, estaba demasiado alta, y por otro lado, ella podía seguir bombardeándolos como quería, mientras se reía y hacía un pequeño baile para burlarse de Ash. Sin poder soportar la desventaja, Ash tomó otra Pokébola y dejó salir a Floatzel como refuerzo.
- ¡Floatzel! ¡Dispárate hacia arriba con aqua jet y usa chorro de agua! -
- ¡Float! – La comadreja hizo como le dijeron, y se disparó al aire como un torpedo, acortando la distancia lo suficiente como para golpear a Misty con su chorro de agua. La pelirroja apenas pudo agarrarse de uno de los "cuernos" de Gyarados para evitar caer.
- Ah, con que llamando refuerzos, ¿eh? Yo también tengo los míos. –
Tomó otra Pokébola y estuvo a punto de lanzarla, pero una de las que tenía en el cinturón se activó sola sin que la llamaran, y… ¿a que no adivinan quién salió?
- ¡Psyduck, no! – jadeó Misty.
¡SPLASH! El pato amarillo se materializó en medio del aire, y cayó irremediablemente al agua. Acto seguido empezó a agitarse y a gritar como alguien que se ahoga. Ash y sus Pokémon lo vieron con grandes gotas de sudor detrás de la cabeza.
- ¡PSYAYAYAYAYAYAYAY! – gritaba Psyduck mientras pataleaba, luchando por mantenerse a flote.
- ¡Psyduck, pato bobo! – gritó Misty, realmente furiosa. - ¿Otra vez se te olvidó que no sabes nadar? -
- ¿Tantos años y todavía no le ha podido enseñar? – se preguntó Ash. – Por todos los cielos, eso debe de ser alguna clase de record. -
No había presenciado esa escena en años. Mismo Psyduck, día diferente. Ya después de haberse divertido un rato a costillas del pobre pato ahogándose, Ash le ordenó a Floatzel llevárselo a la orilla. Los dos entrenadores se fueron de vuelta a la orilla también, Misty sentó a Psyduck en la arena, y se puso en cuclillas para hablarle. Sorprendentemente, ya no estaba furiosa, pero aún se le notaba algo de enojo en la voz, aunque Ash dedujo que era más por la preocupación que por otra cosa.
- Psyduck, ¿en qué estabas pensando? – dijo Misty. – Salir así en medio del mar, y sin saber nadar. ¿Qué querías, ahogarte? -
- Psy… - Psyduck bajó la cabeza, se notaba avergonzado.
- Mira, eres mi responsabilidad. Si te ahogas, o algo te pasa, nunca me lo perdonaré, ¿entiendes? -
- Psyduck… -
- Misty… quizás Psyduck solo quería jugar y divertirse con nosotros. – comentó Ash como sugerencia. – Ya sabes como es… no puede evitarlo. -
Misty miró a su novio, y luego a su Pokémon. Bueno, tenía sentido lo que decía. Y en efecto, ellos se estaban divirtiendo mucho con su "pequeña batalla", y Psyduck siendo Psyduck, quizás simplemente no se pudo resistir la tentación y quiso entrarle al juego. Pero, ¿qué hacer si él no sabía nadar?
- Hmm… - Misty vio por la esquina del ojo al Floatzel de Ash, y de repente se le ocurrió una idea. – Lo tengo. ¿Me esperas un poco, Ash? Creo que sé como podemos hacer que Psyduck se una al juego. -
Cogió a Psyduck, y se fue hacia uno de los puestos de la playa. Específicamente, uno donde vendían flotadores para niños. Ash entendió rápidamente la idea de Misty, y tuvo que admitir que era buena. Al cabo de un rato, Misty regresó, y esta vez Psyduck traía alrededor de su ancho estómago un flotador que, muy apropiadamente, era idéntico a él, amarillo y con una cabeza de Psyduck, aunque con menos cara de idiota.
- Jeje, muy buena tu idea. – admitió Ash. – Y muy apropiado ese flotador. -
- Al menos, así no tendremos que preocuparnos de que vaya a hundirse. – dijo Misty. – Bueno, ya resuelto, ¿seguimos jugando? -
- Por supuesto. -
La pareja y sus Pokémon continuaron con sus juegos, y cada vez sacando más y más refuerzos. Después de unas dos o tres horas, el juego se saldó cuando Ash hizo que Feraligatr lo disparara con su hidrobomba hacia Misty, que estaba todavía sobre la cabeza de Gyarados. Totalmente desprevenida, la pelirroja no pudo hacer nada cuando el entrenador llegó volando hacia ella, y los hizo caer a ambos al agua en un abrazo. Al salir a la superficie a respirar, Ash lucía muy triunfante.
- Jaja, tal parece que la emperatriz la acaban de bajar de su trono. – se rió.
- Jeje, algo tramposo, pero ganas por estilo. – Misty también rió. – Bueno, creo que ya nos mojamos bastante. ¿Quieres ir por un helado? -
- Suena bien. – dijo Ash.
Los dos regresaron a sus Pokémon de vuelta a sus Pokébolas, y salieron del agua. Se dirigieron al puesto de helados de la playa, y Ash pidió dos conos de helado, uno de pistacho para Misty, y otro de chocolate y mantecado para él, que compartió con Pikachu.
- Mi favorito. – dijo Misty, saboreando su cono.
- Uff, las mejores vacaciones de mi vida, y eso que va apenas solo un día. – dijo Ash, terminándose el suyo en un dos por tres.
- Sí, aún nos quedan muchísimas cosas por hacer. – dijo Misty.
- … así es, amigos, no pueden perderse la competencia de Juegos Playeros de este año. – se oyó una voz femenina en un televisor que había en el puesto. – Chicas, esta es su gran oportunidad si desean convertirse en las reinas de la playa este verano, no la dejen pasar. -
- ¿Hmm? –
Ash y Misty pararon oreja y echaron un ojo al televisor, mientras oían lo que hablaba, pasaban imágenes de chicas haciendo diversas actividades de competencia mientras la anfitriona, una chica en bikini a rayas con pareo verde daba las descripciones: carreras en moto acuática, competencia en la playa recogiendo unas banderas, un evento de "batalla de traseros" donde dos chicas estaban paradas sobre un flotador en una piscina tratando de empujar a la otra usando solo la retaguardia… en fin, toda clase de lo que parecían ser juegos veraniegos.
- ¿Juegos Playeros? – preguntó Misty a la encargada del puesto de helados.
- Sí, es una competencia que hacemos cada año en el verano. – dijo la encargada. – Solo pueden participar las mujeres, pero tiene mucha concurrencia, es muy popular. -
- En pocas palabras, es un evento "solo para hombres". – comentó Misty.
- Oye, Misty, tú deberías participar. – dijo Ash. – Parece divertido. -
- Tal vez, pero… no sé, a menos que quieras que cada hombre de la playa me esté mirando. – dijo Misty, realmente no sonaba muy interesada. – Me da la impresión de que solo participan para eso, para llamar la atención. -
- Bueno, a mí no me molesta que te miren… si es de lejitos. – dijo Ash, Misty no pudo evitar reír.
- No parecía fue fuera así con Rudy. – comentó Misty, recordando el encuentro en el café en Vermillion, apenas unos días atrás.
- Bueno… eso es porque él no se conformaría con mirar, y bien lo sabes. – se defendió Ash. Luego se volvió hacia la chica de los helados. – Y a todo esto, ¿qué dan de premio en esos juegos? -
- La ganadora recibe un trofeo de cristal muy hermoso. – respondió la chica. – Muchas darían lo que fuera por ganarlo, en serio vale la pena. -
- Eso no suena del todo mal. – dijo Ash.
- Tal vez, pero… nah, no tengo ganas. – dijo Misty, terminándose su helado. – Voy a descansar un poco, Ash, ¿vienes? -
- Ya te alcanzo, creo que pediré otro helado. – dijo Ash. – Dame otro cono de mantecado y chocolate, por favor. -
Misty se fue hacia donde habían dejado sus cosas, y se sentó bajo la sombrilla mientras se ponía sus lentes oscuros. Mientras tanto, Ash se quedó en el puesto devorando su segundo cono, todavía viendo interesado en la televisión el reportaje sobre esos Juegos Playeros.
No lejos de ahí, en un puesto de bebidas, había una chica de cabello lavanda y ojos del mismo color tomándose un té helado. No era muy alta, y era tan delgada que a primera vista casi se le podría confundir con un chico, pero no se podía decir que no era agraciada. Usaba un traje de baño enterizo de color púrpura claro con un pareo que hacía juego con su cabello. La chica dejó de sorber su bebida cuando vio por la esquina del ojo, como a dos puestos de distancia, a un chico alto y fornido de tez morena con un Pikachu, que disfrutaba un cono de helado.
- ¿Es él? ¿Es Ash? – murmuró de pronto.
La curiosidad le ganó, y dejando su vaso medio lleno en la mesa. Se acercó un poco más para verlo bien, y apenas pudo por un segundo confirmar que era él.
- Oye, ¿te la vas a tomar o qué? -
- ¿Eh? Ah, claro, por supuesto. – regresó a terminarse su té helado, pero cuando volteó a ver, el chico del puesto de helados ya había desaparecido. – "Ese era Ash, no me cabe duda." -
Unos tres días después…
Las vacaciones de Ash y Misty iban viento en popa. La joven pareja no perdía un instante para divertirse en grande. Si bien a diario seguían un patrón muy similar, no tenían un solo momento de aburrimiento. En la mañana, después de desayunar, iban a la piscina del hotel y se deslizaban por las resbaladillas. En una ocasión, Misty retó a Ash a tirarse de la más alta. El chico parecía algo indeciso al ver la altura a la que estaban, pero ante la idea de quedar como un miedoso ante su novia, decidió hacerlo, sin siquiera imaginarse que cuando estaba a justo al borde la pelirroja se abalanzaría sobre él y terminarían bajando juntos, con ella abrazándolo tan fuerte como podía (y de paso, dejando atrás a sus Pokémon, quienes tampoco se lo esperaban). Al llegar abajo, Misty estaba muerta de la risa, había gozado en grande ese momento. En cuanto a Ash, si bien no fue del todo de su agrado ese "ataque imprevisto" de parte de Misty, tuvo que admitir que le gustó el paseo.
Al mediodía, los dos iban al restaurante del hotel para almorzar. En estas ocasiones, era Ash el que se aprovechaba del crédito ilimitado que tenían, el chico devoraba con un apetito casi indecente todo lo que se le ponía por delante (una de las pocas costumbres de él que nunca cambiaban, y con toda certeza nunca lo harían). La pelirroja no entendía cómo era posible que alguien pudiera comer tanto y no engordar. El metabolismo de Ash sin duda era todo un misterio. Aunque si bien Misty comía dentro de los límites normales, a la hora del postre era capaz de devorarse tanta o más cantidad que Ash, especialmente tratándose de pasteles y helados, que tanto le encantaban. Algo de lo que Ash sabía muy bien cómo aprovecharse para silenciarla cada vez que ella iba a protestarle por comer como un Hippowdon, lo único que tenía que hacer era tentarla con un pastelito o algo, y se quedaba tranquila.
Por las tardes, a los dos les gustaba hacer actividades diferentes. Cuando se cansó de ir de compras (pensando que ya tenía más que suficiente) Misty fue a visitar un spa para ella y sus Pokémon, relajándose con toda clase de terapias y masajes. Ash por otro lado, ya que no tenía mucho interés en eso, daba vueltas por la ciudad y de cuando en cuando se trababa con algún entrenador en una batalla Pokémon. Típico de él para "no perder su toque". De todos modos, ninguno de los dos soportaba estar lejos del otro por mucho tiempo, por lo que el resto del día lo pasaban juntos. Lo que más les gustaba era pasear por la playa a la hora del atardecer. La mejor parte de eso, era que lo tenían para ellos dos.
Aún tenían muchas otras actividades en mente. Misty habló de querer hacer un tour de buceo por los arrecifes, y ya que no se pudo traer su bicicleta para el viaje, pensó que tal vez no estaría mal que rentaran unas para dar un paseo por ahí en algún momento. A Ash eso le sonó bien, andar a pie por la ciudad a veces podía ser muy cansado. Aunque Misty le advirtió que mejor no se llevara a Pikachu. El roedor eléctrico tenía un don especial para destrozar bicicletas, y no quería que tuvieran que pagar por daños. A Pikachu se le escapó una enorme gota de sudor ante ese comentario, pues Misty tenía toda la razón. De todas maneras, Ash le aseguró que, mientras no hubiera "amenazas potenciales", no habría de qué preocuparse.
Luego de un par de vueltas por toda la playa en bicicleta, Ash estaba rendido de tanto pedalear. El entrenador cometió el error de desafiar a Misty a una carrera de resistencia, y terminó siendo él quien cayó primero. Misty se rió triunfante, mientras lo ayudaba a devolver las bicicletas rentadas al puesto.
- Uff… me están matando los pies. – se quejaba mientras los estiraba intentando aliviar el dolor.
- ¿Qué pasa? ¿Mucho para ti? – se burló Misty.
- Ya tuve de pedalear por hoy. Mejor ir por algo donde pueda estar sentado… ya sé, creo que iré a pescar. -
- Ah, vamos, Ash. ¿No quedamos en ir a hacer el tour de buceo? – dijo Misty.
- ¿Tiene que ser ahora? – dijo Ash. – Mira, si tantas ganas tienes, ve y hazlo tú. Yo te alcanzo más tarde. -
- ¿Seguro? Esperaba que lo hiciéramos juntos. –
- Misty, que seamos novios no quiere decir que debamos hacerlo TODO juntos, ¿o sí? -
Misty quiso refunfuñar algo, pero no le salió. Cierto que se habían tomado esas vacaciones para pasar el mayor tiempo posible juntos, y no le apetecía del todo la idea de irse sin él. Claro que, si Ash quería tener su espacio de vez en cuando, ella no podía negárselo.
- *Suspiro*, está bien, iré yo sola. ¿Nos vemos a la hora de la cena? -
- De acuerdo. –
Misty le dio un beso en la mejilla y se fue hacia el lugar donde daban los tours de buceo, que estaba del otro lado de la playa cerca del arrecife. Mientras tanto, Ash y Pikachu se fueron al muelle. Ash tenía en su mochila una caña de pescar armable, y como cosa irónica, le fue a poner el anzuelo que Misty le había regalado años atrás, o la "Mini-Misty", como ella la llamaba, por estar hecho a su imagen. Parecía tonto conservarla todavía teniendo ahora como novia a la real, pero de cualquier manera, esa Misty en miniatura le había traído muy buena suerte en la pesca. Pikachu a su vez tenía su propia caña a escala, y se sentó junto a su entrenador a esperar a ver si mordía algo. Con suerte, tal vez atraparan algo para cenar.
Al cabo de unos 45 minutos, Ash y Pikachu seguían exactamente en la misma posición. No habían atrapado absolutamente nada, y ya estaban empezando a aburrirse. Le había servido de descanso, aunque quizás un poco más de lo que hubiera esperado. Mientras se planteaba ir a reunirse con Misty si al cabo de un rato no pescaba nada, alguien más que pasaba por ahí lo acababa de ver, y de inmediato caminó por el muelle hasta donde estaba. El chico y su Pokémon estaban tan concentrados en su pesca que no se percataron de que había alguien detrás de ellos. Por un momento se sintió tentada a sorprenderlo, pero luego pensó que no debería asustarlo, así que…
- *Ejem, ejem*. – se aclaró la garganta.
- ¿Hmm? – Ash volteó para encontrarse con una chica con cabello lavanda. Llevaba sombrero de paja y lentes oscuros, una blusa sin mangas púrpura y unos shorts blancos con sandalias a juego.
- Sabía que eras tú. – Le habló. – Cuanto tiempo sin vernos, Ash. -
- Eh… – Ash volteó a ver quien le hablaba tan familiarmente. – Disculpa, ¿te conozco? -
- ¿No te acuerdas de mí? Soy yo, Anabel, de la Torre de Batallas. – La chica pareció ofendida de que la hubieran olvidado.
La chica se quitó los lentes y el sombrero para que Ash pudiera reconocerla. Entonces la vio bien, y se acordó. Ella era Anabel, la Doncella de Salón en la Torre de Batallas, y una de las oponentes más duras entre los Cerebros de la Frontera a los que se había enfrentado, gracias a que tenía la capacidad de comunicarse con sus Pokémon "a través de sus sentimientos", lo que le daba una ventaja enorme en batalla al poder reaccionar literalmente a la velocidad del pensamiento. Lo que el entrenador ignoraba, fue que ciertos sentimientos que él no pudo percibir habían despertado en el corazón de Anabel.
- ¿Anabel? – Ash finalmente cayó en cuenta. - ¡Ah, por supuesto, ya lo recuerdo! Gusto en verte de nuevo. -
- Igual. – dijo ella, sentándose junto a él, y echándole un ojo. – Que cambiado estás, luces muy guapo. -
- Eh… gracias. – Ash se sonrojó un poco. No estaba lo que se dice acostumbrado a los elogios de las chicas, así que no supo qué más decir. – Y… ¿qué haces por aquí? -
- De vacaciones. – dijo Anabel. – No me imaginaba encontrarte aquí, que coincidencia. -
- Sí… qué coincidencia. -
- ¿Y eso que estás pescando? -
- Solo quería descansar un poco y relajarme. Y con suerte, tal vez atrapar algo para la cena. -
- Je, pues no parece que hayas tenido mucha suerte. – se rió ella. Ash no parecía tener muchas ganas de hablar, ya que siguió en silencio observando el anzuelo a ver si algo picaba. Finalmente, cuando se aburrió de estar ahí estático, decidió hacer su movida. – ¿Quieres ir a tomar algo? -
- ¿Eh? -
- Pregunté si quieres ir a tomar algo. – repitió Anabel. - Así podemos charlar y ponernos un poco al tanto. -
- Uhm… bueno… - Ash no estaba del todo seguro. ¿Y si Misty regresaba y los pillaba, y terminaba malinterpretando la situación? – Lo que pasa es que… -
- Vamos, no seas tímido, yo invito. – insistió Anabel.
- Pero es que… -
- Ash, no seas aguafiestas, solo vamos a tomar algo, y a charlar un poco. ¿No me puedes dar ese gusto? -
- Eh… de acuerdo. – Ash decidió aceptar por cortesía, al parecer la chica no iba a aceptar un no por respuesta. Solo serían unos minutos, y Misty iba a tardar en regresar. No había nada de malo en irse solo por un rato, ¿cierto?
- Genial, vamos. – Y sin mediar palabras, cogió a Ash de la mano y prácticamente se lo llevó arrastrando. Ash tragó en seco, dando gracias a que Misty se había ido a dar ese tour de buceo y no estaba ahí para verlo.
- Pikachu… - Mientras se iban, Pikachu tragó en seco, su expresión decía claramente "tengo un maaaaaaal presentimiento sobre esto".
Anabel se llevó a Ash a un bar lácteo, y pidió dos malteadas, una de chocolate para Ash, y una de uva para ella. Ash no se bebía la suya con mucho entusiasmo. Intentaba pensar en algo para salir de ese predicamento sin causarle molestias a Anabel, y sin que Misty lo supiera. Anabel, por otro lado, parecía muy dispuesta a entablar conversación.
- ¿Y qué has hecho últimamente? – le preguntó. – Supe que el año pasado superaste la prueba de la Elite 4 de Kanto. Estuviste increíble, te vi por televisión. -
- Gracias. – dijo él, tratando de ocultar su sonrojo. – Pues… no he parado de entrenar. Lance dijo que planea retirarse el año próximo, y quiere que yo tome su lugar. -
- Eso es un gran honor. – dijo Anabel. – Pero bueno, después de cómo me venciste aquella vez, yo sabía que estabas destinado a llegar muy lejos. -
- Hmmm… - Ash tomó otro sorbo de su malteada, mientras su cabeza seguía repitiendo "¿Cómo voy a salir de esto?"
Los dos permanecieron en silencio un rato, sorbiendo sus malteadas. En un momento de silencio, Anabel intentó un movimiento más atrevido, y discretamente movió su mano hacia donde estaba la de Ash. Pero el pelinegro vio por la esquina del ojo y retiró la mano al percatarse de lo que intentaba. Anabel frunció el ceño ligeramente. ¿Así que Ash quería hacerse el difícil?
- Oye… ¿tienes planes para esta noche? – preguntó Anabel de repente.
- A decir verdad, sí. – Ash decidió ser un poco más directo.
- Bueno, y… ¿qué tal mañana en la noche? -
- Lo siento, pero no. – dijo Ash. Y cuando Anabel quiso abrir la boca para decir algo más. – Ni pasado, ni ninguna noche. -
- Ah vamos, Ash, que aguafiestas eres. – Anabel comenzaba a molestarse.
Ash dejó su malteada sobre la barra, y miró a Anabel a los ojos. – Vamos al grano, Anabel, ¿qué es lo que quieres conmigo? -
- ¿Qué no es obvio? – dijo ella, acercándosele más y cogiéndolo del brazo. – Tú me gustas, y te estoy invitando a salir. -
- Gracias, pero no gracias. – dijo él firmemente. – Escucha, Anabel, gracias por la invitación, pero como dije, ya tengo planes, y con alguien más. -
- ¿Alguien más? – Anabel pareció sorprendida.
- Sí, mi novia. Escucha, gracias por la malteada, pero si me ve contigo, tendré serios problemas. -
- Ah, no te creo. – Anabel lo miró con malicia. Era muy persistente, y no se iba a tragar el cuento tan fácilmente. – Ya sé, lo dices para escaparte, ¿verdad? Ven, vamos a divertirnos juntos. -
Mientras Anabel intentaba (sin mucho éxito) hacer avances con Ash, por aquel momento Misty regresaba y lo estaba buscando. La encargada de los tours de buceo se había tomado el día libre, así que regresó mucho más pronto de lo esperado. Al no encontrarlo donde lo había dejado, se puso a buscarlo por todos lados. Cuando al fin lo encontró, no daba crédito a sus ojos: estaba en un bar lácteo, y con una chica de cabello lavanda que al parecer estaba muy coqueta y encimosa, que lo sujetaba del brazo y trataba de llevárselo.
- Pero qué… - La quijada de Misty por poco cae hasta el suelo. - ¿Quién es esa y qué cree que está haciendo con MI Ash? Mejor dicho, ¿qué hace ÉL con ella? -
Misty comenzó a ponerse al rojo vivo, como un volcán a punto de hacer erupción. Algo que hacía mucho tiempo que no le ocurría. La pelirroja apretó los puños, y empezó a caminar pisoteando con fuerza hacia donde estaban Anabel y Ash, este último al parecer tratando de que Anabel lo soltara.
- ¡ASH KETCHUM! – gritó furiosa al estar a distancia suficiente para que la oyeran.
- ¿Eh? ¿Misty? – Ash la vio, y por un segundo sintió alivio al creer que Misty venía para "rescatarlo" de Anabel, alivio que se disipó cuando vio la cara furiosa de ella, y supo lo que le venía. Sus peores temores se confirmaban: Misty los había visto, y se imaginó lo peor.
¡SLAP! Sin mediar palabras, en cuando estuvo a su alcance, Misty alargó la mano y le pegó una buena bofetada a Ash.
- ¡Auch! – se quejó Ash sobándose la mejilla. Misty le había pegado tan fuerte que hasta le marcó los dedos. Pero no dijo más nada, después de todo, eso era inevitable.
- ¡¿ME QUIERES EXPLICAR QUÉ SIGNIFICA ESTO? – gritó tan fuerte como pudo la pelirroja. - ¡¿Y QUIÉN DEMONIOS ES ELLA? -
- ¿Eh? – Anabel estaba toda sacada de onda. ¿Quién era esta chica? ¿Acaso Ash sí tenía novia después de todo, y no era un invento suyo para librarse de ella?
- Misty, empieza por controlarte, esto no es lo que crees. -
- ¡SE SUPONE QUE ESTAMOS DE VACACIONES, Y QUE NOS LA ÍBAMOS A PASAR BIEN! ¡PERO QUE ESTOY VIENDO, TE DEJO SOLO UNOS MINUTOS, Y TE VAS A TOMAR UN TRAGO CON UNA CHICA CUALQUIERA! -
- Oye, tengo nombre, para tu información. Me llamo Anabel, y… -
- ¡TÚ NO TE METAS! – le gritó Misty, Anabel retrocedió un poco. Misty le lanzó una mirada asesina, que luego dirigió hacia Ash. – Y en cuanto a ti, Ash Ketchum, pensé que tenías claro como se lleva una relación. -
- Misty, lo estás malinterpretando. Anabel solo me invitó a tomar algo, y yo acepté por cortesía. – trató de defenderse Ash.
- Oye, Misty, o como te llames, no estábamos haciendo nada malo. – agregó Anabel, pero eso en vez de ayudar solo lo empeoró.
- ¿Ah sí? ¿Crees que no vi como te le encimabas? No, dulzura, nadie le coquetea a mi novio y se queda tan campante. ¿Y cuánto más planeas sujetarle el brazo, eh? -
- Yo no le estaba coqueteando. – dijo Anabel, soltando el brazo de Ash, aunque no muy convencida.
Mientras la discusión subía de tono, llamaban la atención de los que andaban por ahí cerca, atraídos por los gritos. Por lo que se veía, y dado el carácter explosivo de Misty cuando llegaba a enfurecerse, no pasaría mucho antes de que pasara a recurrir a violencia física. Ash, que estaba entre las dos, no sabía qué hacer, pero tenía que parar esa escena lo más pronto posible, antes que alguien fuera a salir lastimado (y bien podría ser él).
- ¡Misty, ya cálmate! – intervino finalmente Ash, tratando de separarlas cuando Misty estaba por írsele encima a Anabel. – Solo estábamos tomando malteadas, como amigos. -
- ¿Cómo amigos? ¡COMO AMIGOS! ¡AH, VAYA! – volvió a subir la voz, tanto que se le empezaba a quebrar y Ash podría jurar que se le iba a desgarrar la garganta. - ¡ES QUE NO TE DAS CUENTA! ¡ERES UN IDIOTA, TE ODIO, ASH KETCHUM! - Y habiendo agotado toda su rabia y su aliento, Misty giró sobre sus pies y salió corriendo hacia el hotel, aunque por un segundo Ash alcanzó a ver que se le escapaba una lágrima.
- ¡Misty, aguarda! -
Sin perder tiempo, e ignorando por completo a Anabel, Ash fue corriendo tras Misty, pero ella no se dejó alcanzar. Que tonto fue, no debió aceptar esa invitación de Anabel, aunque Misty no estuviera cerca, y menos dejar que Anabel se le encimara de esa manera. Pero bueno, él no tenía ni idea de que la chica de pelo lavanda sintiera atracción hacia él. No podía dejar las cosas así, tenía que hablar con ella, aclararle que todo era un malentendido.
Anabel, por otro lado, se quedó estática donde estaba, observando como Ash corría desesperado detrás de Misty. Así que el chico que le gustaba ya estaba comprometido, y al parecer, su novia era una chica bastante celosa y con un carácter explosivo. Una mezcla que realmente daba miedo. Todo indicaba que escogió un mal momento y lugar para hacer su movida con Ash.
En la habitación del hotel, en la noche...
- ¡Estúpido! ¡Estúpido! ¡Aaaahhhhh! - Los gritos de Misty apenas se ahogaban con la almohada. Tenía el rostro colorado, al igual que sus ojos y las mejillas hinchadas. Se notaba que había estado llorando un largo tiempo, aunque más por rabia y por celos que por otra cosa. ¿Cómo era posible que Ash fuese tan estúpido? ¿Irse durante su ausencia con otra chica, la cual no perdía su tiempo y se aprovechó para tratar de seducirlo? Se suponía que habían ido de vacaciones para pasarla bien, pero apenas llevaban cuatro días de haber llegado y ya habían tenido una pelea, y todo por sus celos. Fuera de eso, se preguntaba en dónde estaría Ash en aquel momento…
Después de que se le acabaron las lágrimas, Misty se puso bocarriba en la cama, mirando hacia el techo. Viéndolo en retrospectiva, no podía creer que había armado semejante escena. Y ahora que lo pensaba bien, no había sido culpa de Ash. No, la verdadera culpable había sido Anabel. Si bien que en aquel momento se estaba aguantando las ganas de ir a buscarla y estrangularla con sus propias manos, tal vez ella no tenía idea de que ellos dos estuvieran saliendo juntos, y al ver a Ash solo, quizás simplemente no se pudo resistir la tentación. Entre otras cosas, con los más de 10 años que Misty conocía a Ash, ella sabía muy bien que tal vez él no fuese el chico más brillante del mundo, pero también sabía que él jamás haría algo para lastimarla (al menos no de manera intencional). Aspiró y dejó salir en un largo suspiro:
- Dios… ¿qué es lo que me pasa? - susurraba – Se supone que yo soy la más madura de los dos, y mira nada más lo que hice. Espero que no le haya dolido mucho… -
En ese momento, una luz brilló en el cuarto de Misty. La pelirroja miró en esa dirección, y segundos después, vio surgir la figura de una criatura bajita y rechoncha de color amarillo.
- Psyduck… - Misty suspiró, encarando al Pokémon con una expresión cansada. – Mira, estoy tratando de pensar con claridad y no creo que tu presencia me vaya a ayudar. -
- ¿Psy? – Fue la única cosa que dijo Psyduck, ladeando la cabeza.
La entrenadora miró a su Pokémon por unos cinco minutos. Hacía años que tenía a Psyduck y seguía siendo prácticamente igualito que cuando lo encontró. ¿Cómo podría ser una miembro de la Elite Cuatro si no era capaz, hasta la fecha, de entrenarlo como era debido?
- ¿Psy… duck? – El pato ladeó la cabeza al otro lado. Parecía… ¿preocupado? Al ver eso, Misty parpadeó un par de veces y sonrió.
- Ven aquí, Psyduck – Le hizo una seña con la mano derecha al pato para que se aproximara.
Psyduck sin perder tiempo corrió a los brazos de su dueña. Misty se quedó sentada con las piernas cruzadas, acunando a Psyduck en su regazo. Lo abrazó, y sintió que sus tres 'pelitos' le hicieron cosquillas y no pudo evitar reírse un poco. Psyduck simplemente se relajaba, feliz en el abrazo de su dueña. Parecía que su dolor de cabeza se había ido…
- ¿Sabes qué, Psyduck? – dijo de repente. - En este momento tengo un enorme dolor de cabeza, y todo por no poderme sacar lo que pasó hoy en la tarde. Y eso me irrita mucho. Aunque, cuando te miro, me imagino cuanto has de estar sufriendo por tener que vivir constantemente con ese problema… te envidio. -
El pato no dijo nada, pero Misty interpretó eso como un "Continúa…"
- Sé que no debí haber actuado como lo hice, y menos haberle pegado esa bofetada a Ash. No sé como lo voy a mirar a la cara después de eso. Pero no puedo evitarlo, soy muy celosa con él. ¿Qué debo hacer? -
- Psy… -
- Tsk, mírame nada más, hablándote como si pudieras entender como me siento. -
- …Duck. – Misty le echó una mirada. Por primera vez vio una expresión que no había visto antes en Psyduck, lucía… ¿ofendido por ese comentario, tal vez? Al parecer no era tan tonto como Misty creía.
- Lo siento, yo no... -
Cualquiera que viera esa escena podría pensar que Misty estaba enferma o algo. Sin embargo, ni ella misma sabía como, pero lograba comunicarse muy bien con Psyduck en momentos como ese. A pesar de las pocas palabras del pato, parecía que entre los dos hubiera una especie de nexo psíquico. Tal vez la naturaleza del Pokémon tuviera una gran influencia en el lenguaje, pero en el fondo, Misty sabía que se comunicaban con su corazón. Su Pokémon pato se había convertido en uno de sus mejores amigos.
Otra sonrisa se formó en los labios de la pelirroja, al acordarse de los arranques de celos que le daban tanto a ella como a su novio. Incluso, en un par de ocasiones, Ash pareció haberse encelado simplemente porque vio a Misty haciéndole mimos a Psyduck. Los dos eran muy parecidos, y tal vez era por eso que tenían una extraña rivalidad, ya que solían competir mucho por la atención de la pelirroja. Hubo momentos en los que Psyduck salía de la nada cuando menos lo esperaban. Era estresante y al mismo tiempo, era divertido, especialmente ahora que lo veía en retrospectiva.
Psyduck se meció un poco, haciendo que Misty saliera de sus pensamientos. Aparentemente adivinó lo que pasaba por la mente de su entrenadora, ya que suspiró y se meció otra vez, indicando que quería que lo pusieran en el piso.
Misty lo dejó en el piso y vio como caminaba hacia el centro del cuarto. Lo miró con una expresión interrogante: - "¿Qué estará tramando?" -
- ¿Psyduck? ¿Hay algún problema? - Pero el pato no dio respuesta. Misty quedó aún más confundida, hasta que…
- ¡PSYAIAAAAAAAAAAAAAAAAAAI! ¡AIAIAIAIAIAIAIAIADUCK! -
Menuda sorpresa se llevó la pelirroja al ver a su Pokémon echarse al piso y empezar una ruidosa pataleta sin razón aparente en medio del cuarto, gritando tan fuerte que seguramente despertaría a todos en el hotel. Misty saltó fuera de la cama, y se aproximó al pato para intentar calmarlo:
- ¡Psyduck! ¿Pero qué te pasa? ¿Te sientes mal? ¿Te duele la cabeza? -
El pato no paraba de gritar, hasta que se abrió de sopetón la puerta de la habitación, entrando por ella las figuras de Ash y Pikachu. Justo en ese instante, el pato se quedó quieto y calladito. Ash corrió hacia la cama, y vio a su novia arrodillada en el suelo, sujetando al (ahora) calmado pato.
- ¿Qué pasa aquí? – preguntó Ash.
- Pikachu. – Pikachu también lucía alarmado.
Psyduck miró a Misty y luego, sin que Ash lo viera, le guiñó el ojo, antes de soltarse de los brazos de su entrenadora y caminar directo a su Pokébola, que se encontraba en el mismo lugar. Activó la Pokébola con su pico y desapareció.
- "Psyduck, me la vas a pagar…" – pensó la chica.
- ¿Pasa algo, Misty? – preguntó Ash aproximándose con cautela.
- No, no realmente. – dijo ella, dejando la Pokébola sobre la mesita de noche. - ¿Dónde has estado toda la tarde? -
- Hmm… - Ash se sonrojó un poco. – Si he de ser sincero… he estado afuera de la puerta. Quería hablar contigo… pero te escuché llorando y pensé que no querrías que te molestara. -
- Ya veo. – dijo ella, tratando de limpiarse un poco las marcas de las lágrimas. – Bueno, creo que ya estoy mejor. Si quieres hablar, pues hablemos. – Lo invitó a sentarse en la cama con ella.
- Misty… sobre lo que pasó con Anabel hoy… te aseguro que yo no… -
- Eso fue culpa mía. – interrumpió Misty. – Me dejé llevar, eso fue todo. Y además… - Llevó una de sus manos hacia la mejilla que ella misma había golpeado. – Creo que también se me fue la mano con esa bofetada que te di. -
- Oye, tranquila, que no es la primera vez. – dijo él, recordando que apenas se conocieron, lo primero que hizo ella fue pegarle una bofetada, y en esa misma mejilla, de paso.
- Pero desearía no haberlo hecho. – dijo ella. – No puedo evitarlo… soy muy celosa cuando se trata de ti. -
- Entonces estamos a mano. – dijo él, mirándola tiernamente.
- Ash… - dijo ella, perdiéndose en sus ojos. – Respóndeme algo. Anabel… ¿acaso ella… bueno, te gusta o algo? -
- Tsk, Misty, ¿por qué me preguntas eso? Si apenas la conozco… -
- Sólo respóndeme, ¿sí? – Le dijo en un tono casi suplicante.
- *Suspiro*, está bien. – dijo él resignado. – Admito que es linda y agradable… pero si la comparo a ella contigo… -
- ¿Y qué tengo yo que ella no? -
- Misty… tú eres la chica más linda y maravillosa que he conocido en mi vida. – le dijo, abrazándola con fuerza. – Y aún si hubiera alguien más hermosa que tú (y lo dudo), con todo lo que hemos pasado, no te cambiaría por nadie. Te quiero a ti, y solo a ti. -
- Ash… – Enternecida por esas palabras, Misty lo abrazó también con fuerza. – Yo… la verdad, es no me quiero quedar sola. -
- ¿Eh? -
- Creo que es por eso que soy tan celosa. – admitió. – Me da tanto miedo que venga alguien a quitarme lo que más quiero en esta vida, que… bueno, tú entiendes. No quiero perderte, eso es todo. -
- Tranquila, que eso nunca va a pasar. Yo tampoco quiero quedarme solo. – dijo Ash, ya sintiéndose más aliviado. – No quiero que nadie te separe de mí. -
- Igual yo. Sé que suena muy egoísta, pero…
- Shhhh. – La calló posando sus dedos en sus labios – No te preocupes por eso. Si lo pones así, los dos seríamos egoístas, porque yo también quiero estar a tu lado – Concluyó con una sonrisa, justo antes de besarla como solo él sabía hacerlo (o más bien, como ella le había enseñado).
Luego de separarse, Misty volvió a abrazarlo, mientras él le acariciaba su cabello tiernamente. Se sintió muy aliviada después de hablar con él, y de aclararlo todo. No se perdonaría si su relación se venía abajo solo por un malentendido como ese, que lo más seguro, no iba a ser el último que tuvieran. Tendría que aprender a sobrellevarlos, aunque no fuese fácil. Lo que fuera por estar con Ash.
- Bueno, saldré a caminar un poco antes de dormir. Nos veremos en un rato, Misty. – Ash estaba a punto de salir, pero Misty lo sujetó del brazo. - ¿Sucede algo? -
- Ash… ¿y si nos vamos a dormir más temprano esta noche? – preguntó Misty.
- ¿Más temprano? -
- La verdad es que ya estoy muy cansada… y no quiero quedarme dormida esperándote. – dijo ella.
- Hmm… - Ash la vio con suspicacia. - ¿No será que te da miedo que me encuentre por ahí con Anabel y me vaya con ella? -
- En parte es por eso. – admitió Misty sonriendo, que lo vio venir.
- *Suspiro*, está bien, tú ganas. – se resignó Ash. – Lo que sea para que veas que te quiero. -
Ash se quitó los zapatos y la camisa, y los dos se recostaron en la cama, cubriéndose con las cobijas de terciopelo. Ash la abrazó por detrás mientras Misty se acomodaba lo mejor posible en su pecho, no encontraría una almohada más cómoda ni en el mejor de los hoteles. Mientras, Pikachu se hizo un ovillo en una de las almohadas al lado de Ash.
- Oye, Misty. -
- ¿Hmm? -
- ¿Por qué Psyduck andaba gritando como loco, y de repente cuando entré, se quedó quieto y se metió a su Pokébola? -
- Si te preocupa que se salga de su Pokébola de nuevo y haga un escándalo durante la madrugada, no te preocupes, eso no va a pasar… - Ash casi podría jurar que ella se estaba riendo.
- Si tú lo dices. – Ash suspiró aliviado cuando se lo dijo, realmente estaba algo preocupado por eso, aunque seguía con la duda - Aún así, tengo curiosidad. -
Misty suspiró y le dijo - Si no lo supiera mejor… pensaría que tal vez él sabía que estabas ahí afuera, y lo hizo para llamar tu atención y hacer que te decidieras a entrar. Así para poder hablar contigo. -
- ¡Pues dio resultado! – dijo Ash sorprendido.
- Sí. – Misty rió – Tal vez… es que ya no es tan tonto como antes. -
Pasados unos minutos, Misty se había quedado dormida. Ash seguía abrazado de ella, aunque todavía con la mirada fija en la Pokébola junto a la mesita de noche, del lado de Misty. Sin saber muy bien por qué, estiró el brazo izquierdo (el derecho en ese momento sujetaba a Misty por la cintura), y agarró la Pokébola, y la activó para liberar a Psyduck.
- Creo que hay espacio para uno más… – Le dijo al pato. Psyduck se subió a la cama, pero con cuidado de no despertar a Misty. - … nada más te digo, no te acostumbres, ¿de acuerdo? – dijo antes de cerrar los ojos y entregarse al sueño.
Esta historia continuará…
Notas del Autor:
¿Cómo están? Bueno, Lu dijo que quería escribir las escenas restantes del fic ella, pero me estaba impacientando por subir esta parte, que solo le faltaba la escena del malentendido. Supongo que ella estaría muy ocupada con sus obligaciones, así que decidí terminar esta parte yo, espero que no se vaya a enfadar conmigo. De todos modos, ella ya me había ayudado bastante con la escena final, así que su contribución no queda olvidada.
Bien, en fin, ¿qué les pareció? ¿Creen que se me fue un poco la mano con el fanservice? Si la respuesta es sí, les aseguro que esto no es nada comparado con lo que viene para la parte final, porque Misty y Anabel van a "enfrentarse", y adivinen quién es el premio *risas*.
Gracias por los reviews a Shadow The Knight of Chaos, DjPuMa13g y pokeshipperfan (¿Debería darle las gracias a Lu por dejar ella misma review en una historia en la que ella misma tomó parte? No lo sé ^^; ). En cuanto a la parte final, a esa sí le falta más o menos, pero intentaré ir haciendo adelantos, solo por si acaso Lu no puede. ¡Nos vemos!
