Hola chicas y chicos, les dejo el segundo capitulo, este es mas largo que el anterior, explica la situación de Rivaille, aparecen mas personajes pero la principal, la entrada de Eren...
También hay un poco de Irvin/Rivaille, no sera el único capitulo donde estos se encuentren así que preparence
Disclaimer: Shingeki no Kyojin al igual que todos sus personajes no me pertenecen. El dueño es Hajime Isayama.
En este segundo capitulo hay un poco de acoso sexual, en el próximo habrá lemon.
Espero sea de su agrado, muchas gracias por sus reviews.
Parada de Autobús
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Capitulo 2
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El pelinegro llevaba cerca de dos horas sentado en esa banca, en la misma posición, de brazos y piernas cruzadas, pensando en lo absurdo, vergonzoso y patético de su situación. Rivaille se encontraba perdido, sin dinero y sin posibilidad de comunicarse con alguien que lo fuera a buscar…
¿Por qué demonios todo había terminado así? ... Se preguntaba Rivaille, y tan rápido como se formulo esa pregunta, la respuesta le llego, ah sí, ya lo recordaba…
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Flash Back
Rivaille en efecto era un importante empresario e inversionista, bastante reconocido, admirado, respetado y temido por su gran poderío y éxito en los negocios.
Era su primera vez en esa ciudad, desde que llego había viajado en una elegante limusina de color negro que la compañía había provisto para él. No necesitaba cargar efectivo con él ni tarjetas de crédito, pues la compañía y el hotel se encargarían de todas sus necesidades.
Era un lunes por la mañana, Rivaille al ser una persona tan importante, se estaba quedando en la mejor habitación. La suite del hotel. Se levanto temprano pues tendría una junta a las 9:00 am.
Inmediatamente entro al baño, para comenzar asearse.
Rivaille tenía algo así como una obsesión por la limpieza y la higiene. La hora del baño para él era algo así como un ritual sagrado.
Salió fresco y renovado del baño, con solo una toalla en la cintura cubriendo su desnudez, y una más pequeña con la que se secaba el cabello. A pesar de la baja estatura del pelinegro, que media 1.60 de altura… tenía un muy bonito y bien definido cuerpo.
No era muy musculoso, lo cual tampoco quería decir que no los tuviera, tenia lo justo. Su espalda no era muy ancha, pero si fuerte, al igual que sus hombros, su pecho y su vientre estaban muy bien definidos pero sin exagerar.
Su piel era lechosa, suave al tacto y con un ligero olor a vainilla.
En la gran cama de la habitación encontró perfectamente planchado, limpio y bien ordenado el traje que usaría ese día, sin ninguna arruga y aun lado de la cama, perfectamente acomodados, sin mancha alguna o algo de suciedad, estaban sus zapatos, elegantes y perfectos, todo como a él le gustaba.
Perfección.
Se vistió rápidamente pero evitando movimientos bruscos, no quería arrugar su ropa. Tomo su maletín, elegante, de piel negra, lleno de importantes pero tediosos papeles, su celular, la llave de la habitación, salió directo al ascensor.
En su camino a la salida del hotel, era inevitable que la gente no lo mirara, en especial las mujeres. Lo miraban lascivas, descaradas, lo morboseaban e imaginaban una noche de pasión y sexo salvaje con ese hombre. Lamentablemente el pelinegro las ignoraba, como quien ignora a las moscas.
Rivaille era una visión hermosa, él era hermoso y sensual. El traje le quedaba a la perfección. Saco y pantalón negros, a la medida, zapatos del mismo color, de diseñador, camisa blanca perfectamente abotonada, bien amoldada a su cuerpo y corbata en varias tonalidades de azul. Era un dios sobre la tierra.
Salió del hotel, se subió a la limusina negra que lo esperaba en la entrada del hotel, emprendió viaje rumbo al lugar de la junta.
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Al llegar no pudo evitar fruncir el ceño, el edificio era asqueroso, de cara gris y sin ningún atractivo, en la entrada un grupo de gente, se saludaban, presentaban y platicaban entre ellos. Rivaille pudo reconocer a algunos, en su mayoría vejetes, miembros de la junta directiva.
Como detestaba a esos ancianos podridos, sin alma, que solo buscaban el beneficio propio, aunque Rivaille no se podía quejar mucho, ya que él se estaba convirtiendo en un uno de ellos, en un maldito, con excepción de que no era un vejestorio. Se estaba transformando en un ser despiadado y frió que no le importaba nada, solo el ganar a toda costa.
Entro al edificio, saludo con un movimiento de cabeza, sin palabras.
Se dirigió a la sala de juntas, entro en el amplio salón e inmediatamente tomo asiento en uno de los asientos alrededor de una gran mesa ovalada de reluciente caoba.
Los ancianos entraron y tomaron sus respectivos asientos. Rivaille tenía una panorámica desagradable, tener que verle sus putas caras por varias horas a esos costales decrépitos, era demasiado castigo para sus ojos.
La junta comenzó tranquila, aburrida, los mismos temas de siempre, las mismas disputas de siempre, la misma mierda de siempre.
Rivaille tenía cara de aburrimiento total, desde que la junta comenzó, ese viejo no dejaba de parlotear, entonces Rivaille reparo en la presencia de un desconocido en la sala, no sabía quién era ni que hacia ahí. Ahora que recordaba desde que comenzó la reunión no había dicho ni movido nada, solo observaba y escuchaba.
Justo al lado del presidente del consejo, Dot Pixis o el vejete mayor, como le decía Rivaille, estaba sentado un hombre de cabello rubio peinado hacia atrás, ojos celeste y cejas espesas. Rivaille se le quedo viendo fijamente analizándolo.
Tal parecía que lo miro por mucho tiempo y tan descaradamente que el rubio poso su mirada en él, era seria pero tranquila o eso le pareció a Rivaille…
Pixis seguía parloteando, parecía que había dicho algo importante o algo parecido, pues de repente todos en la sala, se levantaban y daban la bienvenida al rubio, quien inmediatamente tomo la palabra
-Es un verdadero placer, les aseguro que tomaron la decisión correcta-, dijo el hombre. Rivaille lo miraba confundido, este pareció darse cuenta de su confusión, pues sonrió y le miro divertido.
-Que descortesía la mía, para los que no me conocen, soy Irvin Smith, el nuevo Director Ejecutivo
-¿Q..qué?-, casi escupió Rivaille-¿Quien mierda decidió eso?..¿Por qué no se me informo antes?
-Bueno,- Pixis se aclaro la garganta.-Tiene poco menos de una semana que se decidió, muy pocos lo sabían, pero, el día de hoy es ideal para anunciarlo oficialmente,-explico el anciano.
-Hay algún problema Rivaille-, dijo severo y un poco alto Irvin, ya le habían hablado de Rivaille, grosero, violento, todo un reto, por suerte Irvin adoraba los retos
-No, ninguno-, fue la repuesta del pelinegro.
La junta siguió normal, por dos horas más, durante todo ese tiempo Irvin y Rivaille se miraban fija y retadoramente. Ninguno cedía. Ninguno se doblegaría ante el otro.
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Después de casi cinco horas de calvario, por fin termino la mentada reunión, Rivaille salió disparado rumbo al ascensor, estaba agotado, molido.
Justo antes que las puertas se cerraran, alguien entro, se paro al lado del pelinegro, este ni lo tomo en cuenta hasta que sintió que lo empujaban bruscamente a una de las paredes del ascensor, quedando de espaldas, con el cuerpo de su agresor rozándolo de cerca, se estremeció.
-Parece que tendré que domarte...-, susurro en el oído de Rivaille, provocándole un escalofrió. Esa puta voz la conocía, era el desgraciado de Irvin Smith, vaya que tenía agallas.
-Si valoras tu vida, mas te vale alejarte-, amenazo intimidante Rivaille, mas parecía que estaba hablando con la pared, -m..maldito, ¿donde estas tocando?-,Irvin aprovecho la posición en la que estaban para comenzar a pasear sus manos por el cuerpo de Rivaille.
Irvin lamió y mordió el lóbulo de su oreja, para después pasar a su nuca, depositando varios besos, poso sus manos en la cintura de Rivaille y pego sus cuerpos. El ambiente comenzó a calentarse, las partes de su cuerpo por donde pasaban las manos de Irvin comenzaban arder, su cuerpo comenzó a despertar, a disfrutar las caricias.
La mente del pelinegro, le decía que apartara al pelos de elote de él, no le costaba nada, Rivaille era muy fuerte aunque su aspecto aparentara lo contrario, pero su puto cuerpo, era un traidor, quería que el Cejotas siguiera.
Cuando sintió una mano subir hasta su pecho, pretendiendo acariciar uno de sus pezones, Rivaille pareció reaccionar, aparto de un fuerte empujón al rubio, justo cuando las puertas del ascensor se abrieron. Las personas que esperaban subir, sintieron el ambiente pesado, Rivaille tenía la mirada sombría, asesina, no dijo nada solo salió del ascensor a paso rápido.
Smith lo siguió con la mirada.
Poso su mirada en el trasero de Rivaille,-pequeño, sensual, violable-, fue lo que pensó el rubio.
Rivaille se detuvo y volteo el rostro encontrándose con la mirada lasciva, lujuriosa y siniestra de Irvin. El rubio se relamió los labios, esbozo una media sonrisa y le guiño un ojo al pelinegro, mientras las puertas del ascensor se cerraban.
-Ese maldito hijo de puta,- murmuro el pelinegro. Estaba enputado pero más que nada confundido, como se le ocurrió no apartarlo, ¿por qué no le dio la paliza de su vida?, eso que había sucedido era acoso sexual, no había otra palabra que lo explicase, no perdería mas su tiempo pensando en el tema, salió a paso rápido del edificio.
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Afuera estaba su transporte, mas el pelinegro lo ignoro, al igual que al hombre que lo conducía, este trato de hablarle para detenerlo, pero una sola mirada basto para que se tragara sus palabras, el hombre comprendió que si decía algo, dejaría huérfanos a dos niños, y a una esposa viuda y destrozada por su repentina partida al cielo.
Dejo que el empresario se perdiera por las calles de la ciudad, si necesitaba que lo fuera a buscar, estaba seguro que lo llamaría. Eso pensó el pobre chófer.
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Fin Flash Back
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Era lógico que se perdiese, no conocía las calles, ni los edificios y era muy orgulloso como para pedir indicaciones. Su cabeza aun estaba revuelta, de solo recordar lo sucedido en el ascensor, la ira lo llenaba, ya se vengaría de Smith.
Si tan solo no huera tirado a la basura su celular… en su loca carrera por alejarse del lugar, recibió una llamada de la persona más desquiciante del planeta, que por desgracia era la mejor amiga del hombre.
Hanji Zoe
No soporto su estresante voz, ni sus miles de preguntas, tampoco sus ridículas bromas y comentarios, término colgándole y tirando el puto aparato a un bote de basura.
Ya era tarde para lamentarse.
Bien podría parar un taxi, pero resulta que no llevaba dinero, no lo necesitaba pues para eso, tenía la limusina y a los imbéciles del hotel y la compañía.
Estaba por levantarse para emprender camino al hotel, cuando sintió un cuerpo sentarse junto a él. Al principio no le dio importancia, lo ignoro, como quien ignora a una suegra.
Luego de un segundo, sintió una mirada sobre su persona y escucho un animado "hola", volteo a encarar al pobre diablo, que había tenido los suficientes huevos para acercársele, sentarse a su lado y dirigirle la palabra.
-Hola,- repitió el joven de nuevo y más fuerte, creyendo pura e inocentemente, que el hombre no lo había escuchado la primera vez. Pobre ingenio.
-Soy Eren Yaeger, estudio cerca de aquí, tengo 19 años,- hizo una pausa y luego continuo,- mmm.. Y tú ¿Cómo te llamas?... ¿Eres de por aquí? La verdad no lo pareces,- dijo alegremente el joven.
Perfecto, lo único que le faltaba, era que un mocoso le anduviera parloteando como cotorra a su alrededor.
-Me preguntaba.. mmm.. veras, me pregunto si no necesitas ayuda.. O algo por el estilo,- termino murmurando el pobre Eren,- es que pareces angustiado por algo, ¿te paso algo malo?- pregunto Eren al pelinegro.
Por un segundo Rivaille le miro fijamente, gran error, al posar su mirada en la de Eren, algo sumamente curioso y extraño paso, sintió una extraña sensación en el estomago, una corriente le recorrió el cuerpo y una inexplicable atracción hacia esos ojos lo invadió.
Tenía que admitir que los ojos de ese mocoso eran hermosos, verdes jade, bastante expresivos e inocentes.
Un momento… ¿Hermosos?... Rivaille había pensado que eran hermosos, que clase de mariconada era esa… vaya todavía estaba confundido por lo vivido con el pelos de elote.
-Que mierda te importa mocoso,- fue la repuesta de Rivaille, no iba a contarle sus problemas a un mocoso, que todavía tenía un bigote de leche en la cara, hablando figurativamente claro.
Eren le miro fijamente, Rivaille le sostuvo la mirada, pero no por mucho, volteo el rostro, no podía soportar esa mirada. ¿Por qué?, lo ignoraba, solo no podía.
Algo extraordinario pasó, algo que quedaría grabado en la mente y la retina de Eren, para toda la vida, un ligero rubor cubrió las mejillas del pelinegro, fue tan fugaz, tan rápido, así como apareció, este se esfumo.
-Malditas mejillas hijas de puta, quien les dio permiso de ruborizarse,- pensó Rivaille.
El ojiverde se levanto y se posiciono frente al pelinegro, encorvo su cuerpo, pues Rivaille seguía sentado en la banca, lo tomo de la barbilla e hizo que lo mirara, fue solo una fracción de segundo, el tiempo pareció detenerse, las personas alrededor de ellos, abrieron los ojos como platos, sus bocas casi tocaban el suelo, el grupo de colegialas, chillaba y tomaba fotos con sus celulares.
Eren besaba a Rivaille. Fue solo un roce de labios.
Rivaille estaba sorprendido y shockeado.
-Qué lindo eres, me encantaría hacerte mío,-le susurro al pelinegro.
La cabeza de Rivaille no procesaba nada, parecía que hubiese dejado de funcionar, no se percato que un autobús se paraba frente a ellos. Eren aprovecho el momento, sin pensarlo dos veces tomo al pelinegro de la muñeca y lo arrastro dentro del autobús, pago ambos pasajes, lo llevo a un par de asientos desocupados de la parte trasera del transporte.
Una vez sentados, el pelinegro pareció reaccionar y darse cuenta de lo sucedido.
-¿Que mierda te pasa puto mocoso? ¿Qué mierda crees que haces?,- dijo rabioso el pelinegro, con la intención de que Eren se cagara de miedo. Más eso no ocurrió.
-Pues fácil, te estoy secuestrando,- le dijo el ojiverde con una gran sonrisa…
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Continuara…
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para el próximo capitulo, es probable que tarde un poco, pero no mucho, esperenlo por favor.
adiós
n_n
